[Video]: Profesor de Veterinaria (N°2)

Profesor de Veterinaria

Para la Ganadería Empresarial Integral

Capítulo 2. Origen y desarrollo (reseña histórica) de la Veterinaria

En este capítulo trabajamos información relacionada con el origen de la VETERINARIA como actividad implícita del desarrollo de la vida de los animales domésticos en conjunto con el de la especie humana, revisando un poco de la historia, y exponiendo cómo llega a ser una profesión y cómo surge la primera escuela, para concluir hablando un poco sobre las cualidades o propiedades que debe reunir un buen Médico veterinario, complementando bajo este contexto la definición de la Veterinaria, y sugiriendo su aplicabilidad a las empresas o negocios agropecuarios de hoy. Ver video:

 

PROFESOR DE VETERINARIA CEG es una sección educativa en formato de video capacitación de libre acceso (sin costo) creada y producida por Cultura Empresarial Ganadera (CEG) Internacional, dirigida a productores ganaderos, sus familias, colaboradores, empleados, y personas vinculadas con su actividad ganadera, para ser capacitados en temas relacionados con el ámbito de la MEDICINA VETERINARIA aplicable a la GANADERÍA EMPRESARIAL INTEGRAL.

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[Video]: Profesor de Veterinaria – Cap. 1

Profesor de Veterinaria

Para la Ganadería Empresarial Integral

Capítulo 1. El concepto básico de Veterinaria

Sección educativa de Cultura Empresarial Ganadera (CEG) Internacional, dirigida a productores ganaderos, sus familias, colaboradores, empleados, y personas vinculadas con su actividad ganadera, para ser capacitados en temas relacionados con el ámbito de la VETERINARIA aplicable a la GANADERÍA EMPRESARIAL INTEGRAL.

En el primer capítulo, estudiamos la definición de la palabra Veterinaria, detallando los aspectos inherentes a esta área de la producción agropecuaria, que se irán desarrollando progresivamente en los próximos capítulos. Ver video:

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OMS se pronuncia sobre uso de antibióticos en la producción animal

Antibióticos en Producción Animal

Dejemos de administrar antibióticos a animales sanos para prevenir la propagación de la resistencia a los antimicrobianos

A través de un comunicado de prensa, el organismo rector de la salud para el mundo, publicó recomendaciones importantes para el sector agropecuario, con relación al uso y manejo RACIONAL de los antibióticos y antimicrobianos, en franca preocupación por el acelerado crecimiento de casos registrados año tras año con respecto a la resistencia a estos fármacos y lo difícil que se está tornando controlar problemas serios de salud, ya que los organismos no responden positivamente a los tratamientos médicos. Y es menester de quienes estamos del lado de la producción de alimentos de origen animal (y vegetal) no hacer caso omiso de este llamado de atención de la OMS, y acoger cuanto antes las mejores prácticas ganaderas enfocadas en manejos AGROECOLÓGICOS

 

 La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que las industrias agropecuaria, piscicultora y alimentaria dejen de utilizar sistemáticamente antibióticos para estimular el crecimiento y prevenir enfermedades en animales sanos.

Las nuevas recomendaciones de la OMS tienen como finalidad preservar la eficacia de los antibióticos importantes para la medicina humana reduciendo su uso innecesario en animales. En algunos países, aproximadamente el 80% del consumo total de antibióticos de importancia médica se da en el sector animal, principalmente para estimular el crecimiento en animales sanos.

El abuso y el uso indebido de antibióticos en animales y humanos están contribuyendo al aumento de la amenaza que representa la resistencia a los antimicrobianos. Algunos tipos de bacterias causantes de infecciones humanas graves ya son resistentes a la mayoría o a la totalidad de los tratamientos disponibles, y hay muy pocas alternativas prometedoras en fase de investigación.

«La falta de antibióticos eficaces es una amenaza para la seguridad tan grave como la que representa un brote de enfermedad repentino y letal», dice el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la OMS. «La adopción de medidas contundentes y sostenidas en todos los sectores es esencial para hacer retroceder la resistencia a los antimicrobianos y mantener el mundo a salvo».

En una revisión sistemática publicada hoy en The Lancet Planetary Health se concluye que las intervenciones que restringen el uso de antibióticos en animales destinados a la producción de alimentos reducen las bacterias resistentes a los antibióticos en estos animales en hasta un 39%. Esta investigación se tomó directamente como base para elaborar las nuevas directrices de la OMS.

La OMS recomienda firmemente una reducción general del uso de todas las clases de antibióticos de importancia médica en los animales destinados a la producción de alimentos, incluida la restricción completa de estos fármacos para estimular el crecimiento y prevenir enfermedades sin diagnóstico previo. Solo se debería administrar antibióticos a animales sanos para prevenir una enfermedad si esta ha sido diagnosticada en otros animales de la misma cabaña o población de peces.

Siempre que sea posible, se deben realizar pruebas a los animales enfermos para determinar el antibiótico más eficaz con el que tratar de manera prudente su infección específica. Los antibióticos utilizados en animales deberían elegirse de entre aquellos que, según la OMS, son «de menor importancia» para la salud humana, y no de entre aquellos clasificados como «de importancia crítica y de máxima prioridad». Estos antibióticos suelen ser el tratamiento de último recurso o forman parte de una serie limitada de tratamientos de los que se dispone para tratar infecciones bacterianas graves en humanos.

«Las pruebas científicas demuestran que el uso excesivo de los antibióticos en los animales puede contribuir a la aparición de resistencia a estos fármacos», dice el Dr. Kazuaki Miyagishima, Director del Departamento de Inocuidad de los Alimentos y Zoonosis de la OMS. «El volumen de antibióticos utilizados en animales sigue aumentando en todo el mundo debido a la creciente demanda de alimentos de origen animal, con frecuencia producidos mediante ganadería intensiva».

Muchos países ya han adoptado medidas para reducir el uso de antibióticos en animales destinados a la producción de alimentos. Por ejemplo, en 2006 la Unión Europea prohibió el uso de antibióticos para estimular el crecimiento. Los consumidores también están impulsando la demanda de carne producida sin el uso sistemático de antibióticos, por lo que algunas cadenas alimentarias importantes están adoptando la política de «ausencia de antibióticos» para sus suministros cárnicos.

Algunas opciones alternativas al uso de antibióticos para prevenir enfermedades en animales son la mejora de la higiene, un mejor uso de la vacunación, y la introducción de cambios en las prácticas de estabulación y cría de animales.

Las Directrices de la OMS sobre el uso de antimicrobianos de importancia médica en animales destinados a la producción de alimentos se basan en evaluaciones e informes de expertos realizados a lo largo de decenios acerca del papel del uso agropecuario de los antibióticos como factor que contribuye al aumento de la resistencia a estos fármacos. Las directrices contribuyen directamente a los fines del Plan de acción mundial sobre la resistencia a los antimicrobianos adoptado la Asamblea Mundial de la Salud en 2015 y de la Declaración Política de la Reunión de Alto Nivel de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre la Resistencia a los Antimicrobianos adoptada en 2016.

Nota para considerar:

En 2005 la OMS publicó una Lista de antimicrobianos de importancia crítica para la medicina humana, que se actualiza periódicamente, con el fin de que sirva para promover el uso prudente de dichos fármacos. En la lista se clasifican todos los antibióticos utilizados actualmente en humanos y animales en tres categorías –«importantes», «muy importantes» y «de importancia crítica»– en función de su importancia para la medicina humana.

El objetivo general es alentar un uso prudente para ralentizar el desarrollo de resistencia a los antimicrobianos y preservar la eficacia de los antibióticos más esenciales para la medicina. Las directrices publicadas hoy incluyen este objetivo en sus recomendaciones sobre el uso agropecuario de antibióticos.

En la quinta revisión de la lista publicada en abril de 2017, los antibióticos considerados de máxima prioridad entre los antimicrobianos de importancia crítica son las quinolonas, las cefalosporinas de tercera generación o ulteriores, los macrólidos y cetólidos, los glicopéptidos y las polimixinas (también conocidas como colistinas). Estos antibióticos son esenciales como tratamientos de último recurso para infecciones multirresistentes en humanos.

El Potrero Hospital en Ganadería Ecológica

Herramientas para la Gerencia del Negocio Ganadero

El Potrero Hospital

en Ganadería Ecológica

Por: Zoot. Esp. Michael Rúa Franco

Potrero hospital (Encabezado)

 

Hay prácticas ganaderas poco generalizadas pero que deberían ser de uso obligado en toda ganadería, y muy especialmente aquellas que tienen que ver con garantizar el máximo confort y bienestar del ganado, y el mejor estatus de salud y sanidad. Y cuando se trata de prácticas relacionadas también con la mejor administración del rebaño, como también con la productividad, los costos de operación y producción, con la ecología de los ecosistemas productivos, con el medio ambiente, con el planeta y hasta con la salud humana, pues con mayor razón. Y si estas prácticas nos facilitan el trabajo y nos traen como consecuencia diversos beneficios, pues con mayor razón.

Y una de estas prácticas tiene que ver con el manejo clínico y/o veterinario y también con algunas prácticas zootécnicas, y a la vez con una parte de la infraestructura para el idóneo manejo del ganado que es el denominado Potrero Hospital. Elegí este tema para trabajarlo hoy Jueves de Veterinaria con CEG Internacional.

 

La lucha entre la Consciencia Ecológica y la necesidad de asegurar un óptimo estatus de salud y bienestar al ganado de producción…

Se ha popularizado en los años más recientes entre los ganaderos afines con las prácticas ecológicas de manejo y producción, la afirmación de que fármacos de uso veterinario como los endectocidas, y muy en especial, el más popular de ellos que es la Ivermectina, tienen un impacto negativo sobre la vida de los organismos que constituyen la mesofauna y microfauna que aloja el suelo. Como es de imaginar, los más radicales en tomar la decisión de anular el uso de las Ivermectinas en su ganado son los Ganaderos Orgánicos o Ecológicos, y le siguen los que trabajan Pastoreo Racional Voisin (PRV) y tecnologías similares que apuestan por la ganadería racional, quienes demuestran un grado de consciencia elevado sobre la importancia de proteger y brindar garantías para que los organismos vivos de la mesofauna y de la microfauna del suelo se multipliquen y trabajen a favor de la fertilidad del mismo, en el cual se cultivan las pasturas para alimentar al ganado.

Sin embargo, encontramos muchísimos casos en los cuales esta nueva generación de ganaderos conscientes que apuestan decididamente por el manejo ecológico de sus ganaderías, ya sea que tengan o no establecido un manejo de pastoreo racional o silvopastoril (o cualquiera similar), se enfrentan a la desesperante situación de tener que estar buscando alternativas naturales o que sean respetuosas y/o armónicas con los ecosistemas ganaderos para evitar contaminarlos y/o propiciar desequilibrios en ellos, pero que a la vez sean efectivos para combatir las afecciones de sus animales de producción, y sobre todo cuando se trata de parásitos externos como las garrapatas e insectos voladores como la mosca tábano, la mosca nuche, y la mosca tórsalo, y los problemas de salud que se transmiten o desarrollan a través de estos.

Resistencia en parásitos (moscas)

 

Y en este sentido es importante advertir tres cosas:

1.- Que las Ivermectinas y demás endectocidas no son los únicos que tienen este efecto perjudicial para la fauna que habita en el suelo y trabaja a favor de su fertilidad y de su estatus de salud. Por ejemplo, entre los endectocidas están la Abamectina, la Doramectina, y hasta la Moxidectina, entre otros, que aunque de algunos de estos se dice que no matan escarabajos, en todo caso pueden tener efecto letal contra otras formas de vida como las lombrices de tierra, las bacterias u hongos, los miriápodos, los colémbolos, y muchos otros organismos vivos de los suelos de los potreros. Pero efectos similares también se pueden presentar por causa de productos a base de organofosforados y organoclorados, u otros a base de piretroides, o por ejemplo algunos de uso muy común y frecuente como son las penicilinas y oxitetraciclinas, o incluso hasta los benzimidazoles (albendazol, febendazol, oxibendazol, ricobendazol, mebendazol, etc.) que aunque se ofrecen como no perjudiciales, ya que es cierto que tienen un efecto mucho más leve que los endectocidas, eso no significa que sean totalmente inofensivos para el ecosistema del suelo ganadero y su entorno.

2.- Que los ectoparásitos no son los únicos que acarrean problemas de tipo sanitario preocupantes, y que muchas otras patologías o detrimentos de la salud y síntomas de malestar, dolor o daño que enferman al ganado, requieren de tratamientos diversos (según su causa y efectos) para los cuales en muchos casos se va a requerir del uso de ciertos fármacos que también perjudican la fauna y el ambiente en los ecosistemas ganaderos

3.- Que no siempre se contaminan los ecosistemas ganaderos solamente por causa de tratamientos veterinarios con fármacos o medicamentos nocivos para los organismos vivos que habitan en ellos, sino que también existen otras vías de contaminación por prácticas veterinarias o zootécnicas, por ejemplo las relacionadas con la reproducción, gestación, lactancia, topización o descorne, castración, curación de ombligo, o hasta en alimentos o suplementos para la nutrición animal, entre otras, en las cuales se pueden estar utilizando sustancias, productos o insumos que directa o indirectamente pueden estar causando desequilibrios o perjuicios ecológicos a pesar de ser prácticas necesarias y en muchos casos imprescindibles

Con base en estas advertencias hay varias cosas que anotar:

La primera es, que cuando el proyecto ganadero está enfocado en obtener un aval oficial de productor orgánico certificado y con ello la autorización de poder llevar sus productos al mercado especializado de alimentos con etiqueta o sello orgánico (y con ello aspirar a mejores precios), estas ganaderías deben cumplir estrictamente las disposiciones reglamentarias que por ley rigen en cada país, e incluso, cuando los productos tienen destino de exportación, también deben cumplir con las normas que exija el país al que van a ingresar en materia de productos orgánicos certificados. Y en estos casos, es ineludible aplicar procedimientos que puedan dejar algún tipo de residualidad de sustancias de origen farmacológico, por lo tanto está netamente prohibido el uso de antibióticos y/o antimicrobianos, como también de hormonas, y en general todo tipo de medicamentos que puedan propiciar una reacción de resistencia en el cuerpo humano de sus consumidores. Pero, en el ámbito de la producción de alimentos orgánicos certificados no sólo preocupan los efectos de los residuos de los fármacos en los humanos consumidores, sino también, y casi al mismo nivel de importancia, los efectos que tengan todo tipo de insumos de síntesis (artificiales, químicos, venenos, etc.) en los ecosistemas, con una especial preocupación por garantizar la sostenibilidad y sustentabilidad de los recursos naturales y la seguridad alimentaria indefinidamente.

gerencia-eficiente-minagricultura

 

Podemos afirmar entonces que el objetivo de la producción orgánica certificada, aunque se ha vuelto una línea de negocio específica y solo se acogen a ella quienes están dispuestos a cumplir con todo lo que les exigen los reglamentos de certificación en sus países, por sus características debería ser más bien una práctica generalizada en la ganadería mundial, y no debería ser algo que se cumpla porque lo exige una ley, debería ser algo que se cumpla por convicción personal teniendo claro que todo lo que estos reglamentos piden cumplir es para el beneficio de toda la humanidad (y eso nos incluye), tanto en materia de garantizar la salud y sanidad de cada uno de nosotros, como la perpetuidad en óptimas condiciones del planeta que habitamos.

Sin embargo, una de las más importantes preocupaciones de los productores que alcanzan este nivel de consciencia y desean que sus ganaderías vayan en esa misma línea, es ¿cómo llevar a cabo el manejo clínico o veterinario de sus animales tanto para prevenir el contagio de enfermedades, así como las parasitosis (que en los ecosistemas de los países tropicales y subtropicales son bastante factibles), y también poder mantener buenas prácticas a todo nivel en sus ganaderías para poder realizar un manejo veterinario y zootécnico que no incumpla los lineamientos orgánicos?

Y lo que muchos ganaderos desconocen en este sentido es, primero que todo, que el espíritu de las normas o reglamentos o leyes aplicables en el ámbito nacional e internacional para certificar las ganaderías en producción orgánica, no solo aboga por el bienestar humano y ecológico, sino también por el bienestar de los animales mismos, y como es de suponer, por ningún motivo estas disposiciones normativas prohíben o impiden que por acogerse estrictamente a ellas se descuide la salud, sanidad y bienestar de los animales usados para la producción de alimentos. De hecho, estas normas siempre incluyen especificaciones técnicas que contemplan la posibilidad de hacer uso de ciertos fármacos o medicamentos, cuando se hayan superado todas las instancias previas de aplicar una terapéutica veterinaria naturista, homeopática o antihomotóxica, y el animal afectado (o el grupo de animales afectados) no muestran mejoría y haya que recurrir en última instancia a la medicina convencional para evitar que la enfermedad ponga en riesgo vital al animal o los animales. Y si esto es posible en proyectos de ganadería orgánica certificable, con más razón será posible en aquellas ganaderías que no pretenden acogerse a una certificación.

 

Cuestión de actitud…

El problema de nuestra cultura (si así podemos llamarle) es que somos renuentes a establecer disciplinas, y a ser ordenados con nuestras prácticas y procedimientos, a llevar registros, a cumplir protocolos, a hacer planes de trabajo y acogernos a ellos estrictamente. Y ésta generalizada actitud irreverente que predomina entre ganaderos, nos conduce a una permanente improvisación a todo nivel en las ganaderías, y por eso es que pretendemos siempre encontrar la solución a nuestros problemas y deficiencias de manejo adquiriendo un “fármaco milagroso” (que obviamente no existen, pero eso es lo que esperamos que suceda, un verdadero milagro, cada vez que un animal enferma o no está produciendo lo esperado, aplicando un fármaco adquirido en el punto de venta más cercano y sin antes haber obtenido un correcto diagnóstico clínico para no terminar dando “escopetazos al aire”).

No podemos, o no deberíamos entonces pretender ser ganaderos orgánicos desordenados. Si es que ya hemos cedido a nuestra natural renuencia por las prácticas orgánicas, y nos hemos hecho conscientes de la importancia de proteger los recursos de la naturaleza (suelo, agua, plantas, aire, animales, flora y fauna de los ecosistemas autóctonos, etc.), no podemos seguir siendo negligentes con la irreverente actitud administrativa de nuestras ganaderías, y debemos reflexionar y replantear en cuanto a ceder a la necesidad de ponerle mucho orden a la gestión a todo nivel, porque al fin y al cabo eso retroalimenta de manera sumamente positiva el bienestar y óptimo desempeño de nuestros animales, en ambientes más confortables, en equilibrio con los demás seres vivos que conviven en el mismo ecosistema, y por lo tanto podemos esperar un ganado más sano, más productivo, y productos más saludables para el consumo humano.

Si lo hacemos así, lo más seguro es que no habrá casos recurrentes de enfermedades en los animales ni de parásitos que afecten su salud, por tanto tampoco habrá necesidad de estar realizando frecuentes tratamientos veterinarios y/o aplicando fármacos, y hasta podremos reducir costos y gastos por este concepto. Si lo pensamos bien, somos nosotros mismos con nuestras malas prácticas e irreverente actitud y procedimientos, los que por hacer las cosas improvisadamente y sin ayuda de profesionales expertos, terminamos facilitando las cosas para que los animales estén siempre frágiles o susceptibles para contraer enfermedades o parásitos, y en consecuencia, acudiendo al mal uso de los fármacos e invirtiendo dinero en ellos, que bien podría no gastar si hiciera las cosas como se debe.

 

Una solución muy práctica…

Así que ya teniendo claro todo el contexto que enmarca el manejo clínico y/o veterinario y zootécnico de los animales en las ganaderías, y haciendo el acto de consciencia y de reconocimiento de que no lo hemos manejado como es debido, podemos indicar una muy sencilla, práctica, funcional y eficaz manera de llevar a cabo estas prácticas, que como hemos dicho algunas son imprescindibles, para que podamos lograr cumplir en nuestras ganaderías con los objetivos de no contaminar el suelo, de no atentar contra la mesofauna y microfauna benéfica que trabaja a favor de la fertilidad de los mismos en los potreros de pastoreo, de no propiciar desequilibrios biológicos o ecológicos en los ecosistemas en los que hacemos ganadería, y de no contaminar los alimentos de consumo humano con residuos de fármacos u otras sustancias que se usan en la ganadería convencional.

Y esto es igualmente aplicable para los ganaderos con proyectos de certificación orgánica (es decir que no va en contra de las normas internacionales sino que más bien las acoge), como también para quienes aunque no van a certificar sus ganaderías, están totalmente conscientes de la importancia, necesidad y beneficio que les genera a sí mismos hacer una ganadería respetuosa, responsable y amigable con los recursos naturales, el ambiente y la humanidad, ya sea que apliquen o no tecnologías de Ganadería Racional, pero si lo hacen, con mayor razón les será de mucha utilidad, y esto es por ejemplo el caso de quienes implementan Sistemas Silvopastoriles, Pastoreo Racional Voisin (PRV), Ganadería Regenerativa, Ganadería Holística, o cualquier otro método similar

La solución consiste en destinar un área de la finca específicamente al USO VETERINARIO. A esta área se le ha denominado tradicionalmente como el POTRERO HOSPITAL. De hecho, muchas ganaderías que para nada se preocupan por los aspectos ecológicos, ambientales y/o de salud humana, ya tienen en funcionamiento un potrero hospital, puesto que esta no es una práctica exclusiva para los ganaderos con consciencia ecológica, sino más bien, para quienes han tenido la consciencia de que como en cualquier negocio hay que ser ordenados, y tratar de llevar a cabo cada procedimiento de la mejor manera posible, o si se quiere, para facilitarse las cosas en el manejo de la ganadería, puesto que este potrero puede y debe ser un área contigua a las áreas de manejo de la ganadería (establo, corral, sala de ordeño cuando es el caso, sala “cuna” para crianza de terneros/as, etc.) o a las áreas habitadas (casa principal o mayoría, casa de los empleados, etc.), con el propósito de que el potrero hospital sea un área de fácil acceso, vigilada permanentemente para poder estar supervisando la evolución de un animal en tratamiento o recuperación, etc.), como también, para que sea fácil conducir al animal a un brete de sujeción, a una manga de palpación o de vacunación e inyectología, o incluso en casos más severos para acceder a una mesa de cirugía, por ejemplo; así como también, sea un potrero que quede bajo sombra, donde el animal (o animales) en tratamiento o recuperación se pueda sentir confortable, tranquilo, sin riesgo de estrés alguno, y pueda acceder a alimentos de buena calidad, en cantidad suficiente, y agua a libre disposición, de óptima calidad (libre de impurezas y fresca), y en general se le puedan brindar todo tipo de garantías para su recuperación, de donde justamente se le atribuye el nombre de “HOSPITAL”.

