“Efecto Serrucho” vs Rentabilidad en la Ganadería

Herramientas para la gerencia del Negocio Ganadero

En el Martes de Zootecnia con CEG Internacional, les traemos un muy importante tema que le permitirá incrementar la productividad y rentabilidad de su ganadería, a partir de la aplicación de una técnica de manejo basada en la ETOLOGÍA ANIMAL.

¿Cree usted que siempre que produce más, gana más?

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Los productores ganaderos siempre desean obtener la mayor producción posible de cada uno de sus animales como individuos (por ejemplo, gramos/cabeza/díalts/vaca/día). Eso les permite obtener mayor volumen total diario de leche o más kilos día de carne, y por supuesto, más ingresos por la venta de estos productos. Para ello acuden a una interminable variedad de alternativas que el mercado les ofrece para estimular a sus vacas a que le produzcan la mayor cantidad de leche a diario o a sus becerros a que produzcan la mayor ganancia de peso a diario, pero, desde luego, eso les implica hacer inversiones cuantiosas que se contraponen al objetivo de lograr una mayor rentabilidad.

Es decir, el productor lechero hace todo lo que puede para obtener más ingresos por ventas esperando obtener más utilidades del negocio, pero gastan la mayor parte de esos ingresos en insumos o estrategias varias que estimulan la producción de sus animales, ya sea de la leche en cada vaca o de carne en cada becerro, por ejemplo: alimentos balanceados, suplementos, aditivos, estimulantes hormonales de producción como prolactina u oxitocina, o esteroides o estimulantes de desarrollo muscular, entre otros.

Entonces, la relación entre beneficio y costo se torna negativa; el supuesto beneficio es producir más litros de leche o más gramos por cada cabeza, pero para lograrlo se contraponen los mayores costos, por los varios y cuantiosos gastos que hay que hacer en insumos que estimulen esa mayor producción. Estas “inversiones” elevan demasiado los costos de producción y hacen cada vez más estrecho el margen de utilidades, es decir, ganan menos dinero por cada litro de leche o por cada kilo de carne producidos, aún cuando producen mucha más leche o mucha más carne usando estas supuestas “ayudas”.

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¿Cómo ser verdaderamente más rentables en la ganadería?

Si el ganadero quiere realmente obtener la mayor ganancia de dinero (utilidades) por cada litro de leche o kilo de carne que lleva a la venta (o podría ser también cada cabeza de animal en pie si fuese por ejemplo una ganadería de cría, o incluso podrían ser productos de otras especies, tales como ovinos, caprinos, cerdos, pollos, huevos, peces, etc.), no necesariamente debe ponerse como “loco” a buscar afuera de su finca una solución que casi siempre está adentro; además de que las soluciones de afuera casi siempre implican incurrir en gastos.

Al mirar hacia adentro de su ganadería para identificar qué es lo que puede hacer para mejorar la producción ajustando ciertas prácticas que le ayuden a conseguir este mismo objetivo, podrá ser más eficiente en el uso de sus propios recursos incluso sin tener que hacer gasto alguno, o de haberlo, sería mínimo.

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Y esto es, porque la clave del negocio ganadero actual y hacia el futuro, no está ni en producir y vender más leche por cada vaca o kilos de carne por cada cabeza, ni tampoco en producir el mayor volumen a cualquier costo, y tal vez, tampoco está en vender un producto a un mayor precio, sobre todo por la tendencia histórica que desde hace décadas está muy bien identificado de que cada vez los insumos serán más caros mientras los precios de la leche y de la carne u otros productos de origen animal se van a quedar estancados o con tendencia a la baja por el aumento de la competencia, como consecuencia, entre otras cosas, del libre comercio pactado con otros países. Como es natural, a mayor oferta de producto, y mayor satisfacción o saturación del mercado que lo requiere, mas bajo será el precio por unidad. Y cada productor (como individuo) es muy poco lo que puede hacer para que el mercado le pague el precio que espera.

La verdadera clave del negocio está en producir al más bajo costo posible.

Esta es la única oportunidad real que todo productor tiene para ganar más, sobre todo porque en ello sí tienen absoluta influencia cada una de sus decisiones particulares. O sea, puede ser que el productor no influya mucho en cuál será el precio de lo que vende (eso lo va a determinar el mercado), pero sí que puede y debe influir en ¿Cuánto le va a costar la producción de lo que vende?. Si produce a un alto costo, más bajas serán las utilidades, y si produce a bajo costo, mayores utilidades obtendrá.

¡La verdadera clave del negocio está en producir al más bajo costo posible!… Si produce a un alto costo, más bajas serán las utilidades, y si produce a bajo costo, mayores utilidades obtendrá…

Y para producir barato, no se debe gastar en lo que no es estrictamente necesario para obtener una producción satisfactoria, e invertir solamente en lo que sí lo es. Y en tanto sea posible, hay que lograr la mayor producción por cada hectárea y no por cada vaca.

“Una producción eficiente y rentable es la de aquella ganadería que valiéndose de un aprovechamiento racional de los recursos disponibles dentro del mismo establecimiento productivo, logra obtener el mayor volumen de leche por hectárea o la mayor producción de kilos de carne por hectárea, al más bajo costo, sin que ello implique un detrimento en la calidad del producto final; así el ganadero vende más leche, o carne, o crías (o el producto que fuere) con menos costo, y es así como logra el mayor margen de utilidades siendo sostenible y sustentable”.

No se trata entonces de invertir en todo lo que se pueda comprar para producir más leche, sino al contrario, de anular la dependencia de insumos externos y así hacer cada vez más barata la producción de leche por cada litro producido o de carne por cada kilo producido (o del producto que fuese). O en otras palabras, no importa cuanta leche, carne, crías, huevos, peces, etc. venda y cuál sea el precio al que la vende, lo que importa es cuánto dinero queda en el bolsillo del productor después de deducir los gastos ineludibles.

Y eso sí, mucho cuidado! Enfatizo en que esto no significa que no haya que invertir en insumos, sino en no depender de ellos para poder lograr esa mayor producción por cada hectárea en uso ganadero con la que se proyecta la mayor rentabilidad.

En este sentido, se puede y se debe hacer una mejor observación del comportamiento de los animales destinados a la producción en su rutina diaria, valiéndose de las pautas que determina la Etología (ciencia que estudia la conducta de los animales).

