Herramientas para la Gerencia del Negocio Ganadero

El Potrero Hospital

en Ganadería Ecológica

Por: Zoot. Esp. Michael Rúa Franco

Potrero hospital (Encabezado)

 

Hay prácticas ganaderas poco generalizadas pero que deberían ser de uso obligado en toda ganadería, y muy especialmente aquellas que tienen que ver con garantizar el máximo confort y bienestar del ganado, y el mejor estatus de salud y sanidad. Y cuando se trata de prácticas relacionadas también con la mejor administración del rebaño, como también con la productividad, los costos de operación y producción, con la ecología de los ecosistemas productivos, con el medio ambiente, con el planeta y hasta con la salud humana, pues con mayor razón. Y si estas prácticas nos facilitan el trabajo y nos traen como consecuencia diversos beneficios, pues con mayor razón.

Y una de estas prácticas tiene que ver con el manejo clínico y/o veterinario y también con algunas prácticas zootécnicas, y a la vez con una parte de la infraestructura para el idóneo manejo del ganado que es el denominado Potrero Hospital. Elegí este tema para trabajarlo hoy Jueves de Veterinaria con CEG Internacional.

 

La lucha entre la Consciencia Ecológica y la necesidad de asegurar un óptimo estatus de salud y bienestar al ganado de producción…

Se ha popularizado en los años más recientes entre los ganaderos afines con las prácticas ecológicas de manejo y producción, la afirmación de que fármacos de uso veterinario como los endectocidas, y muy en especial, el más popular de ellos que es la Ivermectina, tienen un impacto negativo sobre la vida de los organismos que constituyen la mesofauna y microfauna que aloja el suelo. Como es de imaginar, los más radicales en tomar la decisión de anular el uso de las Ivermectinas en su ganado son los Ganaderos Orgánicos o Ecológicos, y le siguen los que trabajan Pastoreo Racional Voisin (PRV) y tecnologías similares que apuestan por la ganadería racional, quienes demuestran un grado de consciencia elevado sobre la importancia de proteger y brindar garantías para que los organismos vivos de la mesofauna y de la microfauna del suelo se multipliquen y trabajen a favor de la fertilidad del mismo, en el cual se cultivan las pasturas para alimentar al ganado.

Sin embargo, encontramos muchísimos casos en los cuales esta nueva generación de ganaderos conscientes que apuestan decididamente por el manejo ecológico de sus ganaderías, ya sea que tengan o no establecido un manejo de pastoreo racional o silvopastoril (o cualquiera similar), se enfrentan a la desesperante situación de tener que estar buscando alternativas naturales o que sean respetuosas y/o armónicas con los ecosistemas ganaderos para evitar contaminarlos y/o propiciar desequilibrios en ellos, pero que a la vez sean efectivos para combatir las afecciones de sus animales de producción, y sobre todo cuando se trata de parásitos externos como las garrapatas e insectos voladores como la mosca tábano, la mosca nuche, y la mosca tórsalo, y los problemas de salud que se transmiten o desarrollan a través de estos.

Resistencia en parásitos (moscas)

 

Y en este sentido es importante advertir tres cosas:

1.- Que las Ivermectinas y demás endectocidas no son los únicos que tienen este efecto perjudicial para la fauna que habita en el suelo y trabaja a favor de su fertilidad y de su estatus de salud. Por ejemplo, entre los endectocidas están la Abamectina, la Doramectina, y hasta la Moxidectina, entre otros, que aunque de algunos de estos se dice que no matan escarabajos, en todo caso pueden tener efecto letal contra otras formas de vida como las lombrices de tierra, las bacterias u hongos, los miriápodos, los colémbolos, y muchos otros organismos vivos de los suelos de los potreros. Pero efectos similares también se pueden presentar por causa de productos a base de organofosforados y organoclorados, u otros a base de piretroides, o por ejemplo algunos de uso muy común y frecuente como son las penicilinas y oxitetraciclinas, o incluso hasta los benzimidazoles (albendazol, febendazol, oxibendazol, ricobendazol, mebendazol, etc.) que aunque se ofrecen como no perjudiciales, ya que es cierto que tienen un efecto mucho más leve que los endectocidas, eso no significa que sean totalmente inofensivos para el ecosistema del suelo ganadero y su entorno.

