¿Cuál es la mejor raza para PRV?

Herramientas para la Gerencia del Negocio Ganadero

 

¿Cuál es la mejor raza para PRV?

Por: Zoot. Esp. Michael Rúa Franco

 

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En una conversación que hace poco sostuve con un ganadero interesado en los servicios de asesoría que prestamos en CEG Internacional para apoyar profesionalmente al ganadero en el mejoramiento de la productividad y rentabilidad de sus negocios, y en este caso en particular alguien que quiere implementar la tecnología de Pastoreo Racional Voisin (PRV) de la cual somos pioneros y líderes en varios países de América, me comentaba el señor que otro profesional con gran experiencia y recorrido, y por tanto una fuente de información muy confiable para él, le había dicho que el PRV no aplica para cualquier raza de ganado (en su caso en particular decía que PRV y la raza cebuína Brahman puro no eran una buena combinación). Y recordando esto, me pareció que este es un buen tema para tratar con ustedes, nuestros lectores, en este Martes de Zootecnia con CEG Internacional.

 

El caso que expongo, en realidad, no es el único, y sé que tampoco será el último, en el que algún ganadero interesado en PRV acude a nosotros para aclarar o resolver sus dudas con planteamientos como el de este señor que he comentado, y/o en el que nos vemos ante la oportunidad de corregir cierto tipo de desinformaciones que circulan por ahí. De hecho, cuando este ganadero me expuso su caso, inmediatamente recordé una ocasión en la que estábamos en un curso de capacitación a ganaderos en Ecuador, el cual estábamos dictado con el profesor Dr. Luiz Carlos Pinheiro Machado, escritor del libro: “Pastoreo Racional Voisin: Tecnología Agroecológica para el Tercer Milenio”, el libro más completo y orientador de todos los tiempos para quienes se inician en PRV, y el más importante experto mundial en PRV en el mundo hasta el día de hoy, pionero del PRV en Brasil y en todo América, en su propia ganadería, la Fazenda Alegría, en Taquara, RGDS (Brasil). En aquel curso (al igual que en la mayoría de cursos de PRV que dictamos) surge la pregunta: ¿Cuál es la mejor raza para PRV?

Parafraseando a Pinheiro (porque ya no recuerdo la frase exactamente como la dijo), su respuesta fue más o menos algo así: “PRV es una tecnología superior, y por supuesto, dará su mejor resultado si se trabaja con una raza (o genética) superior. Y podemos hacer una analogía para explicarlo: Si fueras propietario de un automóvil último modelo de una marca superior, por decir algo BMW, no le vas a poder obtener su mejor rendimiento si lo pones a transitar en una autopista maltrecha, ahuecada, y estrecha… Pero, si lo pones en una autopista amplia, de doble calzada, y un piso asfaltado en óptimas condiciones (de esas modernas que hoy llaman vías de cuarta generación o 4G), ese mismo automóvil te dará un rendimiento acorde a su máxima capacidad. Hagamos de cuenta entonces que PRV es como la autopista 4G, y el automóvil BMW sería la raza de cuya genética se espera que dé un rendimiento superior. Y en el mismo sentido, si pasas de tener una vía maltrecha a una autopista 4G (o sea pasar del manejo tradicional de potreros a PRV), y pones en la autopista 4G un vehículo antiguo aunque esté en buenas condiciones, lo más seguro es que te dé un rendimiento discreto, que con seguridad podría ser bastante inferior al del vehículo de último modelo y marca superior (e igual pasaría con animales de rendimiento inferior en un proyecto PRV, tal vez mejoren su rendimiento con respecto al manejo anterior, pero, ya teniendo PRV instalado bienvenido sea también el mejoramiento genético del rebaño siempre que sea posible. Interesante y muy ilustrativa analogía, ¿verdad?

Genética PRV vs Razas (Pinheiro en Ecuador)

 

Aclaro que la respuesta de Pinheiro por supuesto generó todo un debate sobre el tema, y que Pinheiro mencionó muchas más cosas complementarias y enriquecedoras. Esto lo digo para que no preste para descontextualizar la interpretación del parafraseo que cité. Lo que se está indicando con esta explicación análoga de Pinheiro de ninguna manera significa que las palabras “raza superior” se refieren a alguna raza o genética en particular. Esto no tiene absolutamente nada que ver con nombres de razas famosas, ni cuando hablamos de rendimiento superior tampoco necesariamente nos estemos refiriendo a ganado bovino Bos Taurus (o sus similares en otras especies, como ovinos, caprinos, búfalos, porcinos o aves).

Lo que creo yo que Pinheiro intenta explicar es que a veces tenemos una finca en regulares condiciones de manejo, que viene de varios años de pésimos rendimientos (productividad muy insatisfactoria), y en muchos casos una muy baja o nula rentabilidad, así que el negocio no marcha muy bien que digamos; y esto incluso, a pesar de tener sembrados pastos de los que se consideran “mejorados” y razas, o cruces entre razas, con hatos de ganado calificados como de alta producción, pero sólo en teoría porque no lo demuestran en la práctica; o en su defecto, animales que no tienen una raza muy bien definida, de los que llamamos genéricamente como “comerciales”, que nos ofrecen una muy discreta o baja producción. Y luego, esta(s) finca(s) se convierten al manejo PRV, propiciando óptimas condiciones de manejo a todo nivel, y nos quedamos con el mismo ganado de baja producción, de modo que el cambio de un manejo regular o deficiente a un manejo PRV no genera un cambio muy notable en productividad porque el ganado que tenemos no tiene capacidad para producir mucho más.

En este sentido, es que debemos entender, que si “asfaltamos la autopista” (instalamos PRV) pero no procuramos conseguir un mejor vehículo (imprimir un poco de progreso genético), tal vez tengamos resultados muy limitados e insatisfactorios a pesar de haber conseguido mejorar notablemente la disponibilidad de pasturas y el manejo en general.

Me devuelvo entonces al caso planteado por el ganadero que me comentó sobre aquello que al parecer un colega profesional le advirtió de que si iba a dedicarse a la ganadería de Brahman puro esta no era compatible con PRV, y/o que si iba a dedicarse al PRV mejor no trabajara Brahman puro. Esta es, sin lugar a dudas, una afirmación totalmente falsa, carente de los correspondientes fundamentos, y que denota un  desconocimiento profundo de lo que es en realidad PRV.

Genética PRV vs Razas (Brahman La Frontera)Genética PRV vs Razas (Brahman El Choapal)

 

Y cabe decir aquí, que también me he percatado de que mientras más popular se ha venido tornando la tecnología PRV en el medio ganadero, mayor es también la desinformación que está circulando al respecto. Hay mucho colegas profesionales que lastimosamente no conocen lo que es realmente el PRV, pero hablan de la tecnología como tratando de hacer creer a la gente que si la conocen. Me he encontrado con cualquier cantidad de profesionales (y por supuesto también un montón de productores) que confunden PRV con una simple e ineficiente rotación de potreros. Pareciera que asumen que cualquier ganadería que tenga cercas eléctricas y una buena cantidad de divisiones de potreros ya con eso se puede dar por hecho que es un PRV lo que tienen ahí, pero no hay nada más lejos de la realidad que este tipo de suposiciones o afirmaciones.

Durante 15 años desde CEG Internacional hemos estado asesorando ganaderos en el diseño e implementación de proyectos PRV, y todo el crédito sea para Dios, ya son centenares de ganaderías las que han recibido nuestro apoyo profesional para estos proyectos. Los asesores que integran la Red de Profesionales de CEG Internacional están hoy día en 8 diferentes países de América, y a los ganaderos en el resto de países del continente los hemos asesorado también a distancia. Hemos trabajado entonces para todo tipo de ganaderías, con todo tipo de razas y propósitos productivos, no solo con vacunos sino también con ovinos y hasta equinos, y la mayoría de proyectos han tenido un éxito rotundo haciendo PRV (algunos más satisfactorios que otros, pero todos han mejorado mucho al compararlos con el manejo del que venían).

Esto nos confiere suficiente autoridad para afirmar que: PRV no se hizo para ninguna raza en particular, ni tampoco hay una raza en particular que se comporte mejor en PRV, ni mucho menos hay alguna raza que no sea compatible con PRV. En consecuencia, no existe la mejor raza para PRV, ni tampoco el PRV es mejor para algunas razas que para otras. Más bien podemos afirmar que todas las razas y cruces son aptos para PRV, pero desde luego, hay que saber diseñar un proyecto PRV para cada ganadería independientemente de la raza o genética con la que se vaya a trabajar, de tal modo que se pueda conseguir el mejor desempeño de los animales que componen el rebaño, y como es de suponer (y se advirtió antes), es probable que en algunas ganaderías en particular haya que trabajar en mejorar la genética progresivamente si entre las metas proyectadas está no solo lograr un manejo superior, sino también un desempeño animal acorde con la tecnología PRV.

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Para finalizar, también hay que anotar, que un mejoramiento genético no siempre tiene que ver con cambiar la raza, pero a veces el cambio de raza es la decisión más acertada, siempre y cuando la raza elegida sea compatible con dos cosas muy importantes: 1.- El ecosistema (ambiente) específico de la unidad de producción (llámese finca, rancho, campo, estancia, etc.), y esto significa que la raza elegida se integre cómodamente con las condiciones ambientales propias del lugar; y 2.- La base forrajera tanto en cantidad como en calidad, y no solo con la que inicia PRV sino la que se proyecta llegar a desarrollar en el corto, mediano y largo plazos de tal manera que el progreso genético se vaya dando a la par con el progreso forrajero que trae consigo la evolución del proyecto PRV.

En este sentido cabe advertir que las razas autóctonas de cada país o región tienen muchísimo que aportar, pero al menos en el continente de América no se cuenta con un inventario suficiente como para poder acceder a su genética de forma masiva. También son sumamente resistentes los animales provenientes de vacunos del biotipo Bos indicus, que están principalmente representados por las populares razas cebuínas, pero la productividad de estos, al igual que ocurre con los de raza autóctona tropical, tienen desempeños productivos bastante discretos, y que para los propósitos y demandas del negocio ganadero contemporáneo resultan frustrantes en muchos casos, y/o casi siempre insatisfactorios. Mientras que en productividad definitivamente las razas de origen europeo por sus características anatómicas y fisiológicas naturales del género y especie Bos taurus, han demostrado con creces ser muy superiores, pero la mayoría (por no decir que todas) de estas razas puras europeas puestas en ambientes tropicales, y sobre todo si son cálidos, no llegan a dar ese máximo rendimiento esperado porque están fuera de su ecosistema, y a decir verdad, la pasan bastante mal porque los ambientes tropicales resultan malsanos para tal tipo de genética.

Por supuesto hay bastantes excepciones a estas generalidades, pero esta situación en general nos ha conllevado a experimentar por muchos años los cruzamientos entre razas, tomando animales de razas europeas de alto rendimiento productivo para cruzar con animales altamente resistentes a las condiciones ambientales de los diferentes países, regiones y ecosistemas específicos de cada unidad de producción en particular. El producto de estos cruces se supone que deberían ser animales altamente resistentes y altamente productivos, pero en genética la teoría no es igual a la realidad. El reto de todo programa de cruzamiento entre razas está en fijar características deseables de cada una de las razas que participa en el cruzamiento en sus descendientes, pero esto no es nada fácil, ya que si no se tiene claro cómo funciona este proceso, cada nueva generación de descendientes fácilmente puede perder la característica deseada si no se cruzan las vacas con el toro correcto.

Pero no entraré en más detalles (por ahora), porque este tema tiene tanto de largo como de ancho y profundo, así que lo iremos desarrollando en próximas publicaciones relacionadas con el ámbito de la genética para las ganaderías bajo manejo racional. Solo quiero dejar por ahora sembrada la inquietud, de que si bien el PRV nos da una muy buena mano para optimizar el manejo de las ganaderías, y garantiza obtener siempre mejores resultados que los obtenidos con manejos tradicionales, el PRV no resuelve todos los problemas de la ganadería, y en un buen número de casos a la par con el PRV resulta deseable y conveniente emprender programas de mejoramiento genético, ya sea por medio de la estrategia de cruzamientos entre razas o por una rigurosa selectividad en el rebaño, pero teniendo siempre muy claras las metas y plazos para su consecución, en el desarrollo del proyecto PRV.

Pero que no quepa ni la menor duda que PRV es perfectamente compatible con todo tipo de razas, así como con todo tipo de ganaderías (según su propósito productivo). Por lo tanto, no hay que creer en todo lo que se diga por ahí sobre PRV, y menos cuando son comentarios que vienen de quienes desconocen la tecnología PRV (aunque algunos se quieran hacer ver como conocedores sin serlo realmente). Hay que asegurarse de filtrar muy bien la información, y cuando se tiene la posibilidad, tratar de aclarar siempre las dudas con verdaderos expertos en la materia. Entre tanto, tengan ustedes por seguro que si están contemplando implementar PRV en sus ganaderías, o ya lo están implementando, sea cual sea la raza o genética de la que disponen, siempre les irá mejor con PRV, y siempre habrá oportunidad de seguir mejorando, tanto en la evolución de PRV como en el progreso genético de sus ganaderías. Hasta pronto!!!

 

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Profilaxis en la Ganadería Racional

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Profilaxis en la

Ganadería Racional

Por: Zoot. Esp. Michael Rúa Franco

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En el siglo XV el humanista Neerlandés, Erasmo de Rotterdam, dijo: “Mejor es prevenir que curar”. Desde entonces, la frase se hizo popular. Sin embargo, ¿Qué tan preventivos realmente somos? ¿Tenemos realmente el buen hábito de prevenir para no tener que luego curar? ¿Lo estamos aplicando en la gerencia de nuestras ganaderías, a todo nivel? ¿Qué tan acostumbrados estamos a prevenir o a curar en las ganaderías? ¿Qué tanto impacto tiene, ya sea la prevención o la curación, que acostumbramos en las ganaderías?

Este es el tema que decidimos trabajar hoy en nuestro habitual Jueves de Veterinaria en CEG Internacional. Y espero que les resulte tan útil e instructivo o al menos reflexivo para cada uno de ustedes como nos han estado manifestando que ya lo han sido muchas de nuestras otras publicaciones anteriores. Así que ¡bienvenidos al tema!

Palabras clave: Prevenir, Curar, Profilaxis, Enfermedad

 

Definición de Profilaxis

Conjunto de medidas, acciones o tratamientos que se toman para proteger o prevenir de las enfermedades.

Definición de Enfermedad

Alteración leve o grave del funcionamiento normal de un sistema o de un organismo o alguna de sus partes debida a una causa interna o externa.

Definición de Curar

Hacer desaparecer una enfermedad, una herida o un daño físico a una persona, un animal, un organismo, un sistema, etc. Aplicar el tratamiento o los remedios necesarios para hacer desaparecer una enfermedad, una herida o un daño físico.

 

Enfermedades más comunes vs. Prácticas más comunes

Quienes ya nos leen de tiempo atrás seguro tienen ya bastante claro la diferencia que hacemos entre lo que es habitual en la ganadería convencional y lo que es habitual en la ganadería racional, siendo prácticas casi siempre radicalmente opuestas. No redundaré en ese tema como tal, pero inevitable tener que volver a establecer un paralelo para desarrollar el tema de esta publicación. Y es que mientras lo habitual en la ganadería convencional es acudir a la curación (lo que a su vez da cuenta de que a menudo se presentan alteraciones de salud o enfermedad, no solo en los animales, sino también en los vegetales, en el suelo, en el agua, en el ambiente, etc.), en la ganadería racional lo habitual debe ser la prevención (no podemos decir que siempre sea porque no todos los ganaderos que están incursionando en la ganadería racional estén siendo tan preventivos como se debería, y de ahí que hayamos decidido abordar el tema).

Les propongo que esta vez hagamos un ejercicio un poco más dinámico e interactivo, y que no solo se limite a realizar una lectura informativa:

Invito en este momento a cada uno de los lectores de esta nota a que por un momento hagan una pausa, y haciendo algo de recordación por favor sean sinceros para autoevaluar su caso en particular en cuanto a ¿qué tan a menudo tienen ustedes que recurrir a alguna práctica de curación para corregir o subsanar algún problema de los que afecta negativamente la salud o el bienestar de sus animales?

Y por favor sean lo más estrictos posible en este ejercicio, y no se limiten solo a prácticas veterinarias como tal, sino a todo aquello que de una u otra forma ha traído consecuencias negativas para el normal desempeño de sus animales en su ganadería. Considérelo todo, desde lo más leve o “insignificante” hasta lo más grave (que sin duda son aquellos casos cuyo desenlace es la indeseable muerte del animal, ya sea súbita o crónica), puesto que la definición de enfermedad no es exclusiva para referirse a lo más grave, sino a toda alteración al normal funcionamiento por leve que sea…

Ahora si usted quiere, tome papel y lápiz, y dibuje un recuadro de dos columnas. Elabore en este momento una lista detallada de todo lo que ha logrado recordar, para que lo tenga como una especie de radiografía de lo que está aconteciendo en este sentido en su ganadería listando cada enfermedad o alteración que recordó en la columna a la izquierda de la hoja. Una vez haya concluido esta lista, proceda a detallar una segunda lista pero en la columna de la derecha, indicando justo en frente de cada enfermedad en la columna de la izquierda, la práctica que ha llevado a cabo para resolver o corregir cada una de esas enfermedades o alteraciones.

El propósito de hacer estas listas es que podamos rápidamente identificar la enfermedad y su habitual tratamiento, aunque más tarde le va a servir para elaborar un plan de acción que le permita ir abandonando el hábito de curar y adoptando el hábito de prevenir, pasando de lo convencional a lo racional.

Y para finalizar este ejercicio, usted va a revisar línea por línea cada enfermedad y su tratamiento, y a un costado de cada uno de estos usted va a marcar con la letra C, si la práctica es curativa, o con la letra P, si la práctica listada es de tipo Preventivo. Con esto tendremos la radiografía completa de la situación actual de su ganadería en particular, en materia de salud y sanidad.

 

¿Somos Preventivos o Curativos?

Para la interpretación de resultados, usted contabilizará y totalizará la cantidad de veces que se repite la letra C y también la letra P. Si dos terceras partes (2/3) o más del total de las prácticas que se llevan a cabo salen calificadas con la letra C, significa que usted está dominado por el hábito de acudir principalmente a la curación de enfermedades y descuida la prevención de las mismas. Si en cambio la mitad o menos de las prácticas listadas salen calificadas con C, y a su vez la mitad o más de las prácticas listadas salen calificadas con la letra P, significa que usted tiene claro la importancia de prevenir pero le cuesta, todavía se le dificulta, adoptar de forma estricta un hábito de prevenir antes que curar, y está llegando todavía un poco tarde al manejo apropiado de una determinada problemática. Pero, si la mayoría de prácticas listadas salen calificadas con P, quiere decir que usted no solo lo considera importante sino que además tiene el buen hábito bien afirmado.

Ahora bien, ¿para qué es importante hacer este ejercicio? Y la respuesta aunque pueda parecer obvia, es que uno no va a saber qué es lo que le está causando al negocio ganadero fugas de dinero que impactan negativamente en la rentabilidad del mismo, hasta tanto no hace una evaluación a conciencia y por escrito de todo aquello en lo cual nos la pasamos haciendo inversiones que de haber un manejo correcto serían prácticamente innecesarias, como suele ocurrir por ejemplo con la compra de equipamiento, herramientas, dotación, insumos, etc. que requerimos para poder llevar a cabo las prácticas convencionales de salud y sanidad, por no ser preventivo sino curativo.

En oposición franca a esta situación desfavorable en la administración de la salud y sanidad de la ganadería, está la apuesta de prevenir antes que curar que se establece como hábito en la ganadería racional, en donde todo se trabaja para garantizar que los animales permanezcan en perfecto estado físico, fisiológico y sanitario, para no tener que gastar en lo que no sería necesario, y así abaratar los costos de producción, y convertir este rubro en aporte a las ganancias netas del negocio ganadero.

La clave, entonces, para lograr este propósito, está en establecer primeramente unas metas en cuanto a lo que consideraríamos el estatus ideal para la no presentación de cualquier tipo de situación que pueda causar alteraciones negativas de cualquier tipo en los animales o derivar en el desarrollo de enfermedades o daños (o muertes que sería lo peor), y establecer aquel conjunto de medidas, acciones o tratamientos que se toman para proteger o prevenir de las enfermedades que comenté al inicio de la nota, a lo cual llamaremos la PROFILAXIS DE LA EMPRESA GANADERA.

 

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Hábitos incorrectos en la ganadería convencional

Como crítica constructiva, quiero llamar la atención tanto de los productores ganaderos como de los profesionales y/o técnicos que apoyamos el trabajo de campo de rutina en las ganaderías en materia de salud y sanidad animal, para que reflexionemos en el mal hábito adquirido, casi siempre desde la formación universitaria, de querer solucionar todos los problemas de salud del ganado acudiendo sin reparo alguno a los tratamientos con medicamentos o insumos veterinarios, que casi nunca son baratos, y que casi nunca solucionan los problemas desde su raíz (porque en un sinnúmero de casos cuando así se procede el animal muestra una mejoría rápida e incluso eficaz, pero no se atacó la fuente o causa del problema como tal sino solo el cuadro clínico en el animal, y lo que sea que haya causado el problema seguirá ahí presente haciendo que otros animales enfermen también o el mismo que ya fue tratado recaiga). Con esta manera de actuar solo estamos logrando que los proveedores de medicamentos, insumos o herramientas de uso veterinario hagan buenas ventas pero impactando negativamente en la economía del productor.

También debemos hacernos sumamente conscientes de que en un sinfín de casos también podemos estar causando iatrogenias, es decir, estamos aplicando un supuesto remedio para controlar o resolver de plano una patología o disfunción o alteración específica en el animal, pero que si no hemos realizado antes una idónea anamnesis del caso y obtenido un certero y completo diagnóstico del problema de fondo, y por tanto recurrimos a paliativos y no a soluciones radicales, podemos estar causando al mismo tiempo otras alteraciones colaterales, no necesariamente en la salud del animal tratado, sino en entorno o en el grupo de animales que conforman la ganadería, o en las personas que conviven con los animales, etc. Para decirlo concretamente, una iatrogenia es cuando decimos que a veces el remedio resulta peor que la enfermedad, y esto por causa del supuesto “remedio” mismo. Y si tenemos en cuenta que aplicando una idónea profilaxis a todo nivel en la ganadería podremos evitar caer en este tipo de desfavorables consecuencias, pues no tiene sentido que nos la pasemos actuando a favor de la cura y no de la prevención.

Ya en este contexto, resolvamos cada uno las preguntas planteadas al inicio:

1.- ¿Qué tan preventivos realmente somos?

La tendencia generalizada es la de no ser preventivos, pero la recomendación que queremos hacerles, misma que trabajamos con nuestros asesorados, es la de volvernos más preventivos y cada vez acudir menos a la curación (no actuar después de, sino antes de).

2.- ¿Tenemos realmente el buen hábito de prevenir para no tener que luego curar?
(Responda esta pregunta para usted mismo según su situación particular)

3.- ¿Lo estamos aplicando en la gerencia de nuestras ganaderías, a todo nivel?

Al menos nosotros nos encontramos con alta frecuencia en las ganaderías que asesoramos con un manejo realmente muy precario de los conceptos de medicina veterinaria preventiva desde las mismas decisiones del ganadero (gerente), quien en muchos casos llega a ser un “mandadero” de sus propios empleados para que compren y les lleven lo que estos digan que necesitan, y esta es una evidencia objetiva del pésimo manejo en el que muchos se ven envueltos en la gerencia de sus negocios ganaderos, y caen en ello básicamente por no tener diseñado y en uso primero que todo un PLAN SANITARIO PREVENTIVO (que en ciertos casos tendrá que volverse inevitablemente curativo ya que hay ciertas enfermedades o afecciones de salud en los animales que así lo demandan), y todos los empleados deben acogerse y velar por el cumplimiento de dicho plan

4.- ¿Qué tan acostumbrados estamos a prevenir o a curar en las ganaderías?

Lo responderé con uno de los clásicos ejemplos de lo que nos vemos en la necesidad de corregir en las asesorías que prestamos a productores que emprenden sus proyectos de ganadería racional: Casi todos, por no decir que todos, traen el desfavorable y arraigado hábito de aplicar antibióticos y/o antiparasitarios al ganado con alta frecuencia, y peor que eso, lo aplican al 100% de los animales del rebaño o hato. Supongamos por ejemplo que se trate de darles un baño a todos los animales por igual con un producto que mate y “prevenga” la infestación de ectoparásitos. Y esto lo hacen porque todos sus colegas lo hacen o le dicen que hay que hacerlo, o porque así lo aprendió y así lo ha estado haciendo por muchos años. Y lo hacen con la muy buena intención de PREVENIR para luego no tener que curar a los animales de enfermedades transmitidas o desencadenadas por los parásitos mismos. Y están convencidísimos que esta es una forma correcta de ser preventivos y no curativos, pero tengo que advertir que si este es su caso, está tan equivocado como todos los que piensan así.

