Herramientas para la Gerencia del Negocio Ganadero

 

La Zootecnia es una profesión estrechamente ligada con la Gerencia y Administración de las Empresas Pecuarias (entre ellas las Ganaderas). Por eso, en la jornada que dedicamos a esta área temática (Miércoles de Administración), el tema que vamos a abordar a continuación cuyo énfasis está puesto en la planeación de proyectos SPRV (Silvo Pastoreo Racional Voisin) desde la perspectiva administrativa, viene como complemento a la publicación de ayer (Marzo 15), y hace parte integral de las pautas zootécnicas que el productor puede tomar como guía para diseñar su propio proyecto y plan de acción, e incluso, no solo limitado a SPRV sino también útil para cualquier proyecto que desee llevar a cabo en su ganadería.

Introducción

¿Cuántas veces y con qué frecuencia usted en su rol de ganadero ha escuchado hablar o ha leído sobre dejar de manejar las ganaderías como finqueros improvisadores y asumir una verdadera y correcta actitud de Empresario Ganadero? O mejor aún ¿Cuántas veces usted se ha autocuestionado o autoevaluado con esta misma pregunta?

Ciertamente, cada vez, es más frecuente leer en los medios o escuchar en cualquier escenario del sector ganadero, que si los ganaderos quieren mantenerse firmes en esta actividad comercial y/o hacerse competitivos y superar los retos del mercado ganadero del presente y sus tendencias a futuro, en lo primero que debe trabajar el productor es en “empresarizar” su ganadería.

Esto es, dejar de ser tan informales e improvisadores con los métodos de producción, y conseguir un uso más eficiente de la tierra, del cultivo de pasturas, de la alimentación del vacuno, de la genética o biotipo racial, de los recursos naturales, de los insumos y de las dotaciones (planta, maquinaria, equipos, herramientas, etc.), y hasta del recurso humano, y en general de todo aquello que esté bajo la administración y/o de la responsabilidad ética y profesional de los productores agroganaderos, y esto también implica, un uso eficiente del tiempo y los esfuerzos que imprime en este negocio el ganadero mismo y de las inversiones que hace para poder ser un ganadero productivo y rentable.

Empresarización Ganadera (Gráfica Curva Progreso)

En la primera parte de esta publicación ya hemos explicado entonces que, ante todo, la ganadería de nuestros tiempos requiere una conversión del modelo productivo, porque los métodos de tradición ya quedaron obsoletos frente a los retos del presente y futuro, y en el ámbito mundial abundan evidencias de que estos son además modelos que aunque con tecnificación, no han sido eficaces para que podamos sostener negocios ganaderos productivos, rentables con sostenibilidad y sustentabilidad, y más bien todo lo contrario, son modelos con los que el ganadero ha sido conducido a la “crisis”, y que por esto hemos optado por denominarlos los “modelos de la crisis”.

Decíamos también que no podríamos esperar resultados distintos y mucho menos mejores de los que tenemos ahora, si persistimos en mantenernos en el mismo modelo, si persistimos en hacer lo mismo que hemos hecho siempre. Para poder obtener mejores resultados en productividad, rentabilidad y competitividad (más aún en el mercado globalizado), debemos vencer todos nuestros paradigmas, nuestros miedos y bloqueos, y atrevernos a un cambio radical.

De acuerdo con este pensamiento, no solo nos hemos referido entonces al problema, también a la posible solución, proponiendo evolucionar el manejo de nuestras ganaderías hacia una metodología holística (integral) y racional (bien estructurada), recomendando la implementación de la tecnología del Silvo Pastoreo Racional, al identificar un sinnúmero de bondades y beneficios principalmente para el productor (ya que les permite ser más eficientes a todo nivel, debido a su estructura holística, y en suma, les permite producir a un costo mucho más bajo mientras en simultánea incremente su productividad y por tanto sus ventas –que a propósito se ven favorecidas por la demanda creciente del mercado mundial de los alimentos más sanos y más saludables–, y obviamente con ello incrementan sus ingresos, ampliando así al máximo su margen de ganancias, sin que todo ello implique poner en riesgo la sostenibilidad y sustentabilidad de su ganadería, sino al contrario, aproximarlos a ello).

