Miriápodos, otro de los aliados de los ganaderos racionales

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Iniciamos semana con este Lunes de Agronomía, estudiando un nuevo capítulo alusivo a la BIOCENOSIS, y específicamente trabajaremos sobre la entomofauna del suelo (o también llamada fauna edáfica). Es muy común en el ámbito ganadero moderno, cuando palabras como sostenibilidad y sustentabilidad están en auge, referirse cada día con más interés y aceptación a temas como el que hoy queremos abordar, pero casi siempre se destacan con gran protagonismo en los diferentes medios los roles que desempeñan en la Ganadería Racional organismos vivos de la mesofauna como son las lombrices y los escarabajos. Y que emocionados se perciben los ganaderos que han apostado por tecnologías como el Pastoreo Racional Voisin (PRV), u otras de sus versiones o derivaciones, cuando por fin aparece alguno de estos dos en sus suelos y trabajando sobre las heces de su ganado.

Sin embargo, la biocenosis de los ecosistemas ganaderos es todavía un campo sumamente amplio y profundo, poco expuesto académicamente, y en la práctica es todo un mundo por descubrir.

Surge entonces, de manera particular, un ansioso interés por parte del equipo de profesionales de CEG Internacional, por investigar e ir descubriendo cada vez un poco más de los “secretos” que guarda este atractivo, interesante e importante universo relativamente “oculto” para el conocimiento y provecho de quienes nos desempeñamos en el maravilloso ámbito de la Ganadería Racional. Y es así como hemos ido encontrando poco a poco cosas muy interesantes que nos gusta compartir abiertamente con ustedes, quienes hacen parte de la comunidad ganadera mundial y que nos vienen siguiendo a través de estos medios electrónicos, esperando que sobre la base que vayamos generando podamos mantener un vínculo permanentemente constructivo en interacción con cada uno de ustedes, esperando que a través de estos medios podamos hacer intercambio de conocimientos y de experiencias enriquecedoras para todos.

Con esta motivación, hoy queremos compartir una nota dedicada específicamente a otro de esos organismos vivos que aunque bastante menos protagónico que las lombrices de tierra y los escarabajos peloteros en las ganaderías, no deja de sorprendernos con su invaluable aporte a la regeneración de suelos degradados, a la reconstitución, reestructuración y para ayudar a mantener la fertilidad natural y el equilibrio biológico de los mismos. Y es que, al igual que con las lombrices de tierra y los escarabajos, no estamos hablando de un solo animalito, sino de toda una comunidad de ellos dada su basta diversidad intraespecie, y a los cuales se les ha clasificado genéricamente como los miriápodos.

Si nunca antes leíste o escuchaste hablar de estos, te invitamos para que nos acompañes en el desarrollo de esta publicación para que los conozcas (aunque estamos absolutamente seguros que al menos una vez en tu vida los habrás visto pero probablemente nunca te percataste de su importantísimo rol en la naturaleza); y si es que ya haz conocido de ellos, igual te invitamos a leer esta nota, y al final nos gustaría que contribuyas dejando tus comentarios y/o compartiendo lo que sabes para complementar y seguir construyendo al respecto. De antemano gracias a todos por estar con nosotros en esto!

 

Entomología de los suelos en uso ganadero

Generalidades de los miriápodos

Los miriápodos como los insectos pertenecen al subphylum uniramia (hace referencia a que tienen apéndices de una sola rama) los que a su vez pertenecen al phylum más numeroso del planeta que son los artrópodos. Entre las dos clases mayores, los quilópodos y los diplópodos presentan grupos muy diversos y faunas globales con unas 10,000 especies para los llamados ciempiés y 80,000 especies para los milpiés. Sin embargo solo se han descrito 2800 especies de ciempiés y 7000 especies de milpiés. Su principal característica es que tienen muchas patas, de lo cual deriva el término miriápodos, y también los populares nombres de ciempiés y milpiés, entre otros.

Características anatómicas y fisiológicas

Son ovíparos y algunos vivíparos. Los Sínfilos, Diplópodos y Quilópodos pueden presentar partenogénesis (tipo de reproducción sexual que consiste en el desarrollo de una célula reproductora hasta llegar a formarse un nuevo individuo, sin que se produzca fecundación; normalmente es el óvulo el que se desarrolla de este modo – la fecundación de estos puede ser interna o externa). En la mayoría, el intercambio de esperma es indirecto mediante espermatóforos o a través de una bola de barro con esperma. En algunos el intercambio de esperma es directo, con cópula. El desarrollo embrionario es anamórfico (eclosionan con un numero de metámeros y apéndices inferior al de los adultos) y en Quilópodos también epimórfico (eclosionan con el numero característico de metámeros y apéndices de los adultos pero no pueden moverse ni comer).

Los mecanismos de defensa contra amenazas o posibles depredadores, de estos artrópodos es que algunas especies tropicales secretan sustancias repulsivas para ahuyentar a sus depredadores, o cuando se siente perjudicados se enrollan en sí mismos en forma de espiral para protegerse (comportamiento este por el cual son bastante reconocidos). En la clase quilópodo sus movimientos rápidos les permiten huir de sus depredadores con facilidad.

Los Miriápodos se dividen en cuatro clases:

  • Quilópodos (popularmente denominados ciempiés)
  • Diplópodos (popularmente denominados milpiés)
  • Paurópodos
  • Sínfilos

Los miriápodos, son artrópodos (invertebrados con simetría bilateral, el cuerpo segmentado y recubierto por un tegumento duro (exoesqueleto) y las patas articuladas), mandibulados y antenados, dotados de respiración traqueal, poseen una cantidad variable de segmentos (entre 6 y 200), la mayoría son terrestres y según la clase a la que pertenezcan sus formas pueden ser aplanadas o cilíndricas de tamaños desde los 2 a 6 cm. Algunas especies tropicales pueden llegar a medir hasta 30 cm, sin embargo estos últimos no son muy comunes. La mayoría de los miriápodos son lucífugos e higrófilos es decir que huyen de la oscuridad y buscan de la humedad.

Es común que las personas no hagan la diferencia (confundan) entre un quilópodo (ciempiés) y un diplópodo (milpiés), siempre se asume que un cienpiés es igual a un milpiés y en realidad no es así, estos animalitos aunque pertenecen al mismo phylum de los miriápodos, taxonómicamente pertenecen a clases distintas.

Diferencias morfológicas entre los ciempiés y los milpiés

Quilópodos o ciempiés: morfología y generalidades

Miriápodos (Ciempiés)

Los ciempiés son miriápodos que pertenecen a la clase de los quilópodos (chilopoda), su cuerpo generalmente es aplanado, posee muchos segmentos que varían desde los 15 hasta los 191, en cada segmento poseen un par de patas. La mayoría de las especies tienen una movilidad rápida.

Presentan unas forcípulas (brazos) o apéndices prensiles que están ubicados bajo su cabeza con las cuales inyectan el veneno a sus presas para matarlas. Una de las particularidades de esta especie es que son los únicos animales que pueden modificar sus patas en colmillos para inyectar veneno a otros organismos. La picadura de un ciempiés puede resultar dolorosa para un ser humano, mas no es letal ni de gravedad.

Los ciempiés son carnívoros, se alimentan de pequeños artrópodos, también se alimentan de sapos, ranas y hasta culebras. Su principal importancia como parte de la biocenosis de los ecosistemas ganaderos (suelo/pradera), es que son reguladores de poblaciones bióticas ayudando a mantener así el equilibrio de especies en estos ecosistema. Los hábitats habituales son los bosques, en la hojarasca, en el musgo. Algunas especies pueden vivir a 20 o 40 cm de profundidad del suelo.

Clase diplópodos o milpiés: morfología y generalidades

Miriápodos (Milpiés 1)

Esta clase comprende 15 órdenes los cuales están clasificados según algunas características morfológicas; como el número de patas y diplosegmentos, el perfil y forma general del cuerpo, la configuración de la cabeza, y la posición del aparato accesorio de los machos para el traslado de esperma. Los órdenes se dividen en dos subclases según la presencia o ausencia de calcio en el exoesqueleto y estructuras reproductoras.

  • Subclase Penicillata: tienen un cuerpo suave ya que su exoesqueleto carece de calcio, sus cuerpos están cubiertos con mechones de sedas, los machos no presentan apéndices copuladores, la reproducción ocurre sin el contacto entre los sexos.
  • Subclase Chilognatha: Son de cuerpo duro por la presencia de calcio en el exoesqueleto; las sedas esparcidas, nunca en mechones; los machos presentan apéndices reproductores, a diferencia de los penicillata se requiere el contacto entre los sexos para la reproducción.

Generalmente presentan cuerpo en forma subcilíndrica con diplosegmentos o segmentos fusionados, tienen dos pares de patas en cada segmento, siendo esta una de las principales características que la diferencia de los cienpiés.

Vale aclarar que ninguna clase de miriápodos tiene mil patas, este nombre es simplemente para hacer la diferencia de que los milpiés tienen más patas que los ciempiés.

Algunas especies de milpiés pueden llegar a tener hasta 350 pares de patas. Las patas de los milpiés se articulan con el cuerpo en la parte media ventral, por lo que no son muy visibles, en cambio en los cienpiés las patas se articulan lateralmente con el cuerpo y son claramente visible a lo largo de ambos lados.

La mayoría de los milpiés son lentos en sus movimientos, viven entre material vegetal en descomposición. La humedad de estos microambientes les proporciona la temperatura adecuada para su sobrevivencia. Los diplópodos son inofensivos y no representan ningún peligro para las personas, algunas especies secretan sustancias repulsivas que puede causar lesiones en la piel, pero estas son indoloras y después de 2 o 3 días desaparecen sin ninguna consecuencia.

En el siguiente cuadro presentamos algunas diferencias entre quilópodos y diplópodos:

Quilópodos (ciempiés)

Diplópodos (milpiés)

Cuerpo aplastado Cuerpo subcilíndrica a cilíndrico
Un par de patas por segmento Dos pares de patas por segmento
Patas laterales Patas ventrales ( en el vientre)
Con forcípulas Sin forcípulas
Carnívoros Herbívoros
Antenas largas Antenas cortas
Se desplaza con rapidez Movimientos lentos

Importancia de los milpiés en los ecosistemas ganaderos

Miriápodos (Milpiés 2)

El suelo es un medio complejo, dinámico y en constante evolución, este dinamismo lo adquiere del conjunto de poblaciones de seres vivos que integran cada ecosistema, sean estos especies vegetales, animales y demás organismos vivos. A todo el conjunto de estas poblaciones bióticas que viven en un ecosistema se le llama biocenosis. Entonces podemos decir que biocenosis es la asociación equilibrada de seres vivos en un mismo espacio.

En esta nota técnica queremos resaltar la función que desempeñan los miriápodos en la incorporación de material vegetal al suelo (como fuente de materia orgánica) pero específicamente nos vamos a referir a la clase diplópoda o milpiés.

Los milpiés son detritívoros, es decir se alimentan de material vegetal, por lo tanto se les puede llamar aceleradores en la incorporación de material orgánico de origen vegetal al suelo, ya que el material que es consumido por ellos se incorpora más rápido. El material vegetal que es descompuesto por organismos descomponedores como hongos y bacterias tarda mucho más tiempo para ser incorporado como materia orgánica al suelo.

Generalmente los miriápodos son más activos en países de clima tropical que en zonas templadas, en cambio la lombriz de tierra es más activa en este tipo de climas templados que en climas tropicales. Este hecho justifica la razón del por qué a los milpiés se les encuentran en mayor cantidad en zonas tropicales.

Algunos datos revelan que en grandes bosques de clima tropical estos miriápodos consumen hasta el 31% del material vegetal en estado de descomposición y en bosques de clima templado este consumo puede llegar al 15%.

Los milpiés para alimentarse de material vegetal lo fragmentan y lo humedecen con sustancias que secretan de su cavidad bucal para luego ingerirlo. Un dato muy relevante es que estos miriápodos por medio de la digestión transforman el material que han ingerido en compuestos ricos en nitrógeno lo que desencadena la activación de las bacterias fijadoras de nitrógeno en suelo y plantas. Este hecho es de gran importancia y beneficio para la nutrición de las plantas (pastos y forrajes, entre otros).

En sistemas de producción ganadera que son manejados con Pastoreo Racional, nuestro equipo de profesionales (Cultura Empresarial Ganadera Internacional) ha podido observar que la actividad de los milpiés es intensa, más que cualquier otra especie detritívora o descomponedora. En fincas de Nicaragua que implementan Pastoreo Racional Voisin (PRV) se ha encontrado en el estiércol de tres (3) días del ganado bovino entre 6 y 10 milpiés, esta cantidad va en aumento con el paso de los días.

Miriápodos (Bosta 3 días)

Hicimos observaciones en bostas de 12 a 13 días y 18 a 19 días, y se encontró que la cantidad de milpiés en algunas bostas era el doble y el triple que en bostas recientes (por supuesto, esto incrementa proporcionalmente el proceso de transformación e integración de las heces en materia orgánica para los suelos de las ganaderías).