Este manejo más bien demuestra un total desconocimiento de la medicina veterinaria preventiva y de la naturaleza misma de los procesos de parasitación de los animales, entre otras cosas. Así mismo, refleja el resultado de una cadena consecutiva de decisiones equivocadas por parte del ganadero, siendo por ejemplo, la primera (o una de las primeras), una elección incorrecta de la raza o genética para el ecoambiente en el que se encuentra ubicada su tierra. Todos, hoy por hoy, sabemos que hay razas que por naturaleza son por mucho más resistentes a la infestación de parásitos por ser a su vez animales completamente adaptados a las condiciones de vida de un ecosistema específico. Luego, si el ganadero usa estas razas (entre las cuales se destacan por ejemplo para las condiciones que impone el trópico en América, los cebuínos, o los denominados criollos y mestizos de América), resulta absurdo bañar a todos sus animales por igual con un antiparasitario. Y si a esto le agregamos que en un rebaño de animales de pastoreo usando razas bien adaptadas o adaptables a las condiciones de ambiente específicas de la ganadería, por mucho un 10% de los animales son sensibles o susceptibles a contraer parásitos y el restante 90% o más no lo son, tampoco hace ningún sentido aplicar el antiparasitario a todos los animales por igual.

Podría profundizar más en detalles similares a los expuesto para ser más ilustrativo y contundente, pero creo que con lo dicho es suficiente para simplemente ejemplificar el tipo de errores tan elementales en los que caemos en las ganaderías, por no diseñar planes de verdadera medicina veterinaria preventiva (en vez de curativa). De paso, al actuar así estamos practicando una ganadería racional. Pero en la transformación hacia la ganadería racional, es importante que comencemos a capacitarnos para entender mejor cómo es que se realiza un manejo holístico de la salud y sanidad animal, para que en vez de mantener la nada favorable tendencia a acostumbrarnos a curar, y enfocarnos en el establecimiento de mejores prácticas ganaderas a todo nivel que realmente permitan garantizar que nuestros animales se van a mantener sanos por un manejo correcto y no por estarlos tratando con medicamentos convencionales.

5.- ¿Qué tanto impacto tiene, ya sea la prevención o la curación, que acostumbramos en las ganaderías?

Al hablar de impacto son muchos factores los que habría que tener en cuenta, pero si nos enfocamos en lo económico, se registra que en una ganadería promedio, los costos y gastos que se hacen en medicamentos, insumos, herramientas y demás consumibles para mantener en “buenas condiciones” al ganado, corresponde a entre un 8 y hasta 15% de los costos de producción, que en las ganaderías de producción de leche incluso podrían llegar a ser mucho más altos si se incluyen aquellos insumos que se utilizan en control o prevención de mastitis (por mal manejo), o en terapias hormonales para resolver problemas reproductivos, etc. Un desprevenido podría decir que un 8 a 15% no parece ser un impacto muy severo, pero ciertamente si lo es, si se compara por ejemplo con el rubro de más peso en los costos de producción que es la nutrición o suplementación en el caso de las ganaderías de leche, que está entre el 45 y 60%, o el de la mano de obra que es de alrededor del 30%. Nótese que proporcionalmente el gasto en medicamentos llega a ser en la mayoría de casos uno de los primeros 5 costos más pesados en la estructura de los costos de producción de las ganaderías, y que perfectamente se puede reducir al mínimo y convertirlo en ganancia, si nos enfocáramos más en un plan de prevención efectivo, y no en estar curando animales enfermos.

 

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Conclusiones

En conclusión, si ya estás implementando prácticas de ganadería racional o estás considerando hacerlo adoptando tecnologías como el Silvopastoreo o el Pastoreo Racional Voisin, o ambos, no te quedes solamente en dividir potreros y cultivar árboles, porque si bien esto trae impactos muy positivos a todo nivel de la ganadería, incluyendo mejoras colaterales en aspectos de salud y sanidad del ganado y del ecosistema en general, y se constituyen en una herramienta fundamental de apoyo para lograr tales objetivos, el abordaje de estas tecnologías para conseguir el máximo de sus bondades y/o beneficios, insistentemente debe ser más holístico, más racional, más integral, y en lo que a la salud y sanidad del hato se refiere, definitivamente tiene que ser muchísimo más enfocado al manejo profiláctico (prevención) y no basado en la curación que es a lo que venimos mal habituados en la ganadería convencional.

Finalmente, nunca dejen de considerar que está más que demostrado que cuando los animales de producción están siendo manejados en apropiadas condiciones de confort, bienestar, nutrición, salud y sanidad, serán animales más sanos, más fuertes, y más productivos, y si dejamos de gastar en lo que no necesitamos, y a la vez, producimos más, el resultado será sumamente positivo en cuanto a que obtendremos más ganancias, de ahí que cuando apostamos por implementar a todo nivel las prácticas de Ganadería Racional, tendremos como resultado final Ganaderías Más Rentables.

No se pierda en próximas publicaciones en la línea de profilaxis y bioseguridad, la ampliación y/o complementación de este tema todos los Jueves de Veterinaria. Lo invitamos a suscribirse para que reciba en su correo nuestras publicaciones que enviamos entre lunes y viernes de cada semana, en todas las áreas de interés para el ejercicio de la ganadería en todos sus componentes.

 

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¿Para quién es realmente el forraje que producimos?

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¿Para quién es realmente

el forraje que producimos?

Por: Zoot. Esp. Michael Rúa Franco

Para quien es el forraje (pradera polifítica)

¿Alimentar o Nutrir? ¿Cuál de estas dos cosas estás haciendo en tu ganadería? Porque no son lo mismo. Alimentar es una acción en la que se comprometen dos actores directos, uno es el humano que prepara y ofrece los alimentos, y el otro es quien los consume, o en el caso de la ganadería viene a ser quien los cosecha y los ingiere. Entre tanto, para que se de la Nutrición, se requiere un tercer actor (o actores ya que se trata realmente de toda una población de ayudantes). ¿Quiénes son ellos? y ¿qué tan importante resulta que sepamos cómo trabajan a favor de la ganadería? para poder aprovecharlos al máximo, y como siempre, para reducir los costos de producción y lograr la máxima productividad de modo que alcancemos resultados de máxima rentabilidad. Si usted quiere alimentar bien a su ganado, y también nutrirlo idóneamente, le invito a leer esta nota que hemos preparado para nuestro Martes de Zootecnia con CEG Internacional.

Prólogo

“El Cultivo de pasturas y la Ganadería”

Si alguna persona posee un terreno en área rural, y el uso del suelo de su propiedad o bajo su administración (no solo quienes son dueños, sino también, los que alquilan tierras con fines productivos) es el cultivo de pasturas, y el objetivo de ello es el aprovechamiento de las mismas para la crianza de animales de pastoreo (sean cuales fueren), se dice que esta persona está dedicado a la ganadería, o sea, se trata de un ganadero o ganadera.

En otras palabras, reconocemos tradicionalmente a un ganadero o una ganadera porque estos se dedican a cultivar pastos y criar animales de pastoreo. Algunas personas piensan que solo se le debe llamar ganadero al que cría vacunos, pero este es un error semántico muy común. El ganadero no solo es el que cría vacunos, sino toda clase de animales de producción. Lo que pasa es, que por cultura general (o más bien debería decir por degeneración cultural), en algunos casos se ha mal aprendido y transmitido generacionalmente este error común.

He querido comenzar con estas líneas porque quienes trabajamos en el ámbito de la ganadería en pastoreo, y muy en especial, para quienes aplicamos el Pastoreo Racional Voisin (PRV), cada día vamos reconfirmando que los animales son más productivos mientras más se asemejen sus condiciones de vida a su hábitat natural/original, por lo que para nosotros ya no hay mejor manera de darles crianza y manejo que en ambientes silvopastoriles, también a especies que por años han venido sometiéndose a la crianza bajo encierro y en condiciones de alojamiento y de vida verdaderamente irracionales, como es el caso de porcinos y aves (que hasta llegamos a mal acostumbrarnos a llamarlos como “aves de corral”), y esto incluye aves de postura (gallinas), o aves de engorde (pollo o pavo), entre otros.

Importancia de los rumiantes para la Nutrición Humana

Aclarado lo anterior, y con un poco de aparente paradoja, me voy a referir ahora exclusivamente a los productores ganaderos que crían rumiantes (vacunos, búfalos, ovinos o caprinos, cérvidos o camélidos) con fines productivos, y enfáticamente desde una perspectiva zootécnica de su nutrición. Y me centro en los rumiantes, porque estos a diferencia de los no rumiantes, poseen un potente y prácticamente exclusivo sistema digestivo, capaz de digerir alimentos que los no rumiantes (y muy en especial nosotros los humanos) hasta la actualidad no disponemos de tal capacidad. Me queda la duda de si alguna vez fuimos capaces de hacerlo los humanos también, y lo perdimos con el paso del tiempo y las adaptaciones a estilos de vida cada vez menos rupestres. Y esto lo digo porque cuando leo La Biblia en el libro del génesis me encuentro con estas líneas:

Dios dijo: “He aquí que les he dado toda planta que da semilla que está sobre la superficie de toda la tierra, y todo árbol cuyo fruto lleva semilla; ellos les servirán de alimento. Y a todo animal de la tierra, a toda ave del cielo, y a todo animal que se desplaza sobre la tierra, en que hay vida, toda planta les servirá de alimento” (Génesis 1:29-30)

Supongo que algún vegetariano o vegano oportunista usaría esto fuera de contexto para argumentar que los humanos no fuimos creados para alimentarnos de productos de origen animal, pero si los hubiere, los tendríamos que remitir a leer el resto de La Biblia. Más no deja de ser curioso que los humanos y los no rumiantes en el principio de los tiempos al parecer teníamos una capacidad innata para digerir vegetales, y que como dije antes, parece que la hemos menguado en gran manera. Y aunque todavía digerimos muy bien una amplia gama de vegetales, no conozco ni a uno solo ser humano que se pueda alimentar de los pastos y forrajes que un rumiante digiere.

Dicho de otra manera, los humanos de hoy (no sé si la cosa cambie a futuro) dependemos de los animales rumiantes para que ellos ingieran y digieran los pastos y forrajes que todavía abundan en la naturaleza (aunque puede cambiar a futuro debido al crecimiento exponencial de la población humana y a la expansión del urbanismo que se está tragando cada vez mayores fracciones de campo), y una vez convertidos esos vegetales en leche o carne, podamos nosotros los humanos nutrirnos de estos productos finales de tal proceso de transformación.

Para quien es el forraje (carne de pastoreo)

Mi punto de enfoque es, que si los humanos pudiéramos digerir sin conflicto alguno los pastos y forrajes, seguro los rumiantes serían todavía animales selváticos (no domésticos), o de ser domesticados tal vez no serían usados para producir carne o leche sino tal vez para trabajo o les daríamos un trato similar al que se les trata en los países de Oriente Medio, donde los rumiantes cohabitan en las ciudades con los humanos, y tal vez nos alimentaríamos solo de vegetales (porque sería una dieta mucho más barata, y probablemente también más sostenible y/o sustentable a largo plazo). Pero, como no es así en la vida real, pues entonces seguiremos dependiendo de los rumiantes para nuestra alimentación/nutrición indefinidamente.

Pero, lo más interesante de toda esta simbiótica relación planta/animal/humanos es lo que viene a continuación, y retorno a la pregunta que da título a esta publicación:

¿Para quién es realmente el forraje que producimos?

Para quien es el forraje (ovino)

La respuesta puede resultar sumamente obvia para algunos lectores, que han tenido la oportunidad de estudiar este tema con cierto grado de detalle. Sin embargo, al menos en mi experiencia, por considerarlo tan obvio, muchos ganaderos con los que he trabajado como asesor no lo tienen tan claro, y de ahí que me haya animado a tratar el tema. Y lo diré con una de las frases que uso no solo en las asesorías, sino también en los cursos que imparto a ganaderos de los diferentes países:

“Los ganaderos estamos equivocados si creemos que producimos pasto para las vacas (o para los búfalos, ovinos, caprinos y demás animales de pastoreo)… Los pastos y forrajes que producimos en realidad no son para ellos, sino para sus huéspedes estomacales…”

Y quiero llamar la atención de quienes están leyendo esto, porque aunque esta frase como dije antes, para muchos puede parecer algo obvio, un análisis profundo de ella y de su aplicabilidad en campo le permitiría a los ganaderos vislumbrar una de las más importantes claves de sus negocios; porque cuando lo ignoramos o pasamos por alto, es cuando le damos un pésimo manejo a la nutrición de los animales que criamos o manejamos en las ganaderías, y en consecuencia, no logramos resultados positivos en materia de productividad, y por tanto tampoco de rentabilidad.

Y eso incluye no solo a los ganaderos que realizan un pésimo o un regular manejo de los pastos y forrajes que producen (y hasta de los que están convencidos que los están haciendo bien), sino también incluye a todos los ganaderos que han caído en el error de casi reemplazar la dieta forrajera por una dieta de alimentos balanceados suponiendo que estos por ser ricos en nutrientes (concentrados) podrían ser suficiente garantía de éxito en sus programas de alimentación y nutrición, aun cuando está claramente identificado que son dietas económicamente insostenibles, y en un sinfín de casos, logísticamente y constantemente alterables (ya que no siempre se usan las mismas materias primas para su fabricación y estos cambios resultan trascendentales para un óptimo funcionamiento del estómago de los rumiantes, y en consecuencia, afectan también su fisiología y su productividad).

Y tengo que decirlo también: incluso, a los ganaderos que han ido adoptando un manejo racional del pastoreo a través de la implementación de PRV, les pasa con relativa frecuencia que por suponer que con el solo hecho de ofrecer a su ganado pasto abundante y de aparentemente óptima calidad ya están garantizando una nutrición satisfactoria para cubrir las demandas o requerimientos nutricionales de sus animales al 100% y esperar de vuelta un óptimo desempeño y productividad de estos animales, se pueden estar llevando frustraciones porque no logran tales resultados positivos.

Y enfatizo en que esto no solo les está pasando a los que al inicio de sus proyectos no tienen pasturas establecidas, e inician con gramas y pastos nativos en convivencia con una amplia variedad y cantidad de arvenses (lo aclaro porque sé que algunos darán por sentado que las gramas, pastos nativos y arvenses tienen siempre bajo valor nutricional, lo cual no es del todo cierto, pero tampoco podemos dar por sentado que este tipo de praderas son completamente satisfactorias), sino también a muchos que ya teniendo pasturas establecidas tampoco logran positivos resultados en términos de litros de leche o kilos de carne producidos a base de tal alimentación y nutrición a pesar de hacer PRV.

Hablémoslo de otra manera, tal vez más ilustrativa. Resulta que un sinfín de ganaderos, y los que hacen PRV no se están escapando de ello (menos si lo hacen sin la guía de un profesional que domine correctamente la tecnología), se enfocan en sembrar pastos y leguminosas en sus potreros bajo el argumento aquel de que necesitan ofrecerle a su ganado mucha proteína para que así puedan producir mucha carne (ya que el músculo se desarrolla principalmente de la proteína), o mucha leche, o mantener una óptima eficiencia en indicadores de reproducción del rebaño. De hecho, hace un tiempo tomé un curso sobre ganadería sostenible, y en el capítulo de cultivos forrajeros para silvopastoriles todo el material estaba enfocado en cultivar especies ricas en proteína, así que aunque sorprendente, también hay profesionales que tampoco lo tienen tan claro. Incluso, cualquier cantidad de ganaderos preguntan constantemente cuáles plantas arbustivas o arbóreas pueden o deben cultivar en sus potreros que sean ricas en proteína para sus sistemas silvopastoriles, y en muchos casos se están equivocando con esta manera de aplicar estos sistemas productivos.

Y los errores en este sentido son múltiples pero citaré dos muy importantes: lo primero es, que así como no solo de pan vive el hombre, tampoco de solo proteína se nutre un rumiante (y como especialista en nutrición animal aplicada también diré que tal vez la proteína no es propiamente un nutriente de singular o mayor importancia, y ni siquiera de prioridad como se ha mal aprendido); y lo segundo es, que nos estamos equivocando tremendamente por estar pensando que los alimentos que le ofrecemos al ganado son los que se convierten directa y proporcionalmente en la carne, la leche o las preñeces o crías que esperamos producir con nuestro ganado.

Volviendo a la frase, los rumiantes no se nutren de pastos y forrajes como tal, pero si se alimentan de ellos (y aquí conectamos de nuevo con aquella pregunta al inicio sobre ¿Alimentar o Nutrir?). Y lo primero que hay que comprender es que hay una gran diferencia entre alimentarse y nutrirse.

El ganado se alimenta de pastos y forrajes (porque es lo que cosechan e ingieren), pero no se nutre directamente de todos los nutrientes que hay en ellos. Quienes hacen uso de tales nutrientes son los micro-organismos (bacterias, hongos y protozoos) que habitan en su estómago, quienes como producto de la digestión (fermentación) de los pastos y forrajes, especialmente en la cavidad ruminal, sintetizan los denominados ácidos grasos volátiles (AGV) principalmente a partir de la grasa y los carbohidratos contenidos en los alimentos, y la denominada proteína microbiana (PM) principalmente a partir de las fracciones de nitrógeno. Estos son absorbidos por las paredes del rumen e intestino, y pasan al torrente sanguíneo y luego a otros órganos para complementar su metabolismo y luego si ir a los órganos destino (cerebro, tejido muscular y glándula mamaria, entre otros) para poder producir carne, leche, y preñeces.

Para quien es el forraje (proceso fermentativo en rumen)

En otras palabras, los rumiantes (vacunos, búfalos, ovinos, caprinos, etc.) no se nutren como tal de los nutrientes contenidos en los pastos y forrajes que cosechan durante el pastoreo, sino de los que producen los micro-organismos que se hospedan en su estómago, como resultado de los procesos digestivos o de fermentación de estos vegetales.

Son pues los micro-organismos huéspedes del aparato digestivo del rumiante un colectivo de intermediarios de la digestión de los alimentos de origen forrajero, y en tal sentido, son intermediarios de la nutrición de los animales de pastoreo con los que producimos la leche, carne y crías para el comercio. Por lo tanto, desconocer la forma como este proceso se lleva a cabo, y/o no entenderla o mal interpretarla y no saber cómo aprovecharla de la manera correcta, es lo que finalmente nos conlleva en un sinfín de casos de campo a obtener resultados insatisfactorios en materia de productividad y rentabilidad en las ganaderías.

Concluiré entonces por ahora esta publicación indicando que los rumiantes están “adaptados” (o más bien dotados) por naturaleza de un potente y prácticamente exclusivo sistema digestivo para usar forrajes fibrosos no digestibles por los humanos u otras especies animales no rumiantes, y esto debido a los intermediarios de la digestión que son los micro-organismos, en especial los del rumen (frase adaptada de Lee Rinehart, 2008).

Y por último, dando respuesta a la pregunta planteada para esta publicación, podemos afirmar que el pasto o forraje que producimos en nuestros campos en realidad no es para nutrir al ganado como tal (al menos no directamente), sino para nutrir primero que todo a los micro-organismos que habitan en su sistema digestivo, y estos serán los encargados de producir los AGV y la PM (entre otros productos de la fermentación) que son los verdaderos nutrientes convertibles en carne, leche y preñeces o crías.

De manera tal que nuestros programas zootécnicos de alimentación y nutrición animal para los rumiantes de pastoreo, deben estar basados en la relación simbiótica entre suelo/planta/animal y muy especialmente en la simbiosis entre micro-organismos y su rumiante hospedero, y de esto no están exentos ni los ganaderos que hacen PRV, ni Silvopastoriles, ni SPRV, ni ninguna otra de las tecnologías de manejo racional del pastoreo que existiere, ni de ningún otro sistema de producción en la ganadería.

…nuestros programas zootécnicos de alimentación y nutrición animal para los rumiantes de pastoreo (en cada ganadería), deben estar basados en la relación simbiótica entre suelo/planta/animal y muy especialmente en la simbiosis entre micro-organismos y su rumiante hospedero

Por supuesto, con esto no estamos “descubriendo que el agua moja” (o sea, no es algo nuevo); pero lo vuelvo a traer a la memoria para quienes ya lo saben, y lo pongo en conocimiento de quienes no lo sabían o nunca lo tuvieron en cuenta, o no lo tenían tan claro. Y muy especialmente lo redactamos pensando en todos los ganaderos que han asistido a nuestros cursos y se quedan sorprendidos de no haberle dado nunca importancia alguna a un aspecto tan básico en el manejo de rumiantes y en sus sistemas de producción animal a pastoreo. Esperamos que todos, y en especialmente todos estos que valoran pequeños aportes como este, para darle cada día un manejo más correcto a sus ganaderías, y a quienes deseamos muchos éxitos en tal sentido.

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Pautas Zootécnicas para el Silvo Pastoreo Racional Voisin (Parte 2)

Herramientas para la Gerencia del Negocio Ganadero

 

La Zootecnia es una profesión estrechamente ligada con la Gerencia y Administración de las Empresas Pecuarias (entre ellas las Ganaderas). Por eso, en la jornada que dedicamos a esta área temática (Miércoles de Administración), el tema que vamos a abordar a continuación cuyo énfasis está puesto en la planeación de proyectos SPRV (Silvo Pastoreo Racional Voisin) desde la perspectiva administrativa, viene como complemento a la publicación de ayer (Marzo 15), y hace parte integral de las pautas zootécnicas que el productor puede tomar como guía para diseñar su propio proyecto y plan de acción, e incluso, no solo limitado a SPRV sino también útil para cualquier proyecto que desee llevar a cabo en su ganadería.

Introducción

¿Cuántas veces y con qué frecuencia usted en su rol de ganadero ha escuchado hablar o ha leído sobre dejar de manejar las ganaderías como finqueros improvisadores y asumir una verdadera y correcta actitud de Empresario Ganadero? O mejor aún ¿Cuántas veces usted se ha autocuestionado o autoevaluado con esta misma pregunta?

Ciertamente, cada vez, es más frecuente leer en los medios o escuchar en cualquier escenario del sector ganadero, que si los ganaderos quieren mantenerse firmes en esta actividad comercial y/o hacerse competitivos y superar los retos del mercado ganadero del presente y sus tendencias a futuro, en lo primero que debe trabajar el productor es en “empresarizar” su ganadería.

Esto es, dejar de ser tan informales e improvisadores con los métodos de producción, y conseguir un uso más eficiente de la tierra, del cultivo de pasturas, de la alimentación del vacuno, de la genética o biotipo racial, de los recursos naturales, de los insumos y de las dotaciones (planta, maquinaria, equipos, herramientas, etc.), y hasta del recurso humano, y en general de todo aquello que esté bajo la administración y/o de la responsabilidad ética y profesional de los productores agroganaderos, y esto también implica, un uso eficiente del tiempo y los esfuerzos que imprime en este negocio el ganadero mismo y de las inversiones que hace para poder ser un ganadero productivo y rentable.

Empresarización Ganadera (Gráfica Curva Progreso)

En la primera parte de esta publicación ya hemos explicado entonces que, ante todo, la ganadería de nuestros tiempos requiere una conversión del modelo productivo, porque los métodos de tradición ya quedaron obsoletos frente a los retos del presente y futuro, y en el ámbito mundial abundan evidencias de que estos son además modelos que aunque con tecnificación, no han sido eficaces para que podamos sostener negocios ganaderos productivos, rentables con sostenibilidad y sustentabilidad, y más bien todo lo contrario, son modelos con los que el ganadero ha sido conducido a la “crisis”, y que por esto hemos optado por denominarlos los “modelos de la crisis”.

Decíamos también que no podríamos esperar resultados distintos y mucho menos mejores de los que tenemos ahora, si persistimos en mantenernos en el mismo modelo, si persistimos en hacer lo mismo que hemos hecho siempre. Para poder obtener mejores resultados en productividad, rentabilidad y competitividad (más aún en el mercado globalizado), debemos vencer todos nuestros paradigmas, nuestros miedos y bloqueos, y atrevernos a un cambio radical.

De acuerdo con este pensamiento, no solo nos hemos referido entonces al problema, también a la posible solución, proponiendo evolucionar el manejo de nuestras ganaderías hacia una metodología holística (integral) y racional (bien estructurada), recomendando la implementación de la tecnología del Silvo Pastoreo Racional, al identificar un sinnúmero de bondades y beneficios principalmente para el productor (ya que les permite ser más eficientes a todo nivel, debido a su estructura holística, y en suma, les permite producir a un costo mucho más bajo mientras en simultánea incremente su productividad y por tanto sus ventas –que a propósito se ven favorecidas por la demanda creciente del mercado mundial de los alimentos más sanos y más saludables–, y obviamente con ello incrementan sus ingresos, ampliando así al máximo su margen de ganancias, sin que todo ello implique poner en riesgo la sostenibilidad y sustentabilidad de su ganadería, sino al contrario, aproximarlos a ello).

Aquí es justo donde encaja la propuesta de hacer un MANEJO RACIONAL DE PASTURAS, pero no improvisando, sino planificando y ejecutando un proyecto bien estructurado y de manera ordenada y disciplinada, siguiendo un “mapa de ruta”.

SPRV 2 (planeación)

Pasos para la transición, de los métodos antiguos de pastoreo, al método moderno SPRV

Es esencial que cada productor tenga muy clara la ruta a seguir, el paso a paso que debe dar para poder encaminarse hacia la ejecución de su proyecto en particular. Para ello, se hace necesario diseñar su propio mapa de ruta. En este deben quedar claramente definidos cada uno de estos pasos para la transición de los métodos antiguos (tradicionales) que vienen implementando en sus granjas o ganaderías, hacia el método moderno, holístico y/o racional, para el manejo de sus ganadería, y con un enfoque en el pastoreo controlado.

Tome lápiz y papel (o si prefiere cree un documento en su laptop o notebook, o en su tableta si así lo prefiere), y siguiendo las indicaciones que daremos a continuación, le ayudaremos a estructurar su propio Plan de Acción para su Empresa Ganadera.