Aquí es justo donde encaja la propuesta de hacer un MANEJO RACIONAL DE PASTURAS, pero no improvisando, sino planificando y ejecutando un proyecto bien estructurado y de manera ordenada y disciplinada, siguiendo un “mapa de ruta”.

SPRV 2 (planeación)

Pasos para la transición, de los métodos antiguos de pastoreo, al método moderno SPRV

Es esencial que cada productor tenga muy clara la ruta a seguir, el paso a paso que debe dar para poder encaminarse hacia la ejecución de su proyecto en particular. Para ello, se hace necesario diseñar su propio mapa de ruta. En este deben quedar claramente definidos cada uno de estos pasos para la transición de los métodos antiguos (tradicionales) que vienen implementando en sus granjas o ganaderías, hacia el método moderno, holístico y/o racional, para el manejo de sus ganadería, y con un enfoque en el pastoreo controlado.

Tome lápiz y papel (o si prefiere cree un documento en su laptop o notebook, o en su tableta si así lo prefiere), y siguiendo las indicaciones que daremos a continuación, le ayudaremos a estructurar su propio Plan de Acción para su Empresa Ganadera.

SPRV 2 (anotaciones)

Lo primero que debemos hacer es resolver cada una de las siguientes preguntas:

  1. ¿Cuál es mi punto de partida? (¿Con qué recursos cuento? – Listar mis recursos)
  2. ¿Cuál es mi meta mayor? (¿a qué nivel de progreso espero llegar? – Listar mis metas)
  3. ¿Cómo voy a llegar hasta esa meta mayor que proyectamos? (Listar mis estrategias)
  4. ¿Cuánto tendré que invertir y cómo hacerlo? (Pormenorizar mi presupuesto)
  5. ¿Cuánto tiempo me tomará llegar al objetivo? (Diseñar mi cronograma de actividades)

Podría ocurrir que usted no supiese dar las respuestas apropiadas a este corto pero profundo cuestionario, y no porque no tenga la capacidad de hacerlo, sino porque va a requerir de un reconocimiento, análisis, evaluación y completo diagnóstico de antecedentes de su actividad ganadera en particular, y en muchos casos el productor no cuenta con el tiempo para hacerlo (y a veces también les falta conocimiento de cómo hacerlo). Sin embargo, si no se hace, las preguntas que planteamos podrían ser resueltas de forma subjetiva, o imprecisa o desacertada, y si sobre una base floja pretendemos construir un gran edificio (que viene a ser la empresa ganadera), tendremos como resultado todo lo contrario, es decir, un edificio frágil que podría colapsar en cualquier momento. Así que, si es su caso que no cuente con el tiempo o conocimiento suficientes para establecer el diagnóstico de antecedentes, vale la pena que se asesore con un profesional experto para que en conjunto construyan los “cimientos” de la edificación (empresa ganadera) que cada productor se propondrá como meta de largo plazo.

Ahora bien, para ayudar un poco a resolver las preguntas planteadas, usted (ya sea solo o junto con su asesor) podrán tomar como base la siguiente guía:

El Guión o Mapa de ruta (La visión / proyección a largo plazo)

SPRV 2 (mapa de ruta)

Un aviador no emprende vuelo si no sabe su destino y como llegar a él; un marinero no embarca si no tiene a mano su carta de navegación; un conductor no emprende viaje si no conoce el camino y no tiene a mano un mapa que lo conduzca. Pero extrañamente los ganaderos queremos llegar a vivir de la ganadería o ser muy rentables improvisando el diario vivir. No sabemos concretamente cuál es nuestro punto de llegada, ni cómo es que llegaremos allí, simplemente optamos por el clásico método del ensayo y error, y claro, erramos. Pero para que los proyectos ganaderos sean sostenibles y sustentables requieren de una visión a largo plazo, y con base en esta de un mapa de ruta que podamos estar revisando cada vez que creamos que estamos a punto de desviarnos del camino para poder reorientarnos. Para este mapa de ruta necesitamos tener claro lo siguiente:

Punto de partida – ¿con qué recursos contamos?