Aunque no se crea, los animales mismos nos hablan en su propio lenguaje (conducta); y de nuestra capacidad de observación y entendimiento depende que podamos interpretar sus expresiones, actitudes, reacciones, etc. y así atenderlos, para poder satisfacer sus necesidades y brindarles el mayor confort y bienestar posible a todo nivel, de modo que ellos puedan a su vez lograr su mejor desempeño y nos den su mejor producción, en vez de querer estimularlos a punto de insumos.

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Es por eso que queremos, mediante este artículo aportar algunas pautas que le ayuden a cada productor a ser con cada nuevo día un mejor “etólogo de campo”.

Desde luego, es imposible proporcionar todas las pautas de la etología aplicada a la producción ganadera en una sola entrega. Por ahora vamos entonces a referirnos a un tema puntual, pero espectacularmente efectivo para ayudar a entender cómo es que de nuestro manejo y decisiones depende que podamos producir más leche, carne, crías (o lo que sea) y a más bajo costo, promoviendo un mejor desempeño en cada animal de forma natural, y que nos va a servir para adentrarnos en el maravilloso mundo de la etología del ganado doméstico mantenido a pastoreo.

El Efecto Serrucho

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En los años 40’s y 50’s, en Normandía (Francia), en la granja de producción de leche llamada “Le Talou” propiedad de la familia Voisin, entonces dirigida por el físico-químico André Marcel Voisin (mismo que más tarde se convirtiera en el fundador de las técnicas que hoy son en conjunto la cada vez más popular tecnología conocida ahora como el Pastoreo Racional Voisin o PRV), se hicieron las primeras observaciones sobre la conducta de los vacunos en pastoreo y el efecto de ello sobre la producción diaria de leche (no se contaba entonces con métodos sofisticados como los de hoy para medir la producción, pero se hacían las observaciones y anotaciones pertinentes), y que servirían para fundamentar el denominado “Efecto Serrucho”.

Siendo Voisin un hombre de laboratorio (por su profesión) y también de empresa (pues laboró en una fábrica de neumáticos estableciendo técnicas para optimizar la eficiencia de producción), y además por estar dedicado también al servicio militar, tenía por oficio, gusto y actitud personal, una forma meticulosa de trabajar, siendo muy observador y a la vez muy organizado. Al heredar la granja de la familia, sin haber participado en su infancia ni adolescencia ni juventud en los oficios de la misma, comenzó a establecer allí sus hábitos de llevar registros, medir, evaluar y controlar, pero sobre todo a tratar de imprimir sus conocimientos científicos al manejo de la granja en general.

Se le ocurrió a Voisin un día analizar con detenimiento los registros de producción de sus vacas lecheras. Para ello hizo una gráfica en un plano cartesiano con los datos de la producción diaria, y le llamó mucho la atención la “irregularidad” en la forma como la gráfica se iba trazando en este plano (Gráfico 1). Entonces, decidió hacer observaciones de campo y asociar el efecto de las decisiones de manejo de cada día con este gráfico.

Encontraría así Voisin lo siguiente: Cada vez que el ganado cambiaba de potrero, la producción de leche se incrementaba (son los picos que se forman en la gráfica 1), pero cuando no se hacía un cambio de potrero y el ganado permanecía por varios días en la misma parcela, la producción no continuaba en ascenso, sino al contrario, iba en descenso día tras día (contrapicos de la misma gráfica).

Desde luego, esto atrajo muchísimo más su atención y dedicó más tiempo y análisis al asunto, puesto que de inmediato pensaría que esto no era normal ni tampoco convenía para la economía de su negocio que la producción de leche no fuera estable.

Lo que Voisin vería entonces en la gráfica de producción diaria de leche en el plano cartesiano, era la figura que casi cualquier productor de leche conoce en la que durante el primer tercio de lactancia la producción está en ascenso y tan pronto se pasa del pico de lactancia, para el segundo y tercer tercio la producción ya va en descenso hasta el secado de las vacas, lo cual es apenas normal en su fisiología. Lo anormal y atractivo es que esa línea no era continua, sino que se formaba una figura con altibajos que a simple vista da la apariencia de una figura similar a la de un serrucho (figura dentada), parecida a la que se ilustra en la Gráfica 1.

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Gráfica N° 1. En la gráfica, los picos de producción son causados cada vez que el ganado es trasladado de potrero, mientras los contrapicos (descensos de producción que se dan inmediatamente después de cada pico) ocurren del segundo día de pastoreo en adelante mientras el ganado no es cambiado de potrero.

Cabe advertir, que antes que Voisin asumiera la dirección de su ganadería el pastoreo que hacían las vacas era continuo (hasta entonces casi ningún productor implementaba la rotación de pasturas en Europa). Así que en lo primero que trabajó Voisin fue en instalar un manejo rotacional del pastoreo en sus 130 hectáreas, y con tan solo este cambio logró aumentar en un tercio el número de animales y desde luego una mejoría importante en el volumen diario de leche para la venta. Tan significativo fue este cambio que atrajo la atención de un sinnúmero de productores de todos los continentes, y desde todas partes del mundo llegaban a su granja productores e investigadores a conocer su experiencia.

Es importante anotar esto, porque la gráfica del que luego se denominara el Efecto Serrucho no es fácil de percibir en las ganaderías de hoy, pero no porque no se dé el efecto serrucho como tal, sino porque este queda enmascarado, oculto, debido al uso de concentrados y de todos aquellos insumos que comentábamos al inicio del artículo, ya que todos estos estimulan la producción de leche y no dejan que se perciba mucho el cambio en la producción ocasionado por el cambio de potrero. Sin embargo, un ordeñador, e incluso, un buen ganadero de leche sabe muy bien que lo que Voisin identificó con el cambio de potrero ocurre en todas las lecherías del mundo con toda clase de animales productores de leche. Lo que ocurre es que para Voisin fue más “fácil” darse cuenta, porque su ganado no se suplementaba y toda la leche producida era a partir del pasto como única fuente de alimentación.

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Con los ganaderos que se dedican a otras actividades diferentes a la lechería, por ejemplo, criadores o engordadores de ganado (productores de carne en general), e incluso, los que trabajan con otras especies animales como ovinos, caprinos, porcinos, aves en pastoreo, etc. el caso es todavía más oculto, porque como lo que producen es músculo y no se puede saber a diario cuánto producen (solo se puede hacer el control de peso por frecuente, una vez al mes, y de ahí determinar la producción diaria), entonces el efecto serrucho es prácticamente invisible, pero también ocurre, y ocurre de manera prácticamente igual a como se da en la producción de leche.