SPRV 2 (anotaciones)

Lo primero que debemos hacer es resolver cada una de las siguientes preguntas:

  1. ¿Cuál es mi punto de partida? (¿Con qué recursos cuento? – Listar mis recursos)
  2. ¿Cuál es mi meta mayor? (¿a qué nivel de progreso espero llegar? – Listar mis metas)
  3. ¿Cómo voy a llegar hasta esa meta mayor que proyectamos? (Listar mis estrategias)
  4. ¿Cuánto tendré que invertir y cómo hacerlo? (Pormenorizar mi presupuesto)
  5. ¿Cuánto tiempo me tomará llegar al objetivo? (Diseñar mi cronograma de actividades)

Podría ocurrir que usted no supiese dar las respuestas apropiadas a este corto pero profundo cuestionario, y no porque no tenga la capacidad de hacerlo, sino porque va a requerir de un reconocimiento, análisis, evaluación y completo diagnóstico de antecedentes de su actividad ganadera en particular, y en muchos casos el productor no cuenta con el tiempo para hacerlo (y a veces también les falta conocimiento de cómo hacerlo). Sin embargo, si no se hace, las preguntas que planteamos podrían ser resueltas de forma subjetiva, o imprecisa o desacertada, y si sobre una base floja pretendemos construir un gran edificio (que viene a ser la empresa ganadera), tendremos como resultado todo lo contrario, es decir, un edificio frágil que podría colapsar en cualquier momento. Así que, si es su caso que no cuente con el tiempo o conocimiento suficientes para establecer el diagnóstico de antecedentes, vale la pena que se asesore con un profesional experto para que en conjunto construyan los “cimientos” de la edificación (empresa ganadera) que cada productor se propondrá como meta de largo plazo.

Ahora bien, para ayudar un poco a resolver las preguntas planteadas, usted (ya sea solo o junto con su asesor) podrán tomar como base la siguiente guía:

El Guión o Mapa de ruta (La visión / proyección a largo plazo)

SPRV 2 (mapa de ruta)

Un aviador no emprende vuelo si no sabe su destino y como llegar a él; un marinero no embarca si no tiene a mano su carta de navegación; un conductor no emprende viaje si no conoce el camino y no tiene a mano un mapa que lo conduzca. Pero extrañamente los ganaderos queremos llegar a vivir de la ganadería o ser muy rentables improvisando el diario vivir. No sabemos concretamente cuál es nuestro punto de llegada, ni cómo es que llegaremos allí, simplemente optamos por el clásico método del ensayo y error, y claro, erramos. Pero para que los proyectos ganaderos sean sostenibles y sustentables requieren de una visión a largo plazo, y con base en esta de un mapa de ruta que podamos estar revisando cada vez que creamos que estamos a punto de desviarnos del camino para poder reorientarnos. Para este mapa de ruta necesitamos tener claro lo siguiente:

Punto de partida – ¿con qué recursos contamos?

Dicen que el que no conoce su historia está condenado a repetirla. Luego, hay que identificar primero qué cosas estamos haciendo realmente bien, y que cosas no, y si no tenemos esta habilidad podemos contratar a un profesional experto, ya que esta es la base del proyecto. También un inventario de qué recursos podemos seguir usando, cuáles podemos recuperar que estaban en desuso o deteriorados, y cuales hay que desechar.

Metas/Objetivos – ¿a qué punto se quiere llegar?

Dicen que quien no sabe para dónde va cualquier transporte le sirve. Y muchos ganaderos tienen este mal hábito. Son presa fácil para todo lo que se pone de moda, y/o se convencen fácil de que la solución a sus problemas la obtendrán en una fórmula mágica, o que para cada dificultad hay una solución en un almacén agropecuario. Rechazan los procesos y ensayan de todo con la esperanza de que en cualquier momento se ganan la lotería. Pero estoy seguro que así se la pasarán toda su vida, pues la lotería se la ganan muy poquitos. Quien realmente quiera pensionarse de su negocio ganadero, debe hacer un plan, visualizar hoy los resultados esperados mañana, trazarse unas metas de largo plazo (por ejemplo para 10 o 20 años), y luego, devolverse y trazar unas metas año a año para todo eso largo plazo, y luego cada meta anual traerla a metas mensuales y luego semanales. El cumplimiento de las metas semanales lo llevará a cumplir metas mensuales, y estas a su vez las anuales, y estas lo llevarán al gran objetivo proyectado.

Estrategias/Metodología – ¿cómo llegar al punto que proyectamos?

Cuando ya tenemos claro dónde queremos llegar, y hemos trazado el camino (metas y/u objetivos específicos para el año, el mes y la semana), de todo esto mismo podremos deducir cuáles son las herramientas, las estrategias y los métodos que debemos ejecutar para poder dar cabal cumplimiento a cada meta u objetivo trazado para cada plazo.

Presupuesto – ¿cuánto tendremos que invertir?

SPRV 2 (presupuesto)

Habiendo definido ya el diagnóstico o punto de partida (lo que hay), las metas u objetivos (lo que habrá) y las estrategias o metodología (cómo hacer prosperar lo que hay y llevarlo a lo que habrá), es muy importante calcular los costos. Y es muy importante acoger el consejo bíblico: “Si alguno de ustedes quiere construir una torre, ¿acaso no se sienta primero a calcular los gastos, para ver si tiene con qué terminarla?”. Entonces, en todo proyecto ganadero que tenga muy bien definido su mapa de ruta, debe incluirse un cálculo de lo que costará llegar al objetivo final, y claro, la cifra será un dineral, pero eso no debe asustarnos, porque cualquier empresa que se proyecte a 10 o 20 años con crecimiento, lógicamente tendrá que hacer cuantiosas inversiones año a año. Lo importante es que cada peso ($) que se invierta se pague y deje alguna ganancia, y ahí es donde está la importancia de la habilidad de quien elabora el proyecto, de elegir la tecnología, las herramientas, la metodología y las estrategias correctas, que le permitan invertir para ganar siempre. Está bien que confiemos en que Dios provee para cada día lo necesario, pero no debemos ser abusivos con Dios, porque él también nos da la inteligencia y el talento, así como la prudencia, para trabajar ordenadamente y con prosperidad.

Cronograma de actividades – ¿cuánto tiempo nos tomará llegar al objetivo?

Finalmente, debemos asignar plazos y delegar responsabilidades. Las tareas no se hacen solas en una empresa ganadera. Por tanto, si en el mapa de ruta incluimos una lista de tareas específicas que al ser ejecutadas permiten ir cumpliendo la meta diaria para lograr la meta de la semana, y así las del mes, y así las de cada año, y ese mismo mapa lo vamos revisando rigurosamente día a día, y exigimos a nuestros empleados el cumplimiento cabal de tales tareas dentro de los plazos estipulados (reservándose de todos modos la probabilidad de alguna tarea por X o Y motivo no se pueda cumplir en cierto momento, y se deba posponer), entonces habremos alcanzado como propietarios del negocio ganadero un verdadero estatus gerencial, que va más allá de dar órdenes a gritos e imponerse con agresiones verbales a los empleados.

Es importante acotar, que las ideas que no se ponen por escrito nunca se realizan, porque o se esfuman, o se dilatan, o se olvidan. Así que recomendamos que todo este mapa de ruta de la empresa ganadera se haga por escrito, tal y como el aviador tiene su bitácora de vuelo, el marinero su carta de navegación y el conductor su mapa de carretera.

Puede parecer obvio o hasta redundante entonces, pero es mejor reafirmar, que el primer paso para ejecutar un proyecto de conversión de una finca en una empresa ganadera y de conversión del modelo productivo, es claramente el de Diseñar un Plan de Acción Estratégico respondiendo con el mayor nivel de detalle, con toda la minucia posible, las 5 preguntas que hemos planteado.

No basta con querer ser buenos administradores de nuestras fincas, necesitamos enfocarnos en hacer todo lo que esté a nuestro alcance para alcanzar el máximo estatus de excelencia gerencial, pero no podemos pretender alcanzar este estatus improvisando las acciones diarias, o dejando que sean los empleados de nuestras ganaderías los que impongan su ritmo y sus conceptos, o hasta sus decisiones, por lo que no nos podemos dar el “lujo” de manejar la finca sin un plan de acción pormenorizado. Y cuando ya hayamos dado este primer paso, podremos proceder entonces con los siguientes.

La ejecución del proyecto

La etapa posterior a la planeación lógicamente es la ejecución, y en esta etapa deberán cumplirse los siguientes pasos:

Capacitación – Aprendizaje y entrenamiento continuo

Aprender muy bien la tecnología a implementar (para el empleador y los empleados) y entrenarse continuamente para obtener los mejores resultados.

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El principal escollo o dificultad con este procedimiento está en la “alta rotación” de personal que suele haber en las ganaderías. Los empleados no duran mucho tiempo en su cargo, y los empleadores temen invertir en la capacitación del personal para que luego se vayan.

Con todo y esta desafortunada realidad, es fundamental que nuestro recurso humano esté capacitado para llevar a cabo las acciones que determinamos llevar a cabo, acordes con las estrategias a desarrollar para poder cumplir con las metas de corto, mediano y largo plazo. No podemos esperar que un empleado nos provea su mejor rendimiento productivo si no sabe qué hacer y/o cómo hacer su trabajo cuando les ponemos a cargo tareas específicas relacionadas con la adopción de una tecnología moderna de pastoreo.

Por lo tanto, si es que queremos que las tareas que les asignamos se cumplan a cabalidad y se ejecuten con la mayor precisión y excelencia posible, es fundamental capacitar a los empleados junto con el empleador (para que ambos puedan hablar un mismo lenguaje y mantener una comunicación más sencilla, fluida y eficaz), de modo que puedan todos aprender muy bien no solo la tecnología a implementar sino su aplicación en campo y la forma que se deban ir sorteando los imprevistos que ineludiblemente se van a ir presentando durante la marcha del proyecto en todas sus etapas, y por esta misma razón, esta capacitación al recurso humano no debe ser solo una vez, sino que hay que entrenarse (asistir con frecuencia a cursos que les permita perfeccionar sus técnicas y realizar un trabajo realmente holístico) y practicar lo aprendido continuamente (no abandonar los procesos cada vez que haya dificultades) para así poder obtener los mejores resultados.

Mapas o planos – Agrimensura/Planimetría del predio

Conocer las medidas del terreno donde se va a llevar a cabo es un pilar del manejo racional de pastos y ganados. Como ya lo sabemos, todo plan de manejo agrícola (porque es un cultivo agrícola lo que hacemos al cultivar pastos y forrajes para el ganado), tiene relación directa con el tamaño de cada área a intervenir.

Por ejemplo, el cálculo del número y tamaño de los potreros se dará idealmente en metros cuadrados, el aforo y/o la base forrajera producida y/o disponible para el consumo del ganado (medición de la cantidad de pastos/forraje que se produce o se cosecha en un potrero o en todo el predio) se va a dar en kilogramos por cada metro cuadrado o por cada hectárea o por la medida exacta de cada potrero o parcela, y así mismo, el cálculo de cantidad de alimento a ofrecer a cada cabeza de ganado se va a dar en kilos por metro cuadrado, y el cálculo de cuánta área destinar al pastoreo directo y cuánta área destinar para pastos de corte, bancos forrajeros (proteicos o energéticos), franjas para la reforestación, cantidad de árboles por hectárea, etc.

Todos estos dependen de que conozcamos con exactitud las dimensiones de cada sector del predio, de modo que podamos hacer el mejor diseño de divisiones y distribución de áreas para cada uso y bajo el propósito de darle a cada área el manejo acorde con su vocación y con los requerimientos del ganado.

Luego, si no se tiene a la mano un buen mapa de áreas, difícilmente podremos llevar a cabo un proyecto en el que consigamos el uso eficiente del recurso suelo y vegetación. A este trabajo se le denomina técnicamente Agrimensura (agri = relativo al uso del suelo con fines agrícolas o pecuarios; mensura = medir) y Planimetría (plani = planos; metría = medidas de área), y puede ser efectuado por topógrafos (que son los profesionales más idóneos para este trabajo), o por profesionales del sector agrario que se dediquen a esto y tengan suficiente experiencia, o en el peor de los casos, por los productores mismos siempre que tengan dicha habilidad.

Lo importante es que se pueda obtener un plano en el que se logren diferenciar con sumo detalle las áreas que pueden usarse como potrero (pastoreo) o para el cultivo de forrajes varios (lotes de cultivo forrajero de corte y acarreo), y aquellas que no pueden ser usadas por la ganadería (áreas no patoreables ni de cultivo forrajero), como son por ejemplo las carreteras, los bosques o áreas de reserva, las lagunas, jagüeyes, quebradas, ríos y similares, las áreas de construcciones como casas, establo, corral, sala de espera, sala de ordeño, etc.

Diseñar divisiones de potreros primero que todo en planos

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Los planos en los que se diseñen las distribuciones de cada área según su vocación o uso destinado, y las divisiones de potreros acordes con el sistema de pastoreo a implementar, serán usados como guía para poder darle las medidas exactas en el terreno a cada potrero o parcela y a cada lote de cultivo forrajero (o para otros usos según sea el caso).

Sin estos diseños, las divisiones de potreros y lotes de cultivo serán imprecisas. Y dado que el “gran edifico” que construiremos (empresa ganadera) debe contar con cimientos firmes, no vale la pena correr riesgos innecesarios tratando de ahorrar en la Arquitectura del proyecto,  puesto que todo en adelante en la empresa ganadera dependerá de si logramos obtener o no óptimos resultados productivos, y estos a su vez dependerán de si hemos diseñado e instalado una óptima infraestructura para un eficiente pastoreo.

En el mismo sentido, los ganaderos cometen un error primario cuando improvisan “al ojo” hacer en sus terrenos las divisiones de área, pues obviamente no lo harán con la debida precisión y es obvio que esto va a repercutir en el manejo del pastoreo, casi siempre de forma negativa, ya que las demandas de alimento de los animales son muy homogéneas (considerando las diferencias para cada etapa productiva o fisiológica), y si las áreas no han sido correctamente distribuidas, la oferta de pasto o de forraje puede ser variable para cada nueva jornada de pastoreo (insuficiente, cuando el área de pastoreo es menor a la que debe tener el potrero para el número y tipo de animales que van a ocuparlo, o excesiva, cuando es más amplio de lo requerido; y cuando es insuficiente el ganado va a querer saltar la cerca cuando se le agote la comida, generando daños en el cerco, o cuando excede la demanda diaria el ganado va a desperdiciar comida y así perderemos eficiencia en el uso del recurso suelo y de recurso vegetal).

Lo ideal es que entre un 70 y 90% de los potreros diseñados para una rotación de manejo racional tengan exactamente la misma medida, y que esta medida se haya calculado con precisión para la carga animal máxima que el predio puede llegar a soportar a largo plazo y de forma sostenible y sustentable, y entre un 10 y máximo un 30% de los potreros tengan medidas heterogéneas, y estos no por voluntad del ganadero propietario del terreno, sino porque son las áreas de los lineros con predios vecinos que no siempre son líneas rectas, y que por tanto obligan a hacer potreros con formas y tamaños irregulares.

Al hacer potreros que tengan la misma medida con exactitud, la oferta de alimento es constante en cantidad y calidad, y esto favorece no solo la eficiencia en el uso de estos recursos, sino también la productividad de los animales que van a aprovechar mucho mejor el pasto o forraje satisfaciendo sus requerimientos de alimento a diario.

Acondicionar la infraestructura requerida en campo (vivero, potreros, agua, etc.)

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Como ya lo hemos indicado, en la ganadería moderna es fundamental la diversificación en cada uno de los ecosistemas ganaderos. Con esto nos referimos a que no hay que producir monocultivos de la gramínea predilecta, sino pluralidad de especies, géneros y biotipos, incluyendo la participación de arvenses, leguminosas, plantas arbustivas y plantas arbóreas, con múltiples propósitos, por ejemplo, especies maderables, florísticas o frutales para que se pueda equilibrar biológicamente el ecosistema atrayendo toda forma de vida benéfica y favorable para la ganadería, y que aporten por ejemplo sombra (no solo para el ganado, sino también para los organismos vivos del suelo que le van a generar fertilidad natural al mismo para la mejor producción de la pradera, y sombra para los humanos que a diario se ocupan del ganado), y también, forraje (especies de ramoneo), o que produzcan frutas o flores que el ganado también puede aprovechar, o que atraigan formas de vida que puedan hacer control biológico de los parásitos del ganado, o especies que sirvan para proteger las fuentes de agua y/o generar ambientes favorables para que se creen reservorios de agua, y en general, especies vegetales que aporten todo tipo de beneficios para la ganadería.

Y claro está, que para poder aplicar el máximo control a la oferta forrajera diaria, habrá que dividir potreros y hacer uso de cercos eléctricos, preferiblemente todos ellos fijos para no depender de que el empleado sea quien decida el tamaño del potrero o parcela de pastoreo, sino que esto ya esté pre-establecido, y el empleado solo se ocupe de conducir a los animales, idealmente a diario, hasta la parcela que corresponde pastorear según su estado de calidad o desarrollo.

Y, por otra parte, lo ideal en el manejo racional de pasturas, es que el agua de bebida del ganado esté disponible en cada potrero lo cual se consigue con bebederos portátiles y un sistema de distribución del agua con mangueras o tubería para conducir el agua hasta cada potrero desde su punto de almacenamiento o reserva (diseñar e instalar redes hídricas acordes a la distribución de potreros).

Lo anterior implica entonces que se haga una adecuación de la infraestructura de manejo racional de los pastos y forrajes, y también del ganado, implicando disponer de un vivero para cultivar los árboles con que se llevará a cabo el plan de reforestación del terreno, el confeccionamiento de potreros fijos según el diseño elaborado, y la instalación de una red de mangueras o tubería para llevar agua de bebida a cada potrero, y todas las demás instalaciones o infraestructura que permita conseguir las metas planteadas en el proyecto.

Organizar lotes de pastoreo y Preparar los animales para el cambio

Un lote de pastoreo es un grupo específico de animales. Para este paso es importante que se tenga en cuenta que los animales de pastoreo por instinto tienen establecida una conducta jerárquica, es decir, que en todo grupo de animales habrá algunos (una minoría) de conducta habitualmente dominante, impositiva, fuerte, y otros (la mayoría) la conducta exactamente opuesta, o sea, de sumisión, débil, que prefiere dejarse guiar por los dominantes. Esto incide en el pastoreo, pues los animales dominantes siempre van a imponer ser los primeros en pastorear, y cosechan lo mejor en cada parcela, y beben más agua, o hacen su rumia bajo la sombra, etc. Mientras tanto, los dominados comen donde les toca (no donde quieren), que casi siempre es donde los dominantes ya comieron, o beben menos agua, o hacen su rumia bajo el sol, o rumian de pie mientras los dominantes lo hacen recostados, y cosas así por el estilo.

Entonces, podemos afirmar que entre animales todo el tiempo hay una especie de competitividad, de modo que cuando separamos el ganado en subgrupos, vamos a anular esta condición, y vamos a lograr que cada subgrupo esté mejor alimentado, o que haya garantías para que cada grupo obtenga su máximo bienestar y confort. Nadie junta animales pequeños con animales grandes, por ejemplo, pero incluso, si entre animales adultos podemos hacer subgrupos (lotes) es seguro que vamos a poder obtener mejores resultados de productividad, y esto es otro de los pilares en el manejo racional del pastoreo.

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Así pues, el manejo racional nos conduce a que cuando se posibilite, hagamos una separación por grupos con base en su conducta jerárquica. E igualmente se deben hacer sectores de potreros que sean usados exclusivamente por cada grupo de estos (o sea cuatro áreas diferentes, destinando cada una de ellas para cada grupo). No perder de vista que podemos sacar provecho en este sentido de la técnica del despunte y repaso, por lo que no es estrictamente necesario destinar un área por grupo, pues podría ocuparse un área de pastoreo por cada dos grupos, según como se determine para cada ganadería. Con este manejo rápidamente notaremos como la conducta y desempeño de los animales será favorable para la productividad de la ganadería, y por tanto para su rentabilidad.

En cuanto a la preparación de los animales para el cambio en la infraestructura y el manejo racional, esto puede implicar hacer jornadas de amansamiento o domesticación (a las que denominamos Doma Racional de animales de Pastoreo – tema que quedará para ampliar en una posterior publicación para uno de los próximos Martes de Zootecnia). La doma racional se ha popularizado más en equinos, pero en todo tipo de animales domésticos usados para la producción de alimentos de consumo humano se puede aplicar esta metodología.

En el caso de los animales que provienen de razas de natural mansedumbre, podría no ser requerido, sin embargo, siempre que haya animales en la ganadería que sean más briosos o ariscos, y/o sean muy inquietos, necios o con tendencia a irrespetar los cercos, o a comportarse de forma agresiva con otros animales o con los humanos, entonces es prudente anticiparse y trabajar con todos los animales en su doma racional, para que se amansen y se comporten con la mayor docilidad posible, tanto en los potreros como durante las jornadas de manejo diario, incluyendo el tiempo de ordeño por ejemplo.

Los que trabajamos con ganado nos hemos acostumbrado a que una vaca que patee, o que se muestre arisca, o agresiva o asustadiza, etc. entonces es normal o natural en ellos, pero en realidad, su conducta es más bien el resultado de alguna(s) mala(s) experiencia(s) que el animal tuvo durante su crianza, incluso desde su nacimiento, o porque hacemos un manejo incorrecto del pastoreo. Así pues, mediante la doma racional, todos los animales de la ganadería serán enseñados a tener una conducta tranquila, dócil, mansa, y esto lo van a aprender cuando entiendan que los humanos no somos sus enemigos, sino sus amigos. Por ello no debemos permitir (y en esto hay que ser estrictos, rigurosos) que nuestros empleados agredan a un animal, y se debe considerar agresión un grito, o un golpe, o el correteo, o movimientos bruscos, o cualquier acto que se realice con el propósito de asustar u obligar (a fuerza) a que los animales hagan algo que no quieren hacer.

Cabe advertir que los animales no tienen raciocinio, simplemente se guían por su instinto y reaccionan según la forma como los tratemos. Pero, en cambio, todos los humanos disponemos de un cerebro que hay que poner en uso, podemos hacer raciocinio y tomar decisiones inteligentes, y por esto, hay que hacer uso de ellos en todo momento, para conseguir sin presiones ni agresiones, que los animales hagan lo que queremos o necesitamos que hagan. Para ello podemos destinar un potrero especial, en el que a los animales que necesiten pasar por la doma racional, sean alojados por unos días, y un empleado que trate con afecto a los animales debe encargarse de visitarlo(s) varias veces al día, y acercarse a ellos con tranquilidad, con suavidad, acariciándolos y demostrándoles que son su amigo, el que los cuida, y para ello se puede ayudar llevándoles agua, pasto, sal, concentrado, etc. en cada visita, para que el animal reconozca que el humano siempre que se le acerca es para algo bueno. Con el tiempo, los animales en vez de salir corriendo asustados, más bien van a venir hacia las personas cada vez que estas están cerca.

Y hacer uso de nombres para cada animal, según estudios científicos, incide positivamente en su conducta y desempeño, aunque parezca algo sin importancia, pero que debe ser tenido en cuenta y siempre llevado a la práctica. Se reporta en varios estudios al respecto, que los animales que son llamados por su propio nombre tienen una mejor conducta y producen más leche, carne o crías.

Balancear la dieta – Complementar el pastoreo con sal mineral

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Finalmente, es claro que cuando la genética de nuestro ganado es más exigente en nutrición, y esto no es exclusivo para animales de raza pura, pero si para animales de los cuales esperamos una alta productividad y óptimo desempeño, pretender alimentarlos solo a base de pastos y forrajes puede no siempre permitirnos lograr conseguir las metas propuestas en producción y rentabilidad. Sin embargo, tampoco debemos caer en el otro extremo, que es el de destinar la mayor parte de los ingresos del negocio en la compra de alimentos (concentrados, sales, y demás suplementos).

En esto cabe ser reiterativos en que en la medida que hagamos un uso más eficiente de la pastura, vamos a poder reducir al mínimo la dependencia de alimentos como suplementos. En lo que respecta a los minerales, estos son siempre deficitarios en los pastos, por lo que es imprescindible hacer uso de sales mineralizadas en todas las ganaderías, y no basta con ofrecer sal de mar. Las sales mineralizadas, en lo posible, deben ser formuladas con base en análisis bromatológicos que especifiquen el aporte de minerales de los pastos de cada ganadería. Algo similar hay que hacer con los concentrados o balanceados, en los cuales debemos buscar aportes específicos de proteína y energía.

Cabe hacer una muy valiosa advertencia. Hasta donde la anatomía y fisiología de los rumiantes permite, en los proyectos SPRV la suplementación nutricional se logra con el uso de especies forrajeras no gramíneas, tales como arvenses, leguminosas, arbustivas y arbóreas (incluyendo frutales), ya sea para ramoneo directo o como bancos de forraje. Así llega a ser factible no requerir de alimentos comprados sino todo producido en la misma ganadería, para mantener el principio de producir al menor costo. Sin embargo, en casos muy específicos, la planeación debe y/o puede presupuestar el uso de alimentos comerciales de una forma estratégica y siempre garantizando que sea rentable.

En todo caso, debemos enfatizar en que mientras menor cantidad de suplementos usemos, la rentabilidad será mayor. Por ello debemos procurar un adecuado balance entre nutrición balanceada e inversión en suplementos, para conseguir con una estrategia basada en el máximo aprovechamiento del recurso forrajero (que no solo estará sujeto a la oferta de gramíneas sino de todo tipo de forrajes nutritivos que cultivemos en la misma ganadería a modo de silvopastoreo), enfatizando en apuntar siempre al mínimo costo de producción pero con la mayor producción posible, para así poder alcanzar amplios márgenes de ganancias por cada litro de leche, kilo de carne o cabeza en pie que produzcamos.

