[Video]: Profesor de Ecología (N°2)

 

Profesor de Ecología

Para la Ganadería Empresarial Integral

Capítulo 2. Origen y desarrollo (reseña histórica) de la Ecología

En este segundo capítulo trabajamos información a cerca del origen de la ecología, su significado como término usado en la biología, el significativo aporte de los pensadores y estudiosos griegos del siglo IV antes de Cristo, la introducción y desarrollo de la ecología como una ciencia de estudio especializada de la biología en el estudio de los seres vivos en relación con el entorno o ambiente en el que establecen sus comunidades, y concluyendo con un detalle de los aspectos más relevantes en los que la ecología nos contribuye al desarrollo de la especie humana, aplicado especialmente a su importancia dentro del ámbito de las empresas ganaderas. Ver video:

 

PROFESOR DE ECOLOGÍA CEG es una sección educativa en formato de video capacitación de libre acceso (sin costo) creada y producida por Cultura Empresarial Ganadera (CEG) Internacional, dirigida a productores ganaderos, sus familias, colaboradores, empleados, y personas vinculadas con su actividad ganadera, para ser capacitados en temas relacionados con el ámbito de la ECOLOGÍA aplicable a la GANADERÍA EMPRESARIAL INTEGRAL.

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[Video]: Profesor de Ecología – Cap. 1

 

Profesor de Ecología

Para la Ganadería Empresarial Integral

Capítulo 1. El concepto básico de Ecología

Sección educativa de Cultura Empresarial Ganadera (CEG) Internacional, dirigida a productores ganaderos, sus familias, colaboradores, empleados, y personas vinculadas con su actividad ganadera, para ser capacitados en temas relacionados con el ámbito de la ECOLOGÍA aplicable a la GANADERÍA EMPRESARIAL INTEGRAL.

En el primer capítulo, estudiamos la definición de las palabras Ecología y Ecosistema, detallando los aspectos inherentes a esta área de la producción agropecuaria, que se irán desarrollando progresivamente en los próximos capítulos. Ver video:

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“Mi lucha es a favor de la vida”: Dr. Luiz Carlos Pinheiro

Entrevista para CONtexto ganadero con el Dr. Luiz Carlos Pinheiro Machado durante el 90° Curso Especializado en Pastoreo Racional Voisin (PRV) que se realizó la semana pasada en Bogotá, realizado por Cultura Empresarial Ganadera Internacional.
El académico del PRV y padrino de este sistema tras el fallecimiento de su fundador, André Marcel Voisin, estuvo en la capital colombiana en un curso de capacitación para ganaderos en Agroecología y PRV el pasado viernes 3 de noviembre.
Pinheiro Machado inició su charla poco después de las 9 de la mañana, enfocada en hablar sobre la implementación del PRV, pero más que nada sobre la agroecología y la ganadería. En una pausa de su conferencia, el experto nos contó sobre su propósito de intervenir en este encuentro.
Este es el 90° de Pastoreo Racional Voisin, una tecnología que se puede utilizar para producir leche y carne de alta calidad biológica, o sea, alimentos saludables”, declaró.
En efecto, el reconocido académico ha liderado una lucha por una producción agropecuaria basada en el respeto a la salud humana, que privilegia los métodos naturales y ecológicos por encima de las sustancias que emplean las multinacionales.
Por esta razón, ha dado charlas en todo el mundo y ha participado en proyectos que emplean el PRV como un método para lograr alimentos inocuos, que no sean nocivos para el hombre y no contengan químicos que provocan el cáncer.
Sus enseñanzas han tenido eco tanto en la academia como en la cadena productiva, y así lo confirman los 150 participantes del foro que se llevó a cabo entre el 2 y el 4 de noviembre, algo que el mismo Pinheiro reconoció. (Lea: Colombia rendirá homenaje a Luiz Carlos Pinheiro)
La presencia de 150 personas de varios países latinoamericanos muestran que el tema es muy actual, porque la gente se está muriendo de cáncer por una comida envenenada producida por el agronegocio”, afirmó.
Entre otros temas, el académico detalló cómo la ganadería puede contribuir al medio ambiente, pues si bien las vacas expulsan metano y dióxido de carbono, un pasto bien trabajado puede capturar ese CO2 en mucha mayor proporción.
En esta medida, destacó la importancia del suelo, el factor principal que permite crecimiento de los forrajes y la trasferencia de los nutrientes a las reses. (Lea: ¿Por qué vale la pena capacitarse con Luiz Carlos Pinheiro?)
“El suelo depende fundamentalmente de su estructura, que debe auspiciar una buena porosidad para que entre el oxígeno y el agua (…). Esto significa que el uso de cualquier tipo de máquina sobre el suelo para roturarlo o moverlo es absolutamente inconveniente, no se debe hacer nunca”, puntualizó.
La tarde del pasado viernes concluyó con un homenaje al Dr. Pinheiro, en el cual se hizo un reconocimiento a su labor y se mostró un video con los mensajes de todos aquellos que han aprendido sus enseñanzas.
Fuente: CONtexto Ganadero

Cambio Climático ¿Qué podemos hacer?

Herramientas para la Gerencia del Negocio Ganadero

Cambio Climático

¿Qué podemos hacer?

Por: Ing. Agr. Omar Daniel Medina (Argentina)

GEI en la Ganadería ODM (Encabezado)

 

Es sabido que el aumento de la concentración de ciertos gases en la atmósfera producen el denominado EFECTO INVERNADERO. Es decir, la retención al interior del globo terrestre de la contra radiación solar que la tierra refleja o rebota para mantener en niveles habitables la temperatura ambiental del planeta. Este es pues un fenómeno de la naturaleza al que denominamos CALENTAMIENTO GLOBAL. Estos gases se denominan Gases de Efecto Invernadero (GEI); y, como se explicó, mientras ellos se mantengan en concentraciones adecuadas, son imprescindibles para la vida en el Planeta Tierra. Los GEI más importantes para el planeta son: vapor de agua, dióxido de carbono (CO2), metano (CH4), óxido nitroso (N2O), clorofluorocarbonos (CFC) y ozono (O3).

Pero, si estos gases son indispensables para la vida en el planeta, ¿por qué ahora nos los presentan como “perjudiciales” o contaminantes? ¿por qué se han encendido alarmas en el mundo entero sobre el efecto invernadero y calentamiento global como causantes del fenómeno de Cambio Climático y este se presenta como una seria amenaza ecológica para la sostenibilidad y sustentabilidad del planeta y la humanidad entera?  ¿Cómo es que la GANADERÍA ha escalado al primer lugar del ranking de industrias más contaminantes del planeta y causantes del Cambio Climático? Este es el tema elegido para trabajar hoy Viernes de Ecología con CEG Internacional. Quédese aquí con nosotros realizando esta lectura para que podamos ayudar a resolver, o al menos, a entender mejor estos cuestionamientos y estar informados sobre qué podemos hacer los productores agropecuarios para contribuir positivamente a garantizar un planeta habitable para las actuales y futuras generaciones…

 

Origen y defectos del Cambio Climático

 

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Desde que los métodos de agricultura industrializada tales como: desmontes masivos, establecimiento de monocultivos, utilización de fertilizantes químicos y venenos, consumo permanente de combustible fósil, remoción del suelo, etc.), la ganadería confinada, ganadería extensiva mal manejada (o sin manejo alguno) y la quema de pastizales, entre otras prácticas degradantes de los ecosistemas; la concentración de éstos gases (GEI) aumentó tan elevados que vienen ocasionando lo que en todo el mundo conocemos como CAMBIO CLIMÁTICO. Y se le llama así, porque la temperatura en el ambiente aunque relativamente imperceptible para nosotros los humanos, se ha elevado también a niveles superiores a los deseados, y cada año sigue incrementando, de modo que causa el deshielo y/o desprendimiento de icebergs en los polos, y se evapora más agua que combinada con vientos de las corrientes de aire del planeta vienen causando las famosas tormentas y huracanes, como también en temporadas de sequía se viene experimentando sequías más intensas y duraderas, o cambios repentinos de clima, o se presentan lluvias intensas o ausencia de ellas cuando no se esperaban, y en tiempos más recientes se han registrado granizadas con tamaños de granizo que llegan a ser como del tamaño de un puño, o inundaciones fuera de control y cosas similares. Y por supuesto, como es de esperar, todo esto está causando problemas de salud en los humanos.

Sí, así es, además de que ya de por sí se sabe que las prácticas de agricultura industrial están deteriorando directa o indirectamente la salud de los humanos, y degenerando nuestra descendencia, la agricultura que nos enseñó el agronegocio nos está llevando a la destrucción de nuestro ambiente, es decir, a la aniquilación de nuestra raza humana y del planeta que habitamos.

 

Cambio Climático se agrava en el Siglo XXI

Según la FAO, las emisiones de GEI procedentes de la agricultura, la silvicultura y la pesca, se han casi duplicado en los últimos cincuenta años, y podrían aumentar en un 30 por ciento adicional para 2050, sin no se lleva a cabo un esfuerzo mayor para reducirlas (http://www.fao.org/news/story/es/item/218907/icode/)

Figura 1: Fuentes y sumideros en la agricultura, silvicultura y otros usos de la tierra

GEI en la Ganadería ODM (Figura 1 FAO)

Fuente: (©FAO – Julio 2014)

 

La FAO declara a partir del año 2006 que la actividad agropecuaria que más impacto tiene en la emisión de GEI es la GANADERÍA.

Figura 2: Los mayores emisores en la agricultura son:

GEI en la Ganadería ODM (Figura 2 FAO)

Fuente: (©FAO – Julio 2014)

 

“La mayor fuente de emisiones de GEI dentro de la agricultura es la fermentación entérica –el metano producido por el ganado durante la digestión y expulsado al eructar-, que representó en 2011 el 39 por ciento de las emisiones totales de GEI del sector. Las emisiones procedentes de la fermentación entérica se incrementaron un 11 por ciento entre 2001 y 2011.” (http://www.fao.org/news/story/es/item/218907/icode/)

También destaca que la utilización de fertilizantes sintéticos representaron el 13 por ciento de las emisiones de la agricultura (725 millones de toneladas de CO2 eq)  en 2011, y son la fuente de emisiones de más rápido crecimiento en la agricultura, con un alza del 37 por ciento desde 2001.

Este fuerte crecimiento de emisión por parte de la agricultura, puede deberse a que cada vez (gracias a las malas prácticas de manejo de suelo que nos enseñaron) los suelos se van empobreciendo, y por lo tanto, solo grandes cantidades de fertilizantes químicos pueden dar  “buenas cosechas” (altamente contaminadas y emisoras).

Aunque en contraposición de esta situación, por supuesto, podemos optar por aplicar en las tierras de uso agrícola y/o ganadero ciertas prácticas racionales y regenerativas de los ecosistemas productivos para obtener realmente buenos productos (sanos, fuente de salud y vida, más económicos y amigables con el ambiente para combatir el CAMBIO CLIMÁTICO) como veremos más adelante.

En cuanto al consumo de combustibles fósiles para mover maquinaria agrícola, bombas de riego, entre otras, la emisión de GEI aumentó un 75 % desde 1990 hasta el 2010 (=785 millones de toneladas de CO2 eq*)

*El equivalente de dióxido de carbono (CO2 eq) es una medida utilizada para comparar diferentes gases de efecto invernadero basada en su potencial de calentamiento global.

 

Perspectivas en el Sector Agropecuario

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¿Será que hay que dejar de producir alimentos (carne, leche y vegetales) para detener esta catástrofe? ¡POR SUPUESTO QUE NO!

El problema es que la FAO, no está diferenciando claramente en sus informes históricos ni en sus proyecciones entre una ganadería agroecológica y una ganadería convencional sino que alude al ganado en general ¿cómo es esto?

Mark Adams, decano de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Sídney, Australia, encontró que en una hectárea de pastizal que crece sobre un suelo vivo (suelo que se encuentra en cualquier sistema de PRV), hay saludables bacterias que absorben más metano por día de lo que una vaca produce al año (Pinheiro Machado (1)). Mientras que en un sistema convencional, por ejemplo un feedlot, no solo estas bacterias milagrosas no existen (son suelos muertos) sino que además, el mayor contenido energético de las raciones aumenta el potencial de emisión de metano (2).

Jack Kittredge, en su estudio llamado “Restauración del Carbono en el Suelo: ¿Puede la Biología hacer el trabajo?” (3) concluyó que si todos los pastizales del mundo se manejaran con prácticas productoras de carbono, la concentración de carbono atmosférico podría reducirse hasta valores no perjudiciales en tan solo 5 años (3).

 

Lo que puede hacer PRV-SPRV en cada ganadería

Para quien es el forraje (Encabezado)

No cabe duda que PRV-SPRV es la mejor y más eficiente práctica productora de carbono:

  • Incrementa constantemente la materia orgánica (MO) del suelo (1 gr de MO secuestra 3,67 gr de CO2 atmosférico -Pinheiro Machado (1)).
  • Intensificación de la actividad fotosintética de la pastura (por aprovecharla en su punto óptimo SIEMPRE -Pinheiro Machado (1)).
  • Favorece la formación de un suelo estructurado y vivo (microorganismos que se alimentan de metano y otras formas de carbono), por lo tanto, activo depurador de carbono atmosférico (Pinheiro Machado (1)).
  • El ganado mantenido a pasto producen estiércol con la mitad de capacidad de formación de metano que en el caso del feedlot (2); además de que el suelo vivo que se genera en un PRV, favorece la incorporación y reciclaje de la bosta al suelo.

 

Si observamos nuevamente más atrás la Figura 1 (FAO), vemos que los bosques son los principales sumideros de carbono atmosférico, es decir, que la implantación de árboles en un pastizal (SPRV) no solo trae beneficios de confort animal, disminución de los requerimientos energéticos para mantener temperatura corporal (lo que significa más energía destinada al crecimiento o gestación o producción de leche), aumento de biodiversidad, bombeo profundo de nutrientes, entre otros; sino que además contribuye beneficiosamente a detener y REVERTIR el calentamiento global.

Podemos concluir entonces, que al manejar nuestra empresa ganadera utilizando un sistema SPRV, que combina las bondades de la reforestación de potreros con las del uso racional de la vegetación nativa y de los pastos y forrajes cultivados para alimentar al ganado en pastoreo y ramoneo directos, es por mucho, la mejor opción bajo cualquier punto de vista (económico, sustentable, ambiental, social, productivo).

En cuanto a la producción vegetal, podemos observar en la figura 2, que la utilización de fertilizantes químicos contribuye en un 5% a la emisión de GEI: las emisiones de óxido nitroso (N2O), gas más perjudicial para el calentamiento global que el CO2, están relacionadas con el uso de fertilizantes nitrogenados. Así es que, no solamente de ésta forma la agricultura convencional nos ha enseñado a contaminar la atmósfera, sino que también enseña prácticas degradadoras del suelo: por ejemplo, una de las razones por las que nos enseñan a remover el suelo antes de la siembra o implantación de algún cultivo, es para oxidar materia orgánica y así, aumentar la oferta mineral para el cultivo. Esa oxidación de MO significa emisión de CO2 a la atmósfera: “especialistas en modelado dicen que el aumento de CO2, debido a la aradura/rastreo, y la respectiva pérdida de C02 del suelo han sido mayores que todo el petróleo quemado en los últimos 200 años (Pinheiro Machado (1)).

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Los dejo entonces con la tarea de resolver con base en esta información, cada uno, el siguiente cuestionamiento: ¿Cuánto más contaminante será la ganadería convencional si consideramos que la producción de forrajes se realiza con la utilización de fertilizantes químicos, remoción de suelo para renovación de pastura y consumo de combustible fósil para realizar las actividades nombradas? Y por favor, no se olviden que cada ganadero en el planeta tiene dos caminos, uno conduce a la muerte, y el otro a la vida; el primero es el de la ganadería contaminante, el segundo es el de la ganadería agroecológica. A ver entonces con cuál de los dos se quedará cada uno.

 

Bibliografía:

(1) “Dialéctica de la Agroecología. Contribución para un mundo con alimentos sin venenos”  Luiz Carlos Pinheiro Machado y Luiz Carlos Pinheiro Machado Filho. 2016.

(2) “Emisión de gases de efecto invernadero; influencia de la ganadería Argentina” Dr Guillermo Guerra e Ing. Agr. Laura Finster. INTA. 2002.

(3) “Restauración del Carbono en el Suelo: ¿Puede la Biología hacer el trabajo?”. Jack Kittredge, Director político, NOFA/Mass. 2015.

http://faostat3.fao.org/faostat-gateway/go/to/download/G1/*/S

http://www.fao.org/climatechange/micca/ghg/es/

http://www.fao.org/news/story/es/item/218907/icode/

¿Por qué no hay que deforestar los potreros?

Herramientas para la Gerencia del Negocio Ganadero

 

¿Por qué no hay que deforestar los potreros?

Por: Zoot. Esp. Michael Rúa Franco

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Durante muchos años nos “tragamos el cuento” en el sector agropecuario de que para establecer cultivos rentablemente productivos, entre ellos el cultivo de gramíneas (pastos) para poder hacer ganadería, teníamos que eliminar los árboles. Nos convencieron engañosamente con “ese cuento” de que donde hay sombra no hay fotosíntesis, y si no hay fotosíntesis los cultivos producen menos o no producen nada, y que por tanto no era conveniente tener árboles en las áreas de cultivo o de pastoreo, para que disque los pastos pudieran hacer “máxima” fotosíntesis y pudieran expresar su “máxima” capacidad de producir biomasa para alimentar al ganado. Acompáñeme en esta lectura y le comparto algo de información sobre por qué no hay que deforestar los potreros, tema elegido para hoy Viernes de Ecología con CEG Internacional.

Comienzo por decir que yo no siempre pensé que los árboles eran convenientes para el cultivo de pastos y forrajes. Hubo un tiempo (gracias a Dios muy corto) en el que yo pensaba lo mismo que seguro piensan o pensaban muchos de ustedes. Yo también me tragué entero en algún momento eso que mencioné en el párrafo introductorio de esta nota sobre la sombra en contra de la fotosíntesis. Y seré honesto también para aclarar algo: durante mis años universitarios jamás un profesor nos llegó a decir que para sembrar una pastura había que deforestar los potreros (otra vez, gracias a Dios).

Sin embargo, en el pensum de zootecnia estaba incluido (y creo que no ha cambiado mucho) que teníamos que pasar por las cátedras de edafología (ciencia del suelo), agrostología (ciencia del cultivo de pastos y forrajes), y maquinaria agrícola, entre otras complementarias. Y el detalle es que todas estas cátedras estaban estructuradas de tal forma que al concluirlas habríamos aprendido a aplicar el método convencional para sembrar y cultivar vegetales, y esto es, arando el suelo con herramientas y/o maquinaria agrícola, sembrando semillas, corrigiendo “desbalances” de fertilidad mediante aplicación de enmiendas minerales y fertilizantes, y controlando la competencia entre plantas mediante el uso de herbicidas, así como el control de plagas con pesticidas o plaguicidas. Y por deducción, estas prácticas no son tan fáciles de llevar a cabo (de hecho a veces es imposible), sobre todo las de arado, si el terreno donde se van a establecer las pasturas está arborizado.

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Ahora bien, menos mal que en toda universidad hay pluralidad, y no todos nuestros docentes estaban a ojo cerrado apostando al método convencional, y algunos de ellos (poquitos y tildados de “locos”) en la medida de sus posibilidades nos ilustraron sobre la posibilidad de hacer ganadería en potreros arborizados, “plagados” de arvenses y plantas nativas, e incorporando leguminosas. También hubo algunos (no los más antiguos sino los que recién se iban integrando al cuerpo docente) que comenzaron para entonces a introducir conceptos sobre sistemas agroforestales, que no tenía muchos años de haberse comenzado a impulsar como un método alternativo de producción agropecuaria con apoyos institucionales e internacionales de entidades que se organizaron a finales del siglo XX para impulsar estas tecnologías. Y hoy me causa un poco de humor recordar que habían en la facultad unos grupos de estudio de los que participaban principalmente estudiantes y algunos docentes (de hecho yo dirigí por unos años el grupo de estudio sobre bovinos), y cuando ya estaba yo en recta final para obtener el grado, surgió un grupo nuevo por iniciativa de varios estudiante sobre agroforestería, y graciosamente parecía un grupo “raro” (de ideas con poca acogida), tanto que era un grupo con baja participación pero esas ideas, raras para entonces, se veían muy interesantes, y aunque no supe si el grupo de estudio perduró en el tiempo, sus ideas o su causa sí que lo hicieron, y están hoy más vigentes que nunca.