Potrero hospital (Podología)

 

El hecho de disponer en cada ganadería de un potrero hospital, hace posible que cuando un animal tenga algún tipo de afectación de su salud (cualquiera que sea), este animal (o varios de ellos si es el caso) se aparte totalmente del grupo con el que pastorea, y al tenerlo aislado en el potrero hospital primeramente se sigan los protocolos de atención mediante manejo (anular causas de estrés, ofrecer un ambiente confortable, brindar una nutrición óptima, acceso a agua de máxima calidad, y hasta se le brinde algo de afecto (cuidados) para su recuperación), luego si el animal no mejora se apliquen los tratamientos veterinarios con productos naturales, y si aun así no evoluciona, llegar a la última instancia que es la de acudir a medicamentos farmacológicos de síntesis.

Esto significa en términos concretos, que antes de permitir que el animal se agrave de salud, se opte por asegurar el máximo bienestar posible al animal afectado, incluso si para ello fuese necesario acudir a fármacos o sustancias de uso veterinario que tengan un efecto rápido y seguro muy a pesar de que ellos contaminen el suelo y/o generen efectos negativos al ecosistema, con la importante salvedad de que como están en un potrero de uso esporádico y totalmente aislado de los potreros de pastoreo donde está el resto del ganado (sano), no habría ninguna afectación seria de los potreros sino solo del potrero hospital, que tan pronto sale(n) de ahí el (o los) animal(es) afectado(s) se puede hacer una especie de limpieza o desinfección para que este esté en buenas condiciones al momento de tener que volver a ser utilizado.

Potrero hospital (Homeopatía FICH)

 

Para concluir, es importante aclarar que en la ganadería con consciencia ecológica y orgánica, no se usan los medicamentos de modo general en todo el ganado bajo la excusa de “prevención”, ya que si al ganado se le brindan todos los cuidados necesarios, aplicando las vacunas obligatorias (que son aquellas que el gobierno nacional de cada país establece por ley para evitar epidemias severas o transmisiones zoonóticas -o sea de animales a humano-), y garantizando el acceso a pastos suficientes y de buena calidad nutricional, y agua a libre disposición de óptima calidad, y en potreros de ambiente de máximo confort para el mayor bienestar posible, cuidando de mantener el equilibrio biológico en el ambiente de cada potrero, eligiendo las razas o estirpes adaptadas a las condiciones propias del lugar, lo que podemos esperar es que los animales se mantengan lo más sanos posible y la presentación de casos de enfermedad o afectación de la salud sean muy esporádicos, y que ningún animal tenga que ser tratado más de dos veces al año por la misma causa (pues esto sería suficiente indicador de que el animal no está bien adaptado, o no cuenta con un sistema de inmunidad natural bien desarrollado y por tanto es mejor prescindir del animal que mantenerlo en el rebaño y estarlo tratando por la misma causa recurrentemente).

En consecuencia, en este tipo de manejo ecológico de la ganadería podemos manejar la salud animal mediante atención temprana, es decir, cuando un animal empieza a manifestar quebrantos de salud y es detectado, lo aislamos de los demás, lo llevamos al potrero hospital, y es allí y nada más que allí, donde le brindamos todos los cuidados necesarios, incluso, usando fármacos si así lo demanda el caso. Siempre será de mayor relevancia asegurar la salud y vida del animal, pero lo importante es tratarlo cuando ya esté totalmente aislado del resto del ganado.

Potrero hospital (UACH)

 

Finalizo enviando un mensaje a los Voisinistas, en especial a los que apenas están en etapa de diseño de sus proyectos o piensan implementarlo próximamente. Tengan muy presente para sus diseños de división de potreros dejar espacio para mínimo dos de los siguientes tres tipos de potrero: 1.- El potrero hospital, para los propósitos que he indicado en esta nota; 2.- El potrero escuela, para adiestrar al ganado en el respeto por el cerco eléctrico y para amansarlo un poco de modo que no vean a los pastores como amenaza sino como amigos; y 3.- El potrero de maternidad, que es el que se destina en las ganaderías donde hay vacas gestantes al manejo preparto, durante el parto y en el posparto temprano. Estos tres potreros son herramienta de gran ayuda en los proyectos de Pastoreo Racional Voisin (PRV) y SPRV. Y que tengan mucho éxito!!!

 

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Parásitos del ganado ¿hasta cuando?

Herramientas para la Gerencia del Negocio Ganadero

 

Parásitos del ganado

¿hasta cuándo?

Por: Zoot. Esp. Michael Rúa Franco

Resistencia en parásitos (encabezado)

 

¿Ha tenido usted la sensación de que algunos -si no es que muchos- de los antiparasitarios de uso oral o de uso externo que aplica para su ganado (o sus cultivos agrícolas) ya no tienen la misma efectividad que antes? ¿Ha percibido usted un incremento en los costos de los fármacos o medicamentos de uso veterinario en los tiempos resientes y que ahora es mucho más costoso un tratamiento veterinario de lo que era antes? ¿Se ha percatado tal vez que en el pasado no se usaban tanto, ni con tanta frecuencia, ni de tanta variedad, los fármacos y/o medicamentos veterinarios como se están usando ahora, para poder lograr realizar tratamientos veterinarios eficaces? ¿Tal vez se ha dado cuenta que los animales parecen haberse vuelto más susceptibles a enfermedades y parásitos, y/o que es más difícil controlar las parasitaciones en su ganado?

Estas y otras cuestiones similares son las que hemos elegido tratar hoy en el ámbito de la salud y sanidad animal en este Jueves de Veterinaria con CEG Internacional. Acompáñenme con su lectura en esta nota y tratemos de resolver algunas inquietudes sobre lo que he titulado: Parásitos del ganado ¿hasta cuándo?

 

¿Qué es la “resistencia” a los antimicrobianos?

Se denomina resistencia a la capacidad que tienen los microorganismos patógenos tales como bacterias, virus, hongos y demás parásitos microscópicos, de “mutar” para sobrevivir y mantenerse activos y funcionales a pesar de ser “combatidos” mediante el uso de medicamentos veterinarios o fármacos antimicrobianos. Cuando estos son usados específicamente para prevenir o curar una enfermedad, malestar, dolor o daño al organismo animal causados por agentes patógenos microbianos, el fármaco o medicamento recibe el nombre genérico de antimicrobiano (algunos de ellos conocidos también como antibióticos).

En términos generales, un fármaco o medicamento es como tal una sustancia, casi siempre de origen artificial, es decir, producidos a partir de elementos químicos o procesados en laboratorios farmacológicos, que sirven para curar o prevenir una enfermedad, para reducir sus efectos sobre el organismo, o para aliviar un dolor físico o malestar. En otras palabras, los fármacos antimicrobianos o antibióticos son sustancias casi siempre de síntesis química, fabricadas para matar o anular el efecto nocivo de los agentes patógenos que parasitan el organismo de los animales, o evitar que estos se multipliquen, y los cuales en su mayoría son de tamaño microscópico, que por ello mismo es que reciben la denominación de microbios, y que se les dice patógenos por ser causantes de enfermedades, disfunciones, malestares, dolores, o cualquier efecto perjudicial para la salud de los animales y por tanto para la sanidad de toda la ganadería, o en casos severos, causantes de daños irreversibles en células, tejidos u órganos del cuerpo del animal, o hasta su muerte.

Resistencia en parásitos (microbios)

 

Algunos de estos microbios patógenos solo perjudican la salud de los animales (y la economía de las empresas ganaderas), pero no perjudican la salud humana, ni de las personas que están al cuidado a diario de los animales, ni tampoco de los consumidores de alimentos de origen animal. Pero hay otros microbios patógenos que se desarrollan y multiplican en los animales y si los humanos entran en contacto con ellos también perjudican su salud, o viceversa, podría ser que se desarrollen y se reproduzcan en el humano y se contagien a los animales, y en estos casos se les conoce como agentes patógenos zoonóticos (transmisibles entre animales y humanos o viceversa).

Se dice que casi el 70% de las enfermedades infecciosas humanas tienen origen animal (dato reportado por FAO año 2017 -Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura-), y esto no solo alude a los humanos que estamos en contacto permanente con los animales en las granjas donde habitan y se usan para la producción de alimentos, sino también para todos los que participan de la cadena de producción, acopio, transformación, comercialización y consumo, así que prácticamente no hay seres humanos en todo el planeta que no estén expuestos a estos contagios y de ahí que la cifra de transmisión de enfermedades infecciosas (o sea en las que participan los patógenos microbianos) sea una cifra tan alta a nivel mundial.

No cabe duda entonces que esto representa un serio problema, y a la vez un gran reto, para los propósitos de la seguridad alimentaria mundial y de salud pública desde hoy y hacia futuro. En consecuencia, se afirma que “…La salud pública y la producción sostenible de alimentos se ven enfrentadas hoy a una seria amenaza a nivel mundial, y esto es: la creciente propagación de la resistencia a los antimicrobianos (FAO, Febrero de 2017)”.

 

¿Cómo se vuelven resistentes los parásitos?

Antes de explicarlo, es importante complementar con algo, que resulta de sumo interés debido a la gran importancia que reviste para la producción ganadera, el hecho de que los animales en las granjas no sólo están expuestos a parásitos microbianos (microscópicos). También están expuestos a la parasitación gastrointestinal (tales como nematodos, trematodos, cestodos, etc.) o también los que parasitan vías respiratorias, que adquieren a través del viento o de aguas contaminadas y/o durante la cosecha del forraje en los potreros o comederos, así como el consumo de otros alimentos contaminados, y por supuesto, la exposición ante parásitos externos (tales como moscas de varios tipos, y garrapatas, como los más relevantes, y ocasionalmente también los ácaros, piojos y hongos de la piel, y similares).

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Es importante que usted como lector, y seguramente productor agropecuario, tenga muy en cuenta que todo tipo de parásitos de los cultivos (agricultura) y de los animales (pecuaria) que son combatidos con fármacos veterinarios de síntesis química sin antes haber agotado instancias de prevención, manejo y control naturales (sin fármacos), y en especial cuando se hace de forma directa, recurrente e improvisada y no bajo estrictos lineamientos veterinarios (pero no excluyendo casos en los cuales aun siguiendo lineamientos veterinarios), están tratando de sobrevivir a dichos controles, y en la medida que más los atacamos ellos más se esfuerzan por no desaparecer, por lo tanto todos los parásitos que hay en los ecosistemas que superan la exposición a fármacos de síntesis química, realizan una especie de “mutación” (no siempre literal) para que el fármaco (o específicamente una determinada concentración del mismo) ya no les haga nada, y es a esta supervivencia o resistencia a morir o desaparecer a lo que concretamente denominamos como resistencia a los antiparasitarios.

Ahora sí, para explicar cómo es que se llega a esta resistencia, podemos decir que los fármacos antimicrobianos o antibióticos usados para matar o detener el crecimiento y/o reproducción de los parásitos en animales, plantas y hasta en los seres humanos, van adquiriendo por naturaleza esta capacidad con el paso del tiempo. Pero, el uso irracional o indiscriminado, improvisado y sin previo diagnóstico específico de las enfermedades mediante análisis de laboratorio y prescripción médica a partir de los resultados, por muchos años, han venido acelerando exponencialmente esta capacidad de resistir el efecto de los fármacos en los parásitos, y en consecuencia los antimicrobianos y/o los antibióticos usados para tratar infecciones comunes se están volviendo cada vez menos potentes e inútiles para los fines pretendidos (FAO, 2017).

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Si tenemos en cuenta que los agentes patógenos pueden estar por naturaleza presentes en los humanos, animales, alimentos, el agua y el medio ambiente, y que todos estos estamos en continua interacción (y por tanto los patógenos están circulando permanentemente), si estos patógenos son expuestos a fármacos antimicrobianos o antibióticos y lograr sobrevivir y volverse más resistentes a los mismos, y siguen circulando y propagándose a través de la cadena alimentaria, o por la interacción entre humanos, o entre las personas y los animales o los cultivos, todos de una u otra manera estamos cooperando con que los patógenos cada vez se tornen más resistentes.

Una de las consecuencias más graves que tiene esta resistencia a los antimicrobianos y antibióticos, es que cuando los animales, los cultivos o nosotros los humanos nos infectamos, puede ocurrir que aun cuando el médico veterinario diagnostique y determine el tratamiento para el animal infectado, o los humanos vayamos al médico y este diagnostique e indique el tratamiento que debemos seguir, los fármacos usados para el tratamiento tengan poco o ningún efecto ya que los patógenos han desarrollado la capacidad de resistirlos. Y es por esto que la industria farmacológica está en continua labor de investigación y evolución, para desarrollar fármacos cada vez más potentes para combatir a los parásitos y esto a su vez tiene tres consecuencias todavía más graves:

1.- ¿Tendrá un límite? Es decir, ¿llegará el momento en que los fármacos logren detener definitivamente a los patógenos, o será que esto es un círculo vicioso (sin fin)? Nada más imaginemos por un momento si los parásitos van desarrollando resistencia a los fármacos aun cuando estos se van fabricando cada vez más potentes, y nunca se lograra detenerlos, probablemente estamos creando “monstruos” de parásitos que aunque siguen siendo microscópicos se están tornando cada vez más indetenibles, imparables, y por tanto enfermedades cada vez más graves y difíciles de tratar. A tal punto que las estadísticas indican que unas 700.000 muertes humanas ocurren cada año por esta causa (fármacos ineficaces por resistencia a antimicrobianos y antibióticos).

2.- Iatrogenia, es decir, la supuesta cura termina causando otras enfermedades. La Iatrogenia es un daño producido por un fármaco o medicamento, o incluso también por algún procedimiento médico o quirúrgico, que el médico administra o realiza dentro una indicación correcta. Podría decirse que si el procedimiento médico es el correcto, pero deriva en un empeoramiento del caso, o en que se genere otra enfermedad, malestar o daño colateral, ya no es culpa como tal del médico, sino de que los parásitos causantes de enfermedades evolucionaron y el tratamiento ya no es efectivo. Y si esto ocurre siguiendo estrictos protocolos médicos indicados por un experto profesional en la materia, ¿qué creen ustedes que podemos esperar de quienes van directamente a un expendedor de productos e insumos agropecuarios, entre ellos fármacos veterinarios, sin haber consultado antes a un médico y/o haber realizado los análisis previos para poder diagnosticar el causante específico de una determinada enfermedad, malestar, dolor o daño, y adquieren y aplican improvisadamente el fármaco a sus animales de forma generalizada?

Creo que es hora de que hagamos un alto en el camino, una pausa reflexiva sobre nuestra muy incorrecta conducta, y un replanteamiento de la forma como estamos procediendo en cuanto al tratamiento veterinario de los animales de granja (y aún de nuestras propias enfermedades humanas). Concretamente a que en la ganadería, por ejemplo, estamos causando iatrogenias todo el tiempo, que si bien no lo vemos de inmediato, porque al aplicar el fármaco el animal visualmente se alivia y no vemos que le pase otra cosa distinta, el organismo ante la aplicación de cada antiparasitario probablemente se está tornando más vulnerable a una próxima infección, si es que algunos parásitos sobrevivieron y se hicieron resistentes.

Y en lo que respecta a los humanos, tengamos en cuenta que si los parásitos que nos afectan han sido el producto de dichos procesos evolutivos y han adquirido resistencia, ya sea que nos infectemos por contacto, o cualquier otra vía de contaminación cruzada, y muy en especial cuando ingerimos alimentos con residuos de antimicrobianos y antibióticos usados en los animales o en los cultivos agrícolas, y en nuestro organismo los agentes patógenos que se exponen a ellos se van tornando cada día más resistentes, cuando lleguemos a desarrollar alguna enfermedad por causas microbianas, es cuando muy probablemente los antimicrobianos y antibióticos no actúen eficazmente en nosotros.

Pero hay otro tipo de posible iatrogenia, que incluso hoy por hoy es una de las más discutidas y hasta controversiales. Y me refiero a que el hecho de que la industria farmacológica tenga que estar desarrollando fármacos de síntesis química, cada vez más potentes, conlleva a que el cuerpo del animal, o también las plantas, y por supuesto de nuestro cuerpo humano, exponiéndonos todos a sustancias químicas en concentraciones cada vez mayores o teniendo que desarrollar otro tipo de moléculas, esto está causando a su vez sus propios efectos perjudiciales (específicamente los fármacos directamente están causando daños o alteraciones en nuestras células, tejidos, u órganos, o propiciando que esto ocurra, puesto que ni los cuerpos de los animales, ni los de las plantas ni tampoco los nuestros fueron diseñados para soportar el efecto de sustancias químicas, y es por ello que se habla de patologías relacionadas con problemas del sistema nervioso, del sistema reproductivo, del sistema renal, del metabolismo y/o del sistema hormonal, y/o de órganos específicos como el hígado, o el cerebro, entre otros).

3.- En el ámbito agropecuario, la resistencia a los antiparasitarios de toda clase, tanto en plantas como en animales, está causando considerables pérdidas para los productores. No siempre implica pérdidas de los cultivos como tal, ni muertes de animales, pero el hecho de tener que gastar dinero en fármacos más potentes, que consecuentemente se vuelven más costosos, y animales afectados por un lado por la parasitación y la consecuencia negativa que eso tiene directamente sobre el desempeño de los animales (baja la productividad), sino también porque la aplicación de antiparasitarios se ha tornado una práctica cada vez más recurrente (con un sinfín de casos que hemos registrado de productores que incluso tienen que aplicar antiparasitarios dos veces al mes), y que por consecuencia están estresando a su animales por tenerlos que encerrar e inyectar o bañar con tanta frecuencia, y esto también implica afectación negativa del desempeño (baja producción). Y todo esto, por supuesto, afecta negativamente la economía de la empresa ganadera, en cuanto que el productor gasta más, pero produce menos o lo mismo, y al final gana menos (lo que contablemente constituye igualmente pérdidas –dejar de ganar también es perder-).

Resistencia en parásitos (perder dinero)

 

Pero, por otro lado, las pérdidas tanto por muertes, baja productividad o insatisfacción de ingresos y ganancias en los productores, propicia la inseguridad alimentaria. Por un lado, está la situación de que los consumidores finales de los alimentos de origen vegetal y animal no son tontos, millones de personas en el mundo hoy día conocen y/o están mejor informados de toda esta situación de la resistencia a los antimicrobianos mucho mejor que los mismos productores, y se abstienen de consumir alimentos principalmente de origen animal, y hasta hay una gran cantidad de médicos que así lo recomiendan (no consumir carne ni leche, ni sus derivados). Y por otro lado, está la situación de que hay temporadas de desabastecimiento de alimentos por pérdidas, cuando espontáneamente se presentan focos y brotes de ciertas enfermedades y que ante las cuarentenas a las que hay que proceder por parte de las autoridades sanitarias de los países, terminan los productores viéndose afectados seriamente, y de paso también los consumidores (nada menos en la semana que se redactó está nota se reportó un caso grave de contaminación de alimentos en los países bajos que hizo que se recojan todos los huevos en el comercio y los hogares para que no fuesen consumidos y prevenir intoxicaciones o infecciones en la población, como también nuevos brotes en algunos otros países de la peste aviar, un par de semanas antes se habló de nuevos casos de encefalopatía espongiforme bovina -vaca loca-, y hasta podemos citar el caso de Colombia y los focos de aftosa en los meses de junio y julio, entre muchos otros casos que se reportan -y otros que no- en los noticieros).

Y no podemos dejar por fuera la consideración de que también hay efectos de contaminación de las tierras y el agua en los ecosistemas, originados en las granjas que mal utilizan los fármacos veterinarios o agrícolas, ya sea por exposición directa (pensemos por ejemplo en los pesticidas que se aplican a los cultivos que se van al suelo y a las aguas, o los baños garrapaticidas o mosquicidas, entre otros, en los animales de granja, que en un día de lluvia se lavan y se van al suelo y a las aguas), y que por supuesto a través de ellas (que muchas veces se aplican como riego de los cultivos o hasta para dar de beber a los animales) estamos facilitando que los parásitos se tornen más resistentes.

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Para concluir, quiero aclarar que con esta nota sobre salud y sanidad animal (y de paso también aplicable a salud y sanidad agrícola y humana), no quiero parecer alarmista ni incitar a ello. Lo que pretendemos desde CEG Internacional es principalmente cooperar con las entidades como FAO y otras, en el ejercicio de invitar a la reflexión individual y colectiva, que nos conduzca a replantear nuestra conducta a veces ingenua, a veces ignorante, a veces indiferente y a veces deliberada o irreverente, y reorientar nuestro actuar para que seamos cada vez más racionales en nuestro proceder, tanto en lo personal como en el rol de productores de alimentos para el consumo humano, y como ejecutores de una labor que puede ser nociva para el ambiente (si decidimos seguir siendo irracionales) o puede ser favorable para el ambiente y para la humanidad (si corregimos el rumbo).

Una amenaza (como esta) que afecta al mundo entero, requiere de una respuesta global (FAO, 2017). Todos tenemos algo que aportar en este sentido, y debemos hacerlo, porque no es algo que solo perjudica a los demás, sino a todos, incluyendo a las personas más cercanas a cada uno de nosotros y a nosotros mismos…

 

Por último, invito a todos los ganaderos en el mundo, a que participemos de las soluciones para que nuestra actividad agropecuaria sea realmente sostenible y sustentable a largo plazo. Tengan presente que tecnologías de Ganadería Racional como los Sistemas Silvopastoriles (no convencionales sino agroecológicos), o el Pastoreo Racional Voisin (PRV), o el Pastoreo Holístico (agroecológico), entre otras, por anular el uso de agroquímicos, agrotóxicos, y propiciar en cada granja el equilibrio natural de su particular ecosistema productivo optando por el balance en la cadena trófica y/o alimenticia que conlleva a un control biológico de los parásitos anulando así, a veces en su totalidad, el uso de antimicrobianos y antibióticos y por tanto reduciendo la posibilidad de que los parásitos creen resistencia, y mitigan tanto la vulnerabilidad de esos mismos ecosistemas y de los seres vivos que en ellos conviven, como los efectos de contaminación ambiental, permiten producir alimentos inocuos (no contaminados), más sanos y más saludables para el consumo humano, y contribuir con los propósitos mundiales de velar por la seguridad alimentaria y la recuperación, conservación y perpetuación de los ecosistemas, que finalmente nos benefician a todos los que trabajamos en el campo, por el campo y desde el campo.