Dicen que el que no conoce su historia está condenado a repetirla. Luego, hay que identificar primero qué cosas estamos haciendo realmente bien, y que cosas no, y si no tenemos esta habilidad podemos contratar a un profesional experto, ya que esta es la base del proyecto. También un inventario de qué recursos podemos seguir usando, cuáles podemos recuperar que estaban en desuso o deteriorados, y cuales hay que desechar.

Metas/Objetivos – ¿a qué punto se quiere llegar?

Dicen que quien no sabe para dónde va cualquier transporte le sirve. Y muchos ganaderos tienen este mal hábito. Son presa fácil para todo lo que se pone de moda, y/o se convencen fácil de que la solución a sus problemas la obtendrán en una fórmula mágica, o que para cada dificultad hay una solución en un almacén agropecuario. Rechazan los procesos y ensayan de todo con la esperanza de que en cualquier momento se ganan la lotería. Pero estoy seguro que así se la pasarán toda su vida, pues la lotería se la ganan muy poquitos. Quien realmente quiera pensionarse de su negocio ganadero, debe hacer un plan, visualizar hoy los resultados esperados mañana, trazarse unas metas de largo plazo (por ejemplo para 10 o 20 años), y luego, devolverse y trazar unas metas año a año para todo eso largo plazo, y luego cada meta anual traerla a metas mensuales y luego semanales. El cumplimiento de las metas semanales lo llevará a cumplir metas mensuales, y estas a su vez las anuales, y estas lo llevarán al gran objetivo proyectado.

Estrategias/Metodología – ¿cómo llegar al punto que proyectamos?

Cuando ya tenemos claro dónde queremos llegar, y hemos trazado el camino (metas y/u objetivos específicos para el año, el mes y la semana), de todo esto mismo podremos deducir cuáles son las herramientas, las estrategias y los métodos que debemos ejecutar para poder dar cabal cumplimiento a cada meta u objetivo trazado para cada plazo.

Presupuesto – ¿cuánto tendremos que invertir?

SPRV 2 (presupuesto)

Habiendo definido ya el diagnóstico o punto de partida (lo que hay), las metas u objetivos (lo que habrá) y las estrategias o metodología (cómo hacer prosperar lo que hay y llevarlo a lo que habrá), es muy importante calcular los costos. Y es muy importante acoger el consejo bíblico: “Si alguno de ustedes quiere construir una torre, ¿acaso no se sienta primero a calcular los gastos, para ver si tiene con qué terminarla?”. Entonces, en todo proyecto ganadero que tenga muy bien definido su mapa de ruta, debe incluirse un cálculo de lo que costará llegar al objetivo final, y claro, la cifra será un dineral, pero eso no debe asustarnos, porque cualquier empresa que se proyecte a 10 o 20 años con crecimiento, lógicamente tendrá que hacer cuantiosas inversiones año a año. Lo importante es que cada peso ($) que se invierta se pague y deje alguna ganancia, y ahí es donde está la importancia de la habilidad de quien elabora el proyecto, de elegir la tecnología, las herramientas, la metodología y las estrategias correctas, que le permitan invertir para ganar siempre. Está bien que confiemos en que Dios provee para cada día lo necesario, pero no debemos ser abusivos con Dios, porque él también nos da la inteligencia y el talento, así como la prudencia, para trabajar ordenadamente y con prosperidad.

Cronograma de actividades – ¿cuánto tiempo nos tomará llegar al objetivo?

Finalmente, debemos asignar plazos y delegar responsabilidades. Las tareas no se hacen solas en una empresa ganadera. Por tanto, si en el mapa de ruta incluimos una lista de tareas específicas que al ser ejecutadas permiten ir cumpliendo la meta diaria para lograr la meta de la semana, y así las del mes, y así las de cada año, y ese mismo mapa lo vamos revisando rigurosamente día a día, y exigimos a nuestros empleados el cumplimiento cabal de tales tareas dentro de los plazos estipulados (reservándose de todos modos la probabilidad de alguna tarea por X o Y motivo no se pueda cumplir en cierto momento, y se deba posponer), entonces habremos alcanzado como propietarios del negocio ganadero un verdadero estatus gerencial, que va más allá de dar órdenes a gritos e imponerse con agresiones verbales a los empleados.