Así pues, si un ganadero cualquiera quisiera hoy imitar el ejercicio de Voisin, tendría que hacerlo con el ganado de ordeño que no suplemente con concentrados y/o que no los esté estimulando con algún promotor de producción. Pero además, hay que advertir que para ver mejor el efecto serrucho hay que llevar a la gráfica los datos de la producción DIARIA, pues si hacemos una gráfica con los mismos datos pero solo tomando los de la producción semanal (por ejemplo), también queda oculto el efecto serrucho, como se puede observar en la Gráfica 2.

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Gráfica N° 2. La Curva N° 1 es la más común cuando se mide la producción solo 1 vez a la semana y además el ganado recibe suplementación y/o se estimula la producción con insumos u hormonas. La Curva N° 2 se elaboró con los mismos datos de la gráfica 1 para ganado sin suplementación (solo pastoreo), pero tomando en cuenta únicamente la producción de leche de 1 solo día a la semana cada 7 días.

Impacto del Efecto Serrucho en la economía del negocio ganadero

El aspecto más trascendental del efecto serrucho es su impacto en la producción del ganado, y en consecuencia, en los ingresos por venta de sus productos. Tal vez algún ganadero ya se había dado cuenta del efecto serrucho en las curvas de lactancia de sus vacas, pero, estoy seguro de que muy pocos le han sacado las cuentas, y es ahí donde este artículo pretende su mejor aporte.

Voisin llegó a establecer, con base en todo su trabajo en su ganadería, lo que hoy es conocido como “Las 4 Leyes Universales del Pastoreo Racional”. Estas tienen todo que ver con el Efecto Serrucho.

En ellas Voisin establece que el tiempo de ocupación de un potrero no debería ser nunca superior a 3 días. En gran medida esto se establece para evitar al ganado comer rebrotes y evitar un “efecto bonsái” (después escribiremos al respecto de este otro efecto). Pero también, y exactamente después de afirmar esto, indica Voisin que si el productor desea el máximo rendimiento de su ganado (sea cual fuere las especie animal que pastoreamos), entonces el tiempo de ocupación de cada potrero debería ser tan solo de 24 horas máximo (es decir, hacer un cambio DIARIO de potrero).

Por pura lógica, si el ganado cambia de potrero todos los días, y hemos tenido especial cuidado de conducir al ganado cada día al potrero que ya tiene su pasto en punto óptimo de cosecha (que es cuando estará en su momento de mayor valor nutricional), entonces el ganado todos los días va a recibir la mejor nutrición a base de pastura, y la producción de leche no tendría por qué ir en descenso, sino más bien, se lograría estabilidad en la producción y en consecuencia no tendría por qué ocurrir el Efecto Serrucho.

Pero, en contraposición, si un mismo grupo de vacas en pastoreo debe permanecer varios días en el mismo potrero, la calidad de alimento de cada día de pastoreo es diferente. La del primer día es la mejor, obviamente, porque no está pisada, ni orinada, ni defecada, y además entran a “descopar” las plantas (y es claro que el tercio superior de cada planta tiene más follaje, menos tallo, es más digestible y nutre más). Pero, del segundo día de pastoreo en adelante, la oferta de alimento es más baja, y la calidad es menor, con más tallo, menos follaje, menor digestibilidad, y menor nutrición, agravado por el efecto del pisoteo, y de las heces y orina que ya habrá en la pastura. Y aquí es cuando podemos entender, que la conducta de los animales se verá seriamente afectada y de forma negativa. Este llega a ser uno de los peores factores causantes de estrés en los animales, y hay que tener muy presente que toda situación de estrés en los animales se va a traducir en una desmejora de su desempeño y productividad.

La merma en la producción entonces será ineludible. Este es el momento en el que los pastores, o los ordeñadores, o los mismos ganaderos en el afán de mantener la misma producción (para poder vender la misma cantidad de leche y supuestamente no ver reducidos sus ingresos) acuden a los concentrados y demás estimulantes de producción, pero parece que no se dieran cuenta que no es que con ello con lo que van a ganar más dinero, porque por el contrario, van a incrementar sus gastos.

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Las cuentas hay que hacerlas así: ¿Cada cuánto cambia a su ganado de potrero? Supongamos que manejara 3 días de ocupación por potrero. Si de estos tres días, solo el primero están recibiendo la máxima calidad de alimento, y los otros dos días tienen una calidad de pasto menor, entonces su ganado tiene un ascenso en producción cada tres días, pero dos en descenso. O lo que es igual, por cada 3 días del año, el ganado un día da la leche que debería dar todos los días, pero los dos días restantes no lo hace. Esto significa que de los 365 días del año, solo aprox. 121 a 122 días producen lo que deben, pero en los 243 a 244 días restantes merman la producción. ¿Puede usted darse cuenta del impacto que esto tiene sobre la economía de su negocio?

Esto puede ser interpretado de muchas maneras, pero yo resalto tres:

La primera es, que usted tiene la mejor producción de sus vacas solo durante un 33% del año, pero sus vacas (o su ganado sea cual fuere su propósito de producción) merman la producción durante el 66 a 67% de los demás días del año (en otras palabras, usted solo vende la mejor cantidad de leche una tercera parte del año, y el resto del año vende menos, con lo cual está perdiendo dinero);

La segunda es, que si usted no cambia de potrero cada 3 días, sino cada 4 o 5, o 1 vez por semana, o más tiempo, entonces sus pérdidas deben ser mucho mayores que estas y por eso su ganadería no le da la rentabilidad que espera;

Y la tercera es, que para empeorar, usted debe estar gastando el dinero que no tiene, en cosas que no necesita y enriqueciendo las arcas de para quien su ganadería es un buen cliente pero a expensas de su propia economía, porque usted está buscando soluciones afuera (comprando insumos), cuando en realidad comienzan adentro (usando racionalmente sus recursos).

En conclusión, si bien en términos de fisiología de las pasturas Voisin indicó que el cambio de potrero se podría realizar cada tercer día, también el mismo fue enfático al indicar que lo más conveniente para el pasto, el suelo, el ganado, y sobre todo, para el productor y la economía de su negocio, es practicar el cambio diario de potrero. Desde luego, si además de eso, el ganado es dirigido todos los días al potrero que está en mejores condiciones tanto en oferta de cantidad como de calidad (punto óptimo de cosecha), la nutrición estará en su mejor nivel y también así se reportará la productividad. Si además le brindamos un medio ambiente confortable para el máximo bienestar de los animales, podremos esperar de ellos su mejor respuesta al manejo, y su mejor productividad. La inversión para lograr estos objetivos se enfoca principalmente en construir buenos cercos, un buen acueducto para el agua de bebida y reforestar paulatinamente los potreros, y cabe advertir que lo más importante de todo es invertir en una idónea capacitación de los empleados para que ellos se hagan conscientes de este tipo de situaciones, y aprendan a resolverlas de la manera más apropiada, para que puedan ayudarnos a obtener resultados eficaces.