Esperamos nuevamente haber podido contribuir con esta información a que en adelante usted pueda conseguir una administración (o mejor dicho, una gerencia) de sus praderas y ganados mucho más eficiente de lo que lo hace ahora, diseñando y ejecutando idóneamente su propio proyecto y de su Plan de Acción Estratégico para el Manejo Racional de sus Praderas en su propia ganadería.

Recuerde, finalmente, que nuestro equipo de profesionales en Colombia, Ecuador,  Venezuela, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, República Dominicana y México, está a disposición para apoyarle en su empresa ganadera, en este y muchos otros aspectos de sus proyectos. Contáctenos cuando esté listo para dar el paso hacia la Ganadería Racional.

 

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Pautas Zootécnicas para el Silvo Pastoreo Racional Voisin (Parte 1)

Herramientas para la Gerencia del Negocio Ganadero

Introducción

En la actualidad se ha hecho bastante popular el Sistema Silvopastoril, y desde países de Suramérica como Argentina, Brasil, Colombia, entre otros, se les ha dado un reconocido impulso para su posicionamiento internacional como una de las tecnologías modernas con mayor proyección a futuro, justificado por su potencial de sustentabilidad para la producción ganadera en general. Esta tecnología, conocida primeramente y aún como Agroforestería, que es un sistema productivo combinado que puede integrar la forestería o silvicultura con la agricultura o la ganadería, tiene su origen hacia el último cuarto del siglo XX, con la creación del Consejo/Centro Internacional de Investigación en Agroforestería -ICRAF por sus siglas en inglés-, hoy día llamado World Agroforestry Centre (Centro Mundial de Agroforestería) con sede principal en Nairobi, Kenya y delegaciones en Asia y América Tropical. En América, estos sistemas de producción han sido trabajados a fondo por entidades como CATIE (Centro Agronómico de Investigación y Enseñanza) con sede en Turrialba, Costa Rica, y CIPAV (Fundación Centro para la Investigación en Sistemas Sostenibles de Producción Agropecuaria) con sede principal en Cali, Colombia, quienes han desempeñado un rol fundamental para su posicionamiento en el continente.

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En paralelo, pero con al menos una a dos décadas más de edad, se ha hecho también sumamente popular la tecnología de Pastoreo Racional Voisin (PRV), que a pesar de ser de origen francés, más específicamente en Normandía, en la Granja Le Talou, fundada a mitad de siglo XX y que llegó a América Tropical por primera vez a la Isla de Cuba en invitación directa del Primer Ministro Comandante Fidel Castro al Dr. André Marcel Voisin en la década de los 60’s, y que pudo quedarse truncada allí mismo ante el inesperado fallecimiento de su fundador cuando apenas comenzaba a socializar esta tecnología con los profesionales cubanos, de no ser porque los Ingenieros Agrónomos Nilo Ferreira Romero y Luiz Carlos Pinheiro Machado, por separado y sin saberlo, coincidieron en llevarla a Brasil, su país natal, implementarla durante varias décadas en sus propias ganaderías (Ferreira en línea de ganado de carne y Pinheiro en línea de ganado lechero), y documentarla a través de sus publicaciones impresas, de las cuales el libro de Pinheiro titulado con el mismo nombre de la tecnología ha llegado a ser el más reconocido internacionalmente, y de quien aprendimos en CEG Internacional dicha tecnología, para luego convertirnos en sus principales difusores y promotores (después de los Pinheiro y su equipo de trabajo) en los países hispanos de América, llegando a ser hoy por hoy la tecnología emergente más eficaz y con mayor proyección a futuro, para el manejo racional del pastoreo en las granjas de producción pecuaria a base de pastos y forrajes, capaz de garantizar la sostenibilidad y sustentabilidad del negocio a quienes deciden implementarla.

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Sin duda, estamos convencidos de estar presenciando en el mundo actual el posicionamiento y desarrollo de las dos tecnologías que a su vez han llegado a ser herramienta fundamental tanto para la zootecnia y demás ciencias agrarias, como para los productores ganaderos en sí mismos, para lograr hacer un frente efectivo a los retos de toda índole que tendrá que afrontar la ganadería mundial desde el presente y a largo plazo. Pero, en este Martes de Zootecnia con CEG Internacional no nos vamos a dedicar a hablar de cada una por aparte, más bien el objetivo es presentar al público lector y seguidor de nuestro equipo de profesionales y de nuestras publicaciones, la fusión que hemos hecho entre estas dos tecnologías y que desde hace varios años hemos venido trabajando con éxito junto con ganaderos de todos los países latinos de América (desde Argentina hasta México), principalmente en su capacitación y en bastantes casos a nivel de campo, y como este es la mejor opción de la que todo ganadero dispone para construir un presente y futuro de progreso y de prosperidad en sus negocios en particular y de todo el sector.

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El contexto y las oportunidades  

La ganadería mundial está pasando por uno de sus peores momentos de los tiempos recientes. La economía mundial, que no pasa por un buen momento tampoco, por supuesto influye negativamente para el productor, por ejemplo, sobre los costos de los insumos, equipos, maquinaria, etc. que se ponen cada día más altos (costos de producción más elevados).

En los años 2014 y 2015 al parecer se produjo una enlechada mundial y en muchos países la leche cayó significativamente de precio, y los países latinoamericanos no han sido excepción. La globalización de los mercados está en pleno auge, y esto hace que la competencia sea cada vez más difícil, sobre todo porque los países desarrollados aventajan en muchos aspectos a los países en la vía del desarrollo, de modo que los primeros pueden vender a menor precio y con mejor calidad sus productos, y esto sin mencionar, que la moneda de los segundos está hoy bastante devaluada en comparación con la de los primeros, lo que por supuesto influye en el encarecimiento de las provisiones para los países en desarrollo.

Los empresarios de la agroindustria láctea, ni cortos ni perezosos, claramente sacan ventaja de los tratados comerciales internacionales, y prefieren importar materia prima de costo bajo para elaborar sus lácteos, y estancar o incluso hasta reducir sus compras de producto (leche) nacional. En 2015, en Colombia por ejemplo, una de las procesadoras de leche más reconocidas invitó a sus proveedores y demás productores de leche del país, a producir menos leche y más carne, ya que para el productor de leche el panorama no es muy alentador en medio de todas estas circunstancias. Todo esto sin entrar en detalle de la precaria infraestructura que se tiene en los países en desarrollo que hace que muchos productores tengan que vender su leche en el mercado informal, que tampoco se queda atrás y saca provecho de la necesidad del ganadero para manipular el precio de la leche a su antojo.

En lo que respecta a la producción de carne el panorama tampoco es que sea el mejor. No está tan resentido como el del sector lácteo, sin embargo, los precios suelen ser volátiles, presentando temporadas (a veces cortas, de apenas algunos meses, y a veces largas de uno o dos años) en las que los precios se presentan muy favorables, pero luego caen vertiginosamente, y el productor, ya mal acostumbrado a vender a un precio excepcional, se ve en serias dificultades cuando tiene que vender a precio bajo porque el mercado así se lo impone.

En síntesis, los países en desarrollo tienen hoy sus costos de producción tanto de leche cruda como de ganado de carne en pie, por las nubes, con muchas dificultades para producir con competitividad. Y al mismo tiempo, los productores reciben precios muy bajos por su producto.

Por supuesto no hay que ser un genio para deducir que quien produce caro y vende barato, tiene una economía en decadencia. Y, por supuesto tampoco hay que ser un genio para deducir que quien produce barato y vende a buen precio, tiene una economía en desarrollo. ¿No le parece mejor esto último?

Y como si todo lo anterior fuera poco, hay que mencionar que a consecuencia de los efectos del Cambio Climático, los fenómenos del Niño y de la Niña de los años recientes han hecho estragos, y tienen al ganadero de un extremo al otro, pues cuando no es que llueve hasta causar desastres por las inundaciones, entonces es que no cae ni una sola gota por largo rato, y así es como llevamos ya varios años en los que la productividad y el aprovechamiento de los pastos y forrajes no es buena, por lo tanto la producción de leche, carne o crías tampoco, y esto agrava la situación.

Pero todo esto creo que el ganadero ya lo tiene claro, y esto hace que resulte demasiado asombroso como es que los ganaderos insistan en este modelo de producción que se viene implementando por décadas, y que tiene a un sin número de productores en crisis y a otros muchos más camino hacia ella, dándose el lujo de no hacer un manejo racional de sus pasturas.

Es por ello que desde Cultura Empresarial Ganadera (CEG) Internacional queremos insistir incansablemente en aportar una visión diferente y una administración diferente de los pastos, los forrajes y el ganado, que desde hace 15 años venimos desarrollando con éxito con múltiples productores de Colombia y el mundo, puesto que si el ganadero quiere resultados diferentes (mejores obviamente), no debe seguir insistiendo en lo mismo.

¡Obtener resultados distintos requiere de atreverse a hacer algo diferente!

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Hablemos de pastoreo

¿Qué es para usted el pastoreo?

André Marcel Voisin, Ganadero, Productor de leche con ganado Normando, y además químico-físico de profesión, y padre de la tecnología del Pastoreo Racional, lo definió así (parafraseado): “Es el encuentro entre el animal y el pasto (para beneficio mutuo)”.

SPRV 1 (Que es el pastoreo)

La primera parte de la frase es original de Voisin, la segunda, entre paréntesis, es mi deducción de lo que él expresó en sus libros. No voy a entrar en detalles, ya que no es el objetivo único de este artículo, pero quiero ser explícito sobre por qué a la definición de Voisin le agregué la parte de “beneficio mutuo”: La vaca se nutre del pasto, y el pasto se nutre de la vaca. Puede parecer una obviedad, pero por lo mismo es que la reflexión fácilmente se puede pasar por alto, así que por ello me tomo el tiempo de detallarlo. Ahora, nunca lo dijo así Voisin, pero es así como Dios creó esta relación, es la naturaleza a plenitud. Es una simbiosis, o sea, son tres seres vivos (suelo, planta, animal) estrechamente y persistentemente relacionados, y que se benefician uno del otro indefinidamente. Y en esto consiste el verdadero Arte del Pastoreo Racional.

Alguien dirá: ¿pero si el suelo es en sí un material inerte? Pero no es así! puesto que el suelo tiene una enorme dinámica y la vida se la dan los incontables y variados organismos vivos que lo habitan, y que incluso, mediante procesos como la humificación y la mineralización de los desechos orgánicos que quedan sobre la superficie producen la capa de materia orgánica que es la que le da la fertilidad natural al suelo, para poder cultivar con éxito los pastos y forrajes que luego va a ingerir la vaca, para producir la leche y también las heces y orina, retroalimentando con estos dos últimos al mismo suelo (a sus organismos vivos).

Y si el ganadero sabe sacar el máximo provecho de este círculo virtuoso, no solo podrá dejar de depender de los insumos costosos e insostenibles para la ganadería de hoy, sino que además le permitirá conseguir la carga animal máxima en su terreno (más vacas en las mismas hectáreas cubiertas de pastura) y también la mayor productividad, por lo tanto más ingresos por venta de leche.

Retomemos una idea anterior: producir barato y vender a buen precio, esta es una verdadera economía en desarrollo, y debe ser la meta que se proponga todo productor en el presente y de cara al futuro. A esto nos referimos entonces con que la ganadería en su integridad requiere un manejo diferente, un manejo holístico, un manejo absolutamente RACIONAL.

>> Conceptos y/o modelos antiguos del pastoreo

  • Pastoreo continuo: es cuando toda el terreno sometido al pastoreo con ganado es un solo potrero y solo se cubre de pastos (monocultivo)
  • Pastoreo alterno: es cuando el terreno solo se cubre de pastos (monocultivo) y se divide en solo dos potreros, o cuando se divide en varios potreros, pero un mismo grupo de animales solo “alterna” en dos de ellos (dos potreros por grupo)
  • Pastoreo rotacional: es cuando el terreno se cubre de pastos y otros forrajes, y se divide en varios potreros para rotar su uso, pero se manejan tiempos fijos de rotación y también suelen ocuparse varios potreros al tiempo con diferentes grupos de ganado. Existen en esta categoría algunos métodos un poco más evolucionados como el pastoreo en radiales o en franjas con cerca móvil, y variaciones de estos mismos

Estos, de la lista, se consideran conceptos o modelos de pastoreo antiguos, y de paso también anticuados, primero, porque no están acordes con las tendencias mundiales de producción agropecuaria, ya que no cumplen siempre (más bien casi nunca) con criterios suficientes de producción sostenible y sustentable, y una ganadería que no trabaje de esta manera sencillamente es inviable a futuro (por ser insostenible e insustentable), luego, desde este punto de vista son métodos que están quedando ya obsoletos; y en segundo lugar, porque como lo mencionábamos en la introducción del artículo, son los métodos de pastoreo con los cuales el ganadero no logra ser económicamente exitoso, y más que eso, son los métodos que tienen al ganadero en crisis.

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Un cuarto modelo, el silvopastoreo tradicional, el cual es un pastoreo rotacional que se combina con franjas de cultivo forestal con propósitos comerciales (maderables y otros), que si está alineado con criterios de sostenibilidad y sustentabilidad, y también, da mejores resultados económicos, pero que su metodología de adopción y desarrollo en la mayoría de casos los hace inviables para muchos productores (la inversión inicial es alta, y casi siempre hay que suspender la actividad ganadera mientras se establecen los pastos y sobre todo los árboles), puede y debe considerarse una evolución del método rotacional, pero que la tecnología moderna ya lo ha relegado a un concepto cuasi-antiguo simplemente porque este ha escalado a una nueva etapa de su evolución.

>> El concepto o modelo de pastoreo moderno

La ganadería del presente y del futuro debe ser una GANADERÍA RACIONAL, y esta es una ganadería que supera los paradigmas, y que incluso, para los profesionales resulta bastante controversial y para los productores casi siempre increíble.

A muchos productores no les gusta, a otros les cuesta mucho convencerse de ella y a otros les da mucho miedo implementarla. Y tanto a profesionales como a productores, toda esta impresión adversa les es causada porque simplemente en muchos aspectos va en contravía de lo que han hecho toda su vida (y hasta por varias generaciones), y en muchos otros aspectos es todavía desconocida, y claro está, que a todo lo desconocido le tenemos temor.

Sin embargo, esta no debe ser barrera suficiente para atreverse al cambio. No podemos mantener el mismo modelo de producción que nos tiene en crisis (económica y ecológica), solo porque nos parece una locura el manejo racional de la ganadería o porque desconocemos tal tecnología. Al fin y al cabo, el cambio es necesario, si es que queremos seguir produciendo leche y/o carne para humanos, primero porque la tendencia de consumo de alimentos a futuro está inclinada hacia alimentos saludables para lo cual se requiere implementar tecnologías de producción orgánica; en segundo lugar, porque la tendencia de la economía agropecuaria está inclinada al encarecimiento de los insumos, maquinaria, equipos, y demás requerimientos de los métodos antiguos, y los pequeños o medianos productores no van a ser capaces de soportar esta dinámica de la economía mundial (y menos con los tratados de libre comercio); y tercero, porque definitivamente estos métodos antiguos no son ecológicos, no tienen respeto por los ecosistemas y por ende no son sustentables en el mediano a largo plazo.

El pastoreo moderno (y que se proyecta como el más sostenible y sustentable a largo plazo) es un método que debe sacar provecho no solo de las gramíneas (pastos), sino también de las plantas arvenses (muchas de las cuales en los métodos antiguos se consideran maleza, pero que en el manejo racional son alimento o que ayudan al control biológico); por supuesto, también las leguminosas, no siempre o no solo rastreras (porque la mayoría de estas no soportan el pastoreo intensivo, en parte porque tienen ciclos fenológicos diferentes –más lentos– a los de las gramíneas) sino también arbustivas para ramoneo y arbóreas; y no hay que despreciar el alimento aprovechable por el ganado que producen los árboles frutales de todo tipo o árboles que producen semilla comestible.

Como se puede notar, el ganado debe cosechar su alimento no solo a nivel del suelo (estrato bajo) sino también en un estrato medio (arbusto) y alto (árboles), y a su vez, disponer de suficiente sombra para su confort. Tampoco nos extenderemos en detallar esta parte de la Ganadería Racional, pues todos los temas que abordamos en las publicaciones a diario directa o indirectamente son un desarrollo informativo de este concepto de ganadería, pero podemos concluir en términos generales que lo importante es crear ambientes biodiversos de máximo confort y bienestar a todo nivel para todos los organismos vivos que conforman los ecosistemas ganaderos (y eso debe incluir al suelo, a las plantas, a los animales, y a los humanos).

Hasta aquí, esta descripción podría entenderse como un sistema silvopastoril tradicional, conocido con las siglas SSP (ya que estos coinciden en casi todo), pero la novedad está en que hoy por hoy, con el posicionamiento mundial que está teniendo la tecnología del Pastoreo Racional que fundó en el siglo pasado el físico químico y ganadero francés, André Marcel Voisin, popularizada con las siglas PRV (a partir de Pinheiro), en CEG Internacional hemos optado por fusionar el SSP con el PRV, y hemos generado el SPRV (Silvo Pastoreo Racional Voisin), al cual estamos dedicando la presente publicación.

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Aclaro, que en realidad no hemos inventado nada, no descubrimos con esto que el agua moja (como dicen por ahí). En realidad el PRV a menudo incorporó árboles, así como el SSP a menudo trabajó la rotación de potreros, pero no por ello se puede afirmar que el PRV es en sí mismo un Sistema Silvopastoril ya que su enfoque siempre ha estado en el manejo racional de pasturas y no en todos los casos con arborización (conozco un sinfín de ganaderías que hacen PRV sin árboles), y en la misma forma, no se puede afirmar que todo SSP es también un PRV, porque no por el hecho de rotar las pasturas se puede dar por sentado que atiende ello a un manejo racional del pastoreo (conozco también un sinfín de ganaderías que hacen SSP y no manejan racionalmente sus pasturas ya que su enfoque está en la agroforestería y no siempre en la ganadería).

Tampoco vamos a entrar en detalles, pero este método del SPRV evolucionó al SSP tradicional en que el uso de los árboles no tiene solo un propósito comercial [maderable] o como proveedores de forraje adicional, sino para obtener todo el provecho que las arvenses, los arbustos y los árboles proveen a los ecosistemas (por ejemplo, la regeneración, reconstitución, reestructuración y reavivamiento de los suelos y su biocenosis, o el control sanitario natural o biológico tanto de las plantas como de los animales, la captura de gases con efecto invernadero tanto en los árboles como en los arbustos, leguminosas, gramíneas y arvenses, o el reciclaje de nutrientes del suelo a través de los procesos de huminificación y/o mineralización de la materia orgánica, la descompactación de suelos, la generación de productos marginales de origen vegetal o paralelos a los pecuarios, que a su vez permiten generar ingresos alternativos, y un sinfín de bondades más); y en suma a todo ello, en por sobre todo, en que el PRV le permite al sistema de producción integrado con SSP, lograr un máximo control del pastoreo, mayor productividad de gramíneas, mayor carga animal por hectárea, mayor productividad del ganado, y en general, máxima eficiencia con los costos de producción más bajos posibles, para una máxima rentabilidad a favor de los productores.

Sin duda, el SPRV está un paso (o tal vez muchos) más adelante que SSP y/o PRV, y lo estamos constatando día a día en el campo con cada nuevo proyecto, por lo que queremos invitarlo a que se anime a implementarlo también en su ganadería. No se arrepentirá!

Espere, en la publicación de mañana sobre Administración Ganadera, la segunda parte de esta publicación, un complemento que enfatiza más en el aspecto de planeación, para que pueda llevar a cabo un exitoso proyecto SPRV en su ganadería, abordado, como debe de ser, a partir de herramientas administrativas y gerenciales como todo buen Empresario Ganadero debe de hacerlo. Así que si todavía no se suscribió a nuestra web, hágalo ahora, y siga recibiendo nuestros artículos coleccionables y que esperamos estén siendo de mucha utilidad para su negocio ganadero. Si ya está suscrito a nuestras entradas, ya sabe que está invitado a mantenerse conectado para seguir aprovechando nuestras publicaciones. Así que para todos, un hasta pronto, con nuestros mejores deseos para cada uno de ustedes!

 

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Hagamos de la Ganadería una Empresa

Herramientas para la Gerencia del Negocio Ganadero

En este Miércoles de Administración con CEG Internacional dedicaremos esta publicación al asunto de la “empresarización” del negocio ganadero, con el propósito de compartir información y a la vez de aportar conceptos e ideas útiles intentando contribuir al mejoramiento que cada productor desea impartir en su actividad ganadera.

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En el presente y de cara al futuro, la ganadería tiene sendos retos por afrontar, y desde todos los ángulos, es decir, en lo ecológico, en lo social, en lo político, en lo sectorial o gremial, y claramente también en lo económico hasta porque todo lo que acontece en el entorno siempre se refleja directa o indirectamente en el ámbito económico de cada ganadería. Y lógicamente, esto es algo que nos preocupa, ya que millones de familias en el planeta dependen de la rentabilidad de los negocios de la ganadería, al tiempo que la mayoría de los humanos que habitamos en el planeta necesitamos de los alimentos que se producen en las ganaderías, y la seguridad alimentaria del planeta entero depende de la sostenibilidad y perpetuidad de cada ganadería sobre las faz de la tierra.

En este sentido, siempre estaremos dispuestos a aportar todo lo que podamos para que cada ganadería pueda mantenerse estable a largo plazo en el negocio de la producción y comercialización de alimentos de origen animal, pero de una manera que sea también favorable para los productores en todo sentido. Y una de las áreas en las cuales insistiremos repetitivamente hasta verlo hecho realidad, es el área administrativa. El mensaje global de esta nota no es nuevo entonces, y de hecho, cada vez ha ganado mayor posicionamiento como tema de conversación entre productores, que poco a poco han hecho consciencia de ello y de una u otra forma lo han ido acogiendo, y es aquel principio que dice que “la ganadería debe ser administrada como toda empresa”.

¡Así es, estimadas y estimados productores ganaderos! La ganadería de hoy es un negocio que a pesar de que las ganancias diarias que genera apenas se cuenta por cientos o por miles, lleva implícita una inversión millonaria. Si hacemos cuentas, el mayor valor lo tiene la tierra, y la tendencia mundial es que el costo de la misma siga aumentando. Por supuesto, esto conlleva a que para hacer ganadería en tierras costosas estemos dispuestos a pagar altos impuestos prediales al estado. Claro está que además del costo de la tierra se agrega el costo de la infraestructura, porque una ganadería eficiente no se hace en una tierra que no esté acondicionada para ello, y si hacemos cuentas de cuanto se invierte en construcciones, cercas, acueducto, energía, etc. e incluso, la dotación de herramientas, equipos, maquinaria, etc. y en general todo lo necesario para poder acondicionar el terreno y ejercer las actividades diarias, de modo que podamos realizar una ganadería rentable, con seguridad habremos incrementado considerablemente el valor del activo tierra e infraestructura. Y el segundo activo de mayor impacto en la ganadería está en los semovientes (los animales de producción), que será proporcional al tamaño del terreno. Luego está la mano de obra que cuando un patrono quiere ser justo con sus empleados, está dispuesto a pagar buenos salarios y prestaciones sociales para garantizar el bienestar de ellos y sus familias. Y luego viene el costo de todos los insumos, y gastos variables que mes tras mes demanda la actividad agrícola (cultivo de pastos y forrajes) como también la actividad pecuaria (sostenimiento de los animales).

administracion-encabezado

Si cada productor se da a la tarea de elaborar un listado detallado de cada una de las inversiones, costos y gastos que demanda su actividad ganadera (y dicho sea de paso, que esto es algo que TODO GANADERO debe hacer sin falta), claramente observaremos la cuantiosa suma o capital que se tiene invertido en este negocio en cada granja de producción, no importa si es pequeña, mediana o grande, puesto que lógicamente el tamaño de la inversión será proporcional al tamaño de la granja y/o de la ganadería, pero en todas y cada una de ellas, también en su respectiva proporción, siempre estará allí representado un capital o patrimonio bastante considerable. Y hay que decir, que fácilmente, es un capital que supera el de muchísimos negocios o empresas urbanas.

Sorprendentemente, esta realidad contrasta con otra, y es que en la gran mayoría de los casos los productores de bajos recursos pocas veces se formaron profesionalmente (por no decir nunca, ya que algunos pudieron haberlo hecho) como gerentes o administradores para sus negocios ganaderos y más bien lo han manejado por intuición o de lo aprendido empíricamente, y me refiero a aquellos que viven en sus ganaderías y dependen solo de los ingresos que esa les genera; entre tanto, los productores de mejores recursos, y específicamente aquellos que se formaron profesionalmente pero no precisamente como gerentes o administradores de sus negocios ganaderos, sino en otros ámbitos (por lo cual se dedican a ejercer otras profesiones) y paralelamente mantienen inversiones en la ganadería teniendo que dejarlas a cargo de un empleado, que lastimosamente en un sinfín de casos se trata de personas con un nivel limitado o nulo de escolaridad. ¡Esto es toda una paradoja! O tal vez, debería decir ¡todo un absurdo!

La cuestión es esta: ¿Cómo es que entregamos la administración de nuestras ganaderías en las cuales se tiene invertido un cuantioso capital y hasta el patrimonio familiar, en las manos de personas que no están preparadas profesionalmente para ello?

