Herramientas para la gerencia del Negocio Ganadero

En el Martes de Zootecnia con CEG Internacional, les traemos un muy importante tema que le permitirá incrementar la productividad y rentabilidad de su ganadería, a partir de la aplicación de una técnica de manejo basada en la ETOLOGÍA ANIMAL.

¿Cree usted que siempre que produce más, gana más?

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Los productores ganaderos siempre desean obtener la mayor producción posible de cada uno de sus animales como individuos (por ejemplo, gramos/cabeza/díalts/vaca/día). Eso les permite obtener mayor volumen total diario de leche o más kilos día de carne, y por supuesto, más ingresos por la venta de estos productos. Para ello acuden a una interminable variedad de alternativas que el mercado les ofrece para estimular a sus vacas a que le produzcan la mayor cantidad de leche a diario o a sus becerros a que produzcan la mayor ganancia de peso a diario, pero, desde luego, eso les implica hacer inversiones cuantiosas que se contraponen al objetivo de lograr una mayor rentabilidad.

Es decir, el productor lechero hace todo lo que puede para obtener más ingresos por ventas esperando obtener más utilidades del negocio, pero gastan la mayor parte de esos ingresos en insumos o estrategias varias que estimulan la producción de sus animales, ya sea de la leche en cada vaca o de carne en cada becerro, por ejemplo: alimentos balanceados, suplementos, aditivos, estimulantes hormonales de producción como prolactina u oxitocina, o esteroides o estimulantes de desarrollo muscular, entre otros.

Entonces, la relación entre beneficio y costo se torna negativa; el supuesto beneficio es producir más litros de leche o más gramos por cada cabeza, pero para lograrlo se contraponen los mayores costos, por los varios y cuantiosos gastos que hay que hacer en insumos que estimulen esa mayor producción. Estas “inversiones” elevan demasiado los costos de producción y hacen cada vez más estrecho el margen de utilidades, es decir, ganan menos dinero por cada litro de leche o por cada kilo de carne producidos, aún cuando producen mucha más leche o mucha más carne usando estas supuestas “ayudas”.

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¿Cómo ser verdaderamente más rentables en la ganadería?

Si el ganadero quiere realmente obtener la mayor ganancia de dinero (utilidades) por cada litro de leche o kilo de carne que lleva a la venta (o podría ser también cada cabeza de animal en pie si fuese por ejemplo una ganadería de cría, o incluso podrían ser productos de otras especies, tales como ovinos, caprinos, cerdos, pollos, huevos, peces, etc.), no necesariamente debe ponerse como “loco” a buscar afuera de su finca una solución que casi siempre está adentro; además de que las soluciones de afuera casi siempre implican incurrir en gastos.

Al mirar hacia adentro de su ganadería para identificar qué es lo que puede hacer para mejorar la producción ajustando ciertas prácticas que le ayuden a conseguir este mismo objetivo, podrá ser más eficiente en el uso de sus propios recursos incluso sin tener que hacer gasto alguno, o de haberlo, sería mínimo.

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Y esto es, porque la clave del negocio ganadero actual y hacia el futuro, no está ni en producir y vender más leche por cada vaca o kilos de carne por cada cabeza, ni tampoco en producir el mayor volumen a cualquier costo, y tal vez, tampoco está en vender un producto a un mayor precio, sobre todo por la tendencia histórica que desde hace décadas está muy bien identificado de que cada vez los insumos serán más caros mientras los precios de la leche y de la carne u otros productos de origen animal se van a quedar estancados o con tendencia a la baja por el aumento de la competencia, como consecuencia, entre otras cosas, del libre comercio pactado con otros países. Como es natural, a mayor oferta de producto, y mayor satisfacción o saturación del mercado que lo requiere, mas bajo será el precio por unidad. Y cada productor (como individuo) es muy poco lo que puede hacer para que el mercado le pague el precio que espera.

La verdadera clave del negocio está en producir al más bajo costo posible.

Esta es la única oportunidad real que todo productor tiene para ganar más, sobre todo porque en ello sí tienen absoluta influencia cada una de sus decisiones particulares. O sea, puede ser que el productor no influya mucho en cuál será el precio de lo que vende (eso lo va a determinar el mercado), pero sí que puede y debe influir en ¿Cuánto le va a costar la producción de lo que vende?. Si produce a un alto costo, más bajas serán las utilidades, y si produce a bajo costo, mayores utilidades obtendrá.