Miriápodos (Bosta 19 días - 2)Miriápodos (Bosta 19 días)

En una de las fincas en donde se hizo la observación y que al momento de hacerlas ya tenía más de 6 meses haciendo PRV, se encontró en algunas bostas de más 30 días una cantidad abundante (incluso impresionante) de estos miriápodos, pues se logró contar hasta 70 individuos, y la bosta completamente convertida en materia orgánica, lista para nutrir al pasto.

Miriápodos (Bosta mas de 30 días - 2)Miriápodos (Bosta mas de 30 días)

Un milpiés puede recorrer en un minuto hasta 120 cm por lo tanto no son animales que permanezcan en un mismo sitio todo el tiempo. Esa capacidad de movilidad de los milpiés nos hace pensar el porqué los encontramos en bosta de apenas tres días.

Las razones del porqué a los milpiés les gusta alimentarse de las bostas del bovino son las siguientes:

  • Porqué la bosta que deposita el ganado bovino es material orgánico de origen vegetal.
  • Porqué ya está en un estado primario de descomposición, ya que el bovino al rumiar el pasto lo tritura y lo convierte en partículas finas, lo que les facilita el trabajo de alimentación a los milpiés.
  • Porqué la bosta le proporciona condiciones idóneas para sus hábitats y alimentación. Normalmente se les encuentra por debajo de la bosta, en este medio tienen la humedad y oscuridad que necesitan, se sienten seguros. Recuérdese que son lucífugos e higrófilos. Les gusta la humedad y la ausencia de luz.
  • Es posible que la presencia de organismos descomponedores como hongos y bacterias en la bosta, permita hacer una relación simbiótica entre los milpiés y estos organismos.

Comentario final

Si en las fincas que se hicieron estas observaciones se contaban entre 6 y 9 meses de haber empezado a implementar pastoreo racional, es lógico asumir que en fincas que ya tienen más tiempo con esta tecnología la biocenosis puede ser incluso más activa y el papel de los miriápodos más relevante.

De igual manera se hicieron observaciones en fincas vecinas pero que no hacen pastoreo racional y la presencia de milpiés es casi nula. En algunas bostas no se encontró ningún organismo. Esta gran diferencia se da por que las heces están contaminadas con antibióticos o desparasitantes de alto poder residual, o también en algunos potreros habían aplicado herbicida. Los antibióticos y venenos, por supuesto, son perjudiciales para la vida de todos estos organismos vivos del suelo, razón por la cual ellos migran hacia otros ambientes no contaminados, o mueren ante su exposición, lo que explicaría la nulidad o ausencia total de organismos vivos en heces y suelos de las ganaderías en las cuales no se implementa el pastoreo racional.

Otro aspecto a mencionar es que en ganaderías tradicionales los potreros son amplios y las heces del ganado quedan muy dispersas y ante tal condición la activación de organismos descomponedores y detritívoros es baja.

Conclusión

Podemos asegurar que el papel de los miriápodos y específicamente de los diplópodos o milpiés toma gran importancia para las ganaderías, ya que estos organismos son aceleradores de la descomposición del material vegetal, incorporan al suelo materia orgánica con alto valor nutricional, mejoran la porosidad (debido a su desplazamiento permanente por el suelo), y demás propiedades físicas y químicas del suelo.

Entonces es obvio pensar que estos artrópodos son esenciales para mejorar y/o recuperar la fertilidad de los suelos, pero esto solo es posible si el productor adopta tecnologías que favorezcan la conservación y equilibrio de las poblaciones bióticas de los ecosistemas.

Por supuesto, que hace falta estudiar más sobre esta maravillosa especie de insectos artrópodos para conocer y aprovechar todos los beneficios que ya detectamos y los muchos más que seguramente aun no descubrimos. Mientras tanto nuestro esquipo de profesionales en los diferentes países de América seguiremos observando y tomando notas de la actividad que desempeñan estos miriápodos (y otros organismos vivos que integran la fauna de los ecosistemas productivos ganaderos) para luego compartir esta información con todos ustedes, nuestros lectores y seguidores, y que seguramente será de mucha utilidad para la comunidad ganadera de todo el planeta, siempre apuntando hacia la sostenibilidad y sustentabilidad de esta imprescindible actividad para garantizar la seguridad alimentaria mundial en los años presentes y los que están por venir.

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Lombriz de tierra y su función ecológica en los suelos de uso ganadero

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Comentario inicial:

“El dilema de los miedos y el cambio necesario”…

A la mayoría de los ganaderos sino es que a todos, nos pasa que cuando entramos a este bonito oficio de la ganadería racional u holística no logramos entender  muchos fenómenos que empiezan a suceder dentro de la finca con el suelo, el pasto, los árboles, la fauna, el ganado. Es algo normal y natural el no comprender todos los procesos que ocurren en un Ecosistema Productivo, pero lo que no es normal es ser necio e ir en contra de la naturaleza, lo que verdaderamente es un suicidio con invitados.

El objetivo mayor de estas notas que el equipo CEG Internacional elabora, es para que usted amigo ganadero tenga a mano herramientas que le sirvan para una mejor gestión de la empresa ganadera. Y es interesante saber que cada día se suman ganaderos al cambio necesario, muchos tienen dudas y miedos porque desconocen, no saben lo que puede suceder, y muy frecuentemente, aún habiendo dado ya el paso de emprendimiento de implementación de las tecnologías de Ganadería Racional, a veces no creen que la naturaleza es capaz de darnos más de lo que podemos darle nosotros a ella.

Justo es en ese preámbulo que identifico el dilema que afrontan, pues es de reconocer el gran daño que durante las últimas seis décadas han causado las empresas que dominan la agroindustria, porque han logrado romper las relaciones sanas y armoniosas del ser humano con la naturaleza.

Para muchos agricultores y ganaderos es inconcebible pensar que hoy en día se pueda cosechar un puñado de maíz sin tener que usar fertilizantes sintéticos. La campaña publicitaria permanente es que los suelos ya no sirven y que no existe razón alguna para no tener que aplicar las fórmulas que están disponibles en el mercado. Es absurdo, al menos yo así lo creo, pero es también algo cotidiano. Sin embargo, no se puede pretender obtener mejores resultados cuando uno no se atreve a hacer cosas diferentes, de ahí que ante los miedos que nos embargan, la solución está en dar el primer paso y permitir que tras el primero sigamos dando otros más que nos conduzcan hacia el nuevo objetivo planteado: No depender más de los insumos, ni de la maquinaria, ni de todo lo que venga de afuera, sino permitir a la naturaleza ser la naturaleza, y administrarla sabiamente.

El resultado del cambio

Hace un año empezamos a pastorear racionalmente el ganado en el área que utilizamos para hacer agricultura en nuestro proyecto particular. Cuando lo consultamos con mi padre, inicialmente él no estuvo de acuerdo porque aparecerían muchos insectos bajo el suelo y suponíamos que podría resultar riesgoso pues pensábamos que seguro comerían de la raíz de los cultivo. Para nuestra grata “sorpresa” y de paso también para nuestro aprendizaje, podemos asegurar que este año tendremos la mejor cosecha de frijoles que hacía ya buen tiempo no lográbamos obtener, y lo que suponíamos que iba a ocurrir al final, por supuesto, no ocurrió como pensábamos.

La única explicación que tengo para esto es que el ganado aumentó la cantidad de materia orgánica en el suelo, y por supuesto, si aparecieron los temidos animalitos bajo el suelo, pero no para hacer daño, sino, a juzgar por los resultados, todo lo contrario.  Y, claro, no es que el suelo haya mejorado exponencialmente su fertilidad, pero lo que si tengo claro es que ahí se desencadenaron procesos biológicos que favorecieron la vida del cultivo. Les cuento, honestamente, que no fue necesario aplicar ni una gota de insecticida para repeler algún insecto que pudiera causar daño. Aún no he conversado sobre esto con mi padre, espero que nos diga: “llévate el ganado del lugar donde hago mis hortalizas”, y ahí lo llevaré a que mire cómo están sus cultivos, para ver si insiste en quitar de allí el ganado.

Esa es una “pequeña” anécdota personal, con un gran mensaje de parte de la naturaleza para quienes decidimos “escucharla”, entenderla y guiarnos por sus patrones, no por los que queramos imponer nosotros mal aprendidos de la “ciencia” convencional.

Ya en otras notas elaboradas por el Equipo CEG se ha abordado el tema de la biocenósis, las relaciones simbióticas, y algunos procesos naturales que suceden cuando permitimos que los macro y microorganismos desempeñen su trabajo. En esta ocasión yo quiero ir a algo  más específico, así que expondré algunos aspectos relevantes de la lombriz de tierra, uno de nuestros mejores aliados como agricultores/ganaderos, esperando poner en evidencia algunos detalles útiles para quienes optamos por la Ganadería Racional.

Biología de la lombriz de tierra

No es la intención al escribir esta nota dar lecciones de biología del suelo, por tal razón me limito a mencionar algunas aspectos generales nada más de las lombrices de tierra, y posteriormente resaltaré la ecología de estos “gusanos de tierra” y su función en la calidad y/o fertilidad de los suelos de uso ganadero.

Lombrices (lombriz sobre una mano)

La lombriz de tierra pertenece al phylum (familia) de los anélidos, que está constituido por unas 1800 especies. De acuerdo a la clasificación taxonómica los gusanos de tierra pertenecen al orden de los oligoquetos, término que proviene del griego oligo (escaso) y queto (pelo); esta caracterización hace referencia a las diminutas filas de cerdas que tiene la lombriz de tierra en la parte ventral y lateral que le sirven para su movilidad. Otra característica de estos gusanos de tierra es que su cuerpo está constituido por anillos o segmentos en los que se repiten de manera consecutiva los mimos órganos. La lombriz roja (Eisenia foetida) tiene aproximadamente 95 segmentos y las lombrices terrestres entre 80 y 150. Generalmente miden entre 7 – 8 cm de longitud, sin embargo, hay algunas que llegan a medir hasta 35 cm de largo.

Existen importantes diferencias en la biología reproductiva de las lombrices. E. foetida por ejemplo tiene un promedio de vida de 16 años, muy superior a la lombriz de tierra silvestre que vive alrededor de 4 años. La fecundación de E. foetida ocurre cada 7 días mientras que la lombriz de tierra silvestre es cada 45 días. E. foetida tiene la capacidad de multiplicarse de manera más acelerada no solamente por el ciclo de fecundación que es más corto, sino por la cantidad de nacimientos 2-20 lombrices por cocón mientras que la lombriz de tierra silvestre apenas nacen 1-4 lombrices por cocón. Otro factor importante que incide de manera directa en la capacidad reproductiva de las lombrices son las condiciones climáticas, siendo más activas en climas templados que en climas tropicales.

Lombrices (cocón)

Ecología de la lombriz de tierra

Las diversas especies de lombrices de tierra ocupan nichos ecológicos distintos por tal razón se clasifican según la base de su alimentación y la zona del suelo en la que viven. Las especies que viven en la superficie suelen tener una coloración más oscura que las que habitan en las capas más profundas del perfil del suelo. Esta distinción y/o clasificación ecológica nos acerca y nos permite comprender mejor el papel que desempeñan estos gusanos en la fertilidad creciente de los suelos.

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A un primer grupo se les denomina Epigeas. Estas lombrices de tierra viven cerca de la superficie del suelo en donde se concentra el manto orgánico, y la razón básica del por qué prefieren este esta zona superficial del suelo es porque la M.O en descomposición es su principal fuente de alimentación.  En este grupo se reconoce a las especies Dichogaster sp  y Aymara sp, entre otras, dada su actividad aceleradora en la fragmentación de la materia orgánica. Las lombrices de tierra que pertenecen a este grupo ecológico tienen la capacidad de adaptarse a las variables condiciones ambientales de la superficie del suelo, condición que está relacionada al tamaño pequeño que tienen, a la pigmentación y altas tasas metabólicas y reproductivas.

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En la Ganadería Racional, al implementar tecnologías como Pastoreo Racional Voisin (PRV) o Silvo Pastoreo Racional Voisin (SPRV), las lombrices epigeas y anécicas son las principales fragmentadoras (ruptura y mineralización), del estiércol que deja el ganado en el potrero. Menciono el PRV y/o SPRV porque es como tal la única tecnología agroecológica aplicada a la ganadería que propicia todas las condiciones para que estas especies de lombrices actúen y funcione en ese complejo vivo y dinámico de un suelo sano y equilibrado.