Es importante acotar, que las ideas que no se ponen por escrito nunca se realizan, porque o se esfuman, o se dilatan, o se olvidan. Así que recomendamos que todo este mapa de ruta de la empresa ganadera se haga por escrito, tal y como el aviador tiene su bitácora de vuelo, el marinero su carta de navegación y el conductor su mapa de carretera.

Puede parecer obvio o hasta redundante entonces, pero es mejor reafirmar, que el primer paso para ejecutar un proyecto de conversión de una finca en una empresa ganadera y de conversión del modelo productivo, es claramente el de Diseñar un Plan de Acción Estratégico respondiendo con el mayor nivel de detalle, con toda la minucia posible, las 5 preguntas que hemos planteado.

No basta con querer ser buenos administradores de nuestras fincas, necesitamos enfocarnos en hacer todo lo que esté a nuestro alcance para alcanzar el máximo estatus de excelencia gerencial, pero no podemos pretender alcanzar este estatus improvisando las acciones diarias, o dejando que sean los empleados de nuestras ganaderías los que impongan su ritmo y sus conceptos, o hasta sus decisiones, por lo que no nos podemos dar el “lujo” de manejar la finca sin un plan de acción pormenorizado. Y cuando ya hayamos dado este primer paso, podremos proceder entonces con los siguientes.

La ejecución del proyecto

La etapa posterior a la planeación lógicamente es la ejecución, y en esta etapa deberán cumplirse los siguientes pasos:

Capacitación – Aprendizaje y entrenamiento continuo

Aprender muy bien la tecnología a implementar (para el empleador y los empleados) y entrenarse continuamente para obtener los mejores resultados.

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El principal escollo o dificultad con este procedimiento está en la “alta rotación” de personal que suele haber en las ganaderías. Los empleados no duran mucho tiempo en su cargo, y los empleadores temen invertir en la capacitación del personal para que luego se vayan.

Con todo y esta desafortunada realidad, es fundamental que nuestro recurso humano esté capacitado para llevar a cabo las acciones que determinamos llevar a cabo, acordes con las estrategias a desarrollar para poder cumplir con las metas de corto, mediano y largo plazo. No podemos esperar que un empleado nos provea su mejor rendimiento productivo si no sabe qué hacer y/o cómo hacer su trabajo cuando les ponemos a cargo tareas específicas relacionadas con la adopción de una tecnología moderna de pastoreo.

Por lo tanto, si es que queremos que las tareas que les asignamos se cumplan a cabalidad y se ejecuten con la mayor precisión y excelencia posible, es fundamental capacitar a los empleados junto con el empleador (para que ambos puedan hablar un mismo lenguaje y mantener una comunicación más sencilla, fluida y eficaz), de modo que puedan todos aprender muy bien no solo la tecnología a implementar sino su aplicación en campo y la forma que se deban ir sorteando los imprevistos que ineludiblemente se van a ir presentando durante la marcha del proyecto en todas sus etapas, y por esta misma razón, esta capacitación al recurso humano no debe ser solo una vez, sino que hay que entrenarse (asistir con frecuencia a cursos que les permita perfeccionar sus técnicas y realizar un trabajo realmente holístico) y practicar lo aprendido continuamente (no abandonar los procesos cada vez que haya dificultades) para así poder obtener los mejores resultados.

Mapas o planos – Agrimensura/Planimetría del predio

Conocer las medidas del terreno donde se va a llevar a cabo es un pilar del manejo racional de pastos y ganados. Como ya lo sabemos, todo plan de manejo agrícola (porque es un cultivo agrícola lo que hacemos al cultivar pastos y forrajes para el ganado), tiene relación directa con el tamaño de cada área a intervenir.