Si lo analizamos bien, y nos damos a la tarea de comparar el negocio ganadero con otro tipo de negocios urbanos, fácilmente encontraremos cualquier cantidad de casos de EMPRESAS en las que el capital invertido es exageradamente inferior en comparación con el que representa un establecimiento de producción agropecuaria en campo. Contrastantemente, son empresas que si se manejan como empresas, contratan profesionales titulados para ejercer el rol gerencial (o en la mayoría de los casos este lo asume su propietario), así como también contratan otros profesionales para ejercer cargos ejecutivos (mandos medios) y operativos, y se pagan salarios bastante superiores a lo que se paga por lo general en una ganadería (que a veces da tristeza ver algunos patronos que ya pagando poco no ven como bajarle más o prescindir de algunos empleados para abaratar los costos y/o gastos en mano de obra). ¿Qué es lo que hacen estos empresarios de ciudad, que no hacen los productores en campo? (y extrañamente, muchos propietarios de ganaderías son a la vez de estos empresarios de ciudad, propietarios o empleados de estas empresas estructuradas como tal, con toda una cultura corporativa, que paradójicamente no le imprimen a sus negocios ganaderos).

Y para dar respuesta a esta pregunta, probablemente basta con decir que no va más allá de un asunto cultural, pues no tenemos miedo de emprender empresas en la ciudad porque ejercemos profesiones para las cuales nos formamos y preparamos debidamente, y estamos en este sentido positivamente afectados por la cultura urbana, que subconscientemente (o también a consciencia) nos impulsa insistentemente a forjar empresa, crear oportunidades laborales, ilusionarnos con ser propietarios de prósperas empresas o al menos ocupar un cargo importante en alguna de ellas. Pero tristemente no es así cuando miramos hacia el campo, hacia los negocios agropecuarios, en donde la tradición cultural es opuesta, no lo vemos como una oportunidad de hacer empresa sino como una especie de pasatiempos o el lugar donde iremos a desestresarnos del trajín citadino, y hasta hemos aprendido mal a que las actividades agropecuarias no requieren la presencia de profesionales que dirijan su rumbo, y nos parece que cualquier hijo de vecino puede hacerse cargo de ellas.

En alguna otra nota quiero dedicarle espacio a hablar un poco más profundamente sobre la situación que está afrontando el campo en materia de lo social (otro de los retos que ya estamos afrontando en la ganadería y de los cuales sentimos el coletazo del exilio de la gente joven del campo hacia las ciudades supuestamente en la búsqueda de “mejores oportunidades”). Pero, por lo pronto quiero decir que estamos bastante equivocados en pensar que podemos lograr tener empresas ganaderas administradas por un recurso humano de limitada capacidad intelectual.

Y esto lo digo porque se perfectamente que en la mente de algunos hay cualquier cantidad de excusas para justificar el no contratar gente preparada para llevar las riendas de sus negocios ganaderos, por ejemplo, que la ganadería no produce la misma rentabilidad que las empresas de ciudad, y que por esta razón no es posible pagar el salario de un profesional o varios de ellos, entre otras excusas similares, pero no se están dando cuenta que están esclavizados en un paradigma que a la vez es otro de esos círculos viciosos que se dan en la ganadería: “No contrato porque el negocio no da lo suficiente”… Pero para que de lo suficiente necesita una mejor administración que produzca mejores resultados y alcance para poder pagar una administración profesional que a la vez produzca ganancias.

Si no queremos o no podemos asumir en cabeza propia el rol gerencial que nuestra ganadería demanda, y tampoco estamos dispuestos a contratar un profesional idóneo para que le podamos delegar esta función, sencillamente la ganadería nunca va a producir resultados eficientes. En pocas palabras, no podemos esperar que la ganadería produzca las ganancias que da una eficiente empresa, manejándola con tan absoluta informalidad y sin ningún criterio empresarial. Si queremos lograr resultados de estatus empresarial, pues hay que vencer los paradigmas, salir de los círculos viciosos, e imprimir a todo nivel esos criterios de gerencia empresarial.

Empresarización Ganadera (Gráfica Curva Progreso)

Cada quien cosechará lo que siembre, esta es una ley natural, “no puedes pedirle peras al olmo” reza un adagio popular y es real; si no inviertes en una óptima gerencia y administración para tu ganadería, no esperes cosechar abundancia; si no haces de tu ganadería una empresa, seguirá produciendo en la misma proporción del manejo que le das.

Con lo dicho hasta aquí, y en esto quiero ser muy claro, no estamos pretendiendo despreciar la mano de obra no calificada profesionalmente. Todo lo contrario, ponderando lo valioso que es el aporte de las personas de campo en el ejercicio de la tareas operativas (las de rutina), lo que intentamos hacer notar es que ellos podrán ser mucho más productivos y eficientes en sus labores en la medida que cuenten con un idóneo “director”, que diseñe sus planes de trabajo, que los capacite para llevar cada una de sus tareas a cabo con excelencia, que los motive cada vez que sea posible, que los impulse y los oriente permanentemente por el camino correcto, que les proponga metas y los conduzca en el desarrollo de estrategias apropiadas para poder alcanzar cada una de ellas a corto, mediano y largo plazos. No puede haber éxito en un ejército sin comandantes, como no puede haber progreso en un país sin gobernantes, ni tampoco se producirá buena música en una banda que no cuente con la participación de un idóneo director de orquesta. Así son las empresas ganaderas, podemos disponer de muy buenos empleados, pero sin dirección alguna no producen progreso.

Para complementar, y tener un panorama más claro, de por qué es conveniente convertir cada granja en una empresa ganadera, quiero exponer algunas consideraciones relevantes, de cara a esos retos que tendremos que afrontar como ganaderos en los próximos años.

A continuación listaré para ustedes lo que hemos identificado que son las posibles (casi seguras) dificultades que enmarcan el contexto o entorno en el cual estaremos ejerciendo la actividad de la Ganadería (como actividad comercial y/o de negocios) en los próximos años, y que afectarán, queramos o no, nuestro desempeño administrativo/gerencial y el de nuestros empleados, y por lo tanto los resultados en productividad, rentabilidad y competitividad como ganaderos:

  1. Baja productividad del capital humano
  2. Desarrollo personal vs Escasez de mano de obra en el campo
  3. Baja escolaridad y capacitación técnica en empleados
  4. Alto nivel de incumplimiento de Normas Sanitarias (en la producción, procesamiento y comercialización)
  5. Baja capacidad de vigilancia de autoridades sanitarias
  6. Alta informalidad en toda la cadena
  7. Bajo nivel de integración en la cadena
  8. Alta intermediación en la cadena
  9. Bajo nivel de desarrollo de sistemas de comercialización
  10. Poca transferencia de tecnología a los productores
  11. Baja diversificación de productos
  12. Mínima o nula innovación (producto final)
  13. Mínima oferta de alimentos con certificado(s) de calidad
  14. Problemas de infraestructura (carreteras, plantas, etc.)
  15. Trazabilidad nula o precaria
  16. Precios bajos o estancados para el productor

Ahora listaré las principales dificultades identificadas que enmarcan el contexto del sector primario, es decir, de los productores como tal en su desempeño como administradores de sus ganaderías:

  1. Gerencia y/o Administración “a distancia”
  2. Poco acompañamiento de profesionales
  3. Falta de integración entre profesionales
  4. Alto costo de Asistencia Técnica
  5. Bajos niveles de tecnificación
  6. Escasa aplicación de Buenas Prácticas Ganaderas
  7. Altos costos de los insumos para la producción
  8. Ineficiencia en el manejo de pasturas y forrajes
  9. Indicadores de productividad muy bajos (Bajas tasas de natalidad, Bajas ganancias de peso, Baja producción de leche, Muy baja producción por hectárea)
  10. Flujo de caja infrecuente y/o Ingresos insuficientes
  11. Bajas tasas de rentabilidad
  12. Alto endeudamiento
  13. Compras y Ventas con alta intermediación
  14. EL GANADERO NO ACTÚA COMO EMPRESARIO

Claramente el panorama no es favorable. Las dificultades que enmarcan nuestro sector, y nuestro ejercicio de la profesión ganadera, hasta hoy, son muchas y de diversa índole, y en los próximos años no van a ser ni menos, ni tampoco fáciles de resolver, e incluso, la tendencia muestra que tal vez el entorno social, político, ecológico, tecnológico, y económico, entre otras cosas, ejercerán una presión mayor sobre el desarrollo de la actividad ganadera tanto como sector agroindustrial, como también a nivel particular (en cada ganadería), tornándose el panorama más complejo aún.

Por esta razón debemos estar preparados, para ejercer nuestro rol gerencial y/o administrativo, y en caso de no poder ejercerlo en cabeza propia, estar dispuesto a delegarlo en alguien de confianza, y que esté idóneamente preparado profesionalmente para asumir este fundamental rol, haciendo una realidad el cumplimiento de la premisa de HACER DE CADA GANADERÍA UNA EMPRESA.

gerencia-eficiente-minagricultura

Para concluir esta nota, postularé algunas OPORTUNIDADES que tenemos también identificadas, y que podemos anotar como CLAVES PARA LA “EMPREZARIZACIÓN” DE LAS GANADERÍAS. Si usted está de acuerdo en que definitivamente debe imprimir un cambio radical en el ámbito administrativo de su negocio ganadero, para así poder conseguir mejores resultados, tome nota de lo que deberá imprimir a su negocio en particular en su rol gerencial empresarial ganadero:

  1. INNOVACIÓN para producir lo que nadie más produce, y así poder ser más competitivo
  2. ADAPTACIÓN a los cambios socioculturales y demográficos actuales y futuros, de manera que tu empresa responda de la mejor manera posible a las nuevas necesidades provocadas por estos cambios
  3. TECNOLOGÍA. Incorporación a su actividad de los posibles usos de internet, los smartphones, tabletas, notebooks, u otros, así como la apropiación de software que faciliten su tarea gerencial y/o administrativa, y aportar nuevas maneras de dar respuesta a las necesidades del cliente
  4. ACUERDOS con proveedores o clientes, del país o del exterior, de manera que tengas un negocio más global y competitivo
  5. CAPACITACIÓN porque como dice un adagio popular: 2el agua que se estanca, se pudre”. Usted debe estar abierto la búsqueda, captura y apropiación de nueva información, así como de asistir a cursos de actualización en ganadería, y/o explorar tecnologías que se muestren racionalmente aplicables, y contribuyentes no solo a obtener mejores resultados de productividad, sino al mismo tiempo, le ayuden a minimizar costos y gastos, sin sacrificar le calidad de sus productos ni la eficiencia de sus empleados, e incluso, sus empleados deben también estar en capacitación constante, para que puedan entender el mismo lenguaje que usted tendrá que usar, y captar rápidamente las ideas que usted desea transmitirles para que ellos las puedan dinamizar y convertir en resultados positivos
  6. INTEGRACIÓN con otros productores que trabajen en sus ganaderías lo mismo que usted o similar, para que puedan intercambiar conocimientos o experiencias y aportarse los unos a los otros de modo que cada uno pueda realizar un mejor trabajo cada día; y de otro lado, para lograr encadenamientos que les permita producir un mayor volumen como grupo, y así tener un mayor poder de negociación tanto para sus proveedurías como para el comercio de sus productos en un entorno más justo

Gracias estimad@s amig@s de la comunidad ganadera internacional, por su atención y por darle valor a la información que día a día compartimos con ustedes. Esperamos que haya sido útil para usted esta nota, y no se desconecte de nuestra web/blog que seguiremos tratando temas similares en próximas publicaciones. Recuerde que todos los miércoles abordamos el eje temático de todo lo relacionado con el ámbito administrativo y/o gerencial y de negocios aplicable a las actividades ganaderas. Suscríbase como usuario de nuestra web para que pueda recibir estas publicaciones directamente en su correo electrónico y así pueda coleccionarlas y consultarlas cada vez que lo desee.

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¿Carga animal o Carga instantánea? Tremenda cuestión! (Cap. 1)

Herramientas para la Gerencia del Negocio Ganadero

¿Carga animal o Carga instantánea?

Tremenda cuestión! (Cap. 1)

Hay ciertos temas, como el de hoy, en el que inevitablemente se nos cruzan dos ejes temáticos. Para este caso en particular, aunque abordaremos el tema de la CARGA ANIMAL en las ganaderías desde la perspectiva zootécnica, de paso habrá que tocar ciertos aspectos de la gerencia o administración de empresas ganaderas. Como sabemos, el manejo de indicadores de gestión es competencia directa del área administrativa o gerencial de la empresa, sin embargo, corresponde al rol del zootecnista generar tales indicadores. Pero, en cierto modo, también tendremos que tocar aspectos agronómicos, veterinarios y también ecológicos. En pocas palabras, el tema de hoy es uno de los que evidencia que la ganadería es una actividad ante todo HOLÍSTICA, es decir, estamos ante un sistema biológico que debe ser procesado en conjunto, como un todo integrado, y no individualizando las partes que lo componen aun cuando así sean consideradas. Vamos pues a trabajar juntos en este importante tema del día partiendo del cuestionamiento con el que titulamos la nota: ¿Carga animal o Carga instantánea? Tremenda cuestión!

Ampliemos un poco más el marco de este cuestionamiento. Probablemente la mayoría de lectores ha usado o conoce la expresión carga animal, sin embargo, para otra mayoría (no necesariamente para los mismos), la expresión carga instantánea no resulta tan conocida, de hecho, para muchos es algo totalmente desconocido.

Por esto, a través de esta nota, que entregaremos en varios capítulos, no solo pretendemos dejar claro qué es, sino la utilidad o aprovechamiento que podemos darle. ¿Qué relación existe entre carga animal y carga instantánea? o ¿En qué se diferencian? y/o ¿Para qué le sirve al ganadero conocerlas y entender cómo pueden ser parte de sus herramientas operativas, en cuanto al manejo del ganado, del suelo, de las pasturas, de los ecosistemas de pastoreo, o también una de sus herramientas gerenciales en cuanto a la toma de decisiones más acertadas para su negocio ganadero?

Esperamos que al final de la nota, desde el primero hasta el último capítulo que la compone, hayamos logrado dejar en claro estos cuestionamientos…

¿Qué es la Carga Animal?

Se define como la relación entre la cantidad de animales y la superficie ganadera que ocupan en un tiempo determinado (Bavera y Bocco, 2001), con el fin de sostener una producción animal determinada (Pérez, F. 2003). O también puede definirse como la cantidad de ganado bovino (u otros animales de pastoreo), referido en unidades de animal, que se pueden mantener en una superficie determinada en un año sin deteriorar los recursos naturales (SAGARPA, 2017).

Me declaro a favor de la definición de SAGARPA México, específicamente por incluir en ella el aspecto alusivo a la SUSTENTABILIDAD que debe siempre estar implícita en las actividades de índole agropecuario, y en este caso, especialmente ganaderas (honestamente, he revisado cualquier cantidad de artículos referidos a carga animal y solo en la definición de SAGARPA encontré tal cosa, lo que me parece fenomenal, y por lo tanto, digno de ser citado en esta nota).

Pero, quiero ser aún un tanto más explícito para los propósitos que antes mencioné, por eso para que logremos una mejor conceptualización de la expresión carga animal complementaremos estas definiciones de Bavera y Bocco (Argentina) y SAGARPA (México), anotaremos lo siguiente: en toda relación siempre hay dos o más participantes. No puede haber una relación de un solo participante. Así que al hablar de carga animal tenemos, en principio, dos participantes en la relación: la cantidad de animales y la cantidad de tierra que estos ocupan (animales vs tierra).

¿Cómo se expresa en Zootecnia la Carga Animal?

Podemos expresarlo, además de la definición textual, también numéricamente, y para ello citaremos un ejemplo: Supóngase que queremos calcular la carga animal para una ganadería que ocupa 100 Ha de tierra cultivadas en pastura y 100 cabezas de ganado. ¿Cuál es la relación animales/tierra en este caso?

Carga animal = 100 cabezas de ganado ÷ 100 hectáreas de tierra = 1 cabeza/Ha

El resultado puede ser leído o interpretado de diferentes maneras, que al final van a significar exactamente lo mismo. Entre otras, por ejemplo:

  • Cada hectárea de tierra de esta ganadería sostiene 1 cabeza de ganado
  • Cada cabeza animal ocupa 1 hectárea para su sostenimiento
  • El pasto producido en 1 hectárea de tierra alcanza máximo para 1 cabeza
  • Para que 1 cabeza de ganado pueda cosechar la comida que necesita requiere 1 hectárea

Como se puede observar, el cálculo de carga animal para una ganadería es un procedimiento muy simple, sencillo, fácil de obtener, porque no es más que una división entre el número total de unidades animales (sin excluir ni diferenciar ninguna de ellas) que conforman la ganadería, y el total de terreno que está siendo ocupado por estos animales para su sostenimiento.

¿Cuándo o para qué se usa este valor?

En la zootecnia y/o en la administración de empresas agropecuarias, se usa esta expresión como un INDICADOR DE GESTIÓN, ya que por sus características, permite deducir el grado de eficiencia con que se está usando la tierra. Aunque, para que funcione de esta manera, se requerirá de un valor comparativo, pues en realidad la carga animal por sí sola no dice mucho (para un desconocedor incluso no dice nada).

Para que la carga animal cobre un valor significativo como indicador de gestión, entonces, vamos a necesitar conocer el parámetro con referencia al cuál podremos hacer el comparativo, de tal modo que por diferencia deduzcamos si la ganadería es eficiente o no. Y este parámetro es reconocido en la zootecnia como CAPACIDAD DE CARGA. Pero, antes de definirlo y pautar la manera como hemos de usarlo, es importante anotar algunos aspectos adicionales con respecto a la carga animal propiamente dicha.

Carga Animal vs Tiempo

Hemos dicho que en toda relación debe haber dos o más participantes. Hasta ahora solo hablamos de dos, pero en esta relación entre animales y tierra existe un tercero, que de acuerdo con Bavera y Bocco (Argentina, 2001), corresponde a la participación del tiempo. Cuando involucramos el tiempo en la relación entre animales y tierra, la expresión de carga animal adquiere un valor más significativo como indicador de gestión de la empresa ganadera, ya que así podemos valorar no solo cuántas cabezas podemos manejar en una hectárea de tierra sino por cuanto tiempo, ya que no es lo mismo pastorear 1 hectárea en 24 horas que durante 7 días, o durante 1 o 2 meses consecutivos.

La carga animal de una ganadería no suele variar durante un plazo determinado, aunque esto va a depender del propósito productivo de cada ganadería. Una que se dedique por ejemplo a engordar ganado, casi siempre lo hacen mediante lo que en zootecnia se identifica como el sistema “todo dentro – todo fuera”, es decir, el ganadero no hace compras de ganado frecuentes, sino que hace una compra una vez al año por ejemplo, así que todo el ganado entra en una misma temporada (flaco) y solamente salen cuando estén todos para la venta (gordos). Las únicas salidas que se registran durante todo el tiempo que les toma engordar son por eventuales descartes o muertes. Así que el inventario suele ser muy estable en este tipo de casos.

O por ejemplo, en ganaderías de cría, ordeño o en doble propósito, la vacada no se está relevando con frecuencia, probablemente una vez al año se haga un “despaje” (descarte de vacas), de modo que el inventario de vacas no suele ser muy fluctuante, aunque en este tipo de ganaderías lo que sí puede variar es el inventario de crías nacidas, y la frecuencia de nacimientos dependerá del número de vacas gestando. Mientras más grande sea la ganadería (mayor número de vacas), desde luego será más frecuente la fluctuación del inventario registrando nuevas entradas cada vez que se presentan nacimientos.

Pero, digamos que en términos generales, durante el curso de un año, los inventarios de las ganaderías (exceptuando las de cría) suelen ser muy estables. Por consecuencia, la carga animal no suele ser muy fluctuante, y se logra mantener en un rango relativamente estrecho.

Así pues, cuando relacionamos las unidades animales (U.A.) con la unidad de tierra (Ha) y la unidad de tiempo, se suele dar por entendido de que estamos hablando de UA/Ha/año. Y tal vez sea más entendible con un ejemplo: Hablábamos de una ganadería de 100 Ha de tierra ocupadas con 100 UA. Supongamos que se trata de una ganadería de engorde, en la que se manejan por ejemplo ingresos de ganado cuando están recién destetados (supongamos aprox. 150 kg/UA), y las salidas se dan en el momento que alcanzan el peso para ir a la faena (supongamos aprox. 450 kg/UA), y digamos que en esta ganadería se registra una ganancia diaria de peso promedio de 500 gr/UA/día. Calculemos para esta ganadería la carga animal:

  • Peso de entrada: 150 kg
  • Peso de salida: 450 kg
  • Diferencia entre peso de entrada y salida: 450 kg – 150 Kg = 300 kg

Inicialmente debemos establecer cuánto tiempo le tomará a estos animales alcanzar el peso de faena (450 kg promedio). Para ello dividimos los 300 kg que tendrán que engordar, entre la ganancia diaria de peso en kilos (500 gr = 0,5 Kg), entonces:

Tiempo de engorde = 300 kg ÷ 0,5 Kg/día = 600 días

Esto corresponde a 600 días ÷ 365 días/año = 1,64 años (o también podemos hablar de un total aproximado de 85 a 86 semanas, considerando que cada año tiene 52 semanas)

Significa entonces que a las 100 UA de engorde que vamos a mantener en la ganadería les tomará 1,64 años (85 a 86 semanas) pasar de su peso inicial (150 kg) a obtener el peso de faena (450 kg), que a su vez significa que durante este mismo periodo vamos a sostener una carga de 100 UA. Es decir, durante aprox. 86 semanas las 100 Ha deberán soportar la carga de 100 UA de hasta 450 Kg de peso corporal.

Ahora bien, la carga animal expresada en Unidades Animales (UA) no va a cambiar en nada de un año al siguiente, y de hacerlo, probablemente sea para disminuir, ya que los animales que ingresan van a ir ganando peso (y a la vez su talla, ya que conforme van ganando peso irán también creciendo), lo que implica que van a ir demandando más comida mes tras mes, y si el terreno en el cual pastorean no se va acondicionando para este incremento en la demanda de comida, tendrá que irse descargando, es decir, habrá que ir dando salida a algunos animales para ir ajustando la cantidad de UA a la oferta forrajera disponible. Entonces:

Carga animal (UA/Ha/año) = 100 UA/año ÷ 100 Ha = 1 UA/Ha/año

Nótese que el resultado para UA/Ha de carga animal que habíamos calculado antes, es exactamente el mismo resultado para UA/Ha/año en este caso. Es decir, aunque involucramos la unidad de tiempo, que en este caso es el año, esto no influyó para nada en el resultado de carga animal. Esto es, porque todavía no hemos incorporado otros participantes en la relación, como por ejemplo, la cantidad de pasto producida y ofrecida al ganado, o por ejemplo, la edad, o el peso de los animales. Pero, la verdad es que, la expresión de carga animal, por sí misma, no contempla estas variables, ya que esta expresión no fue creada para valorar dichos aspectos de la zootecnia.

Lo que pretendo demostrar con esto, concretamente, es que, si bien la carga animal como indicador de gestión me permite indagar un cierto estatus de eficiencia en el uso de la tierra destinada al pastoreo con ganado, no es propiamente una herramienta muy útil para la gerencia o administración de la empresa ganadera, o que como tal sea suficiente para permitirnos tomar decisiones de peso, de trascendencia o relevancia para el negocio, ya que omite otras variables importantes.

Para decirlo de otra manera: cuando calculamos la carga animal de una ganadería cualquiera, para un período determinado, podemos estimar cuántas cabezas somos capaces de sostener por cada hectárea de terreno destinado al pastoreo en nuestra propiedad, y desde luego, en la medida que tengamos más UA podemos suponer que somos más eficientes, mientras que en la medida que tengamos menos UA podríamos suponer que somos menos eficientes, pero no lo podremos leer y entender literalmente así, y trataré de explicar por qué con otro ejemplo:

Vamos a comparar tres ganaderías, una de las cuales cuenta con 50 vacas de 500 kg de peso corporal en promedio pastoreando en 50 Ha, otra ganadería que cuenta con 100 novillos de 250 kg de peso corporal promedio pastoreando en 50 Ha, y otra que cuenta con 500 borregos de 50 kg de peso corporal promedio pastoreando en 50 Ha. ¿Cuál es la carga animal para cada una de estas ganaderías, cuál de ellas tiene la menor carga animal, cuál tiene la mayor carga animal, y cuál tiene una carga animal intermedia? Veamos:

  • Ganadería N° 1: 50 UA (vacas de 500 kg)
  • Ganadería N° 2: 100 UA (novillos de 250 kg)
  • Ganadería N° 3: 500 UA (borregos de 50 kg)
  • Área de pastoreo: 50 Ha para cada una de las tres ganaderías

Calculemos sus carga animales:

  • Ganadería N° 1: 50 UA ÷ 50 Ha = 1 UA/Ha (la menor carga animal)
  • Ganadería N° 2: 100 UA ÷ 50 Ha = 2 UA/Ha (la carga animal intermedia)
  • Ganadería N° 3: 500 UA ÷ 50 Ha = 100 UA/Ha (la mayor carga animal)

100 UA/Ha > 2 UA/Ha > 1 UA/Ha (la mayor carga animal la tiene la Ganadería N° 3)

¿Podemos afirmar, de acuerdo con los resultados, que la Ganadería N° 3 sea más eficiente que las Ganaderías N° 2 y 1? O que ¿la Ganadería N° 2 es menos eficiente que la N° 3 pero más eficiente que la N° 1? O que ¿La ganadería N° 1 sea menos eficiente que la 2 y la 3?