2.- Que los ectoparásitos no son los únicos que acarrean problemas de tipo sanitario preocupantes, y que muchas otras patologías o detrimentos de la salud y síntomas de malestar, dolor o daño que enferman al ganado, requieren de tratamientos diversos (según su causa y efectos) para los cuales en muchos casos se va a requerir del uso de ciertos fármacos que también perjudican la fauna y el ambiente en los ecosistemas ganaderos

3.- Que no siempre se contaminan los ecosistemas ganaderos solamente por causa de tratamientos veterinarios con fármacos o medicamentos nocivos para los organismos vivos que habitan en ellos, sino que también existen otras vías de contaminación por prácticas veterinarias o zootécnicas, por ejemplo las relacionadas con la reproducción, gestación, lactancia, topización o descorne, castración, curación de ombligo, o hasta en alimentos o suplementos para la nutrición animal, entre otras, en las cuales se pueden estar utilizando sustancias, productos o insumos que directa o indirectamente pueden estar causando desequilibrios o perjuicios ecológicos a pesar de ser prácticas necesarias y en muchos casos imprescindibles

Con base en estas advertencias hay varias cosas que anotar:

La primera es, que cuando el proyecto ganadero está enfocado en obtener un aval oficial de productor orgánico certificado y con ello la autorización de poder llevar sus productos al mercado especializado de alimentos con etiqueta o sello orgánico (y con ello aspirar a mejores precios), estas ganaderías deben cumplir estrictamente las disposiciones reglamentarias que por ley rigen en cada país, e incluso, cuando los productos tienen destino de exportación, también deben cumplir con las normas que exija el país al que van a ingresar en materia de productos orgánicos certificados. Y en estos casos, es ineludible aplicar procedimientos que puedan dejar algún tipo de residualidad de sustancias de origen farmacológico, por lo tanto está netamente prohibido el uso de antibióticos y/o antimicrobianos, como también de hormonas, y en general todo tipo de medicamentos que puedan propiciar una reacción de resistencia en el cuerpo humano de sus consumidores. Pero, en el ámbito de la producción de alimentos orgánicos certificados no sólo preocupan los efectos de los residuos de los fármacos en los humanos consumidores, sino también, y casi al mismo nivel de importancia, los efectos que tengan todo tipo de insumos de síntesis (artificiales, químicos, venenos, etc.) en los ecosistemas, con una especial preocupación por garantizar la sostenibilidad y sustentabilidad de los recursos naturales y la seguridad alimentaria indefinidamente.

gerencia-eficiente-minagricultura

 

Podemos afirmar entonces que el objetivo de la producción orgánica certificada, aunque se ha vuelto una línea de negocio específica y solo se acogen a ella quienes están dispuestos a cumplir con todo lo que les exigen los reglamentos de certificación en sus países, por sus características debería ser más bien una práctica generalizada en la ganadería mundial, y no debería ser algo que se cumpla porque lo exige una ley, debería ser algo que se cumpla por convicción personal teniendo claro que todo lo que estos reglamentos piden cumplir es para el beneficio de toda la humanidad (y eso nos incluye), tanto en materia de garantizar la salud y sanidad de cada uno de nosotros, como la perpetuidad en óptimas condiciones del planeta que habitamos.

Sin embargo, una de las más importantes preocupaciones de los productores que alcanzan este nivel de consciencia y desean que sus ganaderías vayan en esa misma línea, es ¿cómo llevar a cabo el manejo clínico o veterinario de sus animales tanto para prevenir el contagio de enfermedades, así como las parasitosis (que en los ecosistemas de los países tropicales y subtropicales son bastante factibles), y también poder mantener buenas prácticas a todo nivel en sus ganaderías para poder realizar un manejo veterinario y zootécnico que no incumpla los lineamientos orgánicos?

