Herramientas para la Gerencia del Negocio Ganadero

 

Hoy es Viernes Ecológico/Ambiental en CEG Internacional. Día para plantear asuntos que nos motiven a la reflexión sobre nuestras prácticas ganaderas actuales, de cara a los retos ambientales (entre otros) que tendremos que afrontar cada uno de los ganaderos en todo el planeta, en términos de Sostenibilidad y Sustentabilidad.

…Y de pronto, llega un momento en el que a todo ganadero se le presenta el caso de que se percata que la economía de su negocio no marcha del todo bien, la producción ha mermado y los ingresos están en declive aunque todavía se cubren los gastos básicos pero no hay satisfacción con la rentabilidad pues el negocio no está dando buenos márgenes de ganancia y en las temporadas en que el clima arrecia en contra la rentabilidad es nula e incluso hay saldos rojos por momentos, y esto viene como consecuencia de que las pasturas no están en óptimas condiciones, el pasto que se sembró un tiempo atrás y que dio tan abundante y suculenta cosecha poco a poco fue perdiendo esas dos características y ya no es tan productivo, aparte de todo le cayeron plagas a algunos potreros y para completar parece que las malezas están ganando terreno. Y por si fuera poco, los precios de la carne y de la leche como siempre volátiles, por temporadas muy buenos, pero casi siempre insatisfactorios, completan la crítica situación.

Aun así, la ganadería se sostiene. Como no todos los potreros se siembran al mismo tiempo (pues la economía ganadera evidentemente no se presta para ello), entonces el problema de los potreros no es en todos, solo algunos (aunque casi siempre son mayoría). Los potreros recién sembrados, o con apenas un par de años de uso están bien “bonitos”, no hay ni un solo árbol, o tal vez si un par, pero lo que le gusta al ganadero, alardeando de que para ser ganadero hay que ser primero un muy buen agricultor, es ver el pasto bien verde, abundante y sin asomo alguno de ninguna otra planta que no se parezca a lo que se sembró, porque ¡ay si llega a aparecer alguna!, de inmediato hay que caerle con el matamalezas, porque no se puede perder la inversión en la siembra, que bien alta seguro si ha sido. Lo “maluco” es que todo esto empieza a tornarse un poco desesperante, porque mientras el ganadero está sembrando uno de esos potreros que ya no se ven como a él (o ella) le gusta, al mismo tiempo hay otros de los que ya se sembraron hace tiempo que vienen en retroceso, menguando.

Y es que si hubiere dinero suficiente para sacar todo el ganado, sembrar todos los potreros a la vez, y una vez listos para cosecha traer de nuevo el ganado, seguro lo harían, aunque fuese necesario tenerlo que hacer cada 5 a 10 años (tiempo promedio que dura una pastura de este tipo y bajo los métodos convencionales de pastoreo). Pero como no hay tanto capital, y hay que ir haciendo las cosas poco a poco, toca ir sembrando uno, dos o varios, pero pocos potreros al tiempo, con el anhelo que algún día toda la tierra de su propiedad se vea como a él (o ella) le gusta, cubierta de frondosas pasturas en monocultivo y cero malezas (con poquitos árboles).

Y resulta que a este ritmo, parece que se tristemente se podrían quedar como el popular Moisés de La Biblia, ilusionados con llegar al “paraíso”, pero dando vueltas por el desierto año a año, contemplando ese futuro desde la distancia pero por más que caminan hacia él pareciera que nunca le darán alcance. Gastan y gastan su dinero (escaso) en sembrar y sembrar, alquiler de arado o compra de su propia maquinaria y herramientas y mantenimiento de las mismas, combustibles, semilla, enmiendas, fertilizantes, plaguicidas, herbicidas, y mano de obra, todo muy caro (porque cada año sube el precio de los insumos y de los salarios y jornales). Como que a veces los ganaderos se dejan inflar el pecho con ínfulas de riqueza, pues parecieran dispuestos a esperar lo que sea necesario para acabar de sembrar sus potreros (lo que jamás va a ocurrir), y seguir gastando cuanto dinero sea necesario para lograr tal propósito (bolsillo roto porque no habrá quien frene tal gasto).