De ninguna manera podemos realizar estas afirmaciones, porque en el cálculo de carga animal expresado simple y llanamente como Unidades Animales (UA) en relación a Unidad de Tierra (Ha), es decir, como UA/Ha, no se tuvo en consideración el tipo de animal ni su respectivo peso corporal. ¿Qué pasaría si decidimos considerarlo? Veamos:

  • Ganadería N° 1: 50 vacas x 500 kg = 25.000 Kg
  • Ganadería N° 2: 100 novillos x 250 Kg = 25.000 kg
  • Ganadería N° 3: 500 borregos x 50 Kg = 25.000 Kg

Calculemos las cargas animales relacionando kilos de ganado con unidad de tierra:

  • Ganadería N° 1: 25.000 Kg ÷ 50 Ha = 500 Kg/Ha
  • Ganadería N° 2: 25.000 Kg ÷ 50 Ha = 500 Kg/Ha
  • Ganadería N° 3: 25.000 Kg ÷ 50 Ha = 500 Kg/Ha

Nótese que al considerar los pesos corporales de los animales de cada una de las tres ganaderías, y luego calcular la carga animal con base en los pesos corporales y no en las unidades animales, a pesar de que una ganadería cuenta con 50 UA, otra con 100 UA, y otra con 500 UA, los kilos de ganado para las tres ganaderías son exactamente iguales, de 25.000 Kg cada una, que relacionadas con las 50 Ha de las que dispone cada ganadería, nos arroja una carga animal de 500 Kg/Ha cada una, indicando que las tres ganaderías en realidad están soportando exactamente la misma carga animal, de modo que ninguna supera a la otra en cuanto a carga animal propiamente dicha.

Sin embargo, todavía no podemos establecer cuál de ellas es más eficiente. Para ello tendremos que considerar otras variables, de modo que podamos establecer indicadores más específicos que rindan cuenta de la verdadera eficiencia en el uso de la tierra en pastoreo para cada una de estas ganaderías.

Conclusiones preliminares de este capítulo

Para concluir la primera idea de esta nota, lo que se quiere expresar con estos simples ejercicios numéricos, y las explicaciones dadas, es que si bien el cálculo de carga animal es muy importante (porque no estamos queriendo restarle importancia), no reviste ninguna relevancia en la gestión del negocio ganadero, mientras su valor no esté asociado con otras variables zootécnicas.

Hemos dicho además que para poder darle utilidad a este valor, es necesario comparar nuestra ganadería contra otros parámetros similares, y solemos hacer comparaciones entre ganaderías. Si como ganaderos nos damos a la tarea de comparar nuestra carga animal con la de otras ganaderías, y pasamos por alto la consideración de que esta expresión no lleva implícitas las variables zootécnicas que dan cuenta del tipo de animal, su peso, tamaño, edad, desempeño productivo, etc. o incluso, variables agronómicas como tipo de pastos, aforo de los mismos, ciclos fenológicos, etc., estaríamos incurriendo en un error de interpretación de la información, ya que si por ejemplo, mi carga animal fuese de 1 UA/Ha y me comparo contra otra ganadería que sostenga 2 UA/Ha, en teoría soy menos eficiente porque mi colega ganadero está supuestamente produciendo 1 UA/Ha más que yo (o sea, el doble), pero mientras yo no sepa este colega a qué tipo de ganadería se dedica, y cómo lleva a cabo su sistema de producción, es probable que mi eficiencia sea igual o hasta mejor que la de él y no lo perciba, solo porque al compararnos por un simple dato como la carga animal no estamos considerando la verdadera eficiencia productiva de nuestras ganaderías, nada más un estimativo de uso de la tierra.

Invitación

En próximos capítulos de este mismo tema, que estaremos abordando en los siguientes días Martes de Zootecnia, iremos complementando esta información.

En el capítulo 2 estaremos abordando el parámetro de CAPACIDAD DE CARGA, que es el que nos permitirá encontrar a ciencia cierta la utilidad del indicador de CARGA ANIMAL, para luego poder enfocarnos en el indicador de CARGA INSTANTÁNEA, una herramienta que les enseñaremos a usar para diversas prácticas y/o procesos productivos, que les permitirá lograr mejorar el estatus de eficiencia de sus ganaderías, bajo criterios de MANEJO HOLÍSTICO Y/O RACIONAL de los recursos que la naturaleza les provee.

Así que les invitamos a estar muy atentos el próximo martes, y a suscribirse a nuestra web para que reciba nuestras siguientes publicaciones directamente en su bandeja de correo electrónico, de modo que pueda coleccionarlas y revisarlas cada vez que usted desee.

Fuentes de información:
  • Glosario Sagarpa (Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación), México, en línea en: http://www.sagarpa.gob.mx/Glosario/Paginas/Capacidad%20de%20carga%20animal.aspx
  • Pérez Infante, F. Carga animal: factor decisivo en el manejo de los sistemas de producción en pastoreo. En: Revista ACPA, Cuba. Enero de 2003, Pág. 24
  • Bavera, G. A. y O. A. Bocco. Cursos de Producción Bovina de Carne, FAV UNRC. Argentina, 2001

 

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Potreros cuadrados ¿por qué?

Herramientas para la gerencia del Negocio Ganadero

 

Hoy es Martes de Zootecnia en CEG Internacional, y voy a aprovecharlo para hablar de uno de los temas sobre los que recibo consultas más recurrentes por parte de los ganaderos, en especial de los que se han ido interesando por el Pastoreo Racional Voisin (PRV), pero persisten diversas dudas para dar el paso definitivo a su implementación, aunque, extrañamente, también este tipo de consulta la he recibido de los ganaderos que ya dieron este paso y a pesar de estar haciendo PRV en sus ganaderías todavía parece que no lo tenían claro. Hablo de la pregunta que da título a esta nota: ¿Por qué hacer los potreros cuadrados?

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Comienzo por decir que el cuadrado no es la forma ideal de un potrero. La forma ideal de un potrero sería el círculo, y esta afirmación se basa en estudios de etología (comportamiento animal), ya que los sitios angulosos (esquinas) son absolutamente indeseable en el manejo de animales de pastoreo. Sin embargo, ya se podrán imaginar lo complejo que sería hacer potreros circulares, pues entre un círculo y otro (o varios de ellos) van quedando puntos muy angulosos (espacios externos al círculo), que no se podrían usar como potrero, o de hacerlo serían exactamente lo opuesto a lo deseado e indicado para garantizar el máximo bienestar animal.

Además, uno de los principios más importantes en la etología de los animales de pastoreo está en manejar equidistancias desde el punto más central de cada potrero hacia todos sus lados (lo que viene a constituir el perímetro). Es decir, que si ubicamos el punto medio (o punto cero) de cada potrero exactamente en el centro del potrero (como si fuese un eje), la distancia de este hasta cualquiera de sus lados debe ser exactamente igual (por eso se llama equidistancia).

El potrero cuadrado, entonces, viene a ser la figura geométrica más próxima a una circunferencia, lo que bajo la perspectiva etológica es deseable. Sacrificaremos entonces el criterio de no dejar puntos angulosos (esquinas), porque en todo cuadrado tendrá que haberlos, pero mantendremos relativamente inalterable el principio de etología de que el potrero sea equidistante en todo su perímetro con relación al punto central.

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Aparte de la sustentación etológica, también se advierte una sustentación económica que hace que la forma cuadrada sea la más recomendada para diseñar los potreros de una ganadería, y esto es igual si se quiere hacer PRV o no, porque finalmente no está basado en principios de PRV solamente, sino de bienestar, confort y conducta animal, que afecta por igual al ganado de pastoreo de cualquier ganadería.

Razones por las cuales es preferible darle una forma cuadrada a los potreros:

Seguridad: En etología animal se ha estudiado a cerca del instinto de los animales de pastoreo. Como sabemos, estos animales son principalmente herbívoros (se alimentan de vegetales). Esto los instala en desventaja frente a los carnívoros, ya que en la cadena trófica los herbívoros pastoreadores son presa de los carnívoros (por ejemplo, felinos). Los herbívoros no son cazadores, no se comen a otros animales, física y fisiológicamente no están preparados para eso. En cambio, si pueden ser cazados. Los pastoreadores, por tanto, han desarrollado un instinto natural para protegerse de sus cazadores, y en consecuencia también adoptaron ciertos patrones de conducta o comportamiento. Se sienten más seguros estando en manada (porque cuando están solos son presa más fácil de cazar), a lo cual se le conoce como instinto gregario. Cuando el potrero es cuadrado, el principio de equidistancia les provee o transmite seguridad (se sienten menos vulnerables), ya que los obliga a mantenerse menos dispersos y por su instinto gregario esto les genera tranquilidad, paz, seguridad, confort. Por el contrario, en potreros alargados (rectangulares o puntiagudos), se dispersan mucho más y esto les genera inseguridad ya que se sienten más vulnerables. Por supuesto, esto afectará negativamente su conducta, y en consecuencia también su desempeño productivo.

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Pseudo-sedentarismo: a mayor equidistancia entre el punto medio y el perímetro de cada potrero, en los animales de pastoreo se desestimula la acción de caminar, y mientras menos caminen más aprovechan el pasto como alimento, menos lo pisotean y desperdician, menos energía corporal consumen, y más conversión del alimento habrá en carne, leche o crías (mejor reproducción). El animal no llega a ser totalmente sedentario, pero, si pseudo-sedentario, ya que reduce de manera significativa su actividad (desplazamientos de un lado a otro). Si por ejemplo, se hicieran potreros con formas geométricas alargadas, como son los rectángulos (por ejemplo pastoreo en franjas) o triángulos (por ejemplo pastoreo en radiales), el ganado tendrá que hacer caminatas más largas de un extremo a otro, y esto le restará eficiencia a su conversión alimenticia para la producción (se verá expuesto a un mayor desgaste físico que incrementa las demandas nutricionales diarias).

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Menores pérdidas: Es bien sabido que los animales de pastoreo suelen ser selectivos para comer, y desde luego, comen lo que les gusta y rechazan lo que no les gusta. Además, parecen tener escrúpulos para comer, por lo cual, donde un animal pisa (pisoteo) los demás no comen, donde se echan al suelo para reposar o rumiar y aplastan el pasto ahí tampoco comen, donde encuentran heces de otro animal no comen en un radio de unos 10 cm a la redonda de las bostas (y a veces un poco más de radio), donde olfatean que otro animal orinó los demás no comen, y hasta rechazan las partes de pasto muy ensalivadas, es decir que donde uno come los demás no. Cuando hacemos potreros cuadrados, el principio de equidistancias al causar pseudo-sedentarismo les hace caminar menos, pisotean menos y ensucian menos pasto, y por lo tanto, aprovechan mejor el pasto disponible.

Además, al caminar menos, se concentran más en comer (he aquí en plenitud de expresión el pseudo-sedentarismo), y como se desplazan menos no tienen que verse obligados a comer donde otro pisó, aplastó, defecó, orinó o ensalivó (casi se adueñan de un punto específico y comen ahí la mayor parte del pasto que requieren). No significa que se planten en un solo lugar, en realidad si caminan, se desplazan, pues es natural de su instinto de pastoreo, pero no tan activamente. Contrariamente, si los potreros son alargados (rectangulares o puntiagudos), los animales se ven estimulados a caminar más de un extremo a otro o hacia los sitios más distantes, se dispersan más, pisotean más, ensucian más pasto con sus heces, orina y saliva, y todo esto le resta eficiencia a las jornadas de pastoreo, ya que el ganado desperdicia más comida, aprovecha menos, no llena sus requerimientos diarios, y lógicamente no serán tan productivos. Con el potrero cuadrado todo esto se corrige y se transforma en algo favorable.

sostenible-o-sustentable-gbc-c-rRecorridos más cortos = Mayor consumo de forraje = Mayor producción

Praderas más equilibradas: Una de las consecuencias inmediatas de hacer potreros cuadrados es que permitirá una mayor dinámica en la pradera. Esto significa que, al ajustar la carga animal al tamaño de la parcela y el aforo de pasto para que el tiempo de ocupación con ganado no sea superior a 24 horas logrando cosechar la pradera completamente, estimularemos un mejor desarrollo de las gramíneas en equilibrio con leguminosas y arvenses (o malezas). La táctica de manejar cargas animales para cambio de parcela cada 24 horas y logrando pastoreos rasantes (a fondo), se denomina “presión de pastoreo”. Incluso, si el productor lo quisiera, cualquiera que fuese la razón que lo motive, podrá acortar el área de pastoreo usando cerco móvil, y por ejemplo no permitir al ganado entrar a comer todo el potrero durante 24 horas continuas, sino supongamos, partir cada cuadrado en 2 rectángulos para ofrecer cada mitad en 12 horas, o partirlo en 4 partes iguales (4 subcuadrados), acortando los tiempos de pastoreo a 6 horas en cada uno de esos subcuadrados. Mientras más acorte el tiempo de ocupación, mayor presión de pastoreo y mejor cosecha de la pastura (ya que se usa exactamente la misma carga animal).

Corresponde concretamente a una estrategia de fraccionamiento del potrero para obligar al ganado a comer más a fondo. Con este manejo, la supuesta “selectividad” del ganado para comer se anula por completo, y el ganado se ve conducido (casi obligado) a comer todo lo que el suelo produce. Esto favorece el desarrollo de gramíneas, pero dado que las arvenses (y/o malezas) son menos resistentes al pastoreo rasante, poco a poco van a ir desapareciendo las menos resistentes y van a ir menguando su población, tornándose dominantes los pastos. Esta práctica permite anular el uso de herbicidas, y mantener los potreros con una composición botánica más equilibrada y favorable para nutrir al ganado.

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Praderas mejor abonadas: Como podemos suponer, el cumplimiento de los principios que hemos listado antes, asegura que el ganado deposite sus heces y orina de una forma menos dispersa cuando pastorea en potreros cuadrados, y aunque nunca se logrará una cobertura total del suelo de la parcela con las heces y orina de los animales, si van a estar más concentrados o mejor distribuidos por toda su superficie, logrando estimular eficazmente el desarrollo de una biocenosis más activa (en otras palabras, jalona más vida de organismos que constituyen la fauna edáfica y estos a su vez se encargan de procesar las heces del ganado produciendo humus que es lo que se convierte en la fracción más fértil del suelo). Se dice, además, que cada punto donde un animal descarga su orina tiene un valor varias veces más alto de aporte de nitrógeno que donde no cae orina, por ejemplo, para el caso de vacunos, se dice que la concentración de nitrógeno en un punto de descarga es 500 veces más elevada que donde no hay orina. El nitrógeno es el principal mineral que las plantas usan para su crecimiento y desarrollo en biomasa, luego, en los puntos donde orinan los animales habrá sin duda una mayor biomasa que en el resto del potrero. Algo similar ocurre donde se depositan las bostas o heces. A estos puntos donde se depositan heces y orina se les llama en Ganadería Racional como “puntos o manchas de fertilidad” haciendo alarde de la mayor productividad de biomasa de pasto o forraje que habrá en esos lugares de cada potrero. En los potreros cuadrados, los puntos o manchas de fertilidad son notablemente más abundantes que en potreros alargados.

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Economía: El área de menor perímetro después del círculo es el cuadrado. Esto significa que al diseñar potreros perfectamente cuadrados, la cantidad de materiales para las cercas de los potreros van a ser las menores posibles, y esto, en otras palabras, significa que la inversión será más baja. Si se optara por potreros rectangulares o triangulares, la cantidad de materiales requeridos para establecer el cerco son mayores (debido al mayor perímetro), lo que significará un costo más elevado para establecer los potreros. Podemos sumar a esto el ahorro en fertilizantes químicos (que ya no serán necesarios porque en potreros cuadrados abundarán las manchas de fertilidad), el ahorro en herbicidas (que ya no serán necesarios debido a la mayor presión de pastoreo que hace que el ganado coma todo, y no desperdicie nada), y por supuesto, el mayor volumen de animales por unidad de tierra usada como potrero, lo que significa a su vez un mayor retorno de capital por cada hectárea de la propiedad destinada al pastoreo. Luego, con potreros cuadrados se gasta mucho menos, y se gana mucho más (máxima rentabilidad).

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Como podemos observar y entender a partir de los postulados anteriores, cuando hacemos potreros alargados (rectangulares o puntiagudos), incurrimos en prácticas incorrectas de pastoreo que nos conducen a resultados mediocres en productividad, tanto de la pastura como de los animales, así como en inversiones y gastos más altos con ganancias más bajas (mínima rentabilidad), situación totalmente opuesta a lo que ocurre con potreros cuadrados.

Como consecuencias de las prácticas incorrectas de pastoreo tendremos un mayor pisoteo, pasto más desperdiciado por alta dispersión del ganado, permisividad con la selectividad debido a cargas no ajustadas al tamaño de la parcela y al aforo de pasto producido, heces, orina y saliva más dispersos y generando rechazo al pastoreo en los animales, y en general toda una secuencia de situaciones indeseables que son las que al fin y al cabo le restan eficiencia al pastoreo y de paso le menguan rentabilidad al negocio ganadero. Todas estas son notablemente las causas más sensibles de baja productividad en las ganaderías, ya que los ganaderos tienen la tendencia a dar por hecho que abrir más potrero es producir más pasto y ganar más kilos, producir más litros o más crías, cuando en realidad están en la vía contraria para lograr tales objetivos. Mientras mayor control se haga del pastoreo, mejor será la producción de pastos y forrajes en ellos, mejor conducta de los animales de pastoreo, y mayor su producción de carne, leche o crías.

Mientras mayor control se haga del pastoreo, mejor será la producción de pastos y forrajes en ellos, mejor conducta de los animales de pastoreo, y mayor su producción de carne, leche o crías.

Excepciones al principio de potreros cuadrados
Aunque ya hemos dejado claro las ventajas inmejorables de hacer potreros cuadrados, como se suele decir, toda regla tiene su excepción, y en este caso, el principio de potreros cuadrados también tiene sus excepciones. En otras palabras, no siempre es recomendable hacer potreros cuadrados. Puede parecer paradójico, o contradictorio, pero hay casos en los cuales conviene más hacer potreros longitudinales (no necesariamente rectángulos pero si tienden a parecerlo). Veamos las siguientes observaciones para entenderlo mejor:

¿Cuándo hacer potreros longitudinales?
Comencemos por hacer una última aclaración: El principio de potreros cuadrados parte del supuesto de que no se debe hacer ganadería en tierras no apropiadas para el pastoreo. Se considera entonces que un terreno que supere los 35 grados de inclinación, y el relieve sea muy heterogéneo (quebrado), estas no serán tierras idóneas para hacer ganadería, ya que el peso corporal de los animales de pastoreo (especialmente vacunos, búfalos y equinos que son los de mayor peso) junto con la presión que ejerce este peso sobre cuatro patas de muy poca área de superficie de contacto, le confieren al pastoreo una capacidad bastante superior de compactar y/o erosionar suelos, lo que en terrenos inclinados y quebrados será nocivo para el suelo (facilitaría su erosión), ya que la inclinación y relieve los hacen más vulnerables en este sentido.

Sin embargo, dado que la agricultura para producir vegetales para el consumo humano se ha establecido principalmente en terrenos planos (refiriéndonos a producción de alta escala), ya que por lógica, las tierras planas son más idóneas para este tipo de cultivo, lo que desplaza forzosamente la ganadería hacia áreas no aptas para agricultura, así que por siglos un buen número de los ganaderos se han venido asentando en tierras de mucha pendiente y de relieve muy quebrados, que aunque no son muy aptos para el cultivo de pastos y forrajes, y mucho menos para el pastoreo, se han visto obligados a ello.

Por siglos se han establecido cultivos y ganaderías en este tipo de terrenos (no solo ganaderos), y que las mejores tierras se han ido quedando en manos de los más pudientes que son una minoría, mientras los medianos y pequeños ganaderos (que fácilmente pasan de un 70% del total de productores agropecuarios en el planeta) han tenido que conformarse con tierras menos aptas para agricultura y ganadería. Y esto es un proceso que se ha dado posterior a la colonización.

Probablemente muchos de nosotros hemos podido conocer, no siempre de forma directa, pero sí al menos por referencias (lecturas o fotografías), la manera como las tribus indígenas cultivaron en tierras inclinadas y quebradas. Si nos fijamos bien, aunque no había en aquella época la tecnología que hoy tenemos, ni el conocimiento, ni el desarrollo científico, ellos por inteligencia natural idearon una manera de facilitarse el trabajo y conseguir mayor eficiencia en su productividad, a pesar de no disponer de las mejores tierras. Entonces desarrollaron las terrazas o gradas de cultivo (esto será tema para una próxima publicación, puesto que merece dedicarle un espacio a hablar de esta muy excelente manera de convertir tierras no aptas para agricultura o ganadería en tierras aptas, y sin exponerla a deterioro sino al contrario, hacerlas tierras longevas y permanentemente productivas).

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Así que hoy, con terrazas, podemos lograr darle a las tierras inclinadas y quebradas un manejo mucho más racional, para anular su erosión y desgaste. Y en complemento, tenemos que implementar un correcto diseño de infraestructura de potreros, en cuyo caso el cuadrado no será la forma más correcta. Como podemos suponer, en este tipo de terrenos el ganado no tiene los mismos hábitos de conducta, ya que la forma del terreno lo obliga a desarrollar otro patrón diferente. Por naturaleza, los animales de pastoreo no van a preferir subir y bajar, sino pastorear horizontalmente sobre la montaña. Subir y bajar los desgatará demasiado, agotará sus fuerzas, los debilitará, así que para evitar este desgaste el ganado pastorea en perpendicular a la inclinación. Ya que esto ocurre naturalmente, se va formando una especie de rutas o caminos naturales, que a su vez le van dando el aspecto a la montaña de estar escalonada. Tal vez esto fue lo que observaron nuestros antepasados para decidir imitar ese patrón de la naturaleza, y simplemente ampliar más el ancho de esas rutas, formándose las denominadas terrazas o gradas.

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Ya luego se les da el nombre a estas delineaciones naturales del terreno de curvas de nivel (con el desarrollo de la ingeniería). Y concretamente, son estas curvas las que se toman en consideración para poder diseñar los potreros en ese tipo de terrenos. Por supuesto, ya no será igual de importante el principio de equidistancias, porque en tal caso, el ganado tendría que subir y bajar la misma distancia que recorren de lado a lado en forma horizontal y perpendicular a la inclinación, y esto sería de un lado imprudente (pensando en el bienestar de los animales) y de otro lado inconveniente (pensando en prevenir la erosión del suelo). Así que lo más correcto es formar terrazas y hacer los potreros longitudinalmente en el mismo sentido que el ganado se desplaza mientras pastorea, en este tipo de terrenos inclinados y quebrados, y en consecuencia, será mejor buscar que los potreros queden más largos que anchos.

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¿Por qué no hacer potreros puntiagudos?
Para terminar con esta nota, considero importante aclarar porque definitivamente la forma triangular no es apropiada para un correcto manejo del pastoreo. Ya hemos indicado cuando es mejor hacer potreros cuadrados y cuando longitudinales (cuasi-rectangulares), pero igual creo es importante que el lector tenga claro por qué no debemos trabajar potreros en triángulo.

Razones tenemos varias, pero expondré las más evidentes:

Los potreros en triángulo tienen una base y un vértice (como toda figura triangular). La base es la parte más ancha, y el vértice la parte más puntuda o puntiaguda que es la más estrecha de todo el potrero. Resulta que en términos de presión de pastoreo tenemos un desequilibrio. Ya que la presión de pastoreo es una relación entre carga animal y superficie ocupada, en la base del triángulo por ser la parte más ancha tenemos una extremadamente baja presión de pastoreo, mientras en el punto más anguloso que es el vértice por ser más estrecho tenemos muy poca área pero debe ser pastoreada por la misma carga animal lo que se traduce en una extremadamente alta presión de pastoreo. Por supuesto, ninguno de los dos extremos es bueno. Sin embargo, donde la presión de pastoreo es más baja (parte ancha del potrero) el pasto se desarrollará notablemente mejor que en su extremo diametralmente opuesto que es el vértice donde la presión es elevada y por tanto el pasto prácticamente desaparece.

Si algún lector ha ensayado hacer pastoreo en radiales, sabe muy bien de qué hablamos aquí exactamente. En el sistema de radiales (también llamado pastoreo en forma de torta o ponqué), el eje de la rotación es el saladero o el bebedero, o ambos. Es decir, el punto al cual convergen todos los vértices de cada potrero se destina para ubicar allí saladero, bebedero, o ambos, de modo que el ganado cuando quiera pastorear vaya a la base del potrero (parte ancha) y cuando quiera sal y/o agua venga al vértice a buscarla. Esto obliga a los animales, primero, a hacer largos recorridos varias veces a diario (lo estamos sometiendo a desgaste y por ende no serán animales de los que podamos esperar su mejor producción), y segundo, estamos causando un fuerte pisoteo que será más notable en los vértices (porque todos los animales tienen que pasar por ahí para llegar al agua y la sal, o incluso, la sombra). Esta situación terminará causando un deterioro tal en los vértices, que cuando estemos atravesando una temporada de lluvia, el área alrededor del bebedero y saladero (que con seguridad se ha convertido también en los recostaderos del ganado para reposar y rumiar) se volverá un completo lodo, bastante perjudicial para los animales mismos, ya que se vuelve en un foco de contaminación, parásitos y hasta daña-patas.