No quiero terminar sin advertir que: los humanos y animales debemos re-aprender convivir con los parásitos que nos enferman, porque nuestros organismos (en animales, plantas y humanos) originalmente fueron diseñados para ello, y por tanto tenemos la capacidad de resistirlos nosotros a ellos, y para que así sea debemos estar expuestos a ellos de modo que nuestros organismos puedan desarrollar autoinmunidad.

Esto no significa incumplir con las disposiciones gubernamentales de participar de las campañas de vacunación obligatorias en cada país para prevenir epidemias salidas de control. Pero en lo referente a los parásitos gastrointestinales y ectoparásitos en el ganado, y algunos otros tipos de infecciones no epidémicas, estamos convencidos de que es perfectamente posible ponerle freno a la resistencia a los antimicrobianos y antibióticos en las ganaderías, impedir que se salga de control su manejo, invertir cada vez menos en fármacos veterinarios y lograr animales con mejor desempeño en equilibrio con el ecosistema productivo en el que habitan, pero se requiere de apropiar acciones cada vez más RACIONALES.

¿Hasta cuándo lucharemos entonces con los parásitos del ganado? Hasta cuando tú mismo lo decidas… ¡Bienvenidos al nuevo presente y futuro de la industria agropecuaria en armonía perfecta con la naturaleza! Esperamos que asumas el reto!!!

 

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Agronomía Sostenible: ¡Un paso de la muerte a la vida!

Herramientas para la Gerencia del Negocio Ganadero

Agronomía Sostenible:

¡De la muerte a la vida!

Agronomía Sostenible ODM (Portada)

 

Autor: Ing. Agr. Omar Daniel Medina
(Colaborador de CEG Internacional en Argentina)

Revisado y corregido por:
Dr. Agr. Luiz Carlos Pinheiro Machado (Brasil)

Edición:
Zoot. Esp. Michael Rúa Franco (Colombia)

 

Prólogo (Por: Michael Rúa)

Cuando recibí esta publicación en mi correo con la solicitud de darle lectura, y hacer las observaciones, correcciones o contribuciones que hubiese que hacer para perfeccionar, honestamente no esperaba encontrarme con un contenido cargado de tanta riqueza profesional y contextual. Pero esto no fue lo único que me llamó agradablemente la atención. Omar es un profesional muy joven, sin embargo, analiza y construye un escrito como este con admirable madurez y una excelente capacidad para contextualizar. A parte, demuestra con sumo respeto que si bien valora todo lo que la academia le ha brindado, no traga entero, y se muestra admirablemente proactivo hacia la investigación para poder argumentar debidamente su sentido de crítica y su capacidad de opinión. Se requiere mucho valor para tomar la decisión de no ejercer su profesión a favor de la ciencia convencional que envuelve a la agronomía desde la Revolución Verde, sino al servicio de la humanidad desde la ciencia opuesta, que es la Agroecología. Y no es fácil esta decisión porque el grueso de nuestros colegas defienden prácticamente a capa y a espada la ciencia convencional a la que nuestras convicciones humanas y espirituales se oponen, porque para nosotros el servicio a la humanidad no se basa en el afán por hacer dinero sino por trabajar a favor de la salud, la sanidad, la nutrición, y el bienestar de los que consumen los alimentos que producimos en el campo. En otras palabras, no creemos haber venido al mundo para cooperar con la degradación del planeta y hacernos de la vista ciega frente a lo que el planeta y la humanidad demandan de nosotros. Más bien tenemos muy claro que al mundo no vinimos a ser servidos sino a servir, y no estamos en el mundo agropecuario por casualidad, sino por causalidad, y mientras Dios nos preste vida y salud, trabajaremos precisamente a favor de la salud y de la vida de todos los que cohabitamos el planeta, y del planeta en sí mismo.

También se requiere mucho valor para elaborar una crítica constructiva tan completa, tan bien estructura y nutrida, para cuestionar e invitar a la reflexión a nuestros colegas y de paso también a los productores para los cuales y/o con los cuales laboramos a diario. Y esto no lo hacemos con otro propósito distinto al de tratar de encontrar respuestas a lo que evidentemente está aconteciendo en los 60 a 70 años más recientes en el planeta en términos de sostenibilidad y sustentabilidad de las actividades agropecuarias, y del globo terráqueo en general, y no nos podemos quedar pasmados esperando a que alguien haga algo si sentimos el llamado de Dios de que si nos estamos dando cuenta de que no vamos por el camino correcto, hagamos un alto y corrijamos el rumbo, y nos juntemos con los que están en el mismo sentir, para entre todos tratar de jalar para el mismo lado, el lado que entendemos que es el correcto, el lado que apuesta por LA VIDA a todo nivel.

Así pues que, encontré en la redacción de Omar justamente a un ser humano de estos a los que me estoy refiriendo, un profesional que se preocupa por sus semejantes, y que tiene ese llamado de ejercer su profesión a favor de LA VIDA, y lo refleja con lujo de detalles en la nota que nos comparte a continuación.

Resultó además para mi muy fácil leer y opinar sobre este escrito, al cual prácticamente solo le hice correcciones de forma (edición) y no de fondo, porque el fondo estaba siendo tan bien plasmado que no hubo que hacer mucho, y por supuesto, además, porque hemos tenido el agradable placer de pasarlo por el filtro de nuestro profesor, el Dr. Luis Carlos Pinheiro Machado, quien contribuyó valiosamente a perfeccionar esta nota, que con muchísimo honor presentamos a nuestro público en todos los rincones del planeta, nuestros amigos y seguidores de CEG Internacional.

Estamos muy agradecidos además, primero que todo con Dios, y segundo con Omar, por poder contar a partir de ahora con un colaborador tan importante como él, para poder disfrutar de sus escritos, y de sus aportes como profesional ingeniero agrónomo de la nueva generación, que estamos seguros resultarán sumamente útiles para la comunidad agroganadera cercana a CEG Internacional, y será un gran placer trabajar al lado de Omar a favor de la ganadería mundial, del planeta y de la humanidad.

Les recomiendo mucho entonces leer esta publicación con lujo de detalle, pues les va a sensibilizar con relación al rol que como productores tenemos en nuestra generación actual y para garantizar un mundo habitable y sostenible a las futuras generaciones. Espero que lo disfruten tanto como yo en este Viernes de Ecología con CEG Internacional.

¿Cuál es el objetivo del Ingeniero Agrónomo? 

(¿Qué rol debemos cumplir? ¿Para quién trabaja o debemos trabajar?)

Esta pregunta me surgió cuando leí sobre historia de la revolución verde. En cualquier libro de agroquímicos que encontramos en la biblioteca de nuestra Facultad de Ciencias Agrarias, se abarca el tema destacando que el objetivo principal del uso de agrotóxicos es disminuir las pérdidas productivas causadas por plagas (insectos, ácaros, nematodos, malezas, hongos, bacterias, etc); y se supone que todo esto es para obtener más alimentos para combatir el hambre mundial. Este último fue el objetivo de la Revolución VerdePero… ¿En verdad fue ése el objetivo principal?. Para resolver esta cuestión y otros cuantos cuestionamientos que plantearé a modo de crítica constructiva y que me surgieron durante la finalización de la carrera de ingeniería agronómica que cursé en la Universidad Nacional de Jujuy en Argentina, me he dado a la tarea de investigar cuidadosamente y elaborar un análisis contextual basado en algunas de las evidencias contemporáneas relacionadas al tema en cuestión, que a continuación comparto con ustedes los lectores de CEG Internacional en el mundo.

 

Revolución Verde vs ¿Desarrollo Sostenible?

Los indicadores del desarrollo sostenible para el planeta registrados durante los últimos 30 años, son literalmente aterradores:

Emisión de carbono: +36%
Deshielo de la banquisa ártica: +35%
Ritmo anual de deshielo de los glaciares: +100%
Población mundial: +26%
Producción de alimentos: +45%
1/3 tercio de ese total se desperdicia: 1,3 mil millones de toneladas
Desnutridos: más de mil millones
Obesos: más de mil millones
Recursos hídricos: El 70% del agua consumida es por la agricultura
Creciente desigualdad de renta como factor de generación de pobreza: renta mundial retenida por los 20% más ricos pasó del 82,7% al 91,5%
La fracción de los 20% más pobres cayó veinte veces: del 1,4% al 0,07%
Creciente desigualdad de expectativa de vida: para los 20% más ricos, de 77 a 79 años. Para los 20% más pobres, de 46 a 44 años de vida.

Hambre e Inanición: Según Ziegler (05/05/2013) “cada 5 segundos muere una persona de hambre: 57 mil personas por día”.

Fuente de la información: Peródico O Globo Río de Janeiro, edición del 09 de julio del 2012 – citado por Pinheiro Machado (2)

Conclusión: Si las tecnologías impulsadas a partir de la Revolución Verde se supone que deberían haber garantizado el desarrollo sostenible para el planeta entero, parece ser a juzgar por las estadísticas actuales, que ha resultado todo lo contrario, y en consecuencia podemos afirmar que tal apuesta ha sido un fracaso.

En Argentina, al igual que en muchos otros países del mundo (por no decir que en todos) el sistema educativo para formación de ingenieros agrónomos y entidades como el INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria), se crearon para promover y/o apoyar este “progreso” (producir más para disminuir el hambre mundial y la pobreza rural). Pero, si fue un fracaso para la humanidad, ¿por qué actualmente se siguen enseñando los modelos fallidos? (las únicas modificaciones son las actualizaciones acerca de: nuevas máquinas, nuevos híbridos, nuevos formas de aplicación, nuevos fungicidas, nuevos insecticidas, nuevos herbicidas, etc., pero a la par las estadísticas mundiales de sostenibilidad no mejoran, sino todo lo contrario, empeoran).

 

Revolución Verde vs Salud humana

En este sentido surge otra cuestión: ¿Por qué nos enteramos rápidamente de la obtención de nuevas variedades para cultivar, o de los nuevos agrotóxicos que llegan al mercado, o nuevas maquinarias; pero por qué NO nos enteramos tan rápidamente de sus efectos negativos para la salud humana, principalmente, y para la salud ambiental? (ambas son inseparables, ya que no hay salud humana sin salud ambiental, por el simple hecho de que el agua que tomamos, el aire que respiramos y los alimentos que comemos, vienen del ambiente que nos rodea).

Veamos algunos ejemplos:

1.- Cada año en el mundo se intoxican cerca de 3 millones de personas por el uso de agrotóxicos, y mueren más de 220 mil (significa 660 muertes por día o 25 muertes por hora (Datos reportados por FAO/ONU). Y estas son muertes por efectos súbitos ¿que debemos creer que pasa cuando se producen efectos no inmediatos, sino crónicos y casi siempre silenciosos (no evidentes), pero igual de mortales?

2.- El director del Registro Nacional del Cáncer en Uruguay, del Ministerio de Salud Pública, Dr. J. A. Vasallo, en su libro Cáncer en el Uruguay, publicado en 1989, expresa que: “hay un incremento del 64% de pacientes con cáncer durante los últimos 30 años” (4).

3.- En México el cáncer es la tercera causa de muerte y cada año se detectan alrededor de 160 mil nuevos casos de cáncer (Tribuna Noticias, 24 Junio 2017).

4.- La Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) dependiente de la Organización Mundial de la Salud -OMS-, clasificó como probablemente carcinógeno para los seres humanos al herbicida glifosato (5).

La clasificación del glifosato como ‘probablemente carcinógeno en humanos’ (Grupo 2A) se asignó tras una reunión en Lyon, Francia, de 17 expertos de 11 países que evaluaron 5 plaguicidas organofosforados. Estos expertos asignan una sustancia al Grupo 2A cuando hay “evidencia limitada de carcinogénesis en humanos” y al existir “evidencias convincentes de que puede causar cáncer en animales de laboratorio” como en este caso. Esta categoría también se utiliza cuando existen datos contundentes acerca de cómo causa cáncer el agente. “El glifosato también causó daño al ADN y a cromosomas de células humanas”, dice IARC.

Un estudio realizado a personas residentes en comunidades reporta incremento de daños en cromosomas en marcadores en sangre después de que productos a base de glifosato se hubieran dispersado en las cercanías. Y adicionalmente existen datos ecológicos que muestran la toxicidad del glifosato para organismos acuáticos y anfibios. (5)

5.- Tragedia de Tauccamarca, ocurrida en octubre de 1999, donde 24 niños resultaron envenenados y muertos luego de ingerir un alimento contaminado con Parathion, plaguicida producido por la multinacional Bayer. Los 24 niños murieron en la comunidad cusqueña luego de haber consumido el desayuno escolar. La muerte fue casi instantánea, en medio de los más atroces dolores. Otros 22 niños sobrevivieron, pero es posible que sus sistemas nerviosos hayan quedado seriamente dañados (5).

6.- ¿Por qué estos productos llegan a ser letales para los humanos? El 2,4 D, los insecticidas organofosforados, las carbamidas, el lindane, entre otros, intervienen en la producción de ATP (como efectos detectados en laboratorio), por lo que la producción de energía celular se ve afectada y por lo tanto, la provisión de oxígeno a las células también se ve limitada. Solo reteniendo sistemáticamente el oxígeno, experimentadores científicos han cambiado células normales a cancerosas. Con oxígeno insuficiente quedan destruidos los procesos mediante los cuales los tejidos se despliegan y los órganos se desarrollan. Entonces se presentan deformaciones y otras anormalidades. Es presumible que el embrión humano privado de oxígeno pueda sufrir deformaciones congénitas (Rachel L. Carson “Primavera Silenciosa” 1960(1)).

El profesor de embriología de la Universidad de Buenos Aires (Argentina), Andrés Carrasco, identificó efectos teratogénicos (anormalidades) en el embrión de batracios causados por el glifosato (Arando 2009).

7.- La Secretaría de Salud del Estado de Santa Catarina (Brasil), a través del Centro de Investigaciones Oncológicas, ha estudiado la incidencia del cáncer en diversas profesiones; en los resultados obtenidos se puede observar que la incidencia del cáncer como causa mortis en los ámbitos de agricultores, profesionales que usan sistemáticamente los agroquímicos, es 10,6 veces superior al conjunto de las demás 22 profesiones estudiadas (Pinheiro Machado (2)).

8.- Los residuos de glifosato están muy extendidos en los alimentos, sobre todo en aquellos que contienen cereales (donde se ha usado el glifosato previamente en su cosecha) o maíz transgénico o productos derivados de la soja. Además, se ha detectado en agua “potable” (¿potable?), vino y cerveza e incluso en los productos no alimenticios derivados del algodón transgénico.

9.- El grado de exposición humana se refleja en la presencia generalizada de glifosato en la orina humana en cualquier lugar donde se haya probado, principalmente en Europa. En los Estados Unidos también se ha encontrado en la orina y en la leche materna [es decir, que los recién nacidos, desde muy temprano empiezan a ingerir estas sustancias cancerígenas, a través del que debería ser su “mejor alimento” y el que pueden recibir en cuanto nacen: leche materna]; “Los experimentos han demostrado que cuanto más joven es el animal (o humano), está más sujeto a los agentes productores de cáncer” (Rachel L. Carson. 1960(1)).

(Con este caso en particular leo y me cuestiono: ¿tendremos parte los agrónomos en que la vida se inicie con tal desgracia?)… Carson, 1960 dice que: “Hace un cuarto de siglo, el cáncer en la infancia era considerado una rareza”. ¿Qué pasó entonces?

Se dice que debido a una fuerte y agresiva publicidad y comercialización que ha creado el más grande e influyente fabricante de agrotóxicos para la agricultura y ganadería, el reconocido Monsanto (ahora propiedad de Bayer), se ha dado a creer que el glifosato es “seguro”, o sea, supuestamente “inofensivo” para humanos, animales o ambiente. Por ejemplo, Monsanto afirmó que el glifosato es “biodegradable” y que “dejaba el suelo limpio” (¿qué tan limpio? o ¿a qué clase de limpieza se estarían refiriendo?). Sin embargo, en 2009, el Tribunal Supremo de Francia confirmó las sentencias de dos tribunales anteriores de que estas afirmaciones eran falsas.

10.- Los médicos en Argentina han informado sobre un aumento dramático en los efectos de salud que provoca el glifosato a largo plazo en las áreas donde se ha rociado este herbicida en los cultivos de soja modificados genéticamente (OGM o transgénicos). Entre estos efectos se encuentran: el cáncer, la infertilidad, problemas de embarazo, defectos de nacimiento (congénitos) y enfermedades respiratorias (6).

11.- En Misiones, Argentina, donde es común el uso de glifosato para las actividades agropecuarias, 5 de cada 1000 niños nacen afectados de Meliomelingocele, una malformación del sistema nerviosos central (5).

12.- Un grupo de biólogos de la Universidad Francesa de Caen, comandada por el biólogo molecular Gilles-Éric Séralini, publicó en la revista Food and Chemical Toxicology (ver esta fuente en su página web para leer los diversos estudios realizados sobre los efectos negativos de los agrotóxicos) una investigación que hicieron con 200 ratones a los cuales trataron durante 2 años con distintas dosis de maíz transgénico NK603 y agua mezclada con Glifosato: a los 13 meses estos ratones ya presentaban malformaciones graves. En las hembras aparecieron tumores mamarios; en los machos, los órganos depuradores –riñones e hígado- fueron afectados por anomalías severas (citado por Pinheiro Machado (2).

Así como estos ejemplos y casos, se podría seguir mencionando muchísimos más casos reportados y/o noticias o publicaciones provenientes de múltiples y diversas fuentes de información confiable, sobre lo perjudicial que resulta el uso de agroquímicos y/o de agrotóxicos en las actividades agropecuarias o de producción de alimentos para el consumo humano, así como el uso y consumo de cultivos transgénicos. Solo he tratado de compilar y citar algunos de ellos para ilustrar e invitar a reflexionar un poco el tema.

 

¡Los Organismos Genéticamente Modificados no son superiores!:

La edición del 19 de abril del 2008 del prestigioso periódico inglés The Independent publicó el más extenso estudio del género realizado hasta ahora, el cual muestra que “la soja transgénica produce cerca del 10 % menos que la soja no transgénica” llegando a la conclusión que los transgénicos NO RESPONDEN AL HAMBRE MUNDIAL como se ha tratado de asegurar para convencer (Citado por Pinheiro Machado (2)).

Ver también la publicación de The New York Times sobre el tema (11); y sin ir tan lejos, en la campaña maicera 2016/17 en la provincia de Jujuy (Argentina), se reportó el ataque de un fitoplasma y un micoplasma (ambos transmitidos por una chicharrita), en cantidades que hasta entonces no habían sido detectados o reportados en la zona maicera de toda la provincia, los cuales causaron enormes daños en los maizales de Jujuy, siendo solo los maíces híbridos los más afectados (para más información usted puede consultar sobre dicho suceso en las Cátedras de Zoología Agrícola y Fitopatología de la Facultad de Ciencias Agrarias de Jujuy – UNJu).

 

Y hay más cuestionamientos…

1.- ¿Quién se supone que es el responsable de que por segundo se pierdan 2420 tn de suelo en el planeta? ¿Y quién de que, por cada hora que pasa, se desertifican 1370 ha? (datos reportados por FAO/ONU). El segundo es consecuencia del primero.

2.- ¿Somos los agrónomos responsables de que lleguen a la mesa del consumidor alimentos altamente contaminados? (algunos que matan súbitamente, y en ciertos casos masivamente; y otros que matan de manera lenta, crónica y silenciosamente; y todos ellos además causantes de anormalidades en nuestros cuerpos y/o en los de nuestra descendencia).

3.- ¿Cuál es el mayor almacén de carbono del planeta? Está clarísimo que es el suelo, apoyado por la masa vegetal que cubre las tierras del planeta, y teniendo esto claro, creo que podremos responder a esta otra pregunta: ¿Quiénes son, en gran parte, los responsables del calentamiento global (realmente serán los rumiantes)? 

4.- ¿Qué insumos “necesarios” para la producción representan el mayor gasto al productor? Con la respuesta que demos podremos tener una idea sobre la respuesta a esta otra pregunta: ¿Por qué hay, hubo y seguirá habiendo una tremenda migración de la población rural hacia las urbes?

5.- Contestando las anteriores preguntas tal vez podremos saber responder estas otras: ¿Quiénes son los responsables del aumento de marginalidad urbana, que lleva al mayor consumo de alcohol y drogas, lo que lleva al aumento de robos, asesinatos, violación, etc? ¿No será que los agrónomos hemos tenido parte de la culpa en esto también y que seguirá siendo así si no replanteamos las cosas?

Con todo esto lo que yo pretendo contextualizar es que existe evidencia suficiente (no solo por lo aquí citado sino muchísimo más por lo que no fue citado ya que sería demasiado extenso para este artículo) como para convencernos que la que se denominó como la “Revolución Verde” no fue ni tan revolucionaria (al menos no para lograr los buenos propósitos que se pretendían inicialmente), ni mucho menos podemos decir que sea verde (adaptado de Pinheiro Machado (2)).

Por otra parte, cabe advertir que cuanto más simplificamos nuestra dieta (alimentación NO diversa), menos vamos a expresar nuestro potencial genético (y a los animales de producción les ocurre lo mismo). Observemos esto: “Los pueblo prehistóricos se alimentaban con más de 1500 especies de plantas y, por lo menos, 500 especies y variedades se han cultivado a lo largo de la historia. Hace 150 años la humanidad se alimentaba con los productos de 3000 especies vegetales que eran, en el 90% de los países, consumidas localmente. En el mundo de hoy apenas una insulsa cifra de tan solo 15 especies responden por el 90% de los alimentos vegetales, y 4 cultivos (maíz, trigo, arroz y soja) responden por el 70% de la producción y consumo. Se tiende, pues, a un peligroso monocultivo y, como se sabe, la homogeneidad tiende a la muerte, ya que la heterogeneidad es el estado dinámico, vital” (adaptado de Pinheiro Machado (2)). Entonces: ¿Estaremos siguiendo un camino verdaderamente revolucionario?