Por ejemplo, el cálculo del número y tamaño de los potreros se dará idealmente en metros cuadrados, el aforo y/o la base forrajera producida y/o disponible para el consumo del ganado (medición de la cantidad de pastos/forraje que se produce o se cosecha en un potrero o en todo el predio) se va a dar en kilogramos por cada metro cuadrado o por cada hectárea o por la medida exacta de cada potrero o parcela, y así mismo, el cálculo de cantidad de alimento a ofrecer a cada cabeza de ganado se va a dar en kilos por metro cuadrado, y el cálculo de cuánta área destinar al pastoreo directo y cuánta área destinar para pastos de corte, bancos forrajeros (proteicos o energéticos), franjas para la reforestación, cantidad de árboles por hectárea, etc.

Todos estos dependen de que conozcamos con exactitud las dimensiones de cada sector del predio, de modo que podamos hacer el mejor diseño de divisiones y distribución de áreas para cada uso y bajo el propósito de darle a cada área el manejo acorde con su vocación y con los requerimientos del ganado.

Luego, si no se tiene a la mano un buen mapa de áreas, difícilmente podremos llevar a cabo un proyecto en el que consigamos el uso eficiente del recurso suelo y vegetación. A este trabajo se le denomina técnicamente Agrimensura (agri = relativo al uso del suelo con fines agrícolas o pecuarios; mensura = medir) y Planimetría (plani = planos; metría = medidas de área), y puede ser efectuado por topógrafos (que son los profesionales más idóneos para este trabajo), o por profesionales del sector agrario que se dediquen a esto y tengan suficiente experiencia, o en el peor de los casos, por los productores mismos siempre que tengan dicha habilidad.

Lo importante es que se pueda obtener un plano en el que se logren diferenciar con sumo detalle las áreas que pueden usarse como potrero (pastoreo) o para el cultivo de forrajes varios (lotes de cultivo forrajero de corte y acarreo), y aquellas que no pueden ser usadas por la ganadería (áreas no patoreables ni de cultivo forrajero), como son por ejemplo las carreteras, los bosques o áreas de reserva, las lagunas, jagüeyes, quebradas, ríos y similares, las áreas de construcciones como casas, establo, corral, sala de espera, sala de ordeño, etc.

Diseñar divisiones de potreros primero que todo en planos

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Los planos en los que se diseñen las distribuciones de cada área según su vocación o uso destinado, y las divisiones de potreros acordes con el sistema de pastoreo a implementar, serán usados como guía para poder darle las medidas exactas en el terreno a cada potrero o parcela y a cada lote de cultivo forrajero (o para otros usos según sea el caso).

Sin estos diseños, las divisiones de potreros y lotes de cultivo serán imprecisas. Y dado que el “gran edifico” que construiremos (empresa ganadera) debe contar con cimientos firmes, no vale la pena correr riesgos innecesarios tratando de ahorrar en la Arquitectura del proyecto,  puesto que todo en adelante en la empresa ganadera dependerá de si logramos obtener o no óptimos resultados productivos, y estos a su vez dependerán de si hemos diseñado e instalado una óptima infraestructura para un eficiente pastoreo.

En el mismo sentido, los ganaderos cometen un error primario cuando improvisan “al ojo” hacer en sus terrenos las divisiones de área, pues obviamente no lo harán con la debida precisión y es obvio que esto va a repercutir en el manejo del pastoreo, casi siempre de forma negativa, ya que las demandas de alimento de los animales son muy homogéneas (considerando las diferencias para cada etapa productiva o fisiológica), y si las áreas no han sido correctamente distribuidas, la oferta de pasto o de forraje puede ser variable para cada nueva jornada de pastoreo (insuficiente, cuando el área de pastoreo es menor a la que debe tener el potrero para el número y tipo de animales que van a ocuparlo, o excesiva, cuando es más amplio de lo requerido; y cuando es insuficiente el ganado va a querer saltar la cerca cuando se le agote la comida, generando daños en el cerco, o cuando excede la demanda diaria el ganado va a desperdiciar comida y así perderemos eficiencia en el uso del recurso suelo y de recurso vegetal).

Lo ideal es que entre un 70 y 90% de los potreros diseñados para una rotación de manejo racional tengan exactamente la misma medida, y que esta medida se haya calculado con precisión para la carga animal máxima que el predio puede llegar a soportar a largo plazo y de forma sostenible y sustentable, y entre un 10 y máximo un 30% de los potreros tengan medidas heterogéneas, y estos no por voluntad del ganadero propietario del terreno, sino porque son las áreas de los lineros con predios vecinos que no siempre son líneas rectas, y que por tanto obligan a hacer potreros con formas y tamaños irregulares.