Al segundo grupo se les denomina Endogeas. Este grupo ecológico vive a mayor profundidad del suelo, se alimentan del suelo y materia orgánica asociada. Para su movilidad en el interior del suelo construyen sistemas de galerías horizontales ramificadas mismas que llenan con sus propias deyecciones. Estas lombrices juegan un importante papel en la base natural y estructura física del suelo ya que con las galerías que construyen permiten la aireación y en consecuencia el suelo mantiene la temperatura interna normal favoreciendo de esta manera a otros organismos y a las plantas.  Además con su tránsito por los túneles van mezclando sus deyecciones poniendo a disposición minerales que las raíces de las plantas aprovechan. Las lombrices endogeas presentan ciclos de vida más largos que las epigeas, pero tienen la desventaja que tienen tasas de reproducción más bajas. Al alimentarse del suelo pueden sobrevivir mucho tiempo sin alimento proveniente de materia orgánica.

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Un tercer grupo lo constituyen las Anécicas. Estas lombrices construyen galería de manera vertical que miden varios metros hacia el interior del perfil de suelo. Una particularidad de este grupo de lombrices es que por las noches salen a la superficie del suelo para alimentarse de materia orgánica. Este material lo transportan hacia el interior del suelo, formando en las diferentes capas agregados de origen orgánico. Estas lombrices cuando emergen por las noches a la superficie para aprovisionarse de materia orgánica depositan sus deyecciones en la superficie del suelo por lo tanto devuelven nutrientes que pudieran perderse por la infiltración del agua hacia capas profundas en donde la mayoría de las plantas no podrían aprovecharlas.

Lombrices (humus de anécicas)

Esquema de la clasificación ecológica de las especies de lombriz de tierra

 

La siguiente tabla presenta información a cerca de la contribución relativa anual de las diferentes categorías ecológicas de lombrices en la sabana nativa de Colombia:

Lombrices (Tabla biomasa por grupos ecológicos)

Cuando las condiciones ambientales y ecológicas son ideales, las lombrices de tierra representan la mayor biomasa animal por metro cuadrado (m2) en los diferentes perfiles del suelo. Debo aclarar si, que los oligoquetos son más abundantes y activos en ambientes templados, así como en un suelo en el cual se den las condiciones ya referidas las lombrices de tierra pueden procesar a través de sus cuerpos aproximadamente 250 toneladas de suelo al año por ha. (J. Domínguez et al 2009).

La lombriz de tierra tiene una baja capacidad de transformación de energía alimenticia consumida en biomasa corporal (0.2 al 0.6%), esto las obliga a consumir una gran cantidad de materia orgánica, misma que devuelven al suelo en cantidad similar pero ya mineralizada. El experto, J.G. Restrepo, refiere que una población de 12 lombrices adultas por metro cuadrado pueden llegar a consumir entre 17 y 20 ton/ha/año de estiércol. Esto equivale a las excretas de 571 UGM aproximadamente.

La siguiente tabla presenta información a cerca del número en millares de invertebrados en 1 Acre* de suelo hasta la profundidad de nueve pulgadas.

Quiero resaltar de este cuadro la valiosa información del mismo, en cuanto a que la materia orgánica que aporta el ganado es un potente catalizador de los diferentes organismos vivos del suelo, por lo tanto todo ganadero que hace PRV o SPRV tiene el 100% de las posibilidades de mejorar la calidad y/o fertilidad de sus suelos. Por el contrario los que sigan pensando que la fertilidad de los suelos sucede en un ciclo reducido de reponer lo que se extrae sí y solo sí se aplican compuestos químicos sintéticos, seguirán enriqueciendo y alimentando el ego de las multinacionales mientras empobrecen la composición orgánica y la fertilidad de los mismos acortando su vida útil (Tom Philpott, Febrero de 2010).

Para finalizar me permito hacer el siguiente comentario concluyente:

Durante mucho tiempo he escuchado de parte de algunos ganaderos, agricultores e incluso agrónomos, que aseguran por ejemplo: el estiércol del ganado es abono para el suelo. Me parece que esta conceptualización es errónea porque simplifica y omite otros factores relacionados a la fertilidad del suelo.

Una vez en un congreso un agricultor que producía yuca, expresó su preocupación por que el material del tallo tardaba mucho tiempo en descomponerse y eso alteraba sus costos ya que tenía que pagar para retirarlos del campo para volver a sembrar. El experto le recomendó usar una máquina para triturar ese material e incorporarlo al suelo como abono. Pero, esto implica haber pasado por alto la siguiente consideración: En un suelo que es agredido constantemente por uso de maquinarias agrícolas, el material orgánico se vuelve un estorbo porque la desintegración, descomposición e incorporación es nula ya que faltan actores claves en este proceso, por ejemplo, lombrices.

La biocenósis y la materia orgánica se suceden en un ambiente de reciprocidad, de forma pues que, no existe la biocenósis sin materia orgánica y la utilidad de la M.O es disminuida si no hay organismos que la incorporen al suelo. A su vez, sin materia orgánica y/o sin biocenósis no hay fertilidad del suelo, y sin un suelo fértil no es posible producir sustentablemente y a un costo razonable, alimentos suficientes para las personas ni para los animales, y de una forma que sea realmente rentable para los productores.

Nunca se olvide que: “La dinámica de la vida empieza en el suelo”.

Inforgrafias CEG 2016 - Suelo vivo - Lombrices (2)

Fuentes de información:
  • Domínguez, M. Aira, M. Gómez-Brandon 2009. El Papel de las lombrices de tierra en la descomposición de la materia orgánica. Revista científica y técnica de ecología y medio ambiente.
  • J. Jiménez, A. G. Moreno, T. Decaens, P.Lavelle, M. J. Fisher, R.J. Thomas (1998). Las comunidades de lombrices en la sabana natural y pastizal introducidas en los llanos orientales de Colombia.
  • G. Restrepo. El suelo como la base de los agroecosistemas sostenibles.
  • José Ibáñez, 2011. Lombrices de tierra: Grupos ecológicos.
  • John Russel. Condiciones del suelo y crecimiento de las plantas
  • Tom Philpott, Feb. de 2010. New research: synthetic nitrogen destroys soil carbon, undermines soil health

 

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Cosecha de Agua con Keyline

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La humanidad en general habla cada vez más sobre su preocupación por los efectos del cambio climático en muchos y muy diversos ámbitos. La agricultura y la ganadería, por supuesto, no son la excepción.

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En este ámbito en particular nos quejamos con frecuencia por ejemplo de que ahora no llueve como en años pasados, que nuestras tierras cada vez están más pobres a causa de un manejo desacertado durante las 70 a 80 décadas más recientes como consecuencia de la revolución industrial y verde, y que en consecuencia son menos prolíficas para hacer ganadería y agricultura, actividades que por consiguiente ya no son tan productivas y rentables, y que todo es mucho peor cuando escasea el agua lluvia (sequías).

Y claro, en cierta manera y/o en buena medida estamos de acuerdo con eso, pero, al mismo tiempo, se nos ocurre una cuestión: ¿acaso nos hemos detenido a pensar qué hemos estamos haciendo mal?

La degradación de nuestros suelos en uso ganadero ha dejado desiertos por muchas partes del mundo, y antes de llegar a desertificar las tierras ganaderas, se han venido ocurriendo frente a nosotros una cadena de acontecimientos que nos están dando alerta y parece que nos hacemos los ciegos (las ignoramos a propósito), por ejemplo: nuestras tierras cada vez se muestran menos productivas, y por supuesto cada vez está más baja o hasta nula la rentabilidad que conseguimos de lo cosechado en ellas.

Lo peor, como insinuamos, es que lo hemos permitido, o incluso, hemos sido protagonistas de esta degradación, al prestarnos para ser cómplices de las industrias que promueven los métodos de producción agresivos con el suelo y los ecosistemas. No hemos sido para nada cuidadosos con los recursos de la naturaleza, al contrario, hemos usufructuado y derrochado hasta más no poder la generosa oferta ambiental, valiéndonos del “empoderamiento” de nuestras propiedades, y en un actitud tal, que casi le queremos decir al mundo (no en palabras, pero si con nuestros hechos): “Yo con mi tierra hago lo que se me antoje y nadie me va a venir a decir a mi que he estado en esto una vida entera (o lo heredé de quienes estuvieron en ello una vida entera) cómo es que lo tengo que hacer”.

Pero por estar actuando tan irracionalmente, no nos hemos percatado de que año tras año tenemos que padecer cuantiosas pérdidas a causa de la sequía. Sabemos que todos los años habrá una temporada seca, y aún así, siendo ganaderos toda la vida, cada año la sequía nos sigue quitando todo lo que se le antoja, sacando “provecho” de nuestra falta de planificación y de nuestra mente cerrada, y actitud preponderante y soberbia, o hasta necia de hacer las cosas como siempre y no abrirse a la posibilidad de intentar algo novedoso.

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¿Hasta cuando seguiremos así? ¿Por qué no aceptar nuestros errores de una buena vez, y asumir nuestra responsabilidad con el planeta y la humanidad? ¿Qué más tendremos que esperar que suceda, y cuánto más tendremos que perder para al fin hacer consciencia y salirnos de este nocivo círculo vicioso, y atrevernos a un cambio radical en nuestro manejo de la ganadería?

Se dice que la tercera guerra mundial será por causa de la escasez de agua. Tal vez sea solo especulación, pero no nos extrañaría si realmente así ocurre.

Y es que una escasez de agua no significa que se acabe toda el agua del planeta. Si nos ponemos estrictos con lo técnico, es improbable que nos acabemos toda el agua del mundo, ya que esta realmente no se agota, sino que circula cíclicamente. Lo que realmente significa es que el agua útil para los propósitos agrícolas y ganaderos, y aún más, para propósitos de su uso en humanos, se verá tremendamente limitado ya que una cantidad absurdamente incuantificable estará contaminada por nuestro mal uso que hemos hecho durante siglos de ella, o muy difícil de acceder a aguas de buena calidad y por lo tanto, a un alto costo o a una cantidad insuficiente para mantenernos productivos y rentables en la agricultura y/o la ganadería. Y, lamentablemente, la solución ha estado prácticamente en nuestras manos, pero por no querer aceptar que no hemos manejado este recurso (agua) racionalmente y que debemos preocuparnos desde ya en preparanos para los retos que el cambio climático nos está imponiendo en este sentido.

De acuerdo con esto, y tratando de sugerir una solución que consideramos como la más apropiada para cualquier productor agrícola o ganadero, queremos preguntar a ustedes como lectores de nuestras publicaciones: ¿Han oído hablar sobre la cosecha de agua?

Y es que la mayoría de nosotros, especialmente en el rol de productores de campo, estamos bastante acostumbrados a cosechar frutas, vegetales, pastos, kilos de carne, litros de leche, etc. pero ¿qué tan acostumbrados estamos a cosechar AGUA?

Eso es justamente lo que queremos proponerles ahora: ¡cosechar agua!

Y no hablamos de ir a un río o cualquier otra fuente a buscarla; hablamos del agua de lluvia que se precipita de la atmósfera sobre las tierras de nuestra propiedad o bajo nuestra administración

Nos hemos preguntado algunas vez: ¿cuánta agua cae por hectárea con una precipitación promedio de 500 milímetros anuales? (que no es precisamente alta)… La respuesta es 5 millones de litros por hectárea… ¿mucha agua verdad?

Pero curiosamente a las 24 horas después de una buena lluvia, como magia esta agua “desaparece” de nuestra propiedad, y entonces pregúntese ahora ¿que pasó con esa “tormenta”?… Parece que sólo vino de paseo y se fue ¿verdad?… Pero ¿A dónde se fue?

Pues bueno, les comentamos: el agua cuando se precipita del cielo al suelo, cuando no es cosechada, solo le quedan tres opciones, una es infiltrarse, otra es abandonar nuestro predio por escorrentía, y la otra es evaporarse. Todo dependerá de cómo estemos manejando los ecosistemas de nuestras tierras en uso ganadero.

Y bueno, lamentamos mucho tener que informar que la que más nos interesa y justo es lo que menos ocurre, es que haya infiltración. Esto sería, que no se pierda, sino que se quede almacenada en los suelos de nuestra propiedad para mantener los suelos productivos, incluso, durante las temporadas secas.

Pero, ¿por qué no se infiltran esos miles de litros de agua en nuestras tierras? Pues lamentablemente se debe a nuestras malas prácticas ganaderas o agrícolas, y a aquella nociva actitud, necia, rebelde o soberbia de creer saber todo y no aceptar consejos de nadie (no es de todos los productores pero si de un buen número, que nos atrevemos a asegurar, lamentablemente se trata de una mayoría).