Para cuando obtuve el grado profesional ya en el país se venían impulsando tímidamente los sistemas silvopastoriles. De hecho, la universidad y facultad de la que soy orgullosamente egresado y de la que me considero embajador, hoy es reconocida por sus avances en investigación y trabajos de campo en la línea de la agroforestería y el silvopastoreo, que incluso implementan en algunas de las granjas de prácticas, y varios de los docentes que integran el profesorado actual son destacados investigadores y académicos en este ámbito a nivel nacional. Sus trabajos se han publicado en revistas científicas y sirven de soporte para otras investigaciones en la misma línea.

Así pues que aunque fui formado como profesional para aplicar el método convencional, también hubo quien dejara en mi sembrada la semilla de la agroforestería y el sistema Silvopastoril, como también fue en la misma universidad que un par de docentes sembraron en mí la semilla del Pastoreo Racional propuesto por André Voisin (PRV), y como es notable, fueron semillas que cayeron en tierra fértil y que han dado su respectivo fruto, puesto que hoy tengo la bendición de Dios de dirigir la red de profesionales de Cultura Empresarial Ganadera (CEG) Internacional, desde donde por más de una década y media hemos venido capacitando a ganaderos y otros profesionales (colegas), asesorando productores, divulgando información e impulsando estas metodologías de Ganadería Racional, convencidos que no hay un mejor presente y futuro que una ganadería con potreros arborizados.

Ahora bien, en este contexto quiero resaltar, que la academia instruye al estudiante para que este esté preparado para atender a la demanda, y es claro que desde la mitad del siglo pasado hasta el presente la mayor demanda en el sector (no solo de productores, sino sobre todo de la industria) está dominada por los promotores del método convencional, y todavía los “raros” y los “locos” (según ellos) somos los que promovemos los métodos agroecológicos. La revolución verde e industrial tuvieron muchísimo que ver en eso, porque la revolución verde se suponía que tenía una causa justificada, y es la de producir los alimentos en cantidad (no necesariamente en calidad) que el mundo demanda y demandará año tras año con el exponencial crecimiento de la población mundial, pero en la práctica está demostrado que el cumplimiento de ese objetivo es bastante discutible, puesto que en el afán de producir mucho las tecnologías surgidas a partir de la revolución verde han traído consigo la degradación de muchos campos, la deforestación de muchas reservas forestales y bosques, y en casos severos la desertificación de millones de hectáreas de suelo en el mundo. Y esto viene ocurriendo a la vista del mundo entero, pero las soluciones hasta ahora propuestas no logran detener este “desastre” de los ecosistemas, y de los campos de producción agropecuaria.

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Podemos afirmar entonces que: “Quien tumba un árbol ha dado el primer paso para convertir su campo en un desierto”. Y esto es así porque quien tumba un árbol luego tumba varios más, y es así como cualquier cantidad de ganaderos y agricultores en el planeta han llegado a tumbar todos los árboles que había en sus terrenos para establecer monocultivos. Tuve un profesor que mientras nos ilustraba con fotografías las grandes extensiones que otrora fueran bosques luego convertidas en agricultura o en pastizales para el ganado, que a los monocultivos de gramíneas los llamaba “los desiertos de pasto”, y después de haber escuchado a este docente llamarlos así jamás lo olvidé y año tras año lo he podido comprender muchísimo más.

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El que establece un monocultivo está cegado por el afán de hacer dinero, creyendo que mientras más cultive y produzca una sola especie más dinero gana, pero ni cuenta se da de lo que “invisiblemente” está ocurriendo en su campo, cultivo tras cultivo tiene un suelo más agredido, más deteriorado, menos fértil y vivo, y en consecuencia más dependiente de tener que gastar una gran cantidad del dinero que produce en herramientas agrícolas, maquinaria, y sobre todo, en insumos agrícolas y mano de obra para poder sostener la productividad de sus campos, y para cuando se dé cuenta, su campo estará literalmente convertido en un desierto. Basta con buscar en internet información sobre desertización o desertificación de suelos agropecuarios para encontrar cualquier cantidad y diversidad de información que sustenta esta afirmación.

Lo peor de todo es, que los argumentos que usan los promotores de las prácticas que degradan, es decir, del método de agricultura convencional, son bastante convincentes, y saben cómo fidelizar productores con este método. Uno de esos argumentos, como mencioné al principio es aquello de que donde hay sombra no hay fotosíntesis, y por tanto la productividad es más baja bajo los árboles. Un sinfín de productores agrícolas y ganaderos están totalmente convencidos de que esa es la verdad absoluta, y cuando se les propone reforestar les parece una locura. Pero lo que estos productores están desconociendo es “la otra cara de la moneda”, y con ello me refiero a que se cierran a la posibilidad de conocer la alternativa de hacer agricultura y ganadería bajo los árboles.

En lo referente a la ganadería en potreros arborizados, la agroforestería y la propuesta de sistemas silvopastoriles está demostrando con resultados de investigación que la producción de pastos y forrajes es mucho más abundante y de mejor calidad bajo los árboles. Citaré un par de referencias como ejemplo:

Deforestación (tabla leucaena con estrella)Deforestación (tabla panicum bajo sombra)

Pero no todo tiene que ver con la mayor producción de los pastos y forrajes bajo la sombra de árboles en los potreros, sino que los árboles prestan muchísimos otros servicios favorables a la ganadería, ya sea de forma directa o indirecta, tales como:

  • Control de erosión.
  • Ciclaje de nutrientes.
  • Fijación de nitrógeno.
  • Profundidad de las raíces.
  • Aporte de materia orgánica.
  • Conservación de micro y macro fauna
  • Productos maderables y frutos.
  • Conservación del agua.
  • Reducción del efecto invernadero.
  • Captura de gases contaminantes.
  • Impide la irradiación solar directa al suelo y los cultivos.
  • Ayuda a retener humedad en el suelo a favor de los cultivos.
  • Sombra para animales, suelo, microorganismos benéficos, plantas y humanos.
  • Temperatura (alrededor de 5 a 10 grados Celsius menos de calor bajo la sombra).
  • Control de plagas.
  • Generación de empleo.
  • Fuente de alimento.
  • Conservación de flora y fauna.

Luego, con todas estas bondades, tumbar y erradicar los árboles en las tierras ganaderas no solo es algo absolutamente absurdo y necio, sino inconveniente y perjudicial en el mediano a largo plazo. Y para ayudar a entenderlo, podemos hacernos una idea sobre por qué sin árboles el suelo está sometido a una muerte crónica si damos un vistazo a la siguiente infografía, en la que se relaciona la presencia de árboles en los potreros (como lo proponemos para la implementación del Silvo Pastoreo Racional Voisin -SPRV-) con el alojamiento de fauna diversa, y como parte de ella algunos vertebrados que promueven el equilibrio ecológico y la vida en los suelos:

Aves en SPRV (infografía)

En posteriores publicaciones me referiré puntualmente al establecimiento de proyectos SPRV, pero no quiero concluir esta nota sin dejarles una ilustración de lo que estamos trabajando en este tipo de proyectos en los que manejamos desde 100 hasta más de 1.000 plantas como densidad ideal para la ganadería, en combinación entre arbustivas y arbóreas, para poder llevar a cabo una ganadería en perfecto equilibrio con los ecosistemas (por ello los denominamos Ecosistemas Productivos), haciendo de la ganadería una actividad totalmente racional, consciente, responsable, sostenible a largo plazo, y sustentable, pero al mismo tiempo sumamente rentable y benéfica a todo nivel.

SPRV - CEG 2017

Entonces, ¿por qué no hay qué deforestar los potreros? La respuesta es: porque nos engañaron haciéndonos creer que la ganadería es menos productiva y rentable en potrero arborizados, y porque al deforestar nos estamos perjudicando a nosotros mismos, no solo en el ámbito de lo ecológico y/o ambiental, sino también en lo productivo y rentable, al echar a perder la innumerable cantidad y diversidad de beneficios que aportan la agroforestería y/o la silvicultura a la ganadería. Por eso y muchas cosas más estamos convencidos que el mejor presente y futuro para la productividad agroganadera en el planeta entero encuentra un gran aliado en la tecnología del SPRV. Y si todavía no la estás aplicando, creo que te conviene considerarlo. Hasta pronto amigos!!!

 

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Agronomía Sostenible: ¡Un paso de la muerte a la vida!

Herramientas para la Gerencia del Negocio Ganadero

Agronomía Sostenible:

¡De la muerte a la vida!

Agronomía Sostenible ODM (Portada)

 

Autor: Ing. Agr. Omar Daniel Medina
(Colaborador de CEG Internacional en Argentina)

Revisado y corregido por:
Dr. Agr. Luiz Carlos Pinheiro Machado (Brasil)

Edición:
Zoot. Esp. Michael Rúa Franco (Colombia)

 

Prólogo (Por: Michael Rúa)

Cuando recibí esta publicación en mi correo con la solicitud de darle lectura, y hacer las observaciones, correcciones o contribuciones que hubiese que hacer para perfeccionar, honestamente no esperaba encontrarme con un contenido cargado de tanta riqueza profesional y contextual. Pero esto no fue lo único que me llamó agradablemente la atención. Omar es un profesional muy joven, sin embargo, analiza y construye un escrito como este con admirable madurez y una excelente capacidad para contextualizar. A parte, demuestra con sumo respeto que si bien valora todo lo que la academia le ha brindado, no traga entero, y se muestra admirablemente proactivo hacia la investigación para poder argumentar debidamente su sentido de crítica y su capacidad de opinión. Se requiere mucho valor para tomar la decisión de no ejercer su profesión a favor de la ciencia convencional que envuelve a la agronomía desde la Revolución Verde, sino al servicio de la humanidad desde la ciencia opuesta, que es la Agroecología. Y no es fácil esta decisión porque el grueso de nuestros colegas defienden prácticamente a capa y a espada la ciencia convencional a la que nuestras convicciones humanas y espirituales se oponen, porque para nosotros el servicio a la humanidad no se basa en el afán por hacer dinero sino por trabajar a favor de la salud, la sanidad, la nutrición, y el bienestar de los que consumen los alimentos que producimos en el campo. En otras palabras, no creemos haber venido al mundo para cooperar con la degradación del planeta y hacernos de la vista ciega frente a lo que el planeta y la humanidad demandan de nosotros. Más bien tenemos muy claro que al mundo no vinimos a ser servidos sino a servir, y no estamos en el mundo agropecuario por casualidad, sino por causalidad, y mientras Dios nos preste vida y salud, trabajaremos precisamente a favor de la salud y de la vida de todos los que cohabitamos el planeta, y del planeta en sí mismo.

También se requiere mucho valor para elaborar una crítica constructiva tan completa, tan bien estructura y nutrida, para cuestionar e invitar a la reflexión a nuestros colegas y de paso también a los productores para los cuales y/o con los cuales laboramos a diario. Y esto no lo hacemos con otro propósito distinto al de tratar de encontrar respuestas a lo que evidentemente está aconteciendo en los 60 a 70 años más recientes en el planeta en términos de sostenibilidad y sustentabilidad de las actividades agropecuarias, y del globo terráqueo en general, y no nos podemos quedar pasmados esperando a que alguien haga algo si sentimos el llamado de Dios de que si nos estamos dando cuenta de que no vamos por el camino correcto, hagamos un alto y corrijamos el rumbo, y nos juntemos con los que están en el mismo sentir, para entre todos tratar de jalar para el mismo lado, el lado que entendemos que es el correcto, el lado que apuesta por LA VIDA a todo nivel.

Así pues que, encontré en la redacción de Omar justamente a un ser humano de estos a los que me estoy refiriendo, un profesional que se preocupa por sus semejantes, y que tiene ese llamado de ejercer su profesión a favor de LA VIDA, y lo refleja con lujo de detalles en la nota que nos comparte a continuación.

Resultó además para mi muy fácil leer y opinar sobre este escrito, al cual prácticamente solo le hice correcciones de forma (edición) y no de fondo, porque el fondo estaba siendo tan bien plasmado que no hubo que hacer mucho, y por supuesto, además, porque hemos tenido el agradable placer de pasarlo por el filtro de nuestro profesor, el Dr. Luis Carlos Pinheiro Machado, quien contribuyó valiosamente a perfeccionar esta nota, que con muchísimo honor presentamos a nuestro público en todos los rincones del planeta, nuestros amigos y seguidores de CEG Internacional.

Estamos muy agradecidos además, primero que todo con Dios, y segundo con Omar, por poder contar a partir de ahora con un colaborador tan importante como él, para poder disfrutar de sus escritos, y de sus aportes como profesional ingeniero agrónomo de la nueva generación, que estamos seguros resultarán sumamente útiles para la comunidad agroganadera cercana a CEG Internacional, y será un gran placer trabajar al lado de Omar a favor de la ganadería mundial, del planeta y de la humanidad.

Les recomiendo mucho entonces leer esta publicación con lujo de detalle, pues les va a sensibilizar con relación al rol que como productores tenemos en nuestra generación actual y para garantizar un mundo habitable y sostenible a las futuras generaciones. Espero que lo disfruten tanto como yo en este Viernes de Ecología con CEG Internacional.

¿Cuál es el objetivo del Ingeniero Agrónomo? 

(¿Qué rol debemos cumplir? ¿Para quién trabaja o debemos trabajar?)

Esta pregunta me surgió cuando leí sobre historia de la revolución verde. En cualquier libro de agroquímicos que encontramos en la biblioteca de nuestra Facultad de Ciencias Agrarias, se abarca el tema destacando que el objetivo principal del uso de agrotóxicos es disminuir las pérdidas productivas causadas por plagas (insectos, ácaros, nematodos, malezas, hongos, bacterias, etc); y se supone que todo esto es para obtener más alimentos para combatir el hambre mundial. Este último fue el objetivo de la Revolución VerdePero… ¿En verdad fue ése el objetivo principal?. Para resolver esta cuestión y otros cuantos cuestionamientos que plantearé a modo de crítica constructiva y que me surgieron durante la finalización de la carrera de ingeniería agronómica que cursé en la Universidad Nacional de Jujuy en Argentina, me he dado a la tarea de investigar cuidadosamente y elaborar un análisis contextual basado en algunas de las evidencias contemporáneas relacionadas al tema en cuestión, que a continuación comparto con ustedes los lectores de CEG Internacional en el mundo.

 

Revolución Verde vs ¿Desarrollo Sostenible?

Los indicadores del desarrollo sostenible para el planeta registrados durante los últimos 30 años, son literalmente aterradores:

Emisión de carbono: +36%
Deshielo de la banquisa ártica: +35%
Ritmo anual de deshielo de los glaciares: +100%
Población mundial: +26%
Producción de alimentos: +45%
1/3 tercio de ese total se desperdicia: 1,3 mil millones de toneladas
Desnutridos: más de mil millones
Obesos: más de mil millones
Recursos hídricos: El 70% del agua consumida es por la agricultura
Creciente desigualdad de renta como factor de generación de pobreza: renta mundial retenida por los 20% más ricos pasó del 82,7% al 91,5%
La fracción de los 20% más pobres cayó veinte veces: del 1,4% al 0,07%
Creciente desigualdad de expectativa de vida: para los 20% más ricos, de 77 a 79 años. Para los 20% más pobres, de 46 a 44 años de vida.

Hambre e Inanición: Según Ziegler (05/05/2013) “cada 5 segundos muere una persona de hambre: 57 mil personas por día”.

Fuente de la información: Peródico O Globo Río de Janeiro, edición del 09 de julio del 2012 – citado por Pinheiro Machado (2)

Conclusión: Si las tecnologías impulsadas a partir de la Revolución Verde se supone que deberían haber garantizado el desarrollo sostenible para el planeta entero, parece ser a juzgar por las estadísticas actuales, que ha resultado todo lo contrario, y en consecuencia podemos afirmar que tal apuesta ha sido un fracaso.

En Argentina, al igual que en muchos otros países del mundo (por no decir que en todos) el sistema educativo para formación de ingenieros agrónomos y entidades como el INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria), se crearon para promover y/o apoyar este “progreso” (producir más para disminuir el hambre mundial y la pobreza rural). Pero, si fue un fracaso para la humanidad, ¿por qué actualmente se siguen enseñando los modelos fallidos? (las únicas modificaciones son las actualizaciones acerca de: nuevas máquinas, nuevos híbridos, nuevos formas de aplicación, nuevos fungicidas, nuevos insecticidas, nuevos herbicidas, etc., pero a la par las estadísticas mundiales de sostenibilidad no mejoran, sino todo lo contrario, empeoran).

 

Revolución Verde vs Salud humana

En este sentido surge otra cuestión: ¿Por qué nos enteramos rápidamente de la obtención de nuevas variedades para cultivar, o de los nuevos agrotóxicos que llegan al mercado, o nuevas maquinarias; pero por qué NO nos enteramos tan rápidamente de sus efectos negativos para la salud humana, principalmente, y para la salud ambiental? (ambas son inseparables, ya que no hay salud humana sin salud ambiental, por el simple hecho de que el agua que tomamos, el aire que respiramos y los alimentos que comemos, vienen del ambiente que nos rodea).

Veamos algunos ejemplos:

1.- Cada año en el mundo se intoxican cerca de 3 millones de personas por el uso de agrotóxicos, y mueren más de 220 mil (significa 660 muertes por día o 25 muertes por hora (Datos reportados por FAO/ONU). Y estas son muertes por efectos súbitos ¿que debemos creer que pasa cuando se producen efectos no inmediatos, sino crónicos y casi siempre silenciosos (no evidentes), pero igual de mortales?

2.- El director del Registro Nacional del Cáncer en Uruguay, del Ministerio de Salud Pública, Dr. J. A. Vasallo, en su libro Cáncer en el Uruguay, publicado en 1989, expresa que: “hay un incremento del 64% de pacientes con cáncer durante los últimos 30 años” (4).

3.- En México el cáncer es la tercera causa de muerte y cada año se detectan alrededor de 160 mil nuevos casos de cáncer (Tribuna Noticias, 24 Junio 2017).

4.- La Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) dependiente de la Organización Mundial de la Salud -OMS-, clasificó como probablemente carcinógeno para los seres humanos al herbicida glifosato (5).

La clasificación del glifosato como ‘probablemente carcinógeno en humanos’ (Grupo 2A) se asignó tras una reunión en Lyon, Francia, de 17 expertos de 11 países que evaluaron 5 plaguicidas organofosforados. Estos expertos asignan una sustancia al Grupo 2A cuando hay “evidencia limitada de carcinogénesis en humanos” y al existir “evidencias convincentes de que puede causar cáncer en animales de laboratorio” como en este caso. Esta categoría también se utiliza cuando existen datos contundentes acerca de cómo causa cáncer el agente. “El glifosato también causó daño al ADN y a cromosomas de células humanas”, dice IARC.

Un estudio realizado a personas residentes en comunidades reporta incremento de daños en cromosomas en marcadores en sangre después de que productos a base de glifosato se hubieran dispersado en las cercanías. Y adicionalmente existen datos ecológicos que muestran la toxicidad del glifosato para organismos acuáticos y anfibios. (5)

5.- Tragedia de Tauccamarca, ocurrida en octubre de 1999, donde 24 niños resultaron envenenados y muertos luego de ingerir un alimento contaminado con Parathion, plaguicida producido por la multinacional Bayer. Los 24 niños murieron en la comunidad cusqueña luego de haber consumido el desayuno escolar. La muerte fue casi instantánea, en medio de los más atroces dolores. Otros 22 niños sobrevivieron, pero es posible que sus sistemas nerviosos hayan quedado seriamente dañados (5).

6.- ¿Por qué estos productos llegan a ser letales para los humanos? El 2,4 D, los insecticidas organofosforados, las carbamidas, el lindane, entre otros, intervienen en la producción de ATP (como efectos detectados en laboratorio), por lo que la producción de energía celular se ve afectada y por lo tanto, la provisión de oxígeno a las células también se ve limitada. Solo reteniendo sistemáticamente el oxígeno, experimentadores científicos han cambiado células normales a cancerosas. Con oxígeno insuficiente quedan destruidos los procesos mediante los cuales los tejidos se despliegan y los órganos se desarrollan. Entonces se presentan deformaciones y otras anormalidades. Es presumible que el embrión humano privado de oxígeno pueda sufrir deformaciones congénitas (Rachel L. Carson “Primavera Silenciosa” 1960(1)).

El profesor de embriología de la Universidad de Buenos Aires (Argentina), Andrés Carrasco, identificó efectos teratogénicos (anormalidades) en el embrión de batracios causados por el glifosato (Arando 2009).

