No es fácil madrugar cuando afuera llueve a cántaros pero no puedes darte el lujo de quedarte en la calidez de las sábanas porque en los potreros y en el corral las vacas esperan para producir la leche que luego será alimento no solo para la familia del ganadero sino para muchas otras personas que lo necesitan. Producir leche o carne es una enorme responsabilidad y deber que no muchos están dispuestos a hacer.

No es fácil permanecer con el ánimo y la voluntad intacta cuando después de tanto sacrificio no ves el resultado que esperabas; sólo queda la pena de todos los objetivos no logrados, pero también la consciente actitud de replantear y seguir porque esta no es una actividad en la que uno simplemente abandona y listo, no, ser ganadero es una filosofía de vida, hay pasión y principios que no se cambian fácilmente.

Todo ganadero en términos meramente financieros tiene más fracasos que aciertos pero cada día hay destellos de felicidad, por decir algo; cuando después de 280 días de espera, pare la vaca consentida de la cual siempre hay la ilusión de que toda su descendencia sea como su madre. Nos alegramos cuando vemos que con esfuerzo la cría da sus primeros pasos para buscar la ubre de su madre, es la señal de vida. Somos felices cuando montamos a caballo y nos adentramos en la verde escena del pastizal en reposo y espera como mesa abundante en comida el disturbio de la cosecha que hace el ganado. Quizá para muchos estas cosas son insignificantes pero para un ganadero son parte de su vida y por eso se mantiene en pie muy a pesar de toda dificultad.

No es fácil cuando al primer mes de sequía los potreros se quedan sin pasto y el pronóstico advierte que el fenómeno apenas empieza. La preocupación pronto se convierte en tristeza porque en muchos casos toca vender animales para salvar al resto y cuando digo salvar es por lo menos para mantenerlos vivos y sanos aunque no produzcan. Este tipo situaciones cada año la sufren muchos ganaderos en cualquier país porque lastimosamente quienes más sufren la crisis climática son los hombres y mujeres que viven del campo. Ojalá un día ganaderos y agricultores puedan tener voz en las convenciones climáticas, hasta entonces nos toca escuchar discursos vacíos.

No es fácil cuando el precio de la carne y leche cae muy por debajo de los costos de operación y se llega el día de hacer cuentas y caer en la cuenta que apenas alcanza para pagar al personal de la finca. Sólo quedan los números rojos como señal de máxima alarma que las cosas no están bien, toca entonces hacer de tripas corazones para resolver estos asuntos. Si usted es una persona que no sabe de ganadería déjeme decirle que la crisis financiera por la que pasa un ganadero es una constante.

Ahora usted se pregunta – ¿cuál es la razón de seguir en una actividad que no genera buen ingreso? La respuesta es: la ganadería es vocación con pasión por la que se paga un alto sacrificio y en cada día es arduo el trabajo por mejorar. Es decir, en una finca no hay vacaciones.

No es fácil tener que aguantar tanta crítica desproporcionada y mal intencionadas de aquellos que en nombre del medio ambiente lanzan cualquier campaña de desinformación vulnerando la conciencia de personas incautas que sin antes investigar también se suman a esa ola de palabras falsas. No es justo que nos culpen y pretendan hacer creer a la sociedad que somos los culpables del desastre ambiental.

Los ganaderos de diferentes países y por sus propios medios son los únicos que hacen acciones concretas para mitigar y revertir en lo posible los efectos del cambio climático. Ni los políticos, ni las empresas petroleras, ni la industria automovilística, ni los veganos han sido capaces de actuar en favor del medio ambiente como lo hemos hecho los ganaderos, porque nosotros sí tenemos los pies sobre la tierra y sabemos que tenemos una responsabilidad generacional, queremos heredar a nuestros hijos un mundo mejor.

Para tener alimentos sanos sobre la mesa se necesita un suelo fértil, y para que ese suelo sea fértil se necesita materia orgánica y es el ganado quien provee la mayor cantidad de materia orgánica. Esta breve explicación trata de evidenciar un hecho que es parte de los procesos y ciclos en la naturaleza. El ganado regenera los suelos. Si no eres capaz de entender esto por favor no maldigas al ganado. No es fácil ser ganadero, pero más difícil es pretender una sociedad sin ganadería, es un absurdo.

Sobre el Autor José Luis Garcia

Ingeniero en Gerencia Agropecuaria Equipo CEG-Sede Nicaragua

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