Herramientas para la Gerencia del Negocio Ganadero

 

Cada día se hace más común y frecuente el uso de la palabra sostenible en el ámbito ganadero (y en realidad en todo tipo de empresas y negocios), y cada vez con más frecuencia usamos el término Ganadería Sostenible.

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En Colombia tenemos incluso un exitoso proyecto institucional del gremio y que goza de reconocimiento internacional denominado “Ganadería Colombiana Sostenible”, desarrollado y posicionado por la federación nacional de ganaderos Fedegán y su aliado CIPAV. Y basta con usar un buscador de internet con las palabras ganadería sostenible para de inmediato encontrar un sin fin de referencias a esta expresión, que casi podemos ya definir como un creciente y contemporáneo modelo productivo de ganadería.

Pero, también ocurre así con la palabra Sustentable. Y a veces, hasta nos confundimos, y usamos la palabra sustentable cuando nos queremos referir realmente a sostenibilidad, y también usamos la palabra sostenibilidad cuando nos queremos referir a sustentabilidad.

¿Tenemos entonces realmente claro lo que significan las palabras sostenible y sustentable? ¿Sabemos distinguir las similitudes y/o las diferencias entre sus significados? ¿Sabemos usarlas correctamente? Pero sobre todo, y es en esto (lo que diré a continuación) en lo que centraremos el desarrollo de esta nota: ¿Sabemos en qué consisten y qué importancia tienen estas dos palabras para la ganadería mundial, continental, nacional, regional, local o para la ganadería de cada uno de los productores ganaderos?

Si a usted le resulta aunque sea un poquitito confuso encontrar la mejor respuesta para estos interrogantes que he planteado, o le produce algo de curiosidad saber de que se trata, por favor acompáñeme a continuación, para que juntos descubramos la invaluable importancia que tiene para todos los que estamos involucrados en el negocio de la ganadería el que aprendamos a ser verdaderos productores sostenibles y sustentables de alimentos para consumo humano de origen animal.

He hablado con ganaderos, y no han sido pocos, que se sienten desmotivados. Tienen mucha incertidumbre con respecto al futuro, ya que el presente (lo que están viviendo) en sus ganaderías no es el mejor, y realmente están convencidos de que su pasado fue mucho mejor. Me inquieta incluso saber, usted que está leyendo ahora:

  • ¿Cómo ve el panorama de su ganadería, y que tanta confianza tiene de mantenerse en este negocio indefinidamente, y/o que tan convencido está de qué sus hijos, nietos y siguientes generaciones deberían heredar su negocio ganadero y perpetuarlo?
  • ¿Se sentirá usted tal vez como estos ganaderos que me han dicho que por poco, y de continuo, han estado a punto de darse por vencidos?

 

Quiero advertir, que el principal argumento que me dan estos decaídos ganaderos, es que la ganadería ya no es tan rentable como en el pasado. Entre otras cosas, esto esparte de lo que ellos dicen:

  • Hoy día los gastos son muchísimos más,
  • La mano de obra es escasa y por ello también es muy costosa,
  • El costo de la tierra se ha elevado demasiado y esto ha encarecido los impuestos,
  • El ganado ya no se logra sostener con el solo pasto de la finca y hay que hacer cuantiosas inversiones en herbicidas, enmiendas, fertilizantes, suplementos nutricionales, entre otras cosas,
  • Para mantener los animales sanos, saludables y productivos gastan mucho en control de parásitos y control de enfermedades, y en el caso de ganaderías donde además se hace cría u ordeño, aparte de todo lo ya mencionado, hay que pagar servicios y productos veterinarios que resultan a veces insoportables y por ello se ven a veces en la situación de tener que afrontar continuos problemas reproductivos en sus vacas y parasitológicos o patológicos en los demás animales.

 

Y a todo esto, como si fuese poco, dicen ellos que hay que agregar, que con la situación actual del calentamiento global y el efecto invernadero, que han conllevado al cambio climático, ya no llueve cuando se esperaba que lloviese, y llueve cuando no se esperaba, los fenómenos climáticos del niño y la niña parecen cada vez más frecuentes (como si nunca fueran a volver las cosas, en cuanto a clima se refiere, a la normalidad), y que las épocas secas ya no son cortas y soportables, sino cada vez más extensas, intensas, e insoportables, y en las cuáles rápidamente se quedan sin pastos y les toca vender parte de su ganado antes que muera de hambre, al precio que toque (casi siempre muy bajo) porque en estas épocas todos tienen que hacer lo mismo y el precio del ganado se cae, o en su defecto, abastecerse de comida suficiente pero comprada afuera y pagada al precio que toque (casi siempre muy elevado) porque muchos están en la misma situación y la demanda encarece el precio de los alimentos conservados.