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No me extenderé en más detalles, pero estoy seguro que usted como lector tomará estas observaciones como “chispa de encendido” para darle rienda suelta a su imaginación, y deducir por sí mismo, el sinnúmero de desventajas que esta situación que he advertido trae como consecuencia para la ganadería que implemente ese sistema de pastoreo. Tal vez en una próxima publicación advertiremos con lujo de detalles una explicación más amplia sobre por qué no hacer potreros en triángulo. Por ahora, con argumentos de peso, solo advertimos que definitivamente no es conveniente para ninguna ganadería.

Concluiré con una observación final, más general, y es que ya presiento que habrá algunos lectores que refutarán los argumentos presentados en esta nota para controvertir un poco con nuestra opinión, y mantenerse en su posición de que aunque lo mejor es hacer potreros cuadrados pueden existir un sinfín de argumentos de toda índole para decir que no este no es un asunto tan importante para hacer pastoreo racional. Y dejo claro también de paso, que no pretendemos jamás estar parados sobre la verdad absoluta y que nos tengan que hacer caso siempre de todo lo que conocemos y compartimos abierta y generosamente con ustedes. Soy (y así tratamos de manejarlo en nuestro equipo) de los que pensamos que “la sabiduría está en la multitud de consejos”. Lo que de ninguna manera significa hacerle caso a todo el mundo tampoco, sino que hay que escuchar (o leer), filtrar, retener lo bueno y desechar lo malo, y establecer un criterio propio. Así que bienvenida la controversia!

Pero termino indicando que aunque cada quien decide qué forma darle a sus potreros, porque existe un sinnúmero de situaciones que en campo podrían dificultar hacer un diseño de potreros cuadrados, como por ejemplo, ya tener cercos instalados, que desinstalarlos y volverlos a instalar puede resultar muy costoso, lo que nos interesa es que estén bien informados y fundamentados de cuáles son los criterios a tener en cuenta, y que mientras se pueda, hagan lo posible de diseñar primero en el papel, como mínimo un 70% de sus potreros cuadrados (si disponen de tierras planas o levemente onduladas e inclinadas), y el otro 30% o menos son justamente aquellos potreros que por más que queramos no se va a poder ya que están en los linderos con tierras vecinas, o contra los cercos que ya estaban instalados. E igual, si tienen que hacer potreros longitudinales por estar en terrenos muy inclinados y/o muy quebrados.

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Una vez más, nos ponemos a su disposición, para prestarle nuestros servicios de agrimensura y arquitectura de potreros, especialmente si usted desea optimizar el pastoreo y la producción de su ganado, así como reducir costos y gastos, y lograr mejores ganancias, implementando tecnologías como PRV (Pastoreo Racional Voisin), SSP (Sistemas Silvo Pastoriles), o la integración de estos dos que denominamos como SPRV (Silvo Pastoreo Racional Voisin).

CEG Interactivo: Si aprovechaste y/o te gustó esta información, no te la quedes para ti nada más. Envíalo a tus amigos, conocidos y colegas Ganaderos o compártelo en tus redes y/o chats para que también la aprovechen. Y si tienes consultas, o comentarios, agradecemos que los dejes publicados a continuación para que podamos ayudarte a solucionar dudas o inquietudes.

¿Ganadería Sostenible o Sustentable?

Herramientas para la Gerencia del Negocio Ganadero

 

Cada día se hace más común y frecuente el uso de la palabra sostenible en el ámbito ganadero (y en realidad en todo tipo de empresas y negocios), y cada vez con más frecuencia usamos el término Ganadería Sostenible.

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En Colombia tenemos incluso un exitoso proyecto institucional del gremio y que goza de reconocimiento internacional denominado “Ganadería Colombiana Sostenible”, desarrollado y posicionado por la federación nacional de ganaderos Fedegán y su aliado CIPAV. Y basta con usar un buscador de internet con las palabras ganadería sostenible para de inmediato encontrar un sin fin de referencias a esta expresión, que casi podemos ya definir como un creciente y contemporáneo modelo productivo de ganadería.

Pero, también ocurre así con la palabra Sustentable. Y a veces, hasta nos confundimos, y usamos la palabra sustentable cuando nos queremos referir realmente a sostenibilidad, y también usamos la palabra sostenibilidad cuando nos queremos referir a sustentabilidad.

¿Tenemos entonces realmente claro lo que significan las palabras sostenible y sustentable? ¿Sabemos distinguir las similitudes y/o las diferencias entre sus significados? ¿Sabemos usarlas correctamente? Pero sobre todo, y es en esto (lo que diré a continuación) en lo que centraremos el desarrollo de esta nota: ¿Sabemos en qué consisten y qué importancia tienen estas dos palabras para la ganadería mundial, continental, nacional, regional, local o para la ganadería de cada uno de los productores ganaderos?

Si a usted le resulta aunque sea un poquitito confuso encontrar la mejor respuesta para estos interrogantes que he planteado, o le produce algo de curiosidad saber de que se trata, por favor acompáñeme a continuación, para que juntos descubramos la invaluable importancia que tiene para todos los que estamos involucrados en el negocio de la ganadería el que aprendamos a ser verdaderos productores sostenibles y sustentables de alimentos para consumo humano de origen animal.

He hablado con ganaderos, y no han sido pocos, que se sienten desmotivados. Tienen mucha incertidumbre con respecto al futuro, ya que el presente (lo que están viviendo) en sus ganaderías no es el mejor, y realmente están convencidos de que su pasado fue mucho mejor. Me inquieta incluso saber, usted que está leyendo ahora:

  • ¿Cómo ve el panorama de su ganadería, y que tanta confianza tiene de mantenerse en este negocio indefinidamente, y/o que tan convencido está de qué sus hijos, nietos y siguientes generaciones deberían heredar su negocio ganadero y perpetuarlo?
  • ¿Se sentirá usted tal vez como estos ganaderos que me han dicho que por poco, y de continuo, han estado a punto de darse por vencidos?

 

Quiero advertir, que el principal argumento que me dan estos decaídos ganaderos, es que la ganadería ya no es tan rentable como en el pasado. Entre otras cosas, esto esparte de lo que ellos dicen:

  • Hoy día los gastos son muchísimos más,
  • La mano de obra es escasa y por ello también es muy costosa,
  • El costo de la tierra se ha elevado demasiado y esto ha encarecido los impuestos,
  • El ganado ya no se logra sostener con el solo pasto de la finca y hay que hacer cuantiosas inversiones en herbicidas, enmiendas, fertilizantes, suplementos nutricionales, entre otras cosas,
  • Para mantener los animales sanos, saludables y productivos gastan mucho en control de parásitos y control de enfermedades, y en el caso de ganaderías donde además se hace cría u ordeño, aparte de todo lo ya mencionado, hay que pagar servicios y productos veterinarios que resultan a veces insoportables y por ello se ven a veces en la situación de tener que afrontar continuos problemas reproductivos en sus vacas y parasitológicos o patológicos en los demás animales.

 

Y a todo esto, como si fuese poco, dicen ellos que hay que agregar, que con la situación actual del calentamiento global y el efecto invernadero, que han conllevado al cambio climático, ya no llueve cuando se esperaba que lloviese, y llueve cuando no se esperaba, los fenómenos climáticos del niño y la niña parecen cada vez más frecuentes (como si nunca fueran a volver las cosas, en cuanto a clima se refiere, a la normalidad), y que las épocas secas ya no son cortas y soportables, sino cada vez más extensas, intensas, e insoportables, y en las cuáles rápidamente se quedan sin pastos y les toca vender parte de su ganado antes que muera de hambre, al precio que toque (casi siempre muy bajo) porque en estas épocas todos tienen que hacer lo mismo y el precio del ganado se cae, o en su defecto, abastecerse de comida suficiente pero comprada afuera y pagada al precio que toque (casi siempre muy elevado) porque muchos están en la misma situación y la demanda encarece el precio de los alimentos conservados.

Y, cabe mencionar, que son muchísimos los que no pueden, no quieren o no alcanzan a vender su ganado, o no tienen como conseguir suficiente alimento durante el tiempo que dura la crisis climática y de escasez de pastos, y se les muere su ganado teniendo que padecer pérdidas insondables.

A parte, que en las épocas secas, son muy pocas las ganaderías que cuentan con agua suficiente para mitigar su impacto, y ocurre que su ganado muere de sed, antes que de hambre, y como es más difícil detectar cuando los animales están padeciendo trastornos fisiológicos o físicos por deshidratación, todo parece andar bien y de momento empiezan a presentarse enfermedades graves o incluso muertes súbitas en lo que poco o nada puede hacer el veterinario (porque no los pueden contratar de forma permanente y cuando los buscan, y/o cuando se les da la posibilidad de acudir, ya es tarde en la mayoría de casos).

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Las soluciones para este problema de falta de comida y agua suelen ser tan costosas, que definitivamente se han convertido en una de las principales dificultades para los ganaderos de hoy, y será aún más delicado para los del futuro.

En contraposición a esta situación, los precios del ganado de carne y también de la leche parecieran haberse estancado o que su tendencia fuera a ser cada vez más bajos, lo cual no es realmente cierto (pues el histórico estadístico demuestra que los precios si han ido incrementando año tras año desde hace décadas), pero ocurre que el incremento en su precio es tan insignificante cuando se le compara con todos los gastos que implica la actividad ganadera (que describimos antes), y aún, está tan desequilibrado con respecto al incremento en el costo de vida (inflación), que en definitiva cualquier ganadero siente como si no subieran.

En resumen, estos ganaderos de los que hablo, dicen que ya no pueden con tanto gasto y con precios tan desequilibrados, y por ello tienen la sensación de que su negocio es muy poco rentable y/o que no justifica tanto esfuerzo para tan pocas ganancias, y concluyen para sí mismos que la ganadería no es rentable y que no genera ninguna riqueza.

Ahora me siento más intrigado sobre si este relato le es a usted un poco familiar, o incluso, si tal vez usted quisiera contarse entre este sector de los ganaderos que sienten que la están pasando tan difícil en sus negocios ganaderos, y/o si se definen a sí mismos con algo de pesimismo o de pronto con incertidumbre, sobre si deben persistir o abandonar este negocio.

Le agregaré un par de situaciones más, que podrían terminar de oscurecer el panorama de la ganadería actual:

La primera, es que el problema del calentamiento global por efecto invernadero no tiene reversa, y mientras más habitantes haya en el mundo, mayor podría ser la contaminación y el deterioro de la capa de ozono (hoy somos más de 7.000 habitantes en el mundo, y se estima que en los próximos 50 años se duplicará esta población y con ello la demanda por alimentos, y la contaminación), por lo que se presume que la situación climática va a ser cada vez más compleja, o sea que los problemas causados a la ganadería por los fenómenos naturales, si no se está suficientemente preparado para hacerles frente (y esto debe significar un profundo cambio en el modelo de producción), pueden agravarse.

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Y la segunda situación que quiero presentar, es que un par de semanas antes de escribir este artículo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) presentó al mundo entero un informe en el que mencionó que la carne es cancerígena (o sea, que su consumo puede conllevar a que los humanos desarrollen cáncer).

Este informe de OMS, tal como se presentó, en otras palabras da a entender que quien coma carne es más propenso a enfermar y morir de cáncer que quien no la consume; así mismo he testificado que hay un grupo de médicos que afirman a sus pacientes que la leche que producen los animales es un “veneno” para los seres humanos (he presenciado reuniones de médicos con sus pacientes, y/o conferencias de estos hacia el público en general), y argumentan que en su composición hay sustancias nocivas, incluso, también afirman que algunas son también cancerígenas.

Tanto lo que dice OMS de la carne y lo que dicen ciertos médicos de la leche y sus derivados, sobre su perjudicialidad para la salud humana, es algo que por supuesto no es del todo cierto (aunque tiene algo de cierto), pues el consumo de carne o leche como tal, creo yo, no es el que genera este tipo de patología, ya que no se puede asegurar que los componentes propios de la carne o de la leche son los que inducen al cáncer u otros desórdenes o enfermedades del ser humano (de ser así, todos los humanos consumidores de carnes rojas lo padeceríamos, y esto se sabría desde hace siglos, no apenas hasta ahora), o si son los contaminantes de la carne los que lo inducen, y con esto me refiero a lo que significa la contaminación con venenos (herbicidas, pesticidas, etc.), o con organismos genéticamente modificados (OGM) usados en la alimentación del ganado, o con agroquímicos usados en la producción de alimentos del ganado (incluyendo pastos, forrajes y balanceados comerciales), o con antibióticos y fármacos usados en la ganadería para los controles sanitarios, etc.

De todos estos agentes contaminantes siempre se ha dicho que son cancerígenos, pero ahora la OMS asegura que es la carne (el producto) y algunos médicos afirman que la leche (el producto) o sus derivados, más la OMS en su informe o los médicos en sus consultorios o en sus conferencias, no advierten si es la carne o la leche como tal o los productos que la contaminan durante el proceso de producción en las granjas, ni se han tomado siquiera el trabajo de investigar por ejemplo si una carne o leche orgánicos (que no han sido contaminados con estos agroquímicos y agrotóxicos) son tan cancerígenos como una carne o leche no orgánicos (habría que investigarlo para poder afirmar, entonces sí, a ciencia cierta si es la carne o leche, o sus contaminantes, los que inducen al cáncer).

En todo caso, lo que sí es seguro, es que la noticia científica de la OMS y las afirmaciones de los médicos que se han convertido en multiplicadores de esta desacertada información sobre lo nocivo que supuestamente son la carne o la leche para la salud humana, y es lógico que va a afectar en gran manera el consumo mundial de carne roja o de leche de origen animal, y que por supuesto caerán las ventas y todo esto repercutirá negativamente en la economía del productor, lamentablemente como consecuencia de una muy mal infundada especulación al generalizar sus afirmaciones.

Habiendo dicho todo esto, entonces le pregunto a usted como lector: ¿cree que la producción de carne a nivel mundial podrá mantenerse a largo plazo a pesar de todas estas condiciones?, o en otras palabras ¿seguirá siendo este un negocio SOSTENIBLE?

Es justo aquí, en el punto que quiero llamar su atención, porque con la pregunta que acabo de formular y la información que di antes de ello, podemos definir la palabra SOSTENIBILIDAD como: “La existencia de condiciones económicas, ecológicas, sociales, culturales, intelectuales y políticas que determinen el funcionamiento de un negocio cualquiera (en este caso la ganadería) de forma armónica a lo largo del tiempo y del espacio. Y por tanto, la capacidad de permanecer en el negocio a largo plazo.

Esto se puede ilustrar con un interesante ejemplo:

El jefe de la guardia forestal del electorado de Sajonia (Alemania, 1973), Hanns Carl Von Carlowitz, en una conferencia introdujo por primera vez el concepto de SOSTENIBILIDAD en la producción y uso de madera con fines comerciales bajo su jurisdicción para lo cual dijo que “Si talamos sólo un poco de madera de un bosque, el bosque por sí mismo se puede regenerar y seguir produciendo más madera todos los años… pero si cortamos todos los árboles del bosque, entonces el bosque como tal desaparece, y no se puede regenerar por sí mismo, así que nunca más volverá a producir madera.

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De acuerdo con este sencillo pero a la vez espectacular ejemplo, la sostenibilidad no consiste en gastar sin medida, hasta haber agotado, ni tampoco consiste en reponer lo gastado por medios externos, sino en usar con mucho cuidado los recursos disponibles evitando consumirlos por completo, para que la actividad no dependa de los aportes externos, sino que la actividad misma los pueda regenerar.

Si lo aplicamos a la ganadería, esta será sostenible cuando seamos capaces de hacer uso de un ecosistema sin agredirlo, sin deteriorarlo, sin agotar sus recursos, permitiendo que el mismo ecosistema sea capaz de reconstituirse, de regenerarse, de mantenerse productivo en el largo plazo, sin que tengamos que hacer diversos, múltiples y elevados gastos tratando de reponer mediante insumos externos y/o artificiales, lo que extraemos de ellos.

Pero, para ser más concreto, y consecuente con lo expuesto por los ganaderos que no ven un futuro promisorio en la ganadería como negocio, esta actividad podrá ser realmente sostenible, si aprendemos a llevarla a cabo a mínimo costo pero con eficiencia, de tal modo que gastemos menos dinero y recursos del ecosistema, y en simultánea produzcamos más carne, leche o crías (este es el verdadero significado de la palabra eficiencia), anulando la dependencia de insumos externos, y logrando los más altos estándares de productividad y de rentabilidad posibles garantizando que el ecosistema se pueda regenerar a sí mismo a pesar de la actividad que desarrollemos aprovechando RACIONALMENTE su oferta ambiental.

En síntesis, se trata de hacer dinero con el negocio ganadero (porque sin ganancias el negocio sencillamente se acaba), pero que para producir las ganancias no tengamos que agotar la fuente de dicha riqueza, que es el ecosistema productivo ganadero en general. De esta conclusión he generado esta frase que he tratado de popularizar: “De nada sirve ser ecológicos, si no hacemos una ganadería económicamente viable, por lo tanto, la ganadería del presente y futuro debe ser ecológicamente rentable.

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Teniendo esto claro, se hace fácil explicar la diferencia entre sostenible y sustentable de una manera muy simple, y esto es: que la ganadería se sostiene por su capacidad de ser rentable (si no es rentable, entonces es insostenible), pero será sustentable cuando seamos capaces de usar los ecosistemas ganaderos racionalmente, tomando de ellos lo que necesitamos para satisfacer nuestras necesidades actuales, sin agotar la fuente de dichos recursos para que las generaciones futuras también puedan satisfacer sus propias necesidades.

La frase que mejor define la SUSTENTABILIDAD es esta: “No podemos calmar el hambre de hoy, agotando la fuente que debe alcanzar para hoy, y también para mañana.

Y ¿cómo se puede producir carne de forma sostenible y también sustentable?

Hay que abandonar el modelo productivo tradicional, y adoptar un modelo que sea propiamente sostenible y sustentable, y esto es, un modelo que cumpla con los siguientes requisitos:

  • Que en vez de deforestar, reforeste,
  • Que en vez de erosionar el suelo lo reconstituya favoreciendo la producción y acumulación de materia orgánica de forma natural,
  • Que no desplace la flora y fauna nativas sino que haya convivencia entre lo nativo y lo introducido,
  • Que no resuelva los problemas con dinero sino con recursividad,
  • Y en general, que haga un uso completamente racional de todos los recursos de la naturaleza y de cada ecosistema ganadero en particular sin agotarlos.

 

Si se quiere tener una mejor idea sobre este tipo de ganadería, y los modelos más convenientes a futuro para los ganaderos en materia de sostenibilidad y sustentabilidad, pueden ser revisados dos de los proyectos que actualmente se llevan a cabo en dos países del continente de América y que han sido calificados y reconocidos internacionalmente  no solo como proyectos de país pioneros en la lucha contra el Cambio Climático, desde el sector GANADERO, sino además como el ejemplo en este sentido, y ellos son:

  • Ganadería Colombiana Sostenible de Fedegan y sus cooperadores (CIPAV, TNC, y Fondo Acción), y sus aliados CATIE, FINAGRO, Ministerio de Ambiente y Ministerio de Agricultura
  • Y también el Proyecto Plan Piloto NAMA Ganadería de Costa Rica para la producción de carne desarrollado directamente por el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) de ese país con la cooperación de la Corporación Ganadera de Costa Rica (CORFOGA) y del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

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Estos dos proyecto han sido destacados por la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático en Diciembre de 2014 como buenos modelos a imitar por parte de los países comprometidos con el desarrollo de Ganadería Sostenible y Sustentable, y esto como parte de sus acciones apropiadas nacionales para la mitigación de la contaminación ambiental y protección/regeneración de los ecosistemas ganaderos (que por sus siglas en el idioma inglés son reconocidos como Proyectos NAMA).

 

GANADERÍA COLOMBIANA SOSTENIBLE

(Fedegan-Cipav-TNC-FondoAcción)

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PLAN N.A.M.A. GANADERÍA COSTA RICA

(MAG-INTA-PNUD-CORFOGA)

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Para nosotros desde CEG Internacional, resulta muy gratificante y emocionante, el hecho de que en estos dos honorables y ejemplarizantes proyectos se empleen decididamente como estrategia para alcanzar los objetivos pretendidos en materia de lo sostenible y de lo sustentable, dos de las tecnologías que promovemos para el mundo y son: Pastoreo Racional Voisin (PRV) y los Sistemas Silvopastoriles (cuya integración hemos denominado Silvo Pastoreo Racional Voisin -SPRV-). No en vano, esto está demostrando que definitivamente la ganadería como actividad empresarial, de negocio, y a la vez como fuente de recursos para satisfacer perfectamente la demanda de la humanidad en materia de Seguridad Alimentaria y de Conservación del Planeta, es viable a través de la adopción de una verdadera Ganadería Racional.

Finalmente, y para que no quede como idea suelta o sin concluir, termino diciéndoles que la ganadería SI produce riqueza. ¿Lo puede creer usted?

Yo lo creo, y espero que también usted. Pero con toda seguridad el modelo tradicional, industrializado, no es la ruta, hay que mirar hacia los modelos más solidarios con el planeta, y sobre todo, con los productores.

Los invitamos pues a incursionar decididamente en la Ganadería Racional, porque de no hacerlo por voluntad desde ahora, tarde que temprano las circunstancias y retos que a afrontar en la ganadería hacia el futuro terminarán obligándolo a hacerlo. Pero, creo que usted estará de acuerdo conmigo, o con nosotros, en que es mejor cuando uno toma las decisiones por voluntad propia y a plena consciencia, que cuando se ve obligado a tomarlas a regañadientes, o de lo contrario, a padecer el fracaso y/o la migración hacia otro tipo de negocios diferentes a la ganadería.

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Rumiantes más eficientes para el pastoreo (Capítulo 1)

Herramientas para la Gerencia del Negocio Ganadero

 

La nota de este Jueves de Veterinaria en CEG Internacional se combina también con un poco de Zootecnia. El tema de hoy es un anticipo de próximas publicaciones para las cuales necesitamos un muy buen entendimiento de la fisiología del rumiante y en especial en su etapa de lactante. El propósito es que podamos trabajar en herramientas para el manejo racional de la crianza, de manera que esto tenga un positivo impacto en las etapas posteriores de la vida de los animales rumiantes (vacunos, búfalos, ovinos y caprinos), que son las principales especies con las que trabajamos en la Ganadería Racional a pastoreo, aunque algo de estos principios también son aplicables en no rumiantes, por ejemplo equinos, o hasta porcinos y aves, con los cuales también podemos hacer ganadería pastoreo.

Vamos a entrar en materia, y lo que quiero ilustrar en esta publicación son algunos fundamentos técnicos a cerca de la anatomía y fisiología de los rumiantes. Aquí no hay distinción de raza, y lo que hablaremos aplica para todos los rumiantes en general. Y lo que pretendemos es que en cada ganadería se logren mejores resultados productivos a todo nivel, sobre todo en aquellas en las que el flujo de caja es muy limitado, y/o los márgenes de ganancia por unidad de producto son muy estrechos, como suele ser en las ganaderías de cría y engorde en general, y en buena medida también en las de doble propósito (lo que no significa que esta información no pueda ser muy bien aprovechada por los que se dedican a la ganadería especializada en ordeño).

La meta que queremos que se logre en cada una de estas ganaderías es la de conseguir animales más pesados al destete, y al mismo tiempo, tratar de anular el estrés del destete para que no pierdan peso y más bien se mantenga la línea ascendente de su crecimiento y desarrollo para que al final logremos bien sea, animales de muy excelente peso y edad para que otro ganaderos los termine de engordar, o que sigamos engordándolos y llevarlos a faena a temprana edad, consiguiendo la mejor calidad de carne posible. Y si el negocio no es carne o cría, sino leche o doble propósito, las hembras que producimos serán igualmente destetadas con mejor peso y el objetivo será poder lograr primer parto con más de 400 kilos de peso corporal y/o antes de 36 meses de edad (mejor si es alrededor de los 30 meses pero siempre asegurando el peso correcto).

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El cumplimiento de estas metas lleva implícito otros logros de suma importancia, y que al final son la justificación para atreverse a realizar los cambios que vamos a proponer, y es que un buen destete (animales más pesados) significa a la vez un acortamiento en los tiempos de crecimiento y desarrollo con lo cual se ahorra dinero, y a la vez es lograr una mayor producción lo que mejora los ingresos.

Si además, reducimos el estrés del destete o lo anulamos por completo, y el animal no pierde peso sino que tras el destete sigue ganando peso, hemos anulado pérdidas económicas también. Y si nos hemos de encargar de terminarlos (llevarlos a peso de faena o retendremos las hembras para reemplazo de vacas de descarte), entonces el hecho de haberlos destetado de mayor peso y mantener la tasa de ganancias de peso en ascenso continuo hasta llegar al peso final (si son de carne) o al peso idóneo para iniciar la vida reproductiva (si son hembras para cría u ordeño), habremos logrado acortar significativamente el tiempo de engorde, o de preparación de las hembras si es el caso, y con esto no solo ahorramos muy significativamente en gastos, sino que lo más seguro es que alcanzaremos un mayor rendimiento en canal (relación carne/hueso) en los animales de engorde y/o un menor costo en la preparación de las hembras, lo que significa un mejor precio por kilo tanto en los animales de engorde como en las hembras que no retengamos y llevemos al comercio, logrando mejorar también los ingresos. Y en todo negocio, ahorrar al tiempo que mejoran los ingresos, es lo que nos llevará a un estatus de eficiencia y rentabilidad superior y sumamente satisfactorio.

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Sobre el método de crianza racional para las ganaderías hablaré después, en otra publicación, por lo que te invito a suscribirte a nuestra web para que puedas recibir los complementos informativos en próximas notas sobre este tema.