Quisiera ilustrar esto con un ejemplo, un poco sarcástico, pero es el que más se acomoda a esta situación (por favor, léase con el mismo respeto que lo estoy redactando, pues mi interés no es otro que ayudar precisamente a ese tipo de ganaderos a salir de tan frustrante situación): Seguro a todos en la vida nos ha tocado ver esos caninos que como locos se la pasan girando y girando tratando de alcanzar su cola con la boca, y por más vueltas que dan, nunca lo logran; ¿les ha tocado verlo?, ah pues así es este asunto del que hoy les estoy hablando; siembre y siembre, gaste y gaste, vueltas y vueltas, y nada que logramos ver la tierrita totalmente pastada. ¿Hasta cuándo lo soportarán?

Amigos, colegas, de corazón y con sinceridad se los digo: ¿acaso no se están dando cuenta de que están inmersos en un CIRCULO VISIOSO? Del cual, exceptuando que hagan un alto en el camino, revisen, hagan cuentas al detalle, evalúen costos por beneficios, diagnostiquen, reflexionen y replanteen, jamás van a poder salir de ahí, y por eso precisamente es que se llama CIRCULO VICIOSO.

Por favor observen en que lío tan tremendo se han metido:

Todo comenzó cuando un bosque natural fue talado completamente (ningún árbol, o muy pocos de ellos quedaron en pie). La razón de ello: convertir el bosque en un pastizal para poder ponerle ganado.

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Luego, para poder retirar toda la vegetación talada, prácticamente a cero costos, lo más fácil es prenderle fuego a todo hasta que quede literalmente reducido a cenizas.

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Ya habiendo “limpiado” el área completamente, habrá que romper el suelo, para oxigenarlo (pues al haberlo quemado el fuego consumió todo el oxígeno del suelo y este se compactó) y de paso para que quede suelto y facilitar la siembra. Entonces se pasó un arado.

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Una vez esté listo el suelo para la siembra se compró semilla mejorada, con seguridad de un pasto que jamás hemos visto en esas tierras, pero como es mejorado entonces es lo que queremos para poderle dar gusto al ganado y sobre todo darnos gusto a nosotros mismos de verlo comer este pasto. Entonces procedemos a colocar la semilla en este suelo preparado.

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La semilla, por ser mejorada, es más exigente en nutrición, entonces hubo que aplicar enmiendas minerales para corregir las deficiencias, de acuerdo con las recomendaciones agronómicas. Un poco de fósforo y calcio, entre otros, para corregir problemas de acidez del suelo y para que haya una buena fuente de nutrientes elementales para la germinación y desarrollo temprano. Ya con esto solo queda esperar que llueva para ver brotar las plantas germinadas.

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Pero, antes de que brote la semilla mejorada, aparecieron primero de nuevo las “malezas” y no podemos permitir que le ganen terreno a las pasturas sembradas o se pierde la inversión, entonces hay que aplicar venenos (herbicidas). Así le damos oportunidad al pasto de que se desarrolle y domine el terreno con su cobertura vegetal.

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Para ayudar al pasto a cubrir todas sus demandas nutricionales, además de haber aplicado enmiendas antes, en la medida que va creciendo hay que aplicar fertilizantes químicos de modo que se desarrolle vigoroso. Le daremos unos 3 o 4 meses de espera para que quede bien anclado al suelo.

urge-cambio-fertilizantes-cortesia-portafolioCortesía:Portafolio

Hasta que por fin logramos el objetivo, hemos establecido un “lindo” monocultivo de pasto, tal y como nos lo habíamos imaginado, tal y como nos gusta. Entonces, a ponerle ganado y a darse gusto.

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Comenzamos entonces el pastoreo. Dividimos el terreno en algunos potreros, y vamos rotando su uso. Ya nos dijeron que el pasto sembrado hay que cosecharlo cada tantos (¿?) días, de acuerdo con lo que las tradiciones indican (o lo que recomiendan las casas de semillas, a las que les compramos el pasto), y así mismo lo vamos ejecutando (con tiempos fijos de ocupación y reposo). Después de todo, esto no es tan difícil, ya desde antes sabemos cómo rotar potreros, lo hemos hecho casi toda la vida, lo seguiremos haciendo igual que siempre, ¡no hay como perderse en el camino ya conocido!