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Para concluir, quisiera enfatizar en algunas cosas muy importantes:

  1. Si usted hace rotación de potreros, pero, no está consciente del efecto serrucho, puede estar perdiendo mucho dinero, por la cantidad de leche que está dejando de producir y vender, y por los gastos que está asumiendo en insumos en su afán de mantener estable la producción
  2. Si saca cuentas, usted encontrará que si no cambia al ganado de potrero todos los días, probablemente está produciendo entre un 30 y 50% menos leche, carne, crías, etc. de la que debería (y todavía puede ser más alto el valor)
  3. Hay que entender que el tamaño de cada potrero con relación al tamaño del grupo de animales que lo pastorea tiene un impacto directo sobre la conducta de los animales y sobre su desempeño productivo
  4. El tamaño de todos los potreros debe ser igual o muy aproximado (homogeneidad) porque usted no compra y vende ganado todos los días, así que la oferta de comida debe ser la misma todos los días
  5. El pastoreo en franjas no resuelve el problema. Debe usted entender que con el franjeo está obligando a su ganado a comer cualquier calidad de pasto a diario, pues el ganado tiene que comer la franja de pasto en el estado que esté y no siempre en el punto óptimo de cosecha
  6. No importa que usted ya maneje rotación de potreros o pastoreo en franjas, no dé por hecho que usted no tiene este problema, porque le aseguro que lo tiene, así que empiece por verificar sus registros de producción o en su defecto mida y registre la producción DIARIA, y luego haga cuentas de cuánta leche (o el producto que corresponda a su caso) está produciendo y cuánto más está dejando de producir

Mi deseo finalmente es que esta nota haya sido reveladora para usted como productor ganadero. Tal vez usted hace tiempo se venía preguntando por qué razón su ganadería es tan rentable como quisiera, y esto seguro que en muy buena medida aquí debió haber encontrado una muy buena explicación de lo que casi es seguro que también le está ocurriendo a usted en su propio negocio ganadero. La buena noticia es que, en parte, se resuelve con manejo. La mala es que lo perdido o dejado de producir en el pasado ya no se recupera, y que por cada día de más que se demore en decidir hacer un cambio radical en la forma como maneja su ganadería va a seguir incurriendo en pérdidas (y contabilice también como pérdida todo lo que ha dejado de producir).

Si se identifica usted con lo que he tratado de exponer y revelar en esta nota, le sugiero que ahora más que nunca comience a considerar aplicar un manejo racional del pastoreo en su ganadería, porque ningún otro método de producción diferente al PRV bien manejado le va a permitir salir de esa desafortunada situación.

Nos seguimos comunicando por esta vía en próximas publicaciones, porque tenemos muchísimo más para usted, en el propósito de contribuir cada día más a una mejor ganadería, en la cual usted como productor sea el principal beneficiado. Hasta pronto!

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Calidad vs Consumo de Pastos

La calidad del pasto no es garantía para su consumo…

 

“La hierba alimenta a la vaca, y por eso se les han realizado numerosos análisis químicos. Pero, desgraciadamente, estos análisis en realidad solo dan una idea aproximada del valor animal que de verdad tiene la planta, pero ¿pueden estos análisis darnos alguna idea sobre a lo que sabe esa planta? Puede ser que el resultado de estos análisis de laboratorio (foliar o bromatológico) sean excelentes, y a pesar de ello la planta analizada puede no ser siempre comida por los animales con el mismo deleite“. Palabras de André Voisin, 1957

 

Algunos cuestionamientos:

¿Cuanto nos enfocamos los profesionales y los productores ganaderos en cultivar los pastos y forrajes que en el papel (ficha técnica o resultados de análisis de laboratorio, foliar o bromatológico) estamos convencidos que son “los mejores”, pero al mismo tiempo descuidamos aspectos tan básicos como el CONSUMO VOLUNTARIO (voluntary intake = dry matter voluntary intake)?

Definamos consumo voluntario como el consumo gustoso y voraz, completamente autónomo o voluntario, en suficiente cantidad y estado de calidad idóneo de un recurso alimenticio por parte del ganado (animal de pastoreo) para satisfacer sus requerimientos nutricionales en términos generales.

Y de igual manera, agronómicamente nos enfocamos en que el pasto o forraje elegido sea apto para las condiciones de suelo y el clima del entorno en que los cultivaremos. Pero ¿Cuántos cuestionamos si el pasto o forraje elegido tiene un óptimo consumo voluntario? ¿Cuántos cuestionamos si contamos con el sistema de pastoreo correcto para conseguir que nuestro ganado coseche con gusto y voracidad el pasto o forraje cultivado, y que lo coseche en su punto óptimo para que en realidad lo aproveche nutricionalmente al máximo?

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Desde el siglo pasado (año 1957) el científico y ganadero francés André Voisin, expuso estos cuestionamientos. Sin embargo, es en el siglo actual (XXI) en el que apenas estamos considerando aceptar aquellos racionamientos de Voisin (todavía no los aceptamos del todo, pero estamos considerando aceptarlos porque todavía nos cuesta mucho admitir que hace medio siglo Voisin tenía razón y no le hicimos caso -hablo en sentido figurado-).

¿Podríamos entonces asegurar, que si elegimos sembrar y cultivar pastos y/o forrajes cuyo nombre (popular o científico) está de moda, o goza de prestigio, y en el papel son lo máximo, lo mejor de lo mejor, tenemos cubierta la garantía de que nuestro ganado los va a aprovechar nutricionalmente? Por supuesto que así NO lo garantizamos.

 

¿Cómo podríamos manejarlo correctamente?

Invertir en los pastos y forrajes de máxima calidad nutricional (en el papel) que se adaptan a nuestros ecosistemas de potrero y tipo de ganadería no está mal. Pero sembrarlos y cultivarlos ANTES de tener establecido un correcto manejo del pastoreo SI que está mal, es una irracionalidad. Nadie compra muebles de lujo, si no tiene casa.