Ahora bien: ¿Realmente el uso de agrotóxicos es indispensable para la producción de “comida” suficiente para dar garantías a la Seguridad Alimentaria Mundial? (no digo alimentos porque están lejos de alimentarnos como realmente deberían).

Y, si la respuesta fuese un SI, entonces pregunto ¿Qué hace que su uso -el de los agrotóxicos- se haya tornado indispensable?

Ahora que si la respuesta fuese un NO, las preguntas serían entonces: ¿Cómo lo vamos a hacer? ¿Se puede aplicar a cualquier escala?

La(s) respuesta(s) a estas últimas dos preguntas creo se pueden obtener respondiendo antes a las siguientes preguntas: ¿Cómo se alimentan las plantas en la naturaleza? ¿Las sales solubles son su única o más importante forma de nutrición?

Y en relación con la pregunta anterior: ¿Qué hace que una planta sea más o menos atractiva hacia los parásitos (insectos, hongos, virus, bacterias, caracoles, etc)? ¿Por qué los parásitos atacan los puntos de crecimientos de las plantas? ¿Será que la respuesta es tan sencilla como esto: porque allí el tejido es más tierno?

Un ejemplo crítico: si los principales enemigos naturales de los ácaros fitófagos son otros ácaros predadores ¿Por qué después de la aplicación de un acaricida, vuelven a aparecer los ácaros fitófagos en menor tiempo y en mayor cantidad que los ácaros predadores? y ¿Por qué, al hablar con productores, nos enteramos que antes no se aplicaban insecticidas tan frecuentemente como ahora?

Esto es lo que dicen los productores consultados: “…antes aplicábamos una vez por mes, después una vez por semana y ahora es un día si y un día no.

Y también podríamos intentar responder lo siguiente: ¿Por qué aparecen en nuestros campos las “malezas”? ¿Son realmente tan malas como nos lo han hecho creer? ¿Podría ser que ellas nos quieren indicar alguna falencia en el manejo del suelo?

 

¿Qué es más eficiente resolver: el/los problemas o su/s causas?

Sosteniendo una charla con “Don Quispe”, quien es miembro de la Cooperativa Flor de la Quebrada -Maimará, Jujuy, Argentina-, él decía lo siguiente: “…yo me di cuenta que los insecticidas eran malos para la salud, cuando por curiosidad no más, le apliqué muy seguido insecticida (no especificó qué insecticida, ni qué frecuencia, ni qué dosis) a mis zanahorias, y después le di de comer esos tallos verdes a mis caballos; y se quedaron ciegos (no especificó al cuánto tiempo después de comer los tallos contaminados ocurrió esta ceguera, ni tampoco cuántos tallos verdes de zanahoria les dio a los animales). De ahí en más no volví a consumir las verduras que vendo, sino que tengo mi huertita al lado de mi casa, y ahí no uso nada de productos (agrotóxicos o agroquímicos)”!!!

Analizando este testimonio (que es más que seguro que se trata de uno entre un sinfín de casos), vienen otros cuestionamientos como: ¿No se supone que un organismo estatal debería controlar que los alimentos que consumen los jujeños y el pueblo argentino en general, no estén contaminados con agrotóxicos? ¿Existe tal organismo? ¿Estará ejerciendo el debido control o hay permisividad?

Se me ocurre plantear un ejemplo análogo para intentar entender este asunto. Es sabido que la Comisión Nacional Asesora Permanente del Tabaco (Ley 19800) fue creada para que la producción de tabaco sea prolija, es decir, que no se produzca de más para no afectar negativamente el precio del tabaco (sobreoferta), y para conseguir mejores mercados, para subsidiar a los productores con un sobreprecio en manos del Fondo Especial del Tabaco (FET), el cual paga el consumidor. El mercado exterior del tabaco no admite residuos de ciertos agrotóxicos en las hojas del tabaco que compran, por lo tanto, dicha Comisión también se encarga de asesorar a los productores tabacaleros para que usen responsablemente los productos químicos (insecticidas, fungicidas, etc.) y así poder concretar sin problema alguno el mercado.

Entonces, si esto ocurre con el tabaco, del cual cualquiera sabe que su consumo es perjudicial para la salud humana, pero aún así se protege con medidas estrictas al consumidor de tabaco desde sus procesos de producción para que el consumidor no se haga daño con residuos de los químicos en el producto (qué paradójico porque de todos modos se hará daño en sus pulmones), me hace cuestionar este asunto lo siguiente: ¿Por qué NO hay una organización similar para regular la producción de hortalizas, que permita al productor NO dejar a la suerte las especies y cantidades de cada hortaliza a sembrar (produciéndose sobreoferta de algunas hortalizas y suboferta de otras); y para que se los asesore con el fin de que los productores NO utilicen “a su antojo” y/o de forma irracional los agrotóxicos? (que como ya se vio, matan a la corta y a la larga, además de degenerar nuestra descendencia) ¿Será que importa más la salud del fumador chino que la de los ciudadanos argentinos?

La Constitución Nacional (ley suprema del Estado Argentino) en su artículo 41 dice:

“Todos los habitantes gozan del derecho de un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades productivas satisfagan las actividades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras, y tiene el deber de preservarlo. El daño ambiental generará prioritariamente la obligación de recomponer, según establezca la ley”.

La ley habla de un ambiente sano y de una producción sustentable, entonces pregunto: ¿Estamos los agrónomos y productores produciendo según dicta la CN? Y también respondo: al averiguar cuántas toneladas de suelo se pierden por segundo en Jujuy y en Argentina desde que fuimos alcanzados por el impacto de las tecnologías propuestas por la Revolución Verde hasta el día de hoy, tendríamos un buen indicador para darnos cuenta si estamos o no cumpliendo la ley en cuanto a si estamos pensando y actuando a favor de las generaciones futuras. Y complemento la respuesta con una observación: el proceso de formación de suelo puede llevar millones de años, y no solo en Jujuy y Argentina sino en todo el mundo ¡lo estamos perdiendo por toneladas a cada segundo!.

Otra pregunta que deberíamos hacernos para ver si nuestro trabajo va o no en contra de la Ley Suprema, sería: Las prácticas productivas que realizamos y/o aconsejamos realizar a los productores ¿contaminan el aire que respiramos y/o el agua que bebemos? Porque las estadísticas indican que: “…menos del 0,1 % de los pesticidas aplicados para el control de los parásitos alcanza su objetivo. Más del 99,9% de los pesticidas usados migran al ambiente, donde afectan la salud pública y los biotipos benéficos, lo que contamina los suelos, el aire y la atmósfera del ecosistema” (Robin, 2012. Citado por Pinheiro Machado (2))

El artículo 42 de la mencionada ley dice: “Los consumidores y usuarios de bienes y servicios tienen derecho, en la relación de consumo, a la protección de su salud, seguridad e intereses económicos; a una información adecuada y veraz; a la libertad de elección, y a condiciones de trato equitativo y digno”. Pregunto: ¿El consumidor promedio sabrá que su ensalada, pan, cerveza, agua, vino, etc. están contaminados con sustancias cancerígenas y mutagénicas?

En este sentido comparto con ustedes un caso curioso: Tengo dos amigos que tuvieron cáncer (gracias a Dios podemos decir que lo tuvieron y no que murieron a causa de ello); Cuando empezaron a hacer el tratamiento, lo primero que se les recetó, además de medicamentos y quimioterapia, fue: NO COMER NADA QUE NO SEA ORGÁNICO. Llama muchísimo la atención que solo se nos adviertan algo así cuando ya está la enfermedad en desarrollo, en vez de difundirlo públicamente para el bienestar de la sociedad.

Volviendo al mismo artículo constitucional, en el párrafo siguiente continúa diciendo: “Las autoridades proveerán a la protección de esos derechos…”; Pero me inquieta saber ¿cómo están haciendo esto?

Todos podemos reflexionar y decidir si deseamos continuar por el actual camino, y solo podremos decidirlo correctamente cuando estemos en plena posesión de los hechos. En las palabras de Jean Rostand citado por Rachel L. Carson(1) esto es: “la obligación de sufrir nos da el derecho de conocer”. Y esta misma autora plantea el siguiente cuestionamiento: ¿Hemos caído en un estado de mesmerismo que nos hace aceptar como inevitable lo inferior o perjudicial, como si hubiéramos perdido la voluntad o la visión de demanda de lo bueno? (1).

En la temporada 2014-2015 de frutas de pepita y carozo de Neuquén, el INTA proveyó al sector privado un cuadro con la TOLERANCIA DE INSECTICIDAS, para que los productores manejaran las aplicaciones y el control fitosanitario bajo “Buenas Prácticas Agrícolas”, para lograr vender su producción al mercado externo (Brasil, USA, Rusia y Unión Europea). Ya que dichos mercados, que pagan un mejor precio, exigen “inocuidad” en los alimentos que compran, por lo tanto, ante cualquier incumplimiento de la tabla citada en este artículo (10), el producto no sale del país. Pero ¿qué se hace con los productos rechazados por no cumplir con este requisito? ¿Será entonces que los argentinos comemos productos contaminados que el extranjero no quiere comprar?

El sistema mediante el cual se establecen los límites máximos permisibles a la contaminación, límites llamados “tolerancia”, tienen defectos obvios (además de ser contradictorio al artículo 42 de nuestra Constitución Nacional): un animal de laboratorio que vive en condiciones de vigilancia y en un medio completamente artificial, cuando ingiere determinada cantidad de sustancias químicas es muy distinto de un ser humano, cuyos contactos con plaguicidas no solo son múltiples, sino desconocidos para la mayoría, incontrolables e intasables. Incluso si 7 micrones de gramo de DDT en la lechuga de su ensalada fuesen “inocuos”, la comida incluye otros alimentos, cada uno con residuos autorizables, mientras que los plaguicidas en su comida son, como ya hemos visto, sólo una parte de su contacto total con esos venenos. Este amontonamiento de productos químicos de diferentes procedencias, crea una exposición que no puede ser calculada. Por consiguiente no tiene significado el hablar de “inocuidad” al referirse a ninguna cantidad específica de sustancias químicas (Rachel L. Carson(1)).

 

Productividad y Costo en Producción Ecológica

Hoy en día hay hechos agronómicos donde se producen alimentos de manera ecológica, es decir, sin dañar la salud ambiental y por ende, sin dañar la salud humana. Por ejemplo, en la cosecha del 2013, un grupo de asentados del Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) en Río Grande do Sul (Brasil), produjo 444.202 bolsas de 50 kg de arroz ecológico, o 22.210 toneladas en 4.611 ha, o sea, 96 bolsas/ha. El costo fue de 54 bolsas/ha, y cuando se usó abono orgánico la producción fue de 177 bolsas/ha, y el costo saltó de 54 a 71 bolsas/ha; mientras tanto, en los cultivos vecinos (producidos convencionalmente usando agrotóxicos) estos tuvieron un costo de 124 bolsas/ha (¡54 bolsas/ha de arroz ecológico vs. 124 bolsas/ha de arroz producido con químicos!). Impresionante, ¿no les parece?

Esta producción ecológica ha sido realizada por cooperativas de productores, quienes motivados por los altos costos de la producción convencional, que en su momento los llevó a un estatus de insolvencia financiera (Pinheiro Machado(2)). Es decir que, además de envenenar nuestra salud y ambiente, es notablemente mucho más caro producir con químicos que sin ellos; siendo esto lo que ocasionó en gran medida, la tremenda migración rural hacia las urbes, ya que para soportar los costos elevados de producción el único remedio era producir más cantidad, pero para los pequeños productores esto era y sigue siendo imposible bajo los métodos antieconómicos, por lo tanto quebraron y las tierras liquidadas eran compradas por los grandes (concentración de tierras).

Este hecho agroecológico a gran escala (al igual que los varios mencionados en el libro “La Dialéctica de la Agroecología” de Pinheiro Machado(2)), es posible gracias a una perfecta combinación de la BIOLOGÍA y la agronomía, ya que utilizan estratégicamente aves y peces, además de un manejo racional de los recursos productivos; que para poder lograr esto último, es necesario el conocimiento del funcionamiento y rol de los diversos componentes del sistema (datos biológicos).

Entonces, si hay diversos hechos agroecológicos donde se demuestra que la biología y la agronomía combinadas producen un resultado sinérgico sumamente positivo ¿Por qué los biólogos y los agrónomos que estudian y trabajan bajo el mismo techo de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Jujuy (UNJu) están tan enemistados (tecnológicamente hablando)? Por ejemplo: ¿Cuántos proyectos de investigación, trabajos científicos, o parcelas demostrativas están haciendo en sociedad biólogos y agrónomos?

Para que un Cambio Rural en este contexto sea exitoso, no solo debemos cambiar nuestra forma de ver los sistemas productivos (cambiar de visión reduccionista a una HOLÍSTICA), no solo el productor debe concientizarse de que la forma en que produce daña el suelo que lo sustenta y por ende lo hace dependiente de insumos externos y consecuentemente encarece el sistema; sino que también es necesario que el consumidor sea concientizado para poder demandar al sector rural y al gobierno alimentos que no los envenenen ni contaminen el ambiente; es nuestro derecho (artículo 41 y 42 de la CN).

Si esto último ocurre, el sector rural se verá obligado a producir de manera ecológica y entonces, nosotros los asesores técnicos, también tendremos que aprender esta forma de producción e investigar sobre el tema, ya que desde la revolución verde, todos los proyectos de investigación se realizaron para producir como actualmente se enseña: matando, contaminando y comprando insumos constantemente*

(* Haz la prueba tú mismo: coloca en el buscador Google, el nombre de una planta que no sea de utilidad para la agricultura (“maleza”) o el nombre de un insecto considerado “plaga” y verás que lo primero que aparece son anuncios comerciales de agrotóxicos que se utilizan para matar dicho problema, luego una descripción muy resumida de la biología del mismo, hecha por Wikipedia; y el resto son todos trabajos científicos que te cuentan cómo matar: qué aplicar, con qué aplicar, cuánto aplicar, etc.).

Las políticas deben favorecer esta forma ecológica de producción por el simple hecho de que la Constitución Nacional nos da el derecho a un ambiente sano y defiende la salud del consumidor (artículo 41 y 42 de la CN).

Otro cambio importante que debe ocurrir es la integración de las distintas disciplinas, por ejemplo: biología y agronomía, para buscar resultados sinérgicos (deben intervenir muchas otras disciplinas, este último es solo un ejemplo).

Estamos enfrentados con una necesidad de vida o muerte no sólo de encontrar nuevos métodos técnicos de supresión de esta planta o de aquel animal: sino que necesitamos el conocimiento básico de la población animal y sus relaciones con el ambiente, lo que proporcionará el equilibrio y reducirá el explosivo poder de las erupciones y de nuevas invasiones” dijo el Ecólogo Británico Charles Elton.

NOTICIA DE ÚLTIMO MOMENTO (Adelanto 24, 12/07/2017):

“Veneno para todos: 6 de cada 10 frutas y verduras están contaminadas” (Estudio realizado en la Ciudad de Bs As, Argentina – Ver la noticia completa: clic aquí)

De este estudio quiero destacar que: del total de frutas que estaban contaminadas con agrotóxicos, en algunas muestras, se encontraron con que había en ellas más de un agroquímico distinto; se detectaron cantidades excedentes a los Límites Máximos de Residuos (LMR) y finalmente, se reporta que el 46% de las muestras contaminadas tenían agrotóxicos NO PERMITIDOS: endosulfan, paratión o plaguicidas organoclorados persistentes de la familia del DDT.

Todo esto pone aún más en evidencia que los límites máximos permitidos para asegurar “inocuidad” ¡son realmente una burla para la salud humana!.

Los nutricionistas animan a consumir más ensaladas (frutas y verduras) para una dieta equilibrada, pero resulta que el supuesto remedio termina atrayendo la enfermedad.

Hasta aquí vimos una pequeña parte de lo mal que está el sistema productivo, y por ende, el sistema alimentario y por ende LA SALUD HUMANA Y SU AMBIENTE. Todo gracias a que, empresas codiciosas y sin amor al prójimo (multinacionales del agronegocio), asociadas a gobiernos y personas, igualmente codiciosos, modificaron el sistema educativo y encausaron las investigaciones para asegurar su lucro.

PERO, ESTO NO TERMINA AQUÍ: gracias a Dios hoy existe la tecnología para hacer frente a esta situación, logrando mantener o aumentar los rendimientos (¡a cualquier escala! y a continuación compartimos algunos casos ver (2), (3),(4)y (11)-), haciendo los sistemas productivos más gratos de trabajar (detener migración rural y concentración de tierras -ver(2),(6) y (7)-), sin contaminar el ambiente (regenerando y conservando los recursos suelo, agua y aire, es decir: sustentabilidad verdadera y en todo su esplendor-ver(2),(3),(4), (6) y (9)-), aumentando los beneficios económicos (ver (2) y (4)) y, lo mejor de todo, produciendo alimentos sanos, asegurando la salud del consumidor (ver (2), (3)y (7)). Esta tecnología se llama AGROECOLOGÍA, cuyos principios o pilares fundamentales deben ser entendidos y aplicados según la especificidad de cada sistema productivo.

 

Pastoreo Racional Voisin (PRV) en España

Con Dr. Agr. Luis Carlos Pinheiro Machado y Roger Rabés



¿Cómo hacer siembra directa ecológica rentable?

(PASOS y COSTES con el Profesor Pinheiro)

 

Alimentar al mundo sin labranza y sin venenos

Agricultura Regenerativa – Benlloch, España 2016
Dr. Agr. Luiz Carlos Pinheiro Machado

Trofobiosis

Curso Vivencia Dehesa España 2013
Ing. Agr. Con Jairo Restrepo Rivera

Reverdecer los Desiertos

Allan Savory en TED

Polyfaces: A world of many choices

Polyfaces: Un mundo de muchas oportunidades
Entrevista a Joel Salatin – Polyface Farm Inc, Virginia USA

Ground Cover and Water Infiltration

Con Mike Lindsey y Chris Coreil, NRCS – LSU AgCenter

Cosechando Sol con Rumiantes

Ing. Bruno Vasquetto y Sergio Toletti en
Diplomatura de Agricultura Orgánica y Regenerativa Argentina 2017

 

El mundo según Monsanto

 

Monsanto es culpable de

crímenes de guerra y ecocidio

 

Entonces:
¿Cómo nos enseñan Agroecología en las facultades de agronomía y/o de profesiones agropecuarias en todo el mundo en la actualidad (y en lo que a mi respecta, en la Facultad de Ciencias Agrarias de Jujuy)? 

Quiero concluir esta publicación que invita a reflexionar y replantear los modelos de producción vigentes pero fracasados en cuanto a garantizar la sostenibilidad y sustentabilidad en el planeta, con un par de frases finales: Primero que todo, ¡No te quedes nunca con lo primero que te digan!… Y en segundo lugar: “Es tan corrupto el que miente como el que esconde información” dice Jairo Restrepo Rivera (5).

Y por último, comparto este fragmento con publicado en el libro Dialéctica de la Agroecología de Luiz Carlos Pinheiro Machado (2): “Hoy nos encontramos frente a un dilema inexorable: o seguir el paradigma de la desgracia, de la competitividad, del egoísmo, de la desgracia social, de la contaminación ambiental, de la destrucción de los bienes comunes naturales, de la barbarie de las guerras de conquista, de la destrucción de nuestra más bellas y altas tradiciones y de tantas llagas vigentes, ¡u optar por la paz, por la vida!”.

Porque el amor al dinero es la raíz de toda clase de males” 1°Timoteo 6:10 (La Biblia)

 

BIBLIOGRAFÍA:

Libros y páginas web consultados:

  1. “Primavera Silenciosa” Rachel L. Carson – 1960. (1)
  2. “La Dialéctica de la Agroecología. Contribución para un mundo con alimentos sin veneno” Luiz Carlos Pinheiro Machado y Luiz Carlos Pinheiro Machado Filho – 2016. (2)
  3. “Pastoreo Racional Voisin. Tecnología Agroecológica para el Tercer Milenio” Luiz Carlos Pinheiro Machado-6° reimpresión 2016. (3)
  4. “Cáncer en el Uruguay”. Vasallo, J.A. 1989 En: www.salvalaselva.org/temas/agrotoxicos
  5. Noticia: “Para la OMS, el herbicida glifosato es un “probable cancerígeno”. En:
    http://www.lavoz.com.ar/ciudadanos/para-la-oms-el-herbicida-glifosato-es-un-probable-cancerigeno; y En: www.salvalaselva.org/temas/agrotoxicos
  6. “Pesticide Action Network Interntional (PAN)” elaborado por Dr Meriel Watts (PAN Asia del Pacífico), Peter Clausing (PAN Alemania), Angeliki Lyssimachou (PAN Europa), Gesine Schütte (PAN Alemania), Rina Guadagnini (PAN Reino Unido) y Emily Marquez (PAN América del Norte)

Lee estos artículos:

  1. Informe PAN Glifosato
  2. Restauración del Carbono en el Suelo: ¿Puede la Biología hacer el trabajo? (9)
  3. El nitrógeno inorgánico destruye el carbono del suelo y deteriora la salud
  4. Nuestra mejor opción para enfriar el planeta
  5. Residuos y tolerancias de insecticidas para frutales de pepita y carozo de Neuquén. INTA (10)
  6. ¡Los organismos GM no son superiores! (11)
  7. Agrotóxicos: el nuevo holocausto invisible 
  8. Revista: Food and Chemical Toxicology 
  9. Veneno para todos: 6 de cada 10 frutas y verduras están contaminadas (12)

 

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Profilaxis en la Ganadería Racional

Herramientas para la Gerencia del Negocio Ganadero

Profilaxis en la

Ganadería Racional

Por: Zoot. Esp. Michael Rúa Franco

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En el siglo XV el humanista Neerlandés, Erasmo de Rotterdam, dijo: “Mejor es prevenir que curar”. Desde entonces, la frase se hizo popular. Sin embargo, ¿Qué tan preventivos realmente somos? ¿Tenemos realmente el buen hábito de prevenir para no tener que luego curar? ¿Lo estamos aplicando en la gerencia de nuestras ganaderías, a todo nivel? ¿Qué tan acostumbrados estamos a prevenir o a curar en las ganaderías? ¿Qué tanto impacto tiene, ya sea la prevención o la curación, que acostumbramos en las ganaderías?

Este es el tema que decidimos trabajar hoy en nuestro habitual Jueves de Veterinaria en CEG Internacional. Y espero que les resulte tan útil e instructivo o al menos reflexivo para cada uno de ustedes como nos han estado manifestando que ya lo han sido muchas de nuestras otras publicaciones anteriores. Así que ¡bienvenidos al tema!

