Hoy es Viernes de Ecología en CEG Internacional, y hablaré de los GEI (Gases con Efecto Invernadero) que se producen en las granjas agropecuarias, en especial con animales de pastoreo y entre ellos destacándose los rumiantes, expresando algunas opiniones personales sobre la situación actual de la ganadería vista como el principal contribuyente a la contaminación atmosférica, el calentamiento global y el cambio climático…

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En el año 2006, la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) presentó públicamente un informe como resultado de sus investigaciones acerca de cómo participa la “industria de la ganadería” en la Contaminación Ambiental del Planeta. A partir de este momento la ganadería mundial no ha podido ser vista nunca más de la misma manera, estamos desde entonces en “el ojo del huracán”, porque tras varios años de investigación se concluyó que la actividad ganadera en pleno sobrepasó a todas las demás fuentes de contaminación, instalándose en el muy indigno y deshonroso primer lugar del ranking de las principales causas de contaminación del planeta y en consecuencia la que más aporta al calentamiento global.

Han pasado poco más de 10 años desde que se reveló esta situación, y honestamente no se han percibido compromisos contundentes y masivos de los gobiernos de los diferentes países para ejecutar serios y eficaces programas de mitigación apoyando al productor ganadero para la apropiación de tecnologías de producción respetuosas y solidarias con el ambiente (porque existen pero carecen de respaldo estatal, e incluso, en muchos casos las desconocen), y la mayoría de los productores ganaderos en el planeta por su parte parece que todavía no dimensionan la magnitud de este problema y tampoco se muestras conscientes y proactivos para emprender acciones desde sus granjas en lo particular que los distingan como ganaderos sustentables para demostrar aunque sea desde sus individualidades que otra forma de ganadería no contaminante es posible y que si hubiese respaldo estatal, inclusive la ganadería podría ser herramienta y estrategia para descontaminar la atmósfera, reciclando los GEI que esta emite y un poco de los que emiten otros sectores.

La ganadería entonces puede y debe llegar a ser el “pulmón” más eficaz del planeta, incluso, más que los bosques o reservas naturales, pero esto demanda compromiso de los gobiernos de cada país para trabajar en esto de la mano con el productor.

balance-gei-sprv-cortesia-carderCortesía: Carder

La ganadería entonces puede y debe llegar a ser el “pulmón” más eficaz del planeta, incluso, más que los bosques o reservas naturales, pero esto demanda compromiso de los gobiernos de cada país para trabajar en esto de la mano con el productor.

 

Quiero ayudarles a entender un poco mejor este asunto:

¿Por qué se dice que el ganado contamina el planeta?

Los rumiantes (vacunos, búfalos, ovinos, caprinos, cérvidos y jiráfidos) son animales cuyo estómago no es un solo compartimento como el que tenemos los humanos, sino que está repartido en dos, tres o cuatro cámaras bien diferenciadas, lo cual les permite procesar como ninguna otra especie animal los alimentos ricos en fibra, siendo las gramíneas y vegetales forrajeros su base principal de alimentación. Y para decirlo de una forma concreta y resumida, los animales rumiantes no se nutren de los forrajes de forma directa, necesitan intermediarios que los proceses primero por ellos y a su vez estos produzcan nuevos nutrientes que son los que el animal rumiante absorbe al torrente sanguíneo a través de las paredes de su estómago e intestino para nutrirse de ellos. Estos organismos vivos intermediarios habitan en el estómago del rumiante y básicamente son de tamaño microscópico, por lo que se les denomina como microorganismos ruminales, que específicamente son bacterias, hongos y protozoos.

Estos microorganismos ruminales son los que realmente digieren los forrajes fibrosos, extraen de ellos el nitrógeno (precursor de la proteína), los azúcares y almidones, los minerales, las vitaminas, las grasas, etc. a través del proceso conocido como Fermentación Ruminal. Como producto de este proceso fermentativo, se generan gases, principalmente metano (CH4), y óxido nitroso (N2O), los cuales son un desecho de la digestión y por lo tanto el animal necesita evacuarlos (si no lo hace puede morir a causa de un síndrome llamado timpanismo), de ahí que acuda al eructo y las flatulencias para poder deshacerse de ellos. Además, están también los desechos habituales que son la orina y las heces, que una vez salen del cuerpo del animal, si no hay un entorno ambiental adecuado, a partir de estos también se derivan a la atmósfera metano y óxido nitroso.

balance-gei-gases-cortesia-inta-argCortesía: INTA Argentina

 

En este punto es importante advertir, que mientras más soluble (fermentable) sea la dieta proporcionada al ganado para su nutrición, mayor será la cantidad de gases producidos durante el proceso fermentativo y por tanto, mayor será la emisión de gases potencialmente contaminantes de la atmósfera. Así como mientras menos soluble o fermentable sea la dieta (mayor participación de gramíneas y especies forrajeras en general), menor será la producción de gases y menor también sus emisiones. De ahí la importancia de realizar un manejo holístico de la ganadería, prefiriendo siempre los sistemas de producción basados en el Pastoreo Racional y su integración con la Agroforestería, proveyendo al ganado en cada potrero una dieta rica en pastos y forrajes arbustivos y/o arbóreos de ramoneo, lo cual no solo contribuirá con menores emisiones de gases a la atmósfera de cada ecosistema de ganadería, sino a la vez, con una mayor tasa de secuestro y/o reciclaje de los gases emitidos.