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Ya ha pasado un año, todavía se ve muy bien el potrero (al menos por arriba), solo que ya han comenzado a aparecer las “malezas”, y aunque les seguimos aplicando maleza, algunas se han tornado incontrolables. No hemos podido prestarles suficiente atención ya que los trabajadores siguen ocupados sembrando otros potreros (hasta que alcance el dinero).

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En las temporadas secas (o en el caso contrario, las inundaciones en terreno encharcables) no nos ha ido tan mal. Aunque todo el pasto se seca (porque no hay sombra ya que eliminamos la mayoría de los árboles), o se inunda si este fuese el caso (y no hay árboles suficientes para ayudar a drenar), pasto si tenemos, y el ganado se lo come seco (o inundado). Obviamente no alcanza para tantos animales como en la temporada fresca y de buena producción, nos ha tocado descargar un poco el terreno de ganado (vendemos ganado, o alquilamos potreros, o lo llevamos a otro lado mientras nos recuperamos, o les compramos comida como heno o ensilajes, etc.). Creemos que es normal que en el transcurso del año esto se presente, al fin y al cabo contra el clima no podemos hacer nada, y tratamos de acomodarnos como se pueda a la temporada de “vacas flacas”. Pero, ya cuando pasa la temporada seca (o inundada) el pasto se recupera muy bien, y volvemos a “las vacas gordas”.

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Ya pasaron dos años, los potreros están bien, pero ya no producen lo mismo que el primer año. Hemos notado que se han formado camas de residuos de pasto viejo que el ganado no come porque la recomendación es no hacer pastoreos a fondo, sino superficiales, dejando un buen remanente para el rebrote, y realmente no le hemos prestado mucha atención a eso, ya que según dicen eso es lo que permite que el pasto pueda rebrotar bien y crezca más rápido. También hemos observado que al parecer hay menos “matojos”, se notan cada vez más espacios vacíos o más grandes, entre una planta y otra (si se trata de pastos erectos y cespitosos), o hemos visto que los estolones más viejos se volvieron un tremendo colchón que no está permitiendo que la pastura se desarrolle desde abajo, crece solo un poco del colchón hacia arriba (si se trata de pastos rastreros). Sin duda, notamos que el pasto no está creciendo bien, cada vez produce menos, y siguen proliferando las “malezas”. Mientras tanto, seguimos sembrando otros potreros. De vez en cuando nos ha tocado aplicar gallinaza u otro tipo de abono orgánico, a ver si responde mejor el pasto. Al fin y al cabo, somos agricultores antes que ganaderos, y hay que ayudarle al pasto de vez en cuando con abonos.

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Ya han transcurrido 5 años, y los potreros producen la mitad o menos del pasto que producían antes. Si no les ponemos de vez en cuando un abono orgánico el pasto no crece mucho. Los espacios vacíos entre matas son ya bastante notorios. Las malezas han ganado terreno a pesar que les aplicamos herbicida cada vez que podemos. En las temporadas secas (o de inundaciones) nos está yendo mal mal, y ya no sabemos que más hacer, pues aunque pasan las temporadas críticas de escasez de comida, el pasto ya no se recupera igual que antes, más bien, se está dejando ganar de la malezas, y ya el dinero no alcanza para tanto herbicida. Seguimos sembrando otros potreros para tratar de compensar un poco, pero es cada vez más difícil invertir en siembras porque la ganadería no está dando la rentabilidad suficiente, si acaso alcanza para cubrir los gastos básicos. Algunos de los potreros que sembramos hace 5 años, ya tendré que resembrarlos porque redujeron mucho su productividad, pero como todavía hay otros que debo sembrar completos, ya no se a cuales darle prioridad, si resembrar los que sembré de antes o sembrar los que todavía no he hecho.