Palabras clave: Prevenir, Curar, Profilaxis, Enfermedad

 

Definición de Profilaxis

Conjunto de medidas, acciones o tratamientos que se toman para proteger o prevenir de las enfermedades.

Definición de Enfermedad

Alteración leve o grave del funcionamiento normal de un sistema o de un organismo o alguna de sus partes debida a una causa interna o externa.

Definición de Curar

Hacer desaparecer una enfermedad, una herida o un daño físico a una persona, un animal, un organismo, un sistema, etc. Aplicar el tratamiento o los remedios necesarios para hacer desaparecer una enfermedad, una herida o un daño físico.

 

Enfermedades más comunes vs. Prácticas más comunes

Quienes ya nos leen de tiempo atrás seguro tienen ya bastante claro la diferencia que hacemos entre lo que es habitual en la ganadería convencional y lo que es habitual en la ganadería racional, siendo prácticas casi siempre radicalmente opuestas. No redundaré en ese tema como tal, pero inevitable tener que volver a establecer un paralelo para desarrollar el tema de esta publicación. Y es que mientras lo habitual en la ganadería convencional es acudir a la curación (lo que a su vez da cuenta de que a menudo se presentan alteraciones de salud o enfermedad, no solo en los animales, sino también en los vegetales, en el suelo, en el agua, en el ambiente, etc.), en la ganadería racional lo habitual debe ser la prevención (no podemos decir que siempre sea porque no todos los ganaderos que están incursionando en la ganadería racional estén siendo tan preventivos como se debería, y de ahí que hayamos decidido abordar el tema).

Les propongo que esta vez hagamos un ejercicio un poco más dinámico e interactivo, y que no solo se limite a realizar una lectura informativa:

Invito en este momento a cada uno de los lectores de esta nota a que por un momento hagan una pausa, y haciendo algo de recordación por favor sean sinceros para autoevaluar su caso en particular en cuanto a ¿qué tan a menudo tienen ustedes que recurrir a alguna práctica de curación para corregir o subsanar algún problema de los que afecta negativamente la salud o el bienestar de sus animales?

Y por favor sean lo más estrictos posible en este ejercicio, y no se limiten solo a prácticas veterinarias como tal, sino a todo aquello que de una u otra forma ha traído consecuencias negativas para el normal desempeño de sus animales en su ganadería. Considérelo todo, desde lo más leve o “insignificante” hasta lo más grave (que sin duda son aquellos casos cuyo desenlace es la indeseable muerte del animal, ya sea súbita o crónica), puesto que la definición de enfermedad no es exclusiva para referirse a lo más grave, sino a toda alteración al normal funcionamiento por leve que sea…

Ahora si usted quiere, tome papel y lápiz, y dibuje un recuadro de dos columnas. Elabore en este momento una lista detallada de todo lo que ha logrado recordar, para que lo tenga como una especie de radiografía de lo que está aconteciendo en este sentido en su ganadería listando cada enfermedad o alteración que recordó en la columna a la izquierda de la hoja. Una vez haya concluido esta lista, proceda a detallar una segunda lista pero en la columna de la derecha, indicando justo en frente de cada enfermedad en la columna de la izquierda, la práctica que ha llevado a cabo para resolver o corregir cada una de esas enfermedades o alteraciones.

El propósito de hacer estas listas es que podamos rápidamente identificar la enfermedad y su habitual tratamiento, aunque más tarde le va a servir para elaborar un plan de acción que le permita ir abandonando el hábito de curar y adoptando el hábito de prevenir, pasando de lo convencional a lo racional.

Y para finalizar este ejercicio, usted va a revisar línea por línea cada enfermedad y su tratamiento, y a un costado de cada uno de estos usted va a marcar con la letra C, si la práctica es curativa, o con la letra P, si la práctica listada es de tipo Preventivo. Con esto tendremos la radiografía completa de la situación actual de su ganadería en particular, en materia de salud y sanidad.

 

¿Somos Preventivos o Curativos?

Para la interpretación de resultados, usted contabilizará y totalizará la cantidad de veces que se repite la letra C y también la letra P. Si dos terceras partes (2/3) o más del total de las prácticas que se llevan a cabo salen calificadas con la letra C, significa que usted está dominado por el hábito de acudir principalmente a la curación de enfermedades y descuida la prevención de las mismas. Si en cambio la mitad o menos de las prácticas listadas salen calificadas con C, y a su vez la mitad o más de las prácticas listadas salen calificadas con la letra P, significa que usted tiene claro la importancia de prevenir pero le cuesta, todavía se le dificulta, adoptar de forma estricta un hábito de prevenir antes que curar, y está llegando todavía un poco tarde al manejo apropiado de una determinada problemática. Pero, si la mayoría de prácticas listadas salen calificadas con P, quiere decir que usted no solo lo considera importante sino que además tiene el buen hábito bien afirmado.

Ahora bien, ¿para qué es importante hacer este ejercicio? Y la respuesta aunque pueda parecer obvia, es que uno no va a saber qué es lo que le está causando al negocio ganadero fugas de dinero que impactan negativamente en la rentabilidad del mismo, hasta tanto no hace una evaluación a conciencia y por escrito de todo aquello en lo cual nos la pasamos haciendo inversiones que de haber un manejo correcto serían prácticamente innecesarias, como suele ocurrir por ejemplo con la compra de equipamiento, herramientas, dotación, insumos, etc. que requerimos para poder llevar a cabo las prácticas convencionales de salud y sanidad, por no ser preventivo sino curativo.

En oposición franca a esta situación desfavorable en la administración de la salud y sanidad de la ganadería, está la apuesta de prevenir antes que curar que se establece como hábito en la ganadería racional, en donde todo se trabaja para garantizar que los animales permanezcan en perfecto estado físico, fisiológico y sanitario, para no tener que gastar en lo que no sería necesario, y así abaratar los costos de producción, y convertir este rubro en aporte a las ganancias netas del negocio ganadero.

La clave, entonces, para lograr este propósito, está en establecer primeramente unas metas en cuanto a lo que consideraríamos el estatus ideal para la no presentación de cualquier tipo de situación que pueda causar alteraciones negativas de cualquier tipo en los animales o derivar en el desarrollo de enfermedades o daños (o muertes que sería lo peor), y establecer aquel conjunto de medidas, acciones o tratamientos que se toman para proteger o prevenir de las enfermedades que comenté al inicio de la nota, a lo cual llamaremos la PROFILAXIS DE LA EMPRESA GANADERA.

 

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Hábitos incorrectos en la ganadería convencional

Como crítica constructiva, quiero llamar la atención tanto de los productores ganaderos como de los profesionales y/o técnicos que apoyamos el trabajo de campo de rutina en las ganaderías en materia de salud y sanidad animal, para que reflexionemos en el mal hábito adquirido, casi siempre desde la formación universitaria, de querer solucionar todos los problemas de salud del ganado acudiendo sin reparo alguno a los tratamientos con medicamentos o insumos veterinarios, que casi nunca son baratos, y que casi nunca solucionan los problemas desde su raíz (porque en un sinnúmero de casos cuando así se procede el animal muestra una mejoría rápida e incluso eficaz, pero no se atacó la fuente o causa del problema como tal sino solo el cuadro clínico en el animal, y lo que sea que haya causado el problema seguirá ahí presente haciendo que otros animales enfermen también o el mismo que ya fue tratado recaiga). Con esta manera de actuar solo estamos logrando que los proveedores de medicamentos, insumos o herramientas de uso veterinario hagan buenas ventas pero impactando negativamente en la economía del productor.

También debemos hacernos sumamente conscientes de que en un sinfín de casos también podemos estar causando iatrogenias, es decir, estamos aplicando un supuesto remedio para controlar o resolver de plano una patología o disfunción o alteración específica en el animal, pero que si no hemos realizado antes una idónea anamnesis del caso y obtenido un certero y completo diagnóstico del problema de fondo, y por tanto recurrimos a paliativos y no a soluciones radicales, podemos estar causando al mismo tiempo otras alteraciones colaterales, no necesariamente en la salud del animal tratado, sino en entorno o en el grupo de animales que conforman la ganadería, o en las personas que conviven con los animales, etc. Para decirlo concretamente, una iatrogenia es cuando decimos que a veces el remedio resulta peor que la enfermedad, y esto por causa del supuesto “remedio” mismo. Y si tenemos en cuenta que aplicando una idónea profilaxis a todo nivel en la ganadería podremos evitar caer en este tipo de desfavorables consecuencias, pues no tiene sentido que nos la pasemos actuando a favor de la cura y no de la prevención.

Ya en este contexto, resolvamos cada uno las preguntas planteadas al inicio:

1.- ¿Qué tan preventivos realmente somos?

La tendencia generalizada es la de no ser preventivos, pero la recomendación que queremos hacerles, misma que trabajamos con nuestros asesorados, es la de volvernos más preventivos y cada vez acudir menos a la curación (no actuar después de, sino antes de).

2.- ¿Tenemos realmente el buen hábito de prevenir para no tener que luego curar?
(Responda esta pregunta para usted mismo según su situación particular)

3.- ¿Lo estamos aplicando en la gerencia de nuestras ganaderías, a todo nivel?

Al menos nosotros nos encontramos con alta frecuencia en las ganaderías que asesoramos con un manejo realmente muy precario de los conceptos de medicina veterinaria preventiva desde las mismas decisiones del ganadero (gerente), quien en muchos casos llega a ser un “mandadero” de sus propios empleados para que compren y les lleven lo que estos digan que necesitan, y esta es una evidencia objetiva del pésimo manejo en el que muchos se ven envueltos en la gerencia de sus negocios ganaderos, y caen en ello básicamente por no tener diseñado y en uso primero que todo un PLAN SANITARIO PREVENTIVO (que en ciertos casos tendrá que volverse inevitablemente curativo ya que hay ciertas enfermedades o afecciones de salud en los animales que así lo demandan), y todos los empleados deben acogerse y velar por el cumplimiento de dicho plan

4.- ¿Qué tan acostumbrados estamos a prevenir o a curar en las ganaderías?

Lo responderé con uno de los clásicos ejemplos de lo que nos vemos en la necesidad de corregir en las asesorías que prestamos a productores que emprenden sus proyectos de ganadería racional: Casi todos, por no decir que todos, traen el desfavorable y arraigado hábito de aplicar antibióticos y/o antiparasitarios al ganado con alta frecuencia, y peor que eso, lo aplican al 100% de los animales del rebaño o hato. Supongamos por ejemplo que se trate de darles un baño a todos los animales por igual con un producto que mate y “prevenga” la infestación de ectoparásitos. Y esto lo hacen porque todos sus colegas lo hacen o le dicen que hay que hacerlo, o porque así lo aprendió y así lo ha estado haciendo por muchos años. Y lo hacen con la muy buena intención de PREVENIR para luego no tener que curar a los animales de enfermedades transmitidas o desencadenadas por los parásitos mismos. Y están convencidísimos que esta es una forma correcta de ser preventivos y no curativos, pero tengo que advertir que si este es su caso, está tan equivocado como todos los que piensan así.

Este manejo más bien demuestra un total desconocimiento de la medicina veterinaria preventiva y de la naturaleza misma de los procesos de parasitación de los animales, entre otras cosas. Así mismo, refleja el resultado de una cadena consecutiva de decisiones equivocadas por parte del ganadero, siendo por ejemplo, la primera (o una de las primeras), una elección incorrecta de la raza o genética para el ecoambiente en el que se encuentra ubicada su tierra. Todos, hoy por hoy, sabemos que hay razas que por naturaleza son por mucho más resistentes a la infestación de parásitos por ser a su vez animales completamente adaptados a las condiciones de vida de un ecosistema específico. Luego, si el ganadero usa estas razas (entre las cuales se destacan por ejemplo para las condiciones que impone el trópico en América, los cebuínos, o los denominados criollos y mestizos de América), resulta absurdo bañar a todos sus animales por igual con un antiparasitario. Y si a esto le agregamos que en un rebaño de animales de pastoreo usando razas bien adaptadas o adaptables a las condiciones de ambiente específicas de la ganadería, por mucho un 10% de los animales son sensibles o susceptibles a contraer parásitos y el restante 90% o más no lo son, tampoco hace ningún sentido aplicar el antiparasitario a todos los animales por igual.

Podría profundizar más en detalles similares a los expuesto para ser más ilustrativo y contundente, pero creo que con lo dicho es suficiente para simplemente ejemplificar el tipo de errores tan elementales en los que caemos en las ganaderías, por no diseñar planes de verdadera medicina veterinaria preventiva (en vez de curativa). De paso, al actuar así estamos practicando una ganadería racional. Pero en la transformación hacia la ganadería racional, es importante que comencemos a capacitarnos para entender mejor cómo es que se realiza un manejo holístico de la salud y sanidad animal, para que en vez de mantener la nada favorable tendencia a acostumbrarnos a curar, y enfocarnos en el establecimiento de mejores prácticas ganaderas a todo nivel que realmente permitan garantizar que nuestros animales se van a mantener sanos por un manejo correcto y no por estarlos tratando con medicamentos convencionales.

5.- ¿Qué tanto impacto tiene, ya sea la prevención o la curación, que acostumbramos en las ganaderías?

Al hablar de impacto son muchos factores los que habría que tener en cuenta, pero si nos enfocamos en lo económico, se registra que en una ganadería promedio, los costos y gastos que se hacen en medicamentos, insumos, herramientas y demás consumibles para mantener en “buenas condiciones” al ganado, corresponde a entre un 8 y hasta 15% de los costos de producción, que en las ganaderías de producción de leche incluso podrían llegar a ser mucho más altos si se incluyen aquellos insumos que se utilizan en control o prevención de mastitis (por mal manejo), o en terapias hormonales para resolver problemas reproductivos, etc. Un desprevenido podría decir que un 8 a 15% no parece ser un impacto muy severo, pero ciertamente si lo es, si se compara por ejemplo con el rubro de más peso en los costos de producción que es la nutrición o suplementación en el caso de las ganaderías de leche, que está entre el 45 y 60%, o el de la mano de obra que es de alrededor del 30%. Nótese que proporcionalmente el gasto en medicamentos llega a ser en la mayoría de casos uno de los primeros 5 costos más pesados en la estructura de los costos de producción de las ganaderías, y que perfectamente se puede reducir al mínimo y convertirlo en ganancia, si nos enfocáramos más en un plan de prevención efectivo, y no en estar curando animales enfermos.

 

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Conclusiones

En conclusión, si ya estás implementando prácticas de ganadería racional o estás considerando hacerlo adoptando tecnologías como el Silvopastoreo o el Pastoreo Racional Voisin, o ambos, no te quedes solamente en dividir potreros y cultivar árboles, porque si bien esto trae impactos muy positivos a todo nivel de la ganadería, incluyendo mejoras colaterales en aspectos de salud y sanidad del ganado y del ecosistema en general, y se constituyen en una herramienta fundamental de apoyo para lograr tales objetivos, el abordaje de estas tecnologías para conseguir el máximo de sus bondades y/o beneficios, insistentemente debe ser más holístico, más racional, más integral, y en lo que a la salud y sanidad del hato se refiere, definitivamente tiene que ser muchísimo más enfocado al manejo profiláctico (prevención) y no basado en la curación que es a lo que venimos mal habituados en la ganadería convencional.

Finalmente, nunca dejen de considerar que está más que demostrado que cuando los animales de producción están siendo manejados en apropiadas condiciones de confort, bienestar, nutrición, salud y sanidad, serán animales más sanos, más fuertes, y más productivos, y si dejamos de gastar en lo que no necesitamos, y a la vez, producimos más, el resultado será sumamente positivo en cuanto a que obtendremos más ganancias, de ahí que cuando apostamos por implementar a todo nivel las prácticas de Ganadería Racional, tendremos como resultado final Ganaderías Más Rentables.

No se pierda en próximas publicaciones en la línea de profilaxis y bioseguridad, la ampliación y/o complementación de este tema todos los Jueves de Veterinaria. Lo invitamos a suscribirse para que reciba en su correo nuestras publicaciones que enviamos entre lunes y viernes de cada semana, en todas las áreas de interés para el ejercicio de la ganadería en todos sus componentes.

 

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Temple Grandin y el Bienestar Animal

Herramientas para la Gerencia del Negocio Ganadero

En este Jueves de Veterinaria con CEG Internacional tendremos a una invitada especial, pues hemos elegido el tema de BIENESTAR ANIMAL para el tema del día, siendo este uno de los pilares fundamentales del MANEJO RACIONAL de los animales en las ganaderías. Y qué mejor tema para introducirnos en este fascinante mundo que con un reconocimiento público a la gran labor que ha desarrollado la Dra. Temple Grandin, una de las más importantes etólogas (científica especializada en conducta animal) de nuestros tiempos.

Sus aportes al desarrollo de la GANADERÍA RACIONAL desde su particular área de estudio y desempeño profesional son múltiples y sumamente trascendentales, puesto que la base de la RACIONALIDAD aplicada al manejo de la ganadería está justamente en la conducta de los animales de granja de acuerdo con las condiciones particulares del entorno de cada uno de los ecosistemas en los que cada ganadería se desarrolla, en la forma como el animal por su naturaleza responde o reacciona al medio y a la interacción con los demás seres vivos (flora y fauna), incluyendo también a la forma como los seres humanos nos relacionamos con ellos en los escenarios en los que llevamos a cabo los procesos productivos para obtener los alimentos de origen animal para consumo humano. La esencia del manejo holístico que aplicamos en la Ganadería Racional está en la forma como nosotros los que pastoreamos animales de granja entendemos su conducta natural y tratamos de seguir esos patrones de la naturaleza, para conseguir que estos animales puedan ofrecernos a su vez su mejor desempeño productivo, brindando nosotros a ellos las garantías de calidad de vida, de máximo confort y bienestar para que puedan hacerlo.

Así pues, hemos adaptado información de algunos medios que publican sobre esta admirable mujer, que a pesar de padecer una discapacidad prácticamente de nacimiento, ha dejado una verdadera huella en la historia de la zoología y de la superación humana, y claro está, todo un legado científico para la generación actual y futura, justo en una época en la que cada día hay muchos más humanos dispuestos a respaldar la defensa del derecho de los animales al buen trato y a una vida digna, por supuesto ante todo en las granjas. ¿Quién es esta mujer, y como ha llegado a tan honorable distinción de recibir el Título de Doctora Honoris Causa por su aporte a las ciencias animales? A continuación se lo contamos…

Temple Grandin (Encabezado)

Temple Grandin, Zoóloga Etóloga de nacionalidad Estadounidense, nació el 29 de agosto de 1947 en Boston, Massachussetts, en el seno de una familia ilustrada y acomodada. Ya desde temprana edad sus padres sospechaban que algo no iba bien con ella en su relación con otras personas. Con dos años le fue diagnosticado daño cerebral y cuando tenía más o menos diez años de edad su madre intuyó que la pequeña Temple tenía autismo. Lo confirmó gracias a la guía del doctor Bernard Rimland, psicólogo fundador del Autism Research Institute. A pesar de que apenas siendo una niña se identificó esta discapacidad, el diagnostico formal de que Temple sufría autismo vino cuando rondaba los cuarenta años.

A finales de los años cincuenta la recomendación médica para gente con un trastorno del espectro autista era la del internamiento en una institución psiquiátrica. Por suerte para Temple su madre se negó a hacer tal cosa y utilizó la fortuna familiar para que su hija ingresara en el Boston Children Hospital, líder de la época en investigación de tratamientos para niños con necesidades especiales. Recibió terapia personalizada para aprender a hablar, cosa que hizo a los tres años y medio, así como todo tipo de terapias ocupacionales, juegos educativos etc. que ayudaron a su desarrollo.

La adolescencia fue difícil, ya que sufrió acoso (el hoy llamado Bulling). Según sus propias palabras “era una nerdy kid (niña rara) que todo el mundo ridiculizaba”. Pero también fue en la adolescencia cuando Temple vivió la experiencia que forjaría su futuro: pasó unas vacaciones de verano en el rancho de su tía en Arizona. Allí se dio cuenta de que los animales, al igual que ella, tenían problemas emocionales y se dijo a si misma que debía de aprender a ayudarlos. Por eso, años más tarde, se licenció en Psicología por la Franklin Pierce College (1970) y, por eso, posteriormente realizó su máster en Zoología (1975, Arizona State University) y su doctorado en Zoología (1989, University of Illinois). Se especializó en Etología, el estudio del comportamiento animal (de hecho, es profesora de etología en el Colorado University), aunque también ha realizado trabajos en el campo de la neuropsicología.

Temple Grandin (con ganado en corral)

“Allí (en la granja de su tía en Arizona) se dio cuenta de que los animales, al igual que ella, tenían problemas emocionales y se dijo a si misma que debía de aprender a ayudarlos…”

Fue de las primeras científicas que constató que los animales de granja (vacuno y porcino principalmente) eran sensibles a distracciones visuales tales como sombras, cadenas colgantes, luces, etc. y que los detalles ambientales hacían que los animales se comportaran diferente, se asustaran o estresaran.

La experiencia acarreada en estos aspectos de comportamiento animal la llevó a especializarse en el diseño de instalaciones ganaderas (ranchos, mataderos, etc.). Como gran defensora del bienestar animal, su idea siempre ha sido la defensa de una vida y una muerte menos dolorosa para los animales, logrando una explotación animal segura, eficiente y rentable.

Basándose en estas ideas, inventó un sistema de manejo de ganado especial (un manejo por supuesto racional) que se usa en muchas de las grandes compañías productoras de carne de toda Norteamérica; creó un sistema numérico de clasificación para evaluar el bienestar animal en mataderos; diseñó corrales curvos para reducir el estrés, el pánico y por tanto, las heridas de las reses, etc. Sus diseños se pueden encontrar en EE. UU., Canadá, varios países de Europa, Australia o Nueva Zelanda. De hecho, la tercera parte del ganado vacuno y porcino de los EE.UU. se maneja con equipos diseñados por ella.

Temple Grandin (portada libro)
Temple Grandin. Foto de portada del libro The Autistic Brain (Helping Different Kinds of Minds Succeed) escrito por Temple Grandin y Richard Panek.