Y, cabe mencionar, que son muchísimos los que no pueden, no quieren o no alcanzan a vender su ganado, o no tienen como conseguir suficiente alimento durante el tiempo que dura la crisis climática y de escasez de pastos, y se les muere su ganado teniendo que padecer pérdidas insondables.

A parte, que en las épocas secas, son muy pocas las ganaderías que cuentan con agua suficiente para mitigar su impacto, y ocurre que su ganado muere de sed, antes que de hambre, y como es más difícil detectar cuando los animales están padeciendo trastornos fisiológicos o físicos por deshidratación, todo parece andar bien y de momento empiezan a presentarse enfermedades graves o incluso muertes súbitas en lo que poco o nada puede hacer el veterinario (porque no los pueden contratar de forma permanente y cuando los buscan, y/o cuando se les da la posibilidad de acudir, ya es tarde en la mayoría de casos).

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Las soluciones para este problema de falta de comida y agua suelen ser tan costosas, que definitivamente se han convertido en una de las principales dificultades para los ganaderos de hoy, y será aún más delicado para los del futuro.

En contraposición a esta situación, los precios del ganado de carne y también de la leche parecieran haberse estancado o que su tendencia fuera a ser cada vez más bajos, lo cual no es realmente cierto (pues el histórico estadístico demuestra que los precios si han ido incrementando año tras año desde hace décadas), pero ocurre que el incremento en su precio es tan insignificante cuando se le compara con todos los gastos que implica la actividad ganadera (que describimos antes), y aún, está tan desequilibrado con respecto al incremento en el costo de vida (inflación), que en definitiva cualquier ganadero siente como si no subieran.

En resumen, estos ganaderos de los que hablo, dicen que ya no pueden con tanto gasto y con precios tan desequilibrados, y por ello tienen la sensación de que su negocio es muy poco rentable y/o que no justifica tanto esfuerzo para tan pocas ganancias, y concluyen para sí mismos que la ganadería no es rentable y que no genera ninguna riqueza.

Ahora me siento más intrigado sobre si este relato le es a usted un poco familiar, o incluso, si tal vez usted quisiera contarse entre este sector de los ganaderos que sienten que la están pasando tan difícil en sus negocios ganaderos, y/o si se definen a sí mismos con algo de pesimismo o de pronto con incertidumbre, sobre si deben persistir o abandonar este negocio.

Le agregaré un par de situaciones más, que podrían terminar de oscurecer el panorama de la ganadería actual:

La primera, es que el problema del calentamiento global por efecto invernadero no tiene reversa, y mientras más habitantes haya en el mundo, mayor podría ser la contaminación y el deterioro de la capa de ozono (hoy somos más de 7.000 habitantes en el mundo, y se estima que en los próximos 50 años se duplicará esta población y con ello la demanda por alimentos, y la contaminación), por lo que se presume que la situación climática va a ser cada vez más compleja, o sea que los problemas causados a la ganadería por los fenómenos naturales, si no se está suficientemente preparado para hacerles frente (y esto debe significar un profundo cambio en el modelo de producción), pueden agravarse.

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Y la segunda situación que quiero presentar, es que un par de semanas antes de escribir este artículo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) presentó al mundo entero un informe en el que mencionó que la carne es cancerígena (o sea, que su consumo puede conllevar a que los humanos desarrollen cáncer).

Este informe de OMS, tal como se presentó, en otras palabras da a entender que quien coma carne es más propenso a enfermar y morir de cáncer que quien no la consume; así mismo he testificado que hay un grupo de médicos que afirman a sus pacientes que la leche que producen los animales es un “veneno” para los seres humanos (he presenciado reuniones de médicos con sus pacientes, y/o conferencias de estos hacia el público en general), y argumentan que en su composición hay sustancias nocivas, incluso, también afirman que algunas son también cancerígenas.