Lo verdaderamente RACIONAL es primero preparar muy bien el sistema de pastoreo para asegurar que haremos un correcto manejo del cultivo a establecer, y esto se hace con las especies que ya el potrero tiene establecidas, y cuando ya hayamos logrado apropiarnos del manejo racional del pastoreo, entonces estaremos listos para mejorar la composición botánica de nuestras praderas, ampliando la biodiversidad incorporando pastos y forrajes de mejor calidad, sin que ello implique erradicar la vegetación natural y autóctona que debe permanecer como parte del tapiz vegetal, garantizando así que nuestros potreros se mantengan equilibrados, sostenibles y sustentables a largo plazo, con mínima inversión, y sobre todo, resistentes a las condiciones climáticas que imperen durante cualquier época del año aunque estas sean críticas.

ivermectinas-prv-santa-catarinaPRV en Minifundio ubicado en Santa Catarina (Brasil) – Foto: Archivos CEG

 

Es muy importante entonces si mejorar la calidad nutricional de nuestras praderas, y no está mal que en ese propósito cultivemos pastos y forrajes de mayor calidad que los nativos. Pero, esto debe hacer sin descuidar el Sistema de Pastoreo, para garantizar que el consumo de toda la pradera (tanto de pastos y forrajes introducidos como nativos) se de en su mejor estado de calidad nutricional.

Un pasto rechazado por el ganado, o un pasto mal consumido, o aún, mal digerido (por estar lignificado o pasado de su punto óptimo de cosecha) es tan poco nutritivo como un pasto de baja calidad nutricional. Es por esto que: Calidad de pastos y forrajes vs Calidad del manejo del pastoreo, deben ir siempre de la mano!!!”

>> En los campos de “los pobres” (se refiere a la mentalidad de pobre, no al que no tiene dinero) se produce comida de sobra, pero esta se pierde por falta de juicio (La Biblia, Proverbios 13:23)Que no se nos pierda la comida por menospreciarla, y/o por no saberla aprovechar o administrar correctamente.

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SPRV en Guatemala – Finca Rancho Maya

CASOS DE CAMPO (Testimonios):

Compartimos con la comunidad CEG Internacional el emprendimiento como Ganadero Racional del productor Francisco Arnau en su proyecto de SPRV en Guatemala.

A mediados del 2016 iniciamos un proceso de asesoría para este productor guatemalteco, a través de la modalidad de Acompañamiento Profesional Integral que ofrecemos desde el equipo de profesionales de Cultura Empresarial Ganadera Internacional. Y he tenido el gran privilegio de ser el designado para atender este caso desde mi sede en Nicaragua.

Se trata de un proyecto de SPRV -Silvo Pastoreo Racional Voisin-  en la Finca Rancho Maya que se localiza en el municipio Los Amates, departamento de Izabal, en Guatemala, para la cual en primera instancia procedimos a realizar la fase de trabajo de campo, delimitando las áreas del terreno (Agrimensura), para poder diferenciar áreas pastoreables de áreas no pastoreables en los planos (mapas) obtenidos de esta delimitación. Luego tuve el honor de ocuparme de la Arquitectura de este proyecto (diseño en planos de la estructura SPRV), con el propósito de racionalizar el manejo del pastoreo para una ganadería de Doble Propósito (Lechería de Ciclo Completo con las hembras, y los machos para producción de Carne), y el resultado final es el que a continuación les presento:

proyecto-fco-arnau-guatemala-encabezadoEsquema arquitectónico del Proyecto SPRV Rancho Maya en Guatemala

Para este proyecto hicimos una distribución modular así:

  • Modulo SPRV1: Vacas en producción
  • Modulo SPRV2: Vacas horras + vaquillas + terneros lactantes
  • Modulo SPRV3: Novillos (engorde)

Con este diseño arquitectónico en sus manos, el productor y sus empleados procedieron hace tres (3) meses se dieron a la tarea de iniciar con la fase de instalación de cercos y acueducto. Una vez quedaron estructuradas sobre el terreno las divisiones en parcelas y la red de acueducto para llevar el agua de bebida a cada cuadrante, procedieron a conducir a su ganado al nuevo manejo de rotación de sus potreros.

Resultados: En este breve tiempo (3 meses) ya casi se logró duplicar la carga animal, pues donde antes pastaban el equivalente a 26 UGM (una carga de más o menos 37 novillos de 350 kg de peso cada uno antes de PRV), ahora con PRV en desarrollo (todavía no es SPRV ya que aún no se incorporan árboles, pues apenas estamos en la etapa 1 de implementación de PRV) se están manejando en total 52 UGM (una carga de 74 novillos de 350 kg de peso cada uno). El área intervenida inicialmente es la del Módulo SPRV3 que cuenta con 22 Ha, lo que viene a ser una carga animal de 2,36 UGM/ha, o en otros términos zootécnicos esto equivale a una carga instantánea de 208 UGM/Ha/día.

Lo positivo de esta experiencia real en campo está en que antes de iniciar el manejo PRV en esta misma ganadería, esta misma cantidad de 52 UGM (74 novillos de 350 kg) se  venía manejando en un área de 54 Ha (carga animal = 0,96 UGM/Ha >> carga instantánea = 84 UGM/Ha/día). Como se puede notar, esto significa en realidad un incremento de 2,45 veces la carga animal y/o la carga instantánea, pasando de sostener 0,96 UGM/Ha a sostener 2,36 UGM/Ha, o lo que es igual, pasando de 84 UGM/Ha/día a 208 UGM/Ha/día de carga instantánea.

Todavía mejor que este indicador de progreso, es el testimonio del productor quien indica que hay otra cantidad de novillos en la misma finca todavía manejados de manera tradicional, pero él y su personal observan que los novillos manejados en PRV ganan más peso y están en mejor condición corporal. Y ya están programados para próximamente ingresar otra cantidad de novillos para ajustar la carga animal al área en PRV, en la cual hay evidencias de estar produciendo excedente de pasto.

Productores que se han enterado de este caso se maravillan con el testimonio, pero en lo que a nosotros como profesionales ya habituados a este manejo racional que permiten PRV y SPRV, aunque nos siguen sorprendiendo gratamente los nuevos casos que vamos logrando, estamos seguros que: “No son maravillas, simplemente son resultados de un trabajo hecho a consciencia y con disciplina”…

Seguiremos compartiendo con ustedes, la comunidad ganadera mundial de CEG Internacional, más testimonios como estos, que a Dios gracias, cada vez hay más…

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¿Cuántos y de qué tamaño debo hacer mis potreros?