Su interés por los animales no fue lo único que Temple se llevó de sus vacaciones en casa de su tía. También lo hizo la necesidad de profundizar en su condición de persona con autismo. Ya con 18 años inventó la “caja de abrazos” o “hug box”. Para ello se basó en la observación de que las reses se tranquilizaban cuando las metían entre dos placas metálicas que comprimían al ganado por los lados, y se le ocurrió crear una máquina parecida para ella. La ayudó a desarrollarla su mentor, William Carloch, un profesor de ciencias que trabajó en la NASA, que además la animó a llevar a cabo experimentos para demostrar la eficacia de la “caja”. Aquello fue un éxito. La “caja de abrazos” no solo fue un estímulo para Temple (la ayudaba a reenfocar sus obsesiones con algo productivo como los experimentos) sino que también la ayudaba relajarse y a empatizar con otras personas. Hoy en día la caja de abrazos se usa en muchas clínicas del mundo para el tratamiento de personas con espectro autista.

Temple Grandin (diseños)

Temple también es una de las representantes mundiales de personas con espectro autista. Según explica ella misma su trastorno hace que piense en imágenes, no en palabras. Dicen que las personas con espectro autista piensan en tres formas diferentes: 1) de forma visual (mediante fotografías, imágenes o videos; 2) de forma musical o matemática (basándose en patrones); y 3) de forma verbal (conocen todos los hechos sobre un tema). Todos tienen problemas sensoriales, sociales y de sensibilidad ambiental, pero muchos también la capacidad de sobresalir en alguna habilidad concreta, como Temple en la etología y el diseño de explotaciones ganaderas.

Por eso Temple aboga por una prematura intervención para enfocar a niños con espectro autista en actividades que conduzcan sus fijaciones de forma efectiva, motivándoles y haciendo que desarrollen todo su potencial. Ella misma atribuye a su capacidad de visualización el entender a los animales con los que trabaja. De hecho, considera el autismo como una condición entre el pensamiento humano y animal.

Su capacidad para visualizar (pensar en imágenes) hace que tenga una enorme capacidad de realizar simulaciones tridimensionales en su cabeza, muy útil para sus trabajos de diseño. Cuenta que en los comienzos de su carrera tendía a pelearse con otros ingenieros porque estos no veían los errores en los diseños hasta que los equipos no estaban instalados. Dice que:

Creía que eran tontos. Ahora me doy cuenta de que no, no eran tontos, sino que carecían de capacidad de visualizar. Literalmente, no podían ver.

Temple Grandin (conferencia TED)
Temple Grandin en su conferencia “El mundo necesita todo tipo de mentes”. TED 2010.

Tiempo de Campo, programa audiovisual dedicado al mundo agropecuario que se emite a nivel nacional y local por el Canal 5 de Rosario en Argentina, y a través de internet para televidentes en el resto del mundo, entrevistó en Septiembre 17 de 2015 al Ing. Agr. Jorge Cazenave, Presidente de la Fundación Facultad de Agronomía, con motivo del evento en el que le fue otorgado en ese mismo año y en ese mismo país, el Título de Doctora Honoris Causa a Temple Grandin, la reconocida promotora del BIENESTAR ANIMAL, investigadora y desarrolladora de muchos de los conceptos que hoy se toman como base fundamental para el MANEJO RACIONAL de los animales de granja y de producción. Cazenave fue el promotor de su reconocimiento en Argentina. Compartimos con ustedes a continuación la entrevista en video, y así cerramos, sólo por ahora (luego vendrá más), esta nota.

 

Fuentes:

  • Dra. Aitziber Lopez, UPV/EHU. Febrero de 2017. Artículo: Temple Grandin: “La zoóloga que piensa en imágenes”. En: Blog Mujeres Con Ciencia.
  • Tiempo de Campo. Entrevista: Bienestar Animal – Temple Grandin, Septiembre 17 de 2015. Publimar Publicidad y Servicios.

 

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Rumiantes más eficientes para el pastoreo (Capítulo 1)

Herramientas para la Gerencia del Negocio Ganadero

 

La nota de este Jueves de Veterinaria en CEG Internacional se combina también con un poco de Zootecnia. El tema de hoy es un anticipo de próximas publicaciones para las cuales necesitamos un muy buen entendimiento de la fisiología del rumiante y en especial en su etapa de lactante. El propósito es que podamos trabajar en herramientas para el manejo racional de la crianza, de manera que esto tenga un positivo impacto en las etapas posteriores de la vida de los animales rumiantes (vacunos, búfalos, ovinos y caprinos), que son las principales especies con las que trabajamos en la Ganadería Racional a pastoreo, aunque algo de estos principios también son aplicables en no rumiantes, por ejemplo equinos, o hasta porcinos y aves, con los cuales también podemos hacer ganadería pastoreo.

Vamos a entrar en materia, y lo que quiero ilustrar en esta publicación son algunos fundamentos técnicos a cerca de la anatomía y fisiología de los rumiantes. Aquí no hay distinción de raza, y lo que hablaremos aplica para todos los rumiantes en general. Y lo que pretendemos es que en cada ganadería se logren mejores resultados productivos a todo nivel, sobre todo en aquellas en las que el flujo de caja es muy limitado, y/o los márgenes de ganancia por unidad de producto son muy estrechos, como suele ser en las ganaderías de cría y engorde en general, y en buena medida también en las de doble propósito (lo que no significa que esta información no pueda ser muy bien aprovechada por los que se dedican a la ganadería especializada en ordeño).

La meta que queremos que se logre en cada una de estas ganaderías es la de conseguir animales más pesados al destete, y al mismo tiempo, tratar de anular el estrés del destete para que no pierdan peso y más bien se mantenga la línea ascendente de su crecimiento y desarrollo para que al final logremos bien sea, animales de muy excelente peso y edad para que otro ganaderos los termine de engordar, o que sigamos engordándolos y llevarlos a faena a temprana edad, consiguiendo la mejor calidad de carne posible. Y si el negocio no es carne o cría, sino leche o doble propósito, las hembras que producimos serán igualmente destetadas con mejor peso y el objetivo será poder lograr primer parto con más de 400 kilos de peso corporal y/o antes de 36 meses de edad (mejor si es alrededor de los 30 meses pero siempre asegurando el peso correcto).

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El cumplimiento de estas metas lleva implícito otros logros de suma importancia, y que al final son la justificación para atreverse a realizar los cambios que vamos a proponer, y es que un buen destete (animales más pesados) significa a la vez un acortamiento en los tiempos de crecimiento y desarrollo con lo cual se ahorra dinero, y a la vez es lograr una mayor producción lo que mejora los ingresos.

Si además, reducimos el estrés del destete o lo anulamos por completo, y el animal no pierde peso sino que tras el destete sigue ganando peso, hemos anulado pérdidas económicas también. Y si nos hemos de encargar de terminarlos (llevarlos a peso de faena o retendremos las hembras para reemplazo de vacas de descarte), entonces el hecho de haberlos destetado de mayor peso y mantener la tasa de ganancias de peso en ascenso continuo hasta llegar al peso final (si son de carne) o al peso idóneo para iniciar la vida reproductiva (si son hembras para cría u ordeño), habremos logrado acortar significativamente el tiempo de engorde, o de preparación de las hembras si es el caso, y con esto no solo ahorramos muy significativamente en gastos, sino que lo más seguro es que alcanzaremos un mayor rendimiento en canal (relación carne/hueso) en los animales de engorde y/o un menor costo en la preparación de las hembras, lo que significa un mejor precio por kilo tanto en los animales de engorde como en las hembras que no retengamos y llevemos al comercio, logrando mejorar también los ingresos. Y en todo negocio, ahorrar al tiempo que mejoran los ingresos, es lo que nos llevará a un estatus de eficiencia y rentabilidad superior y sumamente satisfactorio.

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Sobre el método de crianza racional para las ganaderías hablaré después, en otra publicación, por lo que te invito a suscribirte a nuestra web para que puedas recibir los complementos informativos en próximas notas sobre este tema.

De lo que quiero hablar ahora es concretamente del rumen, y enfáticamente de cómo lograr que nuestros animales de pastoreo lleguen a ser eficientes rumiantes para que podamos basar su alimentación en pastos y forrajes y que obtengan de ellos el máximo aprovechamiento nutritivo para que a su vez nos entreguen su mejor producción de leche, ganancia de peso, o celos regulares, preñeces efectivas y partos frecuentes. En otras palabras, de cómo alimentar nuestro ganado con la fuente de alimento más abundante y de menor costo a la que podemos acceder (los pastos y forrajes) y a la vez cómo lograr con ello los mejores resultados de productividad y de rentabilidad, siempre de una manera sostenible y sustentable.

¿Qué significa la palabra rumiante?

Procede de la palabra en latín ruminare, y esta significa concretamente: Volver a masticar (remasticar). Así pues, que los rumiantes son animales mamíferos (que lactan) y que rumian (remastican) sus alimentos sólidos. En la clasificación taxonómica de los animales se usa esta palabra de la siguiente manera:

  • Reino: —–   Animal
  • Tipo: ——   Cordatas (tienen una columna vertebral)
  • Clase: —–    Mamíferos (producen leche para sus crías)
  • Subclase: —    Ungulados (poseen dedos en forma de pezuñas)
  • Orden: —–  Artiodactyla (dedos pares)
  • Suborden:  Ruminantia (rumiantes verdaderos)
  •                   —   Tylopoda (dedos pares con almohadillas carnosas en vez de pezuñas)
  • Familia: —-  Cervidae, Giraffidae, Bovidae, Tragulidae y Camelidae

¿Cuáles son las especies animales clasificadas como rumiantes?

Los cérvidos de los cuales sobreviven 14 géneros y 37 especies, de los cuales entre los más reconocidos están los ciervos, venados y alces; Los Jiráfidos (jirafas), que apenas sobreviven 2 géneros y 2 especies; Los tragúlidos, con 2 géneros y 4 especies, que son impopulares pero son pequeños animales primitivos, y entre ellos están los cervatillos y el ciervo ratón; Los Camélidos, con 3 géneros y 6 especies, entre ellos las alpacas y llamas, los camellos y los dromedarios. Y sin lugar a dudas, los rumiantes más populares y que superan ampliamente en cantidad a los rumiantes silvestres, son los bóvidos, con 45 géneros y 126 especies, entre los que están los antílopes y los bisontes poco domesticados, entre otros, y los caprinos, ovinos, bufalinos y los vacunos como los de mayor uso doméstico y destinados a la producción de alimentos de origen animal para consumo humano así como para el comercio de semovientes entre criadores y/o productores.

En esta nota entonces, nos enfocaremos en las especies domésticas productoras más comunes, que son los del género Ovis (ovejas), Capra (cabras), Bubalus (búfalos) y Bos (vacunos), que son los rumiantes con los cuales trabajamos a diario en las ganaderías, y de las cuales necesitamos obtener su mejor productividad a través de un uso racional y eficiente de los recursos que provee la naturaleza en los ecosistemas productivos aptos para la crianza y explotación zootécnica de estos.

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Importancia de los rumiantes para el mundo actual

La importancia de este tipo de animales para su poseedor pasa, en un sentido estricto y objetivo, prioritariamente por la posibilidad de obtener ganancias para su sustento, o el de sus familias, comercializando lo que estos animales producen, o los semovientes como tal. Pero, en un sentido amplio, la importancia de los rumiantes no solo para el mundo actual sino a futuro, es mucho más trascendental.

Podemos decir, con absoluta seguridad, que lo más importante de los rumiantes está en su capacidad exclusiva de aprovechar como alimento una insondable diversidad de vegetación que producen los extensos campos naturales del planeta, la gran mayoría de los cuales el ser humano, por mucho que quisiera, no puede consumir de forma directa para su alimentación, y necesitamos de los herbívoros para que los conviertan en alimentos que si podemos asimilar digestivamente, además, porque mucha de esta vegetación se produce en áreas de terreno que de una u otra forma no permiten una explotación agrícola económicamente sostenible y sustentable, y tal vez podamos dimensionar mucho más la necesidad que los humanos tenemos del aprovechamiento productivo de los rumiantes si ponemos en evidencia que esta clase de tierra no explotables con agricultura corresponde a un 40% de la superficie total del planeta tierra. Los veganos y vegetarianos difícilmente podrán producir de forma sostenible y sustentable su comida (y eso sin mencionar su vestido, abrigo y otros múltiples artículos o accesorios derivados indirectos de la producción animal) en este 40% del planeta, solo aptas para la explotación ganadera. Me refiero por ejemplo a praderas nativas, sabanas, matorrales, algunos desiertos regenerables, tundras, comunidades alpinas, tierras húmedas para pastos de humedal, etc.

Carne y leche, sangre, abrigos, vestidos, armas, utensilios varios, son productos que se obtienen de los rumiantes en estos múltiples ecosistemas desde la creación del mundo, y que han servido para la supervivencia de la mayoría de tribus humanas a lo largo de los tiempos, incluyendo los actuales, y seguirán siendo de uso fundamental en el futuro. Esto sin mencionar el uso de rumiantes como apoyo para el trabajo agrícola, o el transporte o trabajos de fuerza.

A parte de esto, se calcula que en todo el planeta tierra existen alrededor de 1.000 millones de cabezas de vacunos y 650 millones de cabezas de ovinos, y esto sin contar los millones de búfalos domésticos, cifras que dan cuenta del potencial que tiene estas especies para más allá de ocupar espacio en el planeta puedan seguir brindando la utilidad bondadosa y generosa que hasta ahora han tenido con el humano, y viceversa. Y hasta aquí no hemos mencionado la importancia que tienen desde un punto de vista ecológico, ya que el reciclaje de sus heces y orina para mantener una micro y mesobiocenosis activas en los suelos para que se mantengan fértiles y cultivables, y especialmente para regenerar tierras degradadas a través del maravilloso círculo virtuoso que desencadenan estos animales para mantener equilibrados los ecosistemas en los que habitan (todo dependerá de cómo sean manejados por los humanos).

El estómago del rumiante

Aquí trataré de hablar ilustrativamente, porque hay varias cosas que aclarar para el público en general. Del entendimiento de estas observaciones que plantearé depende en gran medida que los ganaderos podamos brindarle al ganado de producción el manejo correcto en lo que a alimentación y nutrición se refiere, porque no lograremos los objetivos productivos y económicos de los negocios ganaderos, cualquiera que fueren, si no sabemos darle una crianza óptima a nuestros animales de pastoreo, y/o brindarles una correcta alimentación y nutrición.

Lo primero que quiero aclarar es que como ya nos dimos cuenta, no solo los vacunos rumian, sino que también lo hacen los búfalos, las ovejas, las cabras, las llamas, las alpacas, los venados, y todos aquellos animales que hacen parte de las diversas familias de rumiantes existentes y que son aprovechados zootécnicamente para el sustento humano. Así que hay que entender muy bien que cuando hablamos de rumiantes no solo nos referimos a las vacas, sino a todos estos otros.

Lo segundo es, que aunque estas familias de rumiantes comparten la característica de rumiar sus alimentos, no todos lo hacen exactamente de la misma forma, porque no todos tienen exactamente el mismo tipo de estómago, y por tanto no todas comen exactamente lo mismo, y/o no aprovechan con igual eficiencia los mismos tipos de vegetación, ni conviven en los mismos tipos de ecosistemas. Así que hay que darle a cada género y especie de rumiante el manejo que originalmente necesitan, es decir, imitando el patrón de la naturaleza según sus respectivos orígenes. De no hacerlo así, sencillamente no vamos a poder cosechar eficiencia productiva, ni la prosperidad económica que esperamos obtener de su aprovechamiento zootécnico.

Lo tercero, y aún en relación con lo segundo, es que aunque los ganaderos probablemente asuman que todos los rumiantes tienen 4 estómagos, esto no es técnicamente correcto. Y la verdad es que la academia y en consecuencia los profesionales que hemos asistido a ella, hemos tenido culpa en promover esta información un tanto errónea.

Revisándolo al detalle, no es técnicamente correcto usar el término “poligástrico” (y reconozco que a veces lo uso, pero no es correcto). Poli es un prefijo griego que significa “varios”, y gástrico se refiere al estómago, luego, poligástrico se refiere a “varios estómagos”. Pero, en realidad esto no es correcto, no corresponde con la clasificación taxonómica de los animales, sino a un modismo académico profesional para diferenciar genéricamente a los animales rumiantes de los animales no rumiantes. Lo verdaderamente correcto es, que el rumiante solo posee un estómago, ya que originalmente el rumiante no posee varios tubos digestivos boca-ano, sino solo uno, pero en los rumiantes este estómago se subdivide en varias recámaras o compartimentos.

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Tampoco es técnicamente correcto suponer que todos los rumiantes tienen su estómago dividido en 4 compartimentos o recámaras, porque algunos solo lo tienen dividido en 3. A los que tienen su estómago dividido en 4 partes se les denomina como rumiantes verdaderos (tampoco estoy de acuerdo con esta denominación, porque todos los animales que rumian son verdaderos rumiantes, no solamente los que tienen su estómago subdividido en 4 partes, pero es la forma universal de llamarlos en anatomía animal; yo preferiría usar el prefijo griego tetra que significa cuatro, o sea, tetragástricos, y así no habría lugar a confusiones, pero no conozco quien use esta palabra en el lenguaje veterinario cotidiano, así que solo lo hablo en modo aclaratorio). Entre tanto, a los rumiantes cuyo estómago se divide en 3 partes se les denomina pseudorrumiantes (obviamente tampoco es el término más correcto porque el prefijo griego pseudo significa falso, y no hay animales rumiantes que tengan un falso estómago o una falsa rumia, ya advertí que todos los animales que rumian son verdaderos rumiantes, así que igualmente preferiría usar el término trigástricos, porque el prefijo griego tri significa tres, y así tampoco se prestaría para confusiones, pero de nuevo uso la palabra solo en modo aclaratorio). Sin embargo, siendo más estricto, hablar de tetragástrico o trigástrico tampoco es correcto porque seguimos en el mismo error de dar a entender que son cuatro o tres estómagos entendiendo que no es así; mucho más correcto sería entonces hablar de estómago tetrafásico (estómago dividido en 4 fases) y estómago trifásico (estómago dividido en tres fases), y esto es, que se acepte la palabra fase como sinónimo de parte, porción, fracción, recámara, división, etc. Ojalá la ciencia y la academia lo reconsideren y corrijan.

Los animales rumiantes que tienen su estómago dividido en tres partes (incorrectamente llamados pseudorumiantes) son los que pertenecen a las familias: Tragulidae y Camelidae. Así que en realidad estos son pocos géneros y especies. Entre tanto, los que tienen su estómago dividido en cuatro partes (incorrectamente llamados rumiantes verdaderos) pertenecen a las familias: Cervidae, Giraffidae y Bovidae. Así que todos los que representan interés para la producción ganadera mundial tienen 1 estómago “tetrafásico” (o sea dividido en 4 porciones). Los de nuestro interés particular, que son los más comerciales: vacunos, búfalos, ovinos y caprinos, están entre éstos (los bovidae).

Una observación más y que no es menos importante, está en que si bien el mayor interés para la ciencia de la nutrición animal, y en este caso de los rumiantes, está asignado a la cavidad ruminal, y esto se ha proyectado también hacia los productores, debemos rescatar la importancia que tienen todas las partes que conforman el tubo digestivo de los rumiantes, porque en comparación con los no rumiantes (y eso nos incluye como especie humana), cada porción de este conducto desde la boca hasta el ano, muestra variaciones anatómicas particulares y cierto grado de especialización en su funcionamiento, incluso también variando entre familias, géneros y especies, y esto seguramente como consecuencia de cómo han tenido que acondicionarse a cada uno de estos a los ecosistemas en los que establecieron su hábitat, y tal vez con más razón, al tipo de alimentos por el que cada especie se acostumbró o por la cual demostró predilección.

De lo anterior se puede explicar por qué razón los cérvidos, por ejemplo, no son tan buenos pastoreadores sino que más bien prefieren o seleccionan vegetales, o partes de los mismos, que tienen riqueza o alta concentración en su contenido celular de nutrientes fácilmente digestible y muy provechosos, como almidones, proteína, grasa y aceite, pero no tienen un estómago capacitado para aprovechar eficientemente las partes fibrosas de los vegetales, como la celulosa y la hemicelulosa que están conformando las paredes de las células vegetales en este tipo de alimentos.

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En cambio, sus parientes más jóvenes, como son los vacunos, búfalos y ovinos, han desarrollado una capacidad excepcional para aprovechar mejor las gramíneas y demás vegetales altamente fibrosos, y al tiempo aprovechar también las fracciones más digestibles de los forrajes menos fibrosos. Entre tanto, especies como las cabras tienen un tipo de hábito intermedio, es decir, que se puede alimentar tanto de alimentos fibrosos como de los no fibrosos, incluso si se tratase de casos extremos de uno u otro tipo de alimentos, aunque demuestran preferencia por alimentos no fibrosos y hasta los aprovechan mucho mejor que los alimentos fibrosos, y de hecho, no los aprovechan también como las ovejas que son su pariente más cercano y menos exigente, o como los vacunos y búfalos. Estos últimos, por su parte, tienen una tremenda capacidad de aprovechar mucho mejor que todos los demás parientes rumiantes, los alimentos extremadamente fibrosos y los forrajes producidos en suelos que permanecen húmedos por largo tiempo y que naturalmente tiene menor valor nutritivo.

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Las 4 cavidades del estómago rumiante

Popular y tradicionalmente se les ha reconocido como panza, bonete, libro o librillo, y cuajo o cuajar. Sin embargo, los nombres técnicos en el mismo orden son: rumen, retículo, omaso y abomaso. El orden en que los escribo es el mismo orden en que están dispuesto en el organismo animal, y así mismo es la ruta que siguen los alimentos que entran al estómago (por el rumen) desde el esófago y salen al intestino delgado (desde el abomaso).

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Las primeras 3 cavidades (rumen, retículo y omaso) son las que más llegan a desarrollarse internamente (paredes), y por lo mismo, son las que más se distancian de parecerse al estómago no rumiante, mientras que el que menos se desarrolla es la cuarta cavidad (abomaso) que guarda bastante similitud con el estómago de los no rumiantes. Cada cavidad es autónoma en su funcionamiento (tal vez por esto es que la ciencia quiso presentarlos como cuatro estómagos y no como uno solo partido en 4). Sin embargo, en cuanto al tamaño, el rumen es el que mayor desarrollo tiene, y luego le sigue el abomaso, mientras que retículo y omaso se quedan un poco relegados.