Resulta ser que el metano (CH4) y el óxido nitroso (N2O) son, en su orden, los dos gases más potentes para la contaminación ambiental y el deterioro de la capa de ozono, muy superior al efecto de contaminación del dióxido de carbono emitido por las industrias y los medios de transporte (que están justo en el segundo lugar del ranking de las principales fuentes de contaminación). Sin embargo, es importante decir las cosas como realmente son, y no como las han querido hacer ver ciertos ecologistas que sacando la información de contexto quieren satanizar la ganadería.

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Los rumiantes existen en el planeta desde el sexto día de su creación (versión para los creyentes en Dios). Es decir, los rumiantes no aparecieron en el mundo en el siglo pasado, estos existen desde que el planeta se desarrolló, o sea que, existen desde el origen de los tiempos. Siempre se han alimentado de vegetales en su medio natural, y siempre han emitido gases a la atmósfera. Pero solo fue hasta el año 2006 que FAO alertó al mundo con su informe (desde luego FAO no lo hizo para satanizar la ganadería, de eso se encargaron después los veganos, vegetarianos y ecologistas extremos).

Con lo anterior lo que quiero decir, es que el ganado NO contamina el planeta solo por el hecho de emitir los gases que produce en su organismo. Para que estos se tornen contaminantes es porque su poseedor ha alterado el ecosistema donde los cría, a tal punto que este ecosistema pierde del todo su capacidad para reciclar los gases que producen sus animales, y ahí es cuando estos se van a la atmósfera a causar los daños de los que se les acusa. Entonces, concretamente, no son los gases por sí mismos los que contaminan, son los modelos de producción extensivos, deforestados, desprotegidos, erosionados con mecanización (arado) de los suelos, sometidos a prácticas agrícolas contaminantes y degenerativas del suelo y del ecosistema en general.

balance-gei-ganado-en-potrero-degradado-cortesia-asocebuCortesía: Asocebú Colombia
balance-gei-ganado-en-potrero-lodoso-cortesia-bm-editoresCortesía: BM Editores México
balance-gei-comederos-en-potrero-cortesia-la-prensa-nicCortesía: La Prensa (Nicaragua)

“…el ganado NO contamina el planeta solo por el hecho de emitir los gases que produce en su organismo”… son los modelos de producción extensivos, deforestados, desprotegidos, erosionados con mecanización (arado) de los suelos, sometidos a prácticas agrícolas contaminantes y degenerativas del suelo y del ecosistema en general…

 

¿Cómo llegó la ganadería a convertirse en la principal causa de contaminación del planeta?

Quien haya leído bien el informe de FAO, y no haya sacado ciertos apartes del contexto del mismo a su acomodo particular, sabe muy bien que en el mismo informe se explica exactamente cuáles fueron los factores o variables considerados para la investigación.

El informe de FAO es extenso, pero extractaré para esta nota una de las conclusiones que he podido obtener de allí: Si los investigadores a cargo del estudio para FAO se hubiesen limitado a cuantificar exclusivamente los gases que emiten los animales de producción en las ganaderías sin incluir ninguna otra variable, estoy completamente seguro de que no hubiese entrado la ganadería ni entre las primeras 10 causas o fuentes más importantes de contaminación. No estaríamos ocupando el primer lugar de tan deshonroso ranking, y tampoco estaríamos “en el ojo del huracán”. Y esto lo afirmo, entre otras cosas, porque me gradué como especialista en Nutrición Animal y siempre lo he aplicado en especial a la nutrición de rumiantes, y porque mi área de experticia profesional a parte de la nutrición está en la ganadería ecológica, y hasta porque uno de mis roles profesionales consiste en prestar servicios de consultoría en ganadería sustentable (lo he prestado para el Banco Interamericano de Desarrollo –BID–, para el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo –PNUD–, y para el Organismo Nacional de Acreditación de Colombia –ONAC–). Creo contar con el conocimiento y la experiencia profesional suficientes para poder afirmarlo con tanta seguridad.