Al hacer potreros que tengan la misma medida con exactitud, la oferta de alimento es constante en cantidad y calidad, y esto favorece no solo la eficiencia en el uso de estos recursos, sino también la productividad de los animales que van a aprovechar mucho mejor el pasto o forraje satisfaciendo sus requerimientos de alimento a diario.

Acondicionar la infraestructura requerida en campo (vivero, potreros, agua, etc.)

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Como ya lo hemos indicado, en la ganadería moderna es fundamental la diversificación en cada uno de los ecosistemas ganaderos. Con esto nos referimos a que no hay que producir monocultivos de la gramínea predilecta, sino pluralidad de especies, géneros y biotipos, incluyendo la participación de arvenses, leguminosas, plantas arbustivas y plantas arbóreas, con múltiples propósitos, por ejemplo, especies maderables, florísticas o frutales para que se pueda equilibrar biológicamente el ecosistema atrayendo toda forma de vida benéfica y favorable para la ganadería, y que aporten por ejemplo sombra (no solo para el ganado, sino también para los organismos vivos del suelo que le van a generar fertilidad natural al mismo para la mejor producción de la pradera, y sombra para los humanos que a diario se ocupan del ganado), y también, forraje (especies de ramoneo), o que produzcan frutas o flores que el ganado también puede aprovechar, o que atraigan formas de vida que puedan hacer control biológico de los parásitos del ganado, o especies que sirvan para proteger las fuentes de agua y/o generar ambientes favorables para que se creen reservorios de agua, y en general, especies vegetales que aporten todo tipo de beneficios para la ganadería.

Y claro está, que para poder aplicar el máximo control a la oferta forrajera diaria, habrá que dividir potreros y hacer uso de cercos eléctricos, preferiblemente todos ellos fijos para no depender de que el empleado sea quien decida el tamaño del potrero o parcela de pastoreo, sino que esto ya esté pre-establecido, y el empleado solo se ocupe de conducir a los animales, idealmente a diario, hasta la parcela que corresponde pastorear según su estado de calidad o desarrollo.

Y, por otra parte, lo ideal en el manejo racional de pasturas, es que el agua de bebida del ganado esté disponible en cada potrero lo cual se consigue con bebederos portátiles y un sistema de distribución del agua con mangueras o tubería para conducir el agua hasta cada potrero desde su punto de almacenamiento o reserva (diseñar e instalar redes hídricas acordes a la distribución de potreros).

Lo anterior implica entonces que se haga una adecuación de la infraestructura de manejo racional de los pastos y forrajes, y también del ganado, implicando disponer de un vivero para cultivar los árboles con que se llevará a cabo el plan de reforestación del terreno, el confeccionamiento de potreros fijos según el diseño elaborado, y la instalación de una red de mangueras o tubería para llevar agua de bebida a cada potrero, y todas las demás instalaciones o infraestructura que permita conseguir las metas planteadas en el proyecto.

Organizar lotes de pastoreo y Preparar los animales para el cambio

Un lote de pastoreo es un grupo específico de animales. Para este paso es importante que se tenga en cuenta que los animales de pastoreo por instinto tienen establecida una conducta jerárquica, es decir, que en todo grupo de animales habrá algunos (una minoría) de conducta habitualmente dominante, impositiva, fuerte, y otros (la mayoría) la conducta exactamente opuesta, o sea, de sumisión, débil, que prefiere dejarse guiar por los dominantes. Esto incide en el pastoreo, pues los animales dominantes siempre van a imponer ser los primeros en pastorear, y cosechan lo mejor en cada parcela, y beben más agua, o hacen su rumia bajo la sombra, etc. Mientras tanto, los dominados comen donde les toca (no donde quieren), que casi siempre es donde los dominantes ya comieron, o beben menos agua, o hacen su rumia bajo el sol, o rumian de pie mientras los dominantes lo hacen recostados, y cosas así por el estilo.