Herramientas para la Gerencia del Negocio Ganadero

 

Hoy es Martes de Zootecnia en CEG Internacional, y lo aprovecharemos para dar respuesta a una de las consultas más recurrentes que recibimos por parte de los ganaderos en general, relacionada tanto con los sistemas productivos en los que se tiene el interés de implementar la tecnología de Pastoreo Racional Voisin (PRV), como también de otros sistemas de pastoreo en el propósito de aplicar un mejor manejo de pasturas en todo caso:

¿Cuántos potreros debería hacer para mi proyecto ganadero y de qué tamaño los debo hacer?

Quiero comenzar exponiendo una observación que muy frecuentemente encontramos al interactuar con los ganaderos que acuden a nuestros servicios de capacitación y/o asesoría. Esto es algo que honestamente hace muy poco tiempo entendí (siempre se me dificultó encontrar explicación para esta observación). Cualquier cantidad de ganaderos nos dicen tener en su ganadería un PRV en marcha, según ellos, porque todos sus potreros miden 1 Ha (este es un típico caso en el que el ganadero, y hasta en un sinfín de casos quien los asesoró para diseñar y ejecutar su proyecto, han interpretado y concluido por sí mismos, pero equivocadamente, que lo que determina que un proyecto de pastoreo cualquiera sea acorde con la Tecnología de Voisin es en sí el tamaño de las parcelas). ¿Por qué creemos y decimos que esta interpretación es equivocada o errónea?…

Para dar respuesta a esta pregunta, ineludiblemente acudiré a lo aprendido del fundador de las Leyes Universales del Pastoreo Racional, el físico-químico francés y doctor honoris causa en Medicina Veterinaria, André Marcel Voisin.

Todo Sistema de Pastoreo, sea o no diseñado para implementar PRV, pero que pretenda lograr un eficiente manejo de las praderas de pastoreo para uso ganadero, debe estar regido por las leyes del pastoreo racional, o al menos consciente de ellas (si no las cumple, estas, inevitablemente se cumplen queramos o no, pero en su contra; es decir, quien las cumple logra hacer más eficiente su pastoreo, mientras el que no las cumple con seguridad está teniendo un pastoreo ineficiente)

ivermectinas-prv-santa-catarinaPastoreo Racional Voisin (PRV) con vacunos lecheros en Brasil – Archivos CEG

 

El tamaño de las parcelas, una tendencia natural…

La verdad sea dicha: casi todos los ganaderos, y no exagero con la medida, preguntan primero que todo por el tamaño de sus potreros, mientras casi ninguno, y tampoco exagero, preguntan por el número. Esta es una tendencia natural, y no es solo de ahora, tal vez sea de siempre, al menos, así lo ha sido desde que incursioné en este ámbito de la ganadería, y mientras más ganaderos he conocido (que por las conferencias, cursos y demás actividades que realizamos año a año los cuento por miles), más lo reafirmo. Y así también nos lo dejó ver Voisin, fundador de la tecnología PRV (lo podemos leer en el siguiente párrafo). Ah, y dicho sea de paso, no solo es una tendencia natural en los productores ganaderos, infortunadamente también lo es en los profesionales de las diferentes Ciencias Agrarias que se desempeñan en el sector ganadero (pero no es su culpa, en la academia no nos prepararon para esto, sino para métodos más comerciales y económicamente convenientes para la agroindustria en pleno).

El Número de parcelas es lo más importante…

En su libro: Productividad de la Hierba, Voisin consigna esta anotación:

“El agrónomo o agricultor que establece un plan de pastoreo racional se suele preocupar sobre todo de la superficie de las parcelas (tamaño) y de la carga instantánea de ganado (número de cabezas de ganado que van a ocupar el potrero). Sin embargo, lo que realmente se debe determinar (primero) es el número de parcelas que para un tiempo de estancia determinado permita obtener el tiempo de reposo necesario*… El tiempo de reposo depende, ante todo, del tiempo que transcurre entre dos desplazamientos sucesivos del rebaño (o sea, entre dos ocupaciones sucesivas de cada parcela, tiempo que pasan los potreros sin ganado). El tiempo de estancia de un grupo representa el tiempo que media entre dos avances sucesivos del rebaño (o sea, entre la entrada del ganado a la parcela y su posterior salida del mismo)”

*Cuando Voisin en esta anotación se refiere a “tiempo de reposo necesario”, en su libro redactó literalmente estas palabras: “el tiempo de reposo necesario a principios o a mediados de verano”. En realidad Voisin estaba queriendo indicar que debemos asegurar que la comida del ganado que vamos a producir en los potreros diseñados sea suficiente para la época en la cual las tierras de una determinada región tienen su más baja productividad de todo el año (a las cuales les denominamos temporadas críticas o de escasez de forraje), que para el caso de Voisin en Dippe, Normandía, Francia (zona costera al Norte del país) correspondía a la época de inicio o mediados del verano, que suele ser la época más soleada y seca, pero a la vez fría –frentes fríos que vienen del Polo Norte–,  de todo el año para los países del Hemisferio Norte del Planeta Tierra; mientras en los países del Trópico y Subtrópico, el verano corresponde a la época más soleada, seca y calurosa de todo el año. Sin embargo, hay regiones específicas donde la escasez de forraje no ocurre en pleno verano, sino en las épocas de intensa lluvia, siendo esta su temporada más crítica para abastecer de suficiente comida a su ganado.

tamano-potreros-sequia-gr-cortesia-daniel-valerio-chileIzq. Pastoreo Racional (Holístico) en sequía – Der. Pastoreo convencional en sequía | Foto: Daniel Valerio (Chile)

…debemos asegurar que la comida del ganado que vamos a producir en los potreros diseñados sea suficiente para la época en la cual las tierras de una determinada región tienen su más baja productividad de todo el año

En consecuencia, Voisin, aunque fue literal para referirse a su caso en particular, de fondo no estaba queriendo decir que en todas las ganaderías se debía diseñar el proyecto de división de potreros con base en la temporada de verano como tal, sino en la temporada que para cada caso en particular sea la más crítica (la de mayor escasez) para producir la comida suficiente para el ganado. Y esta es la clave: si hacemos la cantidad de potreros necesaria para que dispongamos de comida suficiente para la época más crítica del año, en simultánea estamos garantizando que durante las demás temporadas del año (no críticas) produciremos excedentes de comida (potreros completos que sobran), que deberían ser cosechados en todo caso en su punto óptimo de cosecha para almacenar (heno, henolaje, silaje) y luego usarla ante algún caso de déficit en la oferta (esto es porque por más previsivos que seamos, los proyectos PRV se diseñan para temporadas críticas históricamente y estadísticamente normales, pero ante los avances degenerativos del Cambio Climático, se pueden estar presentando épocas más secas o más lluviosas de lo normal, tanto en intensidad como en duración, y esto puede enfrentarnos “inesperadamente” a un desacople entre la demanda de comida y la oferta de la misma disponible en los potreros, que podremos compensar perfectamente con los excedentes de comida almacenados, que se hayan producido en las épocas no críticas).