Ahora se han de preguntar ustedes: ¿de cuáles malas prácticas hablan estos “locos”? si todo lo hacemos como lo copiamos de como lo hacen los expertos. Tal vez no pagamos una asesoría o consultoría, pero asistimos a conferencias, leemos el periódico, las revistas, navegamos en internet, asistimos a días de campo demostrativos que organizan los científicos expertos y empresas que nos venden las maquinarias, herramientas, equipos e insumos, nos mantenemos informados, y hacemos tal cual lo dicen…

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El problema, creemos, está en no “filtrar” la información y no comparar con otras fuentes de información, para verificar la conveniencia real de esos procedimientos, no en el corto plazo, sino a largo plazo. Nos dejamos deslumbrar de todo aquellos que produce resultados inmediatos o a corto plazo, y como no nos gusta vivir procesos, no nos gusta esperar y hacer las cosas con paciencia, sino que queremos ganancias sin mayores esfuerzos y esperas, entonces nos sentimos atraídos hacia esas “soluciones” mágicas que generan resultados a corto plazo, y que nos lo demostraron ante nuestros ojos.

Ejemplo de ello: La tala de árboles y el uso de arados de suelos para corregir la compactación de los mismos según aquellos expertos causada por el pastoreo, , las quemas de los potreros para poder hacer siembras rápidas y baratas de pastos “mejorados2 que se van poniendo de moda, establecer pasturas nuevas abundantes y muy verdes, como nos gustan, y para lograrlo incurrir en el uso indiscriminado de agroquímicos (fertilizantes) y agrotóxicos (venenos), y los sistemas ganaderos intensivos deslumbrantes en producción, como los feedlot o el pastoreo radial o en franjas…Entre muchas otras, similares a estas o hasta mucho más agresivas con los ecosistemas y los suelos pastoreables.

La mayoría de estas prácticas (por no decir que todas) dan como consecuencia la baja o nula materia orgánica de los suelos. Todas estas prácticas son causa de que nuestros suelos, aunque sea en tiempo de lluvias, los alcanzamos a notar sedientos, y en muchos casos con baja producción de forrajes y pobres cosechas, y como ya nos convencieron de que para mantenerlos productivos hay que estarlos talando, arando, quemando, resembrando con nuevos pastos “mejorados”, fertilizando con químicos y combatiendo malezas y plagas con venenos, etc. pensamos que si no asumimos esos costosos planes de manejo “tecnificado” o si no invertimos en costosos sistemas de riego, entonces no podemos lograr óptimos resultados para poder seguir adelante con nuestras actividades agroganaderas.

Pero, he aquí, que gracias a una persona que se reveló contra este sistema, que se atrevió a salir del círculo vicioso y buscar hasta hallar una manera diferente, y más conveniente para el productor que para los vendedores de maquinaria, equipos e insumos, y lograr hacer que nuestras tierras sean más productivas y se mantengan así a largo plazo sin depender de ayudas externas sino de hacer un manejo más racional de los recursos internos, los que Dios a través de su creación, la naturaleza y el ambiente, nos ofrecen generosamente, como es por ejemplo la precipitación anual (lluvias) que bañan e inundan nuestras tierras gratuitamente, que ahora disponemos de una opción tecnológica que nos ayuda a elevar al máximo los niveles de infiltración y retención de agua en las tierras que administramos.

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De lo que hablamos es del método cada día más reconocido bajo la denominación Keyline (voz inglesa), que traducido al español llamamos como Línea Clave, y se trata de un sistema de captura, conducción, infiltración y almacenamiento del recurso lluvia para generar reservorios naturales de agua para nuestros cultivos y cosechas, agrícolas o ganaderas, desarrollado en los años cincuenta del siglo pasado por el ahora reconocido agrónomo y agricultor australiano Percival Alfred (P. A.) Yeomans; quien se enfocó admirablemente en lograr un manejo más holístico del suelo, y con el propósito de reconstruir suelos degradados de forma natural, o de mantener los suelos fértiles y con alta productividad, captando y almacenando la mayor cantidad de agua en los mismos, y así hacer un uso más racional del recurso hídrico de la naturaleza, abaratando los costos de producción y mejorando los ingresos para el productor.

Sin embargo, el sistema es todavía bastante desconocido en el mundo agro-silvo-ganadero (como suele ocurrir con casi todas las tecnologías que no enriquecen industrias sino que favorecen directamente a los productores).

Para entender y desarrollar el Diseño Hidrológico del Terreno (DHT) con el Keyline o Linea Clave, es necesario aprender a leer el paisaje y descubrir las líneas naturales del agua y las curvas de nivel propias de cada terreno. En todo paisaje natural hay que identificar el parteaguas, las crestas o lomos y los valles, en las geoformas naturales del terreno.

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Todos entendemos que el agua fluye de las partes altas, hacia las partes bajas (desde la cima de la colina hasta el llano o los “drenajes” o canales naturales por donde el agua circula hasta llegar a sus grandes reservorios, como son los ríos, mares y océanos por ejemplo); por lo tanto, los valles se mantienen más húmedos que las crestas del terreno.

Pues bien, con el diseño hidrológico del terreno (DHT), con el método de Keyline o Línea Clave, este patrón natural de flujo del agua cambia, y ahora hacemos que el agua de lluvia se mueva más horizontalmente por las partes altas del terreno, y desde ellas vaya descendiendo y formando reservorios equidistantes a lo ancho de la pendiente, permaneciendo entonces más húmedo todo el terreno que como estarían bajo en las condiciones naturales de escorrentía. E incluso, si no se tratase de un terreno montañoso, siempre se buscará la manera de hacer que se formen estos reservorios de infiltración, aprovechando el relieve natural de cada terreno, ya que tratándose de campos para uso agrícola o ganadero, hasta el más “plano” tiene un cierto desnivel que siempre podremos aprovechar a favor de nuestros intereses de retener el agua en todo el campo, antes que dejarla perder o evacuar.

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Es así como el empleo del método de Línea Clave en una parcela agrícola o en establecimiento de praderas, implica concretamente en hacer el surcado paralelo y equidistante para que se vaya formando dicha Línea Clave, tanto hacia arriba como hacia abajo de la extensión del terreno. De esta forma, se garantiza que el recorrido del agua de lluvia sea más equilibrado en todo el terreno, independientemente desde dónde y hacia dónde tengamos que hacerla fluir, pero siempre buscando que se vaya infiltrando y reservando equitativamente en todo la extensión, con los beneficios que ello implica.

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P.A. Yeomans inventó para este trabajo lo que se denomina ahora como el apero Yeomans, que es una herramienta o equipamiento adaptable a una máquina agrícola (tractor), que surca el subsuelo sin voltear la superficie, de tal modo que las zanjas o surcos que se van formando se constituyen en las vías de conducción natural del agua, desde y hacia donde necesitemos movilizarla y/o distribuirla. El apero Yeomans es toda una revolución tecnológica, que antes que agredir o destruir un suelo, lo convertirá en un maravilloso y muy favorable reservorio natural de humedad para mantenerlo fértil y productivo.

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En definitiva, estamos ante una maravillosa solución, sumamente racional, para no seguir desperdiciando el agua lluvia, un “regalo” invaluable, que con un manejo inteligente y estratégico como el diseñado por PA Yeomans, para la COSECHA DE AGUA para los productores que apuestan por la Ganadería Racional.

Si quieres conocer más sobre ésta y otras tecnologías para el manejo holístico y/o racional de los recursos naturales para la productividad ganadera, debes estar atento a nuestras próximas publicaciones, y/o ponerte en contacto con profesionales del Equipo de Cultura Empresarial Ganadera Internacional.

 

  • Autor: MVZ Ruperto Córdoba
  • Co-autor: Zoot. Esp. Michael Rúa Franco
  • Red de Profesionales CEG Internacional
  • CEG México – Estado de Campeche

 

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Biocenosis y sus beneficios en la ganadería

Hoy es lunes de agronomía y vamos a hablar un poco sobre un concepto al que en el equipo CEG constantemente hacemos referencia como el eje fundamental para incrementar la productividad en las ganaderías a pastoreo: LA BIOCENOSIS.

La biocenosis, es un término originado en el año 1877, también es conocida como comunidad biótica o comunidad ecológica, es un conjunto de organismos de diferentes especies que viven y coexisten dentro de un espacio definido, el cual ofrece condiciones ambientales necesarias para la supervivencia de estos seres vivos. A su vez, la biocenosis está conformada por la fitocenosis, que es el conjunto de vegetales (de toda clase), por la zoocenosis, que es el conjunto de animales (de toda clase), y finalmente por microbiocenosis, que es el conjunto de los microorganismos.

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Ahora ustedes se preguntaran ¿Cómo un término tan complejo como este puede  beneficiar o afectar nuestras fincas ganaderas? Y para despejar la duda tendremos que ir desglosándolo y poniéndolo en términos prácticos. Empezando por comprender  que una finca en realidad es un espacio vivo que alberga muchas poblaciones de diferentes especies, dentro de las cuales se encuentra el ganado, el cual depende de otros para sobrevivir, y aquí es donde viene la magia, donde se desarrolla el circulo virtuoso, el ciclo natural que asegura la rentabilidad y la sustentabilidad de la actividad ganadera.

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A diferencia de lo que se cree hoy día o más bien desde la mentada revolución verde, donde nos vendieron la idea de que la productividad de nuestras fincas está en darle vuelta al suelo, seguir planes de fertilización, proveer alimentos balanceados y depender de un montón de insumos producidos en grandes plantas industriales. Donde el bolsillo no alcanza, las fincas producen menos, tenemos más plagas, suelos erosionados, pasturas degradadas y un sistema de producción que no favorece la supervivencia de las comunidades ecológicas que deberían coexistir en nuestras fincas.

La revolución verde para los agricultores representó mecanización, fertilizantes y venenos, consideró el suelo como un insumo más. NO implicó considerar la tierra como un organismo vivo, a los vegetales como alimentos que deben ser sanos, y a los trabajadores agrícolas y sus familias como constructores de una riqueza que no pueden ni deben pagar con su salud. (Jairo Restrepo)

 

Como ganaderos, una de nuestras preocupaciones es la producción de forraje en cantidad y calidad que alimente de forma adecuada nuestro ganado, pero un buen forraje es solo el resultado de un suelo saludable, y un suelo saludable no es más que una consecuencia de la vida que en él se desarrolle (biocenosis en todo su esplendor).

Recordemos que los microorganismos del suelo actúan como agentes primarios para la conducción del ciclo de los nutrientes (Nitrógeno –N-, Fósforo –P-, Potasio –K-, y micronutrientes), la regulación de la dinámica de la materia orgánica del suelo, el secuestro del carbono (y otros gases con efecto invernadero) en el suelo y los cultivos. Modificando favorablemente la estructura física y química del suelo (mejor retención de humedad y nutrientes, y mayor porosidad); la mayor capacidad de almacenamiento de agua, de oxígeno y de carbono; aumentando la cantidad y disponibilidad de nutrientes para la vegetación y promoviendo la salud de las plantas.

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Pero en el suelo no solo conviven microorganismos (bacterias, hongos, levaduras, actinomicetos), también está la microfauna (protozoos y nematodos), los mesoorganismos (tardígrados, rotíferos, colémbolos y ácaros), los macroorganismos (hormigas, lombrices, milpiés, tijeretas, cochinillas, termitas, escarabajos, caracoles, babosas, etc.) y las plantas ( incluyendo sus raíces y las algas).

Todos estos organismos facilitan nutrientes y un ambiente óptimo para que las plantas y la comunidad que allí habita progresen. Las plantas usan estos nutrientes para realizar fotosíntesis y generar sus propias estructuras (alimento para los herbívoros). A nivel de sus raíces las plantas segregan residuos de sus propios procesos, que a su vez son alimento y hogar para los microorganismos y la microfauna. Las plantas en su estructura orgánica hospedan a los mesoorganismos y cuando sus estructuras mueren, proveen alimento y albergue a los macroorganismos. Quienes son responsables de los procesos primarios del reciclaje de la materia orgánica, estructuradores de túneles en el suelo (bioturbación) y mejoradores de la infiltración de agua.

Tal y como se ha mencionado, los organismos del suelo proveen cuantiosos servicios necesarios para el desarrollo de un ecosistema productivo, por lo que se detalla a continuación un resumen sobre los diversos organismos implicados en las distintas funciones que se producen en el suelo:

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Fuente: FAO, Estudio sobre la vida en el suelo

El suelo se ha llevado miles de millones de años en formarse y la parte más importante de su conformación es la rizófora que son los horizontes donde se desarrollan las raíces de las plantas, también es el área con mayor contenido de materia orgánica y de vida, o por lo menos así debería ser. Los microorganismos a su vez segregan de su metabolismo polisacáridos que mantienen unidas las partículas del suelo formando agregados de suelo y humus (materia orgánica estable), donde se almacenan los nutrientes, el oxígeno y el agua, poniéndolos a disposición de las plantas.

Es importante entender que en términos de fertilidad del suelo, el Humus es el mejor administrador de nutrientes, ya que el mismo funciona como un banco supremamente eficiente, que libera y almacena nutrientes de acuerdo a las necesidades del ecosistema y es ahí donde un suelo puede ser inmensamente e indefinidamente fértil conforme logre incrementar la cantidad de humus. Esto no se logra con ningún otro sistema de fertilización, más que a través del CÍRCULO VIRTUOSO que hemos ilustrado aquí.