Tanto lo que dice OMS de la carne y lo que dicen ciertos médicos de la leche y sus derivados, sobre su perjudicialidad para la salud humana, es algo que por supuesto no es del todo cierto (aunque tiene algo de cierto), pues el consumo de carne o leche como tal, creo yo, no es el que genera este tipo de patología, ya que no se puede asegurar que los componentes propios de la carne o de la leche son los que inducen al cáncer u otros desórdenes o enfermedades del ser humano (de ser así, todos los humanos consumidores de carnes rojas lo padeceríamos, y esto se sabría desde hace siglos, no apenas hasta ahora), o si son los contaminantes de la carne los que lo inducen, y con esto me refiero a lo que significa la contaminación con venenos (herbicidas, pesticidas, etc.), o con organismos genéticamente modificados (OGM) usados en la alimentación del ganado, o con agroquímicos usados en la producción de alimentos del ganado (incluyendo pastos, forrajes y balanceados comerciales), o con antibióticos y fármacos usados en la ganadería para los controles sanitarios, etc.

De todos estos agentes contaminantes siempre se ha dicho que son cancerígenos, pero ahora la OMS asegura que es la carne (el producto) y algunos médicos afirman que la leche (el producto) o sus derivados, más la OMS en su informe o los médicos en sus consultorios o en sus conferencias, no advierten si es la carne o la leche como tal o los productos que la contaminan durante el proceso de producción en las granjas, ni se han tomado siquiera el trabajo de investigar por ejemplo si una carne o leche orgánicos (que no han sido contaminados con estos agroquímicos y agrotóxicos) son tan cancerígenos como una carne o leche no orgánicos (habría que investigarlo para poder afirmar, entonces sí, a ciencia cierta si es la carne o leche, o sus contaminantes, los que inducen al cáncer).

En todo caso, lo que sí es seguro, es que la noticia científica de la OMS y las afirmaciones de los médicos que se han convertido en multiplicadores de esta desacertada información sobre lo nocivo que supuestamente son la carne o la leche para la salud humana, y es lógico que va a afectar en gran manera el consumo mundial de carne roja o de leche de origen animal, y que por supuesto caerán las ventas y todo esto repercutirá negativamente en la economía del productor, lamentablemente como consecuencia de una muy mal infundada especulación al generalizar sus afirmaciones.

Habiendo dicho todo esto, entonces le pregunto a usted como lector: ¿cree que la producción de carne a nivel mundial podrá mantenerse a largo plazo a pesar de todas estas condiciones?, o en otras palabras ¿seguirá siendo este un negocio SOSTENIBLE?

Es justo aquí, en el punto que quiero llamar su atención, porque con la pregunta que acabo de formular y la información que di antes de ello, podemos definir la palabra SOSTENIBILIDAD como: “La existencia de condiciones económicas, ecológicas, sociales, culturales, intelectuales y políticas que determinen el funcionamiento de un negocio cualquiera (en este caso la ganadería) de forma armónica a lo largo del tiempo y del espacio. Y por tanto, la capacidad de permanecer en el negocio a largo plazo.

Esto se puede ilustrar con un interesante ejemplo:

El jefe de la guardia forestal del electorado de Sajonia (Alemania, 1973), Hanns Carl Von Carlowitz, en una conferencia introdujo por primera vez el concepto de SOSTENIBILIDAD en la producción y uso de madera con fines comerciales bajo su jurisdicción para lo cual dijo que “Si talamos sólo un poco de madera de un bosque, el bosque por sí mismo se puede regenerar y seguir produciendo más madera todos los años… pero si cortamos todos los árboles del bosque, entonces el bosque como tal desaparece, y no se puede regenerar por sí mismo, así que nunca más volverá a producir madera.

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De acuerdo con este sencillo pero a la vez espectacular ejemplo, la sostenibilidad no consiste en gastar sin medida, hasta haber agotado, ni tampoco consiste en reponer lo gastado por medios externos, sino en usar con mucho cuidado los recursos disponibles evitando consumirlos por completo, para que la actividad no dependa de los aportes externos, sino que la actividad misma los pueda regenerar.

Si lo aplicamos a la ganadería, esta será sostenible cuando seamos capaces de hacer uso de un ecosistema sin agredirlo, sin deteriorarlo, sin agotar sus recursos, permitiendo que el mismo ecosistema sea capaz de reconstituirse, de regenerarse, de mantenerse productivo en el largo plazo, sin que tengamos que hacer diversos, múltiples y elevados gastos tratando de reponer mediante insumos externos y/o artificiales, lo que extraemos de ellos.

