Herramientas para la Gerencia del Negocio Ganadero

¿Para quién es realmente

el forraje que producimos?

Por: Zoot. Esp. Michael Rúa Franco

Para quien es el forraje (pradera polifítica)

¿Alimentar o Nutrir? ¿Cuál de estas dos cosas estás haciendo en tu ganadería? Porque no son lo mismo. Alimentar es una acción en la que se comprometen dos actores directos, uno es el humano que prepara y ofrece los alimentos, y el otro es quien los consume, o en el caso de la ganadería viene a ser quien los cosecha y los ingiere. Entre tanto, para que se de la Nutrición, se requiere un tercer actor (o actores ya que se trata realmente de toda una población de ayudantes). ¿Quiénes son ellos? y ¿qué tan importante resulta que sepamos cómo trabajan a favor de la ganadería? para poder aprovecharlos al máximo, y como siempre, para reducir los costos de producción y lograr la máxima productividad de modo que alcancemos resultados de máxima rentabilidad. Si usted quiere alimentar bien a su ganado, y también nutrirlo idóneamente, le invito a leer esta nota que hemos preparado para nuestro Martes de Zootecnia con CEG Internacional.

Prólogo

“El Cultivo de pasturas y la Ganadería”

Si alguna persona posee un terreno en área rural, y el uso del suelo de su propiedad o bajo su administración (no solo quienes son dueños, sino también, los que alquilan tierras con fines productivos) es el cultivo de pasturas, y el objetivo de ello es el aprovechamiento de las mismas para la crianza de animales de pastoreo (sean cuales fueren), se dice que esta persona está dedicado a la ganadería, o sea, se trata de un ganadero o ganadera.

En otras palabras, reconocemos tradicionalmente a un ganadero o una ganadera porque estos se dedican a cultivar pastos y criar animales de pastoreo. Algunas personas piensan que solo se le debe llamar ganadero al que cría vacunos, pero este es un error semántico muy común. El ganadero no solo es el que cría vacunos, sino toda clase de animales de producción. Lo que pasa es, que por cultura general (o más bien debería decir por degeneración cultural), en algunos casos se ha mal aprendido y transmitido generacionalmente este error común.

He querido comenzar con estas líneas porque quienes trabajamos en el ámbito de la ganadería en pastoreo, y muy en especial, para quienes aplicamos el Pastoreo Racional Voisin (PRV), cada día vamos reconfirmando que los animales son más productivos mientras más se asemejen sus condiciones de vida a su hábitat natural/original, por lo que para nosotros ya no hay mejor manera de darles crianza y manejo que en ambientes silvopastoriles, también a especies que por años han venido sometiéndose a la crianza bajo encierro y en condiciones de alojamiento y de vida verdaderamente irracionales, como es el caso de porcinos y aves (que hasta llegamos a mal acostumbrarnos a llamarlos como “aves de corral”), y esto incluye aves de postura (gallinas), o aves de engorde (pollo o pavo), entre otros.

Importancia de los rumiantes para la Nutrición Humana

Aclarado lo anterior, y con un poco de aparente paradoja, me voy a referir ahora exclusivamente a los productores ganaderos que crían rumiantes (vacunos, búfalos, ovinos o caprinos, cérvidos o camélidos) con fines productivos, y enfáticamente desde una perspectiva zootécnica de su nutrición. Y me centro en los rumiantes, porque estos a diferencia de los no rumiantes, poseen un potente y prácticamente exclusivo sistema digestivo, capaz de digerir alimentos que los no rumiantes (y muy en especial nosotros los humanos) hasta la actualidad no disponemos de tal capacidad. Me queda la duda de si alguna vez fuimos capaces de hacerlo los humanos también, y lo perdimos con el paso del tiempo y las adaptaciones a estilos de vida cada vez menos rupestres. Y esto lo digo porque cuando leo La Biblia en el libro del génesis me encuentro con estas líneas:

Dios dijo: “He aquí que les he dado toda planta que da semilla que está sobre la superficie de toda la tierra, y todo árbol cuyo fruto lleva semilla; ellos les servirán de alimento. Y a todo animal de la tierra, a toda ave del cielo, y a todo animal que se desplaza sobre la tierra, en que hay vida, toda planta les servirá de alimento” (Génesis 1:29-30)