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Ya han transcurrido 10 años. Definitivamente tuve que pedir un préstamo en el banco para poder hacer más potreros, y rehacer algunos de los que hice hace 10 años que se llenaron de maleza y ya no tenían casi pasto. La carga animal por supuesto no es ahora la misma que hace 10 años, ya que ahora tengo menos pasto. Para poderle pagar al banco no he podido hacer más inversiones, y con lo que ingresa de nuestras ventas cubro los gastos de la ganadería y le pago al banco. Me preocupa que me siento como estancado, pues en vez de crecer he menguado un poco, la carga de ganado es la misma que traigo hace 5 años, y mientras recupero unos potreros hay otros que se deterioran.

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Análisis zootécnico de la situación anterior:

Lo voy a resumir en un párrafo y dos frases: “El modelo ganadero actual, que adoptamos por tradición de la generación anterior de ganadero, y que estos adoptaron de las multinacionales de maquinaria e insumos, es un modelo que en el entorno actual, y más aún, en lo que se viene a futuro, es erróneo y por consiguiente está en permanente crisis. Urge un cambio radical en el modelo actual de la ganadería”.

Ahora explicaré porque lo veo de esta manera, retomando el asunto del CÍRCULO VICIOSO

Hace unos años, en otras de mis publicaciones, yo escribía lo que en ese momento pensaba sobre la heredabilidad de la tradición ganadera, y solía decir que la mayoría de los ganaderos tenían un perjudicial arraigo a las tradiciones generacionales, es decir, yo decía que el hijo aprendió la ganadería que hacía su papá, su papá aprendió de la ganadería que hacía el abuelo, y el abuelo aprendió del bisabuelo, y así sucesivamente. Hoy, con más experiencia, y recogiendo voces y pensamientos de miles de ganaderos con los que interactuamos en las conferencias y cursos que impartimos año a año, lo pienso diferente.

Resulta que conecté dos cosas que antes no conectaba en mis relatos. En las conferencias y cursos, a modo de información, presento a los ganaderos un poco de la historia de cómo llegamos al modelo actual de la ganadería. En este contexto, les informo que el modelo actual no tiene ni siquiera 100 años de existencia, porque es un modelo que viene siendo impulsado por las multinacionales de insumos, y estas solamente surgieron como resultado de la revolución industrial y de la revolución verde, las cuales aparecen en la historia reciente de la humanidad, en años posteriores a la segunda guerra mundial. Y con esto me refiero, a que a mediados del siglo XX fue que se comenzaron a expandir los horizontes de la industria de la maquinaria agrícola y las herramientas de agricultura acondicionadas a los tractores, y junto con ello, la industria de los fertilizantes químicos, con la idea de intensificar los cultivos agrícolas (y al margen de estos, también el de pasturas). Más tarde, y como consecuencia de la acogida que tuvieron estos, emergió la industria de los venenos (plaguicidas, pesticidas, herbicidas, etc.), como una necesidad ante la proliferación de plagas (atraídas por el uso de fertilizantes químicos), y de paso, para erradicar plantas ajenas a las del cultivo de interés, para sacarle “máximo provecho” a cada metro cuadrado de cultivo. Y en la medida que todo esto se fue popularizando, aparecieron las casas de semillas de especies mejoradas, las cuales se supone que iban a ser más resistentes al medio de cultivo y las condiciones de ambiente, pero que en realidad lo que más interesaba a la industria es que fuesen más productivas y resistentes a los insumos que la industria de fertilizantes y venenos había desarrollado (y así han resultado en el mercado las especies transgénicas, que tímidamente se aproximan al mercado de gramíneas y leguminosas forrajeras, pero que todavía no son muy populares en este sector de la ganadería, o al menos no al nivel al que han llegado en la agricultura de cereales y granos, u hortalizas).

Como es apenas obvio, desde la época de la industrialización y expansión de la maquinaria e insumos por el planeta entero, solo han pasado unos 70 años (aprox.). Lo que significa que nuestros padres y abuelos han sido los que adoptaron el modelo de ganadería que hoy predomina en el mundo, pero en la época de los bisabuelos, y de estos para atrás, no existía tal cosa. El verdadero modelo tradicional de ganadería es aquel, que llegó hasta nuestros bisabuelos (siglo XIX para atrás), y es un modelo prácticamente relegado, olvidado, acabado. Surgió pues, desde nuestros abuelos, una nueva tradición, pero impresionantemente en menos de 100 años lograron hacernos desconocer el ganadería de la anterior tradición, que nunca dependió para nada de maquinarias, ni de insumos, ni de semillas mejoradas, ni de este agresivo comercio que nos domina en la actualidad.