Pero, para ser más concreto, y consecuente con lo expuesto por los ganaderos que no ven un futuro promisorio en la ganadería como negocio, esta actividad podrá ser realmente sostenible, si aprendemos a llevarla a cabo a mínimo costo pero con eficiencia, de tal modo que gastemos menos dinero y recursos del ecosistema, y en simultánea produzcamos más carne, leche o crías (este es el verdadero significado de la palabra eficiencia), anulando la dependencia de insumos externos, y logrando los más altos estándares de productividad y de rentabilidad posibles garantizando que el ecosistema se pueda regenerar a sí mismo a pesar de la actividad que desarrollemos aprovechando RACIONALMENTE su oferta ambiental.

En síntesis, se trata de hacer dinero con el negocio ganadero (porque sin ganancias el negocio sencillamente se acaba), pero que para producir las ganancias no tengamos que agotar la fuente de dicha riqueza, que es el ecosistema productivo ganadero en general. De esta conclusión he generado esta frase que he tratado de popularizar: “De nada sirve ser ecológicos, si no hacemos una ganadería económicamente viable, por lo tanto, la ganadería del presente y futuro debe ser ecológicamente rentable.

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Teniendo esto claro, se hace fácil explicar la diferencia entre sostenible y sustentable de una manera muy simple, y esto es: que la ganadería se sostiene por su capacidad de ser rentable (si no es rentable, entonces es insostenible), pero será sustentable cuando seamos capaces de usar los ecosistemas ganaderos racionalmente, tomando de ellos lo que necesitamos para satisfacer nuestras necesidades actuales, sin agotar la fuente de dichos recursos para que las generaciones futuras también puedan satisfacer sus propias necesidades.

La frase que mejor define la SUSTENTABILIDAD es esta: “No podemos calmar el hambre de hoy, agotando la fuente que debe alcanzar para hoy, y también para mañana.

Y ¿cómo se puede producir carne de forma sostenible y también sustentable?

Hay que abandonar el modelo productivo tradicional, y adoptar un modelo que sea propiamente sostenible y sustentable, y esto es, un modelo que cumpla con los siguientes requisitos:

  • Que en vez de deforestar, reforeste,
  • Que en vez de erosionar el suelo lo reconstituya favoreciendo la producción y acumulación de materia orgánica de forma natural,
  • Que no desplace la flora y fauna nativas sino que haya convivencia entre lo nativo y lo introducido,
  • Que no resuelva los problemas con dinero sino con recursividad,
  • Y en general, que haga un uso completamente racional de todos los recursos de la naturaleza y de cada ecosistema ganadero en particular sin agotarlos.

 

Si se quiere tener una mejor idea sobre este tipo de ganadería, y los modelos más convenientes a futuro para los ganaderos en materia de sostenibilidad y sustentabilidad, pueden ser revisados dos de los proyectos que actualmente se llevan a cabo en dos países del continente de América y que han sido calificados y reconocidos internacionalmente  no solo como proyectos de país pioneros en la lucha contra el Cambio Climático, desde el sector GANADERO, sino además como el ejemplo en este sentido, y ellos son:

  • Ganadería Colombiana Sostenible de Fedegan y sus cooperadores (CIPAV, TNC, y Fondo Acción), y sus aliados CATIE, FINAGRO, Ministerio de Ambiente y Ministerio de Agricultura
  • Y también el Proyecto Plan Piloto NAMA Ganadería de Costa Rica para la producción de carne desarrollado directamente por el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) de ese país con la cooperación de la Corporación Ganadera de Costa Rica (CORFOGA) y del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

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Estos dos proyecto han sido destacados por la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático en Diciembre de 2014 como buenos modelos a imitar por parte de los países comprometidos con el desarrollo de Ganadería Sostenible y Sustentable, y esto como parte de sus acciones apropiadas nacionales para la mitigación de la contaminación ambiental y protección/regeneración de los ecosistemas ganaderos (que por sus siglas en el idioma inglés son reconocidos como Proyectos NAMA).

 

GANADERÍA COLOMBIANA SOSTENIBLE

(Fedegan-Cipav-TNC-FondoAcción)

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PLAN N.A.M.A. GANADERÍA COSTA RICA

(MAG-INTA-PNUD-CORFOGA)

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Para nosotros desde CEG Internacional, resulta muy gratificante y emocionante, el hecho de que en estos dos honorables y ejemplarizantes proyectos se empleen decididamente como estrategia para alcanzar los objetivos pretendidos en materia de lo sostenible y de lo sustentable, dos de las tecnologías que promovemos para el mundo y son: Pastoreo Racional Voisin (PRV) y los Sistemas Silvopastoriles (cuya integración hemos denominado Silvo Pastoreo Racional Voisin -SPRV-). No en vano, esto está demostrando que definitivamente la ganadería como actividad empresarial, de negocio, y a la vez como fuente de recursos para satisfacer perfectamente la demanda de la humanidad en materia de Seguridad Alimentaria y de Conservación del Planeta, es viable a través de la adopción de una verdadera Ganadería Racional.