Supongo que algún vegetariano o vegano oportunista usaría esto fuera de contexto para argumentar que los humanos no fuimos creados para alimentarnos de productos de origen animal, pero si los hubiere, los tendríamos que remitir a leer el resto de La Biblia. Más no deja de ser curioso que los humanos y los no rumiantes en el principio de los tiempos al parecer teníamos una capacidad innata para digerir vegetales, y que como dije antes, parece que la hemos menguado en gran manera. Y aunque todavía digerimos muy bien una amplia gama de vegetales, no conozco ni a uno solo ser humano que se pueda alimentar de los pastos y forrajes que un rumiante digiere.

Dicho de otra manera, los humanos de hoy (no sé si la cosa cambie a futuro) dependemos de los animales rumiantes para que ellos ingieran y digieran los pastos y forrajes que todavía abundan en la naturaleza (aunque puede cambiar a futuro debido al crecimiento exponencial de la población humana y a la expansión del urbanismo que se está tragando cada vez mayores fracciones de campo), y una vez convertidos esos vegetales en leche o carne, podamos nosotros los humanos nutrirnos de estos productos finales de tal proceso de transformación.

Para quien es el forraje (carne de pastoreo)

Mi punto de enfoque es, que si los humanos pudiéramos digerir sin conflicto alguno los pastos y forrajes, seguro los rumiantes serían todavía animales selváticos (no domésticos), o de ser domesticados tal vez no serían usados para producir carne o leche sino tal vez para trabajo o les daríamos un trato similar al que se les trata en los países de Oriente Medio, donde los rumiantes cohabitan en las ciudades con los humanos, y tal vez nos alimentaríamos solo de vegetales (porque sería una dieta mucho más barata, y probablemente también más sostenible y/o sustentable a largo plazo). Pero, como no es así en la vida real, pues entonces seguiremos dependiendo de los rumiantes para nuestra alimentación/nutrición indefinidamente.

Pero, lo más interesante de toda esta simbiótica relación planta/animal/humanos es lo que viene a continuación, y retorno a la pregunta que da título a esta publicación:

¿Para quién es realmente el forraje que producimos?

Para quien es el forraje (ovino)

La respuesta puede resultar sumamente obvia para algunos lectores, que han tenido la oportunidad de estudiar este tema con cierto grado de detalle. Sin embargo, al menos en mi experiencia, por considerarlo tan obvio, muchos ganaderos con los que he trabajado como asesor no lo tienen tan claro, y de ahí que me haya animado a tratar el tema. Y lo diré con una de las frases que uso no solo en las asesorías, sino también en los cursos que imparto a ganaderos de los diferentes países:

“Los ganaderos estamos equivocados si creemos que producimos pasto para las vacas (o para los búfalos, ovinos, caprinos y demás animales de pastoreo)… Los pastos y forrajes que producimos en realidad no son para ellos, sino para sus huéspedes estomacales…”

Y quiero llamar la atención de quienes están leyendo esto, porque aunque esta frase como dije antes, para muchos puede parecer algo obvio, un análisis profundo de ella y de su aplicabilidad en campo le permitiría a los ganaderos vislumbrar una de las más importantes claves de sus negocios; porque cuando lo ignoramos o pasamos por alto, es cuando le damos un pésimo manejo a la nutrición de los animales que criamos o manejamos en las ganaderías, y en consecuencia, no logramos resultados positivos en materia de productividad, y por tanto tampoco de rentabilidad.

Y eso incluye no solo a los ganaderos que realizan un pésimo o un regular manejo de los pastos y forrajes que producen (y hasta de los que están convencidos que los están haciendo bien), sino también incluye a todos los ganaderos que han caído en el error de casi reemplazar la dieta forrajera por una dieta de alimentos balanceados suponiendo que estos por ser ricos en nutrientes (concentrados) podrían ser suficiente garantía de éxito en sus programas de alimentación y nutrición, aun cuando está claramente identificado que son dietas económicamente insostenibles, y en un sinfín de casos, logísticamente y constantemente alterables (ya que no siempre se usan las mismas materias primas para su fabricación y estos cambios resultan trascendentales para un óptimo funcionamiento del estómago de los rumiantes, y en consecuencia, afectan también su fisiología y su productividad).