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Otra función importante de los organismos del suelo y de gran beneficio son las relaciones simbióticas, entre las cuales sobresalen las relaciones entre plantas y organismos del suelo. Una relación simbiótica es como un noviazgo entre plantas y microorganismos, donde las dos partes se complementan y por tanto se benefician una de la otra (ganar-ganar), por ejemplo las bacterias del genero Rhizobium se asocian a plantas leguminosas, y estas plantas permiten que las bacterias de este género nodulen y se establezcan en sus raíces donde obtienen alimento necesario para sus funciones vitales. Mientras que las bacterias tienen la capacidad de tomar Nitrógeno atmosférico y ponerlo disponible para plantas que las hospedan y para el suelo. Estudios demuestran que las leguminosas desarrollan relaciones con cepas específicas de esta bacteria, las que a su vez cuando se establecen tienen la capacidad de generar un ambiente promisorio para generar nuevas y bastas relaciones de este tipo.

Estas relaciones pueden ser tan amplias como la misma biodiversidad así lo permita, es decir que si en nuestros potreros, en nuestras fincas, manejamos diferentes especies de plantas, esta diversidad atraerá más tipos diferentes de organismos y por ende mayor probabilidad de tener los beneficios directos de las micorrizas, el Rhizobium, la Thricoderma, entre muchas otras relaciones conocidas y desconocidas en este medio que no solo facilitan la nutrición, sino que también tienen funciones importantes en la salud y la remediación de suelos, plantas y organismos vivos en permanente dinámica.

“La riqueza del suelo está determinada por el número de pequeños animales y microorganismos que habitan en él”

En síntesis, en toda biocenosis, todos dependen de todos y de todo su entorno o biotopo (y esto es denominado HOLISMO). El espacio geográfico (biotopo) ofrece condiciones básicas como luz, temperatura, humedad, entre otras cosas, las cuales pueden variar y afectar o beneficiar a la comunidad que allí coexiste. Las plantas dependen del suelo para nutrirse y sostenerse; también necesitan de los insectos para su reproducción. El suelo alberga la micro, macro y meso fauna quienes promueven su fertilidad, mejoran su estructura y funcionalidad. Los organismos del suelo a su vez necesitan de los residuos orgánicos, provenientes de las mismas plantas, de las excretas y de los restos de animales que allí viven. Y los animales también precisan de la vegetación para alimentarse y refugiarse. Esto, en esencia, es lo que llamamos un Ecosistema Productivo, un ciclo donde todos nos relacionamos y dependemos de la existencia del otro para sobrevivir.

Esto, en esencia, es lo que llamamos un Ecosistema Productivo, un ciclo donde todos nos relacionamos y dependemos de la existencia del otro para sobrevivir.

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Ahora, depende entonces de cada uno de nosotros como administradores de los recursos que la naturaleza nos provee y que el ambiente nos ofrece, en cada uno de los ecosistemas productivos cuya administración o gerencia tenemos a cargo, que podamos garantizar (o no hacerlo) que tan saludable y biodiverso mantengamos nuestros ecosistemas productivos.

Saludable hace referencia al equilibrio natural que ahí se debe presentar; y entiéndase por equilibrio a que ninguna población de la comunidad biótica se salga de control y afecte o amenace la existencia de otras especies.

No olvidemos que a mayor diversidad más equilibrio y más autorregulación. Por ello el Silvo Pastoreo Racional Voisin (SPRV), tecnología que promovemos para una ganadería más correcta y acorde con las necesidades actuales y futuras del planeta que habitamos, toma como base fundamental este concepto, la biodiversidad (sustentada en el fomento de una óptima biocenosis) que se promueve en este sistema de producción, elimina la dependencia de insumos externos y promueve la vida en toda su plenitud, y tras ello llegan todos los beneficios expuestos en la presente nota técnica.

Autores:

Oscar Jiménez y Marybell Muñoz

Ingenieros Agrónomos

Cultura Empresarial Ganadera Internacional

CEG Interactivo: Si aprovechaste y/o te gustó esta información, no te la quedes para ti nada más. Envíalo a tus amigos, conocidos y colegas Ganaderos o compártelo en tus redes y/o chats para que también la aprovechen. Y si tienes consultas, o comentarios, agradecemos que los dejes publicados a continuación para que podamos ayudarte a solucionar dudas o inquietudes.

¿Cuál es el mejor pasto para mi finca?

Hoy es Lunes de Agronomía en CEG Internacional y vamos a abordar una de las inquietudes más comunes y de gran importancia para nuestras ganaderías.

¿Cuál es el mejor pasto para mi finca?

Esta es una de las preguntas que los ganaderos más frecuentemente nos hacen y cuya respuesta suele ser tediosa para el ganadero tradicional. Y es que muchas veces nos gusta que la respuesta sea concreta, que nos digan es esta variedad o aquella otra especie. Sin embargo, la solución la tenemos más a la mano de lo que creemos, solo es cuestión de sacar un ratito caminar por los potreros, por la zona, observar y analizar lo que está sucediendo, entrevistar a los más viejos en esto, e intentar comprender lo que ha pasado en nuestros terrenos con el paso de los años.

20160626_062017Foto 1. Brachiaria decumbens manejado en PRV y en asocio con diversas especies rastreras y arbóreas. Fotografía tomada por Marybell Muñoz, en Finca El Poró, Costa Rica.

Ahora, tome lápiz y papel e intente contestar las siguientes preguntas:

  • ¿Cuáles pastos ha tenido en su finca?
  • ¿Cuáles le han funcionado mejor?
  • ¿Cuáles pastos no le han funcionado?
  • ¿Por qué no le han dado resultado?

Estas son algunas de las preguntas con las que respondemos a la incógnita del mejor pasto. Cada finca es distinta y han sido manejadas de forma diferente, el ganadero es conocedor de la historia de la propiedad, sabe que ha sucedido a lo largo de los años y ha experimentado en carne propia el cambio climático, sabe cómo se han venido comportando sus potreros y por ende es la persona más adecuada para responder a estas interrogantes.

El recurso más importante con el que cuenta todo ganadero es el suelo y el forraje que en él se produce, tenemos pastos que han estado presentes en las fincas durante años, han soportado los diferentes manejos, las inclemencias del tiempo, y en ocasiones hasta los hemos intentado perder con el uso de herbicidas. Después, vamos a las ventas de agroinsumos y pedimos el mejor pasto, el que aguante la plaga que nos ha estado afectando por algún tiempo, el que produzca más, el que tenga más nutrientes. Es allí donde tienen una respuesta sencilla y en ocasiones es la especie más cara de todas.

El recurso más importante con el que cuenta todo ganadero es el suelo y el forraje que en él se produce…

Compramos estas semillas que requieren preparación de terreno (herbicidas, mecanización, fertilización, entre otras) para poder obtener buenos porcentajes de germinación, seguido de preparar el terreno se utiliza una sola especie en todo el lote, si no es en toda la finca e iniciamos un monocultivo dependiente de insumos externos, que limitan la actividad microbiológica del suelo, con características bastante especificas y por ende su adaptación a los cambios del clima es deficiente. Aclaramos, que estas especies son muy buenas, el problema es como las establecemos y como las manejamos.

Por otro lado, el Pastoreo Racional Voisin (PRV) favorece la biodiversidad microbiológica y macrobiológica (Incrementa la biocenosis), nos permite aprovechar y sacar el máximo rendimiento de los pastos con los que cuenta la finca, estimula la proliferación de diferentes variedades forrajeras en un mismo terreno, además de las leguminosas nativas que pueden ir apareciendo con el tiempo. Esta diversidad de especies van a prestar un sinnúmero de ventajas en nuestro sistema productivo, aportan los nutrientes en cantidad y calidad que el ganado requiere sin depender de insumos externos, mejora la calidad del suelo, reduce la proliferación de plagas y enfermedades, y permite que los forrajes respondan y se adapten de forma natural a las demandas del sistema productivo. Esto es lo que al fin de cuentas verdaderamente nos va a permitir ser eficientes y rentables.

20160526_103745Foto 2. Muestreo de pastos en asociación y algunas leguminosas nativas. Fotografía tomada por Oscar Jiménez en Finca El Poró, Costa Rica

En este caso podemos dar testimonio propio donde hemos encontrado alrededor de seis especies diferentes de pastos en un área de muestreo de un metro cuadrado, asociados a al menos dos especies diferentes de leguminosas nativas. También hemos encontrado nuevas especies de pastos que aparecieron tras haber implementado esta técnica de pastoreo (PRV), estos pastos no habían sido vistos en la zona por más de ocho años y las semillas aún se encontraban latentes en el suelo.

Al igual que muchos, iniciamos en esto de la ganadería estableciendo pastos mejorados en la finca, pasábamos horas analizando las fichas técnicas de cada especie y buscando el mejor pasto. La incorporación de estas especies se fue realizando por etapas para poder manejar el ganado aún teniendo áreas en establecimiento, fue un proceso lento que nos permitió aprender muchas cosas. Uno de los aprendizajes fue ver que los pastos que se estaban introduciendo soportaban muy bien el verano pero cuando la condición era opuesta y había abundancia de lluvias estos se estresaban y limitaban su producción. Entonces, decidimos cambiar la estrategia y asociamos pastos naturales a los ya establecidos, obteniendo semilla de las fincas vecinas, se dejó de utilizar herbicidas, fertilizantes y hasta se dejó de mecanizar porque ya no era necesario ni tan siquiera para la siembra.

20161006_101719Foto 3. Bejuco engordador (Calopogonium mucunoides), Foto tomada por Oscar Jiménez en Finca El Poró, Costa Rica.

Por otra parte notamos que la asociación de pastos (naturales, mejorados y diferentes especies) responden mucho mejor a las condiciones extremas, dándose un juego entre especies en base al clima, si alguna de las especies cede espacio, otra lo llena y así sucesivamente, manteniendo siempre una muy buena producción de forraje a un costo muy bajo, tanto de establecimiento como de manejo, mejorando cada vez más la calidad de nuestros potreros sin tener que intervenir.

Por eso les recomendamos que antes de pensar en introducir nuevas especies a sus fincas primero caminen por los potreros y observen que sucede, con que especies cuentan y traten de identificar la importancia de cada una y les garantizamos que se sorprenderán. Entre más especies podamos manejar en un potrero más estimulamos la biocenosis. Sí asociamos los pastos con plantas arvenses, arbóreas, arbustivas, medicinales y leguminosas la biodiversidad sería muy basta y esto atraería también una gran cantidad de insectos entre los cuales pueden aparecer controladores biológicos y las tan importantes abejas, permitiéndonos acercarnos a un ecosistema balanceado, en el que las afectaciones de plagas y enfermedades tanto en los pastos como en el ganado estarían controladas por el mismo equilibrio natural del ambiente productivo.

…antes de pensar en introducir nuevas especies a sus fincas primero caminen por los potreros y observen que sucede, con que especies cuentan y traten de identificar la importancia de cada una y les garantizamos que se sorprenderán!

Si esta nota ha sido de tu agrado e interés por favor no olvides comentar con nosotros tus opiniones sobre este tema, y/o comparte esta nota en tus redes sociales, o envíalo por correo a tus colegas y amigos de la ganadería en el mundo…

Autores:

Oscar Jiménez y Marybell Muñoz

Ingenieros Agrónomos

Cultura Empresarial Ganadera Internacional

Sede Costa Rica.

Compactación del suelo: ¿Es mala o no?

Hoy es Lunes de Agronomía en CEG Internacional, y vamos a hablar de un tema del que mucho se nos cuestiona a los promotores del Pastoreo Racional Voisin (PRV) y es el de la compactación del suelo, ya que se ha promovido la idea convencional de que la compactación es mala para el suelo y para los cultivos a establecer en el mismo, y en PRV al sostener altas cargas animales instantáneas en áreas poco extensas el suelo se compacta, pero los promotores de PRV argumentamos que esta compactación no es mala sino todo lo contrario, buenísima, tanto para el suelo, como para los cultivos que sobre este se desarrollan. A continuación lo explicaré para ustedes, mis lectores…

¿Qué es la compactación?

compactacion-suelo-cortesia-inta-argCompactación del suelo – Cortesía: INTA Argentina

En agronomía, y específicamente en el área de edafología (ciencia de los suelos), se define como la reducción de la densidad aparente del suelo (o mejor como: la conversión de la densidad aparente del suelo en densidad absoluta).

Para entenderlo un poco mejor, recordemos algunos conceptos y principios de la física: La densidad aparente es la relación entre el volumen de un cuerpo o materia y su peso en seco; recordemos el principio de la física que define la densidad absoluta como la relación entre masa y volumen, donde la masa es el peso seco de un cuerpo o materia y el volumen es el espacio que ocupa dicho cuerpo o materia. La edafología establece, a partir de estos principios físicos, que la densidad del suelo en su estado natural es mayor que la densidad de ese mismo suelo si le extraemos el agua y aire (suelo compactado), y esto, en detalle, es lo que se denomina compactación.