Y lo que muchos ganaderos desconocen en este sentido es, primero que todo, que el espíritu de las normas o reglamentos o leyes aplicables en el ámbito nacional e internacional para certificar las ganaderías en producción orgánica, no solo aboga por el bienestar humano y ecológico, sino también por el bienestar de los animales mismos, y como es de suponer, por ningún motivo estas disposiciones normativas prohíben o impiden que por acogerse estrictamente a ellas se descuide la salud, sanidad y bienestar de los animales usados para la producción de alimentos. De hecho, estas normas siempre incluyen especificaciones técnicas que contemplan la posibilidad de hacer uso de ciertos fármacos o medicamentos, cuando se hayan superado todas las instancias previas de aplicar una terapéutica veterinaria naturista, homeopática o antihomotóxica, y el animal afectado (o el grupo de animales afectados) no muestran mejoría y haya que recurrir en última instancia a la medicina convencional para evitar que la enfermedad ponga en riesgo vital al animal o los animales. Y si esto es posible en proyectos de ganadería orgánica certificable, con más razón será posible en aquellas ganaderías que no pretenden acogerse a una certificación.

 

Cuestión de actitud…

El problema de nuestra cultura (si así podemos llamarle) es que somos renuentes a establecer disciplinas, y a ser ordenados con nuestras prácticas y procedimientos, a llevar registros, a cumplir protocolos, a hacer planes de trabajo y acogernos a ellos estrictamente. Y ésta generalizada actitud irreverente que predomina entre ganaderos, nos conduce a una permanente improvisación a todo nivel en las ganaderías, y por eso es que pretendemos siempre encontrar la solución a nuestros problemas y deficiencias de manejo adquiriendo un “fármaco milagroso” (que obviamente no existen, pero eso es lo que esperamos que suceda, un verdadero milagro, cada vez que un animal enferma o no está produciendo lo esperado, aplicando un fármaco adquirido en el punto de venta más cercano y sin antes haber obtenido un correcto diagnóstico clínico para no terminar dando “escopetazos al aire”).

No podemos, o no deberíamos entonces pretender ser ganaderos orgánicos desordenados. Si es que ya hemos cedido a nuestra natural renuencia por las prácticas orgánicas, y nos hemos hecho conscientes de la importancia de proteger los recursos de la naturaleza (suelo, agua, plantas, aire, animales, flora y fauna de los ecosistemas autóctonos, etc.), no podemos seguir siendo negligentes con la irreverente actitud administrativa de nuestras ganaderías, y debemos reflexionar y replantear en cuanto a ceder a la necesidad de ponerle mucho orden a la gestión a todo nivel, porque al fin y al cabo eso retroalimenta de manera sumamente positiva el bienestar y óptimo desempeño de nuestros animales, en ambientes más confortables, en equilibrio con los demás seres vivos que conviven en el mismo ecosistema, y por lo tanto podemos esperar un ganado más sano, más productivo, y productos más saludables para el consumo humano.

Si lo hacemos así, lo más seguro es que no habrá casos recurrentes de enfermedades en los animales ni de parásitos que afecten su salud, por tanto tampoco habrá necesidad de estar realizando frecuentes tratamientos veterinarios y/o aplicando fármacos, y hasta podremos reducir costos y gastos por este concepto. Si lo pensamos bien, somos nosotros mismos con nuestras malas prácticas e irreverente actitud y procedimientos, los que por hacer las cosas improvisadamente y sin ayuda de profesionales expertos, terminamos facilitando las cosas para que los animales estén siempre frágiles o susceptibles para contraer enfermedades o parásitos, y en consecuencia, acudiendo al mal uso de los fármacos e invirtiendo dinero en ellos, que bien podría no gastar si hiciera las cosas como se debe.