La subdivisión del estómago del rumiante

Uno de los fenómenos más fascinantes para la ciencia de la nutrición animal aplicada a rumiantes, está en que el rumiante, curiosamente, no nace siendo rumiante. En el vientre de su madre, la cría del rumiante se nutre como cualquier mamífero a través del cordón umbilical, de manera que el estómago en su estado embrionario o fetal no presenta ninguna subdivisión por cavidades, y cuando este animalito nace y se corta la nutrición por el cordón umbilical, en cuestión de minutos (aprox. 30), instintivamente buscará la glándula mamaria para comenzar a alimentarse del calostro que su madre le provee, y dado que al nacer el estómago no está subdividido, la leche llegará directamente allí, y esta solo podrá ser asimilada como alimento por un estómago glandular que produzca enzimas digestivas (como el de cualquier mamífero no rumiante), y este es justamente el abomaso.

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Durante los primeros 3 a 6 meses de vida (en algunos casos hasta 7 u 8 meses), el estómago de las crías de los rumiantes se irá desarrollando paulatinamente, y esto estará estimulado por el consumo de alimentos sólidos (primeros pastoreos).

En el segundo capítulo de este tema, que estaremos publicando la próxima semana, detallaré un poco más este proceso, e ilustraré con fotografías el mismo, y trabajaremos en la importancia que tiene para todo ganadero entender este fenómeno y este proceso fisiológico único de los rumiantes, para que podamos brindarles así mismo el manejo correcto, para poder convertirlos en rumiantes más eficientes desde temprana edad, y tras ello consigamos resultados más positivos a todo nivel.

Lo que sí es importante dejar claro aquí mismo, es enfatizar en que el rumiante no nace siendo rumiante, y se va convirtiendo en rumiante en la medida que va creciendo y se va desarrollando. Que el rumen llegará a ser la porción más grande de las cuatro en que se dividirá el estómago, y por tanto el que mayor volumen de alimento podrá alojar (entre 100 y 200 lts de comida en razas de gran tamaño, o entre 60 y 100 lts en razas mediana, o alrededor de 10 a 20 lts en pequeños rumiantes como ovinos y caprinos siendo más chico el rumen de ovejas y mayor en cabras), y el que mayor volumen de alimento deberá procesar, además de ser la cámara de fermentación por excelencia de los alimentos forrajeros, fibrosos y no fibrosos. El principal trabajo del rumen en la digestión de los alimentos será por un lado mecánico (involucrado en el proceso de regurgitar, remasticar, volver a deglutir, y macerar y mezclar muy bien los alimentos, para que puedan ser más fácilmente fermentados), y por el otro lado, biológico en el sentido de la fermentación, principalmente bacteriana, pero también por acción de protozoos y hongos descomponedores.

Todo alimento que llegue al rumen para ser procesado y fermentado, realmente antes que nutrir a los rumiantes como tal, van es a nutrir la fauna microbiológica que coloniza el rumen (esto solamente cuando ya el rumen se ha desarrollado). Esta misma fauna producirá la denominada proteína microbiana (a partir de las fracciones nitrogenadas que llegan en los alimentos), y los ácidos grasos volátiles (a partir de las fuentes energéticas, principalmente grasa, pero también carbohidratos –azúcares y almidones–), junto con otros productos de la fermentación, y estos son los que pasarán al torrente sanguíneo a través de las paredes del rumen principalmente para ser metabolizados y repartidos por todo el organismo para que el animal los aproveche para su nutrición y para su desempeño productivo. Nutrimos microorganismos del rumen, para que ellos nutran al ganado (una perfecta y fascinante simbiosis).

El retículo y el omaso son cavidades accesorias del rumen, tienen su propio desarrollo, y aunque también tienen parte en el proceso mecánico y fermentativo de la digestión de los alimentos, su acción se limita a trabajar sobre las fracciones de alimento que escapan al proceso ruminal, y también contribuyen con la absorción de nutrientes generados por la fauna microbiana que hay en estos y a través de sus paredes, y lo que se escapa de ser procesado en estas dos cavidades llegará al abomaso, donde ya no habrá más trabajo mecánico, tampoco fermentativo, pero si enzimático. En el abomaso no hay como tal absorción de nutrientes, pero el producto de la digestión enzimática que aquí ocurre pasará al intestino delgado donde sí se dará la absorción de los mismos.

A pesar de este maravilloso y exclusivo trabajo digestivo que tiene los rumiantes en las cuatro cavidades del estómago, y aún en el intestino delgado, curiosamente la digestión no es 100% eficiente, es decir, que no todo lo que el ganado come lo logra digerir, y especialmente porque la principal fuente de alimentación (vegetales) presenta fracciones en su composición que son totalmente indigestibles (por ejemplo, la lignina), lo que impide un trabajo más eficaz. Cuando el ganado de pastoreo o ramoneo ingiere los vegetales (pastos y forrajes) en su punto óptimo de cosecha, la digestibilidad será mayor ya que todavía está poco lignificado, sin embargo, en la medida que el alimento esté más pasado de madurez (viejo o jecho) será menos digerible. Un alimento bien digerido se aprovechará más o menos en un 70%, y el 30% restante será desechado (heces). Pero un alimento muy maduro (lignificado) si acaso alcanzará alrededor de un 50% de digestión, y el 50% restante pasará a desecharse (heces). De aquí la importancia de conducir al ganado TODOS LOS DÍAS para que coseche el pasto en su punto óptimo de reposo, y no antes ni después.

De otro lado, un rumiante que ingiere pastos muy maduros (lignificados), dado que necesitará hacer un mayor esfuerzo digestivo, retiene por más tiempo el alimento en el rumen, y esto causa sensación de llenura, de modo que el rumiante come menos, y ya que lo que está tratando de digerir no lo nutre bien, y encima come menos, estos animales se tornan cada vez menos eficientes, y por tanto, mal nutridos, con regular a mal desempeño productivo (son los animales que se la pasan rumiando más que pastoreando y no se les ve su productividad). Contrariamente, si el rumiante ingiere alimentos que todavía están inmaduros, son mucho más fáciles de digerir (no necesariamente más fáciles de fermentar), y su paso por el rumen es muy rápido, tan rápido que no hay un óptimo trabajo fermentativo, y por ende tampoco se aprovechan bien los nutrientes, y son los animales que se la pasan pastoreando, rumian poco, y suelen presentar heces muy acuosas, a veces acompañadas de empacamiento o timpanismo, y/o intoxicación por haber ingerido formas inmaduras de los nutrientes, por ejemplo, nitritos y nitratos. Esto reafirma aún más la necesidad de ser muy disciplinados en conducir bien a los animales a que cosechen siempre su alimento en punto óptimo de cosecha.

Las paredes del estómago rumiante y su función

He aquí una de las cosas en que invito a centrar el mayor interés para esta publicación (no solo porque se trata como tal de una de las estructuras de mayor importante en todo el estómago ya que de ello va a depender en mayor grado la eficiencia del trabajo digestivo de los alimentos, y sobre todo de aquellos ricos en fibra, sino porque de esto depende la clave del manejo del ganado en su etapa temprana de crianza para convertirlos en potentes convertidores de vegetales fibrosos en carne, leche o crías).

En próximas publicaciones estaré citando justamente esta información, ya que haremos que se convierta en una herramienta de trabajo en las ganaderías que deseen aplicar un manejo racional de la nutrición de su ganado y conseguir maximizar su productividad, y tras ello la rentabilidad de sus negocios ganaderos, sea cual fuere el propósito de producción al que se dediquen.

Por lo pronto, no entraré en detalles (los dejaré para el capítulo dos de este mismo tema de estudio). Pero, lo que si diremos al respecto es que cada cavidad de las 4 en que se divide el estómago del rumiante, tiene paredes totalmente diferentes. Mientras mejor desarrolladas estén las paredes, mejor será su trabajo, y mayor será la absorción (aprovechamiento) de los nutrientes, mejor nutrido el ganado, y mayor será su producción.

Un rumen correctamente desarrollado debe formar paredes provistas de un tipo de vellosidad, que se presenta en forma de papilas, las cuales son alargamientos de la pared del rumen en forma de “tetillas”, y que desempeñan un trabajo mucho más eficiente en la medida que sean más largas y abundantes. Este desarrollo solo ocurre en simultánea con la formación del saco ruminal durante los primeros meses de vida de la cría del rumiante, y si no se proporciona la alimentación correcta, no se van a desarrollar bien (o incluso se podría quedar casi lisa esta pared), así que en etapas posteriores de la vida del rumiante su trabajo digestivo será mediocre, y así mismo se reportará su desempeño productivo, y a menos que se le proporcionen dietas muy ricas en nutrientes fácilmente digeribles (por ejemplo los balanceados comerciales o similares), el ganado tendrá muy baja producción, y estos son los animales que dejan muy mínimos márgenes de ganancia, o incluso, pérdidas.

rumiantes-eficientes-rumenRumen

El retículo (bonete) desarrollará a su vez una pared en forma similar a la que tiene un panal de abejas, mientras el omaso (libro o librillo) desarrolla una forma de láminas dispuestas paralelamente por lo que da el aspecto de hojas de un libro y de ahí el nombre popular con el que se le conoce; y la idea de este tipo de paredes es que, las fracciones de alimento que escapen o superen la digestión ruminal, puedan quedar bien atrapados allí para su procesamiento o para reforzar su digestión, y al igual que las papilas del rumen, para que en la medida que estén más desarrolladas puedan absorber más nutrientes. Este desarrollo también ocurre en las primeras semanas de vida, y si no se logra un buen desarrollo, tampoco habrá eficiencia digestiva en este caso.

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La pared del abomaso es lisa, y antes que absorber, su función más bien está en secretar, por eso se le conoce como estómago glandular. Este lo que hace es liberar enzimas digestivas y otras sustancias que contribuyan con la digestión, pero de una manera más directa. Este es el primer estómago que se activa, al nacer el animal y tan pronto ingiere el calostro, y se va tornando más eficiente en la medida que el animal crece, sin embargo, ya en animales criados o adultos, si no hubo una correcta predigestión de los alimentos sólidos en el rumen, el retículo y el omaso, es muy poco lo que será capaz de aprovechar el abomaso, así que la eficiencia de este en realidad depende de la eficiencia de las otras tres porciones del estómago.

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Hasta aquí hemos explicado entonces un poquito de la anatomía y un poquito también de la fisiología del estómago de los rumiantes, de una manera sinceramente superficial, pero tratando de que sea entendible, y tocando los aspectos más relevantes de los cuales haremos uso en las siguientes publicaciones.

En la próxima nota vamos a hablar de la importancia económica de convertir rápidamente las crías en sus primeros meses de vida en rumiantes bien desarrollados, con sus 4 cavidades estomacales muy bien diferenciadas, con buen tamaño, pero sobre todo, con un excelente desarrollo de las paredes. Y daré referencias de las estrategias que nos conviene llevar a cabo como parte del manejo holístico de las ganaderías que apuestan a un manejo más racional, así que desde ya quedan invitados para que no se lo pierdan.

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¿Control de parásitos del ganado?: Solución Neem

Herramientas para la Gerencia del Negocio Ganadero

 

Introducción al tema del día

A través de esta nota quiero aportar otra de esas herramientas para la terapéutica veterinaria en las ganaderías que resulta de gran contribución al objetivo de producir desde cada granja, alimentos más sanos y más saludables para el consumo humano, a la vez que también contribuye a los objetivos de los productores ganaderos de anular gastos innecesarios, que a su vez impacten positivamente minimizando los costos de producción, mientras se logra sostener animales más sanos y con un mejor desempeño productivo, de modo que el negocio ganadero se haga más rentable. Y por supuesto, como es característico en nosotros los profesionales que promovemos la producción orgánica, en armonía perfecta con los ecosistemas, se trata de una solución NATURAL.

Vamos a proporcionarles entonces una explicación sobre cómo hacer uso del Árbol de Neem (Azadirachta indica) con propósitos veterinarios, fabricando un par de “remedios” caseros para el control de parásitos en el ganado. Sin embargo, como ya conocen de nosotros también, saben que no gustamos para nada de proponer soluciones o hacer recomendaciones paliativas, en el entendido de que un paliativo como su nombre lo indica solo es útil para paliar los problemas de salud de los animales, pero no sirve para conseguir soluciones radicales al problema. Y en la Ganadería Racional en realidad preferimos optar por soluciones que ataquen y controlen o anulen el problema desde su raíz, y no solo mediante tratamientos superficiales.

Y esto, precisamente, sería lo que sucedería si solo nos limitamos a indicar como aplicar el Neem en los animales paliando el problema de salud. Más como preferimos que como productores podamos entender el contexto, y así nosotros proponer soluciones holísticas para lograr resultados holísticos, antes de dar las instrucciones sobre cómo usar el Neem artesanalmente en sus ganaderías, quiero recordar (o exponer para los lectores que apenas nos comienzan a leer), cuál es nuestra visión “panorámica” que tenemos de la actividad ganadera, y así se pueda entender que soluciones como el uso de Flor de Azufre que expusimos antes (Lea también: ¿Control de parásitos del ganado?: Solución Flor de Azufre), o la del uso de Neem que exponemos hoy, y otras similares que seguiremos exponiendo luego, son ayudas importantes que hacen parte de todo un plan de manejo holístico (integral e integrador) de los animales domésticos, de los recursos de la naturaleza, de la oferta ambiental y de los ecosistemas productivos en general, para así lograr resultados contundentes y sostenibles a largo plazo (evitando a toda costa el fracaso).

Circulo vicioso vs Círculo virtuoso en las Ganaderías

¡La ganadería de hoy no es como la de ayer, y la del futuro no será como la de hoy; Pero, probablemente la del futuro será más parecida a la de ayer que a la de hoy, solo que mejor!

Al menos es lo que deseo yo, por el bien de los productores, y de toda la humanidad, y también lo digo por convicción de que nos esforzaremos tanto como Dios nos lo permita para insistir en alcanzar junto con los productores cada vez más conscientes este objetivo sectorial. Esta frase, además, resume mi forma personal de ver la actividad ganadera, y estoy seguro de no ser el único que lo piensa así.

Quienes han leído mis publicaciones conocen mis argumentos (que no son solo míos, sino de todos los que estamos convencidos de que el modelo actual de ganadería es insustentable e insostenible a largo plazo). La ganadería de hoy (y con esto me refiero exclusivamente al modelo industrializado) es una ganadería que destruye ecosistemas, los degrada y los convierte en desiertos, a través de prácticas como la deforestación, quemas, arados, aplicación de agroquímicos al suelo y los cultivos, y aplicación de agrotóxicos, así como el establecimiento de monocultivos con especies forrajeras no autóctonas sino foráneas, y malas prácticas del pastoreo, entre otras cosas. Pero, también es una ganadería tóxica, porque emite gases que contaminan la atmósfera, contamina los causes de agua que atraviesan los predios en uso ganadero al no invertir en manejos correctos de las aguas que usa y/o al permitir que residuos de químicos, pesticidas, y hasta de materia fecal vayan a los depósitos de agua o a los causes también, y porque produce alimentos para el consumo humano que han sido contaminados con residuos de químicos, venenos, medicamentos y hormonas, entre otras cosas similares.

Y el problema de fondo es que nos habituamos tanto a este modelo, que muchos ganaderos no ven viable otro modo de trabajar, y aún a consciencia de que todo lo anteriormente dicho está menguando la sostenibilidad y sustentabilidad de su propio negocio, insisten en dichas prácticas. Es por eso que lo hemos denominado el CIRCULO VICIOSO de la ganadería actual (Lea también: Un modelo ganadero erróneo en permanente crisis!).

Pero, bendito sea Dios, que siempre nos da salidas, y para salir de este círculo vicioso debemos reorientar el rumbo, y encaminarnos hacia la ganadería del CIRCULO VIRTUOSO. Al respecto ya he publicado también, pues expuesto el problema es importante que también se exponga la solución. Y quiero citar aquí una anécdota… Alguna vez, mientras sostenía una conversación técnica con el Prof. L.C. Pinheiro, de improviso solté esta frase: “…en el proceso de implementación de PRV en una ganadería…”, y abruptamente pero con mucho respeto me interrumpió el profesor para corregirme, y me dijo: “Cuando vas a hacer PRV no hay proceso, hay ruptura.

balance-gei-ganado-en-potrero-degradado-cortesia-asocebuUn modelo de ganadería en círculo vicioso es insostenible e insustentable

Emprendiendo una ganadería virtuosa

A lo que el profesor Pinheiro se refería es a que entre el círculo vicioso de la ganadería industrializada y el círculo virtuoso de la Ganadería Racional, no hay intermedios, no hay conjugaciones. Y es que es apenas lógico, por ejemplo, que si hemos venido acostumbrados a usar fertilizantes químicos para producir abundante forraje y nos hacemos conscientes que los químicos están intoxicando al mismo tiempo la fauna del suelo y esto conlleva a una infertilidad del mismo haciéndose cada vez más dependientes de la fertilización artificial, no podemos emprender un camino hacia el círculo virtuoso manteniendo la fertilización química; o por ejemplo, si hemos venido acostumbrados a usar herbicidas para control de malezas, y nos hacemos conscientes de que el veneno aplicado a las planas también es veneno para la fauna del suelo y acaba con ella, pero no acaba con la “maleza” sino que solo aletarga su reaparición (pero volverá a aparecer cuando puedan), pero si estamos desequilibrando la relación suelo/planta y haciéndonos más dependientes de herbicidas, no podemos entonces pretender encaminarnos hacia la ganadería del círculo virtuoso si mantenemos el uso de herbicidas. Y así podría seguir con una larga lista, más lo que debe ser destacado de esto es, que lo virtuoso va exactamente en el sentido opuesto a lo vicioso, y no van de la mano, o en otras palabras, la ganadería virtuosa comienza tan pronto la ganadería viciosa se rompe.

compactacion-sprv-cortesia-asocebuUn modelo de ganadería en círculo virtuoso es lo opuesto al modelo del circulo vicioso – Foto: Ecología Asocebú

 

Rescatando las virtudes del productor y del profesional

Como ya habíamos dicho al comienzo, hoy no es día de hablar sobre agronomía, zootecnia, administración ni ecología. El eje temático de hoy es la Salud Animal (como ya es habitual todos los jueves en CEG Internacional). Los primeros párrafos los incluí en esta nota porque siempre hay nuevos lectores, que desconocen los antecedentes, y se hace necesario enmarcar todo el contexto del que hace parte el tema de hoy, que consiste nuevamente en exponer herramientas para el Control Biológico de Parásitos en las ganaderías, como parte de todo un concepto HOLÍSTICO en el manejo de las mismas. Y en ese mismo sentido quiero complementar enfatizando en lo siguiente:

1.- El productor ganadero jamás debe perder la ética de su profesión. Y con esto me refiero a que los ganaderos no se deben hacer los desentendidos en cuanto al rol que desempeñan en la sociedad. Las ganaderías son empresas que más allá de todo tienen una gran responsabilidad, y es la de producir alimentos sanos y saludables para el consumo humano (carne, leche y sus derivados, huevos, pollo, pescado, etc.). No es entonces para nada correcto, para nada ético, llevar a cabo prácticas que directa o indirectamente contaminan esos alimentos. Y me refiero a los residuos de químicos, venenos, hormonas, antibióticos o antiparasitarios, etc. que quedan en los alimentos y que aunque no causan un daño inmediato a los consumidores, pero si lo hacen crónica y silenciosamente. Como tampoco es correcto implementar prácticas que producen contaminación ambiental y deterioro de los ecosistemas, que al final, también están perjudicando la salud humana. Y si es que fuésemos tan egoístas como para que no nos importe la gente (que obviamente no es el caso pero si lo fuese), pensemos que nuestras familias y nosotros mismos también somos consumidores de lo que producimos, y también nos hace daño ingerir residuos contaminantes en los alimentos. Producir alimentos para la humanidad debe ser entendido como un privilegio y a la vez un gran honor, y por ello debemos hacerlo con la máxima excelencia posible, siempre enfocados en la salud, el bienestar y la calidad de vida de quienes consumen esos alimentos que producimos.

2.- El profesional veterinario y demás del área de la producción animal jamás deben perder la ética de su profesión. Y me refiero con esto a que como colega me doy cuenta cuanto se ha desvirtuado el sentido profundo de la profesión que ejercemos. Me refiero a que el deber ser de nuestra profesión se fundamenta en la salud humana, y nuestro rol es cooperar con el productor ganadero para que este pueda ser eficiente, rentable y a la vez responsable y también respetuoso con los consumidores, ayudando a los productores a proveer a los consumidores alimentos lo más sanos y saludables posible. En otras palabras, los profesionales que ejercemos roles de apoyo a la producción ganadera en realidad tenemos como prioridad satisfacer cantidad y calidad de alimento para la humanidad y así contribuir significativamente con la Seguridad Alimentaria Mundial. Pero, cuando digo que se ha desvirtuado el sentido profundo de la profesión ejercida por los profesionales del sector ganadero, me refiero a que lamentablemente los profesionales nos enfocamos tanto en la salud de los animales que olvidamos casi totalmente que al final el producto de esos animales debe también garantizar la salud de quienes consumen tales productos, y por eso es que terminamos haciendo uso de cualquier medicamento o insumo cuyo residuo terminará afectando más tarde la salud de los humanos. Incluso, el mercado de medicamentos e insumos para la ganadería es tan amplio y ejerce tanta presión de consumo, que sus fabricantes emplean profesionales agropecuarios exigiendo experiencia en ventas y/o mercadeo (algo para lo cual no estudiamos, pero que muchos terminan haciendo supuestamente por “necesidad” de generar ingresos y sustento, aunque haya que sacrificar la ética profesional por cumplir con las metas de ventas que estas empresas les imponen).

El Neem, ayuda eficaz para Ganaderos Racionales

La Ganadería Racional entonces se viene abriendo paso justamente como propuesta eficaz para retomar el camino correcto de la producción de alimentos de origen animal. Nos emociona en gran manera conocer cada vez más testimonios positivos de productores que incursionan en esta modalidad de ganadería sustentable. Sin embargo, aún entre los más convencidos, surgen siempre inquietudes y dudas que se vuelven consulta recurrente de parte de los productores hacia los profesionales de nuestro equipo. Y una de las más populares consultas surge cuando para emprender sus proyectos de Ganadería Racional tienen que hacer ruptura con el manejo tradicional del control de parásitos, para el cual usaban endectocidas como Ivermectina y similares, y se llenan de terror cuando saben que deben dejarla de usar completamente, pero no saben en adelante cómo van a lograr un control tan eficaz como el que dan estos endectocidas.