¿Cómo se forma el suelo?

Prácticamente casi todo suelo usado para agricultura y ganadería se compone de tres partículas clásicas: arena, limos y arcillas. Todas ellas provienen de la desintegración de rocas, incluso de la roca madre (capa profunda del suelo) y rocas volcánicas o rocas que emergen a la superficie por procesos erosivos de la tierra. En este proceso de desintegración por efectos físico-químicos y biológicos en la naturaleza, las partículas de roca que se van formando van adquiriendo un tamaño, quedando de mayor tamaño las arenas, de menor tamaño los limos y prácticamente microscópicas las arcillas.

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Como es lógico, debido a que las arenas quedan de mayor tamaño, entre las partículas de arena quedan muchos espacios “vacíos”, que dependiendo de las condiciones agroecológicas del entorno, dichos espacios se llenan de aire y/o de agua en el suelo. En el caso de los limos, estos espacios “vacíos” obviamente son más estrechos, y en las arcillas muchísimo más. Esta es la razón por la cual los suelos muy arenosos no son buenos retenedores de agua (son mucho más porosos, lo que significa que tienen mayor densidad aparente), los suelos limosos son buenos retenedores de agua y a la vez porosos, por lo que resultan más equilibrados pero son los que en época lluviosa pueden tornarse un poquito lodosos, mientras las arcillas son las que más agua retienen y esto los hace muy encharcables por lo que no drenan bien el agua y son aquellos suelos que en época seca son casi impenetrables, y en época lluviosa son fácilmente penetrables pero también inundables por largas temporadas. Como ya podemos suponer, los suelos predominantemente limosos son los que resultan más trabajables, pero lamentablemente no todos los ganaderos pueden elegir en qué lugar del mundo (y junto con ello en qué tipo de suelo) establecer su ganadería.

Claramente, los suelos muy arenosos no son fáciles de compactar, pero los limosos y los arcillosos sí, y sobre todo estos últimos. Sin embargo, los suelos muy arenosos tienden a ser obviamente más áridos y poco deseados (menos aptos) para la agricultura o ganadería. No significa esto que los suelos arenosos no se usen para agricultura y ganadería (exceptuando los desiertos de arena), porque recuerden que todos los suelos llevan en su composición los tres tamaños de partícula, así que aún en suelos arenosos, los limos y arcillas permiten retener cierta cantidad de agua y nutrientes para que también en estos se pueda cultivar y/o hacer ganadería.

Pero, además de lo anterior, si los suelos no tuviesen más que arenas, limos y arcillas su fertilidad sería nula. Las rocas desintegradas por sí solas no aportan fertilidad al suelo. Para que un suelo sea fértil para la agricultura y la ganadería, tiene que haber otros participantes. La fertilidad de todo suelo está específicamente en la Materia Orgánica, y esta se forma por procesos biológicos naturales. La MO (Materia Orgánica) es el producto de la transformación de los desechos de los seres vivos (flora y fauna de los ecosistemas) en fracciones humificadas y mineralizadas de suelo. En otras palabras, mientras más vida vegetal y animal haya en un ecosistema (biocenosis), y las condiciones agroecológicas así lo favorezcan, mayor será la fracción de materia orgánica que se va acumulando sobre la superficie del suelo, y mayor también la fertilidad del mismo.

compactacion-mo-lombriz-cortesia-ipniMateria Orgánica producida por Lombriz de Tierra y otros Organismos Vivos del Suelo – Cortesías: IPNI

La fertilidad de todo suelo está específicamente en la Materia Orgánica… mientras más vida vegetal y animal haya en un ecosistema (biocenosis), y las condiciones agroecológicas así lo favorezcan, mayor será la fracción de materia orgánica… y mayor también la fertilidad del mismo!

Los suelos que trabajamos en la agricultura y ganadería, por tanto, no dependen de los aportes externos (a través de insumos de síntesis química) para su fertilización, excepto, claro está, cuando el agricultor o el ganadero les han proporcionado un manejo degradativo. Así pues, si sus cultivos no son productivos y para lograr que lo sean debe usted acudir a fertilizantes comerciales, usted ya sabe que lo que realmente ocurre es que su suelo es deficiente en materia orgánica, y esto a su vez significa que son pobres de vida o ya están literalmente “muertos” y no están siendo suficientemente capaces de recuperar su fertilidad mediante procesos biológicos naturales.

El problema grave de esto es, que aplicando fertilizantes químicos usted NO está resolviendo el problema, lo está agravando, porque los químicos de síntesis aniquilan toda forma de vida en los suelos debido a su toxicidad. Y si usted es de los que además combate “malezas” con venenos (herbicidas) lo está empeorando más, porque obviamente los venenos se caracterizan precisamente por su toxicidad, están hechos como tal para matar, así que aunque usted lo que busca es envenenar ciertas plantas, inevitablemente también está intoxicando los organismos vivos del suelo (los está matando) y como consecuencia de ello está empobreciendo su actividad biológica, está reduciendo su capacidad de producir materia orgánica y lo está tornando cada día menos fértil y productivo. Esta es la forma como los agricultores y ganaderos han venido contribuyendo con la esterilización de los suelos, que conlleva a su deterioro a mediano y largo plazo, hasta volverlos totalmente dependientes de insumos o en casos mucho más severos, a su desertificación (conversión en suelos desérticos).

¿Por qué se compacta un suelo?

Todo lo anterior está directamente relacionado con la compactación en el sentido que, un suelo mientras más pobre sea de materia orgánica y biocenosis (fauna y flora), será un suelo que se va a compactar mucho más fácilmente. Esto es, porque la materia orgánica en su forma, textura y estructura es lo más parecido que hay a las partículas de limo. La materia orgánica se va acumulando en la superficie del suelo (que es donde la producen y depositan los organismos vivos), y luego se va combinando con las partículas de arena, limo y arcillas de la capa de suelo que hay justo debajo de la materia orgánica. De esta forma se va modificando la forma, textura y estructura de los suelos, y esta modificación es sumamente positiva para la agricultura y la ganadería.

Concretamente podemos decir que mientras más materia orgánica haya en el suelo, más fértil y productivo será, y esto se debe a que la MO tiene el mismo o mayor potencial para retener agua y nutrientes que las partículas de arcilla (y como los suelos ya tienen arcillas y estas se combinan con MO, se tornan más retenedores de nutrientes minerales), al mismo tiempo, la MO es una materia porosa que se puede comparar por ejemplo con una esponja o espuma sintética, así que también es retenedora de oxígeno y de agua (humedad), y que aunque se compacta retorna rápida y fácilmente a su estado natural (acolchonado). Aquí es justamente donde está buena parte de la clave, y uno de los principales argumentos de los que somos Voisinistas (promotores del PRV para las ganaderías) para afirmar que la compactación que hace el ganado sobre el suelo, muy a pesar de las altas cargas animales instantáneas, no es mala, sino lo contrario, resulta positiva. Entonces, un suelo que no se recupera de la compactación, literalmente es un suelo que es pobre, o se ha empobrecido de MO debido a las prácticas degradativas de agricultores y ganaderos.

compactacion-suelo-cortesia-infocampo-argSuelo deteriorado y compactado por malas practicas agrícolas y ganaderas – Cortesía: Infocampo Argentina

…un suelo que no se recupera de la compactación, literalmente es un suelo que es pobre, o se ha empobrecido de MO debido a las prácticas degradativas de agricultores y ganaderos!

¿Cómo se descompacta naturalmente un suelo?

Por si acaso no está quedando claro, lo digo más explícitamente: los organismos vivos del suelo en la búsqueda de los desechos orgánicos que van quedando sobre la superficie de la tierra, se van desplazando de abajo hacia arriba, y de arriba hacia abajo, y a su paso van dejando orificios tubulares a los que se les denomina “capilares del suelo”, a través de los cuales circula oxígeno y agua. Mientras mayor cantidad y calidad de sustrato haya en la superficie, mayor estímulo hay para que se desplacen más organismos vivos en el subsuelo dejando más y más capilares, y este es el trabajo que explícitamente descompacta los suelos. Por supuesto que, un suelo con mínima o nula biocenosis NO se podrá descompactar naturalmente, y es cuando el agrónomo recomienda (equivocadamente) pasar una herramienta de arado para descompactarlo.

He aquí entonces, otro de los argumentos que usamos los Voisinistas para afirmar que el suelo no necesita los arados (estos además tienen el problema de favorecer la erosión, al desintegrar el suelo y al desfavorecer los depósitos de materia orgánica y reducir o anular la biocenosis, por eso decimos que erróneamente un agrónomo recomienda arar suelos, cuando esta supuesta solución agrava el problema). De paso este es otro de los argumentos nuestros para afirmar que la compactación del suelo no es problema en PRV, y que al contrario, es favorable y fácilmente recuperable, promoviendo sobre todo una potente biocenosis.

compactacion-capilares-lombriz-cortesia-agricultura-urbanaPerforación de lombriz de tierra en el suelo – Cortesía: Agricultura Urbana
compactacion-capilares-lombriz-cortesia-madridmasdCapilares formados por lombriz de tierra en el suelo – Cortesía: Madridmasd
compactacion-capilares-escarabajos-cortesia-wilkinsons-world-2012Perforación de escarabajos peloteros en el suelo – Cortesía: Wilkinson’s World
compactacion-capilares-hormigas-cortesia-arroba-de-los-montesPerforación y capilares formados por hormigas en el suelo – Adaptado de: Arroba de los Montes

¿Por qué la compactación es algo positivo en PRV?

Los agrónomos que promueven los métodos convencionales de agricultura, arando el suelo para su descompactación y para facilitar posteriores prácticas convencionales en el cultivo, erradicando la vegetación nativa para introducir semillas de especies foráneas bajo el argumento de que estas han sido mejoradas para producir un alimento de mayor calidad, deforestando y erradicando arvenses para establecer monocultivos supuestamente más productivos, controlando plagas con venenos y fertilizando con químicos, y cosas por el estilo, como ya es evidente de acuerdo con lo que he explicado hasta ahora, están favoreciendo la vulnerabilidad del suelo a la compactación, pero por supuesto ellos no están preocupados por la compactación del suelo ya que para estos la solución es fácil: pasar de nuevo el arado. Pero, el problema de fondo con este formato de agronomía convencional está en que, no están dispuestos a permitir a la naturaleza hacer su trabajo (eso le quita trabajo e ingresos a los agrónomos, y a las casas de insumos y maquinaria agrícola), por lo que emplean cualquier cantidad y variedad de argumentos “científicos” para tratar de convencernos de que la naturaleza no lo resuelve todo por sí misma, y que ante la compactación de un suelo no queda otro camino más práctico, rápido y eficaz que usar arados para descompactar.

En otras palabras, su visión de la compactación de un suelo es absolutamente negativa desde el punto de vista productivo y a la vez positiva para poder promover sus prácticas convencionales. Quiero dejar muy claro que respeto y apoyo absolutamente la profesión de la agronomía, yo trabajo con agrónomos, en nuestro equipo de trabajo los hay, así que nada de lo que he dicho está en contra de la profesión o de quienes la ejercen; sobre lo que si estamos en contra es de la visión convencional de un sector de la agronomía, que está dispuesta a impulsar el comercio de maquinaria, herramientas e insumos artificiales agrícolas, en vez de estar a favor de los procesos naturales en los ecosistemas ganaderos. Muchos de ustedes saben que a mi parecer solo queda un camino para la agricultura y la ganadería hacia el futuro: Los Ecosistemas Productivos.

La visión convencional de la agronomía nos ha nublado a los ganaderos la posibilidad de conocer, entender y favorecer los procesos naturales del suelo. Ya expliqué varios, pero hay otro más, que cuando yo lo conocí me dejó literalmente sorprendido, no solo por el proceso tan obvio y a la vez importante que es para la naturaleza, sino porque me hizo pensar en lo increíble que resulta que no lo hayamos notado o pensado antes (a esto me refiero cuando digo que los convencionales son hábiles para nublarnos la visión a los ganaderos y agricultores). Y al proceso natural específico al que me refiero es, que así como en el suelo hay organismos vivos que necesitan del oxígeno para poder vivir y cumplir sus funciones en la biocenosis y el ecosistema que integran, es claramente lógico que haya otros organismos vivos que también habitan el suelo pero que no necesitan del oxígeno, y al contrario, su mayor actividad se da en ausencia de oxígeno.

Parte de esto nos lo enseñaron desde la educación primaria en las clases de ciencias naturales y reforzado en la educación secundaria en las clases de biología, y aún más profundamente en la educación universitaria en las clases de biología y microbiología, entre otras. Nos enseñaron que en la naturaleza hay organismos y procesos naturales aeróbicos (que se dan en presencia de oxígeno) tanto como anaeróbicos (que se dan en ausencia de oxígeno). ¿Cómo es que nos olvidamos entonces de todo esto en el ejercicio de nuestras profesiones? Si el ganadero no lo sabe, puede ser normal, ya que no lo estudió con tanto detalle como los que somos profesionales en las diversas ciencias agrarias, pero que no lo sepamos (o más bien, que lo olvidemos) los profesionales parece increíble.