Así pues, lo que realmente nos instaló en el primer lugar de la lista de los principales causantes de la contaminación mundial fue que los investigadores más allá de cuantificar la emisión directa de gases contaminantes que hacen los rumiantes, decidieron cuantificar también las emisiones colaterales, es decir, las que se derivan del uso de maquinaria agrícola, el consumo de combustibles, el uso irracional de las fuentes de agua y la contaminación de los efluentes con desechos de la ganadería, y por supuesto, todo aquello que causa degradación del suelo como por ejemplo la deforestación de los campos para el establecimiento de monocultivos de pastos, los arados, el uso de químicos de síntesis para la fertilización de cultivos, el uso de pesticidas y/o herbicidas, los sistemas de riego, el desaforado consumo de agua para producir leche o carne, el altísimo gasto de energía, etc.

 

Pero, tal vez la parte más sensible del informe, es el magno consumo de alimentos balanceados los cuales provienen del cultivo intensivo de granos y cereales, los cuales a su vez implican sus propias emisiones contaminantes, que de hecho, según se presume a partir de las cifras del informe, son las que elevan trascendentalmente los niveles de contaminación ambiental, puesto que este cultivo de granos y cereales ha implicado la deforestación (y aún la desertificación) de grandes áreas de cultivo en diferentes partes del mundo, entre ellas por ejemplo, extensas áreas de España o de Estados Unidos, Argentina, Paraguay, Uruguay, Bolivia y sobre todo, de Brasil, países donde se ha talado la selva tropical y subtropical de América (uno de los principales pulmones del planeta) y/o se han deteriorado extensas áreas de ecosistemas nativos por convertirlos en áreas de cultivo. Se sabe que entre un 60 y 80% de los granos, cereales y demás cultivos agrícolas que se realizan en estas regiones se destinan para alimentar los animales de granja: vacunos lecheros, vacunos de carne, ovinos y caprinos de leche, carne y lana, y también se incluyó en la investigación de FAO el impacto de los consumos de balanceado de las granjas porcícolas y avícolas. Es decir, no solo se tienen en cuenta los efectos de contaminación de los bovinos, sino también de ovinocaprinos, cerdos y aves.

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Y no quiero caer en el típico error humano de desplazar culpas. He testificado como algunos colegas profesionales, y sobre todo productores ganaderos, intentan sacar en limpio la ganadería en pastoreo y culpar exclusivamente a los ganaderos de feedlots o estabulados. Por lo que a mí me parece, ahí están errando, no es para nada lo correcto. Si queremos comenzar a estar bien, debemos ponernos de acuerdo en lo que está mal, pues en caso contrario no podremos corregir.

Los humanos hemos traído esta mala herencia desde los tiempos primitivos. Cuando Adán y Eva cayeron en el pecado original, y Dios fue a pedirles rendición de cuentas, requirió Dios a Adán primero que todo para que le diese una explicación (Adán era el principal responsable del Jardín de Edén por encargo de Dios su propietario), pero este no asumió su responsabilidad y desplazó su culpabilidad en Eva, y esta a su vez tampoco asumió su responsabilidad y la desplazó en la serpiente (el diablo) y esta la desplazó a Dios y de retorno también a los humanos. Así somos hasta el día de hoy, y los ganaderos no son la excepción, pues no queremos aceptar los errores que venimos cometiendo en nuestras prácticas ganaderas, y nuestros incorrectos sistemas de pastoreo, y optamos equivocadamente por desplazar la culpa hacia los que estabulan ganado como si ellos fueran los únicos culpables e intentando “sacarnos en limpio”. Esto es absolutamente incorrecto. Los ganaderos de pastoreo son tan culpables de la contaminación ambiental como los de feedlot, cuando sus prácticas de pastoreo no están alineadas con un manejo racional y sustentable.

Como es apenas lógico, al hacer el cálculo de la sumatoria de emisiones contaminantes de las granjas agropecuarias contabilizando los gases producidos por los animales rumiantes, y los de las granjas avícolas y porcícolas, y los gases generados a partir de los combustibles tanto de los medios de transporte usados en dichas granjas, como los de la maquinaria agrícola y otros equipos, la degradación y desertización de suelo como consecuencia de los manejos convencionales, no solo de las granjas como tal sino de las grandes extensiones de tierra cultivadas para producir las materias primas con las que se fabrican los alimentos balanceados, incluyendo emisiones de las granjas de producción animal de todo tipo en sistemas confinados y también de las ganaderías a pastoreo, y en general todo aquello que directa o indirectamente contribuye desde las ganaderías a la contaminación ambiental, es absolutamente predecible que la ganadería sea culpada como el mayor contaminante ambiental del planeta. Así es como realmente se llegó a esta conclusión.

Los ganaderos de pastoreo son tan culpables de la contaminación ambiental como los de feedlot

¿Todas las ganaderías contaminan el planeta?