Hago un paréntesis a la nota ecológica de hoy, para hacer un comentario al margen que de seguro nos hará reflexionar: [Tal vez muchos de ustedes que han heredado la ganadería recientemente testificaron, y/o han escuchado hablar a otros, sobre la próspera economía de los ganaderos de antaño, o sea, de nuestros bisabuelos para atrás… ¿No les parece demasiada coincidencia que hoy nos quejemos tanto de la economía ganadera, y que ya no sea tan próspera como cuando la hacían nuestros ascendentes? Me atrevo a pensar y a exponer mi pensamiento (más no podría afirmar por falta de “pruebas”) que el modelo de tecnificación de la agricultura, y junto a este el de la ganadería, posterior a la revolución industrial y verde, no ha beneficiado tanto a los ganaderos como se les hizo pensar a partir del siglo XX, mientras las industrias de maquinaria, herramientas agrícolas, e insumos, en menos de un centenar de años se ha posicionado como una de las más ricas y poderosas del planeta. Y supongo que algo de esto ha tenido que ver con que la ganadería de hoy sea menos próspera económicamente que la del pasado (no podemos descargar toda la culpabilidad en el modelo industrializado de ganadería como tal, pero en buena medida ha influido). Solo para que nos cuestionemos un poco al respecto] (cierro el paréntesis y retomo el tema del día).

Si nos fijamos bien, de nuestros bisabuelos para atrás hay 20 siglos de edad del planeta (posteriores a Jesucristo), y alrededor de 60 siglos más atrás, desde la época posterior a la gran inundación del planeta (lo que quedó después del arca de Noé) y su natural repoblamiento hasta la época de Cristo. Un total de 80 siglos, en los cuales la ganadería ha existido siempre como negocio (toda la vida han existido pastores y ganado, y de hecho, ha sido una de las principales actividades económicas en toda la historia), y siempre se mostró próspera, excepto, en el siglo presente.

¿Qué es entonces lo que ha ocurrido de diferente en el siglo presente para que cambiara tanto la economía ganadera? La respuesta está en el CIRCULO VICIOSO del modelo actual de la ganadería. Ya lo hemos ilustrado, pero agreguemos algunas otras especificaciones mediante este análisis zootécnico desde la perspectiva ecológica:

1.- Deforestación: Cuando talamos los bosques para convertirlos en pastizales, dejamos nuestras tierras desprotegidas. Las radiaciones solares penetran directo al suelo y a las pasturas causando mayor evaporación, resequedad y agrietamiento de los suelos, escorrentías y vientos que favorecen los procesos degradativos de los ecosistemas, etc. Además, causa la muerte y/o desplazamiento forzado de la fauna y flora.

2.- Incineración: Es la quema con fuego de la vegetación que se da por consecuencia de la previa deforestación, y con la quema viene la muerte de la fauna del suelo, y luego su compactación y agrietamiento. Un suelo compactado y agrietado necesitará intervención mecánica para poder ser cultivado.

3.- Erosión del suelo: Es el paso que le sigue a la incineración, y consiste en descompactar el suelo para reoxigenarlo y dejarlo lo suficientemente suelto como para que sea fácil incorporar las enmiendas minerales y sembrar las semillas mejoradas, además para que a estas les quede fácil desarrollar y anclar sus raíces. La erosión entonces se da porque primero el suelo quedó totalmente desprotegido (sin árboles), luego porque el arado dejó el suelo suelto y frágil, y todo esto facilita la erosión solar, también la erosión eólica (vientos que se llevan partículas de solo pulverizadas) y la erosión hídrica (escorrentías que lavan y/o arrastran el suelo suelto).

4.- Siembra de especies mejoradas: Al introducir especies foráneas, eliminando las nativas, se está obligando al ecosistema a un cambio súbito de su flora. La consecuencia de esto es que el ecosistema, que ya viene siendo desequilibrado por la deforestación, la incineración y la erosión, se le está desequilibrando todavía más eliminando su flora natural. Por obvia razón, un cambio en la flora implica también un cambio en la biocenosis, ya que junto con las nuevas especies llegan al ecosistema otros organismos vivos, varios de los cuales más tarde se convierten en plaga del mismo cultivo, junto con algunos de los nativos que no teniendo su propio nicho tendrán que convertir el monocultivo de pasto en su casa y alimento.