Entre estos microorganismos del suelo están las bacterias anaeróbicas. Una especie de ellas cumple un rol fundamental en los procesos biocenóticos naturales de todo suelo sometido a agricultura y ganadería. Me refiero a las bacterias anaeróbicas que producen el gas etileno. Hasta en la agronomía e ingeniería agroindustrial convencional este gas es producido para su uso como catalizador en la maduración de productos frutícolas y en su posterior conservación, y este uso es ampliamente conocido y difundido. Pero el papel que este cumple en la biología de suelos se ha mantenido callado, poco investigado y promovido, a pesar de la importancia que este tiene también en el cultivo de pastos y forrajes para la ganadería.

compactacion-suelo-vivo-cortesia-agricultura-regenerativa-ibericaSuelo vivo (microorganismos cooperan para la nutrición de las plantas) – Cortesía: Agicultura Regenerativa Ibérica

Explica el Prof. Pinheiro Machado (Brasil), que el gas etileno está involucrado en los procesos de renovación de la materia orgánica del suelo, en los procesos de mineralización del nitrógeno para que pueda ser tomado por las plantas para su nutrición, tiene además un potencial alelopático (inhibe otros procesos no convenientes), y hace parte del ciclo aerobio/anaerobio del suelo el cual controla la liberación de iones de los macroelementos y microelementos minerales para la nutrición de las plantas (pastos y forrajes), en suelos con buena estructura y densidad (suelos que acumulan materia orgánica como ya lo expliqué), pero que no hayan sido arados (obviamente, porque un suelo arado se mantiene todo el tiempo oxigenado y no habrá lugar a los procesos anaeróbicos).

De lo que expone el Prof. Pinheiro, y en el contexto de lo tratado en esta nota, podemos deducir que en todo suelo productivo es necesario que haya compactación. Si no hay compactación, no habrá condiciones anaerobias suficientes para que se produzcan niveles óptimos del gas etileno, y si este no se produce en cantidades óptimas se bloquean procesos biológicos muy importantes del suelo como los que expone el Prof. Pinheiro. Los organismos vivos del suelo se encargan de mantener un apropiado balance entre compactación y descompactación (ya lo hemos explicado).

Pero, notemos que hay una condición muy importante, y es que los suelos no deben ararse, y sumemos a eso que tampoco se pueden usar insumos que acusen toxicidad a los organismos vivos del suelo, como son los fertilizantes químicos y toda clase de venenos usados para controlar parásitos de las plantas o erradicar plantas arvenses e indicadoras, y tampoco pueden haber sido deforestados. Todo lo que afecte negativamente a los organismos vivos del suelo, altera negativamente también los procesos biocenóticos, y entre ellos la producción de materia orgánica y el ciclo del gas etileno (que es el de compactación y descompactación del suelo).

Aquí estamos entonces frente al tercer argumento de los Voisinistas, y de hecho, el más explícito de todos (pero complementando los dos anteriores), para afirmar la necesidad de que el suelo se compacte y lo favorable que es esto para los suelos en uso agrícola y/o ganadero. La ventaja para el cultivo de pasturas y forrajes está, en que el ganado manejado en altas cargas instantáneas es el que deja el suelo compactado, pero entre dos ocupaciones sucesivas de cada potrero debe pasar un tiempo prudente de reposo (o sea, sin pastoreo) para permitir el desarrollo de las raíces de las plantas, incluyendo arvenses o indicadoras (también las mal llamadas malezas), y sobre todo, para que haya una intensa actividad biocenótica por parte de los organismos vivos del suelo para que al movilizarse descompacten el suelo, y para que se produzca gas etileno favoreciendo todos los procesos de descomposición de la materia orgánica (humificación) y de mineralización de los nutrientes, en especial del nitrógeno, para que así la pastura se nutra mejor y se recupere con más vigor. No es gratuito que en todo proyecto PRV, entonces, lo primero que notan los ganaderos que se deciden a implementarlo, es la abundancia de pastura para su ganado. En síntesis, en las ganaderías es cierto que el ganado compacta el suelo, pero si se establece un manejo racional del pastoreo, también hay una fauna trabajando a favor de la descompactación, y este ciclo se sostiene indefinidamente haciendo que los potreros se mantengan suficientemente pastados.

compactacion-prv-cortesia-diario-del-huilaEl pasto abunda en PRV por una potente biocenosis en el suelo – Cortesía: Diario del Huila

Prácticas degradativas que favorecen la compactación del suelo ganadero:

1.- Deforestación: Los árboles, arbustos, y también las plantas arvenses e indicadoras (la mayoría de las cuales el ganadero considera maleza) tienen un sistema radicular mucho más grueso, abundante y capacitado para penetrar a capas más profundas del suelo. En la medida que estas raíces se desarrollan hacen más poros el suelo, lo que a su vez evita, anula o incluso ayuda a recuperar un suelo de cualquier proceso de compactación. Talar árboles y arbustos, y erradicar las supuestas “malezas” de los potreros, está minimizando la capacidad del suelo de ser enraizado, lo que a su vez se traduce en que este suelo se está tornando vulnerable a la compactación. Lo lamentable es que la mayoría de ganaderías tienen baja densidad (o ninguna) de árboles y arbustos en sus potreros, y casi todas erradican las supuestas malezas (ahora deberían estar entendiendo que aunque no las aproveche el ganado directamente, estas plantas son su aliado contra la compactación, entre otros beneficios que ellas le prestan a los ecosistemas ganaderos). Es entonces un absoluto error deforestar y erradicar plantas nativas, arvenses e indicadoras, de los potreros. A mayor biodiversidad de plantas en el potrero, menor su vulnerabilidad a la compactación, y de paso también contrarrestan la erosión, la lixiviación o lavado de los suelos, etc.

compactacion-deforestacion-cortesia-pybioPraderas deforestadas – Cortesía: PyBio

De otro lado, los árboles, arbustos y las arvenses e indicadoras, son plantas que producen en su follaje, ramas, flores y frutos, producen parte de la materia prima (sustrato) que usarán los organismos vivos del suelo para descomponer, humificar y producir la materia orgánica para el suelo. Con la deforestación y erradicación de las supuestas malezas, los organismos vivos se quedan sin este sustrato, y lógicamente migran hacia otros lugares, o mueren por defecto. A parte de que el potrero sin sombra, no brinda garantías para que se desarrolle una potente biocenosis, ya que el sol es uno de los peores enemigos para la mesofauna y sobre todo la microfauna del suelo. Sin comida o sustrato y sin sombra, los potreros se van quedando sin fauna del suelo, y se compactan más fácil.

2.- Incineración: No hay que pasar por alto, que el principal insumo para hacer fuego es el oxígeno. Cuando le prendemos fuego a los potreros (práctica común para deshacerse de la vegetación nativa y establecer praderas con especies mejoradas o más idóneas para nutrir al ganado) estamos causando un consumo extremo del oxígeno, no solo tomado de la atmósfera, también se consume a fondo el oxígeno que está en el suelo (entre las partículas del mismo). Esto causa una contracción de las partículas del suelo, y por eso lo vemos agrietarse. Esta contracción es una causa directa de la reducción de la densidad aparente del suelo, o sea, es una forma directa de compactarlo.

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3.- Arados y químicos: Los arados desintegran el suelo, y especialmente, la capa superficial. Recuérdese por ejemplo que uno de los argumentos de los agrónomos convencionales para realizar arados es la de “incorporar la materia orgánica al suelo”. Un suelo vivo (alto potencial de biocenosis natural) es un suelo equilibrado, y por lo tanto, son los organismos vivos los encargados de incorporar la materia orgánica que ellos mismos producen al subsuelo. Por naturaleza, la materia orgánica se va combinando perfectamente con la siguiente capa del subsuelo, mediante procesos biológicos y físico-químicos. Pero, si el suelo está sin vida, obviamente no hay quien incorpore y ahí es cuando los agrónomos acuden al arado. Pero recordemos que esto agrava el problema, porque inhibe el ciclo del gas etileno por ejemplo, aparte de que altera negativamente las condiciones de vida para los organismos vivos, y sobretodo porque es causa directa de erosión. Los químicos (fertilizantes y venenos) degradan el suelo porque lo van dejando sin vida, y un suelo sin vida (estéril) va perdiendo su cobertura vegetal, apareciendo parches calvos que se van erosionando por acción del clima (sol y lluvia) y del viento, entre otras cosas, y a la vez van quedando compactados.

compactacion-arado-potreros-cortesia-gs-palmeraArado en potreros de pastoreo – Cortesía: G.S. Palmera
compactacion-fertilizantes-cortesia-red-raizAplicación de fertilizantes químicos en pasturas – Cortesía: Red Raíz

4.- Pastoreo: Los animales con su pisada compactan el suelo por naturaleza, pero esto se convierte en un problema cuando las prácticas de pastoreo no son correctas. Por ejemplo, cuando se incurre en prácticas de subpastoreo o de sobrepastoreo. Si el ganado pasa más o menos tiempo del que debe en cada potrero, y no se respeta la fisiología de las praderas, el enraizamiento de estas es pobre y el suelo queda muy compactado, aparte de que los suelos no alcanzan a recuperarse completamente, y va acumulando compactación

compactacion-sobrepastoreo-argentinaMalas prácticas del pastoreo (sobrepastoreo)
compactacion-subpastoreo-panamaMalas prácticas del pastoreo (subpastoreo)

5.- Insumos veterinarios: Principalmente los antibióticos y/o antiparasitarios, incluyendo endectocidas o lactonas, organofosforados y organoclorados, y también algunos suplementos que contribuyen con la acidificación y la salinidad del suelo, van menguando poco a poco la biocenosis, ya que les causan la muerte a los organismos vivos coprófagos o que usan los desechos orgánicos como sustrato, o causan su desplazamiento a otros lugares, y modifican las condiciones de vida o entorno del suelo y la pradera de modo que esto también conlleva a su muerte o desplazamiento, por lo que finalmente el suelo se empobrece y se compacta

compactacion-heces-secasHeces “momificadas” a causa de antiparasitarios/antibióticos (Archivos CEG)

6.- Reducción o paralización de la biocenosis: En general, toda práctica que cause deficiencia o muerte de la fauna de la superficie del suelo o del subsuelo, involucrada en los procesos de humificación y mineralización de los sustratos orgánicos, y en consecuencia, sea causa de la parálisis de producción de materia orgánica, favorecerá la vulnerabilidad del suelo para compactarse

Conclusiones

1.- La compactación por sí misma no es mala para el suelo ni los ecosistemas de agricultura y/o ganadería. De nuevo, son las prácticas incorrectas a las que se mal acostumbró el ganadero convencional las que convierten un proceso natural y favorable, en un proceso negativo para el cultivo de pastos y forrajes, y por tanto para la eficiencia productiva de la ganadería en general.

2.- La compactación es un proceso natural que puede y debe estar a favor del ganadero y su ganadería, pero para ello no podrá acudir a cualquier tecnología de pastoreo, porque la mayoría de ellas conllevan a que la compactación del suelo sea negativa. Si el manejo de la ganadería es holístico, de tal modo que se realicen prácticas no agresivas para los ecosistemas de pradera y suelo, sino todo lo contrario, sean prácticas reconstitutivas (o aún, regenerativas) de tales ecosistemas, promoviendo una potente biocenosis en los suelos, solo así logrará que el suelo se compacte y descompacte cíclicamente y favorablemente para mantenerse cubierto y bastante productivo (suelo vivo)

3.- Los ganaderos deben abandonar casi por completo las prácticas convencionales de agricultura y de ganadería, optimizando el manejo de su sistema de pastoreo, y anulando el uso de insumos veterinarios que afecten negativamente la fauna de los suelos, y también los que son tóxicos como los químicos de síntesis para fertilizar y los venenos que usa para control de plagas o maleza. También tendrá que dejar de deforestar sus campos, de luchar contra las malezas (porque estas al fin de cuentas son un aliado y no un enemigo), y de prácticas como prender fuego a los potreros, o la de implementar herramientas de arado que al final terminan siendo causantes de erosión

4.- Contrariamente, los ganaderos para poder ser sustentables en el corto, mediano y largo plazos, debe estudiar más a fondo las modernas propuestas tecnológicas en el marco de la Ganadería Racional, tales como el Pastoreo Racional Voisin (PRV), el Sistema Silvopastoril, la Ganadería Holística, la Ganadería Regenerativa, la Ganadería Ecológica, Biológica u Orgánica, puesto que estas están basadas en principios Voisinistas que se proponen como tal el fomento de una ganadería alineada a la perfección con la Naturaleza, respetando sus procesos propios y sus tiempos propios.