¿Cuál debe ser el tamaño de las parcelas o potreros?

El tamaño de cada división (parcela o potrero) del terreno destinado al proyecto podemos determinarlo a través de una ecuación muy, pero muy simple, y casi obvia:

Tamaño de las parcelas = Área total para el pastoreo (en m2) ÷ Número de parcelas

Supongamos que disponemos de 100 Hectáreas para el pastoreo  (esto equivale a 1.000.000 de metros cuadrados, ya que cada 1 Ha es igual a 10.000 m2), y que hemos determinado previamente que necesitamos dividirla en 100 parcelas, tendríamos que:

Tamaño de las parcelas = 1.000.000 m2 ÷ 100 parcelas = 10.000 m2 (1 Ha)

¿Cuál debe ser el número de parcelas o potreros?

Como resulta evidente, aunque el ganadero (y hasta los profesionales) por tendencia natural lo que primero nos intriga es saber que tamaño darle a nuestras parcelas de pastoreo, se necesita definir primero el número de parcelas necesarias. Voisin lo dejó muy claro, y lo resumió en una frase trascendental que nos dejó como legado:

“Es el <<NÚMERO>> y no el tamaño de las parcelas, la base de todo plan de PASTOREO RACIONAL”

Para determinar la cantidad de parcelas en las que debe ser dividido un proyecto de pastoreo más eficiente de lo acostumbrado (que finalmente es lo que justifica hacer el cambio), trabajamos de acuerdo con el cumplimiento de las Leyes del Pastoreo Racional, con la ecuación que determinó el mismo Voisin:

Número de potreros = [Tiempo óptimo de reposo ÷ Tiempo de ocupación] + Número de grupos

Donde,

Tiempo óptimo de reposo: Corresponde al número de días que transcurre entre dos ocupaciones sucesivas de cada parcela (advirtiendo que la clave está en basarse en el tiempo crítico de producción de forraje y no en los tiempos habituales de reposo de las praderas de las temporadas no críticas)

Tiempo de ocupación: Corresponde al número de días que transcurren entre la entrada del ganado a la parcela y su posterior salida del mismo (Voisin, en sus leyes universales del pastoreo racional, establece que en este tiempo lo clave está en anular completamente el sobrepastoreo, indicando que en este sentido aunque para cada parcela o potrero no se debería sobrepasar 3 días de ocupación, los rendimientos tanto del ganado como de la pastura serán máximos si solo permanecen 1 día en cada parcela). En conclusión, este valor siempre deberá estar entre 1 y 3 días, siendo más productivo mientras menos tiempo de ocupación se determine trabajar para cada parcela. De hecho, en Sistemas de Pastoreo Holístico/Regenerativo se suelen usar tiempos mucho más cortos, de 12 horas, 6 horas o hasta 3 horas de ocupación por parcela.

Número de grupos: Corresponde literalmente a la cantidad de grupos en los que queramos dividir el rebaño, entendiendo que estos grupos tendrán que comer en los mismos potreros sucesivamente, es decir, no es que vayamos a repartir las parcelas entre los grupos del rebaño, sino que todos van a tener que usar los mismos potreros, entrando cada uno justo después que el grupo anterior salió del potrero. Dicho de otra manera, si por ejemplo se concentra todo el rebaño en un solo grupo, este grupo come todo el potrero completo, pero si el rebaño se parte por ejemplo en dos grupos, un grupo entra primero y despunta la pradera y cuando este salga, inmediatamente entra el otro grupo a repasar lo que el pasto que dejaron los primeros en la parcela. Por esta razón, no se recomienda trabajar más de tres grupos en una misma rotación de potreros, y mejor si no son más de dos (sería preferible partir el terreno en tantos grupos como se quieran conformar, y a cada grupo diseñarle su propia rotación de potreros por aparte, aplicando para cada subdivisión, las mismas ecuaciones aquí planteadas).

En la experiencia que he acumulado en los años de trabajo continuo de asesorar y apoyar la ejecución de estos proyectos profesionalmente, concluí que la expresión “Número de grupos” debe ser complementada o cambiada por: “Número de parcelas ocupadas en simultánea a diario”. Si lo analizamos bien, lo que importa para la ecuación no es en cuantos grupos quiero repartir mi rebaño, sino cuántos potreros necesito ocupar en simultánea durante una jornada diaria de pastoreo. He conocido muchos casos, que aunque se creen muy seguros de estar aplicando la tecnología PRV en sus ganaderías, incumplen las leyes universales del Pastoreo Racional cuando diseñan un solo módulo de potreros, y el total de potreros diseñados se reparten por sectores para los diferentes grupos incumpliendo los tiempos de reposo (acortándolos más de lo debido) y de ocupación (alargándolos más de lo recomendado, que son 3 días máximo).

Ilustremos con un ejemplo completo:

Realicemos un ejemplo numérico, suponiendo que para una ganadería indeterminada de acuerdo con el tipo de suelo, praderas, patrones de clima y demás factores de influencia, se define que el tiempo óptimo de reposo fuese de 75 días, y que para lograr un rendimiento máximo se decide hacer cambio diario de parcela, así que el tiempo de ocupación sea de 1 día, y que para lograr un pastoreo eficiente, se determina dividir el rebaño solo en dos grupos. Tenemos entonces que:

Número de parcelas (para el caso del ejemplo) =

[75 días ÷ 1 día] + 2 grupos = [75 ÷ 1] + 2 = 75 + 2 = 77 parcelas

 

Si por ejemplo, para este mismo caso se dispone en total de 10 Ha (o sea 100.000 m2) pastoreables para el proyecto, ¿Cuál sería el tamaño que corresponde para las parcelas?