Antes que nada debo dejar en claro que la solución radical NO ES CON EL NEEM, ni tampoco lo es con Flor de Azufre. Estas son simplemente dos ayudas, la primera proveniente de fuente orgánica y la segunda proveniente de fuente inorgánica, para poder paliar el control biológico o natural (no sintético) de parásitos en el ganado. Lo que va a garantizar que el ganado permanezca completamente sano y resistente, conviviendo con muy bajas poblaciones de parásitos, insistimos es un plan de manejo holístico.

Si no se corrigen las prácticas perjudiciales a las que denominamos circulo vicioso, haciendo ruptura plena con ellas, y emprendemos las del círculo virtuoso, que implicará cambios fundamentales y favorables para el ecosistema, y que propiciarán un entorno más benéfico a todo nivel para que el ganado se nutra mejor, esté más confortable, obtenga máximo bienestar, y les ofrezcamos calidad de vida. Aunque lógicamente en el momento del emprendimiento del proyecto de Ganadería Racional todo esto está por hacer, podemos dar fe de que implementando primeramente un máximo control del pastoreo y racionalizando su manejo, se consiguen gran parte de estos objetivos, y progresivamente reforestando los potreros se va logrando avanzar muy positivamente en estabilizar estos logros, equilibrando el ecosistema, y alcanzando así el máximo estatus de eficacia en el control biológico de parásitos.

foto-f-arnauGanadería iniciando el manejo racional de pasturas proyectado para un SPRV

 

Partiendo de esta base, podemos ya entender que en realidad los endectocidas y antihelmínticos no tienen como tal un reemplazo que los supere en eficacia, pero no por eso deben ser indispensables. Basta con que cualquier ganadero haga la prueba de establecer primero que todo un manejo racional de su pastoreo, y se ayude con Flor de Azufre y extractos de Neem para paliar el control de parásitos biológicamente, para que pueda comprobar por sí mismo la sorprendente eficacia que se logra con este manejo holístico y radical del problema.

Utilidad del Neem en Terapéutica Veterinaria Natural

Las propiedades medicinales de los extractos del Árbol de Neem (Azadirachta indica) son bastante reconocidas mundialmente y ancestralmente. En realidad no es nada nuevo, pero, como es de suponer, lógicamente son más reconocidas entre aquellas personas que por su estilo de vida prefieren soluciones propuestas por la medicina naturista antes que acudir a la medicina convencional, lo que a su vez da cuenta de que estas propiedades medicinales milenarias son más reconocidas en su origen, o sea en las comunidades rurales ancestrales (y por supuesto mayormente en su país nativo: India, y en países vecinos de este), mientras que los productos medicinales obtenidos de este y dirigidos al comercio, son más reconocidos entre el público citadino o urbano que se inclina por este tipo de soluciones (tampoco es que sea tan conocido entre la gente del común). Para los productores ganaderos en su mayoría (no para todos), estas propiedades todavía son generalmente desconocidas, y apenas en lo que va de este siglo es que se han venido haciendo cada día más populares para el sector pecuario, en especial, por su efecto natural mosquicida o garrapaticida en particular.

Se sabe que el Árbol del Neem es una de esas especies vegetales que prácticamente existen desde el principio de los tiempos. Hay registros de su existencia que datan desde 6.000 años A.C., que sumados a los 2017 años D.C. transcurridos hasta el presente, totalizan una existencia de más de 80 siglos. Este es el mismo tiempo del que datan registros de su uso con propósitos medicinales (Tewari, 1992). Se conocen registros de antiguos manuscritos (más de 4.500 años de existencia) en los que se menciona el uso del Neem como medicamento natural para el tratamiento de una gama alta de enfermedades padecidas en humanos, así como sus propiedades insecticidas en la agricultura (Porcuna, 2011).

Entre las propiedades medicinales del Neem, para beneficio directo de humanos, animales y cultivos agrícolas, se destacan:

  • Efecto positivo a nivel nervioso (calmante)
  • Útil como antiséptico (de hecho se usa para fabricar jabones)
  • Previene del contagio de múltiples enfermedades e infecciones o provee propiedades curativas cuando ya hubo contagio
  • Efecto curativo sobre enfermedades de la piel
  • Provee tonicidad a nivel estomacal, por ejemplo en casos de dispepsia atónica
  • Efecto purgante y emoliente
  • Posee propiedades astringentes
  • Útil para tratar la fiebre, náuseas o vómitos
  • Útil para controlar parasitosis intestinal en humanos y animales
  • Útil para reparar la inflamación de las glándulas, úlceras, contusiones y esguinces
  • Ayuda en el tratamiento de enfermedades del tracto urinario
  • Ayuda en el tratamiento de afecciones reumáticas
  • Previene plagas de cultivos y animales (biopesticida o bioinsecticida)
  • Afecta a más de 200 especies de insectos
  • Afecta algunos ácaros, nematodos, hongos, bacterias y virus
  • El follaje se usa como forraje y también como abono verde
Observación: Una lista más detallada de estas propiedades medicinales de Neem se encuentra en la ficha técnica de Azadirachta indica en el Herbario CEG

Principios activos derivados del Neem

  1. Diterpenos (derivados del abietano)
  2. Tetranortriterpenoides (más de 50) siendo los más destacados
  • Azadiractina
  • Nimbólido
  • Ácido nimbidínico
  • Azadirona
  • Nimbina

Mecanismos de acción

Se describen básicamente los siguientes efectos del Neem en el control biológico de parásitos:

Como factor antinutriente: Fracciones tanto volátiles como no volátiles, y en especial la Azadiractina resultan desagradables para el consumo de los insectos y/o parásitos del ganado (o los cultivos), por lo que rechazan alimentarse donde pueden entrar en contacto con el Neem. En el caso de garrapatas por ejemplo, tras aplicaciones de este producto a modo de baño en los animales de pastoreo, y transcurridos algunos días, se observan muertas, lánguidas y secas

Como repelente: El Neem genera un mensaje olfativo para los insectos y/o parásitos que genera rechazo, lo que impide a algunos de ellos realizar su ovoposición. La sola presencia del árbol en los lugares donde el ganado permanece, ya sea en potreros o en corrales y/o establos o galeras, genera esta repelencia y estos lugares permanecen libres de moscas, insectos y/o parásitos

Como regulador del crecimiento: Insectos y/o parásitos impregnados con los principios activos de Neem tienen problemas para la ovoposición, especialmente la salida del huevo o su desarrollo, y en algunos impide también la muda de larvas y la formación de crisálidas. La Azadiractina tiene una estructura muy similar a la Ecdisona, una hormona propia de los insectos que controla el proceso de metamorfosis cuando los insectos pasan de larva a adultos o cuando realizan las mudas de crecimiento, así que los insectos la pueden absorber confusamente Azadiractina como si fuese Ecdisona y así se bloquea su sistema endocrino y en consecuencia múltiples de sus funciones fisiológicas e inhibiendo su reproducción.

En cualquiera de los casos anteriores, la exposición de insectos y/o parásitos o plagas de cultivos y animales domésticos a los compuestos y/o principios activos de Neem, serán afectados a tal punto que en su mayoría mueren, algunos apenas unos minutos después de entrar en contacto, otros más cuando ya han pasado algunas horas, y otros más cuando han transcurrido algunos días. Debido a esto es que se reporta que el Neem es un eficiente bioinsecticida y/o bioparasiticida

Parásitos del ganado que pueden ser controlados con Neem

En general todo tipo de ecto y endoparásitos de los animales domésticos destacándose:

  • Garrapatas en todos sus estados
  • Mosca del establo
  • Otras moscas: común, tórsalo, tábano, etc.
  • Ácaros
  • Piojos
  • Helmintos

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También es útil para las ganaderías en el control de insectos como hormigas, termitas, comején, y aunque se desconocen reportes específicos de su uso en el control de parásitos de las pasturas, es ampliamente reconocida su eficacia en el control de insectos en cultivos agrícolas, de modo que probablemente sea eficaz para el control de mosca pinta, chinche de los pastos, y demás insectos, en especial los chupadores

Modo de uso o aplicación

Los productos a base de Neem son especialmente más eficaces cuando hacen contacto con el insecto o parásito, sin embargo, también es un potente repelente. En el caso de los animales domésticos se sugiere rociar el producto en su lomo y en los puntos más vulnerables o donde se alojan por preferencia los ectoparásitos. En el caso de nuches (puntos donde ya la mosca tórsalo alojó sus crías bajo la piel del ganado) se puede aplicar directamente en la zona afectada.

Para el control de endoparásitos (tracto gastrointestinal) se pueden deshidratar hojas y frutos, pulverizar un poco y vehiculizar en los alimentos, o se pueden preparar infusiones en frío o en caliente, para dar a beber este té de Neem a través del agua de bebida. Una forma eficaz para el control de endoparásitos está en suministrar jugo fresco de Neem preparado con el follaje (hojas), al cual se le adiciona sal marina en cantidades soportables para la ingesta (por ejemplo un 20% de la cantidad de sal que debe ingerir el animal en el día). Entre tanto, si por ejemplo se tratase de enfermedades de la piel, se puede preparar un jugo fresco de hojas al que se le adiciona miel para espesar y dejarlo con aspecto de crema o ungüento, y se aplica directamente sobre la zona afectada.

Además de aplicar el producto a los animales puede ser muy útil en el control de insectos y/o plagas en los potreros, aplicando el producto por aspersión o pulverización, directamente sobre los pastos y/o forrajes, postes de madera para cercas, troncos de los árboles, en la base de las plantas, etc. En tal caso, no exagerar su uso, ya que puede afectar también organismos benéficos de la fauna del suelo que trabajan a favor de la fertilidad de los potreros de pastoreo.

neem-cortesia-nursery-plantsFollaje con ramas cosechadas del Árbol de Neem para infusiones, ungüentos u otros

 

Recomendaciones

Cuando se trata de productos preparados en finca a base de hojas, frutos, ramas, flores o corteza de Neem, y en especial los líquidos y/o cuando se aplica en forma de baños (aspersión o rocío), se debe procurar aplicar a primera hora del día (de madrugada) o cuando haya caído el sol finalizando la tarde, ya que varios de los terpenoides que lo componen son volátiles y se reduce su eficacia. En otras palabras, lo más indicado es dejar que el producto actúe especialmente en horas nocturnas. En horas diurnas se puede usar sin problema como antihelmíntico o antiparasitario del sistema gastrointestinal, ya que este al ser ingerido no tiene problema. Téngase también en cuenta que en días lluviosos el producto será fácilmente lavado, así que habrá que evitar su uso en días así.

Recuérdese que el Neem puede ser usado como forraje, solo que hay que tener en consideración su sabor amargo y su olor un poco molesto o incómodo, a veces un tanto fétido. Se puede hacer uso de otros productos que enmascaren el sabor u olor, por ejemplo, melaza o concentrados, para conseguir que el animal ingiera el follaje y esto será de gran ayuda como preventivo de enfermedades y/o ayudar al control de endoparásitos.

Recordar también que los frutos o semillas tienen un marcado efecto purgante, de modo que si el animal los ingiere podría causar un descenso en la población de microorganismos ruminal y afectar así la digestión de los alimentos. El fruto, sin embargo, tiene propiedades similares a las del aceite de Neem que es el extracto más efectivo en el control de ectoparásitos, así que del fruto es preferible extraer semillas secas, macerar o escarificar, y usarlo en la preparación de baños para uso externo.

neem-frutos-cortesia-nt-gov-auFrutos (semillas en su interior) del Ábrol de Neem

 

Una recomendación muy importante es: No prepare excedente de producto para almacenar. Prefiera siempre prepararlo en fresco, es decir, en el momento preciso en que va a ser aplicado ya sea a los cultivos o a los animales. No deje el producto al sol en ningún momento, prefiera siempre mantenerlo en un lugar fresco y a la sombra o bajo techo. El tiempo para uso seguro y eficaz de productos obtenidos de Neem es hasta 3 días máximo tras haberlo preparado. Si no fue usado antes de tres días, prefiera desechar y volver a prepararlo.

Frecuencia de uso

Cuando se está comenzando apenas con el uso de estos productos elaborados a base de Neem para el control biológico de parásitos en los animales de producción, se recomienda una frecuencia de 15 días entre aplicaciones (para uso externo), sobre todo en las temporadas en las que el ganado está más vulnerable o en aquellas temporadas que ya tenemos identificadas que son de alta proliferación de los parásitos.

Si el uso de Neem además está acompañado de Pastoreo Racional Voisin (PRV) o de Silvo-PRV, la frecuencia de uso en un comienzo puede ser cada 30 días, e ir ampliando plazos a frecuencias de 45 días, luego 60 días. En la medida que se vaya ampliando el tiempo entre aplicaciones, se recomienda realizar mucha observación y continuar ampliando plazos hasta que prácticamente se use solo cuando sea evidente su necesidad (en múltiples ganaderías hemos logrado una frecuencia de uso de solo 2 veces al año, 1 vez al año, o usos eventuales nada más).

Dosis efectiva

En realidad se desconoce de su eficacia en relación con una dosis específica o estándar. En este sentido, lo que recomendamos es que en cada ganadería donde se pueda fabricar el producto artesanalmente, comiencen preparando el producto a baja concentración, y si no se logra el control eficaz, se vaya incrementando levemente la concentración del producto e ir evaluando su eficacia hasta ubicar la dosis que más conviene para cada caso en particular.

Sin embargo, en las ganaderías donde no se puede fabricar el producto, recomendamos conseguir los productos que están disponibles en el mercado. En este caso, cada fabricante indicará en la etiqueta del producto o a través de un asesor técnico, cual es la dosificación que ellos recomiendan según la concentración del producto que fabrican. No se puede generalizar tampoco una dosis en este caso debido a que en el comercio hay diferentes tipos de productos y/o de diferentes concentraciones, por eso lo más indicado es consultar con el proveedor específico.

Toxicidad de los derivados de Neem

Los extractos como aceite, tónicos, tés o infusiones, ungüentos, etc. elaborados a base de follaje, frutos, semillas, flores, ramas y/o corteza, al ser 100% naturales son completamente biodegradables, no tóxicos para humanos ni animales. Sin embargo, los productos que se preparan para aplicar en los animales no deben ser ingeridos por humanos, especialmente por niños o infantes. Aunque estos productos también son utilizables en humanos, las concentraciones lógicamente son más bajas. El producto probablemente no vaya a ser fatal ni para animales ni para humanos (su toxicología para estos es nula), pero nunca hay que olvidar que es astringente y purgante, entre otras cosas, y esto puede derivar en deshidratación, diarreas o similares si se usa indebidamente.

Se reporta que la Azadiractina, por ejemplo, que es el principal de los componentes del Neem, es degradado totalmente en un lapso de 20 a 30 días tras su aplicación. No contamina cursos o depósitos de agua, manantiales ni el suelo.

¿Cómo preparar extracto de Neem?

La extracción de aceite de Neem es un proceso agroindustrial que no es fácil de lograr artesanalmente (este producto además es el más fácil de conseguir en el mercado ya que es el que representa el mayor interés comercial para su uso en humanos, animales y cultivos). Por esto se ha indicado que para las granjas es mejor preparar extractos a partir de hojas, frutos, flores, ramas y hasta de las cortezas del árbol, según sea el propósito deseado. Recuerde que un detalle de cuál es el extracto más apropiado para cada caso lo podrá encontrar en la ficha técnica de Azadirachta indica en nuestro Herbario CEG en línea.

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Tenga presente que usted puede acudir a cualquier método de extracción casero de las sustancias que contienen las diferentes partes de la planta, siendo las más comunes: macerados con ayuda de un mortero, raspados, triturados, deshidratación y pulverización, molienda, o licuados. Cualquiera de esos es útil, y dependerá de la recursividad que tenga cada quien.

Sin embargo, la forma más común, simple y práctica son las infusiones (tés o diluciones). Estas pueden hacerse en caliente (pero no dejar hervir), o también pueden ser en frío. La preparación más común o predilecta entre agricultores y ganaderos es:

  1. Triturar las semillas (o follaje, flores, ramas, frutos, corteza según se necesite)
  2. Se depositan en agua a temperatura ambiente durante 12 horas (noche)
  3. Pasadas las 12 horas de dilución se pasa por un filtro (malla o trapo)
  4. El líquido debe quedar totalmente separado del sólido
  5. Envasar en recipiente limpio y que no se haya usado con químicos o venenos
  6. Según la concentración obtenida se podrá diluir en agua para su uso
  7. Para el uso se puede colocar en bomba de espalda o tanque de aspersor
  8. El producto se aplica directamente a los animales siguiendo las recomendaciones

 

Aunque esta es la forma más común, los profesionales del Equipo CEG hemos adoptado otra alternativa de separación que hemos aprendido y adaptado (no es copia exacta) del MV Enrique Alamilla M. (Mexicano), experto en preparar este tipo de diluciones y su uso en agricultura orgánica especialmente, y a quien otorgamos todo el crédito que le corresponde. Con este modo de preparación, y el producto que se obtiene, hemos trabajado en múltiples ganaderías con productores de casi todos los países de América Latina, y los resultados han sido sumamente positivos:

  1. Recolectar follaje, ramas verdes, y frutos de Neem
  2. Macere en mortero* primero los frutos, luego las ramas y el follaje
  3. Pese en balanza 1 kilo del macerado (no desperdicie las sustancias)
  4. Prepare en un recipiente 15 litros de agua limpia (que no tenga cloro**)
  5. Agregue el macerado al agua en el recipiente
  6. Tape el recipiente, ya sea con la tapa propia del mismo, o con plástico
  7. Coloque el recipiente bajo techo y/o bajo sombra (no exponer al sol)
  8. Deje la dilución en total reposo durante 72 horas (3 días)
  9. Cada 24 horas agite la dilución por unos 30 a 60 segundos (homogeniza)

Cumplidas las 72 horas de reposo:

  1. Prepare el envase en el que va a colocar el producto
  2. Prepare un filtro de malla muy fina o un trapo limpio
  3. Pase la dilución a través del filtro o trapo y separe bien líquido de sólidos

Al momento de aplicar el producto:

Este extracto tipo infusión en frío quedará con una concentración notable (líquido oscuro). Aunque bien puede ser usado en fresco y tal cual se obtuvo, usted podrá ir ensayando diluir primero en agua limpia para ir ensayando la dosis que le va a ser más conveniente para su caso en particular. En consecuencia puede proceder de la siguiente manera:

  1. Prepare una bomba de espalda o aspersor para aplicación de baños
  2. Vierta 5 lts de la infusión en 15 lts de agua
  3. Aplique en lomos y sitios más vulnerables del animal. La aplicación debe ser a “contrapelo”, es decir, en el sentido contrario del que viene el pelo del animal, para asegurarse que el producto penetre hasta la piel. También aplique directo sobre sitios afectados (por ejemplo, nuches). Recuerde hacer la aplicación en días y en horas convenientes (no sol, no lluvia).

Nunca olvide utilizar solamente envases o recipientes que nunca se hayan usado para envasar químicos, venenos, o sustancias que puedan alterar la estabilidad y/o concentración del producto

Tenga en cuenta que un olor un poco fétido es normal, incluso en la planta viva, más aún lo será en los extractos de las sustancias que lo componen. No se asuste si huele un poco desagradable el extracto, sin embargo, un olor muy fétido e insoportable no es del todo normal, y podría ocurrir en especial cuando no se respetan los tiempos de la dilución, más aún, cuando se pasa del tiempo

* Prefiera usar un mortero liso, de plástico, porcelana o similares, de modo que no desperdicie las sustancia que van a soltar las partes de la planta durante el macerado. De ser necesario, utilice de la misma agua en la que lo va a dejar en dilución

** En caso tal que solo disponga de agua potable (con cloro), deje sedimentar el agua desde el día previo y no la agite al momento de usarla, trate de usar solo la parte de arriba del agua preparada (tenga en cuenta dejar en sedimentación más cantidad de agua de la que va a usar)

neem-colage-internetProductos obtenidos y/o extraídos a partir del Árbol de Neem

 

Coadyuvantes

Se conocen reportes de que una combinación de extracto de Neem con Bacilus thuringiensis, podría reforzar el efecto de Neem en el control de insectos en cultivos, tanto en campo como en invernadero (también útil en el cultivo de forrajes)

Complementarios

No olvide que la base de todo está en un óptimo control del pastoreo y en equilibrar los ecosistemas reforestando potreros. Sin embargo, el uso de extracto de Neem en simultánea con la oferta de una dosis adicional de azufre en la dieta (en forma de Flor de Azufre), también fortalecerá notablemente la estrategia de Control Biológico de Parásitos del ganado de pastoreo

¿En qué animales usar el Neem?

En realidad no está contraindicado contra ningún animal doméstico, así que es útil en todos ellos, incluso en mascotas de hogar. Los vacunos, ovinos, caprinos, y equinos, entre otros, son animales de granja con los cuales se ha usado con éxito el extracto de Neem

Advertencia final

El Equipo CEG nunca ha estado a favor de recetas copiadas tal cual. La información aquí suministrada es solo ha modo de referencia, como una guía práctica, pero siempre habrá lugar a particularidades. Tenga en cuenta que un uso inadecuado de esta información podrá derivar en consecuencias negativas, como suele ocurrir en tratamientos terapéuticos con seres vivos. El uso de Neem y sus extractos es lo suficientemente seguro como para no preocuparse de que ocurrirán problemas de salud en su ganado o en su granja, sin embargo, siempre será recomendable llevar a cabo estos procedimientos bajo supervisión de un profesional idóneo (con experiencia)

Fuentes de información:
  1. Tewari DN, 1992. Monografía de Neem (Azadirachta indica A. Juss.)
  2. Porcuna, J.L. Aceite de Neem (Azadirachtina). Servicio Sanidad Vegetal, Valencia (España). En: Revista AE N°3. Sociedad Española de Agricultura Ecológica. Primavera 2011
  3. Siddiqui KM, 1995. Neem, su aparición, crecimiento y usos. Instituto Forestal de Peshawar, Pakistán.
  4. Webb DB, Madera PJ, Smith JP, Henman GS, 1984. Una guía para la selección de especies para las plantaciones tropicales y subtropicales. Documentos de Dasonomía Tropical, Nº 15. Oxford, Reino Unido: Instituto Forestal de la Commonwealth, Universidad de Oxford.

 

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