Entonces, podemos afirmar que entre animales todo el tiempo hay una especie de competitividad, de modo que cuando separamos el ganado en subgrupos, vamos a anular esta condición, y vamos a lograr que cada subgrupo esté mejor alimentado, o que haya garantías para que cada grupo obtenga su máximo bienestar y confort. Nadie junta animales pequeños con animales grandes, por ejemplo, pero incluso, si entre animales adultos podemos hacer subgrupos (lotes) es seguro que vamos a poder obtener mejores resultados de productividad, y esto es otro de los pilares en el manejo racional del pastoreo.

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Así pues, el manejo racional nos conduce a que cuando se posibilite, hagamos una separación por grupos con base en su conducta jerárquica. E igualmente se deben hacer sectores de potreros que sean usados exclusivamente por cada grupo de estos (o sea cuatro áreas diferentes, destinando cada una de ellas para cada grupo). No perder de vista que podemos sacar provecho en este sentido de la técnica del despunte y repaso, por lo que no es estrictamente necesario destinar un área por grupo, pues podría ocuparse un área de pastoreo por cada dos grupos, según como se determine para cada ganadería. Con este manejo rápidamente notaremos como la conducta y desempeño de los animales será favorable para la productividad de la ganadería, y por tanto para su rentabilidad.

En cuanto a la preparación de los animales para el cambio en la infraestructura y el manejo racional, esto puede implicar hacer jornadas de amansamiento o domesticación (a las que denominamos Doma Racional de animales de Pastoreo – tema que quedará para ampliar en una posterior publicación para uno de los próximos Martes de Zootecnia). La doma racional se ha popularizado más en equinos, pero en todo tipo de animales domésticos usados para la producción de alimentos de consumo humano se puede aplicar esta metodología.

En el caso de los animales que provienen de razas de natural mansedumbre, podría no ser requerido, sin embargo, siempre que haya animales en la ganadería que sean más briosos o ariscos, y/o sean muy inquietos, necios o con tendencia a irrespetar los cercos, o a comportarse de forma agresiva con otros animales o con los humanos, entonces es prudente anticiparse y trabajar con todos los animales en su doma racional, para que se amansen y se comporten con la mayor docilidad posible, tanto en los potreros como durante las jornadas de manejo diario, incluyendo el tiempo de ordeño por ejemplo.

Los que trabajamos con ganado nos hemos acostumbrado a que una vaca que patee, o que se muestre arisca, o agresiva o asustadiza, etc. entonces es normal o natural en ellos, pero en realidad, su conducta es más bien el resultado de alguna(s) mala(s) experiencia(s) que el animal tuvo durante su crianza, incluso desde su nacimiento, o porque hacemos un manejo incorrecto del pastoreo. Así pues, mediante la doma racional, todos los animales de la ganadería serán enseñados a tener una conducta tranquila, dócil, mansa, y esto lo van a aprender cuando entiendan que los humanos no somos sus enemigos, sino sus amigos. Por ello no debemos permitir (y en esto hay que ser estrictos, rigurosos) que nuestros empleados agredan a un animal, y se debe considerar agresión un grito, o un golpe, o el correteo, o movimientos bruscos, o cualquier acto que se realice con el propósito de asustar u obligar (a fuerza) a que los animales hagan algo que no quieren hacer.

Cabe advertir que los animales no tienen raciocinio, simplemente se guían por su instinto y reaccionan según la forma como los tratemos. Pero, en cambio, todos los humanos disponemos de un cerebro que hay que poner en uso, podemos hacer raciocinio y tomar decisiones inteligentes, y por esto, hay que hacer uso de ellos en todo momento, para conseguir sin presiones ni agresiones, que los animales hagan lo que queremos o necesitamos que hagan. Para ello podemos destinar un potrero especial, en el que a los animales que necesiten pasar por la doma racional, sean alojados por unos días, y un empleado que trate con afecto a los animales debe encargarse de visitarlo(s) varias veces al día, y acercarse a ellos con tranquilidad, con suavidad, acariciándolos y demostrándoles que son su amigo, el que los cuida, y para ello se puede ayudar llevándoles agua, pasto, sal, concentrado, etc. en cada visita, para que el animal reconozca que el humano siempre que se le acerca es para algo bueno. Con el tiempo, los animales en vez de salir corriendo asustados, más bien van a venir hacia las personas cada vez que estas están cerca.