Tamaño de las parcelas (para el caso del segundo ejemplo) =

100.000 m2 ÷ 77 parcelas = 1.298 m2 por cada parcela

 

Y si por ejemplo, se decidiera partir el rebaño en dos grupos totalmente separados, cada grupo del mismo tamaño y en las mismas 10 Ha (destinando 5 Ha para cada grupo), tendríamos:

Tamaño de las parcelas (grupo 1) =

50.000 m2 ÷ 77 parcelas = 649 m2 por cada parcela

Tamaño de las parcelas (grupo 2) =

50.000 m2 ÷ 77 parcelas = 649 m2 por cada parcela

 

La diferencia entre el primer caso (un solo grupo y un solo módulo de potreros) y el segundo caso (dos grupos y dos módulos de potreros por aparte, del mismo tamaño cada uno), es que el primer caso tendrá en total 77 parcelas de 1.298 m2 cada una, mientras el segundo caso tendrá 154 parcelas de 649 m2 cada una. Sin duda alguna, los resultados productivos serán mejores para el segundo caso (el que tiene más parcelas y dos grupos de pastoreo), pero la inversión inicial para instalar el doble de las parcelas será obviamente mayor con respecto al primer caso. Aquí es cuando el ganadero, y nadie más que él, es quien decide cuál de las dos opciones llevar a cabo.

tamano-potreros-proyecto-sprvEjemplo de Arquitectura para un Proyecto SPRV Lechero en 2 módulos – Archivos CEG

 

Aclaro que este ejemplo es solo con efectos académicos, y de ninguna manera significa que deba ser entendido y aplicado literalmente, como si se tratase de norma o ley inmutable. Cada caso, en cada ganadería, será diferente, debido a que múltiples factores hacen que cambien los números usados como ejemplo para ilustrar mejor la aplicación de estas ecuaciones, incluyendo también las decisiones de manejo propias de cada ganadero o que más convengan para cada ganadería

Como podemos apreciar, NO es el tamaño de las parcelas lo que determina si un proyecto de pastoreo corresponde a PRV o no. De hecho, aquellos proyectos que han sido diseñados priorizando el tamaño de las parcelas sobre el número de parcelas, han sido proyectos lamentablemente (lo digo por el productor que lo hizo así) mal diseñados y realizados.

Comencé esta nota indicando que no lograba encontrar una explicación lógica por mucho que le gastaba neuronas a tratar de entender cuando, por qué, y cómo fue que se esparció esta versión de que todos los proyectos PRV debían tener parcelas de 1 Ha, o que toda ganadería que tenía potreros de 1 Ha ya estaba haciendo PRV. Por años trataba de resolver este cuestionamiento y no lo lograba. Hasta que un día, conversando justamente con alguno de los ganaderos que así lo entendía (no era el primero con el que hacíamos el ejercicio de hablar del tema, pero si al primero que se lo entendí clarito), y resulta que, al parecer, debido a que en la Zootecnia usamos como parámetro de eficiencia la expresión de carga animal en términos de “X cantidad de animales por hectárea”, al menos ese ganadero (y de ahí supuse que todos o una mayoría) lo está leyendo literal, es decir, ya que siempre hablamos de 1 Ha como medida de área de superficie paramétrica el ganadero creyó que esta debía ser siempre la medida (tamaño) de sus potreros.

Ejemplo: En PRV hablamos de que la carga animal máxima debe ser de 6 UGM por cada Ha (donde 1 UGM es otra expresión paramétrica de la zootecnia y equivale a 500 kg de peso vivo o peso corporal en pie); como vemos, esta meta de carga animal lleva dos número: 6 UGM y 1 Ha (6 UGM/Ha). Parece ser que los ganaderos piensan que para tener esa carga animal, literalmente debe hacer potreros de 1 Ha. La verdad, al menos para mí, esto fue mi cual lo dijera Arquímedes: Eureka! (es decir, ¡Lo encontré!, hallé la explicación).

Realmente no sé si eso es lo mismo que sucede con todos los ganaderos que por error han entendido que todo PRV debe tener potreros de 1 Ha, o que por hacer potreros de 1 Ha ya están haciendo PRV; pero es lo más próximo que he encontrado como explicación para este generalizado error de interpretación. Para ser concreto: No toda ganadería que quiera implementar PRV debe hacer potreros de 1 Ha, ni todas las que tienen potreros de 1 Ha solo por eso ya se puede dar por hecho que ya hacen PRV.

Con la nota de hoy espero haber dado luces suficientes para que todos ustedes, mis lectores (y sus colegas, conocidos o amigos de la ganadería a quienes deseen compartirle esta nota de hoy), puedan entender mejor que el tamaño de las parcelas NO es prioridad para diseñar un proyecto PRV (o de pastoreo más eficiente, independientemente de cualquiera que sea el sistema de pastoreo que se desee implementar).

Si usted de verdad quiere lograr que el manejo del pastoreo de su ganadería sea mucho más eficiente de lo acostumbrado, y obtener mucho más productividad con la mayor rentabilidad posible para su negocio ganadero en particular, priorice siempre el número de parcelas que necesita para sobrepasar a su anchas la temporada de mayor escasez de forraje, pues así es como va a poder casi que garantizar que nunca le faltará comida a su ganado. Ya conociendo el número de parcelas que quiere, o mejor, que necesita hacer, será sumamente fácil determinar el tamaño que le corresponde a sus parcelas en particular (de paso, esto es lo que explica porque decimos que ningún proyecto PRV es exactamente igual a otro, ya que en todos el número y tamaño de parcelas será completamente diferente).

 

Conclusiones

1.- El tamaño de las parcelas no es más importante que el número de parcelas

2.- El tamaño de las parcelas no determina que un proyecto sea o no un PRV

3.- El tamaño de las parcelas es un cálculo posterior al del número de parcelas

4.- El tamaño de las parcelas difícilmente será el mismo para dos diferentes proyectos

5.- El tamaño y número de parcelas será siempre intrínseco de cada proyecto

6.- Es un error querer copiar el proyecto de otra ganadería, diseñando con el mismo tamaño y número de potreros, porque aun cuando sean ganaderías vecinas, cada una tiene evidentes diferencias que causan variaciones trascendentales para cada proyecto en particular

 

El Equipo de Profesionales de CEG Internacional, con sedes en México, Nicaragua, República Dominicana, Costa Rica, Panamá, Venezuela, Colombia, Ecuador y pronto también en Argentina, expertos en diseño e implementación de proyectos de Pastoreo Racional y Silvo Pastoreo Racional (acordes con la Tecnología de André Voisin), estamos a su disposición, tanto en la modalidad de asesoría presencial, como también de asesoría a distancia, para prestarle apoyo, si usted así lo desea, en su proyecto ganadero en particular.

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