La respuesta es un rotundo NO. Pero el informe de FAO no estableció este diferenciamiento. Creo que en eso también se han equivocado los investigadores que estuvieron a cargo del estudio, porque sus resultados señalan a la ganadería en general aun cuando ellos deben saber que el problema no es en sí mismo del ganado (animales domésticos con los que se producen alimentos para consumo humano), sino de las tecnologías implementadas por parte de cada productor, que ciertamente son las que determinan el grado de emisión de gases y su efecto contaminante, ya que así como hay modelos o sistemas de producción que no tienen capacidad suficiente para reciclar los GEI, también hay otros modelos o sistemas de producción que no solo reciclan los gases que emiten los rebaños que los integran sino que además pueden tienen capacidad de capturar un poco más y así contribuir a la descontaminación del planeta, y esto lo han venido demostrando otros investigadores.

 

Conclusiones

Finalizo entonces esta nota indicando que tecnologías modernas en el marco de la Ganadería Racional como el Silvo Pastoreo Racional Voisin (SPRV), la Ganadería Holística, la Ganadería Regenerativa, la Permacultura, la Producción de Alimentos Orgánicos (Ganadería y Agricultura Biológicas o Ecológicas), y similares, en las cuales en vez de deteriorar los ecosistemas ganaderos y/o agrícolas se trabaja a todo nivel para su recuperación y reactivación, trayendo como resultado la Neutralidad en la Emisión de los GEI, y aún, un balance con saldo a favor que contribuye con la descontaminación del planeta, son los modelos y/o sistemas de producción llamados a reivindicar el presente y futuro de la ganadería mundial, y por lo mismo, las que merecen el máximo de atención por parte de las entidades que lideran en el ámbito mundial la lucha contra el efecto invernadero, el calentamiento global y el cambio climático, y sobre todo, de los gobiernos de cada país en el planeta que deben como mínimo darse a la tarea de conocer estas metodologías a fondo, y contemplar la posibilidad de apropiarlas como parte de sus estrategias de conversión y desarrollo rural hacia la ganadería y agricultura sustentables y rentables.

Las directrices para los países en esta materia ya fueron trazadas por ONU/FAO y se han denominado las NAMA (Acciones Nacionalmente Apropiadas para la Mitigación del Cambio Climático), y en lo que respecta a la producción de alimentos de origen animal se han denominado como las NAMA Ganadería, de las cuales hoy día Costa Rica es pionero en su implementación como programa nacional desde el año 2014, y actualmente está en su fase piloto con 98 ganaderías del país proyectándose a replicar el piloto en aprox. 2.000 ganaderías en sus siguientes etapas de ejecución, programa liderado por el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) apoyados en la Corporación Ganadera (CORFOGA), con respaldo del PNUD y otras entidades. Probablemente este ejemplo que ha dado Costa Rica al ser proactivo en poner en marcha las NAMA Ganadería, digno de imitar por parte de cualquier país, estimuló al Ministerio de Medio Ambiente de Colombia para emprender acciones a partir del año 2016 para apropiar también las NAMA Ganadería en Colombia, y estoy más que seguro que poco a poco, más temprano que tarde, otros países irán siguiendo el ejemplo de Costa Rica y Colombia en la lucha contra el Cambio Climático, trabajando de la mano con los ganaderos para desde las tierras destinadas a este uso emprender el camino hacia la sustentabilidad de esta actividad, del sector pecuario y/o del agro en general, por el bien de la humanidad.

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A los profesionales que integramos el Equipo CEG Internacional nos produce un inmenso placer poder contribuir al logro de estos valiosos propósitos, aportando capacitación, asesoría y consultoría a los productores ganaderos directamente y/o a través de las entidades que los aglomeran o agremian, y hasta de los entes de gobierno local o nacional en los países que nos han brindado la oportunidad de trabajar con ellos y sus productores primarios. Y lo seguiremos haciendo hasta que Dios nos lo permita!

Aprovecho para agradecer a todos los productores ganaderos de América y del mundo que han confiado en nuestro trabajo, y nos han hecho parte de su equipo empresarial para el desarrollo de proyectos de Ganadería Racional en sus propiedades, así como para todas las entidades que nos han invitado también a trabajar junto a ellas por el progreso de los productores de sus países…

Gracias por los comentarios u opiniones que deseen compartir con nosotros a continuación respecto a este tema, y/o por compartir esta nota con sus colegas ganaderos y/o conocidos con interés en este sector productivo de la ganadería de producción de alimentos para consumo humano. Hasta pronto!

About the Author Zoot. Esp. Michael Rua Franco

Zootecnista (Universidad de Antioquia) Especialista en Nutrición Animal (U.D.C.A.) Experto en Ganadería Racional/Ecológica

2 comentarios

    1. Todavía están en etapa de planeación, no hay aún convocatorias para su entrada en operación. La divulgación será de carácter oficial, ya que está en manos de MinAmbiente, pero todavía se puede tardar, ya que está muy reciente su acogida e inicio de la primera etapa de planificación.

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