¡La verdadera clave del negocio está en producir al más bajo costo posible!… Si produce a un alto costo, más bajas serán las utilidades, y si produce a bajo costo, mayores utilidades obtendrá…

Y para producir barato, no se debe gastar en lo que no es estrictamente necesario para obtener una producción satisfactoria, e invertir solamente en lo que sí lo es. Y en tanto sea posible, hay que lograr la mayor producción por cada hectárea y no por cada vaca.

“Una producción eficiente y rentable es la de aquella ganadería que valiéndose de un aprovechamiento racional de los recursos disponibles dentro del mismo establecimiento productivo, logra obtener el mayor volumen de leche por hectárea o la mayor producción de kilos de carne por hectárea, al más bajo costo, sin que ello implique un detrimento en la calidad del producto final; así el ganadero vende más leche, o carne, o crías (o el producto que fuere) con menos costo, y es así como logra el mayor margen de utilidades siendo sostenible y sustentable”.

No se trata entonces de invertir en todo lo que se pueda comprar para producir más leche, sino al contrario, de anular la dependencia de insumos externos y así hacer cada vez más barata la producción de leche por cada litro producido o de carne por cada kilo producido (o del producto que fuese). O en otras palabras, no importa cuanta leche, carne, crías, huevos, peces, etc. venda y cuál sea el precio al que la vende, lo que importa es cuánto dinero queda en el bolsillo del productor después de deducir los gastos ineludibles.

Y eso sí, mucho cuidado! Enfatizo en que esto no significa que no haya que invertir en insumos, sino en no depender de ellos para poder lograr esa mayor producción por cada hectárea en uso ganadero con la que se proyecta la mayor rentabilidad.

En este sentido, se puede y se debe hacer una mejor observación del comportamiento de los animales destinados a la producción en su rutina diaria, valiéndose de las pautas que determina la Etología (ciencia que estudia la conducta de los animales).

Aunque no se crea, los animales mismos nos hablan en su propio lenguaje (conducta); y de nuestra capacidad de observación y entendimiento depende que podamos interpretar sus expresiones, actitudes, reacciones, etc. y así atenderlos, para poder satisfacer sus necesidades y brindarles el mayor confort y bienestar posible a todo nivel, de modo que ellos puedan a su vez lograr su mejor desempeño y nos den su mejor producción, en vez de querer estimularlos a punto de insumos.

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Es por eso que queremos, mediante este artículo aportar algunas pautas que le ayuden a cada productor a ser con cada nuevo día un mejor “etólogo de campo”.

Desde luego, es imposible proporcionar todas las pautas de la etología aplicada a la producción ganadera en una sola entrega. Por ahora vamos entonces a referirnos a un tema puntual, pero espectacularmente efectivo para ayudar a entender cómo es que de nuestro manejo y decisiones depende que podamos producir más leche, carne, crías (o lo que sea) y a más bajo costo, promoviendo un mejor desempeño en cada animal de forma natural, y que nos va a servir para adentrarnos en el maravilloso mundo de la etología del ganado doméstico mantenido a pastoreo.

El Efecto Serrucho

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En los años 40’s y 50’s, en Normandía (Francia), en la granja de producción de leche llamada “Le Talou” propiedad de la familia Voisin, entonces dirigida por el físico-químico André Marcel Voisin (mismo que más tarde se convirtiera en el fundador de las técnicas que hoy son en conjunto la cada vez más popular tecnología conocida ahora como el Pastoreo Racional Voisin o PRV), se hicieron las primeras observaciones sobre la conducta de los vacunos en pastoreo y el efecto de ello sobre la producción diaria de leche (no se contaba entonces con métodos sofisticados como los de hoy para medir la producción, pero se hacían las observaciones y anotaciones pertinentes), y que servirían para fundamentar el denominado “Efecto Serrucho”.

Siendo Voisin un hombre de laboratorio (por su profesión) y también de empresa (pues laboró en una fábrica de neumáticos estableciendo técnicas para optimizar la eficiencia de producción), y además por estar dedicado también al servicio militar, tenía por oficio, gusto y actitud personal, una forma meticulosa de trabajar, siendo muy observador y a la vez muy organizado. Al heredar la granja de la familia, sin haber participado en su infancia ni adolescencia ni juventud en los oficios de la misma, comenzó a establecer allí sus hábitos de llevar registros, medir, evaluar y controlar, pero sobre todo a tratar de imprimir sus conocimientos científicos al manejo de la granja en general.

Se le ocurrió a Voisin un día analizar con detenimiento los registros de producción de sus vacas lecheras. Para ello hizo una gráfica en un plano cartesiano con los datos de la producción diaria, y le llamó mucho la atención la “irregularidad” en la forma como la gráfica se iba trazando en este plano (Gráfico 1). Entonces, decidió hacer observaciones de campo y asociar el efecto de las decisiones de manejo de cada día con este gráfico.