 

En el Equipo CEG promovemos actualmente la adopción del Silvo Pastoreo Racional Voisin (SPRV), que integra totalmente los conceptos de PRV (y con este los de manejo holístico, regenerativo y ecológico u orgánico), en conjunto con los conceptos de Agroforestería (Silvopastoreo), para propiciar en cada terreno para uso ganadero ambientes totalmente equilibrados a todo nivel, con base en una biocenosis en su máxima expresión y el círculo virtuoso de la ganadería en plenitud. Nuestro equipo en América Latina está a su servicio!!!

compactacion-sprv-cortesia-asocebuSilvo Pastoreo Racional Voisin (SPRV) – Cortesía: Asocebú

Espero que en adelante, usted y sus empleados en su ganadería no vuelvan a ver nunca más la compactación del suelo como un enemigo, pero que trabajen esforzadamente en conseguir darle un manejo racional a todos los recursos naturales de los que disponen para que logren al final que su ganado compacte y la fauna de sus suelos junto con la biodiversidad vegetal que permitan se desarrolle en sus praderas sean los que se encarguen de la descompactación natural. Si así lo hacen, les aseguro que problemas de comida para su ganado jamás van a tener, y que sus suelos perdurarán vivos por tiempo indefinido. Así heredaremos ganaderías sustentables y sostenibles a las próximas generaciones de ganaderos en todo el planeta, redundando en una oferta de alimentos más sanos y saludables para la humanidad, que sabrá darle valor económico a lo que hacemos por el mundo desde nuestras ganaderías en lo particular.

Que Dios les bendiga mis estimad@s ganader@s y lectores! Hasta pronto…

Comenta conmigo tus opiniones sobre este tema, y/o comparte esta nota en tus redes sociales, o envíalo por correo a tus colegas y amigos de la ganadería en el mundo…

 

Ganaderos: ¿asesinos de suelos?

Hoy es “Lunes de Agronomía” en CEG Internacional. Y te invito a que hablemos de un tema fundamental para la Ganadería del presente y futuro: El suelo.

Algunos antecedentes

En el año 1991 se reportó que alrededor de 25 millones de hectáreas pastoreables (que significaba un 50% del total de hectáreas para uso pastoril) en América Latina, se encontraban en avanzado estado de degradación” (Citando a Serrão, E.). Han pasado ya 26 años desde entonces, y es absolutamente obvio que la situación empeoró.

suelo-degradado-cortesia-unsamCortesía: UNSAM

En 2015, un informe de FAO/ONU indicó que: “…el 33% de la tierra (del planeta) se encuentra de moderada a altamente degradada. Cada año unos 12 millones de hectáreas de tierra se convierten tierras improductivas o en desiertos. Como causas de esta preocupante situación mundial de los suelos se atribuyen las siguientes: (1) Erosión, (2) Salinización, (3) Acidificación, (4) Compactación, y (5) Contaminación química de los suelos.

Si eres agricultor o ganadero, es decir, si tienes el privilegio de administrar un terreno, no puedes haber leído estos datos a la ligera y seguir leyendo con la consciencia adormecida, por favor, si es necesario, léelo de nuevo y toma un par de minutos para analizarlo y ordenarle a tu consciencia estar más despierta, porque de una óptima comprensión y del nivel de compromiso que asumas para contribuir con un mejor uso del suelo desde tus tierras, en tu granja de producción ganadera, a favor de la humanidad entera, de la cual tú y toda tu casa, familiares y círculos de amistad, también hacen parte.

Contribución de la Ganadería a la Degradación de Suelos

Desde el año 2006 como resultado de una investigación realizada para FAO se demostró en cifras que la Ganadería mundial alcanzaba registros históricos suficientes para instalarse en el lugar número 1 del ranking de clasificación de las principales fuentes de contaminación del planeta. Desde entonces estamos “en el ojo del huracán” y no es para menos. Y tampoco es injusto porque bien merecido lo tenemos.

suelo-degradado-cortesia-opinion-caribeCortesía: Opinión Caribe

En la investigación realizada para FAO no hubo exclusión ni discriminación de ningún sistema de producción ganadero. Todos ellos fueron incluidos. Algunos defensores de la ganadería como negocio, aplicando nuestra típica tendencia humana vigente desde Adán y Eva de no aceptar que nos hemos equivocado y culpar a los demás de nuestros malas decisiones y comportamientos, hemos pretendido desplazar nuestras culpas hacia el sistema de producción en Feedlots (o ganadería a corral, estabulados, etc.), tratando de sacar en limpio a la Ganadería en pastoreo. Ciertamente, la mayor contribución de emisión de GEI (gases con efecto invernadero) la hacen las ganaderías en confinamiento (corral o establo), pero la ganadería en pastoreo no es la cenicienta de este “cuento”.

Y amigos, por favor no se confundan con esto. Por un lado, los ecologistas (unidos a los veganos, vegetarianos, y similares) se equivocan pretendiendo acabar con la ganadería en el mundo usando afirmaciones y argumentos sacados de contexto, mucho de ello basado en el informe de FAO del año 2006, entre otras fuentes. La ganadería en sí misma no es el problema. Si lo fuese, el planeta se hubiese “acabado” hace muchos años. El problema es de la manera como estamos agrediendo al suelo y como se manipula la información para justificar las “malas prácticas ganaderas”. Por el otro lado, los agricultores y ganaderos se equivocan cuando no aceptan que son contribuyentes importantes a la mencionada degradación de los suelos del planeta, también cuando lo ignoran o no se quieren hacer conscientes de ello, y peor aún, cuando lo saben, está en sus consciencias, pero actúan con indiferencia e irresponsabilidad, como si no fuese con ellos.

El 26% o más de la superficie terrestre del planeta está cubierta en pastos permanentes. Aparte de ellas, más de un 5% está en cultivos permanentes. Y alrededor de 13 a 14% de la tierra podría ser tomada para estos usos. Significa que un 45% de la tierra de todo el planeta está, o podría estar, sometida a la producción de alimentos de origen vegetal o animal en la actualidad y a futuro. Por su parte, el planeta es habitado por un poco más de 7.200 millones de humanos actualmente. Se calcula que para el año 2.050 seremos (con el favor de Dios) unos 9.000 millones de personas.

Concluyo de todas las cifras citadas hasta ahora lo siguiente: En la actualidad se contabilizan alrededor de 2 hectáreas por habitante. En los próximos 35 años, de seguir todo como vamos, habrá 2.000 millones de habitantes más y 420 millones de hectáreas menos. Para el año 2.050 con el crecimiento poblacional y la pérdida de tierras productivas y desertificación de la misma, tendremos que producir más comida en menos tierra (alrededor de 1 Ha por habitante). Si eres agricultor o ganadero esto te incumbe!

Suelo vivo vs Suelo muerto

suelo-degradado-vivo-o-muerto

El suelo por sí mismo no tiene vida. La vida se la confieren los organismos vivos que lo habitan. El suelo por sí mismo no es fértil. La fertilidad del suelo es proporcional a la cantidad y calidad de organismos vivos que viven en el. Un suelo cualquiera será más fértil y por tanto más productivo, en la medida que los organismos vivos que lo habitan sean más en número y diversidad de especies. El problema de nuestros suelos es que como ya debe estar claro, los estamos matando. ¡Somos asesinos de suelos!

Retomando lo dicho por FAO, y evidenciando algo más, debes tener claro que:

  • Erosión: La agricultura y la ganadería favorecen la erosión solar, eólica (vientos) e hídrica cuando deforestamos los campos e incineramos la vegetación; y lo agravamos cuando realizamos prácticas de arado (de cualquier tipo), ya que estas desagregan el suelo, y lo hacen fácil de erosionar por el sol, el viento y el agua, o incluso, por los animales que sostenemos en tales tierras. Por supuesto, la erosión de cualquier tipo es una causa directa de muerte de los organismos que habitan el suelo.
  • Salinización: el agua “lava” las sales orgánicas y otros elementos orgánicos que neutralizan las sales inorgánicas. Un suelo con este tipo de sales ya no es productivo debido a que quema las raíces de las plantas. Este lavado lo facilitamos en la medida que los suelos están más erosionados por prácticas como las mencionadas.
  • Acidificación: Los fertilizantes industriales con compuestos nitrogenados acidifican el suelo a largo plazo ya que producen iones de amonio que reducen el pH. Las plantas capturan por naturaleza elementos base como calcio, magnesio, potasio y sodio cuando estos son filtrados al suelo, antes de que ataquen al suelo. Cuando se tala un bosque o se quema, se pierden todas esas bases absorbidas por las plantas, resultando en una pérdida de riqueza del suelo que luego se traduce en pH ácido. Por supuesto, procesos de erosión y lavado en el suelo también acidifican.
  • Compactación: Un suelo con riqueza de vida se mantiene equilibradamente oxigenado, a través de los capilares que dejan los organismos vivos, tanto de su fauna como de su flora. Un suelo que va muriendo por prácticas degradadoras tendrá menor capilarización y en consecuencia estará más compacto. El pastoreo continuo y alterno, e incluso en ciertos casos también en rotación, contribuye con esto porque el suelo no recibe suficiente reposo para recuperarse. La agricultura intensiva por su parte, compacta el suelo en la medida que este es más pobre de vegetación y de vida orgánica, lo que viene como resultado de establecer monocultivos.
  • Contaminación química: No solo se refiere a contaminación por fertilizantes industriales o de síntesis química, también a los agrotóxicos (venenos industriales) que se usan como pesticidas, plaguicidas, herbicidas, etc. aplicados sobre la superficie de los cultivos (incluyendo pastizales). Y, claramente, también se incluyen elementos bioquímicos como nitritos, nitratos, sulfatos, fosfatos y similares, metales pesados y otros, que se van tornando contaminantes en la medida que no haya los mecanismos naturales para mantenerlos en equilibrio.

Conclusión

Mientras más dependan la agricultura y la ganadería de la maquinaria, las herramientas agrícolas, y los insumos comerciales de origen industrial (no orgánicos), menos futuro tiene esta actividad como negocio sustentable y rentable. Contrariamente, mientras menos dependa de ellos, y más autosuficiente se vuelva, aprovechando al máximo los recursos naturales orgánicos e inorgánicos reciclables, para mantener suelos vivos, fértiles por naturaleza propia, productivos, libres de todo contaminante y sobre todo equilibrados en todo sentido, será esta una ganadería realmente rentable a largo plazo, y favorable para un mundo que demanda alimentos más sanos y saludables (la verdadera Seguridad Alimentaria Mundial depende tanto de cantidad como de calidad).

Por favor, no sigamos siendo parte de los difamados ganaderos asesinos de suelos. Seamos parte de la cultura emergente, de ganaderos regeneradores de suelos. Hagamos acto de consciencia y tomemos cuanto antes la decisión, no solo de convertir nuestras ganaderías en importantes sumideros de carbono, cultivando SUELOS VIVOS, en ecosistemas equilibrados, productivos y más rentables, sino, además, integrémonos a las comunidades que trabajan promoviendo estos modelos de ganadería responsable.

suelo-degradado-cortesia-el-jechoCortesía: BioGanadería El Jecho, Meta (Colombia) – Zoot. Javier Rodríguez

Me di a la tarea de elaborar esta nota, principalmente para invitarles a unirse a quienes estamos reflexionando, recapacitando y replanteando la manera tradicional de hacer ganadería, para convertirnos a un modelo de producción holístico y sustentable. Estoy 100% convencido de que si abandonamos de inmediato el modelo contaminante, que es aquel que para ser productivo se vale de métodos agresivos y degradadores del suelo y de los ecosistemas ganaderos, y emprendemos una nueva ganadería que sea RACIONAL (o sea, una ganadería consciente, bien pensada, bien planificada, responsable, proactiva, ecológica, entre otras cosas), que en vez de degradar contrariamente regenere y restituya los ecosistemas ganaderos, para el año 2.050 ya no seremos el principal agente causante de la contaminación del planeta, y ya no estaremos “en el ojo del huracán” como estamos hoy, al contrario, pasaremos a ser la primera opción para la lucha contra el Cambio Climático y para la regeneración y restitución de las tierras degradadas. La ganadería es, sino la única, la primera opción en el mundo para lograr este objetivo. La Ganadería en todo el planeta solo tiene un futuro, y lo he denominado el ECOSISTEMA PRODUCTIVO.

Si estás de acuerdo conmigo, comenta conmigo tus opiniones y comparte esta nota en tus redes sociales o envíalo por correo a tus colegas y amigos. Mientras más personas vinculadas con la ganadería mundial hagamos consciencia de estos asuntos, podremos estar más unidos y trabajar en equipo desde nuestras granjas a favor de un mundo mejor, para nosotros mismos y para quienes lo van a heredar en las próximas generaciones… Que Dios nos respalde con su bendición en este propósito!

Hasta pronto! Y que sigan pasando un Feliz Lunes de Agronomía con el Equipo CEG…