 

Una solución muy práctica…

Así que ya teniendo claro todo el contexto que enmarca el manejo clínico y/o veterinario y zootécnico de los animales en las ganaderías, y haciendo el acto de consciencia y de reconocimiento de que no lo hemos manejado como es debido, podemos indicar una muy sencilla, práctica, funcional y eficaz manera de llevar a cabo estas prácticas, que como hemos dicho algunas son imprescindibles, para que podamos lograr cumplir en nuestras ganaderías con los objetivos de no contaminar el suelo, de no atentar contra la mesofauna y microfauna benéfica que trabaja a favor de la fertilidad de los mismos en los potreros de pastoreo, de no propiciar desequilibrios biológicos o ecológicos en los ecosistemas en los que hacemos ganadería, y de no contaminar los alimentos de consumo humano con residuos de fármacos u otras sustancias que se usan en la ganadería convencional.

Y esto es igualmente aplicable para los ganaderos con proyectos de certificación orgánica (es decir que no va en contra de las normas internacionales sino que más bien las acoge), como también para quienes aunque no van a certificar sus ganaderías, están totalmente conscientes de la importancia, necesidad y beneficio que les genera a sí mismos hacer una ganadería respetuosa, responsable y amigable con los recursos naturales, el ambiente y la humanidad, ya sea que apliquen o no tecnologías de Ganadería Racional, pero si lo hacen, con mayor razón les será de mucha utilidad, y esto es por ejemplo el caso de quienes implementan Sistemas Silvopastoriles, Pastoreo Racional Voisin (PRV), Ganadería Regenerativa, Ganadería Holística, o cualquier otro método similar

La solución consiste en destinar un área de la finca específicamente al USO VETERINARIO. A esta área se le ha denominado tradicionalmente como el POTRERO HOSPITAL. De hecho, muchas ganaderías que para nada se preocupan por los aspectos ecológicos, ambientales y/o de salud humana, ya tienen en funcionamiento un potrero hospital, puesto que esta no es una práctica exclusiva para los ganaderos con consciencia ecológica, sino más bien, para quienes han tenido la consciencia de que como en cualquier negocio hay que ser ordenados, y tratar de llevar a cabo cada procedimiento de la mejor manera posible, o si se quiere, para facilitarse las cosas en el manejo de la ganadería, puesto que este potrero puede y debe ser un área contigua a las áreas de manejo de la ganadería (establo, corral, sala de ordeño cuando es el caso, sala “cuna” para crianza de terneros/as, etc.) o a las áreas habitadas (casa principal o mayoría, casa de los empleados, etc.), con el propósito de que el potrero hospital sea un área de fácil acceso, vigilada permanentemente para poder estar supervisando la evolución de un animal en tratamiento o recuperación, etc.), como también, para que sea fácil conducir al animal a un brete de sujeción, a una manga de palpación o de vacunación e inyectología, o incluso en casos más severos para acceder a una mesa de cirugía, por ejemplo; así como también, sea un potrero que quede bajo sombra, donde el animal (o animales) en tratamiento o recuperación se pueda sentir confortable, tranquilo, sin riesgo de estrés alguno, y pueda acceder a alimentos de buena calidad, en cantidad suficiente, y agua a libre disposición, de óptima calidad (libre de impurezas y fresca), y en general se le puedan brindar todo tipo de garantías para su recuperación, de donde justamente se le atribuye el nombre de “HOSPITAL”.

Potrero hospital (Podología)

 

El hecho de disponer en cada ganadería de un potrero hospital, hace posible que cuando un animal tenga algún tipo de afectación de su salud (cualquiera que sea), este animal (o varios de ellos si es el caso) se aparte totalmente del grupo con el que pastorea, y al tenerlo aislado en el potrero hospital primeramente se sigan los protocolos de atención mediante manejo (anular causas de estrés, ofrecer un ambiente confortable, brindar una nutrición óptima, acceso a agua de máxima calidad, y hasta se le brinde algo de afecto (cuidados) para su recuperación), luego si el animal no mejora se apliquen los tratamientos veterinarios con productos naturales, y si aun así no evoluciona, llegar a la última instancia que es la de acudir a medicamentos farmacológicos de síntesis.