Encontraría así Voisin lo siguiente: Cada vez que el ganado cambiaba de potrero, la producción de leche se incrementaba (son los picos que se forman en la gráfica 1), pero cuando no se hacía un cambio de potrero y el ganado permanecía por varios días en la misma parcela, la producción no continuaba en ascenso, sino al contrario, iba en descenso día tras día (contrapicos de la misma gráfica).

Desde luego, esto atrajo muchísimo más su atención y dedicó más tiempo y análisis al asunto, puesto que de inmediato pensaría que esto no era normal ni tampoco convenía para la economía de su negocio que la producción de leche no fuera estable.

Lo que Voisin vería entonces en la gráfica de producción diaria de leche en el plano cartesiano, era la figura que casi cualquier productor de leche conoce en la que durante el primer tercio de lactancia la producción está en ascenso y tan pronto se pasa del pico de lactancia, para el segundo y tercer tercio la producción ya va en descenso hasta el secado de las vacas, lo cual es apenas normal en su fisiología. Lo anormal y atractivo es que esa línea no era continua, sino que se formaba una figura con altibajos que a simple vista da la apariencia de una figura similar a la de un serrucho (figura dentada), parecida a la que se ilustra en la Gráfica 1.

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Gráfica N° 1. En la gráfica, los picos de producción son causados cada vez que el ganado es trasladado de potrero, mientras los contrapicos (descensos de producción que se dan inmediatamente después de cada pico) ocurren del segundo día de pastoreo en adelante mientras el ganado no es cambiado de potrero.

Cabe advertir, que antes que Voisin asumiera la dirección de su ganadería el pastoreo que hacían las vacas era continuo (hasta entonces casi ningún productor implementaba la rotación de pasturas en Europa). Así que en lo primero que trabajó Voisin fue en instalar un manejo rotacional del pastoreo en sus 130 hectáreas, y con tan solo este cambio logró aumentar en un tercio el número de animales y desde luego una mejoría importante en el volumen diario de leche para la venta. Tan significativo fue este cambio que atrajo la atención de un sinnúmero de productores de todos los continentes, y desde todas partes del mundo llegaban a su granja productores e investigadores a conocer su experiencia.

Es importante anotar esto, porque la gráfica del que luego se denominara el Efecto Serrucho no es fácil de percibir en las ganaderías de hoy, pero no porque no se dé el efecto serrucho como tal, sino porque este queda enmascarado, oculto, debido al uso de concentrados y de todos aquellos insumos que comentábamos al inicio del artículo, ya que todos estos estimulan la producción de leche y no dejan que se perciba mucho el cambio en la producción ocasionado por el cambio de potrero. Sin embargo, un ordeñador, e incluso, un buen ganadero de leche sabe muy bien que lo que Voisin identificó con el cambio de potrero ocurre en todas las lecherías del mundo con toda clase de animales productores de leche. Lo que ocurre es que para Voisin fue más “fácil” darse cuenta, porque su ganado no se suplementaba y toda la leche producida era a partir del pasto como única fuente de alimentación.

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Con los ganaderos que se dedican a otras actividades diferentes a la lechería, por ejemplo, criadores o engordadores de ganado (productores de carne en general), e incluso, los que trabajan con otras especies animales como ovinos, caprinos, porcinos, aves en pastoreo, etc. el caso es todavía más oculto, porque como lo que producen es músculo y no se puede saber a diario cuánto producen (solo se puede hacer el control de peso por frecuente, una vez al mes, y de ahí determinar la producción diaria), entonces el efecto serrucho es prácticamente invisible, pero también ocurre, y ocurre de manera prácticamente igual a como se da en la producción de leche.

Así pues, si un ganadero cualquiera quisiera hoy imitar el ejercicio de Voisin, tendría que hacerlo con el ganado de ordeño que no suplemente con concentrados y/o que no los esté estimulando con algún promotor de producción. Pero además, hay que advertir que para ver mejor el efecto serrucho hay que llevar a la gráfica los datos de la producción DIARIA, pues si hacemos una gráfica con los mismos datos pero solo tomando los de la producción semanal (por ejemplo), también queda oculto el efecto serrucho, como se puede observar en la Gráfica 2.

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Gráfica N° 2. La Curva N° 1 es la más común cuando se mide la producción solo 1 vez a la semana y además el ganado recibe suplementación y/o se estimula la producción con insumos u hormonas. La Curva N° 2 se elaboró con los mismos datos de la gráfica 1 para ganado sin suplementación (solo pastoreo), pero tomando en cuenta únicamente la producción de leche de 1 solo día a la semana cada 7 días.