Finalmente, y para que no quede como idea suelta o sin concluir, termino diciéndoles que la ganadería SI produce riqueza. ¿Lo puede creer usted?

Yo lo creo, y espero que también usted. Pero con toda seguridad el modelo tradicional, industrializado, no es la ruta, hay que mirar hacia los modelos más solidarios con el planeta, y sobre todo, con los productores.

Los invitamos pues a incursionar decididamente en la Ganadería Racional, porque de no hacerlo por voluntad desde ahora, tarde que temprano las circunstancias y retos que a afrontar en la ganadería hacia el futuro terminarán obligándolo a hacerlo. Pero, creo que usted estará de acuerdo conmigo, o con nosotros, en que es mejor cuando uno toma las decisiones por voluntad propia y a plena consciencia, que cuando se ve obligado a tomarlas a regañadientes, o de lo contrario, a padecer el fracaso y/o la migración hacia otro tipo de negocios diferentes a la ganadería.

CEG Interactivo: Si aprovechaste y/o te gustó esta información, no te la quedes para ti nada más. Envíalo a tus amigos, conocidos y colegas Ganaderos o compártelo en tus redes y/o chats para que también la aprovechen. Y si tienes consultas, o comentarios, agradecemos que los dejes publicados a continuación para que podamos ayudarte a solucionar dudas o inquietudes.

 

 

About the Author Zoot. Esp. Michael Rua Franco

Zootecnista (Universidad de Antioquia) Especialista en Nutrición Animal (U.D.C.A.) Experto en Ganadería Racional/Ecológica

3 comentarios

  1. difícilmente la ganadería bovina sera sostenible o sustentable desde el punto de vista del medio ambiente, esta llego para transformar los ecosistemas y siempre dejara una gran huella, creo que con los distintos programas, lo que se intenta es minimizar el daño, pero el daño ya esta echo, la idea es como convivir y minimizarlo al máximo, si se tratara de producir proteína animal, creo que habría otros sistemas con especies menores que podrían ser mas eficientes, y causarían menos daño. Otro tema es como se producen “vacas” en tierras que cuestan mas de 100000000 cien millones de pesos hectárea, cual seria el negocio agropecuario que devolvería esta inversión (gallinas de huevos de oro, vacas que produzcan leche en polvo o condensada…), esto tendría que ver un “poco” con nuestro sistema económico “capitalismo Salvaje”

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    1. Nuestra visión es muy diferente a la suya. Primero que todo, el ganado como tal NO LLEGÓ para transformar ecosistemas, sino para integrarlos en perfecto EQUILIBRIO. Y si ha de dejar una huella, debe ser positiva (porque así es como debe ocurrir en los ecosistemas en EQUILIBRIO). Estamos de acuerdo en que hay un daño hecho, pero no lo hizo el ganado, sino el MAL MANEJO de los SERES HUMANOS. Estamos de acuerdo en que mejores prácticas ganaderas deben apuntar a minimizar el daño (en nuestra opinión el ganado incluso tienen la capacidad de AYUDAR a REVERTIR el daño, es decir, anular el daño y corregir el que ya está hecho). Estamos de acuerdo en que otras especies animales distintas a bovinos pueden ser más EFICIENTES en producir proteína para el consumo humano, pero NINGUNO será más eficiente en conseguir esa proteína de manera SUSTENTABLE (ya que otras especies animales para ser eficientes deben ser producidas bajo sistemas que RIÑEN con la sustentabilidad), lo que nos hace pensar que no por ser más eficientes causan menos daño. En cuanto al aspecto de GANADERÍA vs VALOR DE LA TIERRA, estamos de acuerdo en que NINGÚN negocio agropecuario paga el valor de las tierras más próximas a centros urbanos, por eso es que se convierte en uno de los retos del presente y hacia el futuro lograr ser eficientes en tierras baratas, ya que más allá del “capitalismo salvaje” lo que más presiona en este sentido es el acelerado crecimiento de la población mundial que inevitablemente genera un desplazamiento de los centros urbanos hacia el campo.

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