Esto significa en términos concretos, que antes de permitir que el animal se agrave de salud, se opte por asegurar el máximo bienestar posible al animal afectado, incluso si para ello fuese necesario acudir a fármacos o sustancias de uso veterinario que tengan un efecto rápido y seguro muy a pesar de que ellos contaminen el suelo y/o generen efectos negativos al ecosistema, con la importante salvedad de que como están en un potrero de uso esporádico y totalmente aislado de los potreros de pastoreo donde está el resto del ganado (sano), no habría ninguna afectación seria de los potreros sino solo del potrero hospital, que tan pronto sale(n) de ahí el (o los) animal(es) afectado(s) se puede hacer una especie de limpieza o desinfección para que este esté en buenas condiciones al momento de tener que volver a ser utilizado.

Potrero hospital (Homeopatía FICH)

 

Para concluir, es importante aclarar que en la ganadería con consciencia ecológica y orgánica, no se usan los medicamentos de modo general en todo el ganado bajo la excusa de “prevención”, ya que si al ganado se le brindan todos los cuidados necesarios, aplicando las vacunas obligatorias (que son aquellas que el gobierno nacional de cada país establece por ley para evitar epidemias severas o transmisiones zoonóticas -o sea de animales a humano-), y garantizando el acceso a pastos suficientes y de buena calidad nutricional, y agua a libre disposición de óptima calidad, y en potreros de ambiente de máximo confort para el mayor bienestar posible, cuidando de mantener el equilibrio biológico en el ambiente de cada potrero, eligiendo las razas o estirpes adaptadas a las condiciones propias del lugar, lo que podemos esperar es que los animales se mantengan lo más sanos posible y la presentación de casos de enfermedad o afectación de la salud sean muy esporádicos, y que ningún animal tenga que ser tratado más de dos veces al año por la misma causa (pues esto sería suficiente indicador de que el animal no está bien adaptado, o no cuenta con un sistema de inmunidad natural bien desarrollado y por tanto es mejor prescindir del animal que mantenerlo en el rebaño y estarlo tratando por la misma causa recurrentemente).

En consecuencia, en este tipo de manejo ecológico de la ganadería podemos manejar la salud animal mediante atención temprana, es decir, cuando un animal empieza a manifestar quebrantos de salud y es detectado, lo aislamos de los demás, lo llevamos al potrero hospital, y es allí y nada más que allí, donde le brindamos todos los cuidados necesarios, incluso, usando fármacos si así lo demanda el caso. Siempre será de mayor relevancia asegurar la salud y vida del animal, pero lo importante es tratarlo cuando ya esté totalmente aislado del resto del ganado.

Potrero hospital (UACH)

 

Finalizo enviando un mensaje a los Voisinistas, en especial a los que apenas están en etapa de diseño de sus proyectos o piensan implementarlo próximamente. Tengan muy presente para sus diseños de división de potreros dejar espacio para mínimo dos de los siguientes tres tipos de potrero: 1.- El potrero hospital, para los propósitos que he indicado en esta nota; 2.- El potrero escuela, para adiestrar al ganado en el respeto por el cerco eléctrico y para amansarlo un poco de modo que no vean a los pastores como amenaza sino como amigos; y 3.- El potrero de maternidad, que es el que se destina en las ganaderías donde hay vacas gestantes al manejo preparto, durante el parto y en el posparto temprano. Estos tres potreros son herramienta de gran ayuda en los proyectos de Pastoreo Racional Voisin (PRV) y SPRV. Y que tengan mucho éxito!!!

 

CEG Interactivo: Si aprovechaste y/o te gustó esta información, no te la quedes para ti nada más. Envíalo a tus amigos, conocidos y colegas Ganaderos o compártelo en tus redes y/o chats para que también la aprovechen. Y si tienes consultas, o comentarios, agradecemos que los dejes publicados a continuación para que podamos ayudarte a solucionar dudas o inquietudes.

 

About the Author Zoot. Esp. Michael Rua Franco

Zootecnista (Universidad de Antioquia) Especialista en Nutrición Animal (U.D.C.A.) Experto en Ganadería Racional/Ecológica

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s