5.- Fertilización química: Si bien, las cenizas de toda la vegetación incinerada se convierte en minerales disponibles para el nuevo cultivo, lógicamente estas cenizas (y nutrientes) se agotan en un muy pronto plazo, lo cual explica el por qué los pastos son tan productivos después de una quema, pero en menos de un año empiezan a reducir progresivamente (o a veces súbitamente) su productividad. Los químicos tienen un impacto negativo sobre los suelos y sobre los cuerpos de agua, ya que al no ser un producto natural genera contaminación química, que a su vez causa toxicidad a los organismos vivos del suelo. Y una de las consideraciones más importantes está en que en la medida que más fertilizante artificial se use, esto causa un feedback negativo sobre la fertilidad natural del mismo suelo (a mayor cantidad de químico en el suelo, mayor muerte de fauna, y menor capacidad de humificar y conformar materia orgánica), así que el suelo y las plantas que en él se cultiven, se torna dependiente de los aportes de nutrientes que obtiene de los fertilizantes sintéticos; mientras tanto, un suelo fertilizado con químicos se acidifica (pH más bajo), lo que favorece que el aluminio predomine y bloquee la disponibilidad de los demás minerales, que es lo que hace que en suelos ácidos las plantas tengan poco o nulo desarrollo (acentuando la necesidad de mantener constante la fertilización química, o de lo contrario el cultivo será poco productivo). Y como si esto fuera poco, la aplicación de fertilizantes químicos interfiere en la proteosíntesis natural de las plantas (significa que durante la fotosíntesis usan el nitrógeno del fertilizante y no el del suelo, que en todo caso ya está reducido), en cambio favorecen la proteólisis (destrucción de la proteína) debilitando así su resistencia a posibles “plagas” que además, debido a la solubilidad del nitrógeno sintético en la planta son atraídos a ella insectos “chupadores”.

6.- Encalamiento: La cal agrícola se usa como neutralizador de la acidez del suelo, sin embargo, este “remedio” al mismo tiempo genera otra “enfermedad”, y es que la cal por sus características tiene un efecto desinfectante, lo que significa que mientras corrige acidez mata bacterias y otros organismos vivos del suelo, tornándolo todavía más dependiente de la nutrición sintética.

7.- Venenos: Como se advirtió, la fertilización química atrae insectos que se convierten en plaga del cultivo, así que habrá que controlarlos aplicando plaguicidas. De otro lado, los suelos en ecosistemas desequilibrados siempre se van a defender a través de su vegetación nativa, por esto es que cuando se quema la vegetación casi que lo primero que sale son las plantas nativas (a las que el ganadero le llama malezas), entonces para controlarlas viene el uso de herbicidas.

8.- Malos hábitos de pastoreo: Las prácticas incorrectas de pastoreo, que no respetan los procesos fisiológicos propios de la pastura, en especial el mal manejo de los tiempos de ocupación del potrero y reposo de la pastura, al obligar al ganado a comer el pasto siempre a la misma edad y hacer que el ganado sobrepastoree (consumo del rebrote), va causando un mal desempeño de la planta que va perdiendo condiciones y va cediendo terreno ante las plantas nativas, motivando al uso de herbicidas también. Estos venenos también empobrecen el suelo de vida, causan reducción de su fertilidad natural, y siguen acentuando todavía más la necesidad de los nutrientes sintéticos para el cultivo. Otro mal hábito de pastoreo está en dejar que se forme el colchón de pasto, perdiendo parte de su aprovechamiento, y a la vez sirviendo de nicho para la reproducción de parásitos de las pasturas y del ganado mismo. Esto conlleva al uso de plaguicidas y de antibióticos o antiparasitarios. Y en la medida que la pastura se va degradando también conllevará al uso de herbicidas.