Impacto del Efecto Serrucho en la economía del negocio ganadero

El aspecto más trascendental del efecto serrucho es su impacto en la producción del ganado, y en consecuencia, en los ingresos por venta de sus productos. Tal vez algún ganadero ya se había dado cuenta del efecto serrucho en las curvas de lactancia de sus vacas, pero, estoy seguro de que muy pocos le han sacado las cuentas, y es ahí donde este artículo pretende su mejor aporte.

Voisin llegó a establecer, con base en todo su trabajo en su ganadería, lo que hoy es conocido como “Las 4 Leyes Universales del Pastoreo Racional”. Estas tienen todo que ver con el Efecto Serrucho.

En ellas Voisin establece que el tiempo de ocupación de un potrero no debería ser nunca superior a 3 días. En gran medida esto se establece para evitar al ganado comer rebrotes y evitar un “efecto bonsái” (después escribiremos al respecto de este otro efecto). Pero también, y exactamente después de afirmar esto, indica Voisin que si el productor desea el máximo rendimiento de su ganado (sea cual fuere las especie animal que pastoreamos), entonces el tiempo de ocupación de cada potrero debería ser tan solo de 24 horas máximo (es decir, hacer un cambio DIARIO de potrero).

Por pura lógica, si el ganado cambia de potrero todos los días, y hemos tenido especial cuidado de conducir al ganado cada día al potrero que ya tiene su pasto en punto óptimo de cosecha (que es cuando estará en su momento de mayor valor nutricional), entonces el ganado todos los días va a recibir la mejor nutrición a base de pastura, y la producción de leche no tendría por qué ir en descenso, sino más bien, se lograría estabilidad en la producción y en consecuencia no tendría por qué ocurrir el Efecto Serrucho.

Pero, en contraposición, si un mismo grupo de vacas en pastoreo debe permanecer varios días en el mismo potrero, la calidad de alimento de cada día de pastoreo es diferente. La del primer día es la mejor, obviamente, porque no está pisada, ni orinada, ni defecada, y además entran a “descopar” las plantas (y es claro que el tercio superior de cada planta tiene más follaje, menos tallo, es más digestible y nutre más). Pero, del segundo día de pastoreo en adelante, la oferta de alimento es más baja, y la calidad es menor, con más tallo, menos follaje, menor digestibilidad, y menor nutrición, agravado por el efecto del pisoteo, y de las heces y orina que ya habrá en la pastura. Y aquí es cuando podemos entender, que la conducta de los animales se verá seriamente afectada y de forma negativa. Este llega a ser uno de los peores factores causantes de estrés en los animales, y hay que tener muy presente que toda situación de estrés en los animales se va a traducir en una desmejora de su desempeño y productividad.

La merma en la producción entonces será ineludible. Este es el momento en el que los pastores, o los ordeñadores, o los mismos ganaderos en el afán de mantener la misma producción (para poder vender la misma cantidad de leche y supuestamente no ver reducidos sus ingresos) acuden a los concentrados y demás estimulantes de producción, pero parece que no se dieran cuenta que no es que con ello con lo que van a ganar más dinero, porque por el contrario, van a incrementar sus gastos.

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Las cuentas hay que hacerlas así: ¿Cada cuánto cambia a su ganado de potrero? Supongamos que manejara 3 días de ocupación por potrero. Si de estos tres días, solo el primero están recibiendo la máxima calidad de alimento, y los otros dos días tienen una calidad de pasto menor, entonces su ganado tiene un ascenso en producción cada tres días, pero dos en descenso. O lo que es igual, por cada 3 días del año, el ganado un día da la leche que debería dar todos los días, pero los dos días restantes no lo hace. Esto significa que de los 365 días del año, solo aprox. 121 a 122 días producen lo que deben, pero en los 243 a 244 días restantes merman la producción. ¿Puede usted darse cuenta del impacto que esto tiene sobre la economía de su negocio?

Esto puede ser interpretado de muchas maneras, pero yo resalto tres:

La primera es, que usted tiene la mejor producción de sus vacas solo durante un 33% del año, pero sus vacas (o su ganado sea cual fuere su propósito de producción) merman la producción durante el 66 a 67% de los demás días del año (en otras palabras, usted solo vende la mejor cantidad de leche una tercera parte del año, y el resto del año vende menos, con lo cual está perdiendo dinero);

La segunda es, que si usted no cambia de potrero cada 3 días, sino cada 4 o 5, o 1 vez por semana, o más tiempo, entonces sus pérdidas deben ser mucho mayores que estas y por eso su ganadería no le da la rentabilidad que espera;

Y la tercera es, que para empeorar, usted debe estar gastando el dinero que no tiene, en cosas que no necesita y enriqueciendo las arcas de para quien su ganadería es un buen cliente pero a expensas de su propia economía, porque usted está buscando soluciones afuera (comprando insumos), cuando en realidad comienzan adentro (usando racionalmente sus recursos).