Y tengo que decirlo también: incluso, a los ganaderos que han ido adoptando un manejo racional del pastoreo a través de la implementación de PRV, les pasa con relativa frecuencia que por suponer que con el solo hecho de ofrecer a su ganado pasto abundante y de aparentemente óptima calidad ya están garantizando una nutrición satisfactoria para cubrir las demandas o requerimientos nutricionales de sus animales al 100% y esperar de vuelta un óptimo desempeño y productividad de estos animales, se pueden estar llevando frustraciones porque no logran tales resultados positivos.

Y enfatizo en que esto no solo les está pasando a los que al inicio de sus proyectos no tienen pasturas establecidas, e inician con gramas y pastos nativos en convivencia con una amplia variedad y cantidad de arvenses (lo aclaro porque sé que algunos darán por sentado que las gramas, pastos nativos y arvenses tienen siempre bajo valor nutricional, lo cual no es del todo cierto, pero tampoco podemos dar por sentado que este tipo de praderas son completamente satisfactorias), sino también a muchos que ya teniendo pasturas establecidas tampoco logran positivos resultados en términos de litros de leche o kilos de carne producidos a base de tal alimentación y nutrición a pesar de hacer PRV.

Hablémoslo de otra manera, tal vez más ilustrativa. Resulta que un sinfín de ganaderos, y los que hacen PRV no se están escapando de ello (menos si lo hacen sin la guía de un profesional que domine correctamente la tecnología), se enfocan en sembrar pastos y leguminosas en sus potreros bajo el argumento aquel de que necesitan ofrecerle a su ganado mucha proteína para que así puedan producir mucha carne (ya que el músculo se desarrolla principalmente de la proteína), o mucha leche, o mantener una óptima eficiencia en indicadores de reproducción del rebaño. De hecho, hace un tiempo tomé un curso sobre ganadería sostenible, y en el capítulo de cultivos forrajeros para silvopastoriles todo el material estaba enfocado en cultivar especies ricas en proteína, así que aunque sorprendente, también hay profesionales que tampoco lo tienen tan claro. Incluso, cualquier cantidad de ganaderos preguntan constantemente cuáles plantas arbustivas o arbóreas pueden o deben cultivar en sus potreros que sean ricas en proteína para sus sistemas silvopastoriles, y en muchos casos se están equivocando con esta manera de aplicar estos sistemas productivos.

Y los errores en este sentido son múltiples pero citaré dos muy importantes: lo primero es, que así como no solo de pan vive el hombre, tampoco de solo proteína se nutre un rumiante (y como especialista en nutrición animal aplicada también diré que tal vez la proteína no es propiamente un nutriente de singular o mayor importancia, y ni siquiera de prioridad como se ha mal aprendido); y lo segundo es, que nos estamos equivocando tremendamente por estar pensando que los alimentos que le ofrecemos al ganado son los que se convierten directa y proporcionalmente en la carne, la leche o las preñeces o crías que esperamos producir con nuestro ganado.

Volviendo a la frase, los rumiantes no se nutren de pastos y forrajes como tal, pero si se alimentan de ellos (y aquí conectamos de nuevo con aquella pregunta al inicio sobre ¿Alimentar o Nutrir?). Y lo primero que hay que comprender es que hay una gran diferencia entre alimentarse y nutrirse.

El ganado se alimenta de pastos y forrajes (porque es lo que cosechan e ingieren), pero no se nutre directamente de todos los nutrientes que hay en ellos. Quienes hacen uso de tales nutrientes son los micro-organismos (bacterias, hongos y protozoos) que habitan en su estómago, quienes como producto de la digestión (fermentación) de los pastos y forrajes, especialmente en la cavidad ruminal, sintetizan los denominados ácidos grasos volátiles (AGV) principalmente a partir de la grasa y los carbohidratos contenidos en los alimentos, y la denominada proteína microbiana (PM) principalmente a partir de las fracciones de nitrógeno. Estos son absorbidos por las paredes del rumen e intestino, y pasan al torrente sanguíneo y luego a otros órganos para complementar su metabolismo y luego si ir a los órganos destino (cerebro, tejido muscular y glándula mamaria, entre otros) para poder producir carne, leche, y preñeces.