9.- Antibióticos y antiparasitarios del ganado: Ya habíamos compartido antes una nota dedicada exclusivamente a este tema. En síntesis, los antibióticos y/o antiparasitarios que nos hemos acostumbrado a usar en la ganadería dejan residuos en la orina y heces de los animales, y cuando caen al suelo causan esterilidad del mismo, así luego se reduce la productividad del cultivo y a mediano y largo plazo se va favoreciendo la degradación del suelo y de la pastura.

Como podemos darnos cuenta, este listado es una cadena cíclica (una cosa lleva a la otra). Deforestar nos conduce a incinerar, luego a arar el suelo dejándolo completamente erosionable. Luego viene la siembra de especies mejoradas que nos conduce a usar enmiendas minerales (estas no son malas en sí mismas pero igual implican hacer gastos), pero las semillas mejoradas si causan abrupta transformación de la flora estableciendo monocultivos muy frágiles, exigirán una mayor nutrición que conlleva al uso de fertilizantes químicos que atraerán plagas, y para combatir las plagas viene el uso de plaguicidas (venenos), y para impedir que otras plantas le ganen en competencia el ganadero se vuelve esclavo del uso de herbicidas (más venenos). Cuando ya tiene la pastura establecida lleva a cabo sistemas de pastoreo que no respetan el cultivo y facilita su degradación, no se garantiza la perdurabilidad de la pastura y el ganado no se nutre correctamente. Cuando ya las pasturas han cedido terreno ante las plantas nativas, y en el concepto de que lo nativo es maleza, si ya el ganadero se cansa de usar herbicidas, toma la decisión radical de rehacer el potrero, y así reinicia el ciclo, que por supuesto se repetirá indefinidamente, y así es como está atrapado en un CIRCULO VICIOSO.

Como es de suponer, prácticas como la deforestación, la incineración de materia vegetal, la aplicación de arados que facilitan los procesos erosivos del suelo y más tarde también de los cultivos, el reemplazo de la vegetación nativa por especies foráneas (semillas mejoradas), la aplicación de fertilizantes de síntesis química, de plaguicidas y de herbicidas, y las malas prácticas o malos hábitos en el manejo del pastoreo, entre otras cosas, implican evidentes riesgos ambientales. Estas ganaderías no reciclan los Gases con Efecto Invernadero (GEI) que produce el ganado por naturaleza, al contrario, un suelo y un pasto mal manejados son también emisores de carbono a la atmósfera al estar desequilibrado el ciclo de fotosíntesis/respiración (mayor respiración y menor fotosíntesis), y por el hecho de haber establecido praderas sin árboles, por lo tanto, el modelo actual de ganadería, que se supone es un modelo tecnificado, basado en la agricultura intensiva de especies mejoradas, al mismo tiempo se ha convertido en una ganadería que contamina el planeta, no solo por emitir gases, sino porque no los recicla, y los químicos y/o los venenos contaminan suelo, agua y hasta los alimentos de consumo humano que la ganadería produce. No se puede considerar entonces que este será el modelo que garantice a futuro la seguridad alimentaria mundial.

Por último, es un modelo antipróspero para el ganadero. Ya queda en evidencia que no será próspero en materia de productividad agrícola en cuanto al cultivo de pastos y forrajes se refiere. Pero voy a tocar dos aspectos más, someramente. Uno de ellos es, que económicamente este modelo de ganadería es insostenible. Los costos de los insumos cada vez más caros, y el modelo actual de ganadería volviéndose cada vez más dependiente de ellos, hacen que el ganadero tenga que estar efectuando gastos indefinidamente (como cuando la bolsa de dinero está agujerada y no nos percatamos que se nos está perdiendo). Los proveedores de insumos están felices de que haya tantos clientes invirtiendo en su negocio tan próspero, pero el productor está cada vez más pobre. El otro aspecto tiene que ver con otra reflexión que planteo, y es que si nos damos a la tarea de evaluar este modelo que se supone es el de mayor productividad por su nivel de tecnificación, en realidad no ha permitido que la ganadería evolucione, las cargas animales en este modelo son generalizadamente muy bajas (si alguna ganadería con este modelo llega a 3 cabezas/Ha se considera exageradamente alto, pues la mayoría están por debajo de 2 cabezas/Ha y todavía un sinfín de ganaderías ni siquiera llegan a 1 cabezas por hectárea sino lo contrario, requieren de 2, 3, 4 o más hectáreas por cabeza), aun cuando se practica la rotación de praderas pero no se aplican criterios bien entendidos y asimilados de pastoreo racional.