7.- La Secretaría de Salud del Estado de Santa Catarina (Brasil), a través del Centro de Investigaciones Oncológicas, ha estudiado la incidencia del cáncer en diversas profesiones; en los resultados obtenidos se puede observar que la incidencia del cáncer como causa mortis en los ámbitos de agricultores, profesionales que usan sistemáticamente los agroquímicos, es 10,6 veces superior al conjunto de las demás 22 profesiones estudiadas (Pinheiro Machado (2)).

8.- Los residuos de glifosato están muy extendidos en los alimentos, sobre todo en aquellos que contienen cereales (donde se ha usado el glifosato previamente en su cosecha) o maíz transgénico o productos derivados de la soja. Además, se ha detectado en agua “potable” (¿potable?), vino y cerveza e incluso en los productos no alimenticios derivados del algodón transgénico.

9.- El grado de exposición humana se refleja en la presencia generalizada de glifosato en la orina humana en cualquier lugar donde se haya probado, principalmente en Europa. En los Estados Unidos también se ha encontrado en la orina y en la leche materna [es decir, que los recién nacidos, desde muy temprano empiezan a ingerir estas sustancias cancerígenas, a través del que debería ser su “mejor alimento” y el que pueden recibir en cuanto nacen: leche materna]; “Los experimentos han demostrado que cuanto más joven es el animal (o humano), está más sujeto a los agentes productores de cáncer” (Rachel L. Carson. 1960(1)).

(Con este caso en particular leo y me cuestiono: ¿tendremos parte los agrónomos en que la vida se inicie con tal desgracia?)… Carson, 1960 dice que: “Hace un cuarto de siglo, el cáncer en la infancia era considerado una rareza”. ¿Qué pasó entonces?

Se dice que debido a una fuerte y agresiva publicidad y comercialización que ha creado el más grande e influyente fabricante de agrotóxicos para la agricultura y ganadería, el reconocido Monsanto (ahora propiedad de Bayer), se ha dado a creer que el glifosato es “seguro”, o sea, supuestamente “inofensivo” para humanos, animales o ambiente. Por ejemplo, Monsanto afirmó que el glifosato es “biodegradable” y que “dejaba el suelo limpio” (¿qué tan limpio? o ¿a qué clase de limpieza se estarían refiriendo?). Sin embargo, en 2009, el Tribunal Supremo de Francia confirmó las sentencias de dos tribunales anteriores de que estas afirmaciones eran falsas.

10.- Los médicos en Argentina han informado sobre un aumento dramático en los efectos de salud que provoca el glifosato a largo plazo en las áreas donde se ha rociado este herbicida en los cultivos de soja modificados genéticamente (OGM o transgénicos). Entre estos efectos se encuentran: el cáncer, la infertilidad, problemas de embarazo, defectos de nacimiento (congénitos) y enfermedades respiratorias (6).

11.- En Misiones, Argentina, donde es común el uso de glifosato para las actividades agropecuarias, 5 de cada 1000 niños nacen afectados de Meliomelingocele, una malformación del sistema nerviosos central (5).

12.- Un grupo de biólogos de la Universidad Francesa de Caen, comandada por el biólogo molecular Gilles-Éric Séralini, publicó en la revista Food and Chemical Toxicology (ver esta fuente en su página web para leer los diversos estudios realizados sobre los efectos negativos de los agrotóxicos) una investigación que hicieron con 200 ratones a los cuales trataron durante 2 años con distintas dosis de maíz transgénico NK603 y agua mezclada con Glifosato: a los 13 meses estos ratones ya presentaban malformaciones graves. En las hembras aparecieron tumores mamarios; en los machos, los órganos depuradores –riñones e hígado- fueron afectados por anomalías severas (citado por Pinheiro Machado (2).

Así como estos ejemplos y casos, se podría seguir mencionando muchísimos más casos reportados y/o noticias o publicaciones provenientes de múltiples y diversas fuentes de información confiable, sobre lo perjudicial que resulta el uso de agroquímicos y/o de agrotóxicos en las actividades agropecuarias o de producción de alimentos para el consumo humano, así como el uso y consumo de cultivos transgénicos. Solo he tratado de compilar y citar algunos de ellos para ilustrar e invitar a reflexionar un poco el tema.

 

¡Los Organismos Genéticamente Modificados no son superiores!:

La edición del 19 de abril del 2008 del prestigioso periódico inglés The Independent publicó el más extenso estudio del género realizado hasta ahora, el cual muestra que “la soja transgénica produce cerca del 10 % menos que la soja no transgénica” llegando a la conclusión que los transgénicos NO RESPONDEN AL HAMBRE MUNDIAL como se ha tratado de asegurar para convencer (Citado por Pinheiro Machado (2)).

Ver también la publicación de The New York Times sobre el tema (11); y sin ir tan lejos, en la campaña maicera 2016/17 en la provincia de Jujuy (Argentina), se reportó el ataque de un fitoplasma y un micoplasma (ambos transmitidos por una chicharrita), en cantidades que hasta entonces no habían sido detectados o reportados en la zona maicera de toda la provincia, los cuales causaron enormes daños en los maizales de Jujuy, siendo solo los maíces híbridos los más afectados (para más información usted puede consultar sobre dicho suceso en las Cátedras de Zoología Agrícola y Fitopatología de la Facultad de Ciencias Agrarias de Jujuy – UNJu).

 

Y hay más cuestionamientos…

1.- ¿Quién se supone que es el responsable de que por segundo se pierdan 2420 tn de suelo en el planeta? ¿Y quién de que, por cada hora que pasa, se desertifican 1370 ha? (datos reportados por FAO/ONU). El segundo es consecuencia del primero.

2.- ¿Somos los agrónomos responsables de que lleguen a la mesa del consumidor alimentos altamente contaminados? (algunos que matan súbitamente, y en ciertos casos masivamente; y otros que matan de manera lenta, crónica y silenciosamente; y todos ellos además causantes de anormalidades en nuestros cuerpos y/o en los de nuestra descendencia).

3.- ¿Cuál es el mayor almacén de carbono del planeta? Está clarísimo que es el suelo, apoyado por la masa vegetal que cubre las tierras del planeta, y teniendo esto claro, creo que podremos responder a esta otra pregunta: ¿Quiénes son, en gran parte, los responsables del calentamiento global (realmente serán los rumiantes)? 

4.- ¿Qué insumos “necesarios” para la producción representan el mayor gasto al productor? Con la respuesta que demos podremos tener una idea sobre la respuesta a esta otra pregunta: ¿Por qué hay, hubo y seguirá habiendo una tremenda migración de la población rural hacia las urbes?

5.- Contestando las anteriores preguntas tal vez podremos saber responder estas otras: ¿Quiénes son los responsables del aumento de marginalidad urbana, que lleva al mayor consumo de alcohol y drogas, lo que lleva al aumento de robos, asesinatos, violación, etc? ¿No será que los agrónomos hemos tenido parte de la culpa en esto también y que seguirá siendo así si no replanteamos las cosas?

Con todo esto lo que yo pretendo contextualizar es que existe evidencia suficiente (no solo por lo aquí citado sino muchísimo más por lo que no fue citado ya que sería demasiado extenso para este artículo) como para convencernos que la que se denominó como la “Revolución Verde” no fue ni tan revolucionaria (al menos no para lograr los buenos propósitos que se pretendían inicialmente), ni mucho menos podemos decir que sea verde (adaptado de Pinheiro Machado (2)).

Por otra parte, cabe advertir que cuanto más simplificamos nuestra dieta (alimentación NO diversa), menos vamos a expresar nuestro potencial genético (y a los animales de producción les ocurre lo mismo). Observemos esto: “Los pueblo prehistóricos se alimentaban con más de 1500 especies de plantas y, por lo menos, 500 especies y variedades se han cultivado a lo largo de la historia. Hace 150 años la humanidad se alimentaba con los productos de 3000 especies vegetales que eran, en el 90% de los países, consumidas localmente. En el mundo de hoy apenas una insulsa cifra de tan solo 15 especies responden por el 90% de los alimentos vegetales, y 4 cultivos (maíz, trigo, arroz y soja) responden por el 70% de la producción y consumo. Se tiende, pues, a un peligroso monocultivo y, como se sabe, la homogeneidad tiende a la muerte, ya que la heterogeneidad es el estado dinámico, vital” (adaptado de Pinheiro Machado (2)). Entonces: ¿Estaremos siguiendo un camino verdaderamente revolucionario?

Ahora bien: ¿Realmente el uso de agrotóxicos es indispensable para la producción de “comida” suficiente para dar garantías a la Seguridad Alimentaria Mundial? (no digo alimentos porque están lejos de alimentarnos como realmente deberían).

Y, si la respuesta fuese un SI, entonces pregunto ¿Qué hace que su uso -el de los agrotóxicos- se haya tornado indispensable?

Ahora que si la respuesta fuese un NO, las preguntas serían entonces: ¿Cómo lo vamos a hacer? ¿Se puede aplicar a cualquier escala?

La(s) respuesta(s) a estas últimas dos preguntas creo se pueden obtener respondiendo antes a las siguientes preguntas: ¿Cómo se alimentan las plantas en la naturaleza? ¿Las sales solubles son su única o más importante forma de nutrición?

Y en relación con la pregunta anterior: ¿Qué hace que una planta sea más o menos atractiva hacia los parásitos (insectos, hongos, virus, bacterias, caracoles, etc)? ¿Por qué los parásitos atacan los puntos de crecimientos de las plantas? ¿Será que la respuesta es tan sencilla como esto: porque allí el tejido es más tierno?

Un ejemplo crítico: si los principales enemigos naturales de los ácaros fitófagos son otros ácaros predadores ¿Por qué después de la aplicación de un acaricida, vuelven a aparecer los ácaros fitófagos en menor tiempo y en mayor cantidad que los ácaros predadores? y ¿Por qué, al hablar con productores, nos enteramos que antes no se aplicaban insecticidas tan frecuentemente como ahora?

Esto es lo que dicen los productores consultados: “…antes aplicábamos una vez por mes, después una vez por semana y ahora es un día si y un día no.

Y también podríamos intentar responder lo siguiente: ¿Por qué aparecen en nuestros campos las “malezas”? ¿Son realmente tan malas como nos lo han hecho creer? ¿Podría ser que ellas nos quieren indicar alguna falencia en el manejo del suelo?

 

¿Qué es más eficiente resolver: el/los problemas o su/s causas?

Sosteniendo una charla con “Don Quispe”, quien es miembro de la Cooperativa Flor de la Quebrada -Maimará, Jujuy, Argentina-, él decía lo siguiente: “…yo me di cuenta que los insecticidas eran malos para la salud, cuando por curiosidad no más, le apliqué muy seguido insecticida (no especificó qué insecticida, ni qué frecuencia, ni qué dosis) a mis zanahorias, y después le di de comer esos tallos verdes a mis caballos; y se quedaron ciegos (no especificó al cuánto tiempo después de comer los tallos contaminados ocurrió esta ceguera, ni tampoco cuántos tallos verdes de zanahoria les dio a los animales). De ahí en más no volví a consumir las verduras que vendo, sino que tengo mi huertita al lado de mi casa, y ahí no uso nada de productos (agrotóxicos o agroquímicos)”!!!

Analizando este testimonio (que es más que seguro que se trata de uno entre un sinfín de casos), vienen otros cuestionamientos como: ¿No se supone que un organismo estatal debería controlar que los alimentos que consumen los jujeños y el pueblo argentino en general, no estén contaminados con agrotóxicos? ¿Existe tal organismo? ¿Estará ejerciendo el debido control o hay permisividad?

Se me ocurre plantear un ejemplo análogo para intentar entender este asunto. Es sabido que la Comisión Nacional Asesora Permanente del Tabaco (Ley 19800) fue creada para que la producción de tabaco sea prolija, es decir, que no se produzca de más para no afectar negativamente el precio del tabaco (sobreoferta), y para conseguir mejores mercados, para subsidiar a los productores con un sobreprecio en manos del Fondo Especial del Tabaco (FET), el cual paga el consumidor. El mercado exterior del tabaco no admite residuos de ciertos agrotóxicos en las hojas del tabaco que compran, por lo tanto, dicha Comisión también se encarga de asesorar a los productores tabacaleros para que usen responsablemente los productos químicos (insecticidas, fungicidas, etc.) y así poder concretar sin problema alguno el mercado.

Entonces, si esto ocurre con el tabaco, del cual cualquiera sabe que su consumo es perjudicial para la salud humana, pero aún así se protege con medidas estrictas al consumidor de tabaco desde sus procesos de producción para que el consumidor no se haga daño con residuos de los químicos en el producto (qué paradójico porque de todos modos se hará daño en sus pulmones), me hace cuestionar este asunto lo siguiente: ¿Por qué NO hay una organización similar para regular la producción de hortalizas, que permita al productor NO dejar a la suerte las especies y cantidades de cada hortaliza a sembrar (produciéndose sobreoferta de algunas hortalizas y suboferta de otras); y para que se los asesore con el fin de que los productores NO utilicen “a su antojo” y/o de forma irracional los agrotóxicos? (que como ya se vio, matan a la corta y a la larga, además de degenerar nuestra descendencia) ¿Será que importa más la salud del fumador chino que la de los ciudadanos argentinos?

La Constitución Nacional (ley suprema del Estado Argentino) en su artículo 41 dice:

“Todos los habitantes gozan del derecho de un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades productivas satisfagan las actividades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras, y tiene el deber de preservarlo. El daño ambiental generará prioritariamente la obligación de recomponer, según establezca la ley”.

La ley habla de un ambiente sano y de una producción sustentable, entonces pregunto: ¿Estamos los agrónomos y productores produciendo según dicta la CN? Y también respondo: al averiguar cuántas toneladas de suelo se pierden por segundo en Jujuy y en Argentina desde que fuimos alcanzados por el impacto de las tecnologías propuestas por la Revolución Verde hasta el día de hoy, tendríamos un buen indicador para darnos cuenta si estamos o no cumpliendo la ley en cuanto a si estamos pensando y actuando a favor de las generaciones futuras. Y complemento la respuesta con una observación: el proceso de formación de suelo puede llevar millones de años, y no solo en Jujuy y Argentina sino en todo el mundo ¡lo estamos perdiendo por toneladas a cada segundo!.

Otra pregunta que deberíamos hacernos para ver si nuestro trabajo va o no en contra de la Ley Suprema, sería: Las prácticas productivas que realizamos y/o aconsejamos realizar a los productores ¿contaminan el aire que respiramos y/o el agua que bebemos? Porque las estadísticas indican que: “…menos del 0,1 % de los pesticidas aplicados para el control de los parásitos alcanza su objetivo. Más del 99,9% de los pesticidas usados migran al ambiente, donde afectan la salud pública y los biotipos benéficos, lo que contamina los suelos, el aire y la atmósfera del ecosistema” (Robin, 2012. Citado por Pinheiro Machado (2))

El artículo 42 de la mencionada ley dice: “Los consumidores y usuarios de bienes y servicios tienen derecho, en la relación de consumo, a la protección de su salud, seguridad e intereses económicos; a una información adecuada y veraz; a la libertad de elección, y a condiciones de trato equitativo y digno”. Pregunto: ¿El consumidor promedio sabrá que su ensalada, pan, cerveza, agua, vino, etc. están contaminados con sustancias cancerígenas y mutagénicas?

En este sentido comparto con ustedes un caso curioso: Tengo dos amigos que tuvieron cáncer (gracias a Dios podemos decir que lo tuvieron y no que murieron a causa de ello); Cuando empezaron a hacer el tratamiento, lo primero que se les recetó, además de medicamentos y quimioterapia, fue: NO COMER NADA QUE NO SEA ORGÁNICO. Llama muchísimo la atención que solo se nos adviertan algo así cuando ya está la enfermedad en desarrollo, en vez de difundirlo públicamente para el bienestar de la sociedad.

Volviendo al mismo artículo constitucional, en el párrafo siguiente continúa diciendo: “Las autoridades proveerán a la protección de esos derechos…”; Pero me inquieta saber ¿cómo están haciendo esto?

Todos podemos reflexionar y decidir si deseamos continuar por el actual camino, y solo podremos decidirlo correctamente cuando estemos en plena posesión de los hechos. En las palabras de Jean Rostand citado por Rachel L. Carson(1) esto es: “la obligación de sufrir nos da el derecho de conocer”. Y esta misma autora plantea el siguiente cuestionamiento: ¿Hemos caído en un estado de mesmerismo que nos hace aceptar como inevitable lo inferior o perjudicial, como si hubiéramos perdido la voluntad o la visión de demanda de lo bueno? (1).

En la temporada 2014-2015 de frutas de pepita y carozo de Neuquén, el INTA proveyó al sector privado un cuadro con la TOLERANCIA DE INSECTICIDAS, para que los productores manejaran las aplicaciones y el control fitosanitario bajo “Buenas Prácticas Agrícolas”, para lograr vender su producción al mercado externo (Brasil, USA, Rusia y Unión Europea). Ya que dichos mercados, que pagan un mejor precio, exigen “inocuidad” en los alimentos que compran, por lo tanto, ante cualquier incumplimiento de la tabla citada en este artículo (10), el producto no sale del país. Pero ¿qué se hace con los productos rechazados por no cumplir con este requisito? ¿Será entonces que los argentinos comemos productos contaminados que el extranjero no quiere comprar?

El sistema mediante el cual se establecen los límites máximos permisibles a la contaminación, límites llamados “tolerancia”, tienen defectos obvios (además de ser contradictorio al artículo 42 de nuestra Constitución Nacional): un animal de laboratorio que vive en condiciones de vigilancia y en un medio completamente artificial, cuando ingiere determinada cantidad de sustancias químicas es muy distinto de un ser humano, cuyos contactos con plaguicidas no solo son múltiples, sino desconocidos para la mayoría, incontrolables e intasables. Incluso si 7 micrones de gramo de DDT en la lechuga de su ensalada fuesen “inocuos”, la comida incluye otros alimentos, cada uno con residuos autorizables, mientras que los plaguicidas en su comida son, como ya hemos visto, sólo una parte de su contacto total con esos venenos. Este amontonamiento de productos químicos de diferentes procedencias, crea una exposición que no puede ser calculada. Por consiguiente no tiene significado el hablar de “inocuidad” al referirse a ninguna cantidad específica de sustancias químicas (Rachel L. Carson(1)).

 

Productividad y Costo en Producción Ecológica

Hoy en día hay hechos agronómicos donde se producen alimentos de manera ecológica, es decir, sin dañar la salud ambiental y por ende, sin dañar la salud humana. Por ejemplo, en la cosecha del 2013, un grupo de asentados del Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) en Río Grande do Sul (Brasil), produjo 444.202 bolsas de 50 kg de arroz ecológico, o 22.210 toneladas en 4.611 ha, o sea, 96 bolsas/ha. El costo fue de 54 bolsas/ha, y cuando se usó abono orgánico la producción fue de 177 bolsas/ha, y el costo saltó de 54 a 71 bolsas/ha; mientras tanto, en los cultivos vecinos (producidos convencionalmente usando agrotóxicos) estos tuvieron un costo de 124 bolsas/ha (¡54 bolsas/ha de arroz ecológico vs. 124 bolsas/ha de arroz producido con químicos!). Impresionante, ¿no les parece?

Esta producción ecológica ha sido realizada por cooperativas de productores, quienes motivados por los altos costos de la producción convencional, que en su momento los llevó a un estatus de insolvencia financiera (Pinheiro Machado(2)). Es decir que, además de envenenar nuestra salud y ambiente, es notablemente mucho más caro producir con químicos que sin ellos; siendo esto lo que ocasionó en gran medida, la tremenda migración rural hacia las urbes, ya que para soportar los costos elevados de producción el único remedio era producir más cantidad, pero para los pequeños productores esto era y sigue siendo imposible bajo los métodos antieconómicos, por lo tanto quebraron y las tierras liquidadas eran compradas por los grandes (concentración de tierras).

Este hecho agroecológico a gran escala (al igual que los varios mencionados en el libro “La Dialéctica de la Agroecología” de Pinheiro Machado(2)), es posible gracias a una perfecta combinación de la BIOLOGÍA y la agronomía, ya que utilizan estratégicamente aves y peces, además de un manejo racional de los recursos productivos; que para poder lograr esto último, es necesario el conocimiento del funcionamiento y rol de los diversos componentes del sistema (datos biológicos).

Entonces, si hay diversos hechos agroecológicos donde se demuestra que la biología y la agronomía combinadas producen un resultado sinérgico sumamente positivo ¿Por qué los biólogos y los agrónomos que estudian y trabajan bajo el mismo techo de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Jujuy (UNJu) están tan enemistados (tecnológicamente hablando)? Por ejemplo: ¿Cuántos proyectos de investigación, trabajos científicos, o parcelas demostrativas están haciendo en sociedad biólogos y agrónomos?