De lo que quiero hablar ahora es concretamente del rumen, y enfáticamente de cómo lograr que nuestros animales de pastoreo lleguen a ser eficientes rumiantes para que podamos basar su alimentación en pastos y forrajes y que obtengan de ellos el máximo aprovechamiento nutritivo para que a su vez nos entreguen su mejor producción de leche, ganancia de peso, o celos regulares, preñeces efectivas y partos frecuentes. En otras palabras, de cómo alimentar nuestro ganado con la fuente de alimento más abundante y de menor costo a la que podemos acceder (los pastos y forrajes) y a la vez cómo lograr con ello los mejores resultados de productividad y de rentabilidad, siempre de una manera sostenible y sustentable.

¿Qué significa la palabra rumiante?

Procede de la palabra en latín ruminare, y esta significa concretamente: Volver a masticar (remasticar). Así pues, que los rumiantes son animales mamíferos (que lactan) y que rumian (remastican) sus alimentos sólidos. En la clasificación taxonómica de los animales se usa esta palabra de la siguiente manera:

  • Reino: —–   Animal
  • Tipo: ——   Cordatas (tienen una columna vertebral)
  • Clase: —–    Mamíferos (producen leche para sus crías)
  • Subclase: —    Ungulados (poseen dedos en forma de pezuñas)
  • Orden: —–  Artiodactyla (dedos pares)
  • Suborden:  Ruminantia (rumiantes verdaderos)
  •                   —   Tylopoda (dedos pares con almohadillas carnosas en vez de pezuñas)
  • Familia: —-  Cervidae, Giraffidae, Bovidae, Tragulidae y Camelidae

¿Cuáles son las especies animales clasificadas como rumiantes?

Los cérvidos de los cuales sobreviven 14 géneros y 37 especies, de los cuales entre los más reconocidos están los ciervos, venados y alces; Los Jiráfidos (jirafas), que apenas sobreviven 2 géneros y 2 especies; Los tragúlidos, con 2 géneros y 4 especies, que son impopulares pero son pequeños animales primitivos, y entre ellos están los cervatillos y el ciervo ratón; Los Camélidos, con 3 géneros y 6 especies, entre ellos las alpacas y llamas, los camellos y los dromedarios. Y sin lugar a dudas, los rumiantes más populares y que superan ampliamente en cantidad a los rumiantes silvestres, son los bóvidos, con 45 géneros y 126 especies, entre los que están los antílopes y los bisontes poco domesticados, entre otros, y los caprinos, ovinos, bufalinos y los vacunos como los de mayor uso doméstico y destinados a la producción de alimentos de origen animal para consumo humano así como para el comercio de semovientes entre criadores y/o productores.

En esta nota entonces, nos enfocaremos en las especies domésticas productoras más comunes, que son los del género Ovis (ovejas), Capra (cabras), Bubalus (búfalos) y Bos (vacunos), que son los rumiantes con los cuales trabajamos a diario en las ganaderías, y de las cuales necesitamos obtener su mejor productividad a través de un uso racional y eficiente de los recursos que provee la naturaleza en los ecosistemas productivos aptos para la crianza y explotación zootécnica de estos.

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Importancia de los rumiantes para el mundo actual

La importancia de este tipo de animales para su poseedor pasa, en un sentido estricto y objetivo, prioritariamente por la posibilidad de obtener ganancias para su sustento, o el de sus familias, comercializando lo que estos animales producen, o los semovientes como tal. Pero, en un sentido amplio, la importancia de los rumiantes no solo para el mundo actual sino a futuro, es mucho más trascendental.

Podemos decir, con absoluta seguridad, que lo más importante de los rumiantes está en su capacidad exclusiva de aprovechar como alimento una insondable diversidad de vegetación que producen los extensos campos naturales del planeta, la gran mayoría de los cuales el ser humano, por mucho que quisiera, no puede consumir de forma directa para su alimentación, y necesitamos de los herbívoros para que los conviertan en alimentos que si podemos asimilar digestivamente, además, porque mucha de esta vegetación se produce en áreas de terreno que de una u otra forma no permiten una explotación agrícola económicamente sostenible y sustentable, y tal vez podamos dimensionar mucho más la necesidad que los humanos tenemos del aprovechamiento productivo de los rumiantes si ponemos en evidencia que esta clase de tierra no explotables con agricultura corresponde a un 40% de la superficie total del planeta tierra. Los veganos y vegetarianos difícilmente podrán producir de forma sostenible y sustentable su comida (y eso sin mencionar su vestido, abrigo y otros múltiples artículos o accesorios derivados indirectos de la producción animal) en este 40% del planeta, solo aptas para la explotación ganadera. Me refiero por ejemplo a praderas nativas, sabanas, matorrales, algunos desiertos regenerables, tundras, comunidades alpinas, tierras húmedas para pastos de humedal, etc.

Carne y leche, sangre, abrigos, vestidos, armas, utensilios varios, son productos que se obtienen de los rumiantes en estos múltiples ecosistemas desde la creación del mundo, y que han servido para la supervivencia de la mayoría de tribus humanas a lo largo de los tiempos, incluyendo los actuales, y seguirán siendo de uso fundamental en el futuro. Esto sin mencionar el uso de rumiantes como apoyo para el trabajo agrícola, o el transporte o trabajos de fuerza.

A parte de esto, se calcula que en todo el planeta tierra existen alrededor de 1.000 millones de cabezas de vacunos y 650 millones de cabezas de ovinos, y esto sin contar los millones de búfalos domésticos, cifras que dan cuenta del potencial que tiene estas especies para más allá de ocupar espacio en el planeta puedan seguir brindando la utilidad bondadosa y generosa que hasta ahora han tenido con el humano, y viceversa. Y hasta aquí no hemos mencionado la importancia que tienen desde un punto de vista ecológico, ya que el reciclaje de sus heces y orina para mantener una micro y mesobiocenosis activas en los suelos para que se mantengan fértiles y cultivables, y especialmente para regenerar tierras degradadas a través del maravilloso círculo virtuoso que desencadenan estos animales para mantener equilibrados los ecosistemas en los que habitan (todo dependerá de cómo sean manejados por los humanos).

El estómago del rumiante

Aquí trataré de hablar ilustrativamente, porque hay varias cosas que aclarar para el público en general. Del entendimiento de estas observaciones que plantearé depende en gran medida que los ganaderos podamos brindarle al ganado de producción el manejo correcto en lo que a alimentación y nutrición se refiere, porque no lograremos los objetivos productivos y económicos de los negocios ganaderos, cualquiera que fueren, si no sabemos darle una crianza óptima a nuestros animales de pastoreo, y/o brindarles una correcta alimentación y nutrición.

Lo primero que quiero aclarar es que como ya nos dimos cuenta, no solo los vacunos rumian, sino que también lo hacen los búfalos, las ovejas, las cabras, las llamas, las alpacas, los venados, y todos aquellos animales que hacen parte de las diversas familias de rumiantes existentes y que son aprovechados zootécnicamente para el sustento humano. Así que hay que entender muy bien que cuando hablamos de rumiantes no solo nos referimos a las vacas, sino a todos estos otros.

Lo segundo es, que aunque estas familias de rumiantes comparten la característica de rumiar sus alimentos, no todos lo hacen exactamente de la misma forma, porque no todos tienen exactamente el mismo tipo de estómago, y por tanto no todas comen exactamente lo mismo, y/o no aprovechan con igual eficiencia los mismos tipos de vegetación, ni conviven en los mismos tipos de ecosistemas. Así que hay que darle a cada género y especie de rumiante el manejo que originalmente necesitan, es decir, imitando el patrón de la naturaleza según sus respectivos orígenes. De no hacerlo así, sencillamente no vamos a poder cosechar eficiencia productiva, ni la prosperidad económica que esperamos obtener de su aprovechamiento zootécnico.

Lo tercero, y aún en relación con lo segundo, es que aunque los ganaderos probablemente asuman que todos los rumiantes tienen 4 estómagos, esto no es técnicamente correcto. Y la verdad es que la academia y en consecuencia los profesionales que hemos asistido a ella, hemos tenido culpa en promover esta información un tanto errónea.

Revisándolo al detalle, no es técnicamente correcto usar el término “poligástrico” (y reconozco que a veces lo uso, pero no es correcto). Poli es un prefijo griego que significa “varios”, y gástrico se refiere al estómago, luego, poligástrico se refiere a “varios estómagos”. Pero, en realidad esto no es correcto, no corresponde con la clasificación taxonómica de los animales, sino a un modismo académico profesional para diferenciar genéricamente a los animales rumiantes de los animales no rumiantes. Lo verdaderamente correcto es, que el rumiante solo posee un estómago, ya que originalmente el rumiante no posee varios tubos digestivos boca-ano, sino solo uno, pero en los rumiantes este estómago se subdivide en varias recámaras o compartimentos.

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Tampoco es técnicamente correcto suponer que todos los rumiantes tienen su estómago dividido en 4 compartimentos o recámaras, porque algunos solo lo tienen dividido en 3. A los que tienen su estómago dividido en 4 partes se les denomina como rumiantes verdaderos (tampoco estoy de acuerdo con esta denominación, porque todos los animales que rumian son verdaderos rumiantes, no solamente los que tienen su estómago subdividido en 4 partes, pero es la forma universal de llamarlos en anatomía animal; yo preferiría usar el prefijo griego tetra que significa cuatro, o sea, tetragástricos, y así no habría lugar a confusiones, pero no conozco quien use esta palabra en el lenguaje veterinario cotidiano, así que solo lo hablo en modo aclaratorio). Entre tanto, a los rumiantes cuyo estómago se divide en 3 partes se les denomina pseudorrumiantes (obviamente tampoco es el término más correcto porque el prefijo griego pseudo significa falso, y no hay animales rumiantes que tengan un falso estómago o una falsa rumia, ya advertí que todos los animales que rumian son verdaderos rumiantes, así que igualmente preferiría usar el término trigástricos, porque el prefijo griego tri significa tres, y así tampoco se prestaría para confusiones, pero de nuevo uso la palabra solo en modo aclaratorio). Sin embargo, siendo más estricto, hablar de tetragástrico o trigástrico tampoco es correcto porque seguimos en el mismo error de dar a entender que son cuatro o tres estómagos entendiendo que no es así; mucho más correcto sería entonces hablar de estómago tetrafásico (estómago dividido en 4 fases) y estómago trifásico (estómago dividido en tres fases), y esto es, que se acepte la palabra fase como sinónimo de parte, porción, fracción, recámara, división, etc. Ojalá la ciencia y la academia lo reconsideren y corrijan.

Los animales rumiantes que tienen su estómago dividido en tres partes (incorrectamente llamados pseudorumiantes) son los que pertenecen a las familias: Tragulidae y Camelidae. Así que en realidad estos son pocos géneros y especies. Entre tanto, los que tienen su estómago dividido en cuatro partes (incorrectamente llamados rumiantes verdaderos) pertenecen a las familias: Cervidae, Giraffidae y Bovidae. Así que todos los que representan interés para la producción ganadera mundial tienen 1 estómago “tetrafásico” (o sea dividido en 4 porciones). Los de nuestro interés particular, que son los más comerciales: vacunos, búfalos, ovinos y caprinos, están entre éstos (los bovidae).

Una observación más y que no es menos importante, está en que si bien el mayor interés para la ciencia de la nutrición animal, y en este caso de los rumiantes, está asignado a la cavidad ruminal, y esto se ha proyectado también hacia los productores, debemos rescatar la importancia que tienen todas las partes que conforman el tubo digestivo de los rumiantes, porque en comparación con los no rumiantes (y eso nos incluye como especie humana), cada porción de este conducto desde la boca hasta el ano, muestra variaciones anatómicas particulares y cierto grado de especialización en su funcionamiento, incluso también variando entre familias, géneros y especies, y esto seguramente como consecuencia de cómo han tenido que acondicionarse a cada uno de estos a los ecosistemas en los que establecieron su hábitat, y tal vez con más razón, al tipo de alimentos por el que cada especie se acostumbró o por la cual demostró predilección.

De lo anterior se puede explicar por qué razón los cérvidos, por ejemplo, no son tan buenos pastoreadores sino que más bien prefieren o seleccionan vegetales, o partes de los mismos, que tienen riqueza o alta concentración en su contenido celular de nutrientes fácilmente digestible y muy provechosos, como almidones, proteína, grasa y aceite, pero no tienen un estómago capacitado para aprovechar eficientemente las partes fibrosas de los vegetales, como la celulosa y la hemicelulosa que están conformando las paredes de las células vegetales en este tipo de alimentos.

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En cambio, sus parientes más jóvenes, como son los vacunos, búfalos y ovinos, han desarrollado una capacidad excepcional para aprovechar mejor las gramíneas y demás vegetales altamente fibrosos, y al tiempo aprovechar también las fracciones más digestibles de los forrajes menos fibrosos. Entre tanto, especies como las cabras tienen un tipo de hábito intermedio, es decir, que se puede alimentar tanto de alimentos fibrosos como de los no fibrosos, incluso si se tratase de casos extremos de uno u otro tipo de alimentos, aunque demuestran preferencia por alimentos no fibrosos y hasta los aprovechan mucho mejor que los alimentos fibrosos, y de hecho, no los aprovechan también como las ovejas que son su pariente más cercano y menos exigente, o como los vacunos y búfalos. Estos últimos, por su parte, tienen una tremenda capacidad de aprovechar mucho mejor que todos los demás parientes rumiantes, los alimentos extremadamente fibrosos y los forrajes producidos en suelos que permanecen húmedos por largo tiempo y que naturalmente tiene menor valor nutritivo.

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Las 4 cavidades del estómago rumiante

Popular y tradicionalmente se les ha reconocido como panza, bonete, libro o librillo, y cuajo o cuajar. Sin embargo, los nombres técnicos en el mismo orden son: rumen, retículo, omaso y abomaso. El orden en que los escribo es el mismo orden en que están dispuesto en el organismo animal, y así mismo es la ruta que siguen los alimentos que entran al estómago (por el rumen) desde el esófago y salen al intestino delgado (desde el abomaso).

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Las primeras 3 cavidades (rumen, retículo y omaso) son las que más llegan a desarrollarse internamente (paredes), y por lo mismo, son las que más se distancian de parecerse al estómago no rumiante, mientras que el que menos se desarrolla es la cuarta cavidad (abomaso) que guarda bastante similitud con el estómago de los no rumiantes. Cada cavidad es autónoma en su funcionamiento (tal vez por esto es que la ciencia quiso presentarlos como cuatro estómagos y no como uno solo partido en 4). Sin embargo, en cuanto al tamaño, el rumen es el que mayor desarrollo tiene, y luego le sigue el abomaso, mientras que retículo y omaso se quedan un poco relegados.

La subdivisión del estómago del rumiante

Uno de los fenómenos más fascinantes para la ciencia de la nutrición animal aplicada a rumiantes, está en que el rumiante, curiosamente, no nace siendo rumiante. En el vientre de su madre, la cría del rumiante se nutre como cualquier mamífero a través del cordón umbilical, de manera que el estómago en su estado embrionario o fetal no presenta ninguna subdivisión por cavidades, y cuando este animalito nace y se corta la nutrición por el cordón umbilical, en cuestión de minutos (aprox. 30), instintivamente buscará la glándula mamaria para comenzar a alimentarse del calostro que su madre le provee, y dado que al nacer el estómago no está subdividido, la leche llegará directamente allí, y esta solo podrá ser asimilada como alimento por un estómago glandular que produzca enzimas digestivas (como el de cualquier mamífero no rumiante), y este es justamente el abomaso.

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Durante los primeros 3 a 6 meses de vida (en algunos casos hasta 7 u 8 meses), el estómago de las crías de los rumiantes se irá desarrollando paulatinamente, y esto estará estimulado por el consumo de alimentos sólidos (primeros pastoreos).

En el segundo capítulo de este tema, que estaremos publicando la próxima semana, detallaré un poco más este proceso, e ilustraré con fotografías el mismo, y trabajaremos en la importancia que tiene para todo ganadero entender este fenómeno y este proceso fisiológico único de los rumiantes, para que podamos brindarles así mismo el manejo correcto, para poder convertirlos en rumiantes más eficientes desde temprana edad, y tras ello consigamos resultados más positivos a todo nivel.

Lo que sí es importante dejar claro aquí mismo, es enfatizar en que el rumiante no nace siendo rumiante, y se va convirtiendo en rumiante en la medida que va creciendo y se va desarrollando. Que el rumen llegará a ser la porción más grande de las cuatro en que se dividirá el estómago, y por tanto el que mayor volumen de alimento podrá alojar (entre 100 y 200 lts de comida en razas de gran tamaño, o entre 60 y 100 lts en razas mediana, o alrededor de 10 a 20 lts en pequeños rumiantes como ovinos y caprinos siendo más chico el rumen de ovejas y mayor en cabras), y el que mayor volumen de alimento deberá procesar, además de ser la cámara de fermentación por excelencia de los alimentos forrajeros, fibrosos y no fibrosos. El principal trabajo del rumen en la digestión de los alimentos será por un lado mecánico (involucrado en el proceso de regurgitar, remasticar, volver a deglutir, y macerar y mezclar muy bien los alimentos, para que puedan ser más fácilmente fermentados), y por el otro lado, biológico en el sentido de la fermentación, principalmente bacteriana, pero también por acción de protozoos y hongos descomponedores.

Todo alimento que llegue al rumen para ser procesado y fermentado, realmente antes que nutrir a los rumiantes como tal, van es a nutrir la fauna microbiológica que coloniza el rumen (esto solamente cuando ya el rumen se ha desarrollado). Esta misma fauna producirá la denominada proteína microbiana (a partir de las fracciones nitrogenadas que llegan en los alimentos), y los ácidos grasos volátiles (a partir de las fuentes energéticas, principalmente grasa, pero también carbohidratos –azúcares y almidones–), junto con otros productos de la fermentación, y estos son los que pasarán al torrente sanguíneo a través de las paredes del rumen principalmente para ser metabolizados y repartidos por todo el organismo para que el animal los aproveche para su nutrición y para su desempeño productivo. Nutrimos microorganismos del rumen, para que ellos nutran al ganado (una perfecta y fascinante simbiosis).

El retículo y el omaso son cavidades accesorias del rumen, tienen su propio desarrollo, y aunque también tienen parte en el proceso mecánico y fermentativo de la digestión de los alimentos, su acción se limita a trabajar sobre las fracciones de alimento que escapan al proceso ruminal, y también contribuyen con la absorción de nutrientes generados por la fauna microbiana que hay en estos y a través de sus paredes, y lo que se escapa de ser procesado en estas dos cavidades llegará al abomaso, donde ya no habrá más trabajo mecánico, tampoco fermentativo, pero si enzimático. En el abomaso no hay como tal absorción de nutrientes, pero el producto de la digestión enzimática que aquí ocurre pasará al intestino delgado donde sí se dará la absorción de los mismos.

A pesar de este maravilloso y exclusivo trabajo digestivo que tiene los rumiantes en las cuatro cavidades del estómago, y aún en el intestino delgado, curiosamente la digestión no es 100% eficiente, es decir, que no todo lo que el ganado come lo logra digerir, y especialmente porque la principal fuente de alimentación (vegetales) presenta fracciones en su composición que son totalmente indigestibles (por ejemplo, la lignina), lo que impide un trabajo más eficaz. Cuando el ganado de pastoreo o ramoneo ingiere los vegetales (pastos y forrajes) en su punto óptimo de cosecha, la digestibilidad será mayor ya que todavía está poco lignificado, sin embargo, en la medida que el alimento esté más pasado de madurez (viejo o jecho) será menos digerible. Un alimento bien digerido se aprovechará más o menos en un 70%, y el 30% restante será desechado (heces). Pero un alimento muy maduro (lignificado) si acaso alcanzará alrededor de un 50% de digestión, y el 50% restante pasará a desecharse (heces). De aquí la importancia de conducir al ganado TODOS LOS DÍAS para que coseche el pasto en su punto óptimo de reposo, y no antes ni después.

De otro lado, un rumiante que ingiere pastos muy maduros (lignificados), dado que necesitará hacer un mayor esfuerzo digestivo, retiene por más tiempo el alimento en el rumen, y esto causa sensación de llenura, de modo que el rumiante come menos, y ya que lo que está tratando de digerir no lo nutre bien, y encima come menos, estos animales se tornan cada vez menos eficientes, y por tanto, mal nutridos, con regular a mal desempeño productivo (son los animales que se la pasan rumiando más que pastoreando y no se les ve su productividad). Contrariamente, si el rumiante ingiere alimentos que todavía están inmaduros, son mucho más fáciles de digerir (no necesariamente más fáciles de fermentar), y su paso por el rumen es muy rápido, tan rápido que no hay un óptimo trabajo fermentativo, y por ende tampoco se aprovechan bien los nutrientes, y son los animales que se la pasan pastoreando, rumian poco, y suelen presentar heces muy acuosas, a veces acompañadas de empacamiento o timpanismo, y/o intoxicación por haber ingerido formas inmaduras de los nutrientes, por ejemplo, nitritos y nitratos. Esto reafirma aún más la necesidad de ser muy disciplinados en conducir bien a los animales a que cosechen siempre su alimento en punto óptimo de cosecha.

Las paredes del estómago rumiante y su función

He aquí una de las cosas en que invito a centrar el mayor interés para esta publicación (no solo porque se trata como tal de una de las estructuras de mayor importante en todo el estómago ya que de ello va a depender en mayor grado la eficiencia del trabajo digestivo de los alimentos, y sobre todo de aquellos ricos en fibra, sino porque de esto depende la clave del manejo del ganado en su etapa temprana de crianza para convertirlos en potentes convertidores de vegetales fibrosos en carne, leche o crías).

En próximas publicaciones estaré citando justamente esta información, ya que haremos que se convierta en una herramienta de trabajo en las ganaderías que deseen aplicar un manejo racional de la nutrición de su ganado y conseguir maximizar su productividad, y tras ello la rentabilidad de sus negocios ganaderos, sea cual fuere el propósito de producción al que se dediquen.

Por lo pronto, no entraré en detalles (los dejaré para el capítulo dos de este mismo tema de estudio). Pero, lo que si diremos al respecto es que cada cavidad de las 4 en que se divide el estómago del rumiante, tiene paredes totalmente diferentes. Mientras mejor desarrolladas estén las paredes, mejor será su trabajo, y mayor será la absorción (aprovechamiento) de los nutrientes, mejor nutrido el ganado, y mayor será su producción.

Un rumen correctamente desarrollado debe formar paredes provistas de un tipo de vellosidad, que se presenta en forma de papilas, las cuales son alargamientos de la pared del rumen en forma de “tetillas”, y que desempeñan un trabajo mucho más eficiente en la medida que sean más largas y abundantes. Este desarrollo solo ocurre en simultánea con la formación del saco ruminal durante los primeros meses de vida de la cría del rumiante, y si no se proporciona la alimentación correcta, no se van a desarrollar bien (o incluso se podría quedar casi lisa esta pared), así que en etapas posteriores de la vida del rumiante su trabajo digestivo será mediocre, y así mismo se reportará su desempeño productivo, y a menos que se le proporcionen dietas muy ricas en nutrientes fácilmente digeribles (por ejemplo los balanceados comerciales o similares), el ganado tendrá muy baja producción, y estos son los animales que dejan muy mínimos márgenes de ganancia, o incluso, pérdidas.

rumiantes-eficientes-rumenRumen

El retículo (bonete) desarrollará a su vez una pared en forma similar a la que tiene un panal de abejas, mientras el omaso (libro o librillo) desarrolla una forma de láminas dispuestas paralelamente por lo que da el aspecto de hojas de un libro y de ahí el nombre popular con el que se le conoce; y la idea de este tipo de paredes es que, las fracciones de alimento que escapen o superen la digestión ruminal, puedan quedar bien atrapados allí para su procesamiento o para reforzar su digestión, y al igual que las papilas del rumen, para que en la medida que estén más desarrolladas puedan absorber más nutrientes. Este desarrollo también ocurre en las primeras semanas de vida, y si no se logra un buen desarrollo, tampoco habrá eficiencia digestiva en este caso.

rumiantes-eficientes-reticuloRetículo

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La pared del abomaso es lisa, y antes que absorber, su función más bien está en secretar, por eso se le conoce como estómago glandular. Este lo que hace es liberar enzimas digestivas y otras sustancias que contribuyan con la digestión, pero de una manera más directa. Este es el primer estómago que se activa, al nacer el animal y tan pronto ingiere el calostro, y se va tornando más eficiente en la medida que el animal crece, sin embargo, ya en animales criados o adultos, si no hubo una correcta predigestión de los alimentos sólidos en el rumen, el retículo y el omaso, es muy poco lo que será capaz de aprovechar el abomaso, así que la eficiencia de este en realidad depende de la eficiencia de las otras tres porciones del estómago.

rumiantes-eficientes-abomasoAbomaso

Hasta aquí hemos explicado entonces un poquito de la anatomía y un poquito también de la fisiología del estómago de los rumiantes, de una manera sinceramente superficial, pero tratando de que sea entendible, y tocando los aspectos más relevantes de los cuales haremos uso en las siguientes publicaciones.

En la próxima nota vamos a hablar de la importancia económica de convertir rápidamente las crías en sus primeros meses de vida en rumiantes bien desarrollados, con sus 4 cavidades estomacales muy bien diferenciadas, con buen tamaño, pero sobre todo, con un excelente desarrollo de las paredes. Y daré referencias de las estrategias que nos conviene llevar a cabo como parte del manejo holístico de las ganaderías que apuestan a un manejo más racional, así que desde ya quedan invitados para que no se lo pierdan.

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