Y hacer uso de nombres para cada animal, según estudios científicos, incide positivamente en su conducta y desempeño, aunque parezca algo sin importancia, pero que debe ser tenido en cuenta y siempre llevado a la práctica. Se reporta en varios estudios al respecto, que los animales que son llamados por su propio nombre tienen una mejor conducta y producen más leche, carne o crías.

Balancear la dieta – Complementar el pastoreo con sal mineral

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Finalmente, es claro que cuando la genética de nuestro ganado es más exigente en nutrición, y esto no es exclusivo para animales de raza pura, pero si para animales de los cuales esperamos una alta productividad y óptimo desempeño, pretender alimentarlos solo a base de pastos y forrajes puede no siempre permitirnos lograr conseguir las metas propuestas en producción y rentabilidad. Sin embargo, tampoco debemos caer en el otro extremo, que es el de destinar la mayor parte de los ingresos del negocio en la compra de alimentos (concentrados, sales, y demás suplementos).

En esto cabe ser reiterativos en que en la medida que hagamos un uso más eficiente de la pastura, vamos a poder reducir al mínimo la dependencia de alimentos como suplementos. En lo que respecta a los minerales, estos son siempre deficitarios en los pastos, por lo que es imprescindible hacer uso de sales mineralizadas en todas las ganaderías, y no basta con ofrecer sal de mar. Las sales mineralizadas, en lo posible, deben ser formuladas con base en análisis bromatológicos que especifiquen el aporte de minerales de los pastos de cada ganadería. Algo similar hay que hacer con los concentrados o balanceados, en los cuales debemos buscar aportes específicos de proteína y energía.

Cabe hacer una muy valiosa advertencia. Hasta donde la anatomía y fisiología de los rumiantes permite, en los proyectos SPRV la suplementación nutricional se logra con el uso de especies forrajeras no gramíneas, tales como arvenses, leguminosas, arbustivas y arbóreas (incluyendo frutales), ya sea para ramoneo directo o como bancos de forraje. Así llega a ser factible no requerir de alimentos comprados sino todo producido en la misma ganadería, para mantener el principio de producir al menor costo. Sin embargo, en casos muy específicos, la planeación debe y/o puede presupuestar el uso de alimentos comerciales de una forma estratégica y siempre garantizando que sea rentable.

En todo caso, debemos enfatizar en que mientras menor cantidad de suplementos usemos, la rentabilidad será mayor. Por ello debemos procurar un adecuado balance entre nutrición balanceada e inversión en suplementos, para conseguir con una estrategia basada en el máximo aprovechamiento del recurso forrajero (que no solo estará sujeto a la oferta de gramíneas sino de todo tipo de forrajes nutritivos que cultivemos en la misma ganadería a modo de silvopastoreo), enfatizando en apuntar siempre al mínimo costo de producción pero con la mayor producción posible, para así poder alcanzar amplios márgenes de ganancias por cada litro de leche, kilo de carne o cabeza en pie que produzcamos.

Esperamos nuevamente haber podido contribuir con esta información a que en adelante usted pueda conseguir una administración (o mejor dicho, una gerencia) de sus praderas y ganados mucho más eficiente de lo que lo hace ahora, diseñando y ejecutando idóneamente su propio proyecto y de su Plan de Acción Estratégico para el Manejo Racional de sus Praderas en su propia ganadería.

Recuerde, finalmente, que nuestro equipo de profesionales en Colombia, Ecuador,  Venezuela, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, República Dominicana y México, está a disposición para apoyarle en su empresa ganadera, en este y muchos otros aspectos de sus proyectos. Contáctenos cuando esté listo para dar el paso hacia la Ganadería Racional.

 

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About the Author Zoot. Esp. Michael Rua Franco

Zootecnista (Universidad de Antioquia) Especialista en Nutrición Animal (U.D.C.A.) Experto en Ganadería Racional/Ecológica