En conclusión, si bien en términos de fisiología de las pasturas Voisin indicó que el cambio de potrero se podría realizar cada tercer día, también el mismo fue enfático al indicar que lo más conveniente para el pasto, el suelo, el ganado, y sobre todo, para el productor y la economía de su negocio, es practicar el cambio diario de potrero. Desde luego, si además de eso, el ganado es dirigido todos los días al potrero que está en mejores condiciones tanto en oferta de cantidad como de calidad (punto óptimo de cosecha), la nutrición estará en su mejor nivel y también así se reportará la productividad. Si además le brindamos un medio ambiente confortable para el máximo bienestar de los animales, podremos esperar de ellos su mejor respuesta al manejo, y su mejor productividad. La inversión para lograr estos objetivos se enfoca principalmente en construir buenos cercos, un buen acueducto para el agua de bebida y reforestar paulatinamente los potreros, y cabe advertir que lo más importante de todo es invertir en una idónea capacitación de los empleados para que ellos se hagan conscientes de este tipo de situaciones, y aprendan a resolverlas de la manera más apropiada, para que puedan ayudarnos a obtener resultados eficaces.

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Para concluir, quisiera enfatizar en algunas cosas muy importantes:

  1. Si usted hace rotación de potreros, pero, no está consciente del efecto serrucho, puede estar perdiendo mucho dinero, por la cantidad de leche que está dejando de producir y vender, y por los gastos que está asumiendo en insumos en su afán de mantener estable la producción
  2. Si saca cuentas, usted encontrará que si no cambia al ganado de potrero todos los días, probablemente está produciendo entre un 30 y 50% menos leche, carne, crías, etc. de la que debería (y todavía puede ser más alto el valor)
  3. Hay que entender que el tamaño de cada potrero con relación al tamaño del grupo de animales que lo pastorea tiene un impacto directo sobre la conducta de los animales y sobre su desempeño productivo
  4. El tamaño de todos los potreros debe ser igual o muy aproximado (homogeneidad) porque usted no compra y vende ganado todos los días, así que la oferta de comida debe ser la misma todos los días
  5. El pastoreo en franjas no resuelve el problema. Debe usted entender que con el franjeo está obligando a su ganado a comer cualquier calidad de pasto a diario, pues el ganado tiene que comer la franja de pasto en el estado que esté y no siempre en el punto óptimo de cosecha
  6. No importa que usted ya maneje rotación de potreros o pastoreo en franjas, no dé por hecho que usted no tiene este problema, porque le aseguro que lo tiene, así que empiece por verificar sus registros de producción o en su defecto mida y registre la producción DIARIA, y luego haga cuentas de cuánta leche (o el producto que corresponda a su caso) está produciendo y cuánto más está dejando de producir

Mi deseo finalmente es que esta nota haya sido reveladora para usted como productor ganadero. Tal vez usted hace tiempo se venía preguntando por qué razón su ganadería es tan rentable como quisiera, y esto seguro que en muy buena medida aquí debió haber encontrado una muy buena explicación de lo que casi es seguro que también le está ocurriendo a usted en su propio negocio ganadero. La buena noticia es que, en parte, se resuelve con manejo. La mala es que lo perdido o dejado de producir en el pasado ya no se recupera, y que por cada día de más que se demore en decidir hacer un cambio radical en la forma como maneja su ganadería va a seguir incurriendo en pérdidas (y contabilice también como pérdida todo lo que ha dejado de producir).

Si se identifica usted con lo que he tratado de exponer y revelar en esta nota, le sugiero que ahora más que nunca comience a considerar aplicar un manejo racional del pastoreo en su ganadería, porque ningún otro método de producción diferente al PRV bien manejado le va a permitir salir de esa desafortunada situación.

Nos seguimos comunicando por esta vía en próximas publicaciones, porque tenemos muchísimo más para usted, en el propósito de contribuir cada día más a una mejor ganadería, en la cual usted como productor sea el principal beneficiado. Hasta pronto!

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About the Author Zoot. Esp. Michael Rua Franco

Zootecnista (Universidad de Antioquia) Especialista en Nutrición Animal (U.D.C.A.) Experto en Ganadería Racional/Ecológica