Aunque este que presento es apenas un análisis somero (me gustaría ser muchísimo más detallado pero se tornaría muy largo y pesado de leer y asimilar), espero haber podido ser lo suficientemente ilustrativo sobre el planteamiento del círculo vicioso, y el por qué estoy tan seguro al afirmar que con este modelo los ganaderos no han prosperado ni van a prosperar. El Cambio Climático es una innegable realidad (a pesar de lo controversial que todavía es), y los retos ambientales que tendrá que afrontar la ganadería en los próximos años deben ser suficiente motivo para hacernos reflexionar sobre si cuál será el modelo de producción que nos faculte para hacer frente firme a los retos ambientales que se vienen, y al mismo tiempo los de productividad y rentabilidad del negocio ganadero en cada una de las unidades de producción, al tiempo que debemos ser capaces de satisfacer la demanda mundial de alimentos con la calidad más óptima posible, de otro modo no podríamos hablar de Seguridad Alimentaria.

Concluyo la nota tal y como esta comenzó, reafirmando la opinión de que: “El modelo de ganadería actual es un modelo de ganadería en permanente crisis (al menos para el productor), ya que a pesar de invertir en su tecnificación no genera rentabilidad suficiente, no produce a su máxima capacidad, contamina el planeta, coloca en el mercado de consumo humano alimentos contaminados con residuos de químicos, venenos y antibióticos (entre otras cosas), y se torna cada año más insostenible, además de que no le da al productor las facultades necesarias para poder afrontar los retos económicos, ecológicos y hasta sociales que vienen a futuro.

Por esto no me canso de insistir en que: Urge un cambio radical en el modelo de ganadería actual. Y termino parafraseando (o tal vez adaptando) una célebre frase del honorable científico y pensador Albert Einstein: “Tenemos que estar muy locos para creer que mañana estaremos mejor, si sigo haciendo las cosas de la misma manera que las he venido haciendo siempre”. Definitivamente urge un cambio!

Feliz fin de semana para tod@s nuestr@s amig@s, colegas y lectores de nuestras publicaciones. No se olviden de comentar esta publicación, sus opiniones son bastante importantes, y por favor compartan la nota en sus redes sociales o envíenla por correo a sus amigos ganaderos en el mundo. Dios les bendiga y hasta pronto!

About the Author Zoot. Esp. Michael Rua Franco

Zootecnista (Universidad de Antioquia) Especialista en Nutrición Animal (U.D.C.A.) Experto en Ganadería Racional/Ecológica

6 comentarios

    1. Estimado Gerogilio,

      Esa es la pregunta del “millón de dólares”. La respuesta no cabe (me refiero a lo extensa que sería) en un chat como este. La ganadería será más rentable mientras mayor sea el volumen de producto y menores sean los costos y gastos. Por eso promovemos una tecnología como SPRV (Silvo Pastoreo Racional Voisin), ya que nos permite conseguir exactamente esos dos propósitos: llevar la carga animal al máximo, para obtener el mayor volumen de producto por hectárea al año, y llevar los gastos al mínimo eliminando el uso de insumos que no son indispensables y que el mismo sistema los aporta. A parte, se torna sustentable en el momento en que dejamos de contaminar el planeta, y pasamos a contribuir con su recuperación.

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  1. Buenos dias, Michael, son muy atinados— Ojala dios nos iluminara a todos para que apliquemos todos esos conocimientos que nos estas trasmitiendo— y ciertos tus escritos, Invito a los ganaderos que apliquen el PRV.
    Aunque sea poco a poco en pequena escala hasta que nuestras fincas sean 100 % PRV. Thanks again.

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    1. Es viable hacerlo progresivamente, siempre y cuando haya una planificación previa que permita visualizar no el punto inicial solamente, sino de anticipado también, y mucho más importante aún, el destino final. El que sabe para donde va, llegará sin titubeos.

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