Para quien es el forraje (proceso fermentativo en rumen)

En otras palabras, los rumiantes (vacunos, búfalos, ovinos, caprinos, etc.) no se nutren como tal de los nutrientes contenidos en los pastos y forrajes que cosechan durante el pastoreo, sino de los que producen los micro-organismos que se hospedan en su estómago, como resultado de los procesos digestivos o de fermentación de estos vegetales.

Son pues los micro-organismos huéspedes del aparato digestivo del rumiante un colectivo de intermediarios de la digestión de los alimentos de origen forrajero, y en tal sentido, son intermediarios de la nutrición de los animales de pastoreo con los que producimos la leche, carne y crías para el comercio. Por lo tanto, desconocer la forma como este proceso se lleva a cabo, y/o no entenderla o mal interpretarla y no saber cómo aprovecharla de la manera correcta, es lo que finalmente nos conlleva en un sinfín de casos de campo a obtener resultados insatisfactorios en materia de productividad y rentabilidad en las ganaderías.

Concluiré entonces por ahora esta publicación indicando que los rumiantes están “adaptados” (o más bien dotados) por naturaleza de un potente y prácticamente exclusivo sistema digestivo para usar forrajes fibrosos no digestibles por los humanos u otras especies animales no rumiantes, y esto debido a los intermediarios de la digestión que son los micro-organismos, en especial los del rumen (frase adaptada de Lee Rinehart, 2008).

Y por último, dando respuesta a la pregunta planteada para esta publicación, podemos afirmar que el pasto o forraje que producimos en nuestros campos en realidad no es para nutrir al ganado como tal (al menos no directamente), sino para nutrir primero que todo a los micro-organismos que habitan en su sistema digestivo, y estos serán los encargados de producir los AGV y la PM (entre otros productos de la fermentación) que son los verdaderos nutrientes convertibles en carne, leche y preñeces o crías.

De manera tal que nuestros programas zootécnicos de alimentación y nutrición animal para los rumiantes de pastoreo, deben estar basados en la relación simbiótica entre suelo/planta/animal y muy especialmente en la simbiosis entre micro-organismos y su rumiante hospedero, y de esto no están exentos ni los ganaderos que hacen PRV, ni Silvopastoriles, ni SPRV, ni ninguna otra de las tecnologías de manejo racional del pastoreo que existiere, ni de ningún otro sistema de producción en la ganadería.

…nuestros programas zootécnicos de alimentación y nutrición animal para los rumiantes de pastoreo (en cada ganadería), deben estar basados en la relación simbiótica entre suelo/planta/animal y muy especialmente en la simbiosis entre micro-organismos y su rumiante hospedero

Por supuesto, con esto no estamos “descubriendo que el agua moja” (o sea, no es algo nuevo); pero lo vuelvo a traer a la memoria para quienes ya lo saben, y lo pongo en conocimiento de quienes no lo sabían o nunca lo tuvieron en cuenta, o no lo tenían tan claro. Y muy especialmente lo redactamos pensando en todos los ganaderos que han asistido a nuestros cursos y se quedan sorprendidos de no haberle dado nunca importancia alguna a un aspecto tan básico en el manejo de rumiantes y en sus sistemas de producción animal a pastoreo. Esperamos que todos, y en especialmente todos estos que valoran pequeños aportes como este, para darle cada día un manejo más correcto a sus ganaderías, y a quienes deseamos muchos éxitos en tal sentido.

CEG Interactivo: Si aprovechaste y/o te gustó esta información, no te la quedes para ti nada más. Envíalo a tus amigos, conocidos y colegas Ganaderos o compártelo en tus redes y/o chats para que también la aprovechen. Y si tienes consultas, o comentarios, agradecemos que los dejes publicados a continuación para que podamos ayudarte a solucionar dudas o inquietudes

About the Author Zoot. Esp. Michael Rua Franco

Zootecnista (Universidad de Antioquia) Especialista en Nutrición Animal (U.D.C.A.) Experto en Ganadería Racional/Ecológica

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