Para que un Cambio Rural en este contexto sea exitoso, no solo debemos cambiar nuestra forma de ver los sistemas productivos (cambiar de visión reduccionista a una HOLÍSTICA), no solo el productor debe concientizarse de que la forma en que produce daña el suelo que lo sustenta y por ende lo hace dependiente de insumos externos y consecuentemente encarece el sistema; sino que también es necesario que el consumidor sea concientizado para poder demandar al sector rural y al gobierno alimentos que no los envenenen ni contaminen el ambiente; es nuestro derecho (artículo 41 y 42 de la CN).

Si esto último ocurre, el sector rural se verá obligado a producir de manera ecológica y entonces, nosotros los asesores técnicos, también tendremos que aprender esta forma de producción e investigar sobre el tema, ya que desde la revolución verde, todos los proyectos de investigación se realizaron para producir como actualmente se enseña: matando, contaminando y comprando insumos constantemente*

(* Haz la prueba tú mismo: coloca en el buscador Google, el nombre de una planta que no sea de utilidad para la agricultura (“maleza”) o el nombre de un insecto considerado “plaga” y verás que lo primero que aparece son anuncios comerciales de agrotóxicos que se utilizan para matar dicho problema, luego una descripción muy resumida de la biología del mismo, hecha por Wikipedia; y el resto son todos trabajos científicos que te cuentan cómo matar: qué aplicar, con qué aplicar, cuánto aplicar, etc.).

Las políticas deben favorecer esta forma ecológica de producción por el simple hecho de que la Constitución Nacional nos da el derecho a un ambiente sano y defiende la salud del consumidor (artículo 41 y 42 de la CN).

Otro cambio importante que debe ocurrir es la integración de las distintas disciplinas, por ejemplo: biología y agronomía, para buscar resultados sinérgicos (deben intervenir muchas otras disciplinas, este último es solo un ejemplo).

Estamos enfrentados con una necesidad de vida o muerte no sólo de encontrar nuevos métodos técnicos de supresión de esta planta o de aquel animal: sino que necesitamos el conocimiento básico de la población animal y sus relaciones con el ambiente, lo que proporcionará el equilibrio y reducirá el explosivo poder de las erupciones y de nuevas invasiones” dijo el Ecólogo Británico Charles Elton.

NOTICIA DE ÚLTIMO MOMENTO (Adelanto 24, 12/07/2017):

“Veneno para todos: 6 de cada 10 frutas y verduras están contaminadas” (Estudio realizado en la Ciudad de Bs As, Argentina – Ver la noticia completa: clic aquí)

De este estudio quiero destacar que: del total de frutas que estaban contaminadas con agrotóxicos, en algunas muestras, se encontraron con que había en ellas más de un agroquímico distinto; se detectaron cantidades excedentes a los Límites Máximos de Residuos (LMR) y finalmente, se reporta que el 46% de las muestras contaminadas tenían agrotóxicos NO PERMITIDOS: endosulfan, paratión o plaguicidas organoclorados persistentes de la familia del DDT.

Todo esto pone aún más en evidencia que los límites máximos permitidos para asegurar “inocuidad” ¡son realmente una burla para la salud humana!.

Los nutricionistas animan a consumir más ensaladas (frutas y verduras) para una dieta equilibrada, pero resulta que el supuesto remedio termina atrayendo la enfermedad.

Hasta aquí vimos una pequeña parte de lo mal que está el sistema productivo, y por ende, el sistema alimentario y por ende LA SALUD HUMANA Y SU AMBIENTE. Todo gracias a que, empresas codiciosas y sin amor al prójimo (multinacionales del agronegocio), asociadas a gobiernos y personas, igualmente codiciosos, modificaron el sistema educativo y encausaron las investigaciones para asegurar su lucro.

PERO, ESTO NO TERMINA AQUÍ: gracias a Dios hoy existe la tecnología para hacer frente a esta situación, logrando mantener o aumentar los rendimientos (¡a cualquier escala! y a continuación compartimos algunos casos ver (2), (3),(4)y (11)-), haciendo los sistemas productivos más gratos de trabajar (detener migración rural y concentración de tierras -ver(2),(6) y (7)-), sin contaminar el ambiente (regenerando y conservando los recursos suelo, agua y aire, es decir: sustentabilidad verdadera y en todo su esplendor-ver(2),(3),(4), (6) y (9)-), aumentando los beneficios económicos (ver (2) y (4)) y, lo mejor de todo, produciendo alimentos sanos, asegurando la salud del consumidor (ver (2), (3)y (7)). Esta tecnología se llama AGROECOLOGÍA, cuyos principios o pilares fundamentales deben ser entendidos y aplicados según la especificidad de cada sistema productivo.

 

Pastoreo Racional Voisin (PRV) en España

Con Dr. Agr. Luis Carlos Pinheiro Machado y Roger Rabés



¿Cómo hacer siembra directa ecológica rentable?

(PASOS y COSTES con el Profesor Pinheiro)

 

Alimentar al mundo sin labranza y sin venenos

Agricultura Regenerativa – Benlloch, España 2016
Dr. Agr. Luiz Carlos Pinheiro Machado

Trofobiosis

Curso Vivencia Dehesa España 2013
Ing. Agr. Con Jairo Restrepo Rivera

Reverdecer los Desiertos

Allan Savory en TED

Polyfaces: A world of many choices

Polyfaces: Un mundo de muchas oportunidades
Entrevista a Joel Salatin – Polyface Farm Inc, Virginia USA

Ground Cover and Water Infiltration

Con Mike Lindsey y Chris Coreil, NRCS – LSU AgCenter

Cosechando Sol con Rumiantes

Ing. Bruno Vasquetto y Sergio Toletti en
Diplomatura de Agricultura Orgánica y Regenerativa Argentina 2017

 

El mundo según Monsanto

 

Monsanto es culpable de

crímenes de guerra y ecocidio

 

Entonces:
¿Cómo nos enseñan Agroecología en las facultades de agronomía y/o de profesiones agropecuarias en todo el mundo en la actualidad (y en lo que a mi respecta, en la Facultad de Ciencias Agrarias de Jujuy)? 

Quiero concluir esta publicación que invita a reflexionar y replantear los modelos de producción vigentes pero fracasados en cuanto a garantizar la sostenibilidad y sustentabilidad en el planeta, con un par de frases finales: Primero que todo, ¡No te quedes nunca con lo primero que te digan!… Y en segundo lugar: “Es tan corrupto el que miente como el que esconde información” dice Jairo Restrepo Rivera (5).

Y por último, comparto este fragmento con publicado en el libro Dialéctica de la Agroecología de Luiz Carlos Pinheiro Machado (2): “Hoy nos encontramos frente a un dilema inexorable: o seguir el paradigma de la desgracia, de la competitividad, del egoísmo, de la desgracia social, de la contaminación ambiental, de la destrucción de los bienes comunes naturales, de la barbarie de las guerras de conquista, de la destrucción de nuestra más bellas y altas tradiciones y de tantas llagas vigentes, ¡u optar por la paz, por la vida!”.

Porque el amor al dinero es la raíz de toda clase de males” 1°Timoteo 6:10 (La Biblia)

 

BIBLIOGRAFÍA:

Libros y páginas web consultados:

  1. “Primavera Silenciosa” Rachel L. Carson – 1960. (1)
  2. “La Dialéctica de la Agroecología. Contribución para un mundo con alimentos sin veneno” Luiz Carlos Pinheiro Machado y Luiz Carlos Pinheiro Machado Filho – 2016. (2)
  3. “Pastoreo Racional Voisin. Tecnología Agroecológica para el Tercer Milenio” Luiz Carlos Pinheiro Machado-6° reimpresión 2016. (3)
  4. “Cáncer en el Uruguay”. Vasallo, J.A. 1989 En: www.salvalaselva.org/temas/agrotoxicos
  5. Noticia: “Para la OMS, el herbicida glifosato es un “probable cancerígeno”. En:
    http://www.lavoz.com.ar/ciudadanos/para-la-oms-el-herbicida-glifosato-es-un-probable-cancerigeno; y En: www.salvalaselva.org/temas/agrotoxicos
  6. “Pesticide Action Network Interntional (PAN)” elaborado por Dr Meriel Watts (PAN Asia del Pacífico), Peter Clausing (PAN Alemania), Angeliki Lyssimachou (PAN Europa), Gesine Schütte (PAN Alemania), Rina Guadagnini (PAN Reino Unido) y Emily Marquez (PAN América del Norte)

Lee estos artículos:

  1. Informe PAN Glifosato
  2. Restauración del Carbono en el Suelo: ¿Puede la Biología hacer el trabajo? (9)
  3. El nitrógeno inorgánico destruye el carbono del suelo y deteriora la salud
  4. Nuestra mejor opción para enfriar el planeta
  5. Residuos y tolerancias de insecticidas para frutales de pepita y carozo de Neuquén. INTA (10)
  6. ¡Los organismos GM no son superiores! (11)
  7. Agrotóxicos: el nuevo holocausto invisible 
  8. Revista: Food and Chemical Toxicology 
  9. Veneno para todos: 6 de cada 10 frutas y verduras están contaminadas (12)

 

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¿Ganadería Sostenible o Sustentable?

Herramientas para la Gerencia del Negocio Ganadero

 

Cada día se hace más común y frecuente el uso de la palabra sostenible en el ámbito ganadero (y en realidad en todo tipo de empresas y negocios), y cada vez con más frecuencia usamos el término Ganadería Sostenible.

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En Colombia tenemos incluso un exitoso proyecto institucional del gremio y que goza de reconocimiento internacional denominado “Ganadería Colombiana Sostenible”, desarrollado y posicionado por la federación nacional de ganaderos Fedegán y su aliado CIPAV. Y basta con usar un buscador de internet con las palabras ganadería sostenible para de inmediato encontrar un sin fin de referencias a esta expresión, que casi podemos ya definir como un creciente y contemporáneo modelo productivo de ganadería.

Pero, también ocurre así con la palabra Sustentable. Y a veces, hasta nos confundimos, y usamos la palabra sustentable cuando nos queremos referir realmente a sostenibilidad, y también usamos la palabra sostenibilidad cuando nos queremos referir a sustentabilidad.

¿Tenemos entonces realmente claro lo que significan las palabras sostenible y sustentable? ¿Sabemos distinguir las similitudes y/o las diferencias entre sus significados? ¿Sabemos usarlas correctamente? Pero sobre todo, y es en esto (lo que diré a continuación) en lo que centraremos el desarrollo de esta nota: ¿Sabemos en qué consisten y qué importancia tienen estas dos palabras para la ganadería mundial, continental, nacional, regional, local o para la ganadería de cada uno de los productores ganaderos?

Si a usted le resulta aunque sea un poquitito confuso encontrar la mejor respuesta para estos interrogantes que he planteado, o le produce algo de curiosidad saber de que se trata, por favor acompáñeme a continuación, para que juntos descubramos la invaluable importancia que tiene para todos los que estamos involucrados en el negocio de la ganadería el que aprendamos a ser verdaderos productores sostenibles y sustentables de alimentos para consumo humano de origen animal.

He hablado con ganaderos, y no han sido pocos, que se sienten desmotivados. Tienen mucha incertidumbre con respecto al futuro, ya que el presente (lo que están viviendo) en sus ganaderías no es el mejor, y realmente están convencidos de que su pasado fue mucho mejor. Me inquieta incluso saber, usted que está leyendo ahora:

  • ¿Cómo ve el panorama de su ganadería, y que tanta confianza tiene de mantenerse en este negocio indefinidamente, y/o que tan convencido está de qué sus hijos, nietos y siguientes generaciones deberían heredar su negocio ganadero y perpetuarlo?
  • ¿Se sentirá usted tal vez como estos ganaderos que me han dicho que por poco, y de continuo, han estado a punto de darse por vencidos?

 

Quiero advertir, que el principal argumento que me dan estos decaídos ganaderos, es que la ganadería ya no es tan rentable como en el pasado. Entre otras cosas, esto esparte de lo que ellos dicen:

  • Hoy día los gastos son muchísimos más,
  • La mano de obra es escasa y por ello también es muy costosa,
  • El costo de la tierra se ha elevado demasiado y esto ha encarecido los impuestos,
  • El ganado ya no se logra sostener con el solo pasto de la finca y hay que hacer cuantiosas inversiones en herbicidas, enmiendas, fertilizantes, suplementos nutricionales, entre otras cosas,
  • Para mantener los animales sanos, saludables y productivos gastan mucho en control de parásitos y control de enfermedades, y en el caso de ganaderías donde además se hace cría u ordeño, aparte de todo lo ya mencionado, hay que pagar servicios y productos veterinarios que resultan a veces insoportables y por ello se ven a veces en la situación de tener que afrontar continuos problemas reproductivos en sus vacas y parasitológicos o patológicos en los demás animales.

 

Y a todo esto, como si fuese poco, dicen ellos que hay que agregar, que con la situación actual del calentamiento global y el efecto invernadero, que han conllevado al cambio climático, ya no llueve cuando se esperaba que lloviese, y llueve cuando no se esperaba, los fenómenos climáticos del niño y la niña parecen cada vez más frecuentes (como si nunca fueran a volver las cosas, en cuanto a clima se refiere, a la normalidad), y que las épocas secas ya no son cortas y soportables, sino cada vez más extensas, intensas, e insoportables, y en las cuáles rápidamente se quedan sin pastos y les toca vender parte de su ganado antes que muera de hambre, al precio que toque (casi siempre muy bajo) porque en estas épocas todos tienen que hacer lo mismo y el precio del ganado se cae, o en su defecto, abastecerse de comida suficiente pero comprada afuera y pagada al precio que toque (casi siempre muy elevado) porque muchos están en la misma situación y la demanda encarece el precio de los alimentos conservados.

Y, cabe mencionar, que son muchísimos los que no pueden, no quieren o no alcanzan a vender su ganado, o no tienen como conseguir suficiente alimento durante el tiempo que dura la crisis climática y de escasez de pastos, y se les muere su ganado teniendo que padecer pérdidas insondables.

A parte, que en las épocas secas, son muy pocas las ganaderías que cuentan con agua suficiente para mitigar su impacto, y ocurre que su ganado muere de sed, antes que de hambre, y como es más difícil detectar cuando los animales están padeciendo trastornos fisiológicos o físicos por deshidratación, todo parece andar bien y de momento empiezan a presentarse enfermedades graves o incluso muertes súbitas en lo que poco o nada puede hacer el veterinario (porque no los pueden contratar de forma permanente y cuando los buscan, y/o cuando se les da la posibilidad de acudir, ya es tarde en la mayoría de casos).

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Las soluciones para este problema de falta de comida y agua suelen ser tan costosas, que definitivamente se han convertido en una de las principales dificultades para los ganaderos de hoy, y será aún más delicado para los del futuro.

En contraposición a esta situación, los precios del ganado de carne y también de la leche parecieran haberse estancado o que su tendencia fuera a ser cada vez más bajos, lo cual no es realmente cierto (pues el histórico estadístico demuestra que los precios si han ido incrementando año tras año desde hace décadas), pero ocurre que el incremento en su precio es tan insignificante cuando se le compara con todos los gastos que implica la actividad ganadera (que describimos antes), y aún, está tan desequilibrado con respecto al incremento en el costo de vida (inflación), que en definitiva cualquier ganadero siente como si no subieran.

En resumen, estos ganaderos de los que hablo, dicen que ya no pueden con tanto gasto y con precios tan desequilibrados, y por ello tienen la sensación de que su negocio es muy poco rentable y/o que no justifica tanto esfuerzo para tan pocas ganancias, y concluyen para sí mismos que la ganadería no es rentable y que no genera ninguna riqueza.

Ahora me siento más intrigado sobre si este relato le es a usted un poco familiar, o incluso, si tal vez usted quisiera contarse entre este sector de los ganaderos que sienten que la están pasando tan difícil en sus negocios ganaderos, y/o si se definen a sí mismos con algo de pesimismo o de pronto con incertidumbre, sobre si deben persistir o abandonar este negocio.

Le agregaré un par de situaciones más, que podrían terminar de oscurecer el panorama de la ganadería actual:

La primera, es que el problema del calentamiento global por efecto invernadero no tiene reversa, y mientras más habitantes haya en el mundo, mayor podría ser la contaminación y el deterioro de la capa de ozono (hoy somos más de 7.000 habitantes en el mundo, y se estima que en los próximos 50 años se duplicará esta población y con ello la demanda por alimentos, y la contaminación), por lo que se presume que la situación climática va a ser cada vez más compleja, o sea que los problemas causados a la ganadería por los fenómenos naturales, si no se está suficientemente preparado para hacerles frente (y esto debe significar un profundo cambio en el modelo de producción), pueden agravarse.

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Y la segunda situación que quiero presentar, es que un par de semanas antes de escribir este artículo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) presentó al mundo entero un informe en el que mencionó que la carne es cancerígena (o sea, que su consumo puede conllevar a que los humanos desarrollen cáncer).

Este informe de OMS, tal como se presentó, en otras palabras da a entender que quien coma carne es más propenso a enfermar y morir de cáncer que quien no la consume; así mismo he testificado que hay un grupo de médicos que afirman a sus pacientes que la leche que producen los animales es un “veneno” para los seres humanos (he presenciado reuniones de médicos con sus pacientes, y/o conferencias de estos hacia el público en general), y argumentan que en su composición hay sustancias nocivas, incluso, también afirman que algunas son también cancerígenas.

Tanto lo que dice OMS de la carne y lo que dicen ciertos médicos de la leche y sus derivados, sobre su perjudicialidad para la salud humana, es algo que por supuesto no es del todo cierto (aunque tiene algo de cierto), pues el consumo de carne o leche como tal, creo yo, no es el que genera este tipo de patología, ya que no se puede asegurar que los componentes propios de la carne o de la leche son los que inducen al cáncer u otros desórdenes o enfermedades del ser humano (de ser así, todos los humanos consumidores de carnes rojas lo padeceríamos, y esto se sabría desde hace siglos, no apenas hasta ahora), o si son los contaminantes de la carne los que lo inducen, y con esto me refiero a lo que significa la contaminación con venenos (herbicidas, pesticidas, etc.), o con organismos genéticamente modificados (OGM) usados en la alimentación del ganado, o con agroquímicos usados en la producción de alimentos del ganado (incluyendo pastos, forrajes y balanceados comerciales), o con antibióticos y fármacos usados en la ganadería para los controles sanitarios, etc.

De todos estos agentes contaminantes siempre se ha dicho que son cancerígenos, pero ahora la OMS asegura que es la carne (el producto) y algunos médicos afirman que la leche (el producto) o sus derivados, más la OMS en su informe o los médicos en sus consultorios o en sus conferencias, no advierten si es la carne o la leche como tal o los productos que la contaminan durante el proceso de producción en las granjas, ni se han tomado siquiera el trabajo de investigar por ejemplo si una carne o leche orgánicos (que no han sido contaminados con estos agroquímicos y agrotóxicos) son tan cancerígenos como una carne o leche no orgánicos (habría que investigarlo para poder afirmar, entonces sí, a ciencia cierta si es la carne o leche, o sus contaminantes, los que inducen al cáncer).

En todo caso, lo que sí es seguro, es que la noticia científica de la OMS y las afirmaciones de los médicos que se han convertido en multiplicadores de esta desacertada información sobre lo nocivo que supuestamente son la carne o la leche para la salud humana, y es lógico que va a afectar en gran manera el consumo mundial de carne roja o de leche de origen animal, y que por supuesto caerán las ventas y todo esto repercutirá negativamente en la economía del productor, lamentablemente como consecuencia de una muy mal infundada especulación al generalizar sus afirmaciones.

Habiendo dicho todo esto, entonces le pregunto a usted como lector: ¿cree que la producción de carne a nivel mundial podrá mantenerse a largo plazo a pesar de todas estas condiciones?, o en otras palabras ¿seguirá siendo este un negocio SOSTENIBLE?

Es justo aquí, en el punto que quiero llamar su atención, porque con la pregunta que acabo de formular y la información que di antes de ello, podemos definir la palabra SOSTENIBILIDAD como: “La existencia de condiciones económicas, ecológicas, sociales, culturales, intelectuales y políticas que determinen el funcionamiento de un negocio cualquiera (en este caso la ganadería) de forma armónica a lo largo del tiempo y del espacio. Y por tanto, la capacidad de permanecer en el negocio a largo plazo.

Esto se puede ilustrar con un interesante ejemplo:

El jefe de la guardia forestal del electorado de Sajonia (Alemania, 1973), Hanns Carl Von Carlowitz, en una conferencia introdujo por primera vez el concepto de SOSTENIBILIDAD en la producción y uso de madera con fines comerciales bajo su jurisdicción para lo cual dijo que “Si talamos sólo un poco de madera de un bosque, el bosque por sí mismo se puede regenerar y seguir produciendo más madera todos los años… pero si cortamos todos los árboles del bosque, entonces el bosque como tal desaparece, y no se puede regenerar por sí mismo, así que nunca más volverá a producir madera.

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De acuerdo con este sencillo pero a la vez espectacular ejemplo, la sostenibilidad no consiste en gastar sin medida, hasta haber agotado, ni tampoco consiste en reponer lo gastado por medios externos, sino en usar con mucho cuidado los recursos disponibles evitando consumirlos por completo, para que la actividad no dependa de los aportes externos, sino que la actividad misma los pueda regenerar.

Si lo aplicamos a la ganadería, esta será sostenible cuando seamos capaces de hacer uso de un ecosistema sin agredirlo, sin deteriorarlo, sin agotar sus recursos, permitiendo que el mismo ecosistema sea capaz de reconstituirse, de regenerarse, de mantenerse productivo en el largo plazo, sin que tengamos que hacer diversos, múltiples y elevados gastos tratando de reponer mediante insumos externos y/o artificiales, lo que extraemos de ellos.

Pero, para ser más concreto, y consecuente con lo expuesto por los ganaderos que no ven un futuro promisorio en la ganadería como negocio, esta actividad podrá ser realmente sostenible, si aprendemos a llevarla a cabo a mínimo costo pero con eficiencia, de tal modo que gastemos menos dinero y recursos del ecosistema, y en simultánea produzcamos más carne, leche o crías (este es el verdadero significado de la palabra eficiencia), anulando la dependencia de insumos externos, y logrando los más altos estándares de productividad y de rentabilidad posibles garantizando que el ecosistema se pueda regenerar a sí mismo a pesar de la actividad que desarrollemos aprovechando RACIONALMENTE su oferta ambiental.

En síntesis, se trata de hacer dinero con el negocio ganadero (porque sin ganancias el negocio sencillamente se acaba), pero que para producir las ganancias no tengamos que agotar la fuente de dicha riqueza, que es el ecosistema productivo ganadero en general. De esta conclusión he generado esta frase que he tratado de popularizar: “De nada sirve ser ecológicos, si no hacemos una ganadería económicamente viable, por lo tanto, la ganadería del presente y futuro debe ser ecológicamente rentable.

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Teniendo esto claro, se hace fácil explicar la diferencia entre sostenible y sustentable de una manera muy simple, y esto es: que la ganadería se sostiene por su capacidad de ser rentable (si no es rentable, entonces es insostenible), pero será sustentable cuando seamos capaces de usar los ecosistemas ganaderos racionalmente, tomando de ellos lo que necesitamos para satisfacer nuestras necesidades actuales, sin agotar la fuente de dichos recursos para que las generaciones futuras también puedan satisfacer sus propias necesidades.

La frase que mejor define la SUSTENTABILIDAD es esta: “No podemos calmar el hambre de hoy, agotando la fuente que debe alcanzar para hoy, y también para mañana.

Y ¿cómo se puede producir carne de forma sostenible y también sustentable?

Hay que abandonar el modelo productivo tradicional, y adoptar un modelo que sea propiamente sostenible y sustentable, y esto es, un modelo que cumpla con los siguientes requisitos:

  • Que en vez de deforestar, reforeste,
  • Que en vez de erosionar el suelo lo reconstituya favoreciendo la producción y acumulación de materia orgánica de forma natural,
  • Que no desplace la flora y fauna nativas sino que haya convivencia entre lo nativo y lo introducido,
  • Que no resuelva los problemas con dinero sino con recursividad,
  • Y en general, que haga un uso completamente racional de todos los recursos de la naturaleza y de cada ecosistema ganadero en particular sin agotarlos.

 

Si se quiere tener una mejor idea sobre este tipo de ganadería, y los modelos más convenientes a futuro para los ganaderos en materia de sostenibilidad y sustentabilidad, pueden ser revisados dos de los proyectos que actualmente se llevan a cabo en dos países del continente de América y que han sido calificados y reconocidos internacionalmente  no solo como proyectos de país pioneros en la lucha contra el Cambio Climático, desde el sector GANADERO, sino además como el ejemplo en este sentido, y ellos son:

  • Ganadería Colombiana Sostenible de Fedegan y sus cooperadores (CIPAV, TNC, y Fondo Acción), y sus aliados CATIE, FINAGRO, Ministerio de Ambiente y Ministerio de Agricultura
  • Y también el Proyecto Plan Piloto NAMA Ganadería de Costa Rica para la producción de carne desarrollado directamente por el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) de ese país con la cooperación de la Corporación Ganadera de Costa Rica (CORFOGA) y del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

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Estos dos proyecto han sido destacados por la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático en Diciembre de 2014 como buenos modelos a imitar por parte de los países comprometidos con el desarrollo de Ganadería Sostenible y Sustentable, y esto como parte de sus acciones apropiadas nacionales para la mitigación de la contaminación ambiental y protección/regeneración de los ecosistemas ganaderos (que por sus siglas en el idioma inglés son reconocidos como Proyectos NAMA).

 

GANADERÍA COLOMBIANA SOSTENIBLE

(Fedegan-Cipav-TNC-FondoAcción)

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PLAN N.A.M.A. GANADERÍA COSTA RICA

(MAG-INTA-PNUD-CORFOGA)

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Para nosotros desde CEG Internacional, resulta muy gratificante y emocionante, el hecho de que en estos dos honorables y ejemplarizantes proyectos se empleen decididamente como estrategia para alcanzar los objetivos pretendidos en materia de lo sostenible y de lo sustentable, dos de las tecnologías que promovemos para el mundo y son: Pastoreo Racional Voisin (PRV) y los Sistemas Silvopastoriles (cuya integración hemos denominado Silvo Pastoreo Racional Voisin -SPRV-). No en vano, esto está demostrando que definitivamente la ganadería como actividad empresarial, de negocio, y a la vez como fuente de recursos para satisfacer perfectamente la demanda de la humanidad en materia de Seguridad Alimentaria y de Conservación del Planeta, es viable a través de la adopción de una verdadera Ganadería Racional.

Finalmente, y para que no quede como idea suelta o sin concluir, termino diciéndoles que la ganadería SI produce riqueza. ¿Lo puede creer usted?

Yo lo creo, y espero que también usted. Pero con toda seguridad el modelo tradicional, industrializado, no es la ruta, hay que mirar hacia los modelos más solidarios con el planeta, y sobre todo, con los productores.

Los invitamos pues a incursionar decididamente en la Ganadería Racional, porque de no hacerlo por voluntad desde ahora, tarde que temprano las circunstancias y retos que a afrontar en la ganadería hacia el futuro terminarán obligándolo a hacerlo. Pero, creo que usted estará de acuerdo conmigo, o con nosotros, en que es mejor cuando uno toma las decisiones por voluntad propia y a plena consciencia, que cuando se ve obligado a tomarlas a regañadientes, o de lo contrario, a padecer el fracaso y/o la migración hacia otro tipo de negocios diferentes a la ganadería.

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Ganadería Racional: ¡Un círculo virtuoso!

Herramientas para la Gerencia del Negocio Ganadero

Hoy es Viernes de Ecología en CEG Internacional. Hace dos semanas expusimos el tema que titulamos: “Un modelo ganadero erróneo en permanente crisis” en el que expusimos ilustrativamente el nocivo círculo vicioso del modelo ganadero predominante de la actualidad. Pues ahora nos vamos a referir a la contraparte, es decir, al modelo diametralmente opuesto, al modelo sustentable del que estamos más que seguros que la salud de la ecología de las empresas ganaderas, y junto con ello también de la economía de las mismas, están garantizadas!

Un sabio proverbio popular dice: “Para comenzar a estar bien, debemos estar de acuerdo en lo que no estamos haciendo bien”. Y en la nota que precedió a esta el antepasado viernes, hemos listado narrativamente aquellas “prácticas erróneas (desde la perspectiva de sustentabilidad) que hemos adoptado en el manejo autómata de la ganadería actual”. Si no lo has leído, sugiero que lo hagas, de tal manera que puedas identificar muy bien lo que no hemos estado haciendo bien en las ganaderías y que debemos corregir para salir del nocivo “círculo vicioso” de la ganadería actual, para enrutarnos hacia un modelo ganadero verdaderamente sustentable (clic en el siguiente enlace a la nota anterior: Un modelo ganadero erróneo en permanente crisis)

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Dicen que no hay mal que dure 100 años, ni quien lo resista. Y decíamos en la nota anterior que la ganadería actual, basada en prácticas antisustentables como la deforestación, las quemas, los arados, la erosión de suelos, el uso de agroquímicos y agrotóxicos, la erradicación de la vegetación natural de un terreno para reemplazarlo con especies foráneas en monocultivo, los malos hábitos del pastoreo (incluso del manejo rotativo de pasturas), el uso de antibióticos, antiparasitarios y otros medicamentos que contribuyen con el deterioro de la fauna del suelo y en consecuencia con la degradación del suelo mismo, entre otras cosas, es un modelo erróneo adoptado de forma general (y a veces subconscientemente) por las dos más recientes generaciones de productores ganaderos (padres y abuelos), que los hijos hoy no debemos heredar y perpetuar, puesto que en menos de cien años de historia se ha alcanzado un nivel tan severo de devastación de las tierras en uso agropecuario que no se registró en los más de 80 siglos previos de la historia ganadera en el mundo (excepto el de la gran inundación).

Mencionamos que este modelo erróneo instaló a la ganadería actual en una situación de permanente crisis para los productores, y aunque es el modelo ganadero predominante de la actualidad que ha sido promovido desde la postguerra del siglo XX, se ha diagnosticado incluso por autoridades de órbita mundial como ONU a través de FAO, que son modelos no sustentables para la agricultura y la ganadería frente a los retos ambientales (entre otros) que afrontaremos en el presente siglo y que afrontarán las siguientes generaciones de productores en los siglos venideros, y que se han tornado insustentables en un plazo inferior a 70 años.

Se reafirma entonces de esta manera aquel proverbio de la sabiduría popular de que no hay quien resista mal alguno por más de 100 años, y en este caso, creería que la ganadería si bien puede seguir soportando este mal por varios años más, difícilmente habrá ganaderos que sobrevivan a los 100 años si insisten en mantenerse en el modelo ganadero erróneo.

Retos ecológicos para la Ganadería del 3er Milenio

 

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1.- Reciclar los GEI (Gases con Efecto Invernadero) que emiten los animales de granja (no solo los vacunos, sino todos los animales domésticos destinados a la producción), principalmente gas metano y sus derivados, y óxido nitroso, que son los dos GEI más contaminantes y perjudiciales para el planeta cuando quedan libres en la atmósfera

2.- Reducir las emisiones de GEI en los animales de granja, y muy especialmente en los porcinos, las aves de corral y sobretodo los rumiantes, que son los tres mayores productores en volumen de metano y de desechos orgánicos de los cuales se volatiliza el óxido nitroso

3.- Combatir hasta erradicar la desertificación de ecosistemas vulnerables o aquellos que aunque no tan vulnerables han sido sometidos a un manejo incorrecto y como consecuencia se han deteriorado a tal punto de tornarse en ecosistemas desequilibrados, improductivos, y/o estériles, tan severamente que a pesar de haber sido usados para agricultura o ganadería, de ellos solo queda un desierto; o en su defecto, zonas que han sido desertificadas por causas ajenas a la agricultura y ganadería, por ejemplo, minería, extracción de petróleo, o desastres naturales

4.- Anular las causas de erosión del suelo y restaurar las tierras que ya han sido degradadas, cualquiera que haya(n) sido la(s) causa(s) de tal degradación

5.- Anular la contaminación química o biológica de suelos, aguas y ecosistemas en general, o cualquier tipo de contaminación que los altere negativamente

6.- Posibles impuestos medioambientales, como estrategia propuesta por ONU/FAO para reducir las emisiones de GEI en las granjas que utilizan agroquímicos para sus cultivos, y también para quienes usan fuentes de energía no renovables para sus procesos productivos, o incluso, impuestos a las tecnologías de energías renovables, por ejemplo, impuestos al uso de tecnologías de energía eólica, hídrica o solar, para prevenir problemas de contaminación ambiental por un uso abusivo o simplemente para controlar la generación de “basura” con equipamientos tecnológicos no reciclables

7.- Sobrepasar las dificultades impuestas por las fluctuaciones climáticas y fenómenos naturales, que suelen ser cíclicas (ocurren cada cierto tiempo, cada vez menos predecibles) principalmente temporadas recurrentes de sequías intensas, o de tormentas e inundaciones; repentinas oleadas de altas temperaturas en las regiones tropicales cálidas, o frentes fríos en los países o regiones subtropicales cercanos a regiones estacionales; vientos fuertes e incluso huracanados capaces de causar estragos, que aunque pasajeros, afectan negativamente los lugares por donde pasan; y también los problemas de acidez y salinidad de suelos degradados que dificultan, o a veces incluso impiden mantener una óptima productividad de alimento forrajero para los animales

8.- Escasez de agua o carencia de ella, no solo por causa de las fluctuaciones climáticas en el transcurso de cada año, o del secamiento de los cauces o de los nacimientos, sino también por su contaminación química y/o biológica que la convierten en indisponible para su uso en cultivos o como bebida para los animales. No solo es un problema cuando no hay agua, también cuando la hay pero no se puede utilizar, pues al final es como si no la hubiese. Como también el manejo incorrecto, el gasto exagerado, la permisividad con las pérdidas de agua (desperdicios), no desarrollar ninguna estrategia para conducir y colectar agua lluvia y/o para establecer y llenar reservorios en las temporadas de lluvia de los cuales se pueda cosechar más tarde ante una temporada de escasez, o el mal uso de los acuíferos subterráneos (o la contaminación de los mismos, tanto por los ganaderos, como por mineros, petroleros y similares), entre muchas otras causas de esta escasez o carencia. O también, podría ocurrir que se establezcan impuestos al uso del agua en los predios rurales, lo cual encarecería los costos de producción y hasta podría tornar inviable económicamente la actividad

9.- Proliferación de parásitos o plagas fuera de control, que puede ser consecuencia de desequilibrios ambientales o de favorecer con prácticas incorrectas de rutina en las ganaderías la capacidad de resistir los controles veterinarios en los organismos parásitos (bacterias, virus, insectos, etc.), aun cuando para ello se utilicen vermífugos, antibióticos y antiparasitarios de síntesis en laboratorio, como también puede ser facilitado por el uso de genética no adaptada al ecosistema donde se le incorporó priorizando el interés por el aumento en el rendimiento productivo de los animales y descuidando la capacidad de dicha genética para acondicionarse al entorno, lo que trae como consecuencia una vulnerabilidad frente a la parasitación y/o el contagio con enfermedades endémicas o pandémicas

10.- Intensificación de los sistemas productivos vs disponibilidad de recursos, debido a que la población humana en el mundo está creciendo permanentemente y a una tasa acelerada, lo que incrementa la demanda por alimentos de alta calidad nutricional, exigiendo incrementos en la productividad, que significan a su vez una mayor presión sobre agricultores y ganaderos para hacerse más eficientes en sus procesos, de manera que para lograr sus objetivos de producción no tenga que agredir los ecosistemas y agotar los recursos que la naturaleza le provee. Se dice que cada año habrá menos tierra productiva a causa de la desertificación, lo que conlleva a tener que producir más alimentos para consumo humano pero disponiendo de menos tierra para su cultivo, cosecha y producción animal, y de ahí que haya que llevar a cabo una producción cada vez más intensiva

Estrategias para afrontar los Retos Ambientales del 3er Milenio en cada Granja de Producción Agropecuaria del planeta

1.- Racionalizar el Sistema de Pastoreo (VIRTUDES):

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  • Se aprovecha la pastura completa (90% o más de cada planta es cosechada por el animal y aprovechada como alimento) con un pastoreo a fondo, lo que permite disponer de mayor cantidad de comida para sostener una mayor carga animal
  • Se concentra un mayor número de cabezas animales en menos área
  • Se deposita más heces y orina sobre el suelo de cada parcela (luego se convertirá en materia orgánica para el suelo que aumenta la disponibilidad de nutrientes para la pradera)
  • Se eliminan colchones de pasto lignificado, lo que a su vez propicia un nuevo rebrote completo de la pastura desde la base de la planta, maximizando la fotosíntesis (mayor reciclaje de GEI) y menguando la respiración (menor desperdicio de CO2)
  • Se aprovecha mejor cada metro cuadrado de terreno pastoreable (se reduce al máximo el desperdicio de forraje)
  • Se obtiene mayor cantidad de producto (leche, carne, crías) por cada hectárea de tierra
  • Se reduce significativamente el pisoteo, no según el número de cabezas por área de superficie (pues en este sentido se incrementa al máximo el pisoteo –cabezas/m2–), sino porque el ganado durante un año de pastoreo ocupa menos tiempo cada parcela (máximo 6 a 7 veces por año), en jornadas de máximo 24 horas cada una, lo que significa que cada parcela tendrá más de 350 días sin carga animal para recuperarse totalmente, siendo esto favorecido por una mayor actividad de biocenosis que se moviliza por el suelo formando capilaridad, una mayor biodiversidad de plantas incluyendo especies arbustivas y arbóreas que ayudan a la descompactación al contar con un mejor tejido radicular, y una transformación de la estructura del suelo con el mayor aporte de materia orgánica
  • Se aprovechan principalmente las plantas nativas, que se pueden consorciar con especies mejoradas, impidiendo la erradicación de la flora autóctona que le otorga un mayor equilibrio biológico al ecosistema de pradera al favorecerse la biodiversidad vegetal en cada parcela, logrando una completa cobertura de los suelos y que estos estén menos vulnerables al entorno ecológico
  • Se anula completamente el uso de agroquímicos al aprovechar al máximo las heces y orina del ganado como materia prima para la fabricación de materia orgánica y la mineralización de los mismos para nutrir las praderas en cada parcela
  • Se maximiza la voracidad en los animales, ya que al reducirles el espacio de pastoreo se torna más competitivo el acceso a la alimentación del ganado, y se comen todo, absolutamente todo, lo que anula completamente el uso de agrotóxicos (herbicidas)
  • Con el pastoreo a fondo también se contribuye eficazmente al control biológico de plagas de las praderas (mayor auto-fitosanidad) y también de los parásitos del ganado, ya que al no dejar colchón de pasto sobre la superficie del suelo se dejan las plagas y parásitos sin refugio, y al ampliar los tiempos de reposo de las praderas entre dos pastoreos sucesivos se rompen los ciclos de reproducción de los parásitos ya que mueren en su mayoría antes que retorne el animal hospedero a la parcela, y así se reduce al máximo la dependencia de plaguicidas, antibióticos y antiparasitarios
  • Se reducen al mínimo las causas de contaminación de los recursos naturales (plantas, suelo, agua) en los ecosistemas ganaderos, ya que se anula el uso de venenos, químicos y significativamente desciende el uso de medicamentos veterinarios
  • Se prolonga indefinidamente la productividad natural de las pasturas sin que demande aportes de nutrientes sintéticos, además de generarse excedentes en las épocas de abundancia que compensan el déficit de forraje en las épocas de escasez

2.- Reactivar y/o maximizar la biocenosis en el ecosistema suelo (VIRTUDES):

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  • Se propicia el retorno y la proliferación de fauna edáfica, mesofauna terrestre y aérea, y diversidad de macrofauna silvestre terrestre y aérea que contribuye con el control biológico y con la salud y equilibrio del ecosistema ganadero a todo nivel
  • Se incrementa progresivamente hasta un nivel máximo la masa de organismos vivos en el ecosistema suelo, y esto promovido por la mayor concentración de heces y acumulación de materia orgánica, lo que a su vez permite que haya año tras año mayores tasas de conversión de los desechos orgánicos en nutrientes disponibles para las praderas (fertilidad natural del suelo)
  • Se favorecen procesos de alelopatía entre plantas, de tal manera que se propicia una dinámica vegetal favorable para desarrollar una amplia biodiversidad con participación predominante de especies útiles para el ganado, la mayoría de ello como forraje (alimento) y una buena otra parte de ello sirviendo como hábitat de fauna que ayuda con el control biológico y el equilibrio del ecosistema
  • Se propicia un mayor reciclaje de GEI en el suelo (además del que ya están reciclando las plantas durante su fase de fotosíntesis), durante los procesos de producción de materia orgánica (descomposición de los desechos orgánicos sobre la superficie del suelo, humificación y mineralización de los mismos), de modo que el suelo también coopera con el balance de emisiones/captura de CO2, lo que en suma con las capturas de la masa vegetal (gramíneas, arvenses, herbáceas, arbustivas, arbóreas, etc.) no solo secuestra los GEI producidos por el ganado, sino que está en capacidad de secuestrar significativos excedentes de GEI no producidos por el ganado
  • Se genera una fertilidad natural constante y suficiente para mantener cultivos perennes de pastos y forrajes que se nutre exclusivamente de los minerales producidos o facilitados por los organismos vivos al transformar desechos orgánicos en materia orgánica (humus) para el suelo, y al reciclar nutrientes de la atmósfera durante la fotosíntesis, por ejemplo, el trabajo que hacen las bacterias anaeróbicas para producir gas etileno implicado en múltiples procesos que favorecen el desarrollo de los cultivos, o el trabajo de hongos rhizobium, o de las bacterias nitrificantes, etc.
  • Con el aumento favorable de la fauna del ecosistema a todo nivel, se promueven cadenas tróficas naturales que ayudan a que unos organismos vivos inofensivos para el ganado de producción controlen las poblaciones de otros organismos vivos que parasitan plantas y animales (este es el llamado control biológico equilibrado)
  • Se conserva la vegetación nativa (no solo gramas, también arvenses, herbáceas y hasta muchas de las especies mal denominadas como maleza), se incorporan especies foráneas adaptables y en asociación para que aporten sus mejores características nutritivas y/o más resistentes a los embates ambientales (incluyendo sequías o inundaciones prolongadas), o a la acidez y/o salinidad de los suelos, o a los organismos que las parasitan, y se logra una cobertura máxima de la superficie del suelo con mayor biomasa vegetal que potencializa la fotosíntesis y contribuye significativamente con el reciclaje de GEI
  • Con la acumulación de materia orgánica en los suelos este recobra vida, reverdece, propicia humedad, genera un nuevo ecosistema, y retorna a su estatus de productividad, lo cual resulta fundamental para la regeneración de suelos degradados y/o su recuperación tras haberse esterilizado (desertificado) en el pasado por malas prácticas agrícolas o ganaderas, lo cual a su vez es favorecido con la posterior reforestación de dichas tierras, todo ello promovido por el ganado a través de sus heces y orina

3.- Reforestación de los monocultivos de pasto (VIRTUDES):

compactacion-sprv-cortesia-asocebuFoto: Ecología Asocebú
  • Se mitiga la erosión solar, la erosión eólica, y la erosión hídrica (por ejemplo, se conforman cortinas de árboles que reducen la fuerza de los vientos y su efecto sobre praderas y suelos, o se reducen las escorrentías debido a la estabilidad que le confieren los árboles al suelo, o se aumenta la retención de humedad en el tejido que forman raíces y suelo, y se minimiza la filtración de rayos solares de forma directa lo que reduce significativamente sus pérdidas de agua, entre otras bondades similares)
  • Se reafirman los suelos como consecuencia del tejido que forman las raíces de árboles y demás plantas que se desarrollan sobre la superficie del suelo
  • Se generan microclimas más húmedos y confortables para el desarrollo de seres vivos, incluidos los pastos y la flora y fauna del suelo
  • Se descompactan los suelos naturalmente
  • Se reciclan minerales disponibles en el subsuelo a través de la hojarasca, ramas, frutos y flores, colocándolos de nuevo en la superficie del suelo para ser humificados por la fauna que lo habita, y formar materia orgánica para fertilizar naturalmente el cultivo de forrajes
  • Se mejora el intercambio catiónico entre suelo y cultivos (mayor fertilidad)
  • Se incrementa la retención de humedad en los suelos
  • Se protegen las fuentes de agua y/o se generan nuevas fuentes
  • Se diversifica la productividad incorporando especies multipropósito, por ejemplo, árboles maderables, frutales, melíferos, florísticos, forrajeros, leguminosos, etc., lo que atrae fauna aérea y terrestre, que contribuye con el control biológico natural y el equilibrio del ecosistema ganadero
  • Se produce sombra favorable para el suelo, para la vegetación que cubre el suelo (praderas), para los organismos vivos del suelo, para los animales de pastoreo y para los seres humanos
  • Se mitigan significativamente los impactos del cambio climático
  • Se propicia máximo confort y bienestar para el ganado de producción y sus pastores
  • Se incrementan al máximo las tasas de secuestro de GEI (en suma con lo que ya están reciclando los suelos, los pastos y demás plantas de crecimiento bajo)

El círculo virtuoso de la Ganadería Racional

Las estrategias aquí sugeridas se consiguen al implementar una tecnología como Pastoreo Racional Voisin (PRV), a partir de un diseño arquitectónico de división de potreros calculado sobre la base de los patrones climáticos y en consideración de los fenómenos ambientales de sequía o lluvias tormentosas, así como un correcto e idóneo diseño de la red vial entre potreros, y el recorrido de la red hidráulica que permita llevar el agua de bebida del ganado hasta cada potrero. Una vez se ha perfeccionado el manejo controlado del pastoreo (racionalizado desde su etapa de prefactibilidad y diseño de arquitectura), logrando los efectos positivos que exclusivamente el manejo racional y holístico le confieren al método acoplado a las particularidades de cada ganadería, y mejorando a todo nivel la respuesta animal y la recuperación del ecosistema de suelo y praderas, al que luego se va integrando paulatinamente la reforestación que también ha sido previamente diseñada junto con la división de potreros, para ir progresando con el equilibrio del ecosistema ganadero a todo nivel, y al que denominamos Silvo Pastoreo Racional Voisin (SPRV).

Durante la ejecución de estos procesos se ha logrado, implícitamente, que se vaya desarrollando a la par del mejoramiento de los procesos, el denominado círculo virtuoso, cuyo calificativo surge de las evidentes cualidades (o virtudes) que le va confiriendo el manejo racional a cada ganadería, y que ocurre así:

Al dividir el terreno en parcelas suficientes para respetar TODOS los procesos fisiológicos naturales de las especies vegetales que conforman la pradera en su totalidad, mediante el uso estratégico de un cerco (preferiblemente eléctrico), y conjuntamente con ello concentrando la carga animal en un espacio reducido al tamaño de parcela que garantiza la oferta DIARIA de forraje al ganado que la va a pastorear, se concentra automáticamente la dispersión de heces y orina sobre la superficie de cada parcela que no será pastoreada por más de tres días (idealmente y mucho más favorable para la ocurrencia exitosa del círculo virtuoso si se hace cada 24 horas), de forma que la orina será aprovechada inmediatamente por el suelo (debido a su solubilidad) como fertilizante nitrogenado, y en paralelo, las heces del ganado atraerán fauna edáfica y aérea que la aprovecharán como sustrato de alimentación (por ejemplo las lombrices) y otras incluso que las usarán como nidales y alimento para su reproducción (por ejemplo el caso del escarabajo pelotero), o serán sometidas a descomposición (como es el caso de hongos y bacterias), que finalmente las transformarán en materia orgánica, la cual mantendrá retenidos los nutrientes minerales que requieren las plantas para su crecimiento y desarrollo (en complemento de lo que ellas mismas producen durante la fotosíntesis capturando nutrientes de la atmósfera y energía solar).

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En la medida que haya mayor actividad de biocenosis, y se produzca mayor cantidad de materia orgánica, se logrará una mayor fertilidad natural en el suelo que impulsará a su vez una mayor producción de pastos y forrajes. El complemento perfecto de este efecto de fertilidad orgánica de los suelos promovida por la biocenosis, estará en el número de divisiones diseñado e instalado en el terreno, ya que el respeto por la fisiología de las plantas que componen la pradera, permitiéndoles reposar sin carga animal durante el tiempo suficiente para recuperarse completamente hasta su punto óptimo de cosecha, permitirá que ocurra la explosión de productividad de la pradera (gran producción de pasto por día y por hectárea) que en temporadas climáticas favorables ocasionará la producción de excedentes que idealmente se almacenan (heno, henolaje, silaje), o simplemente se dejará como área de reserva (sin pastoreo), y esto se ofrecerá al ganado cuando vengan luego temporadas desfavorables climáticamente que causan escasez de producción de forraje, lo que compensará el déficit de alimento de estas temporadas, para así poder sostener una carga animal máxima de forma estable año tras año. Cuando ya se ha logrado incorporar especies arbustivas en una densidad suficiente al integrar árboles al PRV (generando el manejo de SPRV), en las temporadas de escasez de pradera no solo habrá compensación con los excedentes de pasto almacenados o en reserva, sino que también habrá comida disponible en las especies arbustivas de ramoneo o en las arbóreas.

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Cuando se maneja el pasto de esta manera, la cantidad de forraje disponible a diario es la mayor posible que se haya logrado para un sistema de pastoreo, y esto permite sostener las cargas animales más altas posibles para un sistema de producción ganadera. En la medida que la carga animal se va ajustando, y se va incrementando, se producen mayores cantidades de orina y heces, reiniciando el ciclo productivo, que va permitiendo que la ganadería vaya creciendo sin necesidad de incrementar el área de pastoreo (mayor carga animal por cada hectárea), logrando así el máximo nivel de eficiencia para la empresa ganadera que lo implementa.

Si se tienen en cuenta todas las bondades citadas que se obtienen como consecuencia de implementar la tecnología SPRV, se logra que la empresa ganadera no solo haya elevado su productividad y eficiencia al máximo, sino al mismo tiempo lo haya logrado con costos los de producción más bajos que tenga un sistema de producción ganadero. Y todas estas inigualables virtudes en su conjunto son las que otorgan al SPRV (y aún al PRV sin árboles) el calificativo de CIRCULO VIRTUOSO, que garantiza la sustentabilidad (ecológica) de las ganaderías, como también la sostenibilidad (económica) de toda aquella empresa ganadera que lo adopta.

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Conclusiones

Una vez más apuntamos, para concluir esta nota, que la ganadería solo tiene un futuro, y es a lo que hemos denominado el ECOSISTEMA PRODUCTIVO (basado en el Círculo Virtuoso aquí detallado).

Si este modelo de ganadería, todavía emergente (ya que no ha sido masivamente apropiado por los ganaderos que lo desconocen, o conociéndolo están llenos de dudas o temores y no se atreven a tomar la decisión de apropiarlo para su ganadería en particular), lo comparamos con el modelo de ganadería que ha predominado desde la postguerra y del que se han emitido diagnósticos por parte de autoridades mundiales de que es degradativo e insustentable, solo podemos reafirmar nuestro postulado, y seguir insistiendo en que aunque este modelo en realidad no es nada nuevo, ya que fue fundado también en la postguerra, se ha mantenido al margen pero con creces ha venido demostrando que es el modelo llamado a servir como “bastón de apoyo” a los ganaderos para poder mantenerse en la actividad, hacerla perdurar para que la hereden las siguientes generaciones, garanticen la supervivencia a los retos ambientales que exponemos y que ya se han venido presentando, y lograr la máxima eficiencia y rentabilidad que pueda ofrecer un sistema de producción ganadero, perfectamente aplicable a cualquier especie animal de pastoreo, e incluso, para aves y porcinos.

Atrévase a implementarlo, o al menos a estudiarlo a fondo, para que se convenza de que difícilmente encontrará una propuesta más convincente, y realmente más eficaz, para los propósitos mencionados y que de seguro también son los suyos. Por supuesto, llevarlo a cabo no es gratis, requiere de una inversión como cualquier otro negocio (quien quiere ganar debe estar dispuesto a invertir), ya que requiere de implementos (como cercas y acueducto), pero la relación entre costo y beneficio con este método juega a su favor, y de algo estamos seguros, y es que la inversión en instalar el método SPRV no llega a ser tanta, pues para lo que usted si debe estar preparado es para adquirir la cantidad de ganado que va a necesitar para poder elevar su carga animal al nivel máximo que todo proyecto SPRV permite (mínimo 3 y hasta 6 bovinos adultos por hectárea de tierra que usted disponga para el pastoreo, o su equivalente en peso corporal para la misma especie u otras especies animales de pastoreo).

En otras palabras, lo que invierta en implementar SPRV es sumamente económico en comparación con la inversión en ganado (aunque si no posee el capital propio para adquirir más ganado, contará con la oportunidad de asociarse con inversionistas, o de ofrecer en arrendamiento o hasta vender forraje excedente, entre otras estrategias, que en todo caso contribuyen con hacer más rentable su empresa ganadera), en perfecta armonía con los ecosistemas, el medio ambiente, y el planeta entero.

Feliz, bendecido y reflexivo fin de semana amig@s ganader@s del mundo. Un mejor presente y futuro es posible para las ganaderías. Depende más que todo de que tomemos decisiones racionales y correctas, y agregar un granito de fe!

CEG Interactivo: Si aprovechaste y/o te gustó esta información, no te la quedes para ti nada más. Envíalo a tus amigos, conocidos y colegas Ganaderos o compártelo en tus redes y/o chats para que también la aprovechen. Y si tienes consultas, o comentarios, agradecemos que los dejes publicados a continuación para que podamos ayudarte a solucionar dudas o inquietudes.

Un modelo ganadero erróneo en permanente crisis!

Herramientas para la Gerencia del Negocio Ganadero

 

Hoy es Viernes Ecológico/Ambiental en CEG Internacional. Día para plantear asuntos que nos motiven a la reflexión sobre nuestras prácticas ganaderas actuales, de cara a los retos ambientales (entre otros) que tendremos que afrontar cada uno de los ganaderos en todo el planeta, en términos de Sostenibilidad y Sustentabilidad.

…Y de pronto, llega un momento en el que a todo ganadero se le presenta el caso de que se percata que la economía de su negocio no marcha del todo bien, la producción ha mermado y los ingresos están en declive aunque todavía se cubren los gastos básicos pero no hay satisfacción con la rentabilidad pues el negocio no está dando buenos márgenes de ganancia y en las temporadas en que el clima arrecia en contra la rentabilidad es nula e incluso hay saldos rojos por momentos, y esto viene como consecuencia de que las pasturas no están en óptimas condiciones, el pasto que se sembró un tiempo atrás y que dio tan abundante y suculenta cosecha poco a poco fue perdiendo esas dos características y ya no es tan productivo, aparte de todo le cayeron plagas a algunos potreros y para completar parece que las malezas están ganando terreno. Y por si fuera poco, los precios de la carne y de la leche como siempre volátiles, por temporadas muy buenos, pero casi siempre insatisfactorios, completan la crítica situación.

Aun así, la ganadería se sostiene. Como no todos los potreros se siembran al mismo tiempo (pues la economía ganadera evidentemente no se presta para ello), entonces el problema de los potreros no es en todos, solo algunos (aunque casi siempre son mayoría). Los potreros recién sembrados, o con apenas un par de años de uso están bien “bonitos”, no hay ni un solo árbol, o tal vez si un par, pero lo que le gusta al ganadero, alardeando de que para ser ganadero hay que ser primero un muy buen agricultor, es ver el pasto bien verde, abundante y sin asomo alguno de ninguna otra planta que no se parezca a lo que se sembró, porque ¡ay si llega a aparecer alguna!, de inmediato hay que caerle con el matamalezas, porque no se puede perder la inversión en la siembra, que bien alta seguro si ha sido. Lo “maluco” es que todo esto empieza a tornarse un poco desesperante, porque mientras el ganadero está sembrando uno de esos potreros que ya no se ven como a él (o ella) le gusta, al mismo tiempo hay otros de los que ya se sembraron hace tiempo que vienen en retroceso, menguando.

Y es que si hubiere dinero suficiente para sacar todo el ganado, sembrar todos los potreros a la vez, y una vez listos para cosecha traer de nuevo el ganado, seguro lo harían, aunque fuese necesario tenerlo que hacer cada 5 a 10 años (tiempo promedio que dura una pastura de este tipo y bajo los métodos convencionales de pastoreo). Pero como no hay tanto capital, y hay que ir haciendo las cosas poco a poco, toca ir sembrando uno, dos o varios, pero pocos potreros al tiempo, con el anhelo que algún día toda la tierra de su propiedad se vea como a él (o ella) le gusta, cubierta de frondosas pasturas en monocultivo y cero malezas (con poquitos árboles).

Y resulta que a este ritmo, parece que se tristemente se podrían quedar como el popular Moisés de La Biblia, ilusionados con llegar al “paraíso”, pero dando vueltas por el desierto año a año, contemplando ese futuro desde la distancia pero por más que caminan hacia él pareciera que nunca le darán alcance. Gastan y gastan su dinero (escaso) en sembrar y sembrar, alquiler de arado o compra de su propia maquinaria y herramientas y mantenimiento de las mismas, combustibles, semilla, enmiendas, fertilizantes, plaguicidas, herbicidas, y mano de obra, todo muy caro (porque cada año sube el precio de los insumos y de los salarios y jornales). Como que a veces los ganaderos se dejan inflar el pecho con ínfulas de riqueza, pues parecieran dispuestos a esperar lo que sea necesario para acabar de sembrar sus potreros (lo que jamás va a ocurrir), y seguir gastando cuanto dinero sea necesario para lograr tal propósito (bolsillo roto porque no habrá quien frene tal gasto).

Quisiera ilustrar esto con un ejemplo, un poco sarcástico, pero es el que más se acomoda a esta situación (por favor, léase con el mismo respeto que lo estoy redactando, pues mi interés no es otro que ayudar precisamente a ese tipo de ganaderos a salir de tan frustrante situación): Seguro a todos en la vida nos ha tocado ver esos caninos que como locos se la pasan girando y girando tratando de alcanzar su cola con la boca, y por más vueltas que dan, nunca lo logran; ¿les ha tocado verlo?, ah pues así es este asunto del que hoy les estoy hablando; siembre y siembre, gaste y gaste, vueltas y vueltas, y nada que logramos ver la tierrita totalmente pastada. ¿Hasta cuándo lo soportarán?

Amigos, colegas, de corazón y con sinceridad se los digo: ¿acaso no se están dando cuenta de que están inmersos en un CIRCULO VISIOSO? Del cual, exceptuando que hagan un alto en el camino, revisen, hagan cuentas al detalle, evalúen costos por beneficios, diagnostiquen, reflexionen y replanteen, jamás van a poder salir de ahí, y por eso precisamente es que se llama CIRCULO VICIOSO.

Por favor observen en que lío tan tremendo se han metido:

Todo comenzó cuando un bosque natural fue talado completamente (ningún árbol, o muy pocos de ellos quedaron en pie). La razón de ello: convertir el bosque en un pastizal para poder ponerle ganado.

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Luego, para poder retirar toda la vegetación talada, prácticamente a cero costos, lo más fácil es prenderle fuego a todo hasta que quede literalmente reducido a cenizas.

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Ya habiendo “limpiado” el área completamente, habrá que romper el suelo, para oxigenarlo (pues al haberlo quemado el fuego consumió todo el oxígeno del suelo y este se compactó) y de paso para que quede suelto y facilitar la siembra. Entonces se pasó un arado.

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Una vez esté listo el suelo para la siembra se compró semilla mejorada, con seguridad de un pasto que jamás hemos visto en esas tierras, pero como es mejorado entonces es lo que queremos para poderle dar gusto al ganado y sobre todo darnos gusto a nosotros mismos de verlo comer este pasto. Entonces procedemos a colocar la semilla en este suelo preparado.

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La semilla, por ser mejorada, es más exigente en nutrición, entonces hubo que aplicar enmiendas minerales para corregir las deficiencias, de acuerdo con las recomendaciones agronómicas. Un poco de fósforo y calcio, entre otros, para corregir problemas de acidez del suelo y para que haya una buena fuente de nutrientes elementales para la germinación y desarrollo temprano. Ya con esto solo queda esperar que llueva para ver brotar las plantas germinadas.

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Pero, antes de que brote la semilla mejorada, aparecieron primero de nuevo las “malezas” y no podemos permitir que le ganen terreno a las pasturas sembradas o se pierde la inversión, entonces hay que aplicar venenos (herbicidas). Así le damos oportunidad al pasto de que se desarrolle y domine el terreno con su cobertura vegetal.

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Para ayudar al pasto a cubrir todas sus demandas nutricionales, además de haber aplicado enmiendas antes, en la medida que va creciendo hay que aplicar fertilizantes químicos de modo que se desarrolle vigoroso. Le daremos unos 3 o 4 meses de espera para que quede bien anclado al suelo.

urge-cambio-fertilizantes-cortesia-portafolioCortesía:Portafolio

Hasta que por fin logramos el objetivo, hemos establecido un “lindo” monocultivo de pasto, tal y como nos lo habíamos imaginado, tal y como nos gusta. Entonces, a ponerle ganado y a darse gusto.

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Comenzamos entonces el pastoreo. Dividimos el terreno en algunos potreros, y vamos rotando su uso. Ya nos dijeron que el pasto sembrado hay que cosecharlo cada tantos (¿?) días, de acuerdo con lo que las tradiciones indican (o lo que recomiendan las casas de semillas, a las que les compramos el pasto), y así mismo lo vamos ejecutando (con tiempos fijos de ocupación y reposo). Después de todo, esto no es tan difícil, ya desde antes sabemos cómo rotar potreros, lo hemos hecho casi toda la vida, lo seguiremos haciendo igual que siempre, ¡no hay como perderse en el camino ya conocido!

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Ya ha pasado un año, todavía se ve muy bien el potrero (al menos por arriba), solo que ya han comenzado a aparecer las “malezas”, y aunque les seguimos aplicando maleza, algunas se han tornado incontrolables. No hemos podido prestarles suficiente atención ya que los trabajadores siguen ocupados sembrando otros potreros (hasta que alcance el dinero).

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En las temporadas secas (o en el caso contrario, las inundaciones en terreno encharcables) no nos ha ido tan mal. Aunque todo el pasto se seca (porque no hay sombra ya que eliminamos la mayoría de los árboles), o se inunda si este fuese el caso (y no hay árboles suficientes para ayudar a drenar), pasto si tenemos, y el ganado se lo come seco (o inundado). Obviamente no alcanza para tantos animales como en la temporada fresca y de buena producción, nos ha tocado descargar un poco el terreno de ganado (vendemos ganado, o alquilamos potreros, o lo llevamos a otro lado mientras nos recuperamos, o les compramos comida como heno o ensilajes, etc.). Creemos que es normal que en el transcurso del año esto se presente, al fin y al cabo contra el clima no podemos hacer nada, y tratamos de acomodarnos como se pueda a la temporada de “vacas flacas”. Pero, ya cuando pasa la temporada seca (o inundada) el pasto se recupera muy bien, y volvemos a “las vacas gordas”.

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Ya pasaron dos años, los potreros están bien, pero ya no producen lo mismo que el primer año. Hemos notado que se han formado camas de residuos de pasto viejo que el ganado no come porque la recomendación es no hacer pastoreos a fondo, sino superficiales, dejando un buen remanente para el rebrote, y realmente no le hemos prestado mucha atención a eso, ya que según dicen eso es lo que permite que el pasto pueda rebrotar bien y crezca más rápido. También hemos observado que al parecer hay menos “matojos”, se notan cada vez más espacios vacíos o más grandes, entre una planta y otra (si se trata de pastos erectos y cespitosos), o hemos visto que los estolones más viejos se volvieron un tremendo colchón que no está permitiendo que la pastura se desarrolle desde abajo, crece solo un poco del colchón hacia arriba (si se trata de pastos rastreros). Sin duda, notamos que el pasto no está creciendo bien, cada vez produce menos, y siguen proliferando las “malezas”. Mientras tanto, seguimos sembrando otros potreros. De vez en cuando nos ha tocado aplicar gallinaza u otro tipo de abono orgánico, a ver si responde mejor el pasto. Al fin y al cabo, somos agricultores antes que ganaderos, y hay que ayudarle al pasto de vez en cuando con abonos.

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Ya han transcurrido 5 años, y los potreros producen la mitad o menos del pasto que producían antes. Si no les ponemos de vez en cuando un abono orgánico el pasto no crece mucho. Los espacios vacíos entre matas son ya bastante notorios. Las malezas han ganado terreno a pesar que les aplicamos herbicida cada vez que podemos. En las temporadas secas (o de inundaciones) nos está yendo mal mal, y ya no sabemos que más hacer, pues aunque pasan las temporadas críticas de escasez de comida, el pasto ya no se recupera igual que antes, más bien, se está dejando ganar de la malezas, y ya el dinero no alcanza para tanto herbicida. Seguimos sembrando otros potreros para tratar de compensar un poco, pero es cada vez más difícil invertir en siembras porque la ganadería no está dando la rentabilidad suficiente, si acaso alcanza para cubrir los gastos básicos. Algunos de los potreros que sembramos hace 5 años, ya tendré que resembrarlos porque redujeron mucho su productividad, pero como todavía hay otros que debo sembrar completos, ya no se a cuales darle prioridad, si resembrar los que sembré de antes o sembrar los que todavía no he hecho.

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Ya han transcurrido 10 años. Definitivamente tuve que pedir un préstamo en el banco para poder hacer más potreros, y rehacer algunos de los que hice hace 10 años que se llenaron de maleza y ya no tenían casi pasto. La carga animal por supuesto no es ahora la misma que hace 10 años, ya que ahora tengo menos pasto. Para poderle pagar al banco no he podido hacer más inversiones, y con lo que ingresa de nuestras ventas cubro los gastos de la ganadería y le pago al banco. Me preocupa que me siento como estancado, pues en vez de crecer he menguado un poco, la carga de ganado es la misma que traigo hace 5 años, y mientras recupero unos potreros hay otros que se deterioran.

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Análisis zootécnico de la situación anterior:

Lo voy a resumir en un párrafo y dos frases: “El modelo ganadero actual, que adoptamos por tradición de la generación anterior de ganadero, y que estos adoptaron de las multinacionales de maquinaria e insumos, es un modelo que en el entorno actual, y más aún, en lo que se viene a futuro, es erróneo y por consiguiente está en permanente crisis. Urge un cambio radical en el modelo actual de la ganadería”.

Ahora explicaré porque lo veo de esta manera, retomando el asunto del CÍRCULO VICIOSO

Hace unos años, en otras de mis publicaciones, yo escribía lo que en ese momento pensaba sobre la heredabilidad de la tradición ganadera, y solía decir que la mayoría de los ganaderos tenían un perjudicial arraigo a las tradiciones generacionales, es decir, yo decía que el hijo aprendió la ganadería que hacía su papá, su papá aprendió de la ganadería que hacía el abuelo, y el abuelo aprendió del bisabuelo, y así sucesivamente. Hoy, con más experiencia, y recogiendo voces y pensamientos de miles de ganaderos con los que interactuamos en las conferencias y cursos que impartimos año a año, lo pienso diferente.

Resulta que conecté dos cosas que antes no conectaba en mis relatos. En las conferencias y cursos, a modo de información, presento a los ganaderos un poco de la historia de cómo llegamos al modelo actual de la ganadería. En este contexto, les informo que el modelo actual no tiene ni siquiera 100 años de existencia, porque es un modelo que viene siendo impulsado por las multinacionales de insumos, y estas solamente surgieron como resultado de la revolución industrial y de la revolución verde, las cuales aparecen en la historia reciente de la humanidad, en años posteriores a la segunda guerra mundial. Y con esto me refiero, a que a mediados del siglo XX fue que se comenzaron a expandir los horizontes de la industria de la maquinaria agrícola y las herramientas de agricultura acondicionadas a los tractores, y junto con ello, la industria de los fertilizantes químicos, con la idea de intensificar los cultivos agrícolas (y al margen de estos, también el de pasturas). Más tarde, y como consecuencia de la acogida que tuvieron estos, emergió la industria de los venenos (plaguicidas, pesticidas, herbicidas, etc.), como una necesidad ante la proliferación de plagas (atraídas por el uso de fertilizantes químicos), y de paso, para erradicar plantas ajenas a las del cultivo de interés, para sacarle “máximo provecho” a cada metro cuadrado de cultivo. Y en la medida que todo esto se fue popularizando, aparecieron las casas de semillas de especies mejoradas, las cuales se supone que iban a ser más resistentes al medio de cultivo y las condiciones de ambiente, pero que en realidad lo que más interesaba a la industria es que fuesen más productivas y resistentes a los insumos que la industria de fertilizantes y venenos había desarrollado (y así han resultado en el mercado las especies transgénicas, que tímidamente se aproximan al mercado de gramíneas y leguminosas forrajeras, pero que todavía no son muy populares en este sector de la ganadería, o al menos no al nivel al que han llegado en la agricultura de cereales y granos, u hortalizas).

Como es apenas obvio, desde la época de la industrialización y expansión de la maquinaria e insumos por el planeta entero, solo han pasado unos 70 años (aprox.). Lo que significa que nuestros padres y abuelos han sido los que adoptaron el modelo de ganadería que hoy predomina en el mundo, pero en la época de los bisabuelos, y de estos para atrás, no existía tal cosa. El verdadero modelo tradicional de ganadería es aquel, que llegó hasta nuestros bisabuelos (siglo XIX para atrás), y es un modelo prácticamente relegado, olvidado, acabado. Surgió pues, desde nuestros abuelos, una nueva tradición, pero impresionantemente en menos de 100 años lograron hacernos desconocer el ganadería de la anterior tradición, que nunca dependió para nada de maquinarias, ni de insumos, ni de semillas mejoradas, ni de este agresivo comercio que nos domina en la actualidad.

Hago un paréntesis a la nota ecológica de hoy, para hacer un comentario al margen que de seguro nos hará reflexionar: [Tal vez muchos de ustedes que han heredado la ganadería recientemente testificaron, y/o han escuchado hablar a otros, sobre la próspera economía de los ganaderos de antaño, o sea, de nuestros bisabuelos para atrás… ¿No les parece demasiada coincidencia que hoy nos quejemos tanto de la economía ganadera, y que ya no sea tan próspera como cuando la hacían nuestros ascendentes? Me atrevo a pensar y a exponer mi pensamiento (más no podría afirmar por falta de “pruebas”) que el modelo de tecnificación de la agricultura, y junto a este el de la ganadería, posterior a la revolución industrial y verde, no ha beneficiado tanto a los ganaderos como se les hizo pensar a partir del siglo XX, mientras las industrias de maquinaria, herramientas agrícolas, e insumos, en menos de un centenar de años se ha posicionado como una de las más ricas y poderosas del planeta. Y supongo que algo de esto ha tenido que ver con que la ganadería de hoy sea menos próspera económicamente que la del pasado (no podemos descargar toda la culpabilidad en el modelo industrializado de ganadería como tal, pero en buena medida ha influido). Solo para que nos cuestionemos un poco al respecto] (cierro el paréntesis y retomo el tema del día).

Si nos fijamos bien, de nuestros bisabuelos para atrás hay 20 siglos de edad del planeta (posteriores a Jesucristo), y alrededor de 60 siglos más atrás, desde la época posterior a la gran inundación del planeta (lo que quedó después del arca de Noé) y su natural repoblamiento hasta la época de Cristo. Un total de 80 siglos, en los cuales la ganadería ha existido siempre como negocio (toda la vida han existido pastores y ganado, y de hecho, ha sido una de las principales actividades económicas en toda la historia), y siempre se mostró próspera, excepto, en el siglo presente.

¿Qué es entonces lo que ha ocurrido de diferente en el siglo presente para que cambiara tanto la economía ganadera? La respuesta está en el CIRCULO VICIOSO del modelo actual de la ganadería. Ya lo hemos ilustrado, pero agreguemos algunas otras especificaciones mediante este análisis zootécnico desde la perspectiva ecológica:

1.- Deforestación: Cuando talamos los bosques para convertirlos en pastizales, dejamos nuestras tierras desprotegidas. Las radiaciones solares penetran directo al suelo y a las pasturas causando mayor evaporación, resequedad y agrietamiento de los suelos, escorrentías y vientos que favorecen los procesos degradativos de los ecosistemas, etc. Además, causa la muerte y/o desplazamiento forzado de la fauna y flora.

2.- Incineración: Es la quema con fuego de la vegetación que se da por consecuencia de la previa deforestación, y con la quema viene la muerte de la fauna del suelo, y luego su compactación y agrietamiento. Un suelo compactado y agrietado necesitará intervención mecánica para poder ser cultivado.

3.- Erosión del suelo: Es el paso que le sigue a la incineración, y consiste en descompactar el suelo para reoxigenarlo y dejarlo lo suficientemente suelto como para que sea fácil incorporar las enmiendas minerales y sembrar las semillas mejoradas, además para que a estas les quede fácil desarrollar y anclar sus raíces. La erosión entonces se da porque primero el suelo quedó totalmente desprotegido (sin árboles), luego porque el arado dejó el suelo suelto y frágil, y todo esto facilita la erosión solar, también la erosión eólica (vientos que se llevan partículas de solo pulverizadas) y la erosión hídrica (escorrentías que lavan y/o arrastran el suelo suelto).

4.- Siembra de especies mejoradas: Al introducir especies foráneas, eliminando las nativas, se está obligando al ecosistema a un cambio súbito de su flora. La consecuencia de esto es que el ecosistema, que ya viene siendo desequilibrado por la deforestación, la incineración y la erosión, se le está desequilibrando todavía más eliminando su flora natural. Por obvia razón, un cambio en la flora implica también un cambio en la biocenosis, ya que junto con las nuevas especies llegan al ecosistema otros organismos vivos, varios de los cuales más tarde se convierten en plaga del mismo cultivo, junto con algunos de los nativos que no teniendo su propio nicho tendrán que convertir el monocultivo de pasto en su casa y alimento.

5.- Fertilización química: Si bien, las cenizas de toda la vegetación incinerada se convierte en minerales disponibles para el nuevo cultivo, lógicamente estas cenizas (y nutrientes) se agotan en un muy pronto plazo, lo cual explica el por qué los pastos son tan productivos después de una quema, pero en menos de un año empiezan a reducir progresivamente (o a veces súbitamente) su productividad. Los químicos tienen un impacto negativo sobre los suelos y sobre los cuerpos de agua, ya que al no ser un producto natural genera contaminación química, que a su vez causa toxicidad a los organismos vivos del suelo. Y una de las consideraciones más importantes está en que en la medida que más fertilizante artificial se use, esto causa un feedback negativo sobre la fertilidad natural del mismo suelo (a mayor cantidad de químico en el suelo, mayor muerte de fauna, y menor capacidad de humificar y conformar materia orgánica), así que el suelo y las plantas que en él se cultiven, se torna dependiente de los aportes de nutrientes que obtiene de los fertilizantes sintéticos; mientras tanto, un suelo fertilizado con químicos se acidifica (pH más bajo), lo que favorece que el aluminio predomine y bloquee la disponibilidad de los demás minerales, que es lo que hace que en suelos ácidos las plantas tengan poco o nulo desarrollo (acentuando la necesidad de mantener constante la fertilización química, o de lo contrario el cultivo será poco productivo). Y como si esto fuera poco, la aplicación de fertilizantes químicos interfiere en la proteosíntesis natural de las plantas (significa que durante la fotosíntesis usan el nitrógeno del fertilizante y no el del suelo, que en todo caso ya está reducido), en cambio favorecen la proteólisis (destrucción de la proteína) debilitando así su resistencia a posibles “plagas” que además, debido a la solubilidad del nitrógeno sintético en la planta son atraídos a ella insectos “chupadores”.

6.- Encalamiento: La cal agrícola se usa como neutralizador de la acidez del suelo, sin embargo, este “remedio” al mismo tiempo genera otra “enfermedad”, y es que la cal por sus características tiene un efecto desinfectante, lo que significa que mientras corrige acidez mata bacterias y otros organismos vivos del suelo, tornándolo todavía más dependiente de la nutrición sintética.

7.- Venenos: Como se advirtió, la fertilización química atrae insectos que se convierten en plaga del cultivo, así que habrá que controlarlos aplicando plaguicidas. De otro lado, los suelos en ecosistemas desequilibrados siempre se van a defender a través de su vegetación nativa, por esto es que cuando se quema la vegetación casi que lo primero que sale son las plantas nativas (a las que el ganadero le llama malezas), entonces para controlarlas viene el uso de herbicidas.

8.- Malos hábitos de pastoreo: Las prácticas incorrectas de pastoreo, que no respetan los procesos fisiológicos propios de la pastura, en especial el mal manejo de los tiempos de ocupación del potrero y reposo de la pastura, al obligar al ganado a comer el pasto siempre a la misma edad y hacer que el ganado sobrepastoree (consumo del rebrote), va causando un mal desempeño de la planta que va perdiendo condiciones y va cediendo terreno ante las plantas nativas, motivando al uso de herbicidas también. Estos venenos también empobrecen el suelo de vida, causan reducción de su fertilidad natural, y siguen acentuando todavía más la necesidad de los nutrientes sintéticos para el cultivo. Otro mal hábito de pastoreo está en dejar que se forme el colchón de pasto, perdiendo parte de su aprovechamiento, y a la vez sirviendo de nicho para la reproducción de parásitos de las pasturas y del ganado mismo. Esto conlleva al uso de plaguicidas y de antibióticos o antiparasitarios. Y en la medida que la pastura se va degradando también conllevará al uso de herbicidas.

9.- Antibióticos y antiparasitarios del ganado: Ya habíamos compartido antes una nota dedicada exclusivamente a este tema. En síntesis, los antibióticos y/o antiparasitarios que nos hemos acostumbrado a usar en la ganadería dejan residuos en la orina y heces de los animales, y cuando caen al suelo causan esterilidad del mismo, así luego se reduce la productividad del cultivo y a mediano y largo plazo se va favoreciendo la degradación del suelo y de la pastura.

Como podemos darnos cuenta, este listado es una cadena cíclica (una cosa lleva a la otra). Deforestar nos conduce a incinerar, luego a arar el suelo dejándolo completamente erosionable. Luego viene la siembra de especies mejoradas que nos conduce a usar enmiendas minerales (estas no son malas en sí mismas pero igual implican hacer gastos), pero las semillas mejoradas si causan abrupta transformación de la flora estableciendo monocultivos muy frágiles, exigirán una mayor nutrición que conlleva al uso de fertilizantes químicos que atraerán plagas, y para combatir las plagas viene el uso de plaguicidas (venenos), y para impedir que otras plantas le ganen en competencia el ganadero se vuelve esclavo del uso de herbicidas (más venenos). Cuando ya tiene la pastura establecida lleva a cabo sistemas de pastoreo que no respetan el cultivo y facilita su degradación, no se garantiza la perdurabilidad de la pastura y el ganado no se nutre correctamente. Cuando ya las pasturas han cedido terreno ante las plantas nativas, y en el concepto de que lo nativo es maleza, si ya el ganadero se cansa de usar herbicidas, toma la decisión radical de rehacer el potrero, y así reinicia el ciclo, que por supuesto se repetirá indefinidamente, y así es como está atrapado en un CIRCULO VICIOSO.

Como es de suponer, prácticas como la deforestación, la incineración de materia vegetal, la aplicación de arados que facilitan los procesos erosivos del suelo y más tarde también de los cultivos, el reemplazo de la vegetación nativa por especies foráneas (semillas mejoradas), la aplicación de fertilizantes de síntesis química, de plaguicidas y de herbicidas, y las malas prácticas o malos hábitos en el manejo del pastoreo, entre otras cosas, implican evidentes riesgos ambientales. Estas ganaderías no reciclan los Gases con Efecto Invernadero (GEI) que produce el ganado por naturaleza, al contrario, un suelo y un pasto mal manejados son también emisores de carbono a la atmósfera al estar desequilibrado el ciclo de fotosíntesis/respiración (mayor respiración y menor fotosíntesis), y por el hecho de haber establecido praderas sin árboles, por lo tanto, el modelo actual de ganadería, que se supone es un modelo tecnificado, basado en la agricultura intensiva de especies mejoradas, al mismo tiempo se ha convertido en una ganadería que contamina el planeta, no solo por emitir gases, sino porque no los recicla, y los químicos y/o los venenos contaminan suelo, agua y hasta los alimentos de consumo humano que la ganadería produce. No se puede considerar entonces que este será el modelo que garantice a futuro la seguridad alimentaria mundial.

Por último, es un modelo antipróspero para el ganadero. Ya queda en evidencia que no será próspero en materia de productividad agrícola en cuanto al cultivo de pastos y forrajes se refiere. Pero voy a tocar dos aspectos más, someramente. Uno de ellos es, que económicamente este modelo de ganadería es insostenible. Los costos de los insumos cada vez más caros, y el modelo actual de ganadería volviéndose cada vez más dependiente de ellos, hacen que el ganadero tenga que estar efectuando gastos indefinidamente (como cuando la bolsa de dinero está agujerada y no nos percatamos que se nos está perdiendo). Los proveedores de insumos están felices de que haya tantos clientes invirtiendo en su negocio tan próspero, pero el productor está cada vez más pobre. El otro aspecto tiene que ver con otra reflexión que planteo, y es que si nos damos a la tarea de evaluar este modelo que se supone es el de mayor productividad por su nivel de tecnificación, en realidad no ha permitido que la ganadería evolucione, las cargas animales en este modelo son generalizadamente muy bajas (si alguna ganadería con este modelo llega a 3 cabezas/Ha se considera exageradamente alto, pues la mayoría están por debajo de 2 cabezas/Ha y todavía un sinfín de ganaderías ni siquiera llegan a 1 cabezas por hectárea sino lo contrario, requieren de 2, 3, 4 o más hectáreas por cabeza), aun cuando se practica la rotación de praderas pero no se aplican criterios bien entendidos y asimilados de pastoreo racional.

Aunque este que presento es apenas un análisis somero (me gustaría ser muchísimo más detallado pero se tornaría muy largo y pesado de leer y asimilar), espero haber podido ser lo suficientemente ilustrativo sobre el planteamiento del círculo vicioso, y el por qué estoy tan seguro al afirmar que con este modelo los ganaderos no han prosperado ni van a prosperar. El Cambio Climático es una innegable realidad (a pesar de lo controversial que todavía es), y los retos ambientales que tendrá que afrontar la ganadería en los próximos años deben ser suficiente motivo para hacernos reflexionar sobre si cuál será el modelo de producción que nos faculte para hacer frente firme a los retos ambientales que se vienen, y al mismo tiempo los de productividad y rentabilidad del negocio ganadero en cada una de las unidades de producción, al tiempo que debemos ser capaces de satisfacer la demanda mundial de alimentos con la calidad más óptima posible, de otro modo no podríamos hablar de Seguridad Alimentaria.

Concluyo la nota tal y como esta comenzó, reafirmando la opinión de que: “El modelo de ganadería actual es un modelo de ganadería en permanente crisis (al menos para el productor), ya que a pesar de invertir en su tecnificación no genera rentabilidad suficiente, no produce a su máxima capacidad, contamina el planeta, coloca en el mercado de consumo humano alimentos contaminados con residuos de químicos, venenos y antibióticos (entre otras cosas), y se torna cada año más insostenible, además de que no le da al productor las facultades necesarias para poder afrontar los retos económicos, ecológicos y hasta sociales que vienen a futuro.

Por esto no me canso de insistir en que: Urge un cambio radical en el modelo de ganadería actual. Y termino parafraseando (o tal vez adaptando) una célebre frase del honorable científico y pensador Albert Einstein: “Tenemos que estar muy locos para creer que mañana estaremos mejor, si sigo haciendo las cosas de la misma manera que las he venido haciendo siempre”. Definitivamente urge un cambio!

Feliz fin de semana para tod@s nuestr@s amig@s, colegas y lectores de nuestras publicaciones. No se olviden de comentar esta publicación, sus opiniones son bastante importantes, y por favor compartan la nota en sus redes sociales o envíenla por correo a sus amigos ganaderos en el mundo. Dios les bendiga y hasta pronto!

¿La Ganadería contamina el Planeta?

Hoy es Viernes de Ecología en CEG Internacional, y hablaré de los GEI (Gases con Efecto Invernadero) que se producen en las granjas agropecuarias, en especial con animales de pastoreo y entre ellos destacándose los rumiantes, expresando algunas opiniones personales sobre la situación actual de la ganadería vista como el principal contribuyente a la contaminación atmosférica, el calentamiento global y el cambio climático…

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En el año 2006, la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) presentó públicamente un informe como resultado de sus investigaciones acerca de cómo participa la “industria de la ganadería” en la Contaminación Ambiental del Planeta. A partir de este momento la ganadería mundial no ha podido ser vista nunca más de la misma manera, estamos desde entonces en “el ojo del huracán”, porque tras varios años de investigación se concluyó que la actividad ganadera en pleno sobrepasó a todas las demás fuentes de contaminación, instalándose en el muy indigno y deshonroso primer lugar del ranking de las principales causas de contaminación del planeta y en consecuencia la que más aporta al calentamiento global.

Han pasado poco más de 10 años desde que se reveló esta situación, y honestamente no se han percibido compromisos contundentes y masivos de los gobiernos de los diferentes países para ejecutar serios y eficaces programas de mitigación apoyando al productor ganadero para la apropiación de tecnologías de producción respetuosas y solidarias con el ambiente (porque existen pero carecen de respaldo estatal, e incluso, en muchos casos las desconocen), y la mayoría de los productores ganaderos en el planeta por su parte parece que todavía no dimensionan la magnitud de este problema y tampoco se muestras conscientes y proactivos para emprender acciones desde sus granjas en lo particular que los distingan como ganaderos sustentables para demostrar aunque sea desde sus individualidades que otra forma de ganadería no contaminante es posible y que si hubiese respaldo estatal, inclusive la ganadería podría ser herramienta y estrategia para descontaminar la atmósfera, reciclando los GEI que esta emite y un poco de los que emiten otros sectores.

La ganadería entonces puede y debe llegar a ser el “pulmón” más eficaz del planeta, incluso, más que los bosques o reservas naturales, pero esto demanda compromiso de los gobiernos de cada país para trabajar en esto de la mano con el productor.

balance-gei-sprv-cortesia-carderCortesía: Carder

La ganadería entonces puede y debe llegar a ser el “pulmón” más eficaz del planeta, incluso, más que los bosques o reservas naturales, pero esto demanda compromiso de los gobiernos de cada país para trabajar en esto de la mano con el productor.

 

Quiero ayudarles a entender un poco mejor este asunto:

¿Por qué se dice que el ganado contamina el planeta?

Los rumiantes (vacunos, búfalos, ovinos, caprinos, cérvidos y jiráfidos) son animales cuyo estómago no es un solo compartimento como el que tenemos los humanos, sino que está repartido en dos, tres o cuatro cámaras bien diferenciadas, lo cual les permite procesar como ninguna otra especie animal los alimentos ricos en fibra, siendo las gramíneas y vegetales forrajeros su base principal de alimentación. Y para decirlo de una forma concreta y resumida, los animales rumiantes no se nutren de los forrajes de forma directa, necesitan intermediarios que los proceses primero por ellos y a su vez estos produzcan nuevos nutrientes que son los que el animal rumiante absorbe al torrente sanguíneo a través de las paredes de su estómago e intestino para nutrirse de ellos. Estos organismos vivos intermediarios habitan en el estómago del rumiante y básicamente son de tamaño microscópico, por lo que se les denomina como microorganismos ruminales, que específicamente son bacterias, hongos y protozoos.

Estos microorganismos ruminales son los que realmente digieren los forrajes fibrosos, extraen de ellos el nitrógeno (precursor de la proteína), los azúcares y almidones, los minerales, las vitaminas, las grasas, etc. a través del proceso conocido como Fermentación Ruminal. Como producto de este proceso fermentativo, se generan gases, principalmente metano (CH4), y óxido nitroso (N2O), los cuales son un desecho de la digestión y por lo tanto el animal necesita evacuarlos (si no lo hace puede morir a causa de un síndrome llamado timpanismo), de ahí que acuda al eructo y las flatulencias para poder deshacerse de ellos. Además, están también los desechos habituales que son la orina y las heces, que una vez salen del cuerpo del animal, si no hay un entorno ambiental adecuado, a partir de estos también se derivan a la atmósfera metano y óxido nitroso.

balance-gei-gases-cortesia-inta-argCortesía: INTA Argentina

 

En este punto es importante advertir, que mientras más soluble (fermentable) sea la dieta proporcionada al ganado para su nutrición, mayor será la cantidad de gases producidos durante el proceso fermentativo y por tanto, mayor será la emisión de gases potencialmente contaminantes de la atmósfera. Así como mientras menos soluble o fermentable sea la dieta (mayor participación de gramíneas y especies forrajeras en general), menor será la producción de gases y menor también sus emisiones. De ahí la importancia de realizar un manejo holístico de la ganadería, prefiriendo siempre los sistemas de producción basados en el Pastoreo Racional y su integración con la Agroforestería, proveyendo al ganado en cada potrero una dieta rica en pastos y forrajes arbustivos y/o arbóreos de ramoneo, lo cual no solo contribuirá con menores emisiones de gases a la atmósfera de cada ecosistema de ganadería, sino a la vez, con una mayor tasa de secuestro y/o reciclaje de los gases emitidos.

Resulta ser que el metano (CH4) y el óxido nitroso (N2O) son, en su orden, los dos gases más potentes para la contaminación ambiental y el deterioro de la capa de ozono, muy superior al efecto de contaminación del dióxido de carbono emitido por las industrias y los medios de transporte (que están justo en el segundo lugar del ranking de las principales fuentes de contaminación). Sin embargo, es importante decir las cosas como realmente son, y no como las han querido hacer ver ciertos ecologistas que sacando la información de contexto quieren satanizar la ganadería.

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Los rumiantes existen en el planeta desde el sexto día de su creación (versión para los creyentes en Dios). Es decir, los rumiantes no aparecieron en el mundo en el siglo pasado, estos existen desde que el planeta se desarrolló, o sea que, existen desde el origen de los tiempos. Siempre se han alimentado de vegetales en su medio natural, y siempre han emitido gases a la atmósfera. Pero solo fue hasta el año 2006 que FAO alertó al mundo con su informe (desde luego FAO no lo hizo para satanizar la ganadería, de eso se encargaron después los veganos, vegetarianos y ecologistas extremos).

Con lo anterior lo que quiero decir, es que el ganado NO contamina el planeta solo por el hecho de emitir los gases que produce en su organismo. Para que estos se tornen contaminantes es porque su poseedor ha alterado el ecosistema donde los cría, a tal punto que este ecosistema pierde del todo su capacidad para reciclar los gases que producen sus animales, y ahí es cuando estos se van a la atmósfera a causar los daños de los que se les acusa. Entonces, concretamente, no son los gases por sí mismos los que contaminan, son los modelos de producción extensivos, deforestados, desprotegidos, erosionados con mecanización (arado) de los suelos, sometidos a prácticas agrícolas contaminantes y degenerativas del suelo y del ecosistema en general.

balance-gei-ganado-en-potrero-degradado-cortesia-asocebuCortesía: Asocebú Colombia
balance-gei-ganado-en-potrero-lodoso-cortesia-bm-editoresCortesía: BM Editores México
balance-gei-comederos-en-potrero-cortesia-la-prensa-nicCortesía: La Prensa (Nicaragua)

“…el ganado NO contamina el planeta solo por el hecho de emitir los gases que produce en su organismo”… son los modelos de producción extensivos, deforestados, desprotegidos, erosionados con mecanización (arado) de los suelos, sometidos a prácticas agrícolas contaminantes y degenerativas del suelo y del ecosistema en general…

 

¿Cómo llegó la ganadería a convertirse en la principal causa de contaminación del planeta?

Quien haya leído bien el informe de FAO, y no haya sacado ciertos apartes del contexto del mismo a su acomodo particular, sabe muy bien que en el mismo informe se explica exactamente cuáles fueron los factores o variables considerados para la investigación.

El informe de FAO es extenso, pero extractaré para esta nota una de las conclusiones que he podido obtener de allí: Si los investigadores a cargo del estudio para FAO se hubiesen limitado a cuantificar exclusivamente los gases que emiten los animales de producción en las ganaderías sin incluir ninguna otra variable, estoy completamente seguro de que no hubiese entrado la ganadería ni entre las primeras 10 causas o fuentes más importantes de contaminación. No estaríamos ocupando el primer lugar de tan deshonroso ranking, y tampoco estaríamos “en el ojo del huracán”. Y esto lo afirmo, entre otras cosas, porque me gradué como especialista en Nutrición Animal y siempre lo he aplicado en especial a la nutrición de rumiantes, y porque mi área de experticia profesional a parte de la nutrición está en la ganadería ecológica, y hasta porque uno de mis roles profesionales consiste en prestar servicios de consultoría en ganadería sustentable (lo he prestado para el Banco Interamericano de Desarrollo –BID–, para el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo –PNUD–, y para el Organismo Nacional de Acreditación de Colombia –ONAC–). Creo contar con el conocimiento y la experiencia profesional suficientes para poder afirmarlo con tanta seguridad.

Así pues, lo que realmente nos instaló en el primer lugar de la lista de los principales causantes de la contaminación mundial fue que los investigadores más allá de cuantificar la emisión directa de gases contaminantes que hacen los rumiantes, decidieron cuantificar también las emisiones colaterales, es decir, las que se derivan del uso de maquinaria agrícola, el consumo de combustibles, el uso irracional de las fuentes de agua y la contaminación de los efluentes con desechos de la ganadería, y por supuesto, todo aquello que causa degradación del suelo como por ejemplo la deforestación de los campos para el establecimiento de monocultivos de pastos, los arados, el uso de químicos de síntesis para la fertilización de cultivos, el uso de pesticidas y/o herbicidas, los sistemas de riego, el desaforado consumo de agua para producir leche o carne, el altísimo gasto de energía, etc.

 

Pero, tal vez la parte más sensible del informe, es el magno consumo de alimentos balanceados los cuales provienen del cultivo intensivo de granos y cereales, los cuales a su vez implican sus propias emisiones contaminantes, que de hecho, según se presume a partir de las cifras del informe, son las que elevan trascendentalmente los niveles de contaminación ambiental, puesto que este cultivo de granos y cereales ha implicado la deforestación (y aún la desertificación) de grandes áreas de cultivo en diferentes partes del mundo, entre ellas por ejemplo, extensas áreas de España o de Estados Unidos, Argentina, Paraguay, Uruguay, Bolivia y sobre todo, de Brasil, países donde se ha talado la selva tropical y subtropical de América (uno de los principales pulmones del planeta) y/o se han deteriorado extensas áreas de ecosistemas nativos por convertirlos en áreas de cultivo. Se sabe que entre un 60 y 80% de los granos, cereales y demás cultivos agrícolas que se realizan en estas regiones se destinan para alimentar los animales de granja: vacunos lecheros, vacunos de carne, ovinos y caprinos de leche, carne y lana, y también se incluyó en la investigación de FAO el impacto de los consumos de balanceado de las granjas porcícolas y avícolas. Es decir, no solo se tienen en cuenta los efectos de contaminación de los bovinos, sino también de ovinocaprinos, cerdos y aves.

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Y no quiero caer en el típico error humano de desplazar culpas. He testificado como algunos colegas profesionales, y sobre todo productores ganaderos, intentan sacar en limpio la ganadería en pastoreo y culpar exclusivamente a los ganaderos de feedlots o estabulados. Por lo que a mí me parece, ahí están errando, no es para nada lo correcto. Si queremos comenzar a estar bien, debemos ponernos de acuerdo en lo que está mal, pues en caso contrario no podremos corregir.

Los humanos hemos traído esta mala herencia desde los tiempos primitivos. Cuando Adán y Eva cayeron en el pecado original, y Dios fue a pedirles rendición de cuentas, requirió Dios a Adán primero que todo para que le diese una explicación (Adán era el principal responsable del Jardín de Edén por encargo de Dios su propietario), pero este no asumió su responsabilidad y desplazó su culpabilidad en Eva, y esta a su vez tampoco asumió su responsabilidad y la desplazó en la serpiente (el diablo) y esta la desplazó a Dios y de retorno también a los humanos. Así somos hasta el día de hoy, y los ganaderos no son la excepción, pues no queremos aceptar los errores que venimos cometiendo en nuestras prácticas ganaderas, y nuestros incorrectos sistemas de pastoreo, y optamos equivocadamente por desplazar la culpa hacia los que estabulan ganado como si ellos fueran los únicos culpables e intentando “sacarnos en limpio”. Esto es absolutamente incorrecto. Los ganaderos de pastoreo son tan culpables de la contaminación ambiental como los de feedlot, cuando sus prácticas de pastoreo no están alineadas con un manejo racional y sustentable.

Como es apenas lógico, al hacer el cálculo de la sumatoria de emisiones contaminantes de las granjas agropecuarias contabilizando los gases producidos por los animales rumiantes, y los de las granjas avícolas y porcícolas, y los gases generados a partir de los combustibles tanto de los medios de transporte usados en dichas granjas, como los de la maquinaria agrícola y otros equipos, la degradación y desertización de suelo como consecuencia de los manejos convencionales, no solo de las granjas como tal sino de las grandes extensiones de tierra cultivadas para producir las materias primas con las que se fabrican los alimentos balanceados, incluyendo emisiones de las granjas de producción animal de todo tipo en sistemas confinados y también de las ganaderías a pastoreo, y en general todo aquello que directa o indirectamente contribuye desde las ganaderías a la contaminación ambiental, es absolutamente predecible que la ganadería sea culpada como el mayor contaminante ambiental del planeta. Así es como realmente se llegó a esta conclusión.

Los ganaderos de pastoreo son tan culpables de la contaminación ambiental como los de feedlot

¿Todas las ganaderías contaminan el planeta?

La respuesta es un rotundo NO. Pero el informe de FAO no estableció este diferenciamiento. Creo que en eso también se han equivocado los investigadores que estuvieron a cargo del estudio, porque sus resultados señalan a la ganadería en general aun cuando ellos deben saber que el problema no es en sí mismo del ganado (animales domésticos con los que se producen alimentos para consumo humano), sino de las tecnologías implementadas por parte de cada productor, que ciertamente son las que determinan el grado de emisión de gases y su efecto contaminante, ya que así como hay modelos o sistemas de producción que no tienen capacidad suficiente para reciclar los GEI, también hay otros modelos o sistemas de producción que no solo reciclan los gases que emiten los rebaños que los integran sino que además pueden tienen capacidad de capturar un poco más y así contribuir a la descontaminación del planeta, y esto lo han venido demostrando otros investigadores.

 

Conclusiones

Finalizo entonces esta nota indicando que tecnologías modernas en el marco de la Ganadería Racional como el Silvo Pastoreo Racional Voisin (SPRV), la Ganadería Holística, la Ganadería Regenerativa, la Permacultura, la Producción de Alimentos Orgánicos (Ganadería y Agricultura Biológicas o Ecológicas), y similares, en las cuales en vez de deteriorar los ecosistemas ganaderos y/o agrícolas se trabaja a todo nivel para su recuperación y reactivación, trayendo como resultado la Neutralidad en la Emisión de los GEI, y aún, un balance con saldo a favor que contribuye con la descontaminación del planeta, son los modelos y/o sistemas de producción llamados a reivindicar el presente y futuro de la ganadería mundial, y por lo mismo, las que merecen el máximo de atención por parte de las entidades que lideran en el ámbito mundial la lucha contra el efecto invernadero, el calentamiento global y el cambio climático, y sobre todo, de los gobiernos de cada país en el planeta que deben como mínimo darse a la tarea de conocer estas metodologías a fondo, y contemplar la posibilidad de apropiarlas como parte de sus estrategias de conversión y desarrollo rural hacia la ganadería y agricultura sustentables y rentables.

Las directrices para los países en esta materia ya fueron trazadas por ONU/FAO y se han denominado las NAMA (Acciones Nacionalmente Apropiadas para la Mitigación del Cambio Climático), y en lo que respecta a la producción de alimentos de origen animal se han denominado como las NAMA Ganadería, de las cuales hoy día Costa Rica es pionero en su implementación como programa nacional desde el año 2014, y actualmente está en su fase piloto con 98 ganaderías del país proyectándose a replicar el piloto en aprox. 2.000 ganaderías en sus siguientes etapas de ejecución, programa liderado por el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) apoyados en la Corporación Ganadera (CORFOGA), con respaldo del PNUD y otras entidades. Probablemente este ejemplo que ha dado Costa Rica al ser proactivo en poner en marcha las NAMA Ganadería, digno de imitar por parte de cualquier país, estimuló al Ministerio de Medio Ambiente de Colombia para emprender acciones a partir del año 2016 para apropiar también las NAMA Ganadería en Colombia, y estoy más que seguro que poco a poco, más temprano que tarde, otros países irán siguiendo el ejemplo de Costa Rica y Colombia en la lucha contra el Cambio Climático, trabajando de la mano con los ganaderos para desde las tierras destinadas a este uso emprender el camino hacia la sustentabilidad de esta actividad, del sector pecuario y/o del agro en general, por el bien de la humanidad.

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A los profesionales que integramos el Equipo CEG Internacional nos produce un inmenso placer poder contribuir al logro de estos valiosos propósitos, aportando capacitación, asesoría y consultoría a los productores ganaderos directamente y/o a través de las entidades que los aglomeran o agremian, y hasta de los entes de gobierno local o nacional en los países que nos han brindado la oportunidad de trabajar con ellos y sus productores primarios. Y lo seguiremos haciendo hasta que Dios nos lo permita!

Aprovecho para agradecer a todos los productores ganaderos de América y del mundo que han confiado en nuestro trabajo, y nos han hecho parte de su equipo empresarial para el desarrollo de proyectos de Ganadería Racional en sus propiedades, así como para todas las entidades que nos han invitado también a trabajar junto a ellas por el progreso de los productores de sus países…

Gracias por los comentarios u opiniones que deseen compartir con nosotros a continuación respecto a este tema, y/o por compartir esta nota con sus colegas ganaderos y/o conocidos con interés en este sector productivo de la ganadería de producción de alimentos para consumo